Lux in tenebris.

Hola. ¿Como han estado? Espero que muy bien. ¡Yo estoy super! Me corte en cada dedo por accidente XD pero eso no me detiene para escribir aunque duele al teclear.

Antes que nada quiero agradecer a quienes se han tomado el tiempo de leer y comentar.

Muchas gracias:Sushimatsu, atziig, katipeluche , NATMAN98 , Shinoby Nehory , hitomi79 , Zero59Mine , ZombieCuak , ladypink , Bloody Renan, KARINIO , antinoo, Arialys85, KaramatsuGirl y kirie

Sus comentarios me dan mucho animo para seguir.

Espero que este capitulo no sea muy tedioso, es que puse la canción que me inspiro a escribir este fic y todo se volvió muy loco XD.

Espero que les guste.


Lux In Tenebris.

VI. -Fractum fontus. (Fuente rota)

Todo al rededor temblaba con fuerza, la estructura amenazaba con caer sobre ustedes y no te importaba. No podías apartar la mirada de Ichimatsu, sus ojos estaban cerrados, un fino hilo de sangre caía desde su boca, sus manos te sujetaban casi sin fuerza por la ropa . Tus manos que lo sostenían se sentían húmedas y calientes, mientras que debajo un charco de color rojo iba ganando terreno.

—¿Ichimatsu? —lo llamaste aun estando en shock. Homura y Jyushi te llamaban diciendo quien sabe que cosa, pero no podías escucharlos. Solo escuchabas tu corazón latiendo con fuerza, el sonido de tu voz diciendo el nombre de tu fontus y su cada vez más suave respiración. Aun si tus manos trataban de cubrir la herida no era suficiente, no podías sanarlo.

—Maldición... No me dejes, por favor no me dejes. —Suplicaste. Te sentías frustrado e inútil al no poder hacer nada, cuando Homura se te acerco abrazaste el cuerpo de Ichimatsu como si fuese lo más preciado que tenias,(y en cierta forma lo era) lo apartaste ligeramente como si fueran a tratar de arrebatártelo. Sin embargo, la castaña simplemente paso los dedos por tu rostro y fue en ese momento que te diste cuenta que estabas llorando.

—¡Lo salvaremos! —te aseguro. Un nudo se te formo en la garganta.

—Pero primero tenemos que salir de aquí. —El ángel dijo viendo a su alrededor. La estructura seguía temblando con fuerza, un estruendo acompañado de gritos de agonía llenaron el lugar. Levantaste a Ichimatsu acunándolo contra tu pecho. Fueron a la salida del gran salón, pero el pasillo por donde habían llegado se caía y agrietaba dejándolos sin posibilidad de pasar.

—¡Estamos atrapados! —Homura vio al ángel con preocupación. Al parecer él tampoco sabia por donde ir.

—Por aquí. —dijiste. Indicando el camino contrario, no estabas seguro de que estabas haciendo y seguro que lo habían notado, porque no del todo convencidos te siguieron.

El pasillo por el cual caminaban ahora era angosto, lleno de libros extraños y pinturas antiguas, la luz dorada que emanaba Jyushi servia como guía, sin embargo parecía estar menguando de a poco. Incluso los ángeles tenían un limite para estar en la tierra y lo sabias muy bien. Tus pasos los llevaron hasta el patio de la biblioteca, te era familiar aunque era la primera vez que estabas allí. La fuente seca de una mujer con las manos juntas, como si sostuviera algo entre ellas (aunque no tenia nada) detrás de la fuente lo que quedaba de dos grandes arboles que tal vez en algún tiempo fueron verdes, frondosos y que ahora estaban secos.

Miraste a tu alrededor, la biblioteca se había caído hasta sus cimientos y la tierra debajo se abría con grandes grietas hacia donde se encontraban los cuatro, acorralándolos. Homura se abrazo con fuerza a Jyushi, sin contener un grito de terror al ver que de los agujeros en el suelo salían largas manos huesudas y caras deformadas que mostraban sufrimiento. Eran las almas en pena que habían sido atrapadas en ese lugar y que ahora se hundían lentamente hacia el infierno entre gritos de agonía.

El ángel te lanzo una mirada, era como si te cuestionara el por qué los habías llevado a ese lugar, una zona sin salida.

Examinaste el patio, no había salida aparente. Abrazaste con fuerza a Ichimatsu, su cabello negro te hizo cosquillas en la nariz cuando lo acercaste. De nuevo esa sensación de haber tenido un sueño parecido a ese lugar llego a tu cabeza. Sin entender muy bien a donde te llevaban tus pasos comenzaste a caminar detrás de los arboles secos, escondido detrás de ellos había un camino que estaba cubierto por maleza. Te abriste paso con dificultad, la pareja te seguía de cerca.

El camino llevaba hasta un abandonado invernadero que según tu cabeza estaba lleno de rosas azules y que en realidad al igual que todo allí estaba seco, muerto.

—Por aquí. —susurraste entrando al invernadero, tus pasos fueron más rápido. Lo sabias, había una salida en frente, pero al llegar a ella estaba atascada. Volteaste un segundo hacia atrás, el piso por el cual habían pasado se agrietaba aun más rápido, estaba a punto de alcanzarlos. El ángel agito sus largas alas blancas, una fuerte corriente de aire golpeo con fuerza y la puerta atascada se hizo añicos con el ruido característico de los cristales rompiéndose. Fuiste jalado hacia afuera junto con la castaña e Ichimatsu.

Caíste al suelo de rodillas aun sosteniendo a Ichimatsu; volteaste hacia atrás, el invernadero era consumido por las grietas en el suelo. Por un momento pensaste que serian alcanzados, pero las grietas giraron evadiendolos. ¿Era acaso una ilusión? o tal vez era por la luz divina del ángel, dudabas que se tratase de esa ultima ya que Jyushi parecía igual de sorprendido que tú al ver que las grietas demoníacas no los tocaban. Te pareció que de las grietas formaban un circulo lejos de donde se encontraban, las almas en pena ya no in tentaban salir pero ahora había fuego negro saliendo de ellas. ¿Que significa eso?

—Aquí, ponlo aquí. Voy a curarlo. —la voz de Homura te hizo alejar la mirada de lo que sea que se dibujaba en el suelo con ese fuego de color negro. Con cuidado dejaste a Ichimatsu en el suelo. ¿Que planeaba hacer? Había dicho curarlo, pero no sabias como eso seria posible cuando tu no habías podido lograr nada.

Viste a la castaña acercarse a Ichimatsu, comprobando su pulso poniendo la oreja en su pecho. Homura suspiro acercándose un poco más. Apretaste los puños con fuerza, no era momento para estar celoso de la cercanía de la castaña con Ichimatsu. Homura recito algo en un susurro y te sorprendiste al ver una luz dorada rodear a la chica, esas partículas de luz color oro caían desde el cielo,envolvían el cuerpo de la castaña y poco a poco el cuerpo de Ichimatsu.

Ella era la "chica ángel". No te habías dado cuenta hasta ese momento, era la madre de un curandero y la primera que veías con vida. ¿Por qué Ichimatsu no te lo había dicho?

La chica tenia una expresión tranquila, con los ojos cerrados y concentrada, pero de pronto arrugo un poco sus cejas y sus manos temblaron sobre la herida del moreno.

—¡Ahh! —El grito que soltó Homura te hizo dar un pequeño salto, la luz dorada que la rodaba se tiño de partículas moradas y negras. En un rápido movimiento el ángel cubrió a la chica con sus alas blancas, alejando las partículas negras que se disiparon al contacto de sus alas. ¿Que estaba pasando?

—¿Homura? —el ángel examino preocupado a la chica, Homura temblaba mientras gruesas lagrimas caían por sus mejillas.

—Jyushi, no puedo sentir a bebé. —y aunque fue un susurro pudiste darte cuenta de la preocupación en el tono de su voz. Te quedaste viendo al ángel poner una mano sobre el vientre de la castaña y te pareció que le susurraba un "él esta bien" que tranquilizo un poco a la chica.

Escuchaste a alguien toser, tu mirada termino en Ichimatsu que aun tenia los ojos cerrados y tocia estrepitosamente. Aun temblando Homura se acerco moviendo a Ichimatsu de lado, evitando asi que se ahogara ya que el menor seguía tosiendo sangre.

—No pude curarlo. Solo pude detener la hemorragia y luego no sé que paso. —te explico Homura.

—Homura no puede curarlo. —el ángel hablo con voz severa.—No dejare que lo intente de nuevo.

—¿Estas diciendo que no van a ayudarlo?

—No puede, ese cuerpo. —hizo un movimiento de cabeza señalando a Ichimatsu. —Esta contaminado por un demonio...Si Homura lo intenta de nuevo eso podría matar a nuestro bebé. y no pienso poner la vida de mi familia en riesgo.

—¿Y que hay de mi familia? Ichimatsu es todo para mi y dices que no puedes hacer nada! ¿Pretendes que lo deje? —Apretaste con fuerza los puños.

—Jyushi, ellos me ayudaron y han estado cuidando de mi. Tenemos que hacer algo, te lo suplico. —Homura pidió, Jyushimatsu parecía sorprendido. Dio un largo suspiro antes de ver fijamente a Ichimatsu.

—Creo que existe alguien que puede ayudar, sin embargo, hay un a mínima posibilidad de éxito.

—¡Haré lo que sea! —respondiste de inmediato, el ángel sonrió aun más. Los envolvió a los tres con sus grandes alas, pudiste ver un sello dorado dibujarse en el suelo bajo sus pies y luego fue como un tirón hacia arriba, por un segundo pudiste ver lo que el fuego negro había dibujado en donde antes solía estar la gran biblioteca. Parpadeaste confundido cuando las alas dejaron de rodearlos, ahora estaban en un lugar diferente. Miraste a tu alrededor, parecían estar a unas cuantas millas de Urbo de Dio. En el lugar había un invernadero lleno de vegetales, algunos animales y una sola casa en lo que parecía kilómetros.

—Aquí es. —susurro Jyushi, parecía algo cansado. —Vamos.

Cargaste a Ichimatsu y caminaste hacia la casa, Homura te seguía de cerca pero Jyushi se había quedado un poco atrás. La casa era de dos pisos, hecha con ladrillos gruesos de color gris, el techo estaba en forma de punta con tejas de color rojo, había una gran puerta de madera, sobre ella estaba un letrero que decía "In ipso vita erat, et vita erat lux hominum: et lux in tenebris lucet, et tenebrae ean non comprehenderunt" y al lado una ventana grande desde el piso hasta el techo. Alguien se asomo por la cortina blanca y segundos después la puerta se abrió.

Un hombre de tes pálida salio a su encuentro, tenia una vestimenta blanca llena de plumas largas, su cabello era negro y sus ojos eran de un color ámbar, sus orejas parecían ser grandes y tenia algunas argollas que hacían ruido al chocar entre ellas cuando se acerco corriendo.

—¿Que pasa? —pregunto en un tono tranquilo.

—Por favor ayúdanos. —pediste y el hombre asintió indicándote el camino dentro de la casa.

Dejaste a Ichimatsu en la cama que el sujeto te había indicado. El hombre de extraña apariencia se acerco revisando las heridas.

—Ayúdame a quitarle la ropa. —te ordeno,aunque por su tono amable parecía más bien una petición. Asentiste y te acercaste a Ichimatsu, con cuidado empezaste a quitar su ropa, la tela estaba pegada a su piel con sangre. Ichimatsu dio un respingo cuando accidentalmente tocaste su herida.

Te quedaste de piedra.

¿Como era que aun seguía vivo con tremenda herida? Aunque no fue la razón por la cual te quedaste en shock, la razón fue que de la herida algo parecido a un tatuaje había empezado a cubrir la piel de Ichimatsu y se expandían lentamente como veneno, Ichimatsu se retorció gimiendo de dolor.

—¿Ichimatsu? —preocupado intentaste despertarlo, parecía estar teniendo una pesadilla. Sin embargo el curandero te detuvo antes de que tus dedos llegaran sin quiera a tocar la piel de Ichimatsu.

—Sal de aquí. No podre curarlo si estas aquí, vete. Por favor.

Ibas a negarte, pero en ese momento los gritos de dolor de Ichimatsu incrementaron.

—No tengo mucho tiempo, — dijo el curandero y te saco de la habitación. Podías escuchar los gritos de Ichimatsu a través de la gruesa puerta, se te estrujaba el corazón. Querías ayudarlo, pero no había nada que pudieras hacer. Si tan solo pudieras cambiar de lugar con él lo harías. De todas las personas en el mundo a quien menos querías ver sufrir era a él, por eso fue como una bofetada cuando escuchaste la voz de Ichimatsu decir:

—Basta solo... déjeme morir, ya no le seré útil así que déjalo... —A paso lento saliste de la casa, Jyushi parecía estar esperando por ti. Recordaste las marcas en el cuerpo de tu Fontus y lo que antes el ángel había dicho "Ese cuerpo esta contaminado por un demonio". ¿Él sabia lo que le pasaba a Ichimatsu?

—Saludos Sacerdote.—dijo el ángel con una sonrisa. —Mi tiempo aquí se ha agotado, tengo que volver al cielo. Se supone que debería estar vigilando el sueño de nuestro dios. Me da miedo que el señor del inframundo se haya aprovechado de él mientras yo no estaba.

—¿Que le pasa? ¿Es por eso que las cosas están como ahora? Porque dios esta "dormido" —preguntaste enarcando una ceja, Jyushi rió.

—Aun así él lo puede ver todo. Es solo que aun no se recupera del todo... incluso dios puede agotarse si hace algo difícil. Así que aprovechen la segunda oportunidad que tienen, tu fuente y tú. —extendió hasta ti unos libros que tenia entre sus largas alas. —Ese chico salvo estos libros de la biblioteca, estoy seguro que les serán de ayuda. Por favor cuiden de Homura hasta que regrese, nos vemos Kara...No, ahora eres Karamatsu ¿verdad?

Y a penas tomaste los libros el ángel desapareció entre una luz dorada y plateada. Los libros eran dos, el grueso libro que habías visto en tu visión y un libro pequeño de color azul. Homura apareció detrás de ti.

—Él ya se fue.

—Lo sé, se despidió de nosotros. —dijo con una pequeña sonrisa. —¿Ichimatsu esta bien?

—No lo sé, el curandero me saco de la habitación.

—Seguro que estar bien. —aseguro la chica, su entusiasmo parecía genuino y eso te daba esperanza. Solo te quedaba esperar.

Entraste a esperar junto con Homura, la dejaste hojear el libro de demonología y se entretuvo leyendo la parte que hablaba de los curanderos, hijos nacidos de la relación sentimental de un ángel y una humana. Mientras tú traste en vano de leer lo que estaba escrito en el diario. Aunque parecía un libro cualquiera este al parecer no podía ser abierto por alguien que no fuese una Fontus. Tu madre tenia uno igual y de lo que escribió en el nunca pudiste saber que era, suponías que Ichimatsu lo sabia ya que tenia la misma expresión de tristeza de tu madre. Al parecer, ser una Fontus era un trabajo difícil.

Una vida llena de soledad, por alguna razón... era como si supieras lo que se sentía. Tenias unas ganas enormes de abrazar a Ichimatsu en ese momento.

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Alas... Largas alas con plumas negras, era todo lo que podías ver cuando levantaste la mirada y de pronto unos ojos color violeta te veían fijamente desde lo alto. Su mirada gatuna parecía analizarte, siguiendo cada movimiento que hacías. Aunque en realidad no hacías mucho ya que a penas y podías moverte, te limitaste a bajar la mirada a las rosas azules que estabas cuidando, tus dedos temblaban y cada movimiento era doloroso ya que tus manos estaban lastimadas, aun así te esmerabas por cuidar bien de esas flores que eran lo único de color en ese lugar tan sombrío.

—Yo podría... —su ronca voz hizo eco en el lugar y levantaste la mirada para encontrarte que estaba de pie frente a ti. —Podría matar a tu esposo aun si no me das tu alma a cambio.

—¿Por qué?

—Porqué detesto lo que te hace. Dios debe ser un sádico para permitir que pase esta aberración. Eres su tercera Fontus ¿no?—gruño. Comenzó a levitar a tu alrededor de sus alas dejaba caer algunas plumas negras a su paso. —¿No quieres terminar con esto? ¿No quieres matarlo?

—Una Fontus... —interrumpiste, una sonrisa triste se dibujo en tu rostro. —Un Vesta puede seguir viviendo si su Fontus muere, una nueva Fontus nacerá para él entonces... Pero si un Vesta muere, la Fontus muere también. Matar a ese hombre, seria matarme a mi. ¿Puedes hacerlo?

—Aun si me gano el destierro...No dejare que te mate. —sonrió amplio. Sus largos dedos acariciaron tus mejillas, su mirada violeta quedo fija en ti. —Aun si tengo que desaparecer, voy a salvarte.

[Karamatsu...]

—¡Karamatsu! —abriste los ojos súbitamente al escuchar tu nombre. Homura te veía con una gran sonrisa. ¿En que momento te habías quedado dormido?

—¿Qué pasa? —preguntaste cerrando el libro entre tus manos.

—El señor curandero acaba de terminar. Dice que Ichimatsu esta fuera de peligro. — escuchar esa noticia hizo que te sintieras más ligero. El curandero salia de la habitación donde estaba Ichimatsu. Parecía agotado, largas lineas negras se dibujaban debajo de sus ojos y lo que antes te había parecido ser ropa llena de plumas, ahora te dabas cuenta de que era su ala blanca que se envolvía de tal forma en su cuerpo que parecía una capa de ropa.

—Tengo que entrar ¿puedo? —preguntaste. Negó ligeramente.

—Él me ha pedido que no te dejara entrar. No quiere verte. —abriste los ojos como platos. ¿Que estaba diciendo? ¿Como que Ichimatsu no quería verte? Intentaste acercarte a la puerta pero el de orbes ámbar se planto frente a ti impidiéndote el paso.

—Hazte a un lado.—gruñiste, el curandero negó. Y aunque no era tu estilo ser violento de verdad que necesitabas ver a Ichimatsu, nadie iba a impedírtelo. Pasaste tu mano por tu marca e invocaste tu arma. —Hazte a un lado, curandero.

—Kami, ese es mi nombre. Y no tienes que hacer eso. —dijo con voz tranquila y aparto tu arma con su mano. —Te recomendaría que no usaras tu energía de Vesta, podría agotarse y luego ¿Qué vas a hacer? Tu fuente esta rota, ya no puede proveerte de energía.. si es que alguna vez lo hizo.

—¿Y tú que demonios sabes?. Esto no te incumbe. —lo apartaste de un empujón y te abriste paso a la habitación. Kami no hizo nada para detenerte esta vez. Lo que había dicho te había dejado confundido.

Entraste a la habitación, la luz de la luna entraba por los grandes ventanales a los lados, una suave brisa fría entraba por la ventana entrecerrada, moviendo la cortina blanca. Ichimatsu yacía en la cama cubierto solo por una delgada sabana blanca, su ropa de novicia había desaparecido y ahora llevaba un camisón blanco, al acercaste pudiste darte cuenta que su cuerpo estaba lleno de vendajes, incluso su cuello. Se veía tan pequeño y frágil, como si con el mas mínimo rose fuese a quebrarse.

—Le dije que no te dejara entrar. —susurro Ichimatsu abriendo los ojos.

—Trato de impedírmelo, pero sabes que soy muy terco. —Ichimatsu se mantuvo en silencio antes de que con algo de dificultad se sentara en la cama. La ropa que usaba le quedaba enorme y eso lo hacia verse aun más pequeño de lo que era. —¿Estas bien?

—Me apuñalaste, es obvio que estoy bien... —pretendía ser una broma, pero su tono de voz te hacia creer que no tenia humor ni fuerza ni para bromear. —Estoy cansado. Me rindo...

—¿Con que?

—Contigo... —Dijo, aunque su voz fue un susurro pudiste escucharle romperse.

—¿Qué? —tu respiración se detuvo y un sudor frió te recorrió la nuca. Diste un paso más cerca de el menor. —¿A que te refieres?

—Después de lo que paso, me rompí. —rió de manera amarga. —Es gracioso que ahora este jodido y roto por dentro y por fuera.

—¿Que quieres decir con eso? —le tomaste por los hombros con fuerza, Ichimatsu agacho la cabeza ocultando su mirada detrás de su cabello. —¡Ichimatsu, responde!

—Yo... ya no soy tu Fontus. Era lo que querías ¿no? Así que debes estar feliz. —alejo tus manos de sus hombros y con desesperación se quito la venda que cubría su cuello, grandes heridas que parecían rasguños estaban allí. Mas no te dio tiempo de preguntar por ello, cuando te mostró su nuca, la marca de Fontus había desaparecido. Se puso de pie con dificultad y con una sonrisa susurro.—Solo desapareció... supongo que después de todo no estábamos destinados. No somos el uno para el otro...Así que voy a dejarte.

—¿Qué demonios estas diciendo? ¡¿Por qué haces esto?! ¡Es tan injusto!

—¡¿Injusto...?! —La voz de Ichimatsu sonaba molesta y llena de frustración, sin que lo esperaras un golpe en tu mejilla te mando al suelo. Ichimatsu a penas podía mantenerse en pie, ese golpe se había llevado la poca fuerza que conservaba. —¡No me jodas! Me tratas de injusto cuando todo lo que hice siempre fue tratar de cumplir con mi papel como tu Fontus. Aun si tú no me querías a tu lado, tenia la esperanza de que algún día me aceptarías... —aun apretaba con fuerza los puños, sin embargo su voz había empezado a temblar y las lagrimas amenazaban con caer. —Creí que algún día podría serte útil e intente con todas mis fuerzas serlo... solo esperaba que me notaras. Pero incluso yo tengo mi limite y no llames a esto injusto porque no lo es... Estoy tan roto que ya no pedo seguir... —y su voz se quebró, aunque movía la boca tratando de decir algo más nada salia. Seguro tenia un nudo en la garganta como tú en ese momento.

Gruesas lagrimas recorrieron las mejillas de Ichimatsu y pudiste percatarte de ellas antes de que se cubriera el rostro. Te levantaste del suelo y te acercaste a Ichimatsu, este retrocedió quitando las manos de su rostro.

—Aléjate Kusomatsu ¿No estas escuchando? Ya no soy tu Fontus, ya no hay nada que te una a mi. —retrocedió un paso por cada paso que te acercabas. —No necesitas estar cerca de mi de nuevo.

Cada paso que dabas él lo retrocedía, pero llego el momento en el que no podía retroceder más y sus manos sin fuerza trataron de alejarte. Le detuviste por las muñecas, el nudo en tu garganta aun no te dejaba hablar.

—¿A que demonios estas jugando? ¿No ves que no me queda nada? No soy... ¡¿Que demonios quieres de mi?!

—A ti...—susurraste obligándote a deshacer el nudo en tu garganta. Lo soltaste cuando dejo de forcejear y lo abrazaste con fuerza, pero con cuidado para no herirlo. —Aun si no eres mi fontus, no me importa... no voy a dejarte.

Ichimatsu bajo la mirada de nuevo. "Eres tan injusto..." Susurro antes de romper en llanto. "Lo siento, lo siento tanto..." Susurraste una y otra vez, mientras con fuerza abrazabas lo más preciado que te quedaba en el mundo.

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Cuando Ichimatsu cayo agotado en tus brazos lo regresaste con cuidado a la cama. Había una linea roja debajo de sus ojos de tanto que había llorado. Te disculpaste una vez más antes de darle un suave beso en los labios. Dormiste un poco acostándote a su lado, no fue una siesta muy larga pero fue suficiente para reponer un poco de energía.

Miraste a Ichimatsu que seguía profundamente dormido. Lo cubriste con la manta teniendo cuidado de no despertarlo, después silencioso saliste de la habitación.

No habia amanecido aun y el curandero se encontraba ya despierto. Kami estaba sentado en el pórtico, acariciando a un gato blanco. Indico el lugar a su lado cuando te vio y te sentaste junto a él.

—¿Logro descansar, padre?

—Si... ¿Y la chica...?

—Dormida en la habitación del fondo. ¿Como sigue nuestro paciente? —Pregunto ofreciéndote un poco de café caliente que habia preparado en una fogata improvisada a su lado.

—Se quedo dormido después de que hablamos y aun sigue durmiendo.

—Es normal, tiene que reponer energía. Él estará bien pronto. —el gato salto de su lugar y se paro sobre el letrero en la puerta.

—¿Que significa eso? —señalaste el letrero.

—In ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebrae ean non comprehendérunt. Significa:En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz luce en las tinieblas, pero las tinieblas no la acogieron. Es un apartado sobre Tenebris.

—El primer demonio. —susurraste, Kami negó.

—Él era más bien una deidad. Ni un demonio, ni un ángel. Pero desapareció. ¿Que cosa es tan fuerte como para matar a una deidad? Es un misterio. Tu chico, me recuerda un poco a él. —arrugo un poco las cejas.

—¿Ichimatsu? Crees que de alguna forma... ¿Él puede ser...? —negaste. —¿Sabes porque desapareció su marca de Fontus?

—Tu arma, esa es la razón. Es una arma que destruye a los demonios, pero él alma es como... la misma esencia. Quebraste a tu fuente, es por eso que Ichimatsu perdió su marca. Él no es tu Fontus ahora, pero puede volver a hacerlo

— ¿De verdad? —Kami asintió. —¿Como?

—Necesitas pedírselo a Todo.

—¿Quien? —Kami se levanto y te pidió que lo siguieras. Caminaron hasta donde se encontraba el gran libro de Demonología.

Tardo un poco buscando entre las hojas y al final te mostró el libro.

—"Todo", el principio, el fin, la purificación. —señalo a un figura que tenia el nombre de "Rey Shinigami". El dibujo mostraba a un chico de ojos color rosa, una calavera con fuego rosado saliendo de sus cuencas vacías, otra ilustración lo mostraba con la mitad y mitad. (mitad calavera, mitad humano). Tenia una guadaña larga que reconocías bien. Era el arma de Ichimatsu.

—Lord Shinigami... —susurraste.

—El controla el flujo de almas. Si quieres recuperar el Fontus de Ichimatsu, tienen que ir a pedírselo, pero no hay garantía de que salgan vivos de el territorio de "Todo".

—Iré. No importa que iré.

—¿Aun si lo que descubren no les gusta? —preguntó Kami viéndote fijamente. Asentiste, harías cualquier cosa por Ichimatsu.

—Iremos... —la voz de Ichimatsu te hizo girarte. El estaba allí luciendo aun tan frágil y tan inseguro. —¿Estas seguro de esto?

—Si. —caminaste hasta él y lo tomaste entre tus brazos.

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Dos días de descanso más tarde Ichimatsu se vistió con tu túnica negra, (la cual le quedaba enorme). Se despidió de Homura y recargando su peso en tu brazo se dejo guiar paso a paso.

A pesar de que debería estar recuperándose parecía cada vez más débil, estabas preocupado por él.

Caminaron por todo el día y lo cargaste toda la noche hasta llegar a su objetivo. Un antiguo castillo de color negro que estaba rodeado de "fantasmas" negros entrando y saliendo.

Los territorios de Lord Shinigami.

Ichimatsu se despertó justo antes de entrar, había un letrero grabado con fuego morado.

—"Abandonar toda esperanza a quienes pasen por aquí" —Leyó, pero tu no entendías ya que estaba en un idioma demoníaco.

—¿Estas listo? —le preguntaste poniéndolo en el suelo. Ichimatsu se tambaleo ligeramente.

—¿Estas seguro? Si lo dejamos así... una nueva Fontus podría nacer para ti. —parecía el mismo chico inseguro de siempre. Te acercaste lentamente y lo besaste en los labios.

—Vamos. —dijiste seguro, entrelazando tus dedos con los suyos. Lograste tu objetivo de darle un poco de confianza.

A penas dieron unos pasos dentro del castillo el ambiente se puso tenso y todo se tiño de negro. Dos luces de color rosa aparecieron y un fuego del mismo color empezó a arder formando unos huesos y una túnica. Ante sus sorprendidos ojos esos huesos tomaron la forma de un chico de pálida piel.

—Pero miren quien esta aquí... —su voz resonó haciendo eco en el lugar. —Son los amantes trágicos. Esta vez... no voy a devolverles su alma. Están advertidos.

Y de su nuca, al igual que hacia Ichimatsu apareció una guadaña enorme.

Mal momento para no poder invocar armas.


Espero que les guste.