Harry Potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Reencuentros
Carrie observó la lápida de mármol y se inclinó para acariciar las letras que formaban el nombre de su madre, no había nada más aparte de la fecha de nacimiento y la fecha de muerte. La chica suspiró.
—Hola mamá —susurró, el viento helado le agitó el cabello pero ella no se inmutó ni se movió.
Con lentitud pasó sus manos limpiando la lápida del polvo y la suciedad, se arrodilló y quitó un espino que había empezado a trepar, se tomó su tiempo en dejar todo limpio. Chris estaba a algunos metros observando en silencio, Carrie le pidió que la dejara hacer aquello sola y él se lo concedió hasta que vio a la joven rubia acariciando una vez más el frio mármol y, tras cerciorarse que estuviesen solos, el chico materializó un ramo de flores blancas y se acercó.
—Carrie —llamó ofreciéndole las flores, la chica recibió el arreglo y lo colocó en el suelo al pie de la lapida.
—Espero que ya estés descansando mami —una sonrisa triste adornó su rostro.
Chris se acercó y enlazó sus dedos, ella le sonrió pero sus ojos aún lucían tristes más trato de no mostrarlo.
—No fue la mejor madre del mundo ¿sabes? Pero aun así me cuido y creo que me quería a su manera —Chris pasó un brazo por los hombros de la rubia y la acerco a él.
—¿Crees que yo le habría agradado? —preguntó y Carrie se giró mirándolo incrédula luego sonrió y una pequeña risa se le escapó.
—Probablemente te habría echado agua bendita —dijo.
Chris se rió y condujo a la rubia hacia la salida del campo santo, la pareja se alejó sin volver la mirada atrás, la chica finalmente se había despedido.
Los dos vampiros caminaron hasta el centro de Maine, Chris observaba ahora más atento el lugar donde Carrie había crecido mientras que ella sólo veía cuanto habían cambiado las cosas desde que estuvo en aquel lugar. Alejándose un poco de Chris caminó hacia un café y giró la cabeza hacia ambos lados, había cosas que no reconocía. Dio un par de pasos más en dirección al café y estaba por entrar cuando la puerta se abrió y una chica rubia de ojos azules chocó directamente con Carrie, perdió el equilibrio y casi cae pero la vampiresa la sujetó impidiendo que acabase en el suelo aunque la bebida de la chica se derramó en la chaqueta de Carrie
—¡Lo siento mucho! —exclamó la joven completamente roja al ver lo que había provocado.
—Está bien no es nada sólo café —dijo la vampiresa mirando como la mancha se extendía por la chaqueta color crema.
—¡Oh dios quítatela! El café estaba caliente —exclamó alarmada la joven.
Carrie se sintió algo aturdida cuando la chica intentó quitarle la chaqueta pero entonces sintió las manos de Chris sobre sus hombros.
—Está bien, solo se roció en la chaqueta, no ha traspasado la tela —intervinó el castaño sonriéndole a la joven humana.
—Lo siento mucho, de verdad no era mi intención —se disculpó nuevamente.
—Chris tiene razón, no pasó nada —dijo Carrie.
La joven se acomodó el cabello tras la oreja y le permitió a la vampiresa ver su rostro por completo, entonces se quedó completamente helada, frente a ella estaba Sue, la chica que era novia de Tommy Ross, Chris notó como repentinamente Carrie se había tensado y le pasó sutilmente un brazo por la cintura.
—Jean ¿qué está pasando? —preguntó entonces otra muchacha saliendo del café.
—Cloe, lo siento es que… —Chris centró su atención en la chica rubia en sus brazos y notó lo nerviosa que estaba.
—¿Qué ocurre? —preguntó en un susurro.
—Esta chica… es idéntica a Sue Snell —respondió la vampiresa.
Chris afirmo más su agarre y sonrió encantadoramente a las dos jóvenes que parloteaban alegremente ante él.
—Disculpen señoritas, nos tenemos que retirar —dijo con su más encantadora sonrisa.
—Pero… —ambas chicas se quedaron prendadas del castaño.
Él se despidió y Carrie murmuro una disculpa antes de que ambos se marcharan. Cuando las dos humanas consideraron que ellos estaban lo suficientemente lejos Jean se volvió hacia su amiga y empezaron a hablar sobre los dos forasteros que habían conocido y lo guapo que era él o lo bonita que era ella pero entonces…
—¿Sabes Cloe? —comentó Jean tras un momento de silencio.
—¿Qué? —cuestionó la morena.
—Tengo la impresión de que he visto a esa chica antes —dijo pensativa.
—¿Enserio? A mí no me pareció conocida, tal vez te estás equivocando —respondió dejando en duda a la rubia.
—Tal vez tienes razón y me confundí —cedió Jean restándole importancia.
Una hora más tarde Sue Ross salía de Ewen High School cansada, ser la consejera escolar era algunas veces más estresante que trabajar en el hospital, la mujer subió a su coche y salió del estacionamiento, tenía en la cabeza mil cosas pero la que tenía toda su atención era el incidente que había ocurrido esa misma mañana cuando uno de los estudiantes apareció con un cuchillo y amenazó a otro estudiante.
El camino hacia su casa era corto pero recordó que tenía que pasar a recoger la ropa de la tintorería así que se encamino hacia allí, se detuvo en un semáforo y una pareja llamó su atención, la chica estaba de espalda hacía ella pero ese cabello rubio platinado casi blanco trajo un sinfín de viejos recuerdos.
—Carrie —dijo incrédula cuando la muchacha se giró y pudo verla de perfil
Lo siguiente que Sue sintió fue un golpe, después el mundo giro incontrolablemente arrastrándola en un torbellino de colores oscuros, algo se clavó en su brazo y el dolor la aturdió haciendo que perdiera el conocimiento durante unos segundos, cuando despertó estaba en el suelo y le dolía todo el brazo, además algo caliente y viscoso se deslizaba por su sien, parpadeó y cientos de puntos blancos bailaron frente a sus ojos.
—¡Oh! Por Merlín —exclamó alguien mientras la puerta del vehículo era desprendida.
—Chris ¿estará bien? —cuestionó una voz más suave.
—Carrie —susurró Sue y todo se volvió negro.
Cuando la mujer despertó estaba en una cama de sábanas blancas y el olor a antiséptico le llenaba la nariz, además el constante pitido de un monitor cardiaco resonaba con fuerza, sus ojos vagaron por la habitación buscando algo que pudiera decirle qué había pasado y dónde estaba, entonces la puerta se abrió y una chica rubia con la cara Carrie apareció, Sue no podía hablar pero sus ojos delataron la sorpresa y el temor que sintió pues la joven dio un vacilante paso hacia atrás pero alguien más la empujó dentro.
—¡Mamá! —exclamó Jean corriendo a su lado.
—¿Debería llamar a la enfermera? —preguntó la chica rubia.
—Sí, te lo agradecería —dijo Jean sin levantar la mirada del rostro de su madre.
Sue vio a la joven rubia dar la vuelta y marcharse, quería hablar pero su boca se sentía seca y los parpados le pesaban, tenía sueño y poco a poco se durmió nuevamente. Cuando volvió a despertar se encontró a su hija que le sonrió apenas abrió los ojos, Sue le devolvió la sonrisa y suspiró.
—¿Qué paso? —preguntó con voz rasposa.
—Mamá, tuviste un accidente ¿lo recuerdas? —preguntó, Sue trató de recordar pero la cabeza empezó a dolerle.
—¿Y tu padre? —preguntó en cambio.
—papá no llegara en unas horas —respondió la chica sujetando su mano.
—¿Cuánto tiempo paso?
—Dos días —dijo Jean sonriéndole.
—Está bien hija no llores —intentó consolar a la chica.
Fuera de la habitación Carrie se apoyó en Chris, el castaño le pasó una mano por el pelo y sostuvo su mano con firmeza.
—Ella estará bien —aseguró él.
—Me reconoció Chris y ¿si por mi culpa se distrajo y se accidentó? —respondió Carrie.
—No fue tu culpa Carrie.
—Pero no fue la única, viste la mirada de las dos enfermeras, ellas ni siquiera tenían clases conmigo y me reconocieron, creo que es momento de irnos —dijo la chica
Chris asintió levemente y abrazó a Carrie, era cierto que varias personas se habían quedado heladas cuando se cruzaron con Carrie pero la mayoría no le daba una segunda mirada y sólo los ignoraban como si existieran más cuando aquel carro había dado dos vueltas y se volcó justo enfrente suyo todo escaló un poco más, sobre todo cuando aquella mujer reconoció a Carrie y la llamó por su nombre.
—¿No quieres verla? —preguntó Chris.
—No creo que sea buena idea, es mejor así.
—Está bien, vámonos.
La pareja le dio una última mirada a la puerta cerrada y se marcharon dejando una nota para la hija de Sue donde le daban una leve explicación de por qué se marchaban pero cuando estaban por salir Carrie se quedó quieta observando a un hombre de unos cuarenta y tantos de cabello castaño claro y ojos azules, el hombre no notó a la chica en un primer momento pero cuando se acercó a la recepción lo hizo y se quedó quieto, su mirada recorrió de pies a cabeza a la muchacha.
—¿Carrie? —su voz apenas y era audible pero para los vampiros se oyó fuerte y claro.
—Vamos —apuró Chris tirando de la mano de la rubia más al pasar alado del hombre este tomo del brazo a la rubia.
Chris se detuvo junto con Carrie mirando molesto al hombre, el notó la mirada oscura del acompañante de Carrie y dio un paso atrás soltando a la chica que se apegó al castaño.
—¡Papá! —el grito de Jean sacó al hombre de sus pensamientos y cuando quiso voltear a ver a Carrie ella y su acompañante habían desaparecido, sacudió la cabeza despejando su mente y fue al encuentro de su hija.
Chris y Carrie estaban lejos del hospital, cerca del bosque, él los había llevado hasta allí y en cuanto llegaron soltó a la chica y se alejó dos pasos.
—Ese hombre te reconoció.
—Era Tommy estoy segura que era él —dijo ella.
—No lo sé, pero creo que lo mejor sería marcharnos.
—Ellos me vieron y me reconocieron, no sé si sea buena idea irnos y dejarlos así nada más tal vez…
—¿Sugieres que les borre la memoria? —cuestionó el castaño.
—Debemos volver Chris tengo un plan.
El castaño miro a la rubia intrigado pero después asintió, la rodeó con el brazo y los dos desaparecieron, tal vez si los dos vampiros no hubieran estado tan enfrascados en su pequeño dilema habrían visto a un adolescente de cabello negro espiándolos desde los árboles, posiblemente también habrían notado la expresión de asombro cuando aparecieron y desaparecieron. Pero más asombroso aún fue cuando un niño de cabello negro alcanzó al adolescente y tiro de su manga.
—¿Qué pasa Joey?
—Scott, Rasta no despierta —dijo el niño tristemente y levantó el pequeño cuerpo de un perro que se balanceo en sus manos.
—Está bien, sólo está dormido —respondió el adolescente tomando al animal y colocándolo en el suelo.
Entonces puso sus manos sobre el cuerpo frío del perro y una pequeña luz verde emanó de ellas y envolvió el cuerpo del cachorro, el niño lo observó atento antes de sonreír cuando el animal abrió los ojos y lamió la mano del pequeño. El adolescente se sentó en el suelo, su cuerpo estaba frio y le temblaban las manos además probablemente no se podría poner en pie en un buen rato pero le había devuelto la felicidad a su hermano menor y sólo eso hacía que los malestares valieran la pena, mientras su hermano corría con el cachorro siguiéndolo, él se cuestionaba cuanto más aguantarían, sabía que no podían quedarse más con su padre o tal vez el siguiente no sería el pequeño Rasta, tal vez la siguiente vez el que no se movería seria Joey.
En el hospital Thomas sostenía a su esposa de la mano, Sue le sonrió cansada mientras que Jean había ido a su casa a descansar.
—Lamento no haber venido antes —le dijo a la mujer.
—Estoy bien Tom…
—No, debí estar aquí contigo, con Jean.
—Ya estás aquí —alegó la mujer sonriendo.
Él sonrió y después un silencio se asentó en la habitación, ninguno quería romperlo, ninguno se atrevía a hablar de lo que ambos habían visto, entonces...
—El accidente fue culpa mía, me distraje —confesó Sue.
—¿Qué ocurrió? Amor tu nunca apartas tu vista del camino.
—La vi Tom, vi a Carrie, está igual a cuando desaprecio, tiene el mismo rostro pero ya no viste como en aquella época más jamás podría olvidarla, yo la vi por última vez cuando aquel ser se la llevó. Sé que crees que estoy loca pero es cierto, ella estaba aquí me distraje por verla…
—Sue…
—Sé que parece una locura pero tienes que creerme Tom, yo sé que suena disparatado pero era ella, Carrie no murió ni se escapó con un novio como dijeron los policías, sé que un demonio se la llevó y no sé porque está de regreso —añadió desesperada.
Tom suspiró y siguió escuchando a su mujer, Sue no había podido estar tranquila desde aquella noche, como todos los que estuvieron en esa fiesta, aun hoy se recordaba lo que había acontecido o la versión que la policía y las autoridades dieron, él no sabía que había pasado ya que no recordaba mucho pero entonces recordó a la chica rubia que había visto en la recepción, era Carrie pero su lado lógico le decía que eso era imposible pero y si era ella, y si realmente era Carrie se preguntó. Unos suaves golpes lo devolvieron a la realidad y acallaron la voz de la mujer. Él se puso en pie y abrió la puerta.
Sue no podía ver quién era pero vio a su esposo hablar y luego asentir, entonces se hizo a un lado y una pareja de jóvenes ingresó, la mujer no pudo apartar la mirada del rostro de la muchacha rubia que acaba de entrar.
—Carrie… —fue lo primero que dijo, su esposo la miro y sacudió la cabeza.
—No Sue, ella es Carson, la hija… de Carrie —la mujer sacudió la cabeza negativamente.
—No puede ser ella…
—Mírala bien cariño —dijo el sonriéndole.
Sue la observo con mas detenimiento y empezó a notar pequeñas diferencias como que el cabello de la joven no era rubio pálido como pensó, era de un rubio opaco que se iba aclarando y sus ojos eran de un color verde grisáceo, además la chica tenía un rosto en forma de corazón y era mucho más pálida que Carrie.
—Te pareces mucho a ella —dijo Sue finalmente.
—Me lo dicen mucho —respondió la chica alzando la mirada.
—Ellos fueron los que te ayudaron cuando chocaste —explicó Tommy.
La mujer los observó y suspiró, siempre había creído que un demonio secuestró a Carrie y ahora tenía la prueba de que eso no era así, todo lo que vio esa noche sólo fue producto del estrés, al final los policías habían tenido razón en decir que Carrie se fue por su propio pie.
Tommy y Sue se quedaron en silencio mientras la chica les contaba cómo había llegado hasta la ciudad natal de su madre, les dijo que desde que llegaron había recibido miradas nada discretas de diversas personas pero que nadie les había querido hablar de Carrie Withe. Sue asintió y Tommy sonrió cansado.
—No te los tomes a mal Carson verás, la noche en que tu madre se fue hubo un gran baile y ocurrieron diversos incidentes, muchos relacionaron a Carrie con eso y con el tiempo se volvió un tema tabú para todos los que estuvieron involucrados.
—Creo que lo mejor es que nos vayamos Carson —dijo el joven castaño y Sue entonces lo vio, pero no le prestó atención.
—¿Cómo está tu madre? —preguntó la mujer.
—Ella falleció hace dos años, pero fue muy feliz, amó a mi padre y él la amaba —respondió sonriendo.
Unas traicioneras lagrimas escaparon de los ojos de Sue, Tommy suspiro y su semblante se entristeció.
—Me alegro que su vida fuese mejor de lo que fue aquí, me habría gustado conocerla mejor y pedirle perdón, pero…
—Ella no guarda ningún rencor, era una mujer muy alegre y amable —intervino Chris atrayendo la atención de la pareja mayor.
Carrie sujetó con fuerza su mano y Tommy sonrió, Sue lloró en silencio y tras unos minutos más los dos chicos se despidieron de la pareja y se marcharon, cuando la puerta se cerró Sue se relajó en la cama y por primera vez en mucho tiempo su carga, esa que había ido arrastrando desde hace tanto tiempo atrás, se aligero dejándola aliviada. Tommy la tomó de la mano sin decir nada sólo se quedaron allí tomados de la mano cada uno sintiéndose más tranquilos.
Carrie y Chris caminaron a paso lento observando el hospital una última vez pues Carrie había decidido que ya era hora de marcharse y cerrar definitivamente ese capítulo de su vida.
Chris estaba en el borde del bosque, había dejado a Carrie para ir por su motocicleta ya que planeaban dejar esa misma noche la pequeña ciudad y mejor si dejaban testigos de su partida, además para esas horas ya la mayoría de las personas del hospital sabían que «Carson» era la hija de Carrie White así que era mejor irse o eso pensó Chris pero cuando volvió a buscar a la chica no la encontró, recorrió todo el lugar fue hasta el hospital y volvió a salir pero nada, no había rastro de Carrie.
Cuando la luz del sol se perdió por completo Chris dejo atrás su fachada y sus ojos cambiaron de color, buscó el aroma de Carrie y lo halló tras varios minutos de dar vueltas y vueltas en silencio, como una sombra se deslizo y avanzó por el bosque, sus sentidos agudizados estaban alertas y la noche le dio su protección, mientras más se adentraba en la oscuridad del bosque más claro podía ver y el aroma de Carrie se intensificaba, entonces oyó un débil gemido en la oscuridad, estaba por ignorarlo pues la dirección de este lo ajeaba de Carrie pero el sollozo que le siguió lo hicieron vacilar y encaminarse a ver que era aquello, Chris se detuvo frente a un gran tronco y vio a un niño de cabello oscuro que aferraba un pequeño perro que gemía adolorido y le daba suaves lengüetazos al infante como intentando consolarlo pero en cuanto notó al vampiro el cachorro enseño los dientes fieramente y alertó a su joven dueño.
—Hola —saludó Chris acercándose lentamente a niño.
—¡Vete! ¡No te acerques o te mataré! —gritó el niño lanzándole una roca con una mano libre.
—¡Hey! Tranquilo —esquivó el proyectil y alzó las manos para intentar calmarlo.
El vampiro tomó aire y sus ojos brillaron sobrenaturalmente atrayendo la atención del niño que se quedó aturdido.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Chris.
—Me escondo —respondió el niño mecánicamente.
—¿De quién?
—De los hombres malos que se llevaron a mi hermano, ellos lo llevaron hacia el bosque y lastimaron a Rasta —respondió sin apartar sus ojos del vampiro.
Chris frunció el ceño y miró hacia el lugar donde el aroma de Carrie se perdía, luego volvió la vista hacia el niño con el cachorro en brazos, alargó la mano y saco de su bolsillo un vial con un líquido transparente y dejo caer unas gotas de aquella sustancia sobre las heridas del perro, éstas se cerraron y el animal dejo de gemir pero aún le ladró a Chris antes mostrarle los dientes.
—Desmaius —el niño cayo inconsciente, Chris rápidamente lo acomodó al pie del árbol y usó algunos hechizos paras resguardarlo—. Cuida de tu dueño y no te alejes de él —ordenó al animal que le gruñó antes de echarse al lado del niño.
El vampiro dejó atrás al humano y echó a correr hacia el lugar donde el aroma se iba perdiendo, atrás quedaron los árboles y pronto el bosque fue haciéndose más tupido pero llegó a un punto donde los arboles estaban perdiendo hojas y allí en el suelo vio huellas, eran varias y se adentraban más en el bosque, Chris estaba a punto de volver a correr cuando oyó gritos y el olor de la sangre lleno el aire sin pensarlo hecho a correr una vez más.
Carrie miró el lugar hasta donde la habían llevado, era un lugar bastante profundo en uno de los bosques que rodeaban Chamberlain y además no estaba sola, sus ojos buscaron el origen del aroma a sangre y vio a un adolescente de unos trece años, tal vez más, estaba sentado en el suelo sus manos estaban atadas y tenía sangre seca en el labio además de que su camiseta también tenía rastros de sangre pero no era suya, la vampiresa olfateó y notó que era sangre de animal, la mujer que la había llevado hasta allí la empujó para que se sentara en el suelo.
—¿Quién es ella Rachel? —preguntó un sujeto alto y fornido apuntado a la chica.
—Paciencia David. No vas creer lo que me entere mientras iba por los papeles del chico —canturreó.
—¡Habla de una vez! —exigió el hombre.
—Ella, esta niña, es la dulce hija de Carrie White —todos la miraron y luego a Rachel.
—No es posible —dijo David y se acercó a la chica sujetándola del mentón para verla mejor.
—¿No opuso resistencia? —preguntó otro hombre más joven que llevaba una mochila grande en la espalda.
—Lo intentó pero la convencí de cooperar, después de todo no parece haber heredado el talento de su madre pero aun si no tiene ese don el doctor Stark estará encantado de saber que puede recuperar aunque sea un poco de su proyecto más ambicioso —dijo la mujer.
La rubia ignoró a todos los sujetos y su atención se volvió hacia el adolescente que tenía la mirada perdida y los ojos fijos en la nada.
—¿Cómo te llamas? —pregunto suavizando su voz e imprimiéndole ese sutil encanto que Harry usaba cuando quería obtener algo.
El chico parpadeo confundido y miró a su alrededor como si despertara de un sueño, al principio estaba confundido pero después sus ojos empezaron a mostrar pánico y desesperación.
—¿Dónde está Joey? —preguntó.
—Oh, al fin despiertas Scott, pero ya no tienes que preocuparte por tu hermano a él no lo necesitamos, es sólo un niño normal, además tu padre dijo que lo cuidaría cuándo le preguntamos por tu ubicación —le respondió entonces otro sujeto que llevaba lentes y sus ojos eran azul claro, por lo demás era muy parecido a David incluso con el cabello entrecano.
—Drew ¿dónde está la camioneta? —preguntó Rachel.
—A medio kilómetro de aquí, todo está listo es hora de llevar a estos niños a su nueva casa, les va a gustar —respondió con un tono amable y hasta bonachón.
Pero eso sólo logró arrancar carcajadas de David y que Rachel sonriera, el hombre de la mochila sacudió la cabeza negativamente pero una sonrisa se mostró en su cara también.
—¡No pueden dejar a Joey con mi padre, lo matará! —exclamó Scott intentado soltarse.
—No te preocupes por eso chico tu hermanito nunca volverá con tu padre, Dan se encargó que el mocoso duerma para siempre en este bosque —dijo David riendo.
—No —Scott dejó de luchar, sus brazos perdieron fuerza y sus ojos se llenaron de lágrimas que no derramó.
Carrie tuvo suficiente de todo, ahora sabia porque aquella mujer había estado preguntando por ella, aunque no había entendido mucho sabía que alguien la estaba buscando o la había buscado, alguien que quería su poder, miró sus manos esposadas y sonrió levemente, era una vampiresa perteneciente a la casa Black, no era débil y ya no estaba asustada, separó las manos y las esposas cayeron al suelo rotas, entonces miro a sus captores y sonrió, ahora tenía los ojos dilatados y David, el sujeto que había estado a punto de tocar a Scott salió volando y se estrelló contra un árbol, los demás estaban asombrados y aterrorizados y tardaron en moverse.
—¡Maldita perra! —soltó Rachel apuntándole con su pistola.
—No - digas - malas - palabras —dijo Carrie lentamente y alzó una mano.
Entonces la mujer que la había llevado hasta aquel lugar se llevó las manos al cuello e intentó gritar pero la rubia estaba bloqueando su garganta, sus compañeros cogieron sus armas y las apuntaron a hacia la chica, el sonido de los disparos hizo eco en el bosque más las balas se detuvieron en el aire mientras Rachel poco a poco dejaba de luchar hasta que su cuerpo se quedó sin fuerza y Carrie la dejado caer para fijar su vista en los demás pero entonces sintió una descarga eléctrica que la sacudió y fue intensificándose hasta que estuvo de rodillas.
—Sabía que ella era igual que su madre —dijo un hombre de unos sesenta años mientras le apuntaba con un taser.
—Es una telequinética quien se lo hubiera imaginado, el buen doctor está feliz cuando le llevemos a la hija de Carrie White y al pequeño sanador —añadió Drew.
—Rachel está muerta - declaro David y sus ojos oscuros se volvieron hacia la chica que estaba en el suelo.
Scott se encogió contra el árbol y cerró los ojos fuertemente, no quería ver a nadie más morir pero entonces oyó una risita débil y se fijó en la chica rubia que había dejado de temblar y estaba apretando los puños a medida que pequeñas piedritas se empezaron a elevar, Carrie alzó la cabeza al fin mostrando que sus ojos grises se habían tornado rojos y los colmillos le crecieron, la chica se enderezó.
—¡Pero qué demonios! —exclamaron los humanos cuando la vampiresa se puso en pie con parsimonia.
—¡Aumenta eso! —ordenó David pero la respuesta de su compañero no llegó pues la joven rubia extendió sus manos y la pequeña máquina que el hombre tenía en las manos explotó llevándose las manos del sujeto.
Los otros sacaron armas y las apuntaron contra los dos jóvenes, se oyeron nuevos disparos y Scott cerró los ojos otra vez pero ninguna bala llego, todas se detuvieron a mitad de camino y en el aire dieron la vuelta y se dirigieron hacia sus incrédulos dueños, los hombres lograron cubrirse ocultándose tras los árboles en el último segundo.
Creyéndose salvo se prepararon para volver a descargar sus armas contra la rupia pero entonces un destello rojo llamó su atención, vacilantes apuntaron sus armas hacia los arbustos más un par manos salieron de allí y tiraron de David, el hombre quiso gritar pero el sonido jamás abandono su boca, Chris sostuvo el cuerpo mientras los latidos del hombre se apagaban a medida que la sangre era drenada hasta que su cuerpo se deslizó hasta el suelo en silencio mientras los otros disparaban contra el monstruo de ojos rubí.
Carrie se limitaba a detener las balas pues ya había notado la llegada de su compañero y decidió dejarle a él el resto. Tras unos segundos los disparos se detuvieron y de las sombras salió Chris.
—Creí haberte dicho que me esperaras —dijo tendiéndole una mano.
—Una mujer se me acercó, me amenazó con una pistola —respondió Carrie inocentemente.
—Pobre de ti, una pistola —dijo el castaño teatralmente.
—También estaba impregnada con el olor a sangre —agregó la chica.
—Carrie… —suspiro él, pero ella no lo miraba.
—¿Eres Carrie? —preguntó el adolescente que los observaba aun apoyado en el árbol.
—¿Cómo te llamas? —preguntó Chris al menor.
El chico sólo lo miro y cerró los ojos, su suerte se había acabado su hermano y su cachorro estaban muertos y aunque él se había salvado ya era demasiado tarde para ayudar a su hermano menor, a esa hora el cuerpo de su Joey seguramente había perdido la calidez y el aliento de la vida ya se habría ido, para ese momento todo por lo que Scott había luchado ya no existía.
—Su nombre es Scott —respondió Carrie.
—¿Porque los secuestraron? —preguntó el castaño mirando a la rubia.
—Se enteraron que Carrie White había tenido una hija, les oí decir que lamentablemente habían perdido la oportunidad de atrapar a Carrie cuando ella desapareció hace veinticinco años pero suponían que tal vez yo había heredado su talento —la mirada preocupada de Chris inquieto a Carrie.
—¿Por qué lo secuestraron a él? —preguntó mirando al chico que seguía con los ojos cerrados.
—Ellos no dijeron mucho sólo lo llamaron «sanador» y dijeron que su padre recibió una buena compensación por entregarlo.
—Carrie ¿crees que puedas encargarte de él?, voy a ocuparme de limpiar —pidió Chris.
—Está bien —cedió la chica y se acercó al adolescente.
Scott no opuso resistencia cuando la rubia lo obligó a ponerse en pie ni intento resistirse cuando ella lo condujo al bosque lejos de los cadáveres y de todo aquel lugar. Demoraron varios minutos y llegaron hasta la orilla de un pequeño claro donde se detuvieron.
—¿Me van a matar? —preguntó entonces el joven.
—¿Qué? —cuestionó sorprendida.
Por respuesta el chico volvió la cabeza en dirección hacia el sitio donde habían estado cautivos, Carrie entonces lo entendió y se tensó un poco más alzá la cabeza orgullosamente y miró al adolescente.
—Ellos merecían morir, ellos…
—Secuestraron a Carrie y ese es un motivo suficiente —intervino Chris saliendo de entre los arboles.
Scott se sorprendió de ver al castaño pero no lo demostró, entonces volvió a hablar, tenía una duda y quería que le respondieran.
—¿Ustedes también tienen un don?
—¿Don? —pregunto confundida Carrie, Scott la observó y luego a Chris.
—Sí, como eso que hiciste, mover cosas con la mente —la chica asintió.
—Sí, supongo que sí es un don ¿y tú? ¿Qué puedes hacer tú?
Él los miró indeciso pero recordó que ya no importaba, sacudió la cabeza, no tenía caso ocultarlo además ellos podrían matarlo y desaparecer su cuerpo si quisieran, por otro lado tampoco importaría si eso ocurría pues Joey ya no estaba.
—Puedo… devolverles la vida a pequeños animales y hacer que las plantas vuelvan a ser verdes —dijo mirando el suelo.
—¿En serio? —preguntó Chris algo escéptico pues un don así sería muy valorado en el mundo mágico.
Scott se apoyó en el tronco de un árbol seco y sus manos brillaron mientras las hojas marrones se volvían verdes y el árbol rejuvenecía pero a medida de que el árbol se volvía más verde el chico se iba poniendo más pálido y su corazón luchaba por continuar funcionado, Chris fue el primero en notarlo y le apartó las manos del tronco.
—¡Basta! ¡Te estas matando! —ordenó el castaño.
—¡Déjame! Voy a devolverlo a su esplendor y me iré a reunir con mi hermano —protestó luchando contra el agarre de acero del vampiro.
—No creo que tu hermano aprecie tener que venir a buscar tu frío cadáver —le respondió mordazmente y el chico dejo de retorcerse.
—¡Mi hermano está muerto! —respondió furioso y volvió a moverse pero Chris lo inmovilizó y fijó sus brillantes ojos en los del humano.
—Tienes en ti la sangre de Rasta así que supongo que tu hermano es un niño con mucho valor y de pelo negro que estaba con un cachorro medio muerto —a medida que hablaba Scott se quedó quieto y asintió a la descripción—. Me lo encontré mientras venia hacia aquí, estaba bien, tenía unos raspones y la ropa hecha una piltrafa pero cuando lo dejé estaba dormido —explicó Chris soltando al chico.
—Está vivo… —dijo Scott antes de desmayarse.
Carrie se rió levemente al ver a Chris incrédulo mirando al adolescente que había logrado sostener antes de que se diera un golpe contra el suelo, el vampiro la miró a ella y luego volvió la vista al chiquillo como pidiendo ayuda.
—Y tú dices que Harry tiende a atraer personas extrañas —comentó la rubia, Chris abrió la boca y la cerró, luego desvió la mirada.
—Somos gemelos después de todo —alegó antes de poner a Scott sobre su hombro y empezar a caminar.
—Sí, lo sé —respondió Carrie y sonrió.
—Vamos, hay que ir reunir a este chico con su hermano y también hay que llevarlos con un sanador real.
—Chris, esos hombres sabían de mí, conocían mis poderes y también sabían sobre él.
—No habían nada entre sus cosas, busqué bien pero no hallé nada —respondió él deteniéndose.
—Mencionaron una camioneta, uno de ellos dijo que estaba como a medio kilómetro.
—Puedo seguir el rastro pero iré por el hermano del chico primero —Carrie asintió y se quedó con Scott mientras Chris desaprecia.
Unos minutos después el vampiro regresó con un niño y un cachorro que lo estaba mordiendo de la manga, la rubia sonrió y recibió al niño de brazos del castaño mientras el perro se había lanzado sobre Scott y le lamia las manos gimoteando. Chris puso algunas salvaguardas alrededor del claro y se fue siguiendo el rastro que había percibido en los secuestradores, Carrie se quedó en silencio, a cada cierto rato revisaba la temperatura de Scott que parecía ponerse cada vez más azul a pesar del hechizo calefactor que Chris le había colocado.
Los minutos pasaron y la luna seguía su camino por el cielo pero a medida que avanzaba más ella se empezó a preocupar pues Chris ya debería haber vuelto. Cuando estaba planteándose seriamente ir a buscarlo lo vio aparecer, tenía una pequeña mochila colgando y caminó hasta el claro traspasando las protecciones.
—¿Qué pasó? —cuestionó la chica.
—No había mucho pero encontré una serie de discos y algunos documentos, también me encargue de la camioneta —respondió el castaño entonces su mirada se posó en los dos humanos—. Su corazón late con más esfuerzo —observó acercándose al adolescente.
—Sí, necesita ayuda y rápido —concordó Carrie.
—Creo que es momento de llamar a mi hermano.
Continuará…
