Disclaimer: La serie llamada Naruto pertenece al genio llamado Masashi Kishimoto.

Yo solo me presto de sus personajes para expresar mi amor a su arte.



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Antología ShikaTema

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Nubes y viento

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—Sombras—

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—¿Estás seguro?
—Completamente.
—Bien...—le da una última mirada a la cunita, con Shikadai dentro—. Y si...
—Que estará bien —le interrumpe Shikamaru.
—No dudes en llamarme si pasa algo—le sugiere, con la mirada preocupada.
Shikamaru hincha su pecho, orgulloso.
—No será necesario, mujer.
Shikadai frunce un poco su frente, aún con los ojos cerrados: le molesta el ruido que producen sus padres. Temari quiere tomarlo entre sus brazos en ese mismo instante, no quiere dejarlo. Pero tiene que confiar en su esposo.
—Bien...
—Ajá
—No me largues —le amenaza con aquella aura que le acompaña cuando se molesta.

Shikadai gime.

Shikamaru se apresura en cogerlo antes que Temari, y lo arrulla para calmarlo. Todo, mirando a Temari con aire de suficiencia.

Temari revisa su bolso y se encamina hacia la salida. Antes le da un último vistazo a su esposo e hijo.

Pasan unos segundos de que ambos miran la puerta por donde había desaparecido la matriarca del hogar.
Shikadai balbucea algunas palabras, pero entre ello, Shikamaru reconoce que se encuentra enojado por no tener a su mamá con él.

—Mamá llegará hasta muy tarde y nosotros tendremos un buen momento sin alguien tan gruñona —le explica, pero Shikadai se enfada incluso más.

Shikamaru logra distraerlo con algunos juguetes.

Luego de que Shikadai se cansara de jugar, él queda exhausto y se queda dormido un par de horas. Al despertar, espera ver los ojos aguamarinas de su mamá pero, en cambio, se encuentra con los marrones de su padre.

Era un mal presentimiento.

Y se esperó lo que Shikamaru temía. Shikadai hace un berrinche tremendo. El papá revisa el pañal, incluso le da algunas golosinas, que Shikadai las rechaza muy enojado. Nada lo calma...

Estaba a punto de llamar a Temari, pero no, aquello solo demostraría que no podía ser buen padre.

Shikadai parecía calmarse, pero ni bien pasaba unos segundos, continuaba.

—Igual de problemático que tu madre...

El pequeño parece calmarse al escuchar decir a su papá "madre". Mira hacia la puerta, pero su mamá no se encuentra ahí. Quiere volver a llorar, pero Shikamaru lo interrumpe y se acerca a él.

—¡Mentiloso, mentiloso!
—¿No es divertido conmigo, eh? —Al mismo tiempo que lo dice, saca de él sombras y toca con ellas a Shikadai. El último queda hipnotizado ante ellas y comienza a reír cuando una le hace cosquillas.
—Soooombras —el mayor de ambos intenta enseñarle lo que eran a su primogénito.
—Soomas —repite el pequeño, ensimismado.
—Sí, sombras — le confirma, orgulloso de sí, dando fuerza a la última palabra—. Algún día tú también podrás hacer lo mismo, porque eres un Nara.
Una de la sombras camina por el largo de su cuna y Shikadai la persigue. Esta sombra parece dirigirse a sus pies. Finalmente el siente como su cuerpo no puede moverse ya.

Le sorprende.

Shikamaru tiene una sonrisa en su rostro. Y libera a Shikadai de la sombra.

Shikadai no parece cansarse de las sombras, pero Shikamaru está seguro que su chakra ya está muy gastado. Y las tuvo que deshacer.
—¡Somas, somas!— chilla el menor de los Nara, desilusionado.
—Shikamaru coge a Shikadaí y lo sienta en su regazo.
La luz del foco los alumbraba de lleno, el mayor aprovecha ello y le indica a Shikadai el suelo, donde se proyectaba la sombra de ambos.

—¡Somas!

Shikamaru sonríe, le alegra tener un hijo tan listo.
—Exacto, campeón.

Shikadai no parece cansarse de jugar con su propia sombra. Pese a que Shikamaru se obliga a estar despierto para vigilar a su pequeño, sus párpados lo traicionan y se entrega a Morfeo al poco tiempo.

Shikadai camina con dificultad, agarrándose de lo que tiene a su alrededor, por toda la sala, curioso a las formas que adquiere su sombra con ciertos movimientos. Incluso descubre que si se aleja de la luz, él ya no puede divisar su sombra.

Shikadai se logra agotar, y camina tambaleándose hasta su padre, que se encuentra dormido. Le jala, pero Shikamaru no reacciona. Desea con todas sus fuerzas que su papá vuelva hacer sombras.

—¡Papá, somas!

Shikamaru se mueve un poco para tener una posición más cómoda para continuar durmiendo. Los ojos aguamarinas de Shikadai se humedecen.

—¡Papá!

Shikamaru despierta asustado, siente cómo su cuerpo es jalado con brusquedad por la planta de sus pies, pero si no fuera por su propia fuerza, él casi caería.

Lo último que ve es cómo Shikadai parece algo mareado, y antes que se desplome, Shikamaru lo agarra con una de sus sombras.

Luego coge a Shikadai con sus propias manos. Aún incrédulo de lo que acaba de presenciar. Shikadai parece dormir en su regazo. Se encuentra muy agotado por usar chakra para ser tan pequeño. El mayor de los Nara sonríe muy orgulloso.


Cuando le cuenta a Temari que Shikadai logró hacer una atadura de sombra, ella queda sorprendida. Suplica a Shikadai que lo vuelva hacer; pero el pequeño Nara, aunque lo intenta, no puede repetirlo.

Es cuestión de tiempo de que Shikadai les de nuevas sorpresas a sus problemáticos padres.


Notas de autora:


Ustedes tienen que lidiar con una autora algo insegura de sus creaciones. Me explico...si bien tengo varias historias e ideas en mis documentos...al leerlos me parecen de lo peor.

Yo sé que dije que publicaría a menudo, pero por lo que dije anteriormente y por el poco tiempo con el que dispongo: publicaré en tiempos variados. A veces seguido, a veces tomándome un tiempo.

Hablando del fic...

Me parece muy gracioso cuando los padres están como bobos detrás de las monadas que hacen sus bendiciones. xd. Es precioso también. Awnnn.

Temari se perdió la primera atadura de sombras del pequeño Nara. xD.

Disculpen si se me pasó algo ;_;

Saben que un comentario no muerde, y me anima mucho. Gracias por leer y su apoyo.

Agradezco, por sus hermosos comentarios a: AnitaNara040922,Karinits-san, Coeli Nara, Yi Jie-san, ByaHisaFan y

Gracias a las leídas y los favoritos.