Harry Potter y sus personajes son propiedad de J.K. Rowling


Revelaciones

Shoichiro miró a su padre sentado a pocos metros de él y luego posó su mirada en la mujer que había llegado con su progenitor, los tres estaban en el enorme comedor; el niño miró su plato y cortó otro trozo de carne, aunque apenas y lo probó.

—He escuchado que estas avanzado muy bien en tus clases —dijo entonces el hombre.

Sho parpadeó confundido si saber que responder pues apenas y había cruzado palabra con su padre, sus ojos buscaron a Violett pero recordó que la mujer había salido más temprano.

—Shoichiro —apuró Riccardo mirando a su hijo.

—Sí, las clases están bien, Violett es una gran maestra y… Ha- —Sho se detuvo pues había estado a punto de mencionar a Harry, la mujer al otro lado de la mesa lo miró sonriendo y el niño sintió un escalofrió.

—Me alegra oír eso porque creo que es momento ya de que ingreses al colegio y recibas una educación mejor —dijo Riccardo ajeno a todo.

—¿Iré al colegio? —preguntó el niño imaginándose ir a la escuela e interactuar con otros niños y tal vez hacer amigos.

—Sí, toda nuestra familia ha estudiado en Le Rosey, es uno de los más prestigiosos internados de Suiza, le pediré a Lena que prepare todo para que inicies el curso lo más pronto posible.

—¿Un internado en Suiza? —preguntó incrédulo y buscó con la mirada los ojos de su padre más él apenas y lo miró.

—No tienes que preocuparte te adaptaras al colegio igual que yo —dijo Riccardo.

Sho se quedó en silencio y no volvió a probar la comida. Finalmente terminaron y en cuanto pudo el niño se puso en pie y salió directo a su habitación.

Riccardo miró a su hijo desparecer y suspiró, lo había pensado mucho y tenía que procurar su educación y que mejor lugar que el mismo colegio en el que todos los Ducke habían estudiado.

El pequeño rubio cerró la puerta y le lanzó una patada a la silla, se había hecho muchas ilusiones cuando supo que su padre volvería, pensó que tal vez después de estar tanto tiempo lejos las cosas mejorarían, porque él amaba a su padre pero el hombre ni lo notaba. Suspiró y se sentó en la cama, su mirada pasó por las cosas que había en su habitación: el enorme librero, su cama y su escritorio donde ahora reposaban algunos libros y hojas de los deberes que había estado haciendo hasta poco antes de que llegara su padre, y el gran baúl donde había una diversa cantidad de juguetes y otros pequeños regalos de parte de Harry y Violett.

Unos suaves golpes en la puerta lo hicieron ponerse en pie y acomodar la silla, entonces la manija de la puerta giró y una elegante mujer de cabellos castaños claros ingresó, llevaba unos pantalones de vestir cómodos y una blusa vaporosa, el niño dio un par de pasos atrás, aquellos ojos almendrados lo ponían incómodo y el aroma que esa mujer desprendía era diferente, no como el de Violett o el de Harry, el de aquella mujer era diferente, más fuerte y extraño.

—Shoichiro —llamó ella acercándose, pero a cada paso que daba el niño retrocedía más.

—No se acerque —dijo finalmente sin apartar los ojos de la dama.

—Tranquilo, yo sólo quiero que hablemos un momento —estiró su mano, pero antes de que pudiese tocarlo el niño salto por sobre la cama y corrió hacia los brazos de una nueva figura.

—Violett —exclamó Sho sujetando la mano de la vampiresa.

—Vampiro —gruñó la castaña apenas reparo en la recién llegada.

—Lobo —respondió en un susurro Violett poniendo a Sho tras ella.

Ambas se miraron intensamente sin moverse, la vampiresa no tenía idea de porque aquella loba estaba allí pero su misión era proteger a Sho y no pensaba fallar.

—¿Samanta? —la voz de Riccardo Ducke rompió la tención— Señorita Violett, veo que conoció a mi prometida Samanta, ella es Violett Wills, la institutriz de Shoichiro —las presentó.

—Encantada —dijo la castaña.

—Igualmente —respondió la vampiresa, Sho miraba a ambas mujeres sin comprender nada.

—Samanta te estaba buscando.

—Claro querido —la castaña le lanzó una última mirada a la vampiresa, finalmente esbozó una sonrisa y se marchó con el hombre, Violett cerró la puerta y Shoichiro la observo en silencio.

La vampiresa suspiró, había salido poco después de que el padre de Sho llegase, tenía cosas que hacer y además iba a informar a Harry que Sho no lo acompañaría ya que Riccardo Ducke había vuelto, pero cuando salió aquella mañana no había visto a la loba.

Sho por otro lado camino hasta el libro que Harry le había regalado, abrió las páginas mientras su niñera seguía perdida en sus pensamientos y fue hojeando para buscar el capítulo sobre los vampiros. No había una ilustración, pero si mencionaban algunas cosas con las que su niñera coincidía, como el hecho de que era muy pálida y jamás la había visto comer por otro lado Violett no tenía colmillos pero…

—¿Eres un vampiro? —preguntó.

—¿Qué? —giró la cabeza tan rápido que podría habérsela torcido.

—¿Eres un vampiro, por eso hueles diferente? —volvió a preguntar.

—Sho… yo.

—¿Y Harry? ¿Él también es un vampiro? —susurró, su mente empezó encajar piezas.

Y entonces noto algo que hasta ese momento había pasado por alto: él podía oler cosas que las demás personas no podían y en algunas ocasiones veía en la oscuridad, su infantil mente empezó a trabajar recordando el día en que conoció a Harry, todas sus salidas y aunque nunca prestaba mucha atención había escuchado a esas personas en el callejón Diagon murmurar lo mucho que sus ojos se parecían a los de Harry, algunos incluso decían que él era hijo del moreno, aquella posibilidad entonces se mostró ante él ¿y si era verdad y si Harry lo visitaba siempre porque era realmente su padre y si él en realidad no era un Ducke?

—Shoichiro —llamó Violett cuando vio al niño abrazar el libro mientras sus ojos se agrandaban y entonces sin poder hacer nada la vampiresa vio al niño correr hacia el baño y cerrar la puerta— Sho ¿estás bien?, sal por favor tengo que hablar contigo.

—Llama a Harry —susurró el niño pero al otro lado Violett lo oyó perfectamente.

—Sho, Harry ahora mismo no pude venir pero…

—¡Llama a Harry! —gritó y Violett sintió una fuerza invisible doblegarla, inconscientemente bajo la cabeza.

—Está bien —cedió a la orden.

Sho se sentó en la tina y abrió su libro, desde que conoció a Harry supo que él no era como los demás pero después llego Violett y el niño pensó que tal vez habían más personas como ellos, diferentes, tal vez con poderes como en los comic más ahora todo empezaba a tomar un sentido diferente si eran cierta sus sospecha, si era cierto que Harry era un vampiro y su padre ¿por qué se fue? ¿Por qué lo dejo crecer con Riccardo Ducke? ¿Por qué no salvó a su madre? Las preguntas seguían surgiendo arremolinándose en su mente, gritando por una respuesta que tardaría un poco en llegar.

En el castillo negro

Draco dejó a Rigel en su habitación, el niño se había dormido, después de acariciar su cabello el rubio salió y se dirigió a la torre donde Harry solía encerrarse, tenía muchas preguntas y al llegar a la puerta se dispuso a ingresar pero la puerta se abrió y Harry lo miró unos segundos.

—Tenemos que hablar —dijo el rubio.

—Sí —Harry se hizo a un lado y le permitió ingresar.

—¿Qué ocurrió en el callejón Diagon? —preguntó Draco.

—Eso mismo quisiera saber yo ¿qué hacías tú allí? —preguntó el moreno, se suponía que debía hablar con Draco sobre los nuevos nosferatus pero al verlo recordó el ataque y no pudo evitarlo.

—Eso no tiene importancia ahora sólo quiero saber por qué hiciste todo eso, aterrorizaste a muchos magos sangre puras, ¿tienes idea de lo que eso ocasionará?, las familias más antiguas son muy conservadoras y tú les has dado un motivo más para oponerse a las nuevas leyes que la Ministra de Magia intenta implementar —le reprochó.

—La sociedad de magos no me importa, sólo me importan tú y Rigel y si los magos representan una amenaza…

—¡No digas estupideces Harry! ¡Desde un principio sabíamos que no a todos les gustaría y también sabíamos que habría ataques y…!

—¡Por eso no debiste ir al callejón Diagon solo! ¡Eres mi pareja, todos lo saben y los que no se atreven a hacerme frente a mi van por ti, por los que son importantes para mí! —exclamó Harry furioso, Draco lo miró incrédulo, Harry acababa de decirle que él y los demás eran solo lastre que lo hacían débil.

—Puedo cuidarme solo —le respondió furioso el rubio.

—Por lo que vio hoy lo dudo mucho —respondió el moreno dándole la espalda.

—No me subestimes Black —masculló Draco mas que molesto.

—No volverás a salir solo del castillo, es más, no es necesario que vuelvas a salir de Avalon, Rigel estará a salvo aquí y tú y los demás también —Harry suspiró, al final lo había decidido.

—¡Estas demente! —exclamó Draco encarando al moreno.

—No, ya está decidido.

—¡No me voy a quedar aquí sólo porque te has vuelto paranoico! —exclamó el rubio.

—¡¿Por qué no lo entiendes?! ¡Sólo quiero protegerte! —dijo acercándose al mago que observó sorprendido como los ojos de Harry ahora eran rojos.

—¿Porque no lo explicas entonces? —dijo Aurel ingresando a la habitación, Jasper estaba con el ruso y ambos tenían la mirada fija en el nosferatu, Draco frunció el ceño cuando notó que los dos guardianes se habían interpuesto entre Harry y él.

—¡Para Jasper! —gruñó Harry sus ojos ahora estaban oscuros pero el poder del rubio intentaba calmarlo.

—¡¿Quieren explicarme qué demonios pasa?! —exclamó furioso y frustrado el mago.

El moreno suspiró, toda ira que sentía estaba desapareciendo. Aurel no apartaba la mirada de su creador ni de Draco mientras Jasper usaba su poder al máximo, aunque Harry también estaba poniendo de su parte.

Finalmente, el moreno se enderezó y suspiró cansado tenía muchas cosas de las que hablar con Aurel y con Draco.

—Jasper ¿puedes dejarnos solos? —preguntó el moreno, el vampiro lo miro unos segundos y se marchó, en Harry ya no sentía aquella frustración e ira ahora sólo había una gran pesadumbre.

Cuando el guardián salió Aurel cerró la puerta y miró a su creador, Harry suspiró otra vez mientras Draco los miraba extrañado pero dispuesto a escuchar.

—Es mejor que lo vean porque no creo poder explicar todo —dijo y sacó su varita, tocó su sien con la punta y extrajo un largo hilo de plata.

Los dos rubios lo observaron en silencio mientras el moreno colocaba aquellos recuerdos en un cuarzo transparente que poco a poco fue volviéndose plateado.

—Esta es una creación de Luna derivada de los cuarzos que utilizaba la señora Pandora, proyectara todo —explicó Harry colocando el cuarzo sobre la mesa— revelio —susurró tocando el cristal con la varita.

Aurel y Draco se quedaron asombrados cuando repentinamente se vieron transportados a otro lugar, aún estaban sentados en un sillón dentro de un salón y en diferentes sillones estaban los cuatro nosferatu, Aurel reconoció el lugar, era el carruaje que usaron aquella vez cuando viajaron a la reunión de Bucarest el día en que les llego el pedido de ayuda pero lo que ocurrió después no lo recordaba pues nada de lo que veía en la proyección había pasado, quiso preguntar pero se calló y observó en silencio como los nosferatu hicieron una votación: Elizabeth y Amón votaron por quedarse mientras Vald proponía ir a ayudar a los magos, finalmente Harry fue el que decido y opto por quedarse y terminar lo que habían iniciado.

Lo que ocurrió después el ruso lo había escuchado, para él era un relato casi fantasioso pero ahora lo veía, la masacre de Bucarest, la cacería, las muertes y como poco a poco todos iban cambiando, madurando a la fuerza y a los golpes que les fue lanzado el destino, poco a poco se volvieron más fríos y poco expresivos.

Draco permaneció en silencio mientras aquellas imágenes seguían, aquellas memorias le mostraron a un Harry que poco a poco se fue quebrando, que paso a paso fue hundiéndose más y más en la oscuridad sin que nadie lo detuviera y cada nueva muerte se llevaba algo de Harry también.

Pero lo más aterrador fue ver la muerte de su hijo, Rigel era un calco de Draco, pero con aquel espíritu inquieto y atrevido de Harry.

—Tú no, por favor tú no —susurro Draco cuando lo vio perecer, pero nada se detuvo: vio a Harry en el suelo de Grimmauld Place sujetado el cuerpo inerte de Rigel y fue entonces que se vio a sí mismo por primera vez, tenía el cabello más largo, estaba más delgado y parecía haber envejecido diez años.

¡Todo esto es tu culpa, tú provocaste la muerte de mi hijo! —le gritó aquel Draco al Harry que acunaba a Rigel.

Draco —al rubio se le rompió el corazón al ver aquello, no sólo su hijo estaba muerto, él mismo había acabado con Harry, no fue necesaria una varita o una espada, unas simples palabras destruyeron por completo a su tonto vampiro, unas palabras que salieron de su boca.

Entonces la siguiente memoria le mostro aun Harry sin expresión con unos ojos sin vida que lo contemplaba desde el marco de la puerta mientras su yo del futuro dormía.

Lamento haberte arrastrado a esto, realmente espero que algún día me perdones, pero no puedo ver cómo te destruyes. Por favor Draco, olvida todo, comienza una vida, se feliz amor mío y yo te amare siempre, aunque tú nunca lo sepas —lo oyó susurrar mientras movía la varita lentamente, la gema en la base de la varita se tornó negra mientras aquel rubio dormía, finalmente el hechizo termino y el durmiente suspiró.

Harry ¿estás seguro? —pregunto aquel joven nosferatu de ojos verdes y cabello rubio que repentinamente se materializo a lado del moreno.

Es lo único que puedo hacer por él ahora.

Pero… —Harry lo miró a los ojos y el joven lo contemplo unos momentos, finalmente asintió y dio un paso atrás mientras el moreno entro por el rubio y lo tomo en brazos.

La escena cambió, ahora estaban en una mansión, Harry estaba apoyado en una pared mientras una Narcissa mucho más mayor contemplaba a su hijo que ahora dormía en una gran cama.

¿El estará bien? —preguntó la mujer.

Sí, he modificado su memoria, no queda rastro de mi o de lo que vivió desde que me conoció, he modificado su memoria hasta este momento.

¿Cómo le explicaré que no envejezca o sus poderes de vampiro?

No habrá necesidad, Molly y Shoichiro me han ayudado a crear una poción que revertirá los efectos de la sangre de vampiro —Harry saco un vial y la entregó a la bruja— dale esto durante un año y Draco volverá a ser humano completamente.

Harry —Narcisa tenía el vial fuertemente sujeto y miraba al moreno con pena, pero él ignoró su mirada de lástima y caminó hacia la cama, cogió la pálida mano del mago y besó sus nudillos antes de desaparecer.

Aurel miró al mago quien tenía la mirada clavada en la escena proyectada, sus ojos buscaron a su creador, el moreno tenía los ojos cerrados mientras el recuerdo continuaba, ambos rubios contemplaron como todos habían perdido la esperanza y como Harry ocultó lo que había hecho a los demás y terminó por convertirse en una oscura sombra de lo que un día fue.

Las memorias finalmente se detuvieron y el vampiro apareció entonces, tenía los ojos apagados, su cabello estaba mucho más largo y su piel era color ceniza, miraba a la nada con sus vacíos ojos.

No los pierdas tú también, no cometas mis errores, te he dado la oportunidad, no seas débil —dijo sin expresión.

Y entonces todo volvió a la normalidad.

Harry suspiró, ya estaba, les había revelado su secreto, les mostró el futuro que parecía aún acecharlos, ese futuro que lo atormentaba. Draco se puso en pie y caminó hacia el otro lado ahora entendía la paranoia de Harry.

El moreno alzó la mirada al sentir la mano del mago en su hombro y el rubio vio las lágrimas y unos ojos apagados, no tan oscuros ni rotos como los de aquel recuerdo, pero si más cansados, la sonrisa falsa se había ido y parecía que la esperanza empezaba a abandonar también al vampiro.

—No va a pasar —dijo con convicción el mago agachándose hasta la altura de Harry.

—Draco, te prometo que no voy a…

—No permitiremos que pase, lo vamos a solucionar, juntos —lo cortó Draco, el moreno se perdió en esos ojos de tormenta que poseía el rubio, había tanta seguridad en ellos.

—Él tiene razón lo solucionares como siempre —acotó Aurel atrayendo la mirada de la pareja.

Harry miró a ambos incapaz de hablar, ellos estaban tan seguros de lo que afirmaban que él sólo deseó creer con todo su corazón, quiso hablar pero las palabras nunca llegaron a abandonar sus labios y sólo fue capaz de asentir mientras que se aferraba a Draco, ocultó el rostro en el cuello del rubio que suspiró y suavemente pasó sus manos por aquellos indómitos cabellos negros calmando el atribulado corazón de su tonto vampiro.

Jasper había salido del castillo y halló a Bella sentada mirando las rosas negras que rodeaban un árbol.

—¿Por qué estoy aquí? ¿Dónde está Lilith? —preguntó la adolescente apenas lo vio.

—Ella quería que conozcas a estas personas y volverá mañana.

—¿Pasaremos la noche aquí? —pregunto la castaña sorprendida.

—Sí —Jasper sintió la ansiedad y el temor de la castaña.

—No, quiero ir a casa, llama a Lilith, no podemos quedarnos en ese lugar… —protestó mirando al rubio.

—Sólo por hoy Bella, Lilith volverá mañana, por favor confía en mi —dijo intentando calmarla.

—Pero… ¿por qué? —la chica castaña miró al vampiro, no quería ceder pero por otro lado confiaba mucho en Lilith y en Jasper y la mirada suplicante del rubio la convenció al final— Está bien… —finalmente accedió algo molesta.

El rubio sonrió mientras la adolescente volvía a mirar las rosas, Jasper se sentó a su lado mientras ella suspiraba inquieta, había muchas cosas que quería preguntar, pero no sabía si eso sería correcto, finalmente alzó la cabeza y miró desafiante al vampiro dispuesta a preguntar lo que quería, aunque tenía claro que Jasper siempre podía optar por no responder, pero aun así se arriesgaría.

—¿Son vampiros? —pregunto después de un rato en silencio.

—¿Quiénes? —cuestiono Jasper, ahora él tenía la mirada fija en las rosas.

—¡Oye! No juegues conmigo —protestó la chica y el rubio se rió al ver a la adolescente haciendo un puchero—. El tipo de cabello negro, me da miedo —agregó en un susurro bajando la mirada.

—Su nombre es Harry y no es una mala persona Bella, sólo que ahora mismo está pasando por cosas complicadas —respondió Jasper.

—¿Por qué Lilith quiere que conozca a más vampiros, por qué ahora?, no lo entiendo, dime Jasper ¿qué es lo que realmente quiere Lilith? —preguntó ella sosteniéndole la mirada, el rubio uso sus poderes al sentir la agitación de la chica, aunque eso no evito que los ojos de Bella brillaran unos momentos de manera sobrenatural.

—Ellos son familia de Lilith y…

—No es cierto, ellos no se parecen en nada a Lilith, ella no luce tan aterradora como ese sujeto de cabello negro, sus ojos, me dan miedo.

—Él no es malo solo está algo alterado ya verás que cuando lo conozcas…

El discurso de Jasper se vio interrumpido por un moreno saliendo apresuradamente mientras Draco iba detrás de él.

—¿Qué piensas hacer? —preguntó el mago cuando alcanzó al vampiro.

—Tengo que ir a ver a Sho, Draco, Violett dijo que esa mujer que llegó es un lobo, no puedo dejarlo desprotegido.

—Eso lo entiendo o por lo menos trato de comprenderlo ya que no me lo has explicado muy bien, ¿pero quieres calmarte? —dijo el rubio sujetando del brazo al moreno.

—Draco tiene razón Harry cálmate —exclamó Aurel aún confuso.

El moreno asintió y trató de calmarse, Jasper le dio una ayuda y finalmente Harry relajó un poco los hombros.

—Tengo que ir ahora —dijo el moreno.

—Quiero que me termines de contar todo cuando vuelvas Black —ordenó el rubio.

—Te lo prometo, en cuanto todo sea solucionado te contaré todo —respondió el moreno.

—Bien entonces vámonos —dijo Aurel.

—Aurel no es necesario que vengas yo me encargare y…

—Oye, no te voy a dejar solo ahora, así que apresúrate, y Malfoy ¿puedes decirle a Hermione que me fui con Harry?

El mago asintió y luego miro a Harry, sonrió de lado al ver la mirada incrédula del nosferatu y aprovechando su desconcierto lo besó, el sorprendido moreno tardó unos segundos en reaccionar, pero finalmente abrazo a su caprichoso mago.

—Aún tenemos que hablar Black así que no tardes —ordenó el mago cuando finalmente se separaron.

—Lo sé, lo sé —respondió antes de desaparecer envuelto en niebla junto a Aurel.

Bella se había quedado en silencio observando aquello y Jasper sonrió cuando la joven se mordió el labio y bajó la mirada completamente sonrojada pues había visto un momento muy íntimo entre aquella pareja, pero lo que más la asombraba era la facilidad con la que aquel rubio manejo al vampiro, nuevas preguntas empezaron a formarse en su mente y Jasper adivinando el nuevo interrogatorio decidió ponerle freno antes.

—Bella te prometo que mañana todas tus preguntas serán respondidas.

—Pero… —miró al rubio pero él sólo sonrió negándose a responder.


Muy lejos de allí Chris tenía una sonrisa alegre mientras se acomodaba las gafas de sol y dejaba que Carrie se sujetara de su brazo, ambos estaban en la entrada de un pueblito que tenía un gran cartel donde daba la bienvenida.

—Chris no creo que a Harry le guste esto —dijo la chica.

—No te preocupes por él, Carrie —respondió quitándole importancia.

—Pero no creo que él dijese que estaba bien viajar.

—Pero tampoco te dijo que no podías ¿verdad?

—Bueno no dijo que no, pero tampoco dijo que sí…

—Tranquila estaremos bien Carrie, además qué podría pasarnos —sonrió el confiado castaño.

La chica rubia suspiró, iba a volver al lugar donde creció después de casi veinticinco años, aunque claro para ella sólo habían pasado cinco. La pareja empezó a caminar en dirección al pueblo, tras ellos quedo el letrero de «Bienvenidos a Chamberlain Maine».

Continuará…