Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


La Dama y el Ranchero

CAPITULO XIV

Sandra al descubierto

Al dia siguiente Candy se levantó temprano, para arreglar su maleta y marcharse ese mismo dia del rancho Andrew para siempre. Se sentía tan dolida y burlada por culpa de un ranchero que solo había jugado con sus sentimientos. Todas sus palabras de amor habían sido mentiras, el seguía enamorado de la tal Sandra y lo peor tendría un hijo con ella. Un hijo que los uniría a un más y que la alejaba a ella del hombre que amaba para siempre.

Dorohty llegó a verla, ella sabía por lo que estaba pasando su amiga que no iba dejar que cometiera una locura de cual después se pudiera arrepentir. A como diera lugar tenía que evitar que la esposa de su patrón se fuera del rancho.

—Candy deja de hacer esa maleta, tú no puedes irte de aquí –le pidió la sirvienta quitándole un vestido que la rubia tenía en sus manos.

—¡Déjame Dorothy! ¡Tengo que irme de aquí! ¡No quiero volver a ver nunca más en mi vida a ese ranchero!

—Tú lo amas…

—¡Yo lo odio! –Protestó con rabia - No puedo amar a un hombre que me engañó, me ocultó que va tener un hijo con su amante.

—Y si eso fuera mentira, esa mujer es capaz de cualquier cosa para separarte del patrón.

—Albert sabía hace mucho tiempo que su amante esperaba un hijo de él y no fue capaz de decírmelo.

—No se…yo tengo mis dudas –comentó Dorothy tomándose la barbilla - Candy piensa mejor las cosas, no dejes que Sandra te separe del patrón. Él te ama a ti.

Candy suspiró sentándose en la cama.

—Y yo a el –admitió llorando –¡A pesar de todo lo sigo amando!

—Entonces…no te vayas del rancho, espera al menos unos días hasta que el patrón descubra si es verdad que Sandra está esperando un hijo de él.

—Candy hazle caso a Dorothy, no te vayas de aquí –le pidió Albert que llegó en ese momento al cuarto.

—¿Qué haces aquí? –le preguntó mirándolo molesta -¡No quiero hablar contigo!

—Permiso yo los dejo –dijo la sirvienta marchándose.

Albert caminó hasta donde estaba su esposa.

—Por favor…no me dejes. ¡Yo te amo!

—¡Y yo te odio! –le gritó con sus ojos llorosos y llenos de dolor.

Él le tomó los brazos.

—No digas cosas que no sientes, me amas tanto como yo a ti. Y por ese amor te pido que al menos me des la oportunidad de demostrarte que Sandra está mintiendo.

—Y si fuera verdad lo de su hijo, vas a tener que casarte con ella.

—Aunque fuera verdad, me haría cargo de mi hijo, pero jamás convertiría a Sandra en mi esposa. La única esposa que tengo eres tú.

—Albert quiero estar sola –le pidió la rubia cansada de esa conversación.

—Está bien, pero dime que te vas a quedar un par de días en el rancho.

—De acuerdo Albert, pero si es verdad que Sandra está esperando un hijo tuyo me marcho de aquí para siempre.

—Te prometo que eso no va a ocurrir –le dijo Albert yéndose del cuarto, con la esperanza de descubrir la verdad.

Al otro dia Albert le pidió a su amigo George que lo acompañara a recorrer el otro pueblo, en busca del doctor que le confirmó el supuesto embarazo de Sandra, ya que recordó que ella le dijo que se había atendido con un doctor que era de un pueblo cercano a Lakewood. Para su suerte lo encontró rápidamente, ya que era el único que atendía en la localidad. Pero una enfermera que trabajaba para el médico le dijo que su jefe se encontraba de viaje y que regresaba en dos semanas más. Albert se sintió frustrado con la noticia, ya que él era el único que le podía decir si Sandra realmente estaba esperando un hijo.

Mientras tanto Anthony se encontraba en su cuarto, tirado en la cama con su mirada hacia el cielo y con sus pensamientos en una chica que le había robado el corazón. Por un lado se sentía emocionado de haber encontrado el amor, pero también preocupado porque sabía que su relación con Kelly no iba ser fácil. Esa rivalidad que existe entre el padre de ella y su tio William se iba a interponer entre ellos, sin embargo ni él ni Kelly iba permitir que ese motivo rompiera el hermoso sentimiento que había nacido entre ellos.

Cerró sus ojos y recordó aquella hermosa tarde cuando inesperadamente conoció a la mujer de su vida.

Flashback.

Él había salido a dar un paseo a caballo, cuando la tarde se ocultaba de tras de las montañas. Sin pensarlo había llegado hasta la cascada, donde al bajarse del caballo sus ojos se posaron en la figura de una joven, que estaba sentada en una roca observando la cascada, con una sonrisa que a Anthony le pareció encantadora.

Con paso lento caminó hasta ella, muriéndose de ganas de conocer aquella chica que lo había cautivado.

—Buenas tardes señorita –le dijo con una voz un poco nerviosa.

Ella se volteo encontrándose con el atractivo joven rubio y de mirada azul.

—Buenos días –contestó sonriéndole.

—Hermosa cascada. ¿Verdad?

—Sí, la más hermosa que he visto en toda mi vida. Deseaba tanto estar en este lugar.

—Por lo visto hace tiempo que no venía.

—Sí, estuve una larga temporada en Boston, llegue hace un par de días. ¿Y usted es de estos lados?

—No, soy de Chicago, estoy de visita en el rancho de un tio.

—Comprendo...Bueno ya tengo que irme -dijo la joven acercándose a su caballo, donde se subió rápidamente.

—Nos volveremos a ver.

—Sí, yo voy volver a venir a este lugar -dijo la misteriosa chica marchándose rápidamente.

—Señorita espere...se me olvido preguntarle su nombre -le gritó Anthony, pero ella ya había desaparecido.

Fin del flashback.

—Anthony es hora de almorzar –le dijo Stear interrumpiendo los pensamientos de su primo.

—No tengo hambre –contestó pensativo.

—¿Te sientes enfermo?

—No…

—Entonces. ¿Qué te ocurre?

Anthony se levantó de la cama.

—Stear tengo algo que contarte.

—¿De qué se trata?

—Estoy profundamente enamorado de la chica que conocí en la cascada.

—Eso ya lo sé.

—Es que no te he dicho quién es esa chica.

—¿Y quién es…?

—Ella se llama Kelly Steven, es la hija del señor Steven.

—¡No puede ser…! -exclamó Stear asombrado –Eso sí que es un problema que te hayas enamorado de esa joven.

—Lo se…imagínate cuando se entere tio Albert, con lo mal que se lleva con ese señor.

—No le va gustar nada…

—Claro que no le va gustar. Pero yo estoy dispuesto a todo para defender el amor que siento por Kelly –dijo Anthony con seguridad –Apenas pueda voy a hablar con tio William y contarle lo que está pasando.

—Yo te recomendaría que lo hicieras después de que pase todo ese asunto con Sandra.

—Si tienes razón, ojala que esa mujer no esté esperando un hijo de mi tio, no me gustaría que Candy se fuera del rancho.

—A mí tampoco Anthony, roguemos para que eso no ocurra.

Las dos semanas pasaron y Albert regresó a la consulta del doctor para hablar con el de una vez.

—¿Dígame señor Andrew en que lo puedo ayudar? –le preguntó el doctor.

—Bueno…vengo a preguntarle si una señorita llamada Sandra Steven se ha venido a tender con usted.

—Sandra Steven – repitió el medico sin poder recordarla -Lo siento, pero no recuerdo haber atendido a esa señorita, al menos no en este último tiempo. A la que estuve atendiendo fue a su esposa.

—¡A mi esposa! –exclamó Albert sin entender.

—Sí, ella estuvo aquí porque pensaba que estaba esperando un hijo suyo.

—Eso no puede ser, porque mi esposa…Haber doctor. ¿Cómo era esa mujer?

—Bueno alta, de cabellos castaños…

Albert levantó una ceja dándose cuenta a quien se refería el médico.

—Ya se a quien se refiere, esa mujer no es mi esposa, ella es Sandra Steven y anda diciendo que está esperando un hijo mío.

—Puede quedarse tranquilo señor Andrew, ella no está embarazada. Hasta me había pedido que le mintiera, pero yo me negué.

—Doctor me haría un gran favor.

—Por supuesto que sí, señor Andrew.

...

Una hora después Albert llegaba al rancho del señor Steven en compañía del doctor.

—Neil dile a tu patrón que deseo hablar con el –le ordenó Albert.

—No creo que mi patrón desee hablar contigo, tio.

—Si no se lo dices entro a la fuerza.

—Está bien…

Neil entro a la casa y minutos después salió el señor Steven en compañía de su esposa.

—¿Qué quieres Andrew? –le preguntó mirándolo con desprecio –Vienes hacerte cargo de tu hijo.

—¡No puedo hacerme cargo de un hijo que no existe!

—¿De que estas hablando?

—¡Que su sobrina es la peor de las mentirosas, ella no está esperando ningún hijo mío!

—Eso es imposible, ella no mentiría en algo así.

—Lo ha hecho, aquí traje el medico que la vio. Dígaselo usted mismo doctor.

—El señor Andrew dice la verdad, su sobrina no está embarazada.

—¡Santo cielo! –exclamó la señora Steven –Ahora sí que Sandra se pasó de la raya.

—Para que vean la clase de sobrina que tienen, es una vergüenza.

—Andrew no te permito…-le reclamó el viejo ranchero con ganas de golpearlo.

—Que no me va permitir señor Steven, que le diga la verdad. Espero que después de esto ni ella ni usted se atrevan a regresar a mi rancho, porque si lo hacen los voy a sacar a balazos –dijo Albert marchándose junto al doctor.

El señor Steven de inmediato se dirigió hacia la habitación de Sandra, donde esta se encontraba platicando con su prima Kelly.

—¡Sandra! –le gritó enfurecido al entrar.

—¿Que ocurre tio? –le preguntó.

Él se acercó y le dio una cachetada, provocando que la joven cayera al suelo. Kelly se acercó para ayudar a levantarla.

—¿Papá por qué le pegas a mi prima? –le preguntó confundida con lo que estaba pasando.

—¡Porque es una mentirosa! ¡No está esperando un hijo de William Andrew!

Sandra se sintió morir al ser descubierta.

—¿Cómo te enteraste tio?

—El mismo Andrew vino a decírmelo.

—¿Cómo lo descubrió? –preguntó horrorizada, sintiendo que su plan se había ido al carajo.

—Trajo un médico que se lo dijo. Lo echaste todo a perder, ahora sí que no tienes ninguna posibilidad de casarte con él y entregarme mis tierras. ¡Nunca debí confiar en ti!

—Perdóname tio, no sabía qué hacer.

—¡Quiero que ahora mismo te vayas de mi rancho!

—Pero no tengo a donde ir.

—Ese no es mi problema, no quiero verte nunca más en mi vida.

—Por favor papá no eches a mi prima –le pidió Kelly.

—Tú no te metas hija, no es asunto tuyo. Vete a tu cuarto.

—Pero papá…

—He dicho que te vayas a tu cuarto –le ordenó con autoridad - Y tu Sandra arreglas tus cosas, no quiero verte ni un minuto más en mi rancho.

Fueron las últimas palabras del señor Steven y se retiró del cuarto de su sobrina. Dejando a esta desconsolada al ver que había perdido todo lo que tenía.

Albert regresó a su rancho sintiéndose contento de haber descubierto la mentira de Sandra. De inmediato se dirigió a la habitación de su esposa para contarselo.

—¡Candy! ¡Candy! –la llamó al entrar a la habitación, pero en vez de encontrarse con ella, se encontró a sus tres sobrinos que estaba con cara de tristeza.

—¿Anthony, Stear, Patty que hacen aquí? –le preguntó mirándolos confundido –¿Dónde está mi esposa? Le traigo buenas noticias…

—Tio lo sentimos mucho, pero Candy se fue del rancho –le contestó Stear.

—Tratamos de detenerla, pero no pudimos, dijo que ya no podía esperar más. Que tú no le habías podido demostrar que Sandra no estaba esperando un hijo tuyo –añadió Anthony.

—Pero si Sandra no está esperando un hijo mío, descubrí toda su mentira.

—¿En serio tio William? –le dijo Patty.

—Sí, pude contactarme con el medico que la atendió y él me dijo que no está embarazada. ¡Por qué Candy tuvo que irse de esa manera!

—Tio tienes que ir a buscarla y contarle la verdad –lo alentó Anthony.

—No, yo no voy hacer eso –contestó Albert herido en su orgullo de hombre –Ella no creyó en mí y ni si quiera tuvo la paciencia de esperar que le demostrará que Sandra estaba mintiendo. No quiero una mujer así a mi lado.

—Pero tú la amas tio…

—La voy a olvidar Anthony, seguiré siendo el hombre solitario que siempre he sido.

—Por favor tio William recapacite –le pidió Patty.

—Lo siento, es mi decisión. ¡Nunca debí haberme enamorado de esa chiquilla mal criada! ¡Nunca! -expresó Albert con el corazón completamente destrozado.

Continuará…


Hola mis lindas chicas.

Espero que se encuentren muy bien. Mil disculpas por no haber actualizado estas dos ultimas semanas, se me fue imposible por problemas de tiempo, ya saben las obligaciones que nos atrapan y no nos deja hacer lo que nos gusta jejeje. Aquí les dejo un capitulo con mucho cariño para todas ustedes, espero que lo difruten.

Un cariñoso saludo para :

Guest, elbroche, Lucy M, venezolana lopez, Ana isela Hdz, Stormaw, elenharket2, Guest, Serenity usagi, CONEJA, White Andrew, pivoine3, Chickiss SanCruz, Amy C.L, Selenityneza, Kecs, tutypineapple, Karito, chidamami, gloria Monroy, Gaby LezU, Sandy ordoez.

Gracias chicas por seguir apoyandome con el fic, besitos para todas ustedes.