Harry Potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling / Personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer
Ellos
Lilith estaba algo intimidada por la mirada iracunda que tres jóvenes le dirigían y aunque nunca lo admitiera había sentido verdadero temor cuando Sirius, Draco y Sakura la interceptaron a medio camino y antes de permitirle marcharse la arrastraron hacia el salón privado del castillo, ese que Draco había transformado en su segundo almacén de ingredientes.
La rubia de apariencia infantil les dedicó una vacilante sonrisa nerviosa por lo que esos tres eran capases de hacer, puso su mejor cara de niña buena pero las miradas no se ablandaron sino todo lo contrario se endurecieron aún más.
—¿Qué planeas? —preguntó entonces el rubio mago.
—¿De qué hablas? —preguntó ella.
—Cada que apareces algo ocurre, primero ellos perdieron el control, luego mandaste a Harry a Hvergelmir, y ahora repentinamente le encargas cuidar de esos dos niños ¿qué planeas? —volvió a cuestionar Draco.
—No es nada malo, serán como vacaciones —respondió sonriendo.
—No juegues con nosotros Lilith —intervino Sirius.
La rubia suspiro, sus hijos tenían a las más problemáticas parejas pero por otro lado estaba orgullosa de que los compañeros de sus hijos fueran fuertes, independientes y capases de controlar aquella oscuridad que los nosferatu poseían, más ahora al tener las miradas de todos sobre ella sintió un ligero escalofrió.
—Tengo varios motivos por los que deseo que tú y Harry se encarguen de cuidar de Isabella y Shoichiro —el rubio la miro escéptico y ella rodó los ojos— no te voy a dar mis motivos Draco pero sí, son muy válidos y la razón de mudarse a América es porque le prometí a Bella que no se separaría de su madre, además les hará bien a ustedes.
—¿Quién más va ir con nosotros? —cuestiono ahora, Lilith ladeó la cabeza confundida— Harry tuvo a los tres nosferatu apoyándolo y supervisando su educación, ahora hay dos mocosos, supongo que no estabas planeando dejar que Harry se encargue de todo ¿verdad?
La rubia se rió nerviosa, ciertamente no había planeado pedirle a nadie más que apoyara a Harry, Draco por otro lado no parecía dispuesto a dejar que algo así pasara.
Sirius arqueó una ceja divertido mientras Sakura contemplaba el desenlace, Lilith los miró a ambos pidiendo ayuda, pero el animago y la kitsune desviaron la mirada dispuestos a dejar que ella se las arreglara sola frente al rubio.
—Me encargaré de todo Draco te lo prometo, no van a estar solos, tú vas a tener tu tiempo en familia y ustedes no volverán a saber de mí en mucho, mucho tiempo —aseguró sonriendo.
Sakura se rió cuando Lilith desapareció y Sirius movió la cabeza, de todas maneras los demás nosferatu no pensaban dejar a Harry lidiar solo con los dos chicos, eso sería muy irresponsable además de injusto pues Harry tenía un hijo pequeño y estaba recién estabilizándose.
—Contaran con todo nuestro apoyo, Draco —aseguró Sirius.
—Nosotros también les ayudaremos, de hecho creo que Amón estará encantado de mudarse a América ya que mi hermano y la abuela no nos dan demasiado tiempo a solas —añadió Sakura con una sonrisa.
El tiempo entre la preparación y la mudanza pasó muy rápido para todos. Lilith les pidió a los demás que apoyaran a Harry con la enseñanza de los dos (todavía) humanos nosferatu y ellos accedieron, entre los tres mayores se pusieron de acuerdo en quién se mudaría permanentemente, Amón y Sakura se ofrecieron de voluntarios y aunque Elizabeth y Sirius también deseaban ir con ellos tenían ciertas responsabilidades, sobre todo Sirius que estaba apoyando al Ministerio de Magia, Vald también accedió a ir un tiempo a América pero él prefería la compañía de su hija en Avalon aunque le prometió a Harry ayudarlo en todo, Aurel y Hermione también estaban en un dilema pues Aurel iba a viajar con Harry pero Hermione quería continuar enseñando en la academia, al final acordaron usar un traslador para que el guardián visitara a su pareja.
Harry y Vald organizaron todo para que nadie notara la ausencia del pequeño Ducke, la sombra creada por Harry fue reforzada por Vald y seguiría fingiendo ser el niño, Violette se encargaría de él hasta que partiera al internado.
Draco no estaba feliz pero sí satisfecho, por lo menos había conseguido lo que se propuso, Sho y Rigel se estaban adaptando bien y en la semana que transcurrió antes de mudarse Harry había visto a Sho sonreír más que en tondo el tiempo que lo conocía.
Tres días antes de que el moreno se marchara fue en busca de sus hermanas, las dos chicas mayores lo encontraron cerca del lago a mitad de la tarde.
—Harry —la voz de Luna hizo que él girara y se pusiera en pie para abrazarla.
—Luna ¿cómo has estado? —preguntó cuando se separaron.
—Ocupada, los elfos son bastante tercos cuando quieren.
—Son arrogantes y pretenciosos, francamente me desagradan bastante —convino Harry recordando a cierto elfo en particular, uno que le quiso quitar a Draco.
—Es cierto, se parecen mucho a los vampiros especialmente a los nosferatu, ahora entiendo porque no se llevan bien —Harry miró con horror a su hermana ¿cómo era posible que Luna los comparara con los pretenciosos elfos?
—¡Luna! ¡¿Cómo puedes decir eso?! —protestó el moreno.
—Pues yo no conozco mucho a los elfos pero si Luna dice que son iguales a los vampiros yo le creo —dijo Cassiopea apareciendo junto con Oriana que miraba tímidamente a su hermano mayor.
—¡Oriana! —Harry se acercó con un par de pasos y alzó a su pequeña hermana elevándola en el aire, la niña pelirroja soltó un chillido de sorpresa, pero después rió.
—¡Harry bájame, ya no soy una niña pequeña! —protestó aunque su sonrisa delataba su alegría.
—Para mi sigues siendo la bebé de la familia —respondió el moreno poniendo a la chiquilla en el suelo.
—¿Y para mí no hay un abrazo? —preguntó Cassy, Harry se rió y le puso un brazo sobre los hombros atrayéndola hacia ól.
—Claro que sí, tú también eres mi hermanita.
Los cuatro pasaron el rato a orillas del lago, Oriana les contó emocionada sobre los nuevos hechizos que había aprendido y Harry la felicitó mientras que Luna le daba algunas recomendaciones para evitar a los nargles.
Cassy no podía borrar la sonrisa de su rostro mientras escuchaba a Luna hablar sobre aquellos seres que sólo la rubia veía y Harry como de costumbre escuchaba atento y preguntaba cosas relacionadas a las criaturas en cuestión, Oriana por otro lado escuchaba todo algo escéptica, todo parecía ir bien y la morena tenía una gran sonrisa que se fue perdiendo a medida que veía como los ojos de su hermano se apagaban un poco cuando Oriana propuso una nueva reunión incluyendo a Chris.
—Harry ¿qué ocurre? —preguntó Cassy, el joven las miró mientras su sonrisa desaparecía por completo.
—Yo… voy a vivir en Norteamérica durante algún tiempo —dijo mirándolas a la tres.
La sonrisa de Oriana se evaporó, Luna suspiró triste y Cassy, Cassy fulminó con la mirada a su hermano más se contuvo de reclamar, no podía ponerse a armar un escándalo, ya no era una niña y crecer le había dado la madurez para preguntar primero y maldecir después, además quien estaba más afectada por lo que acaba de decir Harry era Oriana.
—¿Por qué? —preguntó ocultando sus ojos tras sí flequillo.
—Oriana, hay cosas que debo hacer y es necesario que me marche pero…
—No quiero, ¡no puedes irte tú también! Chris se fue con la misma excusa ¿¡porque se van, por qué!? —gritó la niña.
—Oriana —Luna intentó acercarse pero la chiquilla dio un par de pasos hacia atrás y echó a correr, Cassy le lanzó una mirada molesta a Harry y se disponía air tras la menor pero Luna la tomó del brazo y negó suavemente—. Harry, debes ir tú —dijo la rubia mirando a su hermano que asintió.
Harry desapareció dejando a las dos chicas solas, Luna soltó a Cassy que aún estaba molesta.
—¿Tú lo sabias? —preguntó mirando a la rubia que soltó un suspiro antes de responder.
—Lo suponía —dijo tras un momento.
—¿Cómo? —quiso saber.
—Hace una semana Nerdanel, mi maestra, mencionó que los nosferatun estaban movilizándose, además dijo que algo grande estaba por suceder, así que me preocupé un poco y fui a preguntarle a Serena qué estaba ocurriendo pero fue a Seiya a quien me encontré, él me dijo que finalmente los últimos nosferatu habían aparecido.
—Y seguramente son de América —concluyó Cassy en un susurro y Luna asintió.
La morena se sentó en el césped, era cierto que su hermano tenía un deber con los nosferatu al igual que ella tenía una responsabilidad y una decisión que había estado posponiendo desde hace algunos días atrás.
Luna imitó a la hechicera de fuego y con la mirada fija en el agua sonrió levemente recordando sus años de estudiante, aquel tiempo en el que consiguió una familia que hasta ahora conservaba aunque ya no estuviesen juntos como antes, ella sabía bien que aún podía acudir a sus hermanos y ellos no la dejarían sola porque eran su familia y no importaba la distancia.
—Seguimos siendo hermanos Cassy, aunque ya no sea como antes, seguimos siendo hermanos y nada va a cambiar eso —Luna la miraba con sus profundos ojos color celeste.
Cassy asintió.
—Tienes razón, además siempre podemos ir a molestarlo un poco ¿no?, para eso tenemos la magia —dijo sonriendo ligeramente.
En lo profundo del bosque Harry tenía a Oriana aferrada a él mientras las lágrimas mojaban su camisa, el moreno no sabía qué hacer así que sólo pasaba sus manos torpemente por los cabellos de la niña.
—No quiero que te vayas tú también —dijo sin apartar la cara del pecho del moreno.
—Oriana… —susurró el deseando no tener que irse— no voy a marcharme para siempre, además siempre podrías visitarme y yo también vendré, no será diferente.
—¡Vas a estar al otro lado del mundo! —protestó.
—Soy un nosferatu y tú una futura hechicera, la distancia no es nada para nosotros.
—Aun así no quiero, si también te vas sólo me quedará papá.
—Pequeña… —Harry suspiró otra vez, Oriana le recordaba un poco a Chris cuando no quería que se separasen, todavía recordaba todas las noches en que su gemelo insistió en que Harry fuese a Hogwarts, pero también recordó aquel regalo que calmó a su hermano—. Oriana aunque yo no esté aquí siempre que me necesites voy a venir, sólo tienes que llamarme.
—¿Cómo? Una lechuza tarda mucho y los teléfonos muggle no sirven en la academia.
—Te daré algo especial, un regalo para que podamos estar comunicados siempre ¿vale?
La niña lo miró y Harry sonrió, tocó su anillo y éste brilló, entonces un enorme espejo negro se materializó, Oriana lo observó sorprendida y fascinada, Harry trazo una línea por la mitad del espejo y este se dividió en dos, ambos trozos tomaron una forma ovalada más pequeña y uno volvió al anillo mientras que la otra parte Harry la transformó en una pulsera que colocó alrededor de la muñeca de Oriana.
—Esto es una parte de mi espejo doble, cada que quieras hablar conmigo sólo debes tocar tu pulsera con la punta de tu varita y decir revelio entonces el espejo aparecerá y podremos hablar —explicó mirándola a los ojos, ella lo miró un largo momento antes de asentir.
—¿Vas a volver para navidad? —preguntó.
—Sí, aunque tú y James junto a las chicas también podrían visitarme —respondió.
Oriana bajó la mirada y sintió un suave pañuelo limpiando sus lágrimas, Harry le acarició la cabeza y le dio un beso en la frente.
Cuando volvió al lago vio a Luna y a Cassy riendo y respiró aliviado, entonces las dos jóvenes notaron su presencia y vieron a Oriana en la espalda de Harry que tenía los ojos cerrados y respiraba acompasadamente.
Cassy le lanzó una mirada de reproche antes de sonreír levemente, ambas lo acompañaron de regreso hacia la academia para dejar a Oriana, el camino fue lento y él les fue relatando lo que había ocurrido en las últimas semanas, Luna asentía entendiendo la situación aunque la mayoría de las cosas que su hermano le contó ella ya las sabia gracias a Seiya; Cassy por otro lado estaba sorprendida y también algo molesta pero finalmente al igual que Luna terminó aceptando lo que iba a ocurrir. Entonces fue el turno de Cassy, ella les contó sobre lo que Serena le había pedido, Luna estaba sombrada y Harry se quedó pensativo.
—Es una gran oportunidad pero si no quieres hacerlo no lo hagas —le dijo finalmente.
—Cassy deberías aceptar, no sólo te ayudará sino que también podrías ayudar y aprender —Luna aconsejó dejando a los otros dos en silencio.
En la puerta de la academia Harry se despidió de Luna que le dio un abrazo antes de marcharse, Cassy en cambio lo acompañó hasta la habitación de las alumnas de primero y después de despedirse la chica tomó a la niña y la llevó hacia su habitación.
Harry se quedó un momento observando cada una de las puertas recordando sus años de estudiante, y la época en la que lo más preocupante era que Serena no los atrapara en una travesura. La nostalgia lo invadió hasta que oyó las voces provenientes de un grupo de niños y niñas que iban avanzando en tropel sin fijase en el vampiro que se camufló entre las sombras.
—La señorita Michiru dijo que Oriana estaba bien y tenía permiso para ausentarse —dijo una niña de cabello rubio.
—¡Pero ya casi oscurece y ella no regresa! —protesto un niño de ojos marrones y cabello negro con el ceño fruncido.
—Porque no esperan mejor en la sala común y yo reviso si está en la habitación —sugirió una niña de cabello rojo oscuro.
—Pero… —Harry se rió, aquel peculiar grupo le recordó a sus propios amigos y a los desastres que solían ocasionar, en silencio él se dio la vuelta y desapareció envuelto en sombras, aún tenía muchas cosas que preparar para el viaje pero después de ver a los compañeros de su hermana menor se sintió más aliviado, Oriana estaría bien.
Mientras la semana transcurría en Inglaterra; en América, las cosas estaban siendo muy interesantes, sobre todo para la castaña que se llevó una verdadera sorpresa al regresar a casa.
Bella tenía los ojos cerrados mientras Jasper conducía en dirección a casa de la adolescente y Lilith permanecía en silencio sentada en el asiento del copiloto.
—¿Bella? —llamó la rubia tentativamente.
La castaña no respondió, aún estaba pensando en lo que su amiga le había dicho, sobre todo en la parte en que la rubia le dijo que ella ya no estaría allí. Lilith desistió al décimo intento de hablar con la chica y el viaje del aeropuerto fue bastante tenso a pesar de los intentos del guardián por aligerar el ambiente.
Jasper observó a la adolescente en silencio, Bella estaba muy confundida y triste, también algo molesta más él sabía que no podía ni debía intervenir pues aquel era un asunto que ambas mujeres debían resolver solas, finalmente aparcaron frente a la casa y la castaña bajó rápidamente mientras él la siguió en silencio, Lilith por otro lado se quedó en automóvil observando a la adolescente por la ventanilla.
Reene abrió la puerta instantes después de que el timbre sonara, la mujer sonrió al ver a su hija y a Jasper, aunque se extrañó al no ver a la chica rubia más no le dio mayor importancia pensando en que seguramente la adolescente estaba agotada por el viaje.
—Buenas noches Reene, disculpa que traiga a Bella tan tarde —dijo el rubio.
—Hola Jasper, no te preocupes espero que se hayan divertido —Bella volvió la mirada al automóvil donde Lilith estaba, ignorando lo que los dos mayores hablaban—. Bella bienvenida ¿qué tal estuvo el viaje? —preguntó entonces Reene atrayendo la mirada de su hija que intentó sonreír.
—Hola mamá, fue… divertido, pero estoy cansada.
—Claro hija vamos, ve a dejar tus cosas —respondió dándole espacio a la chica para que ingresara.
Bella arrastró los pies y subió a su habitación dejando caer la pequeña maleta con ropa que había llevado, desde su ventana vio a Jasper alejarse de la casa y sintió una oleada de calma que la ayudó a relajarse un poco, agradeció internamente al rubio mientras el automóvil se perdía al doblar la calle.
Jasper miró a Lilith que permanecía en silencio viendo a través de la ventanilla las luces de la ciudad pasar hasta que llegaron a su casa el rubio que bajó y al girar vio que Lilith ya había desaparecido.
Mientras tanto en la casa de las Swan, Bella miraba confundida a su madre y a la niña de cabellos oscuros que estaba sentada en el sillón mientras Reene sonreía encantada.
—¿Entonces ella va a vivir con nosotras? —preguntó la castaña.
—Si, Evana a partir de ahora vivirá aquí y asistirá a la escuela contigo.
Bella miró una vez más a la adolescente de ojos negros y cabello oscuro que ahora la miraba de una manera algo extraña pero no le tomó importancia a ese detalle pues aún estaba procesando lo dicho por su madre, además de preguntarse cómo era que en un fin de semana algo largo su vida había cambiado tanto, pero no quiso cuestionar nada más pues estaba física y mentalmente cansada no sólo por el cambio de horario sino por todas las cosas que estaban sucediendo tan deprisa en su vida, no quiso pensar en nada y después de despedirse de su madre y de la joven inquilina se marchó a dormir esperando encontrar en el sueño la calma que tanto estaba deseando.
Lilith contempló dormir a la castaña que lucía intranquila, pero con un simple hechizo la sumió en un sueño en blanco para dejarla descansar.
—Desearía quedarme Bella, en serio lo deseo —susurró acercándose.
Extendió su mano hacia la adolescente pero antes de lograr tocarla una brillante luz atravesó las cortinas cerradas y Lilith apartó rápidamente la mano molesta por el poco tiempo que le quedaba junto a Bella.
Jasper estaba sombrado por la gran facilidad de Lilith para la magia, en sólo unas pocas horas había abierto todo un complejo bajo el sótano y cuando el rubio le preguntó sobre cómo se le había ocurrido ella se rió y dijo que en Inglaterra el Ministerio de Magia tenía una estructura similar, además también se basó un poco en una película que vio; el rubio estaba maravillado y quedó aún más encantado cuando expandió la casa para hacerla confortable y muchísimo más grande para sus futuros ocupantes que sólo tardarían en llegar unos días más. Todo eso sin alterar nada de la estructura exterior.
La rubia finalizó todos los preparativos de la casa y los hechizos de protección en dos días, al tercero se despidió de las niñas humanas que se habían hecho sus amigas mientras simulaba ser una estudiante, la excusa perfecta para que nadie sospechara fue que sus padres se habían establecido en Francia y deseaban que su hija fuese vivir con ellos, Jasper se quedaría por su trabajo pero además la casa de Lilith la ocuparían unos primos lejanos, Bella rodó los ojos cuando escuchó aquella absurda explicación que todos creyeron.
—¿Entonces es oficial? Te marcharás —pregunto la adolescente cuando las dos se quedaron solas.
—Sí, no puedo quedarme más —respondió ocultándose tras la puerta de su taquilla.
—¿Por qué? No lo entiendo…
—Bella…
—Si soy como tú dices ¿no sería mejor que tú me enseñes?, eres la más antigua ¿quién mejor para mostrarme este nuevo mundo que tú? —dijo frustrada.
—No puedo quedarme, hay cosas importantes que debo atender, lo siento…
—¿Entonces es todo? ¿Porque Lilith? Dame una razón válida —protestó.
—Es un asunto personal, yo…
—Creí que éramos amigas creí que me tenías confianza —susurró.
—Lo siento, esto no te lo voy a contar —la castaña la miró incrédula, esperaba más de Lilith pero ella parecía haber terminado así que cerrando la taquilla con fuerza se encaminó en dirección a su siguiente clase.
—¡Bella! En serio yo te lo diría, pero…
—No importa —la cortó sin mirarla.
Lilith apretó los puños, una oleada de magia y oscuridad surgió de su cuerpo y azotó los vidrios y las taquillas, pero no hubo ruido y cuando ella se marchó todo quedó como si nunca hubiese pasado nada.
Finalmente, el gran día llegó. Harry y su familia partieron hacía California después de despedirse, Jasper ya los esperaba, la casa que había sido ocupada por él y Lilith estaba solo a tres cuadra de la de Bella y tenía un amplio jardín con una alta barda para evitar a los muggles, Draco le dio una mirada y arqueó una ceja, la casa era muy similar a las otras por fuera: de dos pisos, pintada de blanco y separada por unos cuantos metros de las casa vecinas, era bonita pero imposible de comparar a la mansión Malfoy y ni se diga al castillo negro, pero apenas pasaron el porche las cosas mejoraron y el mago sonrió, para alivio de Harry que tenia de la mano a los niños.
Una vez dentro de la casa Rigel quiso ir a recorrerla, pero Draco los detuvo sujetando su mano mientras Jasper los observaba.
—Rigel, tenemos reglas que no debes olvidar ¿recuerdas? —preguntó mirando a su hijo.
—Si papá —respondió el aludido arrastrando las palabras en tono aburrido.
—¡Rigel!, no puedes ir por ahí apareciéndote fuera de la casa y arrastrando a Sho contigo, es por tu seguridad ¿me entiendes? —continuó ligeramente molesto por el tono de su hijo.
—Siiii, eso ya me lo dijiste —respondió irritando más al mago, mientras que Aurel disimulaba una sonrisa— ¿ahora podemos ir a escoger una habitación? —preguntó el niño poniendo ojos de cachorro.
—Rigel… —Harry vio con anticipación la tormenta que se iba a desatar así que suavemente tocó el brazo de su pareja.
—Déjalos disfrutar de la novedad Draco, ninguno hará nada malo ¿verdad? —miró a ambos niños.
—Nooooo —respondieron al instante y Sho se dejó arrastrar por el huracán Rigel escaleras arriba.
Jasper movió la cabeza, sus días se iban a volver más animados con esos dos niños. Aurel sólo rodo los ojos resignado, aunque la sonrisa no se borró de sus labios.
Unos minutos después…
—Bueno, ¿piensas buscar a tu hermano o esperaras a que venga solo? —preguntó Draco sentándose en uno de los sillones del salón.
—¿Tu hermano está perdido? —preguntó curioso Jasper.
—Sí, no, algo por el estilo —respondió Harry dando un largo suspiro.
—Chris y Carrie al parecer se tomaron unas vacaciones y están visitando el pueblo donde creció Carrie —intervino Aurel ahorrándole la explicación a su creador.
—¿Eso es malo? —a Jasper eso no le parecía nada malo.
—No, malo no es, pero Carrie era una gran telequinética cuando era humana y cuando estuve allí me di cuenta de que había algo diferente, algo que estaba oculto, lo sentí muy levemente y no le presté atención porque deseaba volver a casa, pero… —Harry se quedó en silencio, estaba algo preocupado, sólo esperaba que Chris y Carrie no se metieran en problemas.
—Potter es lo bastante mayor como para hacerse responsable por sus actos y si tiene problemas Carrie siempre lo puede salvar —dijo Draco restándole importancia. Harry sonrió divertido de que Draco tuviera más confianza en Carrie, una joven vampiresa que no poseía magia, que en Chris, un mago y vampiro con una educación mágica completa y una capacidad mágica muy superior al promedio.
Aurel negó con la cabeza y se puso en pie, no tenía caso agobiarse por cosas de las que no tenían control alguno, respecto a Chris y Carrie sólo les quedaba esperar, aunque él también tenía más confianza en la chica que el hermano gemelo de Harry.
Jasper los observó intrigado, era la primera vez que conviviría tanto tiempo con varios vampiros que no perteneciesen a su casta, pero no había querido negarse cuando su creadora Elizabeth le había pedido que se quedase y les prestase ayuda a los más jóvenes, además sentía curiosidad por la manera en que se manejaba el más joven de los reyes.
—Entonces hay que comenzar a organizarse —dijo Harry poniéndose de pie.
—Sí, tenemos que instalar a los niños y asegurarnos de que los escudos que se colocaron estén correctos —Draco lo imitó y Harry lo tomó de la mano.
—¿No crees que también es importante escoger nuestra habitación? —preguntó sonriendo.
—Es cierto ¿Jasper cuantas habitaciones hay en esta casa? Porque necesitaremos al menos seis o siete habitaciones, una cocina pues a Draco y los niños gustan de comer comida humana —explicó Aurel ignorando a la pareja.
—A Rigel le gusta mucho la tarta de chocolate y fresas —añadió Harry.
—También tenemos cochera ¿verdad? Hay que conseguir un vehículo y tiene que tener espacio para mi motocicleta —siguió el ruso pensativamente.
—Yo también quiero un lugar para mi motocicleta —acotó el moreno.
Jasper se rió ante el entusiasmo de Aurel y todas las muestras de apoyo de Harry hacia lo que ellos consideraban prioridades, definitivamente se iba a divertir mucho.
Draco rodó los ojos y movió la cabeza negativamente, sólo esperaba que cuando Amón y Sakura llegaran Harry empezara a tomarse enserio sus responsabilidades pero mientras su pareja estaba con la cabeza en la luna pensando en ese vehículo muggle que tanto amaba, el tomaría parte en la educación mágica de los niños pues aunque Sho no era su hijo e Isabella definitivamente no podía ser considerada una niña alguien tenía que darles las bases sobre el mundo mágico y lo que se podían encontrar allá afuera aparte de vampiros y hombres lobo, era una suerte que él hubiese guardado sus viejos libros de la escuela además de algunos que había sacado de la biblioteca de los Black y la biblioteca del castillo.
—Harry, necesitaremos un área de estudio para Sho y Rigel y también un lugar donde les puedan dar clases prácticas.
—Es cierto habrá que poner varios escudos para no molestar a los vecinos —dijo Aurel.
—La señora Lilith amplio el sótano, es bastante profundo y creo que allí abajo podemos instalar lo que se necesite —respondió Jasper.
—Bien vamos a verlo.
Harry quedó bastante sorprendido con el enorme sótano, Lilith lo había adecuado para que fuera un estudio, pero además tenía otros tres niveles que descendían profundamente en la tierra, Harry y Draco podían encargarse de iluminar esos tres niveles y el moreno sonrió imaginando ya como sería cuando terminara de prepararlo, el lugar sería perfecto para sus planes ahora sólo quedaba instalarse y esperar a que Amón llegara.
Unos días después Bella se sentaba sola en la mesa de la cafetería, Lilith se había marchado y ahora que estaba sin ella empezó a echarla de menos, además de arrepentirse de la manera en que la trató los últimos días que estuvo en la escuela; sin prestar mucha atención empezó a jugar con su cartón de jugo, en ese momento llegaron Alisa, una chica morena de sonrisa fácil que solía acompañarlas, Iván y Evelin los gemelos, finalmente mientras Bella oía a medias las conversaciones de sus amigos vio entrar a Evana quien llevaba la charola con algo de fruta y una botella de agua, no había comprado nada más y miraba hacia todas las mesas indecisa de a donde ir, finalmente salió de la cafetería.
—Ella es algo extraña —comentó Iván.
—Sí, un poco —respondió Bella.
—Es completamente gótica —aportó Alisa.
—Creo que es más vampiro —comentó Evelin mientras tomaba la soda de la bandeja de su hermano.
—¡Hey eso es mío ladrona de soda! —acusó él.
—No se dé qué me hablas —respondió ella y sin más se tomó la soda ante la cara de completa molestia de su gemelo.
—Niños no peleen, hay más sodas en la máquina —intervino Bella riendo y feliz de que por lo menos no hubiese perdido a sus amigos.
—Déjalos Isa, así es como se demuestran cuanto se quieren —respondió Alisa.
—Cambiando de tema ¿alguna ha hablado con Lilith? —pregunto Evelin robando la demás comida de su hermano.
—La última vez que hable con ella dijo que se mudaría a Francia con sus padres, también mencionó que unos primos suyos vendrían a vivir a su casa para acompañar a su guapo hermano —dijo Alisa soñadoramente.
—¿Esos parientes serán tan guapos como Jasper? —se preguntó Evelin.
—Yo diría que son aterradores —comentó Bella en un susurro que no fue oído por sus amigos.
Para Bella las clases pasaron en tediosas horas, sin Lilith el tiempo parecía haberse ralentizado y el calor adormecedor no ayudaba en nada así que para la ultima hora de español la castaña tenía la cabeza apoyada en la mesa y se había quedado profundamente dormida, tuvo un sueño extraño en el que estaba en una sala blanca y del suelo emergían sombras que tomaban diferentes forma,s en medio de la sala estaba el vampiro de cabello negro y ojos verdes que la observaba sin decir nada.
—Isabella, las clases terminaron tenemos que irnos —llamó Evana moviendo el brazo de la castaña.
—Sólo unos minutos más Lilith —respondió.
—Vamos, despierta Isabella —insistió.
Bella abrió un ojo con pesadez y en lugar de la típica apariencia infantil y de muñeca de porcelana de Lilith se encontró con los ojos negros de Evana y su cabello a juego, rápidamente se espabilo y se puso en pie sin saber bien que decirle a la chica pues a pesar de tener una semana viviendo bajo su mismo techo no tenía idea de cómo dirigirse a ella que siempre estaba callada.
—Gracias por despertarme —murmuró bajando la mirada y guardando su libreta de apuntes.
—Tienes la mejilla roja —comentó Evana sin apartar los ojos.
—¿Sí? Debe ser por dormirme en ese lado, Lilith ya hubiera hecho una broma sobre eso —comentó mientras terminaba de meter los libros en la mochila.
Al no recibir respuesta alzó la mirada y vio a su gótica compañera cerca de la puerta parecía estar esperándola.
Unos minutos después Bella se quedó en silencio viendo la camioneta estacionada frente a la secundaria, parpadeó un par de veces sin comprender bien de qué iba eso pero entonces vio a Jasper sacando la mano por la parte trasera, se acercó vacilante y la puerta se abrió, dentro vio a Jasper junto a Sho y Rigel que parecía fascinado con todo, en el asiento del conductor estaban Harry y de Aurel.
—Sube Bella iremos a dar un paseo, y no te preocupes por tu madre, le dije que nosotros nos encargaríamos de llevarte —dijo Jasper.
—Este, Jass… —Bella le dio una mirada a Evana que había permanecido a unos pasos de ella observando todo sin decir nada.
—Eres Evana ¿verdad? —preguntó Aurel mirando a la morena.
Recibió un leve asentimiento por parte de la adolescente, el ruso sonrió, había escuchado de ella por parte de Lilith, supuestamente esta niña seria en un futuro la guardiana de Isabella, Aurel y Jasper habían decidió que ellos se encargarían de prepararla.
—Suban chicas tenemos varias cosas que comprar antes de volver a casa —apuró Harry sacándose las gafas de sol que llevaba puestas.
Bella miró a Evana, aunque algo renuente subió a la camioneta y Jasper le puso un cinturón de seguridad con una gran sonrisa mientras Rigel levantaba los brazos y Sho clavaba sus uñas en el asiento.
La castaña apenas tuvo tiempo de sujetarse cuando la camioneta salió disparada a una velocidad imposible y se metió en un carril de sentido contrario sin ninguna precaución.
—Tal vez la próxima ves yo deba manejar —comento Jasper pegado al espaldar del asiento, aunque con una sonrisa.
—¡Más rápido papi! ¡Más rápido! —pidió Rigel alzando las manos.
Evana por primera vez desde que Bella la conoció puso cara de horror mientras avanzaban entre el trafico, Harry tenía una sonrisa orgullosa, después de todo no había sido tan difícil aprender a conducir, era casi como andar en su moto sólo que tenía algunas cosas más, no entendía porque hacían tanto alboroto.
Harry se estacionó y la mayoría de sus pasajeros saltaron a tierra felices de aún vivir y prometiéndose internamente no dejar que el moreno volviera tomar el control de un vehículo.
Bella observó la entrada del supermercado, Evana a su lado ladeó la cabeza con curiosidad, ambas se preguntaban porque estaban allí mientras que Rigel no cabía de la emoción y Sho se preguntaba qué lugar era aquel.
El nosferatu miró a las dos chicas, quería conocerlas y ver que tal interactuaban entre ellas más en grupo probablemente se cohibirían así que antes de salir de la casa había hablado con Jasper y Aurel, ambos se encargarían de cuidar de los niños mientras él iba con las chicas.
—Bien chicos este es plan, Aurel y Jasper ustedes se encargan de Sho y Rigel, Bella y Evana van conmigo, Jasper tú tienes la mitad de la lista de comparas y yo poseo la otra mitad, ahora vamos —dijo Harry.
—No vemos a la salida papá —se despidió Rigel y Sho sólo movió la mano mientras se perdían en la sección de bebidas.
—¿Crees que sea seguro? —preguntó Bella mientras Harry examinaba un paquete de fresas.
—¿Eh…?
—Dejar a los niños con Jasper y Aurel —aclaró.
—Sí, es completamente, seguro Jasper puede controlar las emociones y Aurel está muy atento a cualquier anormalidad, los niños estarán bien. Por otro lado ¿macarrones con queso o pasta sola? —cuestionó mostrando ambas bolsas.
—Los macarrones son ricos —comentó en un susurro Evana más al atraer la atención de los otros dos desvió la mirada.
—Vamos a llevar macarrones entonces —sentenció Harry colocando en el carrito varias bolsas del producto.
—¿Porque tanta comida? —cuestiono Bella empujando otro carrito lleno de surtidos de fruta y conservas.
—Draco dijo que los niños necesitan comer sano —respondió Harry observando entre sus manos un peculiar jarrón que tras una mirada también puso en su carrito.
Evana caminaba en silencio entre los pasillos con Isabella mencionado casualmente algo que definidamente no iban a necesitar o era excesivo mientras que Harry objetaba. Ella recordó a su padre y el tiempo en que solía ir delante de él diciéndole cual sería el mejor producto no perecible que debían llevar mientras huían.
—Eso es excesivo —oyó y al levantar la mirada vio varios cartones de leche llenando un carrito de compras y otro lleno de comida chatarra entre la que iba una gran cantidad de cereales azucarados que el otro grupo llevaba.
—Es necesario —respondió Rigel colgándose del carrito.
—¿Por favor? —preguntó Sho mirando con sus grandes ojos a Harry que se derritió como mantequilla en las manos de los dos pequeños diablillos y cedió.
Bella tenía el ceño fruncido, estaban sobrecargados, la mitad de la camioneta estaba llena de productos, pero tras ver a ambos lados Aurel redujo todo a unas pequeñas bolsas.
—Deberíamos conseguirles ropa muggle a los niños —comentó Aurel cuando Harry estaba por tomar el control de vehículo.
—Es cierto, vamos —dijo.
—Yo creo que nosotras debemos volver a casa tenemos deberes y…
—¿Porque no llevan a Rigel y a Sho de compras? Isabella, Evana qué les parece si esperamos allí —intervino Harry señalando una cafetería pues en sus compras no había visto nada relevante, además Isabella evitaba verlo de frente.
Bella indecisa miró a Harry luego a Evana y finalmente a la cafetería, dio un suspiro y accedió, Evana sólo asintió y los tres se sentaron en una mesita que quedaba fuera y algo alejada de las demás, Evana cogió una carta y desapareció tras ella, la castaña mientras tanto veía a los meseros atareados evitando ver al mayor.
Harry las observaba en silencio, Bella le parecía temerosa y evasiva mientras que la morena a pesar de parecer tímida lucía desconfiada como si estuviera lista para correr a la menor señal de peligro, el movió la cabeza hacia el otro lado preguntándose porque Lilith había decidido buscar una guardiana para Bella y ya que la busco ¿porque aquella niña?, ¿qué la hacía diferente?
Evana sentía la penetrante mirada del moreno sobre ella, sus manos se cerraron con más fuerza sobre el menú mientras que su cuerpo se preparaba para escapar, el trato que hizo con Lilith empezaba a parecerle absurdo y cuando ya estaba por ponerse de pie y salir corriendo el escrutinio se detuvo.
El nosferatu notó que la tensión en Evana aumentaba así que aparto su mirada de ella y se centró en su protegida principal y futura alumna, la chiquilla también estaba tensa pero más que ansiedad en Bella había nerviosismo y miedo… hacia él.
—Isabella, ¿te doy miedo? —preguntó Harry mirándola con curiosidad.
Ella lo miró rápidamente, sus ojos se abrieron por la sorpresa y al encontrarse con los verdes ojos de Harry se sonrojó sin saber que decir, por un lado la presencia de él imponía respeto y cuando lo conoció le dio un terrible susto, pero al verlo allí con una ceja enarcada y la cara apoyada casualmente en una mano no sintió lo mismo que al conocerlo, pero aun así tenía un leve temor así que dio un asentimiento, por respuesta obtuvo un suspiro derrotado de parte del moreno.
—No creí que te provocara miedo —comentó enderezándose.
—Te vi en el callejón Diagon, tenías los ojos negros y todos estaban aterrados, era la primera vez que veía a un vampiro de ese modo, con Jasper y Lilith nunca paso así que me asuste y tu presencia es algo abrumadora —susurró ella con las mejillas más encendidas y evitando mirarlo.
—Draco tiene razón me excedí, pero al verlo amenazado y herido no pude evitarlo…
Harry suspiró y algo frustrado se pasó las manos por el cabello, volvió una vez más su mirada a la castaña y notó como la morena también le ponía atención. Bella abrió la boca pero la cerró rápidamente y desvió la mirada.
—Isabella, quiero que sepas que puedes confiar en mí, cualquier cosa que te ocurra por pequeña que sea puedes contármela, estaré aquí para ayudarte y si tienes dudas siempre puedes preguntarme, igual que tú Evana, no deben temerme —dijo sonriendo.
Bella y Evana lo observaron, la sombra y esa presencia imponente que tenía había desaparecido ahora sólo veían frente a ellas a un joven de sonrisa cálida.
—Solo llámame Bella, Isabella no me gusta es muy largo y anticuado —dijo la castaña
—Está bien, Bella —la sonrisa de Harry se agrandó.
Evana bajó la mirada y decidió darles una oportunidad, si algo no iba bien siempre podía irse y desaparecer, ella siempre estaba lista para correr y era buena ocultándose, pero por el momento le gustaba el lugar, Reene era algo extraña pero no hacía preguntas y Bella le daba su espacio, Harry también parecía que iba a respetar su espacio así que tal vez no sería necesario correr.
Lilith los observaba desde un par de mesas al frente, tenía la apariencia de una hermosa pelirroja y su esencia estaba oculta. Sonrió antes de ponerse en pie y desaparecer entre la multitud.
De vuelta en casa Draco miró con cierta desaprobación la ropa que le habían comprado a su hijo, pero sabía que tenían que mezclarse así que no dijo nada, después de todo estaban comenzando una nueva vida y afortunadamente dentro de su casa no tenían que ocultar quienes eran.
Dos meses después Harry estaba agradecido de tener a Draco, Aurel y Jasper ayudándolo pues al principio le costó empezar a enseñarle a Bella sin una varita pero dado que ella no daba indicios de poseer magia la varita no le serviría y eso le limitó la enseñanza y lo asustó un poco pero Elizabeth, Vald y Amón lo calmaron, después de todo ellos habían obtenido su magia sólo después de despertar y al parecer Bella iba a ser igual, más Draco le dijo entonces que le diera a Bella clases teóricas sobre el mundo mágico y las criaturas que habitaban allí así como las plantas y lo que era ocultado a los muggles (o nomag, como los americanos les llamaban).
Sho por otro lado era instruido por Draco que se tomó muy en serio la enseñanza de ambos niños, Sho y Rigel recibirían la educación básica que el propio Draco había recibido en su infancia.
Jasper y Aurel se quedaron con Evana, la morena era evasiva y nunca hablaba sobre su pasado, pero Jasper y Aurel no preguntaron más cuando ella decidió no contestar y se centraron en sus habilidades, en explicarle que era ser un guardián y ayudarla a controlar sus poderes.
Continuará…
