Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


La Dama y el Ranchero

CAPITULO XVII

La huida de Anthony y Kelly

Alexander rápidamente llevó a Candy a una de las recamaras de su mansión. La deposito en una amplia cama y le pidió a una de las sirvientas que mandara a buscar un médico.

El barón al enterrarse del desmayo de su hija subió a la habitación para ver cómo se encontraba. Por suerte ella ya estaba reaccionando.

—¿Hija cómo te sientes? –le preguntó tomándole una mano.

—Un poco mareada –respondió aturdida.

—Tiene que revisarte un doctor, esto no es normal.

—No se preocupe barón, yo ya mande a buscar uno –le dijo Alexander.

—No es necesario, yo me siento mejor –dijo Candy que por nada del mundo podía permitir que un doctor la viera, ya que revelaría su estado –Papá quiero irme a la casa.

—Pero hija…

—Papá créeme, me siento mejor. Por favor quiero irme de aquí -le pidió Candy que no quería volver a encontrarse con la tía de su esposo.

—Está bien, pero prométeme que mañana veras un médico.

—Si te lo prometo.

En el salón todos estaban comentando el desmayo de la hija del barón, mientras que Flammy se encontraba preocupada, ya que ella sabía a qué se debía ese desmayo.

—¿Flammy sabes algo de mi hermana? –le preguntó su esposo Michael, hermano de Candy.

—No, nada…

—¿Por qué se habrá desmayado?

—No lo sé…

—No lo sabes, o no me quieres contar.

—¡Michael!

—Anda cuéntame. ¿Acaso no soy tu esposo?

—Es que…

—Es que nada amor, soy el hermano de Candy y tengo todo el derecho de saber qué pasa con ella.

Flammy suspiró.

—De acuerdo te lo voy a contar. Tu hermana está esperando un hijo.

—¿Y su esposo lo sabe…?

—No, cuando llegó se dio cuenta de su embarazo. Ella dice que él nunca se va a enterar de la existencia de ese bebe.

En ese momento Elroy que estaba detrás de ellos escuchó toda esa conversación que la dejo sorprendida.

Minutos después Candy bajo junto a su padre y Alexander sintiéndose mejor del desmayo que había sufrido. Elroy Andrew apenas vio a la rubia se le acercó para preguntarle cómo se encontraba.

—¿Candice cómo te sientes? –le preguntó.

—Mejor señora Elroy, ya me voy a la casa.

—¿Candice quisiera saber que sucedió con mi sobrino?

—Mi hija no desea hablar de su esposo, se portó como un canalla con ella –intervino el barón.

—¿Que está diciendo barón?

—No es el lugar para hablar de eso Elroy, lo único que le puedo decir que su sobrino no merece a una esposa como mi hija –dijo el barón llevándose a Candy.

En el rancho Andrew, había llegado el padre de Anthony Vicent Brown, que al leer la carta que Albert le había mandado contándole lo que estaba pasando con su hijo, decidió viajar a Lakewood.

—William apenas recibí tu carta quise venir al rancho –le dijo el señor Brown sentándose en un sillón de la sala.

—Me alegra mucho que este aquí Vicent. Como te contaba en la carta estoy muy preocupado por la situación de Anthony.

—Por lo que me has contado es bastante delicado que se haya enamorado de esa joven, hija de ese ranchero que odia a los Andrew.

—Sí, el señor Steven es un hombre peligroso, así que cuando se entere de ese romance temo por la vida de mi sobrino.

—No te preocupes William, yo me llevare a mi hijo de aquí.

En ese instante Anthony apareció en la sala.

—Lo siento papa, pero yo no me voy a ninguna lado contigo –dijo con palabras muy seguras.

El señor Brown se paró del sillón y se acercó a él.

—Hijo tienes que regresar a Chicago, tienes deberes que cumplir.

—No saques esa excusa, estoy seguro que tio William ya te conto sobre el amor que siento por la hija de su enemigo -protestó Anthony echándole una fulmínate mirada a Albert.

—Yo solo quiero lo mejor para ti sobrino.

—¡No tienes ningún derecho a meterte en mi vida…!

—¡Anthony no le hables así a William! –lo regañó su padre - Comprende que esa relación con esa muchacha solo te va traer problemas.

—¿Que sabes tú papá…?

—Anthony ve ahora mismo arreglar tu maleta, nos regresamos a Chicago.

—¡No papá! Lo siento, pero yo no me voy contigo a ningún lado –dijo el joven saliendo corriendo de la casa.

Anthony se sentía tan desesperado de que su padre lo llevara de regreso a Chicago, que tomó la decisión de ir al rancho Steven y poder localizar a Kelly para contarle lo que estaba pasando.

Al llegar al rancho del padre de su novia, se dio cuenta que no había mucho movimiento ya que era la hora de almuerzo y los empleados se encontraban comiendo en la cocina de la casa. Sin que nadie lo viera Anthony ingresó al rancho Steven donde afortunadamente vio a Kelly que se encontraba en las afuera de la casa. Con una de sus manos le hiso una seña y la joven rápidamente corrió hacia su encuentro.

—¿Anthony que haces aquí?–le preguntó asustada de verlo.

—Mi amor, tenemos que hablar.

—¿Que te ocurre Anthony?

—Mi padre está en el rancho de mi tio y quiere llevarme con él.

—¡Oh no pude ser…!

—Si, por eso vine a decírtelo para que mañana nos escapemos juntos.

—¿Escaparnos?

—Sí, irnos muy lejos donde nadie nos pueda separar. ¿Qué me dices estas dispuesta hacerlo?

—Si Anthony, estoy dispuesta a irme contigo. Ahora vete antes que aparezca mi padre.

—Si amor, te espero mañana en la cascada.

—Ahí estaré.

Se dieron un corto beso en los labios y Anthony se marchó, mientras que Kelly entro a su casa, sin imaginarse que su hermano Tom la había descubierto.

—Kelly ¿dónde estabas? –le preguntó su madre que estaba bordando un mantel.

—Afuera mamá –respondió.

—Hija quiero que esta tarde me acompañes a la modista, quiero que me haga un vestido nuevo.

—Si mamá…

—Kelly estas un poco pálida, te sientes enferma.

—No mamá…Me voy un rato a mi cuarto.

—Está bien, hija…

Kelly le dio un beso en la mejilla a su madre y se dirigió a su habitación para hacer su maleta y escribirle una carta a sus padres, donde le explicaría su amor de que siente por Anthony que ojala algún dia llegaran a entender.

Al dia siguiente del cumpleaños de Alexander, el barón de White y Elroy Andrew se reunieron en la residencia de ella donde estaba pasando unos días en Londres. Ambos tenían muchas cosas de que hablar y aclara con respeto a la situación que estaba ocurriendo con aquella pareja, que ellos mismo se encargaron de casar sin sus consentimiento.

—Barón me sorprende mucho lo que me cuenta de mi sobrino, nunca pensé que sería capaz de hacerle eso a Candice –comentó Elroy desconcertada con el relato del padre de la rubia.

—Lo hiso Elroy, dejo embarazada a su amante, por eso mi hija lo dejo –le confirmó el barón con enfado - Si hubiera sabido la clase de hombre que era jamás lo habría casado con mi hija.

—Entiendo…lo que William hiso no tiene nombre.

—Claro que no tiene hombre, ahora lo único que deseo es que Candice se divorcie de él.

—¿Y ella quiere divorciarse…?

—Sí, no desea seguir casada con un hombre que va tener un hijo con otra mujer.

—A pesar que ella también está esperando un hijo de mi sobrino.

El barón la miró extrañado.

—¿Que está diciendo Elroy…?

—Al parecer usted no sabe que su hija va tener un hijo.

—¿De dónde saco esa tontería, Elroy?

—Anoche me enteré, se lo escuché decir a su nuera Flammy, por eso Candice se desmayó.

—¡Oh no puedo creerlo! –expresó el barón tomándose la frente –¡Mi hija embarazada!

—Y por lo que escuché mi sobrino no lo sabe y ella no piensa decírselo.

—No merece que lo sepa.

—No estoy de acuerdo con usted barón, mi sobrino tiene todo el derecho de saber que su esposa le va dar un hijo. Ese niño va ser un Andrew y tiene que criarse como tal.

—Él va tener un hijo con su amante.

—Quién sabe si ese hijo sea realmente de mi sobrino. Ahora pensemos en él bebe que va tener Candice. ¿No le parece barón?

—En eso estamos de acuerdo, pero que podemos hacer por ellos.

—Si una vez fuimos capaz de juntarlos, esta vez podemos hacerlo nuevamente.

—Si usted lo dice Elroy.

—Confié en mi barón, yo me encargo de juntar a esos dos –dijo Elroy con una sonrisa.

Cerca de las seis de la mañana Kelly huyó del rancho de su padre, para encontrarse en la cascada con el amor de su vida.

Anthony la estaba esperando con bolso con su ropa y un poco de dinero que le permitiría tomar un tren que los llevaría a chicago. Ahí pretendía pedirle ayuda a sus primos Stear y Archie, para poder irse a otra ciudad del país, lo más lejos posible donde nadie los pudiera encontrar.

—Kelly amor, que bueno que llegaste –le dijo Anthony acercándose a ella.

—¿Dónde nos vamos a ir?

—A Chicago, ahí tengo unos primos que nos van ayudar.

—¿Crees que alcancemos a tomar el tren de las siete?

—Si nos apuramos, si…Tenemos que irnos de inmediato. Mira le saque uno de sus mejores caballos a mi tio, es muy velos.

—Entonces vamos…

Anthony comenzó ayudar a Kelly a subirse del caballo, cuando en ese instante apareció el señor Steven junto a su hijo Tom.

—¡Desgraciado! ¿A dónde crees que te llevas a mi hija? –le gritó el señor Steven desde su caballo y apuntándolo con un arma.

Kelly y Anthony se quedaron pálidos de verlos.

—¿Papá que hace aquí? –le preguntó la joven.

—Como fuiste capaz de enamorarte del sobrino de mi enemigo –le reclamó dolido –¿Qué clase de hija eres?

—¿Cómo te enteraste?

—Yo se lo dije –contestó Tom –Esta mañana te vi besándote con el sobrino de Andrew.

—Yo amo a Anthony, él no tiene la culpa de la rivalidad que existe entre nuestras familia.

—Kelly tiene razón, nosotros no tenemos la culpa de eso –añadió Anthony.

—¡Tu cállate! –le gritó el señor Steven –¡No voy a permitir que le hagas daño a mi hija!

—Yo jamás le haría daño a Kelly, la amo de verdad.

El señor Steven se bajó del caballo y se acercó a su hija.

—Kelly vámonos de aquí, nunca más volverás a ver a este miserable –le dijo tomándola por el brazo.

—¡Papá comprende que lo amo…!-protestó ella desesperada.

—No voy a dejar que se la lleve –le dijo Anthony tomándola por el otro brazo.

—¡Suelta a mi hija miserable…!

—No lo haré...

—Si lo harás –le dijo disparándole.

—¡Hijo no! –gritó la voz del señor Brown que llego a la cascada, viendo a su hijo caer al suelo con un disparo en el cuerpo.

Albert que estaba a su lado, se quedó helado con la escena.

Continuará…


Hola lindas chicas.

Espero que se encuentren muy bien, muchas gracias por sus lindos rewies que nunca dejo de leer. Aqui les dejo un nuevo capitulo, espero que lo difruten.

Saludos para cada una de las chicas que me comentaron el capitulo anterior.

pivoine3, venezolana lopez, Guest, elbroche, Elo Andrew, Lucy M, Selenityneza, Gaby LezU, chidamami, Ana isela hdz, Serenity usagi, Amy C.L, Guest, Kumi Kinomoto, Yuyu, gloria Monroy, sayuri1707, tutypineapple.

Besitos y si Dios quiere nos vemos pronto.