Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


La Dama y el Ranchero

CAPITULO VII

El accidente de Albert

Minutos después del accidente Albert y Candy fueron encontrados por el capataz del rancho, de inmediato llamó a los otros empleados, para que llevaran a su patrón a la casa. También uno de ellos fue a buscar al doctor que vivía en el pueblo. Una hora después el medico llegó a revisar al rubio ranchero.

Candy se sentía culpable, después de todo por su culpa Albert su esposo se había accidentado por querer salvarla, algo que nunca iba olvidar. Otra vez más le había demostrado lo valeroso que era y eso la hacía sentir más admiración por él.

Ella estaba en su habitación se había dado un baño y cambiado de ropa. Una vez lista se fue al salón para saber cómo estaba su esposo.

—¿Y el doctor ya salió? –preguntó Candy.

—No, todavía esta con mi tío –le respondió Anthony con un tono preocupado.

—¿El señor Andrew se va a morir?

—Claro que no Candy –le dijo Stear –Solo está mal herido.

—Tranquila, se va poner bien –añadió Patty abrazándola.

El medico salió en ese momento.

—¿Doctor como esta mi marido? –le preguntó Candy acercándose a él.

—No muy bien, tiene mucha fiebre. Así que alguien tiene que quedarse con él para bajarle la fiebre y le cure la herida de la cabeza.

—Yo puedo quedarme con el –dijo Dorothy.

—No Dorothy, yo me quedo –intervino Candy que tenía el deber de ayudarlo.

Esa noche la rubia se la pasó con Albert, tratando de bajarle la fiebre con paños húmedos en la frente y el cuerpo. Se sentía tan mal que él estuviera así herido, que de alguna manera tenía que remediar ese error que había cometido con él.

A la mañana siguiente Candy se había quedado dormida en una silla, cuando Dorothy llegó al cuarto para ver cómo estaba su patrón.

—Candy, Candy –la despertó.

—¿Que pasa Dorothy? –preguntó un poco soñolienta.

—Ve a descansar, el patrón esta mejor.

Candy se acercó y le toco la frente.

—Sí, ya no tiene fiebre.

—Ve a dormir un rato. Yo me quedo con él.

—Está bien –le dijo Candy marchándose a su habitación.

Minutos después Albert comenzó a reaccionar.

—¡Patrón! ¿Cómo se siente? –le preguntó la sirvienta.

—Me duele un poco la cabeza –respondió –¿Y Candy? ¿Cómo esta ella?

—Bien, ahora está descansando, la pobre se quedó toda la noche cuidándolo.

—¿En serio hiso eso por mí? –preguntó Albert incrédulo de lo que le estaba contando Dorothy.

—Sí, estaba muy preocupada por usted.

Él sonrió, sintiéndose contento que su esposa hubiera estado preocupada por él. Después de todo aquella chiquilla presumida tenía un poco de conciencia.

—Patrón le voy a preparar una rica sopa de pollo, para que se recupere pronto.

—Gracias Dorohty.

—Siga descansando, más tarde le traigo la sopa –dijo la sirvienta marchándose.

En el rancho del señor Steven todos se encontraban desayunando, cuando Niel entro al comedor para contar lo que le había ocurrido a Albert.

—Jajajaja así que Andrew tuvo un accidente–rio el señor Steven.

—Querido no es bueno reírse de la desgracia ajena –lo regañó su esposa.

—Dicen que está muy mal –contó Niel contento por lo que le había ocurrido a su tio.

—¡Ojala se muera ese desgraciado!

Sandra llegó en ese momento.

—¿De quién estás hablando tio? –le preguntó.

—De tu amante, anoche tuvo un accidente y está muy mal.

Sandra se puso pálida con la noticia.

—¡No puede ser! –exclamó alarmada –Tengo que ir haberlo.

—Ni se te ocurra Sandra aparecerte por el rancho de Andrew –le advirtió el señor Steven con autoridad.

—Pero tio, tengo que verlo…

—Sandra tu tio tiene razón, no es prudente que vayas a verlo, recuerda que es un hombre casado, tienes que olvidarte de el –le dijo su tía Mery.

—¡Eso nunca! ¡Yo lo amo! –expresó Sandra saliendo del comedor pensando en que algo tenía que hacer para ver al hombre que amaba.

—¡Sandra vuelve aquí! –le gritó el señor Steven.

—Ya cariño tranquilo, no te vaya dar algo.

—Estoy seguro que va ir sin mi permiso a ver a Andrew.

—Papá si quieres la puedo seguir –le sugirió Tom.

—Si ve a seguirla, así también aprovechas para averiguar cómo sigue Andrew.

Candy después de dormir un rato, se fue al comedor a comer algo. Ahí llegó Patty para ver cómo se encontraba.

—Qué bueno Candy que no te ocurrió nada malo –le dijo.

—Gracias al señor Andrew que me salvó –contestó comiendo un panecillo.

—Dorothy dijo que ya reaccionó.

—¿En serio?

—Podrías ir haberlo.

—No creo que quiera verme. Por mi culpa tuvo el accidente.

—Son cosas que pasan…

—No Patty, si yo no me hubiera ido del pueblo nada de esto estaría pasando.

—¿Candy dime la verdad lo hiciste porque sentiste celo de que esa mujer besara a tu esposo?

—Celos yo –repitió ella.

—Sí, celos…los sentiste ¿verdad?

La rubia suspiró profundo antes de responder.

—Sí, tengo que reconocer que sentí celos que Sandra Steven besara a mi esposo –admitió sintiéndose fatal.

—Pero eso significa que tu estas sintiendo cosas por el tio de mi novio.

—¡Oh Patty no digas eso! Yo no puedo sentir nada por ese ranchero bruto.

—¿Porque te niegas a eso? Es tu esposo además es un hombre muy guapo. ¿O no te has dado cuenta? –le preguntó Patty con una risita.

—Bueno si…es guapo, pero somos tan diferente.

—Eso puede cambiar amiga –sonrió Patty –Por qué no haces los esfuerzos por llevarte bien con él.

—¿Tú crees amiga?

—Sí, ahora sería una buena oportunidad para arreglar las cosas con él.

—Está bien, término de comer y lo voy a ver.

Lo que Candy no sabía que Sandra había ido al rancho Andrew y sin que nadie la viera entro al cuarto de Albert para saber cómo se encontraba.

—¿Sandra que haces aquí? –le preguntó Albert.

—Oh mi amor, me entere lo que te sucedido–lo abrazo –¿Cómo te siente?

—Bien, ahora es mejor que te vayas, ya suficientes problemas me has dado.

—No me digas eso, ahora más que nunca tenemos que estar juntos, vi un médico y me confirmó que estoy esperando un hijo tuyo.

El rostro de Albert palideció.

—¿Estas segura…?

—Por supuesto, te dije que el médico me lo confirmó, me siento tan feliz. Te amo tanto William –le dijo besándolo en los labios.

La rubia entro en ese instante al cuarto, encontrándose con la romántica escena entre su esposo y la amante de él.

Sin que ellos la vieran salió corriendo de la habitación.

Con sus ojos llenos de lágrimas Candy llegó a las afuera de la casa, se sentía tan humillada. Como ese hombre se atrevía a besarse con su amante frente de ella. Estaba consiente que su matrimonio no era algo normal, pero podría al menos sentir un poco de respeto por ese lazo que los unía. Realmente era un bruto que no se merecía nada y ella la muy tonta preocupándose de él. Definitivamente esa relación no tenía ningún futuro así que lo más sano era terminar con ese ridículo matrimonio de una vez por toda.

—Buenos días señora Andrew –la saludó Tom que llegó en un caballo en busca de su prima Sandra.

—Buenos días Tom –contestó ella volviendo de sus pensamientos–¿Que lo trae por aquí?

Tom se bajó del caballo.

—He venido a saber cómo sigue su esposo. Me entere que tuvo un accidente –respondió dando unos pasos hacia ella.

—Él está mucho mejor…-contestó Candy pensando que si lo estaba hasta tenías las fuerzas para besarse con su amante.

—Me alegro, a pesar que entre él y mi padre existe una rivalidad, yo no le tengo mala voluntad.

—Gracias por la preocupación…

Tom la observó viendo que los ojos de ella estaban llorosos.

—¿Estuvo llorando señora Andrew…?-le preguntó.

—No es nada…es que me dolía un poco la cabeza.

—Sabe que puede contar conmigo para lo que necesite.

—¿Por qué me dice eso?

—Por qué sé que usted no vive a gusto aquí. ¿O me equivoco?

—No, no se equivoca, si fuera por mí ya me habría ido muy lejos de este lugar.

—¿Y por qué no lo hace…?

—No es tan fácil…usted me entiende –contestó bajando la mirada.

—Comprendo, es falta de dinero. ¿Verdad?

Ella levantó sus ojos verdes hacia él.

—Bueno…sí.

—Si usted quiere yo podría facilitarle ese dinero.

—¿Usted?

—Sí, yo le podía prestar una buena cantidad, para que huya de este rancho lejos de ese hombre que solo la hace sufrir. Bueno ya tengo que irme –le dijo el joven subiéndose en su caballo –Piense en mi propuesta, sabe dónde encontrarme.

Tom se marchó en su caballo, mientras Candy se le quedo mirando pensando en las palabras que él le había dicho. ¿Acaso Tom Steven podría facilitarle el dinero que necesitaba para irse del rancho y poder hacer su vida como siempre ha querido?

...

Días después Albert estaba recuperado del accidente que había tenido, así que comenzó con sus labores en el rancho. Esa mañana se la pasó trabajando, mientras que Candy acompañó a Patty al pueblo. Durante todos esos días Candy estuvo pensando en el ofrecimiento de Tom, no podía negar que le gustaba, que él podría facilitarle ese dinero para irse muy lejos donde nunca más volviera a ver a su esposo. Sin embargo no era la mejor manera de hacer las cosas, antes de cometer cualquier locura tenía que hablar con Albert y darle la oportunidad de que el anulara su matrimonio.

Cuando llegó del pueblo se quedó esperándolo en la sala ya que todos los días llegaba a la hora del almuerzo.

—Qué bueno que llegó tengo que hablar con usted –le dijo seria.

—Hablemos mientras almorzamos, tengo mucha hambre.

—¿Quiero hablar a solas con usted?

—Si es por lo del accidente, no se preocupe está olvidado. Eso si no vuelva a hacer locuras por que la próxima vez no la voy a salir a buscar. No estoy dispuesto a golpearme la cabeza nuevamente.

—No es sobre eso. Quiero que anule nuestro matrimonio lo antes posible.

El la miró levantando una ceja.

—Lo siento, pero eso no podrá ser…-le dijo Albert que por ahora no le convenía separase de su esposa, hasta averiguar bien si Sandra esperaba un hijo de él o solo era una mentira para atraparlo.

—No comprendo por qué se empeña en seguir con un matrimonio que no tiene sentido –le reclamó Candy enfadada –¿Acaso no le gustaría casarse con su amante?

—Usted todavía no entiende que no tengo nada con Sandra.

—¡No sea mentiroso! –protestó Candy –El otro dia lo vi en esta misma casa besándose con ella.

Albert se quedó asombrado.

—Me vio besándome con Sandra…

—Fue cuando tuvo el accidente, me lo negar.

—No, pero fue ella…

—No necesito que me des sus explicaciones, yo lo único que deseo es que me de mi libertad.

—Cuando usted llegó yo quería anular nuestro matrimonio, pero tuvo la brillante idea de hacer que mis caballos escoceses se fueran. Así que ahora se aguanta.

—Eso significa que voy a estar amarrada a usted toda la vida.

—A no ser que mis caballos aparezcan.

—A estas alturas eso es imposible.

—Bueno…es la única manera que yo anule nuestro matrimonio.

—Eso no es justo…- se quejó Candy frustrada.

—Esto usted se lo busco…así que lo siento, pero mientras mis caballos no aparezcan usted se quedara aquí como mi esposa –le dijo Albert yéndose al comedor.

Candy cruzo los brazos, pensando que no iba quedar más remedio que aceptar la propuesta de Tom Steven.

Continuará…


Hola lindas chicas.

Espero que todas esten difrutando de este dia y buena salud. Aqui les dejo otro capitulo de este fic, espero que les guste, me quedo un poco corto, pero si Dios quiere el viernes suvo otro capitulo para recompenzar jejejeje.

Muchas gracias por todo su apoyo, saben que es muy importante para mi.

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Besitos para todas, que Dios las bendiga mucho