Harry Potter y sus personajes son propiedad de J.K. Rowling


Lilith

Harry suspiró por quinta, vez Shoichiro no había podido ir pues según Violet el padre del niño acababa de volver de su viaje y Sho quiso pasar tiempo con él, también le dijo que el pequeño había estado muy alegre por el regreso de su padre así que Harry no insistió para que se reunieran.

Aurel miró de reojo a su creador el cual miraba con tristeza el helado mientras que Rigel devoraba ya su cuarto cono.

─¿Me vas a decir que te pasa? ─preguntó el rubio observado, su propio cono de helado que seguía intacto.

─No pasa nada ─respondió Harry en un suspiro cansado.

─¿En serio? ¿Entonces porque te escapas todas las noches y regresas al amanecer? ─insistió dándole por fin una probada a su helado.

Harry se enderezó y observó a Aurel que había alejado el cono de su boca y le hacía una mueca, Rigel ajeno a todo observaba fascinado como los magos iban de un lado a otro en la concurrida calle del callejón Diagon.

─¿Me has estado espiando? ─preguntó Harry acusadoramente después de salir de la sorpresa inicial.

─Dado que tienes ideas algo suicidas he tenido que hacer lo que creía conveniente ─respondió el ruso con simpleza.

─¡Oye! Eso no justifica que violes mi privacidad ─protestó Harry dándole un ligero golpe a la mesa.

─Harry, por favor deja de jugar ─respondió Aurel rodando los ojos y desapareciendo el cono de helado─. Cada noche te he visto llegar de madrugada apestando a humano, los demás no lo notan porque tú te aseguras de quitar todo rastro del aroma cuando apareces en la mañana y no se lo he mencionado aún a Malfoy porque sé que algún motivo debes tener, pero más te vale que sea por una muy buena razón o tu dulce Draco se va enterar de todo ─agregó mirándolo ahora completamente serio─ ¿Estas cazando acaso? ─preguntó en un susurro inaudible para los humanos y viendo directamente a los ojos verdes del moreno.

Harry lo miro sorprendido y después hizo una mueca molesta, sólo había cazado en tres ocasiones por motivos de fuerza mayor pero no podía creer que Aurel pensase que él estaba cazando, sus ojos chispearon y se tornaron rojizos pero se controló.

─Claro que no ─respondió mordaz.

─¿Entonces qué pasa?, dime Harry, porque si no hablas jamás lo voy a comprender ─pidió el ruso preocupado. El moreno desvió la mirada algo culpable─. Bueno, si no me lo quieres contar a mi tal vez con Malfoy te sinceres ─agregó con tono casual atrayendo la mirada de su creador.

─No serias capaz ─dijo horrorizado ante la idea de Draco sacando conclusiones apresuradas como normalmente hacía.

Aurel arqueó una ceja desafiantemente y él suspiro, no tenía caso seguir ocultando algo que de todas maneras tendría que informar tarde o temprano.

─Bien, tu ganas ─Harry alzó las manos y se relajó para después sonreír─ pero no te lo diré aquí, no soy idiota Aurel hay muchos oídos y no todos son amigables ─Aurel miro a su alrededor y algunas personas voltearon hacia otro lado.

─Está bien, pero espero que no pase de esta noche ─cedió.

Harry le dio un asentimiento y buscó a su hijo que hacía un segundo se estaba parado en la terraza comiendo su helado pero ahora se había evaporado mágicamente, Aurel vio el temor en los ojos de su creador y rápidamente giró hacia ambos lados buscando al pequeño diablillo rubio pero no estaba, se puso de pie rápidamente al igual que Harry, estaban a punto de entrar en pánico.

─¿Dónde está Rigel? ─preguntó Harry tratando de sonar calmado.

Aurel lo miró y negó suavemente, ambos se miraron unos segundos más antes de salir veloces a buscarlo ¿cómo era posible que dos vampiros adultos hubiesen perdido a un pequeño niño?, era la pregunta que rondaba la mente de ambos hombres. Harry entonces se detuvo, era un idiota, aspiró en busca del aroma de Rigel pero lamentablemente estaba por todo el lugar y se iba alejando hacia la las tiendas. Aurel imitó a Harry y ambos se apresuraron a buscar al pequeño.

Draco se apareció en el callejón mágico y observó con cierta nostalgia el lugar, habían pasado varios años desde la última vez que estuvo en el mundo mágico, sus ojos recorrieron las tiendas y recordó la primera vez que había estado allí, era un poco mayor que su propio hijo y anduvo por las calles del callejón bajo la atenta mirada de sus padres emocionado por todo aunque como buen Malfoy jamás lo demostró, por lo menos no hasta que vio aquella bella escoba en Artículos de Calidad para Quidditch. ¿A Rigel también le gustaría el quidditch?, se preguntó el rubio pero entonces notó varias miradas sobre él, giró hacia un lado y sorprendió a un grupo de adolescentes observándolo descaradamente y no eran los únicos pues varios magos y brujas habían ralentizado su caminar para verlo, algunos con discreción y otros desvergonzadamente, algunos comentaban algo que no alcanzó a oír, en momento como esos Draco deseaba tener el oído súper fino de los vampiros.

─¿Draco Malfoy? ─preguntó una voz tras él haciéndolo volver al presente, el rubio giro y parpadeó cuando vio a una hermosa mujer de cabello negro y ojos oscuros, tenía los labios rojos y una sutil sonrisa.

─¿Pansy? ─preguntó sorprendido pues la última vez que vio a su compañera de Casa fue poco antes de la última prueba del torneo.

─¡Por Merlín! ¡Draco eres realmente tú, estas tan distinto! ─exclamó la joven.

─Tú tampoco estás igual Parkinson ─dijo él arqueando una ceja, la chica lo miró y se rió.

─Pero tu humor sigue igual. Vamos acompáñame a tomar algo y me cuentas que te ha pasado ─propuso enganchado su brazo al del rubio y tirando de él como hace tiempo.

─De hecho he venido a buscar a alguien ─se resistió.

─Ah, ¿entonces Harry está por aquí? Y seguro que esta con el precioso niño que tiene ¿verdad? ─preguntó ella.

─¿Has visto a Harry? ─preguntó el rubio.

─Sí, como hace unas dos semanas, estaba con una mujer y ese lindo niño rubio, quise acercarme pero tenía algo de prisa ─explico la chica completamente ajena a lo que sus palabras acababan de provocar.

Draco parpadeó, Harry no había mencionado que hubiese llevado a Rigel al callejón antes además ¿qué chica podría haberlo acompañado? Descarto a Hermione pues si hubiera sido ella Pansy se lo habría dicho y Carrie estaba muy concentrada en manejar sus habilidades telequinéticas que durante los últimos años habían aumentado.

─Lo siento Pansy, tengo que buscar a Black ─dijo el rubio.

─Vamos Draco, dale un respiro al hombre ─insistió la morena sin soltar su brazo

Al final el rubio cedió pues cuando la morena se proponía algo era imposible convencerla de lo contrario además ya tendría tiempo para aclarar las cosas con Harry, él había mencionado que le guardaba un secreto, tal vez fuese aquello.

Cerca del callejón Diagon dos adolescentes de trece años caminaban entre los magos, una era rubia de estatura pequeña y delgada además poseía unos monocromáticos ojos que ahora estaban ocultos tras unas gafas de sol; la otra era una menuda castaña de ojos marrones, su pálida piel atraía algunas miradas curiosas más rápidamente la ignoraban al ver al hombre que acompañaba a ambas chicas.

─Lilith, estoy segura de que cuando mi madre dijo que podíamos ir «de camping» no se refería a cruzar el océano ─comentó la castaña aunque seguía mirando todo maravillada.

─Vamos Bella, no me digas que esto no te gusta ─refutó la rubia.

─De gustarme me gusta y estoy feliz pero aún no sé cómo vamos a volver a tiempo a casa ─respondió sonriendo.

─No te preocupes por detalles Bella todo estará bien ─se desperocupó Lilith sin borrar esa sonrisa de autosuficiencia.

Bella suspiró y volvió a mirar a su alrededor. Hace cinco años su vida era muy normal, hija de padres divorciados viviendo con su madre en una soleada ciudad mientras que los veranos los pasaba en un pequeño pueblo junto a su padre; lo único extraño en ella era que en la escuela las niñas la evitaban y debido a eso no tenía amigas así que con siete años empezó a leer cuentos infantiles para matar el tiempo y pronto descubrió todo un mundo nuevo y fascinante en las páginas de los libros. Renee, su madre, al ver la poca vida social de su amada hija decidió inscribirla en un estudio de ballet, donde Bella descubrió que aun la profesora la evitaba aunque ella lo disimulaba, mas sus compañeras lo hacían abiertamente a pesar de todo y debido a que Renee estaba tan entusiasmada estuvo yendo sin quejarse por un año y cuando al fin reunió el valor para decirle a su madre que el ballet definitivamente no la ayudarían en el equilibrio ni en su escasa vida social conoció a Lilith, quien no solo era físicamente opuesta ella, a la pequeña rubia todos la amaban, una sola mirada de aquellos ojos bastaba para que las personas la adoraran. Para Bella fue asombroso como aquella niña rubia y perfecta ignorara a todos para ir directamente hacia ella, fue así consiguió a su primera amiga y se quedó en las clases de ballet. Con el tiempo la castaña descubrió que a la rubia parecía no molestarle su presencia, además gracias a ella Bella consiguió ampliar su círculo de amigos pero Lilith era su mejor amiga aunque a veces actuara de manera extraña.

Lilith, siempre sonreía de manera condescendiente y socarrona, como si se riera de los adultos, como si supiera cosas que los demás ignoraban, además conocía muchos idiomas y lenguas muertas tal como lo demostró leyendo un viejo mural egipcio cuando fueron al museo, por otro lado, Bella había visto a su rubia amiga hipnotizar a una serpiente aunque ella lo negó, esas excentricidades siempre sorprendían a la castaña.

Un año después de conocerla Lilith le reveló un gran secreto que le hizo entender el porque del extraño comportamiento de su amiga: la linda rubia era una vampiresa, Bella obviamente no le creyó hasta que Lilith le mostro sus colmillos. Para Bella todo fue muy raro pues según lo que ella sabía los vampiros dormían de día y no iban a la escuela de ballet como Lilith ni tampoco se volvían las chicas populares pero aunque al principio se negó a creer que era verdad hubieron otras cosas que terminaron de convencerla, una de las principales fue la súper fuerza que poseía su amiga. La castaña quería mucho a la rubia así que aquel secreto solo reforzó más su amistad. Después de aquel descubrimiento también se enteró de que Jasper, el supuesto hermano mayor de Lilith, era en realidad una especie de guardián vampiro de otra vampiresa.

Se lo pedí prestado a Lizy ─dijo la rubia aquella vez sin tomarle mucha importancia.

¿Quién es Lizy? ¿Y cómo puedes pedir prestado a una persona? ─preguntó Bella intrigada.

La condesa Elizabeth es mi creadora, yo soy su guardián y sirvo a mi señora y a la señoritita Lilith ─respondió Jasper sonriendo suavemente.

No entiendo ─admitió Bella mirando al rubio que solo sonrió más.

Algún día te lo explicaré mejor ─dijo el joven dejándola más intrigada.

Y lo último que descubrió poco después fue que los magos también eran reales, magos que usaban magia, no los trucos de fiesta ni los ilusionistas, magos que tenían un gran poder capaz incluso de influir en la naturaleza y lo más sorprendente fue que vivían entre las demás personas ocultándose a plena vista en una compleja sociedad que tenía sus propias reglas y autonomía. Aquello ocasiono que la castaña se replanteara todo; si los vampiros y magos eran reales ¿qué otras criaturas y cosas que creía leyenda también serían reales?, le preguntó a Lilith y Jasper fue el que le respondió, le hablo de hombres lobo, duendes, dragones, sirenas, fantasmas y otra gran cantidad de seres que sólo se encuentran en libros.

Si los duendes son reales, ¿Santa también lo es? ─pregunto un día cerrando su casillero mientras la rubia la esperaba.

Krampus sí lo es pero de Santa no tengo idea, ya sabes, no creo que yo esté en su lista de niños buenos ─respondió Lilith sonriendo.

Empiezo a tener demasiado miedo para dormir en las noches ─murmuro la castaña mientras caminaban hacia su siguiente clase.

Tranquila, recuerda que las sabanas son a prueba de balas ─comentó riendo la rubia, Bella hizo una mueca y después se rió.

No entiendo porque estas viniendo a la escuela, según lo que dijiste eres una vampiresa de más de cien años.

¿Y que con eso?, me gusta aprender? ─respondió Lilith abriendo la puerta del aula.

Lilith se había ido acoplando en la vida diaria de Bella sin que la castaña se diera cuenta, en poco tiempo no era raro ver a las dos juntas siempre, aunque Bella siempre se había preguntado cómo hacia Lilith para que pareciera que iba creciendo conforme pasaban los años.

Un mago no revela sus secretos ─le dijo cuándo preguntó ocasionando la risa de Jasper.

Renee había estado tan feliz de que Bella tuviera una amiga al fin que en poco tiempo permitió que Bella pasara la noche en casa de Lilith en largas pijamadas y otras veces era la rubia quien pasaba la noche en la casa de las damas Swan. Lo que Bella no sabía era que Lilith había tenido que ir manipulando a Renee pues aunque Bella no lo notara la mujer estaba empezando a ser afectada por la oscuridad que ocultaba Bella a medida que la niña crecía.

Así fueron pasando los meses y años hasta que llegaron al momento en que Lilith y Jasper pidieron permiso de Renee para llevar a Bella a un supuesto campamento de fin de semana, Renee no parecía muy convencida pero la rubia hizo su magia y la humana aceptó. Bella estaba emocionada pero cuando menos lo espero estaban en un avión camino a Londres, Inglaterra. Lilith dijo que había personas importantes que debía presentarle y que además le daría un recorrido por el Londres mágico. Así fue como al final llegaron al Callejón Diagon que según lo que rubia había comentado era muy famoso y popular entre los magos ingleses.

─Bella ven vamos por helados ─dijo Lilith tirando de su mano y devolviéndola al presente.

─Pero no traigo dinero ─comentó preocupada.

─Jasper pagara todo, él tiene mucho dinero ─respondió sin tomarle importancia.

Bella esperaba por los helados cuando vio algo muy curioso, un pequeño niño rubio corrió hacia una parte algo oscura del callejón, el pequeño la miro a los ojos y ella lo contempló preguntándose si aquel niño era humano. Sin darse cuenta Bella al igual que Alicia siguiendo al conejo blanco fue tras el pequeño niño adentrándose en aquella parte oscura y tétrica del callejón.

Lilith observó a la chica marcharse tras el hijo de Harry y suspiró, su tiempo con la niña se acababa, la había llevado a Inglaterra para presentarla a su futuro protector, Harry ya había encontrado a Shoichiro ahora con Bella la familia estaría completa, sus seis amados niños estaban vivos una vez más.

─¿Va permitirle a Bella ir sola al callejón Knockturn? ─preguntó Jasper.

─No está sola Jazz, ella jamás estará sola, ninguno de mis niños lo volverá a estar ─respondió Lilith cogiendo un cono de helado.

─¿Esta noche será la reunión? ─siguió el rubio sosteniendo otro cono encantado mágicamente para que no se derritiera.

─No, Harry estará ocupado hoy y yo tengo que hacer algo; además, mis otros hijos aún no llegan ─Jasper suspiro y asintió─. Cuida de Bella por mi hoy ─pidió antes de darse media vuelta y marcharse.

El guardián rubio vio a la adolescente dar media vuelta y marcharse pasando desapercibida entre los magos; suspiró y miró una vez más el Callejón Knockturn, le dio una probada al helado y suspiró de nuevo, vivir entre los vampiros de Norteamérica había sido algo muy interesante, aunque también sangriento. Cerró los ojos y aspiró el aire, el aroma de Bella llegó hasta él pero también habían otros aromas, se acercó hasta la invisible entrada al oscuro callejón y permaneció allí centrado en escuchar todo lo que se ocultaba en aquel lugar, en sentir a Bella como sentía a su creadora, ese era su don y por ese motivo Lilith lo buscó, de entre todos los guardianes Jasper era el único empático capaz de crear vínculos y rastrear a cualquiera, incluso como humano aquel talento lo hizo especial y ahora, a pesar de no tener magia su poder empático lo hacía especial incluso entre los demás guardianes.

Bella se detuvo cuando vio al niño de pie frente a un sucio vidrio de lo que parecía una tienda de rarezas, se acercó lentamente y contemplo el escaparate pero la suciedad y aquella oscuridad tan extraña que parecía salir del propio callejón le impidieron ver casi nada.

─Hola ─dijo una vocecita y una pequeña mano tiro de su manga.

─Hola ─respondió viendo al niño debía tener unos cinco años.

─¿Entramos? ─preguntó el pequeño mirándola.

─No creo que se a buena idea ─respondió mirando algo nerviosa el sucio lugar.

El rubito hizo un puchero pero aun así sujeto la mano de la chica que lo miró intrigada preguntándose porque aquel pequeño le tenía tanta confianza.

─¿Me llevas con mi papá? ─preguntó.

─¿Y dónde está? ─preguntó de regreso, el niño se encogió de hombros.

Bella entonces miró a su alrededor, el callejón en el que estaban era más estrecho y oscuro que el lugar que había recorrido con Lilith y los pocos transeúntes que habían por allí pasaban rápidamente mirando con desconfianza a todos, algunos incluso tenían la cabeza cubierta por una capucha, las vidrieras de las pocas tiendas estaban sucias y todo parecía gritar peligro más el pequeño ruido no mostraba miedo y Bella misteriosamente tampoco lo tenía, estaba algo inquieta por haberse perdido pero no tenía miedo, de cierta manera en la oscuridad se sentía a gusto.

─Vamos a buscarlo ¿vale? ─le preguntó al niño.

─Sí ─respondió él sin dejar de sonreír ni soltar su mano.

La chica castaña se sorprendió por la gran confianza que aquel niño tenía, normalmente los padres siempre recomiendan a sus hijos no ir con desconocidos ¿qué clase de padres tendría ese pequeño?, se preguntó antes de empezar a andar.

Bella miró hacia ambos lados, aquel callejón era muy raro, hace un buen rato que iban dando vueltas sin hallar la salida, era como si el callejón fuera un laberinto pues a pesar de seguir recto y tomar una que otra desviación parecían más perdidos que al principio. Miró hacia el cielo que estaba gris y parecía que fuese a llover pero lo que la preocupó fue que se veía más oscuro que al principio ¿cuántas horas habrían pasado? ¿Lilith estaría buscándola? Seguramente si ¿y los padres del niño que caminaba cansado junto a ella? Probablemente también estarían desesperados.

Entonces una mano salió de la oscuridad y le sujetó del brazo haciendo que pegara un brinco, se llevó una mano al pecho al ver con gran alivio a Jasper.

─¡Jazz! ¡Casi me matas del susto! ─exclamó.

─Lo siento Bella ─se disculpó sonriendo el rubio mayor.

─Estoy cansado ─se quejó Rigel.

─Tranquilo pequeño príncipe, tu padre debe estar volviéndose loco ─dijo Jasper.

─¿Lo conoces? ─preguntó la chica pero no hubo tiempo para responder.

─¡Rigel! ─exclamó una preocupada voz. Bella giró y vio a un hombre de cabellos negros revueltos y unos intensos ojos verdes.

─¡Papá! ─exclamó el niño y ante la mirada asombrada de la chica el pequeño desapareció y se materializó en los brazos del moreno que lo abrazó cariñosamente.

─¿Dónde estabas Rigel? Hijo te dije que…

─¡Rayos! ¡Hemos dado mil vueltas en este maldito callejón! ─exclamó otro rubio acercándose al moreno.

─Creo es eso fue obra de la señora Lilith ─comentó Jasper.

─¿Jasper? ─Cuestionó intrigado el moreno reparando en la presencia del guardián de su madre y en la adolescente que lo acompañaba.

─Buenas tardes milord ─saludó el rubio inclinando la cabeza.

Bella miraba a los recién llegados y a Jasper sin comprender nada más antes de que la chica pudiese preguntar nada una explosión se oyó a lo lejos seguida de varios gritos. Rigel giró la cabeza al igual que todos, Jasper se puso al lado de Bella pero antes de que el rubio pudiera hablar Harry los hizo aparecer en la entrada del callejón donde había un gran grupo de magos rodeando a alguien.

─¡Como te atreves a mostrar tu cara por aquí sucio amante de vampiros! ─exclamó un mago apuntándole con la varita a un rubio de ojos grises, otros dos magos estaban con el agresor y otro tenía a una chica de cabellos negros sujeta del cuello y la punta de la varita presionaba la piel de la mujer.

─Papi ─dijo Rigel en cuanto captó el aroma de su otro padre.

─Suéltala ─ordenó Draco con la varita en la mano completamente ajeno a la llegada de Harry.

─Preocúpate por ti Malfoy ─respondió el hombre sonriendo.

─Si la lastimas desearás no haber nacido.

─Eres muy valiente, ¿pero qué puedes hacer sin tu vampiro para protegerte? ─se burló otro mago.

─¿Quieres saber de lo que soy capaz? ─preguntó el rubio.

Con un fluido movimiento realizo un hechizo no verbal pero el mago logró poner un escudo y el hechizo revotó.

Aurel se tensó al igual que Jasper pues Harry tenía los ojos encendidos en carmín y por más que el guardián empático trataba de calmar al nosferatu no lo lograba y lo único que evitaba que Harry se moviera era el hecho de tener a Rigel en sus brazos.

Aurel sacó su propia varita e iba a parar aquello antes que la sangre llegara al río, observó furioso a los magos que sólo observaban en silencio, ninguno se dignaba a intervenir todos disfrutaban del espectáculo.

─¡Ya basta deténganse! ─ordenó entonces un joven pelirrojo que llevaba una capa roja, tenía la varita en la mano y apuntó directamente a los agresores.

─No pienso acabar en Azkaban sin por lo menos haber eliminado a ese amante de vampiros ─dijo el hombre, los otros tres lo corearon.

─Inténtalo estúpida rata ─lo retó Draco sonriendo de lado.

¡Confringo! ─gritó el sujeto.

¡Protego! ─exclamó Draco.

¡Diffindo! ─exclamó otro de los magos y el hechizo venido de la espalda le dio en el brazo al rubio, la manga de su camisa se rasgó limpiamente y la sangre manchó la tela.

¡Expelliarmus! ─gritó el pelirrojo, la varita del mago que había logrado acertarle a Draco voló de su mano.

Aurel prontó sintió a Rigel en sus brazos parpadeo confundido y busco a Harry pero el moreno ya estaba alado de su pareja, los ojos negros del vampiro aterrorizaron a los magos más no podían escapar estaban clavados en el sitio.

─Harry ─dijo Draco sorprendido cuando el moreno se interpuso entre él y los magos.

¡¿Cómo se han atrevido a tocarlo?! ─gruñó, alrededor todo crujió y varios ahogaron gritos de terror.

─Harry estoy bien, sólo ha sido un rasguño ─llamó Draco muy confundido pues entendía que el vampiro era un exagerado sobreprotector pero estaba llevando esto muy lejos.

Los voy a exterminar, desearan nunca haber nacido ─siguió el moreno ignorando a Draco.

─¡Black! ─gritó el pelirrojo asustado pero dando un paso adelante.

El aire se volvió pesado y las sombras a los pies del vampiro empezaron a alzarse, las tiendas crujieron y un helado viento recorrió el callejón, Harry sólo tenía en mente la imagen de Rigel ensangrentado, de su familia muerta, no iba permitir que nadie los tocara e iba a eliminar a los magos si eran una amenaza, entonces sintió un fuerte golpe en su mejilla, parpadeó confuso y miró a Draco.

─¡Para de una vez idiota! ¡Te digo que no fue nada estoy bien! ─dijo molesto el rubio.

─Draco… ─susurró, su mirada se posó en la mancha roja pero la herida había desaparecido.

─Estoy bien, hay que irnos ─dijo el rubio suavizando la mirada.

─Sí ─respondió el vampiro, sus ojos volvieron a ser verdes. Los tres agresores habían soltado las varitas y miraban aterrorizados al moreno que cogió las varitas en el suelo y las trituro hasta dejar sólo astillas.

─¿Pansy estas bien? ─preguntó Draco a la morena que asintió pero le dolía el cuello.

─¿Qué debería hacer con ustedes? ─cuestionó el vampiro mirando a los magos que habían agredido a Draco pues en cuanto todo volvió a la normalidad los demás a excepción del pelirrojo desaparecieron.

─Yo me encargaré de ellos Black, pagarán por haber agredido a Malfoy y a Parkinson ─intervino el pelirrojo, Harry lo miró intrigado tratando de recordar de donde conocía a aquel sujeto.

─¿Quién eres tú? ─preguntó el moreno finalmente.

─Ronald Weasley, soy amigo de Chris ─respondió, el moreno lo miró sorprendido pues recordaba a Ron como alguien un poco cobarde y muy impulsivo, tanto que había tenido problemas con Hermione y Aurel.

Una serie de sonidos hicieron que el moreno volteara a ver alrededor habían llegado seis aurores y la Ministra de Magia.

─Señora ─Ron saludó a la mujer.

─¿Qué pasó? ─preguntó mirando a los magos en el suelo.

─Estos idiotas nos atacaron a Malfo mí cuando estábamos tranquilamente conversando ─respondió Pansy acercándose, en la blanca piel del cuello tenía una marca oscura con forma de dedos.

─Señorita Parkinson ─reconoció la Ministra suspirando cansada mientras los aurores se encargaban de los magos en el suelo.

─Creí que había un trato señora Bones ─intervino Harry, Draco rodó los ojos.

─Señor Balck ─la mujer parecía más cansada.

─Creí que esto ya estaba resuelto, que no había más ataques ─Amelia negó cansada, desde que el tratado fue establecido habían habido varios descontentos y algunos grupos menores se formaron pero los aurores estaban trabajando duro para controlar aquellos pequeños incidentes.

La mujer miró al rubio de ojos grises, los magos eran incapaces de atacar a un vampiro directamente a menos que tuvieran una gran cantidad de apoyo pero cuando el objetivo era un mago que apoyara a las nuevas leyes o a los vampiros la realidad era otra.

─Me encargare de todo ─aseguró la mujer, los aurores desaparecieron llevándose a los prisioneros y Amelia se acercó al pelirrojo─. Buen trabajo Weasley, serás un gran auror ─añadió, el chico se sonrojo y asintió.

─Nos vamos ─dijo Harry y tomó de la cintura a Draco.

─¡Papi! ─gritó entonces Rigel y desapareció de los brazos de Aurel para aparecer en los de Draco.

Amelia observó sorprendida al niño, habían rumores que decían que el hijo del joven nosferatu era algo especial pero no imaginó que el niño fuese capaz de desaparecer a voluntad aunque tal vez sólo era una coincidencia, sacudió la cabeza y desapareció, tendría un largo día por delante.

Harry acercó a Draco más dispuesto a marcharse, Jasper se acercó junto a Bella que había contemplado todo anonadada pues jamás imagino que algo así pasara entre los magos y definitivamente el vampiro moreno le daba miedo.

─Veámonos otro día Draco, y también trae a Harry a ese pequeño niño ─se despidió Pansy.

─Hasta luego Parkinson ─respondió el rubio sin poder decir mas pues un capullo de sombras se los trago al igual que Jasper, Bella y Aurel.

─¿Estás bien? ─preguntó Ron acercándose a la morena.

─Llegas tarde ─reclamó la chica fulminándolo con la mirada.

─Lo siento, no pasara de nuevo.

─Vámonos, no me gusta este ambiente ─la pareja desapareció también mientras el callejón se iba llenado nuevamente de vida.


Bella se sentó en una de las enormes bancas del lugar al que habían llegado, era enorme, un palacio gigantesco pero con un gran jardín en el cual estaba ahora, Jasper había ido a hablar con el vampiro moreno que supo se llamaba Harry. Estaba muy sorprendida y tenía mil preguntas rondando por su mente pero no mencionó ninguna pues todos parecían muy ocupados allí dentro y ella sentía que se ahogaba así que en silencio salió hacia el jardín.

─¿Un zumo princesa? ─preguntó una hermosa mujer.

─Gracias, pero no soy una princesa.

─Claro que lo es ─insistió la dama haciéndole una leve reverencia, se retiró dejado a la chica más confundida y con muchas preguntas qué tendría que hacerle a Lilith cuándo ésta se dignara a reaparecer.

Harry suspiró cansado, Draco estaba con Rigel pero le lanzó una mirada que claramente pedía explicaciones y ahora Lilith le salía con aquello. Jasper miró al joven moreno y trató de tranquilizarlo usando su poder pues cuando le dijo que la joven que lo acompañaba era la segunda nosferatu además de que Lilith había ordenado que los joven aun dormidos debían ser presentados a los demás el moreno miró suplicante al rubio sin saber cómo proceder.

─Debo hablar con Draco y no sé qué voy a hacer ─dijo dejándose caer en una silla finalmente.

─¿Hay algo en que pueda ayudarle? ─preguntó Jasper manipulando más las emociones para calmar la ansiedad del nosferatu.

─No, sólo cuida de ella, parece que el castillo la está afectando ─respondió Harry suspirando aliviado durante un momento.

─La señora Lilith dijo seria así al principio pero que se acostumbrarían pues aunque dormida ellos tienen sangre de vampiro ─comentó.

─Entiendo, gracias por todo Jasper, puedes retirarte.

Una vez solo se planteó seriamente como decirle a Draco lo que había estado pasando con Shoichiro y se preguntó si debía hablarle de sus pesadillas. Tenía un gran dilema y no sabía cómo resolverlo, la tranquilidad y esperanza que había sentido se evaporaron en cuanto sus preocupaciones volvieron.


Muy lejos de allí Lilith miraba a la niña frente a ella, tenía unos doce años, el cabello enmarañado y castaño, sus ojos marrones la miraban con desconfianza.

─Ven Ana, te llevare a un lugar mejor ─dijo tendiéndole la mano.

─¿Porque me ayudas? ─pregunto la niña.

─Porque me agradas y puedo protegerte de todos ─la niña le dio una mirada a su alrededor y finalmente tomo la mano de la rubia, ambas desaparecieron.

Algunas horas después a aquel almacén llegaron un grupo de hombres que quedaron pasmados al ver los cuerpos regados por todo el lugar con muecas de terror, a pesar de eso se encargaron de limpiar el lugar para no dejar rastro.

─Maldita mocosa no podrá huir por siempre ─juró el líder del grupo.


Elizabet sonrió mientras Sirius la abrazaba, habían sido convocados a una reunión, la condesa suspiró pensando que ya iba siendo hora de que Harry los llamara para hablar del joven nosferatu que había encontrado.

Continuará…


Hola, volví

Y lamento no haber actualizado antes pero mi inspiración esta que bien y va así que voy a aprovechar los momentos esporádicos para escribir todo lo que pueda aunque tal vez me demore un poco en subir nuevos caps espero me tengan paciencia

P.D Reviews fuentes de toda inspiración son siempre apreciados