Lux in tenebris.
Muchas gracias a quienes comentaron el capitulo de prueba. Espero que les guste esta disparatada historia.
Resumen: Él era un sacerdote, "ella" una monja... Era común verlos juntos luchando contra los demonios pero ¿Que relación tenían? Habían sido destinados el uno para el otro desde que nacieron, sus destinos habían sido unidos ¿y sus sentimientos? IchiKara / KaraIchi [AU]
—Au Karamatsu Padre, Ichimatsu monja (aun siendo hombre)
—Mucho occ porque soy de los que tienen que ver la serie 200 veces para captar todo y solo la he visto 3 veces. (lo siento)
—Cosas raras...
—Emm... no se que más poner.
II.
La primera vez que tú, Karamatsu Matsuno, te encontraste con tu destino solo tenias 10 años. Tu madre te había preparado especialmente para esa ocasión. Recordabas que el nerviosismo no te abandonaba mientras te preparabas poniéndote la larga sotana blanca, pulcra y brillante que habías reservado para la ocasión. Era un día especial, conocerías a quien seria tu compañera de vida: tu Fontus. Tu madre parecía feliz ese día, sonreía ampliamente mientras te acomodaba el cabello. Hacia mucho que no la veías sonreír así, te hacia muy feliz ver su brillante sonrisa. Tu padre por otra parte parecía desinteresado, más bien algo gruñón.
La actitud de tus padres había cambiado un poco desde que se anuncio que tu Fontus había nacido. Tu padre que siempre había sido un hombre gentil y de sonrisa fácil se había vuelto violento, gruñón y más frió que un tempano de hielo para contigo y tu madre. Por otra parte tu amada progenitora había dejado de sonreír como antes, cada vez que la veías parecía estar más y más sumida en su propio mundo, cada día que pasaba se veía más débil y tú solo te preguntabas ¿Por qué? ¿Por qué tus padres se habían vuelto así de pronto?
Para ese entonces era un misterio.
Tu padre, en ese entonces era el Vesta regente y aun siendo lo mismo que tú... nunca te trato como un igual.
"Ah, si...vas a tener una Fontus. Que bien" Le habías escuchado decir sin interés alguno.
¿Acaso no era algo bueno? El tono despectivo con el que tu padre lo dijo parecía decir que no. Sin embargo tu madre, tan hermosa, cálida y amorosa como siempre te entrego una sonrisa mientras aseguraba que todo estaría bien.
Seguro que sí, todo iría bien.
Cuando entraste al lugar donde la ceremonia iba a ser realizada tu nerviosismo se había ido por completo, era como si una parte de ti supiera que todo estaba bien. Con paso seguro te acercaste a donde se encontraba tu Fontus, la primera y segunda familia Matsuno seguía tus pasos. Tenían el nerviosismo que tú no tenias...
—Un gusto conocerlo, Karamatsu-sama. —Escuchaste su voz, era como un susurro. —Mi nombre es Ichiko Matsuno. Él es mi hermano Ichimatsu Matsuno.
—¡Mucho gusto! —saludaste efusivo.
Y entonces tus ojos le encontraron, fue un flechazo instantáneo. Su cabello negro azabache, sus ojos de un enigmático color violeta, su pálida piel, cada cosa que veías te atraía como un imán. Le entregaste una sonrisa, la sonrisa más encantadora que podías poner... pero algo se sentía incorrecto.
Sin atreverte a decir nada recorriste la mirada por el lugar, le preguntabas con la mirada a tu madre ¿Que es esto? y ella parecía ofrecerte una disculpa silenciosa. Ella debía haberte advertido.
—Karamatsu-sama. —susurro ella tomando tu mano. —Por favor cuide bien de mi hermano.
—¿Eh?
—Sé que sera el mejor Fontus para usted.
Aun sin entenderlo del todo tu mirada oscilo desde sus ojos violetas a los ojos violetas de ella. Te habías equivocado, ella no era tu Fontus, era él.
Ichiko acerco a su hermano unos cuantos pasos más cerca de donde estabas, pero cuando iba a alejarse la tomaste del brazo, tus palabras salieron por si solas, era como si alguien te estuviera jugando una mala pasada al poner esas palabras en tus labios.
—No quiero... ¡No quiero que él sea mi Fontus, por favor cambia con él! —pediste, dos pares de ojos color malva te veían con una expresión similar. Sorpresa, miedo, enojo y lo peor de todo...dolor.
Tu madre intervino haciendo que soltaras a la niña, antes de que pudieras decir nada más te llevo del lugar. No sin antes disculparse con la otra familia. Ella te tranquilizo y te dijo que todo iría bien si te calmabas. Te explico que no podían cambiar a su antojo debido a que la marca de Fontus ya había aparecido en el cuerpo de Ichimatsu, al igual que la marca de Vesta había aparecido en ti.
Prácticamente ya estaban unidos, les gustara o no. Y esa ceremonia eran meras formalidades. No había nada que hacer. Todo lo que te quedaba por hacer era disculparte con quien ahora era tu compañero de vida.
¡Maldición! ¡Que frustración! No tenias más opción que resignarte, aun si con esa resignación tu pecho se estrujaba de manera dolorosa. Te disculpaste, aunque fueron solo palabras huecas... no lamentabas haber tratado de cambiar de compañero. Sin embargo Ichimatsu te perdono y te prometió dar lo mejor de si para no ser un estorbo para ti. Aun si tu no eras digno de tener el titulo de Vesta.
"Los dos somos, aberraciones aquí" Palabras mordaces para un niño de 6 años. Si, los dos eran aberraciones. "Errores" desde su nacimiento. Quizás por eso tenían que estar juntos.
Y así empezó tu camino como "sacerdote". Con un compañero al cual habías herido. Tu fuente empezó rota y fue toda tu culpa.
..
II.-En la oscuridad de la noche.
Tus ojos se abrieron lentamente, te tomo unos segundos acostumbrarte a la oscuridad de tu habitación. Cuando tus ojos pudieron ver un poco mejor te percataste de su figura, aunque antes ya te habías percatado de su presencia.
—¿Que hora es? —preguntaste, si Ichimatsu estaba ya despierto debían ser a lo mucho las dos.
—Es la una de la mañana. —Respondió Ichimatsu con voz monótona.
—¿No pudiste dormir? —lo viste negar. —¿Que pasa?
—Vamos a ir a derrotar a un montón de demonios a las tres de la mañana... entonces me preguntaba si tu... ¿N-no necesitas algo? —pregunto nervioso, sabias a que se refería. Te preguntabas si él estaba preocupado por ti.
—Entonces... ¿Me dejas tocarte? —se apresuro a asentir acercándose a un lado de tu cama. Retrocediendo después un poco, seguramente para no verse tan desesperado. —Ven aquí. —señalaste tus piernas, estabas tentando a tu suerte. Con la poca tolerancia que Ichimatsu tenia a las bromas seguramente te daría un puñetazo directo a la cara.
Sin embargo esta vez se limito a asentir. Recargando una rodilla en la orilla de la cama se dio impulso y acomodo la otra a tu costado quedando sentado sobre tus piernas. Tus manos se movieron de inmediato debajo de el habito negro de Ichimatsu, recorriendo con la punta de los dedos el interior de sus piernas.
—No quiero ensuciar tu habito.
—¿Debería quitarlo? —te pregunto desabrochando los botones superiores, haciendo que cayera un poco sobre sus hombros, dejándote paso a su largo y delgado cuello.
—No, déjalo así... —atacaste su cuello después de eso, asegurándote de dejar marcas rojas que tú y nadie más vería.
Ichimatsu suspiro. Su respiración se detuvo un momento cuando tus dedos tocaron a penas su entrepierna. No era suficiente.
Empujándote ligeramente hacia el frente, logras hacer chocar tus labios con los del menor. Ichimatsu entiende la señal y se abraza a tu cuello acabando con la distancia entre sus bocas. El contacto empieza lento y superficial, con pequeños y castos besos que son a penas un rose de labios. Tus dedos continúan inquietos moviéndose debajo del habito de monja de Ichimatsu frotando de manera insistente ese lugar, es un deleite para ti sentir como esa parte iba despertando y poco a poco se ponía dura. El cuerpo de Ichimatsu temblaba sobre ti mientras tu pulgar se movía en pequeños círculos sobre su glande, estabas seguro que si no estuviera de rodillas en ese momento sus piernas ya lo hubieran dejado caer.
—Ahh... —Ichimatsu soltó un suspiro caliente mientras se encogía de hombros, es casi como si te tentara a tocarlo más. Después de eso no hubo nada de inocente ni superficial en la forma en la que lo besaste. Era como una batalla, pero a diferencia de los besos que Ichimatsu te daba por las tardes esta vez no quería dominar, se limitaba a corresponder a tu ritmo.
Tu mano atrapando su erección hicieron que Ichimatsu rompiera el beso para soltar un sonoro gemido. No tenias nada que decir, más que ver embelesado la expresión en el rostro de el menor mientras tu mano se movía de arriba a abajo sobre su dureza.
Las caderas de Ichimatsu no se quedaron en paz, lento y tembloroso, aun con tu mano tocándolo se movió un poco sobre ti. Frotándose ligeramente contra tu erección atrapada bajo tu ropa y las sabanas, era casi sofocante...
Ichimatsu temblando sobre ti, su rostro sonrojado, esos enigmáticos ojos violeta viéndote con deseo, sus besos húmedos que trataban de callar los gemidos que peleaban por escapar mientras tu mano seguía tocándolo. Su cuerpo tensándose, su voz jadeando tu nombre...
Y entonces te despertaste.
Te quedaste viendo unos segundos hacia donde tu Fontus seguía temblando pero no con la intensidad que antes.
—¡Deja de aprovecharte de mi mientras estoy dormido! —te quejaste, el menor se levanto como si nada acomodando su habito. Levantando la pierna para acomodarse la media que le llegaba hasta arriba de la rodilla.
—Me gusta más cuando estas en tu estado Vesta, al menos él es macho. —Dijo en el tono de voz neutro que usaba siempre. —Te espero abajo, tenemos que limpiar la iglesia.
—Lo sé. —por alguna razón no podías dejar de ver tu mano. ¡El maldito había terminado en tu mano!
—Date un baño con agua fría y encárgate de eso. —señalo tu notable erección antes de irse. Te pareció que tenia una sonrisa de satisfacción en su rostro antes de dar el portazo.
Obedeciste solo porque tenían trabajo que hacer, aunque por un momento te paso la idea de tocarte mientras... No, no. no querías pensar en eso.
Tenias energías renovadas gracias a eso, así que no era tan malo.
Con tu "biblia" lista y tu sotana puesta saliste junto con Ichimatsu al próximo pueblo. Era más fácil moverse cuando era de noche por eso su excursión empezó a las 2:00 am. Llegaron al pueblo más cercano a las 3 de la mañana, la hora perfecta para pelear contra demonios.
Las ciudades estaban casi abandonadas, a veces las personas vivían entre escombros de lo que fueron edificios alguna vez, pero lo único que se mantenía en casi perfecto estado eran las iglesias, las personas no se acercaban a ellas ya que irónicamente eran los lugares mas infestados de demonios. El exorcismo de la iglesia trascurrió sin contratiempos, había solo demonios nivel 10 y 9 así que fue fácil aun si eran centenares.
—¡Ichimatsu! ¡Porque tienes que invocar la bazuca? De verdad, puedes hacerlo con la guadaña o las espadas, pero no con la bazuca. ¡Vas a volar el maldito inframundo! —otra vez, no importaba cuantas veces se lo dijeras siempre terminaba haciendo todo de la manera difícil agotando la energía de ambos innecesariamente.
—¿Y? —respondió entrando a la iglesia. —Si quieres recuperar energía ven y follame ahora mismo. Kusomatsu.
—Estoy demasiado cansado para...
—Marica. —te gruño levantando el dedo medio. —Púdrete Kusomatsu.
¡¿Pero que no te amaba hace solo unas horas?! Ah, si... era solo a tu lado Vesta "el macho". Aun no sabias como tratar del todo a Ichimatsu.
Resignado, dolido y cansado entraste a la iglesia para descansar. Ignorando que alguien los vigilaba de cerca.
Aclaraciones(?)
El porque Karamatsu no queria que Ichimatsu fuera su Fontus se explicara más tarde.
Cuando Karamatsu esta "dormido" entra en estado Vesta, esta personalidad de Karamatsu es más fría y calculadora. Normalmente la usa cuando pelea seriamente con demonios es como entrar a un "trance" pero sigue siendo él. Secretamente su lado Vesta hace lo que de verdad quiere hacer Karamatsu pero no se atreve.
Ichimatsu tiene su lado "Fontus" que lo hace ser más sumiso. Karamatsu prefiere no tocarlo al estar asi ya que le gusta más su Ichimatsu tsundere y mal humorado.
Ambos pueden invocar variedades de armas, pero eso se vera en el próximo capitulo donde hay una pelea.
0v0 pues espero que les guste.. Saludos!
