Lux in tenebris.

Hola. ¿Como han estado? Espero que muy bien, yo tengo dolor de espalda -v- jaja... Como sea, ya les tengo nuevo capitulo de esta loca historia que se hace más y más loca cada vez.

Antes que nada quiero agradecer a quienes se han tomado el tiempo de leer y comentar.

Muchas gracias: Philopannyx, ZombieCuak, NATMAN98, Bloody Renan, Karinio , LaV3nus6 , Dark Amy-chan, Arialys85, katipeluche (kdelunasanchez) , antinoo, Maho Kijutsu, Zero59Mine , atziig , Yonaka, Alien-chan, AleChun y Shinoby Nehory.

Sus comentarios me dan mucho animo para seguir.

Quería comentarles que esta historia tendrá Osochoro, pero a su debido momento. Hare un capitulo especial con la historia de el dios y el demonio, pero ya que contiene muchas cosas que se verán más adelante seria un spoiler masivo. Así que tengan me paciencia ¿si?

Este capitulo es el más largo que he escrito para esta historia, originalmente iban a ser dos capítulos, pero ya que trata de la misma situación pero desde el lado de Karamatsu e Ichimatsu decidí ponerlo en un solo capitulo.

Espero que les guste


Lux In Tenebris.

V

[Karamatsu]

Parpadeando confundido trataste de levantarte de la cama, pero un dolor agudo en tu costado te hizo volver a ella mientras te retorcías de dolor.

—¡Ugh...!

—Te dije que un demonio te ataco, lo que menos deberías hacer seria moverte. —Ichiko te lanzo una mirada severa. Te quedaste quieto, esa expresión la conocías, era la misma que Ichimatsu tenia cuando rechazabas tener sexo con él. Como si te quisiera matar con la mirada.

Ichimatsu...

Pensar en su nombre hacia que te diera dolor de cabeza, era una migraña intensa acompañada de un extraño sonido (parecido a pasar las uñas sobre una pizarra) que distorsionaba tus pensamientos transformándolos en imágenes borrosas como la estática en los viejos televisores.

Te llevaste la mano a la cabeza, un grueso vendaje se encontraba sobre tu frente y no habías sido consiente de él hasta ese momento. Con un esfuerzo descomunal lograste incorporarte hasta quedar sentado en la cama, una rápida revisión te hizo darte cuenta de los daños, costillas rotas, herida de algo afilado en un costado, quemaduras menores en la mano izquierda y también estaba lo de la cabeza. ¿Como era que no sentías más que el dolor de tu costado?

Ichiko te veía fijamente desde lo profundo de la habitación, recargando la espalda en la puerta del gran armario donde guardabas tus sotanas. Su mirada gatuna y de un enigmático color violeta parecía estar analizando cada uno de tus movimientos, vigilando hasta cada respiración que dabas. Te quedaste quieto. Por alguna razón la mirada de Ichiko te ponía los nervios de punta, sin embargo la chica no parecía tener intenciones de atacarte o acercarse, simplemente mantenía su distancia viéndote expectante.

Suspiraste profundo, tenias que poner tus ideas en claro.

—¿Donde esta Ichimatsu? —preguntaste, una mueca de confusión se dibujo en el rostro de la chica. Negó moviendo ligeramente la cabeza, susurrando un "no sé de quien estas hablando". Apretaste los puños con fuerza, las quemaduras en tus dedos ardían y pulsaban en un dolor que subía hasta tus muñecas. —Tú hermano. ¿Donde esta tú hermano?

—Karamatsu, no sé de que estas...

—¡Basta! ¡Deja de esconderlo! ¿Acaso esta molesto conmigo de nuevo? ¿Donde esta Ichi...? —no pudiste terminar de pronunciar su nombre, una estrepitosa tos te quito el habla de pronto. Ichiko salio de la habitación en ese momento. Continuaste tosiendo con fuerza y sin poder evitarlo, la mano con la que cubrías tu boca empezó a escurrir gotas rojas hacia las sabanas blancas...

Ichiko regreso con algunas cosas que dejo sobre la cama, se acerco a ti obligándote a tomar un extraño liquido de color azul que estaba dentro de una pequeña botella transparente. El dolor y la tos desaparecieron de inmediato. Ichiko tomo un pañuelo y lo humedeció en agua tibia antes de tomar tu mano, limpiándola completamente. Te le quedaste viendo, parecía muy atenta en lo que hacia.

—El curandero dijo que debías tener cuidado, a pesar de haber curado tus heridas superficiales las heridas internas tardaran un poco más. —Con un nuevo pañuelo limpio con cuidado la comisura de tus labios, acariciando ligeramente tus mejillas. Ichiko nunca había sido muy expresiva, pero podías darte cuenta que estaba preocupada.

—Gracias, Ichiko... —asintió ligeramente alejándose de nuevo.

—Aquí. —tomó un retrato que antes había dejado sobre la cama, se le quedo viendo un segundo antes de extenderlo hacia ti. —La única foto de orden de los exorcistas de las familias Matsuno.

Tomaste la fotografía entre tus manos. Recordabas ese día, Ichimatsu lucia esa túnica con la marca de Fontus que lo hacia ver demasiado adorable para tus ojos, él de blanco, tú de negro siendo la parte central de la foto. Las familias estaban detrás de los dos, de tu lado solo tu padre y del otro lado tu madre, la madre de Ichimatsu, sus abuelos y su hermana. Había sido un buen día, porque por la foto pudiste sostener la pequeña mano de quien seria tu Fontus.

Pero, al ver la foto que Ichiko te había dado te encontraste con una escena diferente. Tu padre y tu madre de tu lado, del otro lado un montón de rostros que no lograbas identificar y en el centro de la foto tú con una gran sonrisa... sosteniendo la mano de Ichiko. No había rastro de Ichimatsu, su madre ni siquiera era la misma persona que habías conocido.

¿Que significaba eso?

—Yo... soy hija única —susurro Ichiko, negaste con fuerza.

—No. No, no. Esto es imposible... Ichimatsu debería... él debería... —soltaste la fotografía llevándote las manos a la cabeza, tus ojos llenándose de lagrimas. ¿Un mundo donde Ichimatsu no existía? Era una pesadilla. Querías despertar, necesitabas despertar.

[Ichimatsu...] De nuevo tu cabeza se lleno de estática. Era como si algo tratara de borrar a la fuerza tus recuerdos de él.

—Karamatsu, estoy segura que solo estas confundido. Como te dije un demonio casi te mata ayer que estábamos en la gran biblioteca y...

—¿Que estábamos buscando en la gran biblioteca?

—El libro de demonología. —respondió ella de inmediato. —Un demonio te ataco mientras buscábamos y a penas pude sacarte de allí. A ti y al libro. Pero eso no importa ahora, descansa y cuando recuperes fuerzas te daré todas las respuestas que quieras. —te dio una pequeña sonrisa antes de arrojarte a la cama. —Duerme ahora, Kusomatsu.

Y dicho esto se fue.

Te quedaste quieto, aun no entendías que demonios estaba pasando. Todo a tu al rededor se sentía tan real que era imposible que estuvieras soñando. Lo que más te preocupaba era lo que pudo haberle pasado a la persona con la que estabas en la biblioteca... ¿Quien era...? Daba igual. Te quedaste dormido en el instante en el que cerraste los ojos.

Cuando volviste a abrir los ojos la habitación estaba más iluminada que antes, los rayos del sol entraban por el gran ventanal de color azul. El dolor en tu costado había desaparecido casi por completo, ahora podías levantarte con facilidad de la cama. Seguiste tu rutina matutina, tomaste un largo baño con agua fría (para despertar completamente y quitar algunos problemas matutinos). Te vestiste rápidamente y acomodaste tu cabello hacia atrás.

Saliste de tu habitación caminando por el largo pasillo que daba al patio del monasterio, las hojas habían sido retiradas y puestas en pequeños montones dispersos por el patio, el agua de la fuente que estaba en medio del patio brillaba con agua cristalina y a través de ella podías ver a la figura vestida de negro rodeada de montones de gatos de todos los colores y tamaños.

No pudiste evitar sonreír. Con cuidado te acercaste, tratando de no ser escuchado, con una velocidad sobrehumana la figura vestida de negro se paso la mano por la nuca y apunto hacia ti una escopeta. Tus hombros se tensaron.

—Hey, vengo en son de paz.

—Oh, eres tú. —tú sonrisa disminuyo al darte cuenta de que se trataba de Ichiko. —Un poco más y te vuelo los sesos.

—Me alegro de que no fuera así.

—¿Te sientes mejor? —pregunto y asentiste, ella sonrió. —Aun quieres respuestas, ¿verdad?

—Las necesito. —Ella parecía triste al desaparecer su arma, dejo en el suelo al gato que tenia sobre el regazo y se levanto. Se sacudió ligeramente el polvo de su falda y te hizo una seña con la cabeza de que la siguieras. Fuiste detrás de ella.

Ichiko te llevo al gran salón de el monasterio, el piso de madera crujía ligeramente con cada paso que dabas en la habitación, las paredes estaban adornadas con pergaminos y vidrieras con dibujos que documentaban los eventos pasados, el demonio atemorizando a la humanidad, la diosa salvando a los humanos y haciendo un pacto con los Matsuno. En uno más grande estaban plasmados "la vida, la muerte, el antiguo dios y el primer demonio" detuviste tus pasos. Había una figura conocida en aquella vidriera.

Recorriste tu mirada lentamente observando cada detalle, "la vida" era una pequeña figura vestida de blanco, con pequeños ramos de olivo en sus manos, tobillos y en su cabello negro, ojos verdes iguales que la oliva, ella parecía haber salido de un lago cristalino lleno de almas puras y blancas. Por otro lado "la muerte" era una figura vestida enteramente de negro, con fuego escarlata saliendo ligeramente de sus cuencas que deberían estar vacías y que sin embargo tenían unos ojos color carmesís, tan rojos como la sangre. La muerte parecía haber salido de un río de lava lleno de almas negras en su mayoría, este río fluía pasando a través de el antiguo dios que estaba representado como un hombre de gran barba blanca y terminaba donde una figura de largas alas negras estaba. Este ángel de alas negras vestía con ropas oscuras, aunque más que ropa parecían flamas negras que lo cubrían sin quemarle, esta figura parecía ver de manera despreocupada hacia abajo a la tierra, a los humanos.

Era una vidriera extraña y la única razón por la cual llamo tu atención fue por esos ojos. Los ojos del ángel de alas negras eran de un hermoso y enigmático color violeta.

—Ichimatsu... —susurraste con la mitrada clavada en aquella misteriosa figura. —¿Que significa esto? —preguntaste volteandote hacia Ichiko, ella parecía atenta a la vidriera hasta ese momento. Continuo caminando hasta donde había un atril de madera sosteniendo un grueso libro.

Ichiko paso un mechón de su cabello detrás de su oreja antes de abrir el grueso ejemplar. Lo hojeo un poco mientras a paso lento te acercabas aun sin poder dejar de ver la figura de Ichimatsu, porque aunque no se pareciera físicamente esos ojos para ti eran inconfundibles.

—Aquí... —Ichiko señalo una pagina en el códice, marcada como "Demonios poderosos". —Esta es la demonio que nos ataco, la señora de las enredaderas y las plantas venenosas.

—¿Quien pone los nombres de este códice? —preguntaste arrugando ligeramente las cejas, reíste al mismo tiempo que Ichiko.

—Yo solo la hubiera llamado "ramera", le queda.— comento. Te fijaste mejor en el dibujo del demonio, se trataba de una mujer de cabello castaño, no llevaba ropa, pero las enredaderas en su cuerpo parecían forma un vestido que no dejaba mucho a la imaginación, a sus espaldas unas largas alas negras llenaban la pagina. Te parecía haberla visto antes.

—¿Que pasa con Totoko...? —leíste su nombre un poco borroso con el paso de los años.

—Ella nos ataco ayer en la gran biblioteca, este demonio tiene una habilidad especial, se podría decir que sus dominios están plagados por plantas que sueltan toxinas venenosas. Estas Toxinas también pueden llevar a alucinaciones fuertes, incluso recrear tu vida entera en una mentira. —al decir esto lanzo una mirada hacia ti. —Hay un caso documentado de un exorcista que vivió su vida entera, hasta morir de viejo, pero solo estaba en una ilusión; no había pasado más que unas horas dormido y él había vivido toda una vida, nadie de los que conoció durante su "sueño" existieron realmente.

—¿Estas diciendo que..?

—Si, ese tal Ichimatsu que crees conocer fue solo producto de tu imaginación. —negaste moviendo la cabeza. —Porque no tengo hermanos. —volviste a negar con fuerza. —Y los Fontus siempre han sido mujeres.

Te quedaste de piedra, tratando de recordar como era Ichimatsu, pero era como si todas las imágenes de él hubieran sido borradas de tu cabeza y lo único que te quedaba era aquella vidriera. La señalaste.

—Es él, estoy seguro. —no sabias como podías estar seguro de algo que estabas empezando a olvidar. —Él es Ichimatsu, MI Fontus y aunque no fuese mi Fontus seguiría siendo tu hermano. —Ichiko suspiro pesado.

—Ese es Lord Tenebris. —hojeo un poco más el libro. —Uno de los primeros demonios, incluso antes que ese tal lucifer. —la miraste con una mueca de confusión, ella continuo hablando. —Se dice que las deidades han ocupado diferentes cargos desde el inicio de los días. Puedes verlo tu mismo,la diosa del lago el que ahora es nuestro dios antes era solo "vida" y Osomatsu el señor del inframundo empezó solo siendo un recolector de almas llamado "muerte". Pero hay una deidad que ha estado incluso antes que ellos y ese era Lord Tenebris, él nació de la oscuridad que había antes de que todo fuese creado. Era quien originalmente se encargaba del inframundo, pero simplemente desapareció... Nadie lo ha visto en muchos siglos.

—¡Tal vez él, renació como humano! —esa idea te daba un poco de esperanza. Sin embargo Ichiko negó.

—Los demonios no tienen alma, por lo tanto ellos no pueden "renacer" como humanos.

—¡Pero...Ichimatsu, él era humano, su piel estaba suave al tacto, tibia y ardiendo cuando lo tocaba, podía sentir el latir de su corazón y cuando lloraba...! —Ichiko te interrumpió levantando una mano, pidiendo silencio.

—Daemones non clamabunt. ¿Sabes lo que significa?— negaste. Ella continuo. — "Los demonios no lloran". Ellos no son como los humanos o los ángeles, los demonios no tienen sentimientos. Ellos no pueden llorar y si lo hacen lo que menos son serian demonios, se convierten en...una aberración.

—...

—Estoy segura que la imagen que te creaste de ese tal "Ichimatsu" en tu sueño fue solo de cosas que has estado viendo en libros. ¿O acaso puedes decir algo que él tuviera y tenebris no? —lo pensaste un poco viendo al dibujo en el antiguo códice,Tenebris era solo "algo" vestido de negro, con unas largas alas, ni armas, ni ataques estaban especificados.

—Una guadaña...él invocaba una guadaña desde su marca de Fontus. —moviste tu mano detrás de tu nuca, imitando el movimiento de invocación.

—Solo los shinigamis pueden invocar guadañas... Pero ¿él tiene una?—respondió Ichiko. La luz que entraba por las vidrieras empezó a menguar lentamente, la habitación se quedo casi a oscuras. —¿Lo ves? Es una aberración, estas mejor aquí, conmigo siendo tu Fontus. Una mujer siempre es mejor para encender el libido de un hombre.

Enarcaste una ceja acostumbrándote a la poca luz, sentiste las manos de la chica abrazarte por el cuello, pegando su delgado y curvilíneo cuerpo contra el tuyo. Sus labios se posaron contra los tuyos, mientras una de sus largas piernas se metía entre las tuyas frotándose ligeramente contra ti. Te alejaste un poco tomándola por los hombros, pero ella tomo tus manos y los puso sobre sus pechos. Una invitación abierta a que la tocaras más.-

—Estas equivocada. —susurraste. —No es que no quisiera que él no fuese mi Fontus porque no me gustara o me atrajera físicamente... —alejaste tus manos de el cuerpo de la chica. Sus ojos cambiaron ligeramente a escarlata por tu rechazo.—Es porque, cuando el señor del inframundo logra venir al mundo humano la única manera de regresar lo es matando a tu Fontus con tus propias manos. —en un rápido movimiento invocaste tu katana y atravesaste a la chica.

—¡Ugh...! —La chica tembló, su rostro ya no era el de Ichiko, era una mujer robusta (y fea) que estaba por atacarte con espinas venenosas.

—Yo nunca dañaría a mi Fontus. —dijiste clavando más profundo la espada, la demonio planta era demasiado débil para tenerte en una ilusión de ese calibre... era la ilusión de alguien más y eso lo supiste cuando una voz detrás de ti te dijo con burla.

—"Pero si ya lo hiciste..."

Frente a tus ojos la mujer se convirtió en cenizas, pero detrás de ella con tu katana clavada en el pecho Ichimatsu te observaba con los ojos abiertos como platos. Con la velocidad de siempre invoco su guadaña de su marca y la lanzo detrás de ti, inmediatamente cayo frente a tus ojos.


.

.

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V.-Daemones non clamabunt.

[Ichimatsu]

Cuando abriste los ojos estabas acostado sobre un montón de gruesos y polvorientos libros. Era una posición incomoda y te dolía la espalda por estar manteniendo la misma postura por lo que suponías fue mucho tiempo. Suspiraste pesado sentándote, viendo el montón de libros a tu alrededor. Karamatsu yacía dormido, con un libro en el regazo, con la espalda recargada en una estantería a unos metros de ti. ¿Que había pasado?

Lo ultimo que recordabas era haber estado discutiendo con Karamatsu por alguna razón, una razón que seguramente no tenia sentido. Era como si un ambiente denso los pusiera de malas, como si respirar el aire de la biblioteca por mucho tiempo los volviera unos iracundos, una bomba a punto de explotar con solo dar vuelta a la pagina del libro que sostenían. Porque ustedes se la pasaban haciendo de todo, menos soltar lo que en verdad pensaban. Normalmente ustedes no discutían, Karamatsu lidiaba con tu humor de mierda y tu te limitabas a gruñir y refunfuñar antes de mandarlo a la mierda. Y todo se limitaba a eso, pero esta vez habían peleado en serio y de nuevo te había recordado que hubiera sido preferible para él que Ichiko fuese su Fontus, tenias que admitir que esas palabras te dolieron en lo mas profundo. Entonces tu le gritaste.

"Entonces quédate con ella" Cuando en realidad estabas pensando "¿Porqué no puedo ser lo suficientemente bueno para ti?"

Y entonces tus ojos se sintieron húmedos y tus parpados se hicieron pesados, tus piernas no soportaron tu peso y terminaste en el suelo justo en la posición en la que te habías despertado. Parecía que Karamatsu había pasado por algo similar, hasta para caer desmayado tenia estilo el muy maldito.

Te levantaste sacudiendo un poco tu ropa, agitaste un poco la cabeza negando, tratando de alejar tus ensoñaciones...habías tenido un sueño extraño. De nuevo habías soñado con esa extraña y hermosa mujer de cabello largo y ojos color añil, sentías un ligero hueco en el pecho al despertar.

Era una sensación de vacío que no se iba del todo y de la cual querías olvidarte rápidamente, aunque eso fuese imposible.

Te acercaste a Karamatsu, en su regazo reposaba abierto un grueso y antiguo libro de demonología; Justo por la mitad donde faltaba una hoja la cual estaba marcada como "Demonios poderosos" y era todo lo que quedaba de ella. Con cuidado tomaste el grueso volumen entre tus manos, teniendo cuidado de no despertara a Karamatsu.

El viejo códice parecía tener de todo, historia sobre el origen de algunas especies, el origen de la guerra santa, identificación de amuletos, preparación de pócimas y hechizos protectores, ademas de identificación e invocación de armas espirituales y atrás en la parte mas escondida se encontraba el Codex Gigas o mejor conocido como "la biblia del diablo". Habia algunos rituales y marcas demoníacas, cerraste los ojos tratando de recordar la marca que estaba al rededor de la iglesia, era una marca demoníaca de eso estabas seguro pero ¿Que significaba?

Buscaste la marca dentro del códice, pero esta no se encontraba en ninguna parte solo había algo que era un poco parecido y esto era la marca que se usaba para :

—Invocación de un portal... —ibas a indagar un poco mas en el asunto cuando sentiste que Karamatsu se movía ligeramente, tu mirada abandono el libro para ver fijamente el rostro de tu Vesta.

—¿Ichimatsu...?

—Hasta que despiertas Kusoma... —no pudiste decir nada mas, Karamatsu se lanzo hacia ti y estampo sus labios con los tuyos. A penas estabas reaccionado a eso cuando te quito el libro y lo dejo de lado empujándote con su cuerpo hasta el suelo. —¿Karamatsu?

—Ichimatsu, Ichi... —de sus labios no salia otra cosa más que tu nombre y este era callado cuando sus labios se estampaban con fuerza con los tuyos. Estabas confundido y ligeramente mareado, no tenias idea de que estaba pasando. Trataste de quitarte de encima al Vesta y sus insistentes labios que te dejaban sin respiración, pero Karamatsu se había metido de tal forma entre tus piernas que te era imposible detenerlo dándole un golpe con la rodilla.

Te rendiste al sentir su lengua ansiosa frotarse contra la tuya, un suspiro caliente quedo atrapado en tu garganta al sentir las manos del mayor recorrer lentamente tus piernas por debajo de la ropa. ¡Al fin estaba sucediendo! ¡Por fin estaba tocándote sin estar en su estado Vesta!

Tenias que admitir que te estaba asustando...

—Ahh mm.. —a penas se aleja un poco volteas el rostro respirando agitado tratas de recuperar un poco de oxigeno, Karamatsu ha detenido sus manos en tu cadera. No puedes evitar lanzar le una mirada severa, él retrocede avergonzado.

—Lo siento Ichimatsu.

—¿Que demonios te ocurrió de pronto?

—Es que tuve una pesadilla horrible. —confeso retrocediendo un poco mas, dándote espacio para que pudieras volver a tu posición original (antes de su sorpresivo ataque) —Soñé que no existías y que había un demonio que decía estas cosas sobre ti y luego yo... C-con mis propias manos yo... —estiro una mano hacia ti y sentiste sus dedos acariciar suavemente tu mejilla. —Estoy tan feliz que estés bien.

Avergonzado alejaste su mano, desviando la mirada

—Este lugar esta volviéndote loco. —susurraste y su estúpida risa resonó en el eco de la biblioteca.

—Tienes razón. —admitió y se levanto de manera apresurada tomando el libro que antes estabas hojeando, te tendió la mano para ayudar a levantarte. Refunfuñaste un poco antes de finalmente tomar su mano, el sacerdote te jalo con fuerza y se echo a correr junto contigo. Te limitaste a seguirlo hasta salir de la biblioteca, una fuente adornaba el centro del patio, los arboles estaban secos al igual que la fuente, le daba un aire nostálgico. Karamatsu soltó tu mano y dejo el libro en la fuente, respiro profundo. —Mucho mejor ¿no?

Ciertamente era más fácil respirar fuera de esa biblioteca. Suspiraste cansado, te sentías agotado de nuevo. Karamatsu te veía con una sonrisa nostálgica, parecía que quería decir algo y conociéndolo seguramente le seria difícil mantenerse callado por mucho tiempo.

—¿Que pasa? Si tienes algo que decir solo dilo. —gruñiste.

—Nada es solo que... Tengo que aclarar una cosa contigo. —se sentó en la fuente y palmeo a su lado para que te sentaras, pero solo te acercaste parándote frente a él. —Bueno, estas equivocado en algo Ichimatsu. Yo, no creo que Ichiko... Yo no te cambiaría por Ichiko, tú eres mi Fontus y eso no va a cambiar nunca.

—¿Eh?

—La razón por la cual te rechace antes fue porque... No me gusta, no quiero estar contigo solo por la obligación que te ata a mi como mi Fontus. Yo te amo, simplemente te amo.. creo que lo hago desde nuestra otra vida.

—¿Que estas diciendo? —tu corazón se estrujaba al escuchar esas palabras, parpadeabas con fuerza tratando de detener las lagrimas que luchaban por salir.

—Te amo, por eso yo no quería que fueses mi Fontus. Porque, tengo que lastimarte con mis propias manos para obtener más poder y siempre he detestado eso de ser un Vesta. No quiero lastimarte, eres lo más preciado que tengo Ichimatsu. Preferiría que el mundo se vaya a la mierda que perderte...

—Eso es egoísta... —susurraste con una ligera sonrisa, no pudiste contener más las lagrimas y estas empezaron a caer por tus mejillas en gruesas hileras.

—Lo sé, pero por ti... no hay nada que yo no haría por ti.

Despacio te acercaste a él, Karamatsu te recibió con un abrazo acunandote contra su cuerpo, acariciando tu cabello despacio, besando tu cabeza cariñoso. sollozaste bajito.

—Siempre... Todo lo que tenia en la cabeza siempre era Karamatsu, aunque lo odiara no podía sacarlo. Todos los días, mis ojos siempre estaban en busca de la figura de mi Vesta, era como una luz en medio de las tinieblas. Todos los días, sin falta he estado observándote Karamatsu, Al Karamatsu feliz, al Karamatsu caritativo, al Karamatsu serio, conozco cada una de tus facetas. —fuera de su vista invocaste tu oz y lo cortaste con ella. —Y sé muy bien que Karamatsu nunca seria egoísta.

El demonio que había tomado la forma de Karamatsu cayo sujetándose el cuello, sangre negra salia a borbollonees de la herida.

—¿Porque...?

—Te fallo algo y eso es que Karamatsu, nunca me ha puesto en el numero uno de sus prioridades. —pronunciaste mientras una sonrisa triste se dibujaba en tu rostro.

"¿Entonces porque sigues ayudando a los humanos...?" -su voz hizo eco mientras desaparecía convirtiéndose en polvo.

El patio, la fuente y los arboles secos desaparecieron, te encontrabas nuevamente en el pasillo de la biblioteca. No había señales de Karamatsu a tu alrededor, suspiraste cansado restregándote los parpados. Estabas llorando como en la ilusión.

No tenias tiempo para pensar en ti, tenias que encontrar a Karamatsu.

Tomaste el diario de Karako y el grueso libro de demonología. Entonces saliste de la biblioteca encontrándote en la salida a Homura y su ángel.

—¿Que hacen dentro de la ciudad? Pensé que era peligroso venir.

—Y lo es, pero Homura quería venir por ustedes. —dijo el ángel con una sonrisa, tu mirada se fijo en la chica.

—Ha pasado una semana, así que estaba preocupada.

¿Una semana? Para ti habían sido solo unas horas. Definitivamente esa biblioteca hacia mal en tu percepción de el mundo real.

—Karamatsu fue atrapado por un demonio dentro de la biblioteca, iba a ir por él pero estos libros. No puedo pelear si los estoy cargando y no puedo dejarlos, son importantes.

—Los cargare por ti. —Homura te ayudo con uno y el ángel tomo el más pesado a pesar de las quejas de la chica de que ella podía cargar ambos.

—Ya vuelvo.

—Es mejor si vamos contigo. —el ángel hablo con voz seria. —Si hay un demonio poderoso dentro fue un milagro que salieras, créeme que no correrás con la misma suerte dos veces. Quédense cerca de mi. —ordeno y había algo en su tono de voz que no daba lugar a quejas, de mala gana caminata junto a la pareja adentrándote nuevamente en la biblioteca.

Esta vez la biblioteca se veía diferente, si tuvieras que usar una palabra para describir su aspecto esta seria: Siniestra. Los pasillos estaban cubiertos por pequeñas hojas y enredaderas con caras humanas que se retorcían con dolor al paso de la luz angelical que irradiaba Jyushi. El ángel volaba por encima de su cabeza iluminando una parte del pasillo, su luz no solo les servia de guía sino también de escudo, esto pudiste notarlo cuando pequeños demonios con forma de murciélagos se volvieron polvo al tocar la luz, eran como polillas que volaban hacia una lampara, muy divertido de ver.

—¿Que es ese polvo Jyushi? —pregunto la castaña señalando una capa de polvo negro que parecía rehuir de la luz divina.

—Son toxinas demoníacas, algunos demonios las usan para atrapar a los humanos. Los encierran en sueños agradables, mostrando les lo que siempre han querido pero que saben que no podrán obtener. —El ángel te lanzo una mirada, te preguntabas si tenia el poder de saber lo que había pasado. —Después, el pobre humano que no se da cuenta que todo es una ilusión acepta un trato con el demonio y pierde su alma. Los humanos normales no se dan cuenta que están siendo engañados, pero los exorcistas no son humanos normales ¿verdad?

Parecía que quería hacerte sentir mejor después de llamarte anormal.

Mientras caminaban un ruido proveniente de el salón principal llamo su atención, invocaste tu guadaña pero esto provoco que salieras de la barrera de Jyushi, era como si al igual que las toxinas demoníacas fueras repelido por la luz dorada del ángel. No le diste mucha importancia, tomaste con fuerza tu arma y corriste hacia el lugar de donde había provenido el ruido.

Una mujer de coletas castañas apuntaba sus espinas puntiagudas hacia el Vesta que parecía estar congelado en una misma posición. Estaba susurrando algo "una guadaña..." o algo así te pareció escuchar, estaba en trance seguramente dentro de una ilusión. Deprisa corriste hacia Karamatsu, esquivando y partiendo en dos a todas y cada una de las espinas filosas que arremetían contra ti.

Normalmente los enemigos parecían sorprendidos que los atacaras con una guadaña, pero esa demonio parecía estar preparada para tus ataques y sonreía de manera maliciosa.

Desapareciste tu guadaña y pasando la mano por la marca en tu cuello invocaste una espada/sierra de color carmesís. Era una arma dos en uno, lo cual era genial, además que las sierras servían para cortar ramas, aun si estas eran demoníacas y trataban de matarte. Sentiste que deberías decir algo como "death" cuando encendiste la espada sierra pero te contuviste, esquivaste a tiempo un fuerte ataque de picos venenosos que iba dirigido a ti, la demonio volvió su brazo una enredadera y atrapo tu cuello con ella, en un rápido movimiento cortaste su brazo y el demonio se retorció chillando con fuerza, rompiendo una extraña vidriera detrás de ella.

—¡Karamatsu! —lo llamaste, el camino estaba libre para tomarlo y alejarse.

—¡Voy a matarte! —chillo la demonio haciendo temblar el lugar, las enredaderas que rodeaban los pilares que sostenían la estructura empezaron a apretarse , iba a echar el edificio abajo.

—¡Karamatsu, despierta! —Gritaste y entonces él abrió los ojos, una pequeña sonrisa se dibujaba en tus labios al darte cuenta de que se encontraba bien, pero esta desapareció cuando sentiste algo atravesar tu cuerpo. Tu arma desapareció en el instante volviéndose fuego morado. Tu mirada fija en los ojos azules de tu Vesta, Karamatsu parpadeo confundido. Viendo su espada y después a ti.

—¿Ichimatsu...? —parecía incrédulo de lo que estaba viendo.

—Idiota... —susurraste mientras de la comisura de tus labios se deslizaba un fino hilo de sangre. Con tu vista nublada y lo ultimo que te quedaba de fuerza pasaste tus dedos por la marca de Fontus e invocaste tu guadaña una ultima vez, arrojándola hacia el demonio detrás de Karamatsu y atravesándola por la mitad. La demonio desapareció entre alaridos demoníacos y tu caíste al suelo mientras todo se volvía oscuridad.

¿Era ese el final? Pensar que no podrías estar cerca de Karamatsu hacia que las lagrimas se agolparan en tus parpados entrecerrados.

V.-Daemones non clamabunt. (Los demonios no lloran.)


¿Que tal? :D

*La flor fea aparece de nuevo XD -era quien se hacia pasar por Ichiko-

*La fuente seca en la ilusión de Ichimatsu y la fuente con agua cristalina en la de Karamatsu. ¿Que creen que signifique?

:D Espero que les guste.

Nos leemos pronto.

Saludos~