44: Nuevo Horizonte

Kakashi estaba en su escritorio solo, con la máscara abajo. Tenía la mirada entre perdida y triste, sabía que tenía que hacerlo, no sería justo si no lo hacía. Miro la ventana, en cualquier momento amanecería, se había quedado toda la noche ahí, pensando, bebiendo y maldiciéndose.

Ya había llegado a una conclusión, ya había aceptado la lógica de su desastre, ya había aceptado que todo se había acabado. La luz de la mañana alumbro las penumbras de su oficina y suspiro, dentro de poco el ruido empezaría, la torre se llenaría de gente y otro día empezaría. Espero, quería que llegue Shikamaru para informarle lo acontecido, para decirle lo bastardo que era y para saber si Naruto ya estaba listo para asumir el cargo.

Un par de horas después la puerta se abría y escucho que se cerraba, encendían las luces y empezaban a dejar papeles en su escritorio, como estaba de espaldas no veían su rostro descubierto, que en verdad ya le importaba una mierda que lo vean.

- Imagino que paso la noche aquí sexto, buen día – el Nara suspiraba y dejaba pergaminos

- Buen día Shikamaru, necesito dos permisos de salida de la aldea, a nombre de Haki Uciha y Sol Uchiha por tiempo indefinido

- Ya veo – sabía que el Nara intuía que ellos se irían – entonces si se van

- Mañana parten, necesito firmarlos hoy, también quiero uno formal comunicándole al Kazekage que dos ninjas de Konoha estarán en su aldea para la pasantía de jonin

- A la orden

- También uno en donde informe que Sol Uchiha es una chunin

- Claro

- La ultima para Sasuke, informándole todo eso

- ¿Deseas que te pida un café o algo?

- Si, uno sin azúcar

- Está bien

- Shikamaru – giro y vio que el joven lo veía sorprendido, tal vez por su falta de mascara – prepara mi renuncia como Hokage, irrevocable

- Sabes que no puedes renunciar

- Tsunade está viva aun, ella puede ejercer

- No, no puedes

- Lo necesito

- Kakashi, no sé qué haya sucedido pero no puedes renunciar así por así, la aldea esta en medio de cambios, te necesita

- No estoy ahora, estoy perdido

- Eso crees, enfoca o bueno mi padre me dijo una vez que lo dejara salir, que de ahí parte todo

Entonces se subió la máscara y asintió, se cubrió el rostro con sus manos y apoyo todo eso en la mesa. Sintió que temblaba y escucho la puerta cerrarse, tal vez él lo dejaba solo. Golpeo su escritorio con fuerza, dio un pequeño grito ahogado y después simplemente dejo que su ira salga, el primer grito se habría escuchado en todo el edificio, el segundo y tercero tal vez mas allá. Necesitaba dejar salir todo eso para poder ser el mismo.


Sol miraba la entrada de su piso, sabía que Haki llegaría en cualquier momento, hoy tenían que despedirse de todos. Ya casi todo estaba listo, había cubierto sus pertenencias, tenía tristeza de dejar todo otra vez. Sus maletas estaban en la entrada y las de Haki aún faltaban. Miro el reloj, eran las diez de la mañana, irían a comer ramen con Naruto, después a visitar a Hinata, seguiría Sakura y Sarada, después algunos amigos más, para terminar en la casa de Shikamaru donde sabía que tardaría más. La puerta se abrió y Haki ingreso, estaba algo sucio pero con una sonrisa en el rostro.

- Entonces iremos mañana – él le dio un leve beso en la frente

- Si, disculpa por apresurar las cosas

- No mamá, gracias por tomar en cuenta mi opinión, gracias por dejarme hacer lo que quiero

- Es tu futuro, es tu vida – se levantó y se acercó – ya estas todo un hombrecito, estas más grande que yo, no puedo creerlo aun

- Ay mamá no te pongas triste, sabes que no me gusta verte así

- Lo se mi amor pero para una madre siempre será triste y alegre ver crecer a sus hijos, de tenerte en mi vientre, ahora te tengo frente a mí, tan alto, tan grande. Es un sentimiento increíble

- Lo sé – el toco la cabeza – tampoco eres tan pequeña

- Mi metro sesenta y cuatro me hace pequeña, hasta Sakura me pasa

- Solo un centímetro

- No lo creo

- Ay mamá

- Está bien – señalo su maleta – has las tuyas, lleva todo lo que quieras que esto quedara cerrado, iremos primero con Naruto

- Está bien, tomare una ducha rápida

Su hijo corrió, ella volvió a mirar todo, a suspirar y pensar que estaba haciendo lo correcto, que esto era lo que tenía que ser. La aldea de la arena seria su próximo hogar, en donde viviría por cuatro años, esperaba ahí encontrar un trabajo, algo que la haga sostener a Haki, aunque tenía la herencia de sus padres, tenía que trabajar.

Tenía que pasar por el sonido, visitar a Orochimaru y ver a Mitsuki, porque sentía una curiosidad enorme, algo que le hacía querer verlo.

También tenía planeado contarle a Naruto sobre eso, pero primero lo hablaría con Orochimaru. Más que nada sobre el niño, sobre su existencia. Porque al fin y al cabo ese niño tenía su ADN, también tenía que ponerse otro implante, el suya ya había caducado, Sakura se había encargado de ayudarla a retirarlo por el apuro. Esperaba que el sanin no se enfadara por dejárselo a ella para que lo examinara, pero lo necesitaba, nadie más podría quitarle ese implante caducado.

Suspiro y se recostó en el suelo, todo estaba dicho, no había forma de regresar atrás. Sentía mucha pena por Kakashi, por momentos pensaba que sería justo dale una oportunidad pero recordar como él estaba sobre la muchacha la molestaba, sentía celos y gracias a Dios ella podía manejarlos.

Si fuera como lo eran sus amigas en su mundo, esa muchacha no hubiera salido viva de esa, pero ella no era así, ella pensaba que el culpable es el que está en la relación y no quien entra a la mitad. Porque al final Aoi no hería a nadie, no faltaba a nadie, Kakashi sí.

- ¿Qué haces mamá? – Haki tenía el cabello mojado y estaba con ropa limpia

- Solo pensando

- ¿Sabe el sexto que nos vamos?

- Si – se levantó – ayer se lo avise

_¿Hablaste con él? – el sonrió - ¿Te dijo algo?

- Nada nuevo, hoy estarían nuestros permisos

- ¿Nada más?

- Si, nada

- Pensé que al menos diría algo, no sé, te pediría perdón

- Si lo hizo

- ¿En serio?

- Pero solo fue eso Haki, lo que paso entre él y yo solo fue eso, queda en el pasado

- No te desanimes mamá, ya verás que vendrá otro hombre tal vez uno más poderoso o uno normal que te amé de verdad

- Kakashi si me ama de verdad, Sasuke también solo que

- Sasuke está casado, Kakashi es el Hokage y tiene a esa mujer que le dice cosas

- Es algo complicado

- ¿Qué es estar enamorado? ¿Es lo mismo que siento cuando sé que aprenderé nuevas cosas?

- Algo parecido, es sentir emoción, alegría, deseos de gritar, llorar, en fin es una combinación de sentimientos

- Ya veo – Haki se quedó pensando – espero ser tan guapo como Sauske cuando sea adulto

- Lo eres

- Lo dices porque eres mi madre

- Solo digo lo que veo

- Bien vamos a comer

- ¿Y tus maletas?

- Después, vamos

Casi la arrastro a la salida, cuando llegaron a la casa de Naruto lo vieron triste, dijo que estaba así porque su pronta partida, lo animaron y fueron a comer con los niños. Tener a Himawari en sus brazos le hizo pensar en la idea de tener o no tener más hijos. No quería pero al sentir el suave tacto de la bebe le hizo sonreír, le hizo querer ver cómo sería una bebe con sus genes.

¿Se parecería mucho a Haki? ¿Tendría esos ojos marrones? Suspiro y siguió su camino, el puesto de ramen había crecido y ahora estaban ampliando otra zona. Cuando tuvieron sus pedidos listos, comieron haciendo bromas, Haki molestaba a Boruto, Naruto daba de comer a Himawari, como iba a extrañarlos, como iba a sentir la soledad por ahí.

Después estaban otra vez en la casa de Naruto, charlando con Hinata, jugando con los niños y después vino la despedida.

No pudo evitar derramar unas lágrimas cuando Naruto la abrazo y le dijo que la estaría esperando en Konoha cuando regresen, estuvo tentada a decirle porque adelantaba tanto su viaje pero soporto, no quería que el rubio juzgue al Hokage. Sería muy doloroso para Kakashi, tenía que guardar el secreto.

Horas después estaban despidiéndose de varios amigos, de Lee, de Gai, de los amigos de Naruto, tardo un poco en la casa de Kurenai, Mirai estaba grande y hacia muchas preguntas.

Al rato suspiro al llegar a la casa de los Nara, sabía que Shikamaru aún no estaba, aun eran las cinco de la tarde, debería estar en la torre.

Toco y Temari la recibió, Haki al instante se fue a jugar con Shikadai que quería dormir. Temari le conto todo sobre la arena, que lugares debería visitar y como debería movilizarse. También le hablo de sus hermanos y como debería tratarlos. Sol le conto como los conoció y como se atrevió a tocar a Gaara, se sintió tan avergonzada pero ella en vez de molestarse empezó a reír. Según le dijo su hermano menor Gaara siempre se alejó de las personas, era increíble que se deje tocar por un extraño.

La puerta sonó a la hora y Shikamaru ingresaba, saludo y la vio. Se sentó frente a ella y le pidió a Temari que cierre la puerta, la conversación que tenían era de adultos.

- Haki seguirá jugando con Shikadai – Temari se sentó - ¿Qué sucede?

- Tuve una conversación muy larga con Kakashi después de … bueno

- ¿Después de que? – insistió Temari

- Volvió a destrozar su oficina

- ¿Otro berrinche? – la rubia sirvió te

- No era un berrinche, él estaba mal – el joven la vio – lo vi en sus ojos esta mañana, había dolor, ira, tristeza y deseos de morir

- ¿Qué? – Sol por fin hablo

- Le di el consejo que una vez mi padre me dio y solo dejo salir todo, tuvieron que pasar cuatro horas para que pueda ingresar con los anbus, temí que se haya quitado la vida porque no escuchaba nada después de los gritos, pero no lo hizo. Solo estaba viendo la foto del cuarto Hokage y nos quedamos solo a hablar. Me conto todo Sol, me dijo todo

- Entonces el…

- Me dijo lo de Aoi y desde cuando empezó a salir a escondidas con ella

- ¿Qué? ¿Le fue infiel?

- Digamos que si

- ¿Cómo se atrevió? – la rubia estaba exaltada

- No fue su culpa – Sol hablo – no quiero excusarlo pero sé que tuve que ver en eso, él quería una familia, amor ternura pero yo, yo no le ofrecí eso, yo solo me preocupe en mí, fui egoísta

- Lo mismo me dijo el, que fue un egoísta en pedirte tanto cuando no sabía porque se lo negabas, nunca trato de investigar porque solías decirle no, Aoi fue un escape, alguien no le negaría nada, no estoy de acuerdo con lo que hizo, pero también trato de entenderlo, el trato de alejarse cuando ustedes decidieron retomar pero volvió a caer en eso

- ¿Habías retomado? – la rubia miro a Sol

- Hace quince días él fue a mi piso y me pidió una oportunidad, se la di porque la merecía, solo ayer note que estaba raro, ya saben porque

- El caso es que él está destrozado, porque no solo te lastimo si no también lastimo a Aoi, rompió sus propias reglas y te ha perdido.

Sol giro el rostro porque no soportaba escuchar que Kakashi estaba sufriendo, por su culpa. Por no poder perdonarlo, por no sacarse de la cabeza esa maldita imagen, de el sobre otra mujer.

- Me dijo que los viste, en el acto sexual

- Por lo Hokages – Temari se cubrió la boca - ¿Los viste?

- Si – sintió unas lágrimas en sus labios – él estaba sobre ella en su escritorio

- Diablos – sintió la mano de Temari sobre la suya – ¿Porque no viniste a decirme? La hubiera arrastrado de los cabellos

- Temari

- Se lo merecía, ella sabía que Kakashi estaba con ella, como pudo acercarse

- No es su culpa – uso su otra mano para secarse las lágrimas – ella solo actuó por amor, ella no es la tenía que respetar una relación

- Te entiendo pero, no imagino el dolor que debiste sentir

- Eso no fue lo que me dolió en sí, me dolió más que él le haya dicho lo que hablaba conmigo, sobre mi reticencia a tener más hijos, Aoi le dijo que ella si estaba dispuesta, que conmigo no tendría eso

- Eso es traicionar tu confianza

- Le dije a Kakashi, que lo suyo era un caso perdido, que sería un insulto el tan siquiera querer hablar contigo. Quiso renunciar a su cargo pero no puede, tiene que cumplir hasta que Naruto esté listo y también me dijo que tu prometiste no decirle a nadie

- Si lo hice – volvió a secarse las lágrimas – el no merece que la gente lo señale o digan que estuvo revolcándose con otra, es el Hokage y debe mantener una reputación

- Agradezco eso Sol, él también lo hace. Si los demás se enteran, perderían el respeto y hasta autoridad, los consejeros estallarían porque como veras, tenemos ciertos temas que son tabús aquí

- Lo sé – acaricio la mano de Temari en gratitud – gracias

- ¿Estarías dispuesta a darle otra oportunidad?

Temari miro seria a Shikamaru, se quedó viéndolo, pensando. Por más que quisiera decir que si, la imagen de el sobre Aoi no desaparecía, se repetía continuamente, como una película. Y con eso en la cabeza no podría, seria mentir, sería solo aparentar.

- No Shikamaru, porque por más que me esfuerzo, no puedo sacarme esa imagen de la cabeza, seria mentirme, seria lastimarlo en un futuro recordándole lo que paso, por eso decidí adelantar mi viaje, decidí irme

- Ya veo – el joven bebió su te – es una pena que todo eso haya pasado, pensé que contigo él tendría más luz en sus ojos pero no siempre las cosas salen como uno lo quiere

- Hubiera pensado eso antes de acostarse con esa muchacha, ya no veré igual al sexto

- Por favor Temari, que esto quede entro nosotros, nadie más debe saberlo. No quiero ni pensar que le haría Sasuke a Kakashi

- Lo mata seguro

- ¿Lo ve? Y Naruto, no por favor

- Está bien, tranquila

- Toma – el saco un pergamino – es tu permiso y el Haki, ya enviamos el aviso al Kazekage, pueden partir mañana, ¿Desearas que unos ninjas te acompañen? Porque debido al último ataque

- No, iré sola. Tengo ciertas cosas que hacer

- Si vas al sonido aunque sé que iras, ten mucho cuidado, hay dos vigilantes más y si te ven darán aviso a los consejeros

- Está bien

- Ahora dime – el sonrió - ¿Cómo es eso de que le sonreías mucho a Gaara?

Temari casi escupió su Te, Sol se quedó muda. ¿Qué cosa? Se gritó internamente, ella no había hecho o ¿sí? No, solo fueron momentos pequeños que compartieron.

- No, solo fue… trate de verlo y tuve que tocar su rostro

- ¿Solo eso? - el Nara sonrió de lado

- Claro que sí, no hubo nada más, él fue muy amable conmigo

- Mi hermano no suele ser tan abierto, puedo decir que sintió confianza contigo

- Solo fue amable con sus visitantes, además estoy muy agradecida por la pasantía de Haki

- Ya tendrás tiempo para agradecerle en la arena

- Eso hare, aunque no se me ocurre nada

- Bésalo – Shikamaru se ganó la mirada de molestia de su esposa

- ¿Cómo crees? Discúlpalo Temari

- Si no lo conociera ya lo hubiera asesinado – ella sirvió más te – es tan problemático

Sonrió un poco y siguió hablando con ellos, después de varias horas y despedidas ella salía de esa casa. Haki la acompañaba y decidieron comer ramen otra vez. Cuando Haki ya estaba descansando, Sol se quedó viendo su ventana. "Está destrozado" resonó en su mente. Camino directo a su puerta, decidiendo si era una buena opción ir a verlo.

Se quedó de pie, no podía, no debía. Ya todo estaba cerrado e ir seria solo agravar más los problemas, hacer que la herida crezca y que Kakashi le insista en quedarse. Ya tenía las maletas hechas y no podía retroceder, además ya se había despedido.

Suspiro y decidió irse a la cama, encerrarse antes de cometer una locura. Se recostó y aspiro, ¿Esta esto bien? ¿Podrá vivir bien en la arena? Se levantó y decidió ir, no perdía nada, solo quería despedirse de forma correcta. Decidió hacer el kamui, llegaría más rápido al piso de Kakashi.

Desapareció y volvió a aparecer afuera del piso, la luz estaba encendida, escucho voces y oculto lo más que pudo su chacra, se acercó a la ventana y vio a Aoi, sentada. Kakashi le alcanzaba una taza, estaban juntos. Que tonta era, se arrepintió de haber ido.

- Entonces desde mañana ya no trabajaras en la torre – el hablo – espero que todo te vaya bien

- No me queda otra opción, tú ya no quieres nada conmigo – ella bebió – no quiero seguir perdiendo mi tiempo insistiéndote

- Gracias por entender

- Pero ella se ira igual, no entiendo

- Ella tomo una decisión y debo respetarla, cometí un error y debo asumirlo, no tengo el valor para volver a decirle que se quede, no después de lo que vio

- Si te ama te perdonara

- Así me ame, hay ciertas cosas que no se pueden olvidar, prefiero no insistir

- Está bien Kakashi – ella dejo la taza – fue un placer en todo sentido

- Eres preciosa, sé que encontraras a un hombre valioso

- Creo que lo encontré pero no era para mí, al menos dame un beso de despedida

- Aoi

- Fueron dos años, merezco un beso y algo más – ella le sonrió coquetamente

- Está bien – él se levantó – será la última vez, pero no te prometo ser tierno ni nada, solo será sexo

- Está bien – ella empezó a desvestirse – ¿cuándo fue diferente?

Vio claramente cuando él se retiraba el chaleco, cuando la empujaba al pequeño mueble y como ella empezaba a besarlo. Se alejó, no le hacía bien ver eso. Bajo las escaleras y camino de regreso, él tenía el derecho a hacer lo que le venga en gana. Más ahora que ya no eran nada, que ningún tipo de lazo los unía, sin pensarlo llego hasta el cementerio, se acercó a la tumba de Obito. Se quedó de pie observando el nombre, él fue el mejor amigo de Kakashi, cerró los ojos y oro, para que lo guie en su camino. Vio su vela apagada y la encendió, se despidió. Hizo lo mismo con Neji y después paso hasta la tumba en donde supuestamente sus padres descansaban. Solo era un hito en honor a ellos, les pidió su bendición y decidió regresar, grande fue su sorpresa al girar y ver a Kakashi de pie frente a ella.

¿Qué hacía ahí? ¿No estaba con Aoi? Sacudió su cabeza, pensado que era una alucinación pero el seguía ahí, viéndola.

- Hola – él le dijo

- Sexto – soltó, ¿Cómo es que estaba ahí?

- Sabía que eras tú, lamento que hayas tenido que verme otra vez

Tal vez sintió cuando ella se iba, porque no tenía puesto su chaleco. Estaba esperando una respuesta pero decidió girar y despedirse de sus padres. Camino directo a la tumba de Azuma, le encendió la vela y sonrió.

- Te despides de todos como si no fueras a regresar

No le respondió, se dedicó a observar la tumba y orar. Cuando terminó se levantó y decidió irse, ya estaba más tranquila y necesitaba dormir, Partiría temprano.

- Es hora de irme sexto

- Sol – él se acerco

- Lamento haberlo interrumpido

- Agradezco que lo hayas hecho

- Nos vemos

- Sol escúchame – se puso frente a ella – necesito tu perdón

- Ya lo tienes, como te lo dije, fue mi culpa todo esto

- No culpándote, necesito tu perdón, el sincero

Entonces no podrá ser, porque no logro sacarme dela cabeza lo que vi, soy injusta lo sé, porque también cometí errores, pero no te traicione, al contrario trate de darte un lugar y bueno creo que fue demasiado tarde

- No te culpes – la abrazo – no lo hagas

- Kakashi – trato de alejarse – debo irme

- Lo sé pero, me niego, porque siento que si te vas será para siempre, que nunca volveré a tenerte así de cerca

- No pretendas ser vidente, será lo que tenga que ser – se logró zafar – tu puedes Kakashi, se fuerte y demuestra porque fuiste elegido el Hokage de esta aldea, una mujer no puedo destrozarte y mucho menos alguien como yo, mañana ve a trabajar con esa sonrisa de siempre, con ese gesto despreocupado y vive feliz, hazlo por mi

- ¿Y tú?

- Yo sabré como sonreír, he salido de peores, esto no es nada

- Eso sonó tan a ti

- Claro que si – ella sonrió – después de todo soy una Uchiha

Paso por su lado y el ya no trato de sujetarla, había entendido. Dio tres pasos y sonrió, eso no quedaría así. Se giró y vio que la estaba observando.

- Creo que hare algo antes de irme

- ¿Qué?

Fue tan rápida que él se sorprendió, el golpe que le lanzo lo tomo por sorpresa y termino sujetando su estómago. Lo escucho toser y luego levanto la mirada.

- Nunca vuelvas a lastimar a las mujeres, eso es por Aoi y – la bofetada fue más fuerte – es fue por mí, nos vemos Kakashi

- Claro – el logro hablar – sabía que eras un encanto

Lo dejo toser y hasta escupir algo, se lo merecía después de todo. Camino directo hasta su piso, llego y ahora si se acostó, tenía una sonrisa y el corazón más tranquilo.


Kakashi caminaba lento a su piso, había despachado rápido a Aoi cuando la había sentido, pensó tal vez que ella venía a exigir algo pero se había equivocado. Ya no había marcha atrás y la verdad lo prefería, ese era su castigo. Trato de reír pero se maldijo, le dolía demasiado su estómago y estaba seguro que otra vez tenía el labio partido, era la tercera vez que Sol lo golpeaba.

Sonrió al recordar las anteriores, era la primera mujer que le daba palizas y el no hacía nada por defenderse, siempre se dejaría golpear por ella, estaba seguro. También sintió su corazón menos agobiado, ella se iba tranquila algo resentida pero la entendía, él hubiera actuado peor, hubiera asesinado al amante y estaba seguro que hubiera avergonzado a su novia. Aunque pensándolo bien si hubiera sido Sol seguro que seguiría con ella, sin importar nada. Era un maldito estúpido, llego a su piso y suspiro, desde mañana empezaría otra etapa en su vida, una etapa que ya la conocía, porque al final ella nunca perteneció a Konoha.

Ingreso a su habitación y vio algo, se acercó a su cama y había una nota, la abrió y sonrió. Era de Sol, ¿En qué momento? Tal vez uso el Kamui. Empezó a leerlo.

"Gracias por todo Kakashi, fuiste alguien muy especial e importante en mi vida, estos años siempre supe que estarías en mi corazón y es verdad, siempre lo estarás. Tienes una aldea por proteger y quizás no estemos juntos, pero tenemos lazos más fuertes que el amor de pareja, lazos que no se podrán romper. Mantendré en secreto lo que paso ya sabes, por favor no cargues con mucho trabajo a Shikamaru. Aliméntate, no seas vagabundo, note enfades con Sasuke, cuídate mucho. Sé que sabrás salir de esta, porque eres el ninja más fuerte y respetado de todos, eres Kakashi Hatake, el sexto Hokage de Konoha, cumple con la promesa que le hiciste a Obito, siempre te querré".

Doblo la hoja y la guardo en una cajita que tenía en su cajón, ahí tenían algunas fotos y apuntes, entre ellos ahí tenía la hoja de nacimiento de Sol, cerro la caja y le puso el candado. La pérdida siempre dolía, esta vez no era una perdida relacionada a la muerte, era la perdida de alguien que hubiera estado a su lado. No conocía ese sentimiento hasta ahora, esa sensación de que ella lo era todo, pero tenía que aceptar porque había sido su culpa, no supo controlar los sentimientos para con ella.

Cerró los ojos y se acostó, recordó cada beso, cada caricia, cada vez que se entregaron al amor, al deseo. Pudo sentir otra vez esos labios finos, su aroma, la suavidad de su toque. Como lo besaba, como le sonreía, como el la tocaba. Sus discusiones, sus miradas desafiantes, sus lágrimas.

Paso saliva cuando sintió la humedad en sus ojos, como esas gotas se iban perdiendo entre su sien y su cabello. Ella valía esas lagrimas osadas, era mentira decir que un hombre no debía llorar, no debía sentir nada, eran los principios de un ninja, había uno en especial que era el que más le costaba a todos, El vigésimo quinto principio, "un shinobi nunca muestra sus sentimientos, sin importar las circunstancias, los sentimientos son debilidad que nublan el juicio y debilitan el sentido del deber"

Recitar ese principio mentalmente hizo que su pesar se intensificara, que dijera que era una mentira, porque no podía cumplirlo, no en ese momento.

Coloco su brazo cubriendo sus ojos, sus labios temblaron un poco y dejo que eso salga, porque ya había sacado la ira, la vergüenza, ahora tenía que sacar la pena, la tristeza, el pesar. Tal vez era la única forma de liberarse, de ya no sentir ese hincón de dolor en su pecho, de la perdida.

Dolía, dolía demasiado, dolía tanto como cuando supo que su padre se había quitado la vida, esa sensación de no haber hecho nada, de solo haberse quedado mirando. Ese dolor, era casi igual o peor, de saber que lo pudo haber tenido todo y no darse cuenta. Porque lo tenía todo, y ni siquiera lo noto.

- Lo siento – dijo en un susurro

Estaba disculpándose consigo mismo, con su corazón que quedaría sellado, quedaría congelado. Era de ella, para ella, siempre seria así.


Sol miro la ventana otra vez, estaba amaneciendo, partiría dentro de poco. Dejaba que Haki duerma lo que pueda, porque les esperaba un largo camino. Había llorado un poco anoche, casi no había dormido. Dolía despedirse y hasta estuvo tentada a llamarlo, a decirle que trataría de olvidar lo que paso pero supo que no era correcto.

Bebió su última taza de café, sonrió un poco.

Ahora le esperaba un nuevo camino, una nueva vida, de muchos retos y aventuras. Estaba preparada, sabía que podría manejar mejor las cosas.

A las horas estaba saliendo la aldea, dio la vuelta y vio a varias personas despidiéndoles, entre ellos, Kakashi. Tenía el cabello húmedo y una mirada animada. Tal vez había ya aceptado todo, tal vez estaba entendiendo. Les movió la mano y Haki tenía un brillo en sus ojos, sus compañeros de equipo le habían prometido nunca buscar un remplazo.

Siguieron su camino y poco a poco se fue perdiendo de la vista esas personas, poco a poco solo fueron ellos.

- Extrañare Konoha – Haki miro el cielo

- Volveremos en cuatro años, tal vez menos, no sabemos, mientras estemos en el mismo mundo, nos veremos

- Si mamá – Haki sonrió – la arena nos espera y estoy emocionado

- Lo sé, sabes, le deje a Shikamaru una idea para la aldea

- ¿Cuál?

- Los trenes – sonrió – si los llegasen a construir ya no tardaríamos días en llegar, solo horas, espero puedan hacerlo.

- Seria genial

- Si hijo – estiro sus manos – ahora los dos somos chunin

- ¿Puedes creerlo mamá? Somos ninjas y en poco tiempo

- Bueno hijo, han sido siete años desde que llegamos

- Si, era un niño

- Es cierto, ahora ya eres todo un jovencito, Orochimaru se sorprenderá de verte

- Si, ya quiero que me vea, creo que estoy de su tamaño

- Yo creo que sí, espero no seas un gigante

- Seré tan alto como Sasuke – vio que el busco en su pecho – me dijo que conserve el collar que le hice, será la señal de amistad y respeto

- ¿Te amenazó con matarte si lo perdías?

- Si – rio – él siempre es tan cariñoso

- Ese mocoso

Caminaron por horas, su equipaje pesaba pero lo estaban sobrellevando. Cuando llegaron al sonido, los recibió un muchacho de piel pálida, dientes extraños y osadía. Los hizo pasar y el sanin estaba escribiendo, al verlos dejo todo y se acercó.

- Sol – le dio un abrazo – estas increíble, has recuperado peso y vitalidad

- Gracias Orochimaru – ella le correspondió el abrazo

- Mírate Haki – el sanin se acercó – están tan alto, todo un jovencito

- Si maestro – Haki se sonrojo – también he mejorado

- Eso escuche, ahora ya eres un chunin, supe lo que paso cerca a la arena

- Si, fue terrible

- Estuviste dos años recluida Sol – la miro con cierta lastima

- Si pero los use muy bien, ahora he recuperado mi vitalidad como dijiste

- Que alegría

Intercambiaron información precisa, Haki hizo conversación con el muchacho de piel pálida llamado Suigetsu, parecía extraño pero confiable. Se fue a un lugar más apartado para hablar con el sanin, le relato como quisieron revisar su mente, el miedo que tuvo y lo del castigo.

- ¿Podrías ponerme otro? Lamento que ya Konoha tenga el prototipo

- Está bien cariño – él se acercó – no podrá reproducirlo simplemente, tienen que saber de eso, tal vez me lo consulten, hare un trueque con eso

El saco algo de su cajón y busco herramientas, después se acercó con un bisturí, hilo y vio en un tubo de ensayo algo parecía al anterior.

- Este es mejorado

- ¿Cuál es la mejora?

- El tiempo y claro está, no afecta la fertilidad, el otro era una prueba, con este si lo retiras, al instante podrás concebir

- Ya veo

- Lo probé varias veces, con tus óvulos, fue algo… tu entiendes

- Claro – se recostó boca abajo – que no se note

- Lo se cariño – el coloco un líquido que le adormecía esa zona, empezó a trabajar – estarás protegida por un tiempo de cinco años, puede variar, unos meses, te recomiendo cambiarlo dos meses antes, podría perder su efectividad

- Claro, y si no lo cambio, quedo en cinta el feto podría tener problemas

- No querida, no afecta en nada

- Ya veo

- Es la mejora ¿Estás pensando en tener bebe?

- No, solo preguntaba

- Ya veo

- ¿Cómo esta, ya sabes….

- Bien, creciendo, lo tengo en otro lado

Entiendo

- ¿querías verlo?

- No, bueno si pero no sé si era correcto

- Ya lo veras con el tiempo

- Tienes razón

Después de unas horas, estaba alistándose para irse, ahora si con rumbo a la arena, estaba en otra ala, en donde nadie de Konoha la podía ver. Haki tenía muchos pergaminos de jutsus extraños, ella guardaba ciertas medicinas y cosas que le podrían ser útiles.

- Estaremos más lejos querida pero siempre en contacto

- Si Orochimaru, sé que voy a extrañarte mucho

- Lo sé – la volvió a abrazar – vuélvete muy fuerte

- Lo hare, no creas que solo Haki aprenderá, veré la forma de hacerlo

- Espero ese corazón tuyo, no de más problemas

- No lo creo – sonrió – estará cerrado por tiempo indefinido

- Ya sabes mi número, usa el aparato para que no lo rastreen

- Si – lo abrazo más fuerte – cuídate Orochimaru, cuídalo por favor

- Lo hare querida, ya verás que si

Orochimaru se despidió de Haki abrazándolo y diciéndole que la cuide. Suigetsu era agradable, algo atrevido pero agradable, le hizo varios comentarios de sus pechos y caderas, que eran grandes, que eran apetecibles, que ya entendía porque Sasuke estaba entre estúpido e ido.

Al día siguiente ya estaban a mitad de camino, estaban almorzando algo suave, aún tenían el bosque, cuando empiece la arena les indicaría que estaban por llegar.

Después del almuerzo continuaron, llego la noche y acamparon, Haki propuso hacer el Kamui y ahorrar tiempo, la pareció atractivo porque sus pies le dolían pero se negó, como chunins debían cumplir con la caminata.

Al día siguiente, por fin vieron el inicio del desierto, caminaron tranquilos, casi por el atardecer lograron ver una pared grande, ahí estaba la aldea de la arena, su nuevo hogar.

Estaba cansada, sudada y con mucha hambre. Faltaba poco, tal vez una hora o dos. Casi al llegar a un pasaje que adivinaba era la entrada un ninja apareció. Los vio y pidió referencias, le entrego los permisos e invitación, el ninja asintió y los guio.

Una vez adentro otro ninjas se unieron, tuvieron que esperar hasta que el hermano de Gaara apareció, estaba distinto, ahora tenía menos pintada la cara, parecía más joven que antes.

- Y aquí los tengo otra vez, bienvenidos a Sunagakure – el realizo una reverencia

- Muchas gracias Joven Kankuro – lo imito y Haki también – es un placer volver aquí, extrañe esta sensación

- Me alegra oír eso, yo me encargo

El indico a los ninjas, les fue señalando los edificios, restaurantes, lugares donde podrían pedir información. Le gustaría ver más pero estaba cansada, tenía hambre y no quería ser grosera con el joven. Llegaron a un edificio alto, les dijo que se hospedarían ahí.

Subieron algunas escaleras y llegar al segundo piso, el abrió la puerta y les mostro el lugar. Se parecía a su piso en Konoha, era amplio tenía tres habitaciones, una sala pequeña, cocina mediana y baños por separado. Cada habitación tenia uno.

Les ayudo con el equipaje y les dijo que volvería en un par de horas para llevarlos con el Kazekage, les daría tiempo a darse un baño y relajarse un poco. Lo agradecía, estaba empezando a oler mal, según ella.

- Mamá es increíble, pensé que haría más calor

- También yo hijo, debe ser por el mes, estamos a marzo, casi primavera

- Si – se acostó en el mueble - ¿Qué nos dirá el Kazekage?

- No lo sé, tal vez nos explique sus reglas

- Esta vez mamá, trata de cumplirlas, en Konoha siempre refutabas

- Lo se Haki – hizo un puchero – aquí somos invitados

- No te enfades, bueno voy a darme una ducha

- También yo

Escogieron habitaciones, Haki se decidió por una que estaba a la derecha, era mediana y le había gustado por la ventana amplia. Ella se fue para la habitación más alejada, ahí donde solo ella entraría. Dejo su equipaje y reviso el baño, lleno la tina y se desnudó, cuando su cuerpo sintió el agua suspiro, se sentía muy bien. Se dio el lujo de cerrar sus ojos y meditar. Estaba teniendo un pensamiento raro, de ella mirando todo desde algo muy alto, como admirando el lugar, ella sintiendo el viento en su rostro, su cabello revoloteando, un sonido osaba despertarla, algo la estaba distrayendo de esa visión.

- Mamá – escucho un grito, abrió los ojos y estaba en la tina, con todo el cabello mojado y la piel arrugada – mamá – escucho otra vez

- Si – respondió regresando a la realidad

- ¿Qué haces? No están esperando

- ¿Quién? – miro todo

- Kankuro, está afuera parado, sal de una vez

¿Qué? ¿Tan pronto? Se levantó y estaba algo adormecida, tomo una toalla y empezó a secarse, se había quedado dormida, que tonta. Tenía el cabello demasiado mojado, tardaría en secárselo, lo peino con sus dedos como pudo, se colocó una camiseta ajustada, no encontró otra menos llamativa. El pantalón era suelto, se vio en el espejo, nada de maquillaje, ¿Qué diría el Kazakage? ¿Así iría vestida? No tenía de otra, cogió su colonia cítrica y salió colocándosela.

- ¿Qué paso mamá?

- Me quede dormida – dejo la botella – me hubieras avisado antes

- No quería entrar, estuve llamando varias veces – Haku lucia bien, estaba usando el chaleco de chunin

- ¿iras así?

- Claro, iremos a ver al Kazekage ¿No tienes otra ropa mamá?

- No abrí la maleta, ¿No te parece correcto?

- Está muy simple y además – Haki la miro molesto – ¿quieres presumir tus atributos?

- ¿Cuáles atributos?

- Hay mamá – señalo su delantera – esa camiseta los resalta

- No tengo tiempo para buscar otra

- Entonces ponte el chaleco chunin

- No tengo uno

- ¿Qué?

- No me lo dieron

- Rayos

Iría así, jalo a Haki y abrió, Kankuro hablaba con otro ninja. La vio y sonrió. Se disculpó por la tardanza, él le restó importancia y los guio. Cuando estaba por salir del edificio, recordó que tenia nada con que sujetar su cabello, maldijo y trato de acomodarlo para que cuando seque no le dé problemas.

Llegaron al edificio, había mucha seguridad, los ninjas la vieron de manera afilada, como advirtiéndole que no busque problemas. Ingreso y se vio en el espejo, el viento había secado un poco su cabello, estaba empezando a esponjarse y marcar más sus ondas, que vergüenza. Parecía una pordiosera, se arregló lo mejor que pudo, volvió a caminar.

- Esperen aquí – kankuro abrió una puerta e ingreso

Haki parecía nervioso, ella estaba peor, presentarse ante Gaara en esas fachas y no es que el la haya visto mejor, en si la vio peor, con una bata de hospital, magullada, delgada y sin vida. Ahora estaba diferente, más gorda, más despeinada, y sin anda de maquillaje.

- Pasen – la puerta se abrió, vio que Haki dudaba en entrar, decidió suspirar y darle confianza a su hijo

- Vamos – le sonrió

- Si

Camino junto a Haki, ingreso y lo primero que le llamo la atención fue ver a tantos ninjas, eran altos y estaban mirándolos como bichos raros, le empezó a sonreír a todos.

- Bienvenidos – escucho la voz inigualable de Gaara

Ahí pudo verlo con claridad como dirían, nada de imagen borrosa o algo distorsionado, tenía razón su mirada era imponente, daba miedo, su porte era de un hombre firme ¿había cambiado su peinado? Estaba muy sorprendida de verlo, en esos dos años parecía haber madurado algo.

- Agra…. Agradecemos nos reciba Kazekage – miro a su hijo y realizo una reverencia – gracias por aceptarnos

- Estábamos esperándolos, dos años

- Si – se levantó – tuve unos pequeños contratiempos en Konoha, pero aquí estamos

Lo demás ninjas seguían viendo, un silencio incomodo se instaló, Haki le rozo la mano como avisándole que no sabía qué hacer. Estaba nerviosa, empezando a sudar.

- Ella es de quien les hable, es Sol Uchiha – Gaara empezó a hablarle a los ninjas – es una chunin y es maestra ¿No es así?

- Si señor – tomo más confianza – no he ejercido estos últimos años por razones conocidas por Ud. Pero me gustaría ser de utilidad estando aquí, tal vez mis conocimientos puedan servir a la aldea

- Creemos eso señorita Sol, sabemos todas las mejoras que ha tenido Konoha desde su llegada, así como la implementación en tecnología que gracias a Ud. Se ha impuesto en las aldeas, nuestro consejo evalúa poder tenerla como maestra en nuestra academia, solo de Ud. Dependería que área podría desarrollar con nosotros, la que más se acomode a sus conocimientos

- Agradezco la gran oportunidad y claro estoy dispuesta a todo

Ok decir eso mirándolo a los ojos no había sonado tan inocente, se mordió el labio y desvió la mirada, ¿Qué haces? Se le había escapado sin malicia, pero se sintió tan avergonzada. Escuchó la suave risa de su hijo, lo miro molesta y regreso a su posición inicial.

- Bien, me parece bien que esté dispuesta – Gaara seguía seria – Haki – él lo miro – dentro de unas dos semanas podrás iniciar el curso que te ofrecimos, espero que te puedas adaptar a esta aldea, la última misión que tuviste está calificada en un rango S, para tu edad y tu rango como shinobi es impresionante, sabemos que eres portador del Sharingan y también recibimos una carta de recomendación escrita con el puño y letra del Hokage kakashi Hatake sobre tus habilidades, deforma efusiva nos relata tus grandes avances, así que estaremos ansiosos de verlos. Mañana puedes pasar por el edificio que Kankuro te indicara para que recojas el material y todo lo que necesitaras para este proceso, quiero repetir que Sunagakure se siente honrado de tener a dos miembros del clan Uchiha, espero su estadía sea agradable y su adaptación sea rápida, es todo lo que tengo que decir por ahora, pueden retirarse – Gaara miro a los demás ninjas

Estaba dando la vuelta para salir, pero los demás ninjas salieron primero, estaban mirándola entre serios y expectantes, ellos no habían dicho nada, ni una palabra. Iba a salir pero la voz del joven sonó.

- No ustedes, lo decía por ellos

- Disculpe – sonrió tontamente – lo siento

- No te preocupes, ya puedes relajarte, el consejo se fue, parecías incomoda

- Ud. sabe Kazekage, me conocen por ser algo impulsiva, no quiero cometer los mismo errores – suspiro

- No se preocupe, lamento si hacemos esto hoy, sé que acaban de llegar de un viaje largo, estarán cansados, pero quiero ofrecerles cenar con nosotros, ¿pueden?

- Claro que si – miro a Haki el sonrió – disculpe, si Kazekage

- Reserva las formalidades para el consejo, ahora estamos solo nosotros

- Lo lamento

- Bien, Kankuro podemos pasar al salón, que sirvan la cena

- Si Gaara

Al entrar al salón vio algunos lujos, estaba decorado minuciosamente, algo recargado para su gusto. Se sentó cerca de Haki, vio que muchachas servían la cena, estaba nerviosa, esperaba poder comer con elegancia. Estaban todos sentados y observo su plato, era una entrada cremosa, tal vez una sopa espesa. Haki la miraba de reojo, como preguntándole que hacer. Vio que Gaara sujetaba la cuchara y empezaba a comer, le asintió a Haki y empezaron.

- Naruto me dijo que cocinas muy bien – Kankuro hablo – así que quiero comprobarlo

- Cuando Ud. guste Joven

- Vamos solo Kankuro, aquí es nuestro lugar de relajo – miro a Gaara – es muy cansado tener que estar con el rostro serio todo el día

- Lamento eso

- Se compensara con una comida especial, Naruto hablaba de una pasta en salsa roja

- La más deliciosa – Haki hablo – mi mamá es muy buena

- Genial ¿No Gaara?

- Espero probarla

- Claro

Empezó a estorbarle el cabello, tampoco quería tocárselo, así que movió un poco su cabeza y la sutura que le hizo Orochimaru le dolió, soltó la cuchara y se tocó el área.

- ¿Sucede algo? – Gaara la miro

- No, solo fue – no sabía que decirle –un músculo, es porque dormí mal

- Se quedó dormida en la tina – Haki la avergonzó

- Haki

- Suele pasar – Kankuro buscaba la salsa – a veces me sucede y una vez casi muero ahogado

- ¿Cómo salió del lio?

- Gaara entro y me rescato

- Lo vez mamá, no lo vuelvas a hacer

Siguieron hablando de cosas simples, el ambiente se fue poniendo más amical, menos tenso. Estaban bromeando sobre la arena, Gaara solía participar poco, se dedicaba a escuchar. Al rato estaban en la terraza compartiendo té caliente, el clima estaba frio y ella con una camiseta ajustada y simple.

Kankuro era tan agradable, contando historias, chistes, cosas que la hacían sentir bien. El viento jugaba con su cabello, haciendo que se despeine, que luzca terrible.

Se dedicó a mirar el horizonte, era nuevo. Despejado, lleno de estrellas, silencioso. Pensó en Konoha, en que estaría pasando en ese mismo instante, en todo lo que dejo.

- ¿te gusta el paisaje? – el Kazekage se había acercado un poco

- Sí, es tan pacifico, las estrellas se ven hermosas

- En verano será mejor - el miro el cielo – siéntete cómoda de observarlas

- Gracias – lo miro – ya me siento cómoda, es un horizonte nuevo

- Para la toda la aldea lo es, ahora estamos creando lazos no solo con Konoha, también estamos creando lazos con los Uchiha

- Tiene razón, los Uchiha solemos crear lazos, lazos fuertes

- Así es

Se quedó observando el cielo, el Kazekage también miraba, mas entrada la noche estaba observando otra vez el cielo. Desde su piso, podía verlo. El viento seguía revoloteando su cabello, mañana empezaría esa nueva vida, lejos de todos. Mucho más lejos de su mundo, mucho más lejos de ella.

Esperaba que todo salga bien, que ese nuevo horizonte le entregue sorpresas, le dé una nueva vida. Porque todo lo que vivió en Konoha había servido para mostrarle que no siempre tenemos el destino trazado, que no siempre todo estaba dicho.

Sonrió y cerro su ventana, suspiro y decidió dormir, ella era Sol uchiha, una mujer de otro mundo, una mujer lista para crear lazos, lazos con uchiha. "Debería escribir sobre eso" – pensó

Fin