Descargo de responsabilidad: La serie llamada Naruto pertenece al genio llamado Masashi Kishimoto .
Yo solo me presto de sus personajes para expresar mi amor a su arte.
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Antología ShikaTema
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Nubes y viento
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Te amo y te deseé antes de conocer tus ojos.
Que resultaron ser iguales a los míos.
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—Mamá—
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Temari leyó la nota una vez más.
"No podré venir. Lo lamento, Temari"
Tan corta... y sin una explicación. Temari suspiró y la guardó. Por un momento, ella pensó ir a Konoha, pero descartó esa idea inmediatamente; tenía que quedarse en Suna, sus hermanos no se encontraban y ella tenía que dar cara por su aldea. Pero si Shikamaru estaría ahí con ella...
Bien, si él no podía venir, de seguro era algo importante. El tiempo pasaba y ella podría visitarlo en una semana, o él si se desocupaba...
«¿Por qué tuvo que enamorarse de alguien que vivía tan lejos de ella?», se regañó mentalmente
Pasaron tres días y las cosas en Suna eran monótonas. Ella realmente se aburría. «¿Cómo Gaara podía lidiar con tantos documentos aburridos que leer y firmar? ».
En cuanto se ocupaba de uno, la puerta de la oficina del Kasekage se abrió bruscamente. Temari no tenía humor y lanzó una mirada fulminante al intruso.
Era la secretaria.
Ella tenía el rostro radiante, con una sonrisa grande, mostrando sus dientes.
La voz dura de Temari se hizo oír:
—¿Qué quieres? —pronunció con fuerza cada palabra. La sonrisa de la aludida no bajó, en cambio ella se apresuró en hablar.
—Llegaron, señorita Temari —dijo atropelladamente—, su novio y su hija.
Temari quedó confundida
—Les dimos una habitación —siguió parloteando, emocionada—. Realmente no tenía idea, ¿por qué nunca nos contó? Bueno, no era su obligación contarlo, seguro por su imagen...
—¿De qué hablas? —Temari olvidó su compostura y interrumpió a la chica.
Ella se sorprendió un poco por el tono de Temari, y balbuceando contestó:
—De Shikamaru y su hija.
—¿Mi hija?
La otra asintió solo con la cabeza.
Temari la dejó paralizada en la oficina y salió donde ella le había dicho que se encontraba Shikamaru y "su hija".
No entendía nada.
Tocó la puerta y Shikamaru le indicó que pasara con su voz neutral.
Cuando entró, todo cobró sentido.
—¡Hermana Temari! —chilló la pequeña con su voz aniñada. Ella se encontraba jugando, hasta ese momento, con una muñeca. La niña se encontraba feliz de verla.
Temari pasó sus ojos de la niña a Shikamaru.
—¿Sabes que tienes que tener cuidado? —regañó a su pareja—. En poco tiempo, todos en Suna estarán hablando de la hija fuera de matrimonio que tuvo la hermana del Kasekage con el vago de Konoha.
Shikamaru tragó saliva.
—Realmente quieres morir —le advirtió a él.
Temari cambió a una mirada más amable para Mirai y se acercó para saludarla.
—En cuanto a ti —se dirigió a la pequeña— ¿no tienes un beso para mí?
Mirai abrazó a Temari y besó su mejilla.
Shikamaru observaba aquella escena con ternura.
—Kurenai necesitaba que alguien cuidara de Mirai estos días —explicó—, acepté... Y tú...
Se extrañaban. No lo dijeron. Era obvio.
—Voy a desmentir los rumores y luego —miró a Mirai que peinaba a su muñeca—, quiero que Mirai conozca Suna.
—¡Sí! —gritó la menor con signo de victoria.
Shikamaru estuvo muy de acuerdo con ello.
(...)
Los tres fueron por los atractivos de Suna. Mirai, como la mayoría de las niñas de su edad, se quedaba absorta en todo lo que sus ojos captaban.
Comieron, hicieron jugar a Mirai y la engrieron hasta que la pequeña quedó exhausta, y Shikamaru la cargó para llevarla al cuarto.
Temari se acostó con Mirai, mientras se perdía en la respiración de la pequeña, ella pensaba en algo.
Shikamaru se encontraba acostado en otra cama y las observaba.
—Realmente los dos no tenemos sueño —susurró él.
—¿No puedes quedarte un poco más? —preguntó ella en un susurro para no despertar a Mirai, sin responder al comentario de Shikamaru.
Mirai le hacía despertar un instinto similar al que tenía cuando cuidaba a sus hermanos, mas no era igual. —O puedes dejarla y yo la llevo a Konoha...
Shikamaru sintió ternura. Pero no era posible que Mirai se quedara tanto tiempo en Suna, Kurenai no podría aceptarlo.
Temari acariciaba los cabellos azabaches de Mirai. Los restos de una sonrisa se encontraban en la pequeña niña. Shikamaru se puso serio ante esa escena y sin pensarlo, las palabras salieron de sus labios por encima de ellas, sorprendiendo a Temari:
—Serías una gran madre.
Ella lo miró y un ligero rubor se instaló en sus mejillas.
—Y tú no serías mal padre —respondió ella, luego de salir del pequeño impacto que tuvieron las palabras de Shikamaru sobre ella.
Notas de autora:
Los compenso por el drabble, que publiqué en la mañana, con este escrito más.
¡Gracias a los comentarios, favoritos y fantasmitas!
Besos n_n
