Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.
La Dama y el Ranchero
CAPITULO XIX
Un matrimonio exprés y una noticia inesperada
En Londres Candy se encontraba caminando por el parque que rodea su mansión. Mientras que su padre la observaba desde una de las ventanas de la residencia. No dejaba de sentirse preocupado por su hija, desde que ella había regresado de América no era la misma, ya no sonreía como antes y en sus ojos reflejaban una gran tristeza. Todo indicaba que su pena era por amor, al parecer aquel ranchero había logrado conquistar el corazón de su rebelde hija y dejado en ella un hijo que los uniría para toda la vida.
Sintiendo ganas de acompañarla en su paseo, para lograr que por fin le contara lo que le estaba pasando, el barón salió de la biblioteca y se dirigió hasta el jardín.
—Hermosa mañana verdad –le dijo acercándose a la rubia.
—¡Papá! –exclamó Candy tomándolo por el brazo –Que rico que viniste a caminar conmigo.
—Hacia tanto que no lo hacíamos.
—Sí, desde que me fui a vivir a América –dijo Candy en tono melancólico.
—¿Extrañas tu vida de haya?
—Si papá, la extrañado mucho, aunque no lo creas.
—Eso significa que te termínate acostumbrando a esa vida de campo.
—Sí, hasta el olor de los animales lo extraño –comentó divertida.
—Jajajaja, hay hija cada dia me sorprendes más.
—¿Y eso es bueno o malo? –le preguntó dudosa.
—Claro que es bueno…-le dijo tomándole la barbilla –Te has convertido en toda una mujer y eso me hace sentirme muy orgulloso de ti.
La rubia lo abrazo con cariño.
—Gracias papá…
—¿Cómo te has sentido? No me has contado si fuiste haber al médico.
Ella se apartó de él pensando que era el momento de decirle a su padre la verdad.
—Papá…hay algo que tengo que contarte.
—Es sobre el desmayo que tuviste en el cumpleaños de Alexander.
—Si papá…ese desmayo tiene un motivo y ese motivo es que… voy a tener un hijo.
El barón sonrió ya que él ya lo sabía.
—Eso es maravilloso hija, es la mejor noticia que me pudiste haber dado.
—Me alegra que lo tomes de buena manera.
—¿Por qué me dices eso?
—Por qué sola voy a criar a mi hijo y eso no es bien visto.
—¿No piensas decírselo a tu esposo?
—No…se lo merece…este hijo será solo mío –dijo Candy tomándose el vientre con una de sus manos.
—Él es el padre, tiene que saberlo…
—No papá, espero que respete mi decisión. Prométeme que no le contaras nada a la señora Elroy.
—Si te lo prometo –contestó el barón mintiendo, ya que no podía decirle que Elroy ya lo sabía.
…
Anthony se estaba recuperando del balazo que había recibido de parte del padre de su novia. Gracias a Dios aquella bala no le había comprometido ningún órgano importante, así que pudo recuperarse satisfactoriamente antes de lo esperado. Sin embargo el señor Steven se encontraba detenido en la delegación por intento de asesinato.
Kelly se sentía muy angustiada por no saber nada del hombre que amaba, ya que después de lo ocurrido en la cascada no volvió a saber nada de él. Por otro lado también se sentía triste de ver a su padre en la cárcel. Ella a pesar de todo lo quería mucho, era el hombre que le había dado la vida, que verlo en esa situación le dolía en el alma.
—Hija tienes que comer algo –le dijo su madre al ver que no había comido nada del desayuno de la mañana.
—No tengo hambre mamá…
—Pero hija, te vas a salir enfermando.
—No me importa, sin Anthony no me importa nada.
—Tanto amas a ese muchacho.
—Con todo mi corazón mamá –le dijo suspirando –Por favor déjame ir a verlo, no sé nada de su estado.
—Hija sabes que no es prudente, comprende que tienes que olvidarte de él. Mira todo lo que ha ocurrido con todo eso.
—No me pidas eso mamá, siempre voy amar a Anthony. Ni él ni yo tenemos la culpa de esa rivalidad que existe entre mi padre y los Andrew.
—Eso lo se hija, pero tu padre no lo entiende.
—¡Mama por que mi padre odia tanto a los Andrew?
—Por unas tierras que el señor Andrew le gano en una apuesta a tu padre. Eso nunca se lo pudo perdonar, pero también hay otro motivo y es que tu padre estuvo muy enamorado de la esposa del señor Andrew.
—Vaya mama que historia.
—Si, pero como tu dices eso no tiene nada que ver contigo ni con Anthony.
—Entonces me vas a dejar ir a verlo…aunque sea un momento.
La señora Steven suspiró, dándose cuenta que lo que su hija sentía por Anthony era más profundo de lo que ella se imaginaba.
—Está bien, hija…
—Gracias mamá –la abrazo efusiva –Te quiero mucho.
—Yo también te quiero y deseo lo mejor para ti.
—Lo se mamá…
—Ahora vas a comer un poco.
—Sí, y después nos vamos al rancho Andrew…
—Si hija…
…
Minutos después Kelly en compañía de su madre llegaban al rancho Andrew, donde Albert a pesar de todo las recibió de buena manera.
Señor Andrew gracias por recibirnos –le dijo la señora Steven –No sabe cuánto siento lo que su esposo le hiso a su sobrino.
—No se preocupe, mi sobrino también tuvo la culpa en lo ocurrido. Era una locura que se quisiera escapar con su hija –dijo Albert mirando a la joven.
—Usted no entiende que Anthony y yo nos amamos –dijo Kelly.
—Lo entiendo, pero las cosas tienen que hacerse bien.
—Señor Andrew…mi hija desea ver a su sobrino.
—Sí, puede verlo…
Albert llevó a Kelly a la habitación de Anthony. Kelly al verlo tendido en la cama con una venda en el cuerpo, corrió hasta el para abrazarlo.
—¡Oh Anthony quería tanto verte! –exclamó sollozando.
—Kelly yo también ¿cómo has estado?
—Muy preocupada por ti, siento tanto lo que te hiso mi padre.
—Tú no tienes la culpa de eso –le acarició una mejilla mostrándole una sonrisa –Dime te escapaste de tu casa para venir a verme.
—No, mi madre me trajo aquí.
—¿En serio…?
—Así es sobrino, la señor Steven trajo a tu novia –le confirmó Albert.
—Tio gracias por dejar que Kelly me viera.
—No podía negarme, me dado cuenta que su amor es de verdad y contra eso no se puede luchar.
—Claro que es de verdad tio y cuando Kelly cumpla la mayoría de edad nos vamos a casar.
—Lástima que falte mucho para eso –comentó Kelly con tristeza.
—Eso puede cambiar hija –dijo la voz de la señora Steven entrando a la habitación.
—¿Por qué dices eso mamá…?
—Porque yo puedo dar la autorización para que ustedes se casen.
Kelly se acercó a su madre.
—¿Mamá estás hablando en serio?
—Hija si Anthony va ser tu felicidad estoy dispuesta hacerlo.
—¡Oh mamá me haces muy feliz! –la abrazo llorando de alegría.
—Gracias señora Steven, le prometo que haré muy feliz a su hija.
—Estoy segura que va hacer así muchacho.
…
Esa misma semana Kelly y Anthony se casaron en una ceremonia sencilla que se realizó en el rancho Andrew, donde solo participó la familia de ambos. Fue una boda hermosa, donde todos estaban felices en especial los novios que se sentían dichosos de estar juntos como Dios manda. Ahora como marido y mujer emprenderían una vida juntos, que por decisión de ambos seria en Chicago, donde tendrían todo el apoyo del padre de Anthony. Para Kelly no fue fácil tomar la decisión de dejar a su familia, pero sabía que después de lo ocurrido con su padre era lo mejor.
Días antes de su partida a Chicago con su esposo y suegro Kelly fue a la cárcel para visitar a su padre y despedirse de él.
—Papá ¿cómo has estado? –le preguntó la muchacha.
—Mal –respondió con una voz dura –¿Qué haces aquí? te acordaste que tienes un padre.
—Papá nunca he olvidado eso. Vine a darte una buena noticia, pronto saldrás de aquí.
—¿Estás hablando en serio?
—El señor Andrew y el padre de Anthony retiraron la demanda en tu contra.
—¿Y por qué hicieron eso?
—Por qué…yo se lo pedí.
—No debiste hacerlo, no quiero deberle nada a esa familia.
—Papá deja el orgullo de lado, entiende que esa rivalidad tiene que terminar. Ahora todos somos familia.
—No te entiendo.
—Papá…yo me case con Anthony.
—¿Que estás diciendo?
—Que me convertí en la señora Brown.
—Pero como pudo ocurrir eso, si tú eres menor de edad.
—Mamá me dio la autorización. Ella comprendió que Anthony es mi felicidad como espero que tú lo entiendas algún dia.
—¡Eso nunca! –gritó el señor Steven –Tú y tu madre son unas traidoras, como fueron capaz de hacerme esto.
—Papá por favor…
—Por favor nada, jamás voy admitir ese matrimonio. Cuando salga de aquí te voy a llevar muy lejos para que nunca más vuelvas a ver a ese imbécil.
—No podrás hacer eso papá, Anthony y yo nos vamos a vivir a Chicago.
—¡Vete de mí vista! -le gritó alterado -Desde hoy has dejado de ser mi hija.
—Tu siempre serás mi padre, ojala algún dia cambies de actitud -dijo Kelly marchándose de la cárcel esperando que así fuera.
...
Semanas después…
Tras la partida de Anthony a Chicago, Albert se quedó solo en su rancho. La melancolía lo comenzó a invadir y los recuerdos atormentar. Extrañaba mucho a Candy, ella seguía metida en su corazón y añoraba tanto verla, besarla y poder decirle lo mucho que la amaba. Pero también la rabia lo invadió, ella se había marchado sin ni siquiera despedirse de él y eso le había dolido profundamente. Sentado frente a la chimenea con una botella de wisky, observaba las llamas del fuego, preguntándose donde estaría la mujer de su vida y recordado todos los momentos que había vivido con ella. Desde que su relación era como una guerra, donde se pasaban todo el dia discutiendo por tonterías, hasta que poco a poco ambos cayeron en las redes del amor. Un amor que seguía muy presente en su corazón y que esperaba que en el de ella también lo estuviera.
—Patrón patrón tiene una visita –le anunció Jimmy entrando a la casa.
—Jimmy te dije que hoy no quiero ver a nadie.
—Ni si quisiera a tu tía –le dijo la voz de Elroy.
Albert se levantó del sillón encontrándose con la presencia de su tía.
—¿Tía que haces aquí? –le preguntó.
—He venido porque quiero saber que ocurrió con tu esposa.
—¿Cómo te enteraste?
—Me encontré a Candice en Londres.
—¿Ella está en Londres? Pensé que se había ido a recorrer el mundo.
—Sí, regresó junto a su padre. El barón me dijo que te portaste como un canalla con su hija, dejaste embarazada a otra mujer.
—Eso no es así…
—¿Ósea que el barón me mintió…?
—Déjame explicarte tía. Cuando tú me casaste con Candy y la trajiste al rancho, yo tenía una relación con Sandra Steven.
—No me digas que esa mujer es familiar de ese ranchero que siempre ha odiado a nuestra familia.
—Sí, es su sobrina…
—Pero William como fuiste capaz de involucrarte con la…
—Tía ese no es el tema, lo que sucedió que ella nunca se resignó a que la dejara e inventó que estaba esperando un hijo mío.
—Ahora entiendo y Candice se lo creyó ¿verdad?
—Si, por eso me dejó.
—¿Por qué no fuiste a buscarla?
—Por orgullo, estaba muy dolido con ella.
—Vas a tener que dejar tu orgullo de lado e ir a buscar a tu esposa.
—No sé si valdrá la pena -dijo bebiendo wisky.
—Claro que vale la pena sobrino. Tu esposa te va dar un hijo.
—¿Que estás diciendo tía?
—Que Candice está embarazada y si no me hubiera enterado por casualidad tu jamás lo habías sabido.
—No pensaba decírmelo.
—No, por eso tienes que viajar conmigo a Londres y recuperar a tu esposa.
—Claro que lo voy hacer tía, mañana mismo me voy contigo a Londres para recuperar a esa chiquilla –dijo Albert sintiendo una gran felicidad en su corazón.
Continuará…
Hola linda chicas.
Espero que todas se encuentren muy bien. Mil disculpa por no poder actualizar antes, he estado refriada y con poco tiempo para escribir, asi que espero su comprension.
Muchas gracias a cada una de las chicas que siguen leyendo la historia y colocandola en sus favoritas.
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Un cariñoso abrazo a la distancia y muchas bendiciones.
