Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.
La Dama y el Ranchero
CAPITULO XIII
De regreso al rancho
Una semana después Candy y Albert regresaban de Chicago, donde lo habían pasado maravillosamente, disfrutando de la ciudad y de su amor. Un amor que cada dia crecía más. Sin embargo su relación estaba recién empezando y todavía tendrían que pasar varios sucesos que pondrían a prueba su amor.
—¡Oh Candy te compraste todas las tiendas de Chicago! –exclamó Patty viendo la gran cantidad de paquetes que había llegado la rubia.
—Sí, no me pude aguantar –admitió con una risita –Eso si les traje regalos a todos.
—Gracias…
—A ti también Dorothy, te compré un vestido y un bello sombrero. Y a Pony también.
—Candy no te debiste molestar –le dijo la sirvienta.
—Te lo mereces por todo lo buena que has sido conmigo.
—Lo he hecho con mucho gusto. ¿Pero cuéntanos como lo pasaron en Chicago?
—Muy bien, tengo muchas cosas que contarles. Pero antes cuéntenme ha venido Sandra por estos lados.
Dorothy y Patty se miraron.
—No la hemos visto –contestó Dorothy.
—Tienes que estar tranquila Candy, no creo que esa mujer se atreva a volver –añadió Patty.
—Eso espero…porque si se atreve a venir la voy a sacar del pelo.
—Eso le vendría muy bien –comentó Dorothy divertida.
Las tres se echaron a reír.
...
Mientras tanto Albert se encontraba en la sala con sus sobrinos, platicándole sobre el viaje y la visita que habían tenido en casa de los padres de Stear.
—Qué bueno tio que fuiste a visitar a mis padres. ¿Cómo están?–le preguntó Stear.
—Bien, tu mamá te mandó unas cosas.
—¿Y viste a Archie?
—Sí y a su esposa Annie también. Pasamos una tarde muy agradable con ellos. Tu padre me ayudó con la venta de la fábrica.
—¿Entonces la vendiste tio? –le preguntó Anthony.
—Sí, fue lo mejor, tenía muchos problemas.
—Tio hay algo que tenemos que contarte
—¿Sobre qué Anthony? No me digan que ocurrió algo malo en el rancho.
—No, lo que pasa que nos enteramos que al señor Steven se le murieron gran parte de su ganado.
—¿En serio?
—Si…dicen que los animales se le enfermaron y comenzaron a morir.
—Vaya debió haber pedido mucho dinero. Él tenía los mejores animales de la región.
—Se lo merece por todo el daño que te ha hecho tio –le dijo Stear.
—Por su culpa tuviste que pagar el doble para recuperar tus caballos escoceses –añadió Anthony.
—Eso es verdad…¿Tienen algo más que contarme?
—Sí, tio parece que Anthony se nos enamoró –comentó Stear con una risita picara.
—¿No me digan?
Anthony se sonrojó.
—¡Claro que no tio! –exclamó un poco molesto –Son inventos de Stear.
—Anthony no te hagas, porque no le cuentas a tio William que conociste a una hermosa chica.
—Anthony ¿cuéntame…?
—Bueno si…pero no es mi novia todavía.
—¿Y de donde es…? –le preguntó Albert curioso por saber.
—Me imagino que es de el pueblo, solo he hablado con ella dos veces.
—¿Y te gusta…?
—¡Tio!
—Jajajaja no te pongas así Anthony, es muy bonito estar enamorado.
—Antes no decías eso. Odiabas a tu esposa.
—Sí, pero ahora estoy completamente enamorado de ella –expresó Albert con emoción –Quien no dice que esa muchacha sea la mujer de tu vida.
—¿Quién sabe tio?
—Tienes que volver haberla para saberlo.
—La veré hoy, nos quedamos de juntar cerca de la cascada.
—Entonces mucha suerte y si realmente sientes algo por ella no la dejes escapar.
…
En el rancho del señor Steven, este se encontraba muy apesumbrado por la muerte de su ganado. Había ocurrido hacen días atrás y había sido algo tan repentino que lo había dejado helado. Eran los mejores animales que tenía y más encima estaban listo para ser vendido a uno de sus mejores clientes. Era un golpe del cual no se iba recuperar tan fácilmente.
—Ya querido tienes que recuperarte –le decía su esposa mientras le pasaba una copa de licor.
Él se encontraba sentado en un amplio escritorio.
—No va ser fácil…sabes que nuestra situación no es como la de antes.
—Lo se…pero saldremos adelante. Al menos tenemos unos ahorros y mis joyas en caso que tengamos que necesitarlo.
—Justo ahora que nuestra hija regreso al rancho.
El señor Steven y su esposa Mery tenían otra hija llamada Kelly, que se había ido a estudiar a Boston a un colegio de señorita y ahora había regresado hace unos días atrás.
—Eso me tiene muy feliz –comentó Mery emocionada –Kelly se ha convertido en toda una señorita.
—¿Y apropósito a dónde está?
—Salió a cabalgar.
—¿Sola…?
—Si…
—No me gusta que salga sola.
—Que le puede pasar, ella cabalga muy bien.
—¿Y Sandra?
—En su cuarto, la pobre esta tan deprimida –comentó Mery preocupada - Que vamos hacer con lo de su embarazo.
—No te preocupes, yo me encargare de eso, apenas sepa que llegó William voy a ir a su rancho hablar seriamente con él. De esta no se va a escapar.
…
Cerca de la cascada Anthony se encontraba con su nueva amiga, precisamente la hija del señor Steven, una hermosa joven de cabellos castaños y ojos grises. Se habían conocido días atrás cuando ella andaba de paseo en la cascada.
—Hola –la saludó Anthony al bajarse del caballo.
—Pensé que ya no vendrías –le dijo la joven mostrándole una sonrisa. Luciendo un bonito traje de montar.
—Es que estaba con mi tio, regresó de Chicago. ¿Tu llegaste hace rato?
—Como una media hora. Me estaba divirtiendo mucho en este lugar, es muy hermoso. Lo extrañaba mucho cuando estaba en Boston.
—Si lo es…-dijo Anthony observando el hermoso paisaje de la cascada.
—¿No sentamos a platicar?
—Claro que si Kelly.
Anthony se sacó la chaqueta y la colocó en el pasto para que se sentara.
—Gracias, eres muy amable.
—No quiero que te manches tu traje de montar, se te ve muy hermoso.
Ella le sonrió sonrojada.
—¿Lo dices de verdad o es solo un alago para ser cortes conmigo?
—Jajajaja lo digo de verdad. Eres una chica muy bella.
—Y tú muy guapo.
—Mentira…apuesto que en Boston conociste a chicos más guapos que yo.
—Si lo eres –le dijo la joven mirándolo a los ojos –Aunque no lo creas desde que te conocí no he dejado de pensar en ti.
—A mí me pasa lo mismo…
Ambos sonrieron nerviosos. Platicaron un rato más, hasta que Kelly deicidio marcharse.
—Bueno ya tengo que irme –le dijo ella colocándose de pies.
—¡Tan pronto…!
—Es que salí hace rato y mis padres se pueden preocupar.
—¿Quieres que te acompañe al pueblo?
—Yo no vivo en el pueblo, vivo cerca de aquí en el rancho Steven. ¿Lo conoces?
—¡El rancho Steven! –repitió frunciendo el ceño.
—Si…
—¿No me digas que eres familiar del señor Steven.?
—Soy su hija.
—¡No puede ser…!-expresó Anthony tomándose la cabeza.
—¿Por qué dices eso? –le preguntó Kelly mirándolo extrañada por su actitud.
—Es que…no sé si tú lo sabes, pero yo soy sobrino de William Andrew y entre mi tio y tu padre existe una fuerte rivalidad.
—Sí, tienes razón, siempre he escuchado que mi padre habla mal de los Andrew. Creo que no debemos volver a vernos –comentó la joven con tristeza.
—No Kelly, no digas eso –le pidió Anthony tomándole las manos –Nosotros no tenemos la culpa de la rivalidad de ellos. No nos tiene por qué afectar.
—Mi padre es un hombre con un carácter muy difícil, jamás va aceptar que nosotros seamos amigos.
—Es que yo no solo quiero ser tu amigo…sino algo más.
—Anthony –le dijo ella bajando la mirada.
Él le tomó la barbilla para que lo mirada a los ojos.
—Kelly tú me gustas mucho, eres una chica muy dulce y pase lo que pase voy a luchar por ti –le dijo dándole un beso en los labios.
…
Por la noche en el rancho Andrew todos estaban cenando tranquilamente, cuando repentinamente entro Jimmy al comedor.
—¡Patrón! ¡Patrón! –llamó a Albert apresurado.
—¿Que ocurre Jimmy? –le preguntó.
—Afuera está el señor Steven, viene armado y con dos hombres. Dice que desea hablar con usted.
Todos se miraron asustados.
—Albert no vayas por favor –le pidió Candy tomándole una mano.
—Si tio, ese hombre viene hacerte daño –añadió Stear.
—¡Andrew no seas cobarde y sale a enfrentarme! –le gritó el señor Steven desde afuera.
Albert bruscamente se paró de la mesa y salió a enfrentar a su enemigo.
—¿Que hace en mi rancho? –le preguntó colocándose las manos en la cintura.
El viejo ranchero se bajó de su caballo y caminó hasta Albert.
—¡Eres un desgraciado! ¡Cómo fuiste capaz de embarazar a mi sobrina! –le reclamó tomándolo por la chaqueta.
—¿Sandra se lo contó?
—Sí, la pobre está desesperada por que no quieres responderle.
—No creo que este esperando un hijo mío.
—Lo está, y vas a tener que cumplirle casándote con ella.
—¡Eso nunca! –expresó Albert con una voz segura –Yo ya estoy casado.
—Tendrás que dejar a tu esposa y casarte con mi sobrina.
—Ya le dije que no…
—Si lo harás…no vas a dejarla con un hijo tuyo.
En eso Candy llegó a las afuera de la casa.
—¿Albert que está diciendo este señor?–le preguntó.
—Candy entra a la casa…-le ordenó Albert.
—Cuéntale a tu esposa la verdad, dile que Sandra está esperando un hijo tuyo.
Candy sintió que se iba a desmayar. No podía creer lo que estaba escuchando, tenía que ser un invento de ese señor, que Sandra estuviera esperando un hijo de Albert.
—Albert dime es mentira lo que dice este señor -le preguntó con sus ojos llenos de lagrimas.
El bajó la mirada.
—Lo siento señora, pero es la verdad…su esposo va tener un hijo con mi sobrina -le confirmó el viejo ranchero -Ahora va tener que casarse con ella ¿Quiera o no?
Candy movio la cabeza y descontrolada salió corriendo hacia a su cuarto, donde se encerró con ganas de morir.
Albert la siguió de inmediato.
—¡Candy! ¡Candy por favor ábreme la puerta! –le pidió golpenadola con sus manos –Tenemos que hablar.
—¡No quiero hablar contigo! –le gritó dolida desde la cama –¿Cómo fuiste capaz de ocultarme que esa mujer está esperando un hijo tuyo? ¿Desde cuando que lo sabes?
—Bueno ella me lo dijo el mismo dia que tú llegaste al rancho, que tenía sospecha que estaba esperando un hijo mío.
—Eso fue hace casi cuatro meses, ósea que todo este tiempo...¡que estúpida he sido!
—Sandra puede estar mintiendo.
—No te creo. Nunca debí confiar en un ranchero con olor a vaca como tú.
—¡Candy…!
—¡Vete déjame en paz! –le volvió a gritar más enfurecida -No quiero verte nunca más en mi vida, mañana mismo me voy de este rancho para siempre.
Albert regresó a la sala, donde se preparó una copa de licor. Se sentía desesperado, que iba hacer para evitar que Candy, la mujer que amaba se fuera de su lado. No, eso no lo podía permitir, no iba dejar que ella se marchara, costara lo que costara le iba demostrar que Sandra estaba mintiendo.
Continuará…
Hola mis lindas chicas.
Espero que se encuentren muy bien. Muchas gracias por todos los reviews que me han enviados comentando la historia, me alegra que sigan difrutando del fic. Aqui les dejo otro capitulo con mucho cariño para todos ustedes.
Elbroche, venezolana lopez, Despistada, Serenity usagi, Kecs, elenharket2, Guest, Ana isela Hdz, Stormaw, Yuleni Paredes, gloria Monroy, White Andrew, Guest, CONEJA, Guest, pivoine3, Adoradandrew, tutypineapple, Guest, Kumi Kinomoto, Chickiss SanCruz.
Un gran abrazo para cada una de ustedes, que tenga un lindo fin de semana.
