Lux in tenebris.

Hola. Muchas gracias a quienes comentaron el capitulo anterior.

Gracias :Zero59Mine, Bloody Renan, atziig, Karinio, Yami, Clio, Dark Amy-chan, NastyCat, kdelunasanchez, Shinoby Nehory, , NATMAN98 , Arialys85 y Sushimatsu.

Este capitulo tiene muchas cosas, pasando muy rápido XD espero que les guste.


Lux In Tenebris.

IV

La noche nunca te había parecido tenebrosa, era como si estuvieras acostumbrado a vivir en un mundo de tinieblas. Pero había una noche en especifico que te hacia tener pesadillas aun después de tantos años.

Te sentías arrepentido de haber quitado tus ojos de él, era algo irónico que la única vez que dejabas de verlo fuera herido de esa manera por un demonio. Ver el suelo debajo de sus pies ponerse rojo te inundo de un miedo que no sabias que eras capaz de sentir, pensar en que Ichimatsu podía ser arrancado de esa manera de tu lado te dejaba sin aliento.

Lamentablemente no fue lo único que te dejo sin aliento esa noche y lo que sucedió lo recordarías hasta el día de hoy. Los demonios eran demasiados como para enfrentarlos y el gran señor del inframundo hizo su aparición extendiendo sus alas negras que formaban remolinos poderosos sobre el cielo teñido de rojo. Tú madre, la fontus regente miro en tu dirección y te dedico una sonrisa que parecía decirte que todo estaría bien.

"Cierra los ojos, cariño...No necesitas ver esto." Y pensabas que te lo decía a ti, sin embargo le hablaba a tu padre. "Como tu fontus, para evitar que algo le pase a nuestro hijo y su fontus... debo cumplir con la misión"

No entendías que estaba pasando, no lograbas comprender porque tu padre que se había mostrado tan frío desde hace unos años ahora estaba llorando apretando con fuerza su espada. No entendías nada y sin embargo lo viste...

Esa noche, tu madre se convirtió en polvo frente a tus ojos.

IV.- Un paso para el desastre.

Normalmente después de una noche en la que Ichimatsu te atacaba él estaba de "buen humor". Bueno, lo que se puede considerar buen humor en él, se levantaba temprano y ayudaba a organizar las cosas que fuesen a hacer ese día, incluso limpiaba el patio y cuando despertabas él estaba rodeado de gatos de los cuales acababa de hacerse amigo.

Pero esa mañana cuando despertaste él seguía acostado a tu lado, no tenias queja de ello, la verdad es que te gustaba verlo así de tranquilo, sin que quisiera matarte con la mirada, con sus palabras o más recientemente con su guadaña. Te sentías un poco perezoso como para levantarte así que decidiste quedarte un poco más para ver el rostro durmiente de Ichimatsu. Tenia una inusual linea negra y rojiza debajo de sus ojos , quien sabe hace cuanto se había quedado dormido, sospechabas que había llorado hasta agotarse. Te sentías tan mal por él.

—Lo siento,Ichimatsu. —te disculpaste, sentías que todo era debido a ti. Aprovechaste que no podía darte un puñetazo (como siempre hacia) y le diste un ligero beso en la frente, pero eso te hizo querer besarlo en los labios así que aprovechaste para también dejar un rápido beso en sus labios, para después huir a alistarte para el nuevo día.

Te sentías lleno de energía una vez que tomaste un baño, era algo extraño ya que a los días siguientes de sufrir un ataque nocturno de Ichimatsu sentías que no tenias energía para nada. Pero esta vez estabas de maravilla y esa sonrisa boba no te la quitaban con nada. A pesar de que tardaste un poco Ichimatsu seguía en la misma posición cuando regresaste a verlo. Si estaba cansado no ibas a molestarlo.

Te pusiste la sotana acomodándola de manera impecable, ibas a ir a visitar a sus invitados esperando que se encontraran mejor. Los novios parecían un poco mejor ahora, si continuaban así se recuperarían rápidamente, eso te hacia sentir feliz. Ayudar a las personas siempre te ponía de buen humor, aunque durante tu vida habías recibido algunas puñaladas por la espalda por confiar sin más en "los humanos esos" como solía referirse a ellos Ichimatsu.

Cuando llegaste a la cocina Homura se encontraba allí preparando algunas cosas para el desayuno. Te saludo con un "buenos días~" efusivo y una sonrisa amplia. Respondiste de igual manera ayudándola a preparar el desayuno para los cinco (seis si contabas al bebé).

Cuando el desayuno estuvo listo Ichimatsu apareció en la cocina, con el cabello húmedo y la ropa desarreglada, mal abotonada y descuidada. Suspiraste pesado antes de sonreír, al parecer ibas a tener que ayudarlo con eso. Pero antes de que te acercaras Homura lo hizo.

—Podrías enfermarte por llevar el cabello así. —susurro la castaña secando con cuidado el cabello azabache de Ichimatsu, esperabas que con su actitud reacia se alejara de inmediato de la chica, sin embargo eso no paso. El menor se limito a agachar la cabeza dejando que la castaña le secara el cabello, tenias que admitir que eso te hacia sentir un poco celoso.

Tú querías que Ichimatsu fuese así contigo. Aunque claro, sabias que tenias la culpa de que te rehuyese cada vez que tratabas de acercarte. Eso no quitaba que te sintieras celoso.

[]-[]-[]-[]-[]-[]-[]

Los días siguientes el comportamiento de Ichimatsu no dejo de sorprenderte. Él, que normalmente prefería la compañía de los gatos se estaba abriendo más con la castaña que contigo, no era raro encontrarlo teniendo una conversación de lo más random con la chica: que si el arroz era mejor con verduras o sin ellas, que si el clima era bueno, que si conocían el pueblo más cercano. Aunque no fuesen cosa importantes tu querías participar, era extraño ver a Ichimatsu hablar tanto.

—¿Estas bien? —no pudiste evitar preguntarle la cuarta noche desde su ultimo encuentro nocturno, lo habías interceptado cuando se dirigía a la habitación de los novios para revisarlos por ultima vez en el día.

Ichimatsu no rehuyo a tu tacto esta vez y se dejo tomar de la mano, su mirada color violeta pasando de ti hasta un punto especifico en el suelo.

—Últimamente no he estado sintiéndome bien. —confeso encogiéndose de hombros, hablando en el mismo tono monótono que usaba siempre. —Creo que estoy muriendo...

Escucharlo decir de pronto eso hizo que apretaras un poco el agarre a su mano.

—Eso es ridículo, estas en plena forma. Debe ser solo que... ¿el estrés? ¿Ha pasado algo últimamente que no te deje dormir por la noches? —preguntaste tratando de sacarle la idea de que estaba muriendo de la cabeza. Ichimatsu se tomo su tiempo para pensarlo, sus dedos que habían permanecido inmóviles desde que le tomaste la mano se movieron entre los tuyos, entrelazándolos.

—¿Crees que hayamos tenido una vida ante que esta? ¿Has tenido recuerdos que no parecen tuyos, pero a la vez te son familiares...? —pregunto en un susurro. ¿Que quería decir? Inclinaste la cabeza un poco en señal de confusión. —No, no es nada. Déjalo.

Y soltando el agarre de tu mano se alejo perdiéndose por la oscuridad del pasillo.

Lo pensaste un poco. No eran recuerdos, no como tal. Pero de vez en cuando tenias pesadillas donde Ichimatsu era asesinado delante de tus ojos sin que pudieras hacer nada, esas noches lo único que te calmaba era ir a revisar que se encontrara bien. También soñabas sobre sus ojos violeta, viéndote fijamente desde lo alto de la habitación y a veces soñabas con alas. Alas largas de plumas negras, era un mal augurio soñar con esa clase de cosas, según habías leído. Pero eso no significaba nada ¿o si?.

[]-[]-[]-[]-[]-[]

Cuando los novios se recuperaron e intentaron salir de la iglesia a hurtadillas fueron atacados por demonios. Y no era solo uno, eran cientos. Lo cual era algo sospechoso ¿porque un montón de demonios querían matar a unos simples humanos? Tal vez solo porque podían.

Ichimatsu llego antes que tú, llevando su mano hasta su marca invoco su guadaña, su arma preferida (después de la bazuca) justo a tiempo para detener un ataque dirigido a la pareja. La guadaña intercepto el ataque de fuego convirtiéndolo en cenizas que volaron alejándose de los novios. Era algo extraño que Ichimatsu no estuviera atacando, normalmente sonreía como psicópata y atacaba con todo lo que tenia, pero esta vez solo estaba defendiendo.

Lanzo una mirada hacia ti y te aferraste con fuerza a tu "biblia". Le dejaste la pelea a tu lado Vesta.

Abriendo el libro detuviste la pagina en un hechizo de defensa, una barrera se formo delante de Ichimatsu y la pareja. Tu fontus paso de la barrera que hizo a su arma desaparecer, corrió hacia donde los demonios se aglomeraban tratando de atacar a la vez, lo viste saltar en medio de ellos e invocar su arma mientras caía cortando y volviendo polvo a unos cuantos demonios de una sola vez. Sosteniendo el arma con las dos manos se dio impulso formando una especie de remolino color rojo cuando su guadaña giro con fuerza. El remolino atrapo y convirtió en polvo a unos cincuenta demonios frente a Ichimatsu.

Reforzando la barrera que protegía a los novios decidiste unirte a la pelea, no tenias tanta fuerza ya que Ichimatsu no se te había acercado durante un tiempo, pero creías tener lo suficiente para derrotar a esos demonios debiluchos (que aunque eran débiles se convertía en un verdadero problema si atacaban todos juntos).

Empezaste a caminar hacia Ichimatsu que seguía sin problemas volviendo polvo a los demonios que se le acercaban, dejaste a tu biblia flotar a tu lado mientras buscabas en el bolsillo secreto de tu sotana, tomaste tus lentes oscuros y te los pusiste embozando una sonrisa. Seguro te veías genial. Esos lentes de sol no solo te hacían ver genial, también estaban equipados con un hechizo para atraer a los demonios.

Estando a menos de diez metros de tu fontus los demonios fueron a por ti, sin prisa y con una calma que te proporcionaba tu estado vesta llevaste la manga derecha de tu sotana hacia arriba. Con tu mano izquierda pasaste tus dedos medio e indice por la marca de fontus sobre tu muñeca derecha, una luz apareció de ella tranformandose en un katana con empuñadura azul como tus ojos, justo a tiempo para atacar a un demonio que iba a atacarte por la espalda.

Los demonios habían dejado de atacar a Ichimatsu quien tomo un ligero respiro, al parecer ellos sabían que él era más letal que tú. Esquivando, atacando y destruyendo a los demonios que te atacaban mientras tarareabas una canción, se podría decir que todo iba sin problemas hasta que tu mirada se fijo en Ichimatsu el cual estaba frente a una chica demonio de nivel 2. Podría ser peligroso que la enfrentara él solo, decidido a terminar el juego de los demonios menores tu biblia se abrió en una nueva pagina hechizo que provoco que un fuego azul saliera de tu katana, hiciste un pequeño movimiento sobre el aire y una ola de fuego azul apareció volviendo polvo a los demonios que estaban cerca. Fuiste a donde Ichimatsu justo para escuchar a la mujer demonio hablar.

—No queremos problemas con usted lord, solo necesitamos a la chica ángel.

¿Lord? ¿Chica ángel? ¿De que hablaba? Ichimatsu chasqueo la lengua con fuerza pasando su guadaña por la chica la cual desapareció sin dejar las cenizas de cuando destruías a un demonio. ¿Era una ilusión?

—¡Kusomatsu! —Ichimatsu gruño arrojándote su guadaña, con tu katana detuviste su arma por el filo y la arrojaste hacia el cielo. Desapareciste tu arma y juntaste tus manos mientras Ichimatsu corría hacia ti, puso su pie sobre tus manos y lo arrojaste hacia arriba a unos metros del suelo. Tu mirada se fijo en Ichimatsu cuando alcanzo su guadaña en lo alto, con el objetivo de atacar a la demonio de antes que se proyectaba desde arriba. (No todos los demonios podían volar, solo los más poderosos. Ya que ustedes eran humanos y no podían hacerlo era problemático, pero por suerte podían saltar muy alto al estar en su respectivos modos "Vesta y Fontus" y caer con estilo.) Con la guadaña y su vestimenta negra, mientras Ichimatsu estaba en el cielo, te recordaba a un shinigami.

Aun si lograba alcanzar a la demonio no la mataría, necesitaría algo más fuerte para hacerlo. Estabas preparado para atacar también, sin embargo Ichimatsu que parecía ir con determinación hacia la demonio se distrajo viendo hacia abajo, más específicamente hacia la iglesia donde se estaban quedando y su descuido le hizo caer de manera estrepitosa hacia un árbol cercano. La demonio aprovecho la oportunidad para huir.

—¡Ichimatsu! —apresurado corriste hacia él, tenia algunos raspones pero no parecía nada grave. —¿Que paso? ¿Porque no atacaste a esa...? —fuiste interrumpido por el menor quien puso uno de sus dedos contra tus labios de forma algo brusca.

—Lanzame de nuevo. —te negaste pero él te miro amenazante y terminaste haciéndolo solo para que no te golpeara. Esta vez cayo de manera más suave sin lastimarse.

—¿Que pasa?

—Tenemos que salir de esa iglesia, pronto. —y sin darte ninguna explicación se fue hacia la iglesia.

Ver a Ichimatsu hablar con los novios solo te dejaba más confundido, sobre todo porque les había hecho un cumplido "ustedes dos hacen una linda pareja, deberían casarse". Y aun cuando él fue quien sugirió, cuando los novios lo aceptaron y se pusieron melosos la mirada de Ichimatsu parecía querer matarlos por verse tan felices. No entendías muy bien porque te obligo a hacer una ceremonia improvisada de unión, al menos hasta que los declaraste "marido y mujer", entonces los anillos que habían intercambiado brillaron con una tenue luz verde. Cierto, cuando los humanos se casaban bajo la bendición de la diosa del lago obtenían protección de los demonios. (Al menos por un año y luego tenían que renovar sus votos).

Ichimatsu les dio ordenes a la pareja de esposos de irse lejos, lo más lejos que pudieran de esa iglesia y ellos obedecieron. Por su parte ustedes iban a el pueblo más cercano junto con Homura. ¿que había en el pueblo más cercano? Según recordabas solo una iglesia con una biblioteca enorme, quizás Ichimatsu quería consultar algo importante.

El camino fue más largo de lo esperado, o tal vez era porque iban al paso de Homura y de vez en cuando al paso de Ichimatsu cargando a Homura. Aun no entendías del todo porque la protegía, pero una parte de ti estaba feliz de que por fin Ichimatsu demostrara empatía hacia una humana. Por fin después de un largo camino al estar a poco de llegar a "Urbo de dio", fueron atacados de nuevo por una oleada de centenares de demonios, esta vez iba a ser problemático ya que no tenían fuerza para nada.

Para su buena suerte cuando los demonios se acercaban una luz dorada empezó a caer desde el cielo bañando a los demonios y convirtiéndolos en polvo al instante. Frente a tus expectantes ojos la luz dorada empezó a formar una figura humanoide que flotaba a metros sobre el suelo. Su cabello negro y sus ojos color miel lo hacían ver como un niño común, pero unas largas alas blancas adornaban su espalda.

—Un ángel... —Susurraste sorprendido, era la primera vez que veías uno

—¡Jyushi! —Homura que hasta el momento parecía agotada logro ponerse de pie sin la ayuda de Ichimatsu. Pudiste ver al ángel acercarse y tomarle de las manos, una gran sonrisa se dibujaba en el rostro de ambos mientras la chica era levantada del suelo y envuelta en los brazos del ángel.

—Homura, por fin puedo tenerlos entre mis brazos. —el ángel susurro en forma amorosa, pasando sus dedos por el cabello castaño de la chica que lloraba de felicidad.

—Vamos, dejemos los solos, han estado esperando esto por un largo tiempo. —Ichimatsu te jalo por la muñeca hacia la ciudad.

—Esperen, exorcistas. —el ángel les detuvo. —Antes de que entren allí tengo que advertirles, —Uso un tono serio de pronto y no esa voz aniñada de antes. —Cuidado con lo que desean allá adentro, esa ciudad ya no le pertenece a dios.

Con la extraña advertencia del ser divino los dos entraron a la ciudad. Caminaron entre calles destruidas hasta llegar a una casa enorme de arquitectura gótica, con grandes ventanales de colores opacos.

Te detuviste un momento para ver una larga lanza clavada en el suelo, bajo un circulo de restricción desdibujado por el paso del tiempo. Parecía que en algún momento se habia llevado acabo una gran batalla en ese lugar.

La biblioteca se veía un poco tétrica por fuera y por dentro lo era un poco más, montones de libros llenos de polvo escritos en idiomas tan diversos. El ambiente en ese lugar se sentía tenso y una sensación de peligro no te dejaba revisar en paz los libros. Unos minutos se sentían como horas y las horas se sentían como días que agotaban tu estabilidad mental sin que fueras totalmente consiente de ello.

—¿Que estamos buscando exactamente? —Preguntaste descartando un libro escrito en un idioma irreconocible para ti.

—¿Rituales demoníacos...? —te respondió Ichimatsu pasando de algunos libros, entonces se detuvo en uno y empezó a hojearlo. —Mm...

—¿Lo encontraste?

—Es un diario, de una fontus llamada "Karako". —guardo silencio un momento —Su Vesta la usaba solo como un objeto y estaba muriendo de tristeza. Su fuente se seco... Quizás, eso esta pasando con nosotros. Yo ya no puedo proveerte de energía.

—Estas loco, nunca lo has hecho de todos modos. —dijiste regresando tu mirada al libro. —Solo me quitas la poca energía que tengo... Pero esta bien, no tengo quejas sobre eso...

—¿Porque no querías que fuera tu fontus? —su pregunta directa te dejo desorientado por unos segundos, tu mirada se fijo en sus ojos cansados, ya no brillaban con la intensidad de la primera vez que los viste. —¿Hubieras preferido que Ichiko fuese tu fontus?

—Si. —respondiste sin dudar, la mueca que se plasmo en su cara te hizo darte cuenta que lo habías herido. —Pero es porque te am... —Tu cuerpo se sintió pesado de repente, viste a Ichimatsu tambalearse y caer al mismo tiempo que tú y de pronto todo se volvió oscuridad.

Cuando abriste los ojos estabas en una habitación amplia, con una cama suave con sabanas blancas, las paredes adornadas con cuadros extraños y con grandes ventanales de color azul. Una figura te daba la espalda mientras cerraba el cierre de sus largas botas ocultándola después con su ropa de monja.

—¿Ichimatsu?¿Que paso? —te sentías fatal. Te costo un poco de esfuerzo pero al final lograste sentarte en la cama, frotándote las sienes.

—¿Quien es "Ichimatsu"? —te pregunto la persona frente a ti, la voz te resultaba conocida, pero fue hasta que se volteo hacia ti que la reconociste.

—¿Ichiko? ¿Que haces con esas ropas? ¿Donde esta Ichimatsu?

—Karamatsu. No sé de que estas hablando. Un demonio casi te mata ayer, estaba preocupada porque no despertabas. Pero ahora estas bien. La fontus no es nada sin su vesta.

—¿Donde esta Ichimatsu?! Mi Fontus ¿le paso algo? —estabas empezando a desesperarte, la chica suspiro.

—Oye, no sé de que hablas. Yo soy tu fontus, siempre lo he sido. —dándote la espalda, se levanto el cabello mostrando la marca en su cuello, aquella marca que la convertía en tú "fontus".

Debía haber una equivocación.


*inserte música de drama chan,chan,chan*

¡Jyushi apareció! ¿No son una lindura él y Homura? -los shipea intensamente.

La demonio a la que Ichi no pudo darle en el aire era Todoko, posiblemente no quedo claro ya que no la describi... creo.

Espero que les guste y que comenten, las pistas para saber porque Kara no quería a Ichi están allá arriba. Hagan sus teorias si quieren, me encantaria saber que piensan.

Nos leemos pronto, saludos~