Los personajes pertenecen a la gran Rumiko, yo sólo los tomo prestados.
Esta historia es méramente para entretener
Witchcraft
Capítulo 2
- ¿Estás segura que lo que has visto va a suceder realmente? ¡No quiero más fallos! Llevo años haciendo caso de tus visiones y conjuros y no ha servido de nada.
- No se te ocurra hablarme de esa manera, sabes bien de lo que soy capaz. Tienes que tener paciencia.
- ¿Paciencia? Llevo 18 años teniendo paciencia. Me dijiste que el hijo que tuviera nacería con un gran poder, el poder para hacerme gobernar el país e incluso el mundo y ¡nada! Solamente es bueno en las artes marciales y en llevarme siempre la contraria. ¿Estás segura que hice la elección correcta, Cologne?
- Las runas no se equivocan, el chico con los ojos azul fuego nacerá con el poder de dominar los elementos de la naturaleza, por eso era necesaria tu unión con la ninfa Nodoka - una anciana de cabello plateado y largo miraba atentamente unas piedras que previamente había lanzado sobre una mesa - Igual te están engañando, ¿lo has pensado, Genma?
El hombre enfrente de la anciana hizo un gesto de desprecio hacia ésta, usaba un pañuelo para cubrir su incipiente calvicie y unas gafas que lo hacían parecer aún mayor.
- ¿Acaso me crees tan tonto para dejarme engañar durante 17 años? - su enfado era más que evidente. Nadie osaba burlarse de él pero le tenía respeto a esa vieja loca.
- Sólo te digo que seas más observador, tu mujer sigue contigo para proteger a vuestro hijo, eso lo sabes de sobra.
- No hace falta que me lo digas, pero mientras me sea de utilidad la mantendré a mi lado. Después ya veré lo que hago con ella - Genma comenzó a dar vueltas por toda la habitación, se sentía intranquilo - Igual la hago desaparecer, como a aquella bruja…
- Y debiste deshacerte también de sus hijas, vigila de cerca a la más joven. Puede que sea tu perdición - Cologne hablaba sin mirar al hombre a la cara mientras recogía sus runas y las metía en un cofre a buen recaudo.
- Son chicas insignificantes, le he pedido a mi discípulo que las vigile y no son nada del otro mundo. De todas formas, ahora que han regresado al pueblo yo mismo me encargaré de ellas.
- Disculpen mi interrupción, señora Cologne aquí le traigo lo que me pidió - aparece entre las sombras una joven de unos 19 años de edad, cabello largo castaño, adornado por un pañuelo y mirada azul oscuro.
- Ya era hora niña, sabes que odio estar así, ¿qué me has traído esta vez? - la anciana Cologne se levantó de su asiento y se dirigió hacia la joven castaña.
Ukyo puso delante a un joven que parecía algo confuso -¿Dónde estoy? ¿No íbamos a ir a tu casa a pasar un buen rato? - el joven de cabello rubio y ojos verdes color aceituna miraba a Ukyo de manera interrogante.
- Lo siento - la joven dio media vuelta y salió del cuarto.
- Esta vez Ukyo ha elegido muy bien… ven jovencito… - los ojos de Cologne cambiaron de su verde apagado por la edad a rojos carmesí. El joven se acercó lentamente hacia ella, parecía que sus acciones no correspondían con sus pensamientos, se inclinó hacia la anciana y la besó en los labios. Gritos desgarradores salían de la garganta del chico pero era incapaz de separarse de la vieja, poco a poco el joven comenzó a sentirse débil, las fuerzas le iban desapareciendo y a medida que aquello ocurría el cuerpo de la anciana cambiaba. Su piel se volvió tersa, como la de una adolescente de 17 años, su cuerpo pasó de ser marchito a moldeado por unos exuberantes pechos y unas largas y bien formadas piernas, un cuerpo demasiado voluptuoso para una chica de esa edad. Su cabello cambió del plateado al lila. Cuando consideró que ya había absorbido toda la energía del muchacho lo soltó sin miramientos, éste cayó al suelo inerte. La ahora joven que estaba a su lado lo giró de una patada posicionándolo bocabajo.
- No me gusta ver la cara de susto que se les queda, también tengo mi corazoncito - la chica se aproximó a Genma Saotome, rozando levemente con su dedo la barbilla del hombre - le diré a Mousse que se deshaga de él.
- Esperaré unos meses más pero mi paciencia tiene un límite y te juro que tengo los medios para librarme de ti, Shampoo. - dijo con sorna, pues sabía que esa chica no era de fiar, le tenía respeto pero no tanta confianza.
- Tú y tus amenazas, viejo… ¿cuándo vas a entender que lo mismo que te puedo dar todo, te lo puedo quitar? Así que ten cuidado con lo que hablas - la chica se colocó frente a Genma con media sonrisa dibujada en sus sonrosados labios. Su mirada carmesí realmente asustaba al hombre del pañuelo - Igual una vez haya terminado todo puedes entregarme a tu hijo, es realmente guapo…
- Mientras no sepa si puede serme útil, Ranma es intocable para ti - diciendo esto dio media vuelta para salir de la casa del oráculo Cologne.
- Eso ya lo veremos…- susurró a sus espaldas la joven de cabello lila.
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- ¡Mamá, llegué a casa! ¿Dónde estás? - el pelinegro comenzó a buscar a su madre por toda la vivienda hasta que dio con ella en la cocina - Ahí estás, me habías preocupado al no contestarme.
- Lo siento hijo, no te oí. Llegas bastante tarde, ¿dónde te has metido? - Nodoka Saotome seguía siendo una mujer hermosa pese a estar acercándose a la cincuentena. Derrochaba una belleza madura y atrayente a la misma vez. Cortó el fuego y dispuso la comida en tres platos, sabiendo que uno de ellos no sería usado hasta bastante más tarde. Su marido salía al amanecer y no regresaba hasta bien entrada la noche, cosa que ella agradecía infinitamente.
- Justo quería hablarte de una cosa, mamá… ¿tú crees en el destino? - la pregunta tan directa dejó descolocada a Nodoka pero aún así miró a su hijo con increíble ternura.
- Creo que todo lo que nos va a pasar en esta vida ya está escrito y por más que intentemos cambiarlo, el resultado va a ser el mismo. ¿Contesta eso a tu pregunta?
- Hoy me he encontrado con una chica mientras hacía mis ejercicios en el bosque de Saito.
- ¿Y qué hacías tan lejos de Nerima? ¿Y esa chica? Hijo, ya te he dicho muchas veces que tengas cuidado.
- Lo sé, lo sé… no soy ningún crío, madre - Ranma se cruzó de brazos y torció el gesto. Su madre nunca iba a dejar de ser tan protectora con él. Eso era algo que desde muy pequeño se preguntó. Al principio pensaba que se debía a que ella lo protegía ya que él, al ser muy pequeño, necesitaba más protección pero conforme fue pasando el tiempo ella seguía actuando de la misma forma para con él.
- Para mí siempre serás mi niño, aunque te hayas convertido en todo un hombre fuerte y varonil - El chico de la trenza empezó a sentir cómo le subían los colores, su madre siempre conseguía que sintiera vergüenza.
- Se te olvida lo guapo que soy - Sí… su ego salía a relucir en los momentos más inadecuados. Nodoka sonrió, aunque su mirada siempre se vislumbraba triste, le brillaban los ojos de lo orgullosa que se sentía de su hijo.
- ¿Por qué me has hecho esa pregunta? ¿Qué tiene que ver la chica que me has mencionado? - con los platos en la mano se dirigieron hacia el comedor.
- No sé cómo explicarte… cuando la miré sentí que debía protegerla pero luego… tuvimos contacto y era como si la conociera de hace años… - Ranma hablaba con la mirada perdida y con un leve sonrojo en sus mejillas, cosa que no pasó desapercibida para Nodoka - Creo… que puede ser la chica que sale en mis sueños, pero no estoy seguro…
Nodoka se levantó de la mesa y cogió a Ranma por los hombros - ¿¡Cómo se llama esa chica!? - la actitud de su madre descolocó a Ranma por completo.
- No-no me lo dijo… no sé dónde vive… ¿Crees que volveré a encontrarme con ella? - la mirada azul que le dirigía su hijo era distinta a las que siempre le mostraba. Se entreveía una mezcla de ilusión, miedo, dudas…
Más calmada Nodoka volvió a su sitio en la mesa.
- Sí está escrito que volváis a encontraros da por hecho que así será.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Ranma, no sabía exactamente porqué pero le hacía ilusión volver a ver a esa impertinente y gritona de cabello azulado y ojos avellana. Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no notó cómo a su madre le castañeaban los dientes.
- Madre, ¿tienes frío? ¿Por qué no has encendido la chimenea? - Mientras decía esto se acercó a por una manta la cual colocó sobre los hombros de su progenitora.
- Lo he intentado pero toda la leña está húmeda. No te preocupes que estoy bien - cada vez tiritaba más, era más que evidente el frío que se dejaba caer dentro de la vivienda. El clima cada vez se ponía más gélido.
Sin dudarlo un segundo Ranma centró su mirada en la chimenea, una bola de fuego apareció en su mano derecha de la nada y la lanzó en dirección a la leña humedecida. Automáticamente ésta empezó a arder.
- ¡Ranma, no! - Nodoka bajó el brazo derecho de su hijo - ¡Lo hemos hablado mil veces! Nadie debe saber de tu magia.
- Pero estamos solos y tú podrías enfermar. No iba a permitir eso, ¿Por qué le tienes tanto miedo al viejo? Yo podría protegerte sin ningún problema. Hace años que te lo digo, ¡vámonos lejos!
Nodoka se deslizó hasta quedar sentada en el suelo - Ranma, hijo… antes has hablado del destino. Tú tienes marcado uno muy fuerte - El pelinegro bajó a la altura donde se encontraba su madre.
- ¿Qué destino? ¿Qué quieres decirme? - en ese momento oyeron cómo la puerta principal se cerró de golpe. Nodoka se incorporó de un salto secando las lágrimas, que traicioneras, surcaban sus mejillas. Arrastró a su hijo consigo y los dos se volvieron a sentar en la mesa.
Genma Saotome hizo aparición en el comedor. Nodoka se levantó e hizo una ligera reverencia hacia su esposo.
- Bienvenido a casa, esposo - la cara de Genma permaneció imperturbable. Miraba desafiante a su primogénito, éste le mantenía la mirada con el ceño fruncido.
- ¿Es que no te hemos enseñado modales, hijo ingrato? Debes saludarme como es debido cuando llego a casa.
- Mis modales van unidos al respeto que le tengo a la persona y tú no te has ganado dicho honor - Ranma siguió comiendo ante la asustada mirada de su madre.
- ¡Algún día vas a tragarte todas esas palabras!
Ranma se puso de pie y avanzó en dirección a su padre - ¿Y por qué esperar? - Nodoka se plantó delante de Ranma. Su mirada de súplica hizo que desistiera de cualquier intento de pelea - Me voy a mi habitación - Ranma pasó al lado de Genma, los dos se quedaron mirando al frente.
- ¡Todo esto es culpa tuya! ¡No ha servido para nada! - El hombre alzó el brazo dispuesto a abofetear a su esposa pero su recorrido fue detenido por la fuerte mano de un chico.
- Como le pongas una mano encima a mi madre, te mataré…- una voz ronca y siniestra salió de los labios del pelinegro. Genma de pronto empezó a sentir un calor abrasador en su muñeca. Ahí estaba esa mirada azul fuego que le había dicho el oráculo en las runas. ¿Serían entonces correctas sus predicciones? ¿Sería posible que le hubieran engañado todos estos años y que el chico realmente hubiera nacido con poderes?
Nodoka corrió a separar a su hijo, conocía de sobra esa mirada. Sólo esperaba que su esposo no sospechara nada - Hijo, ya es tarde… ve a dormir por favor.
Ranma bajó la vista hasta su madre, la vio tan asustada que decidió dejar el asunto como estaba, de momento, no sin antes decirle unas últimas palabras a su padre - Quedas advertido, ya no soy aquel niño que podías manejar a tu antojo - y subió para encerrarse en su habitación esperando esa noche soñar con la misma chica que lo visitaba desde hace años. Igual por fin poco a poco se iban aclarando sus dudas.
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"-¿Por qué huyes de mí? Un chico de figura imponente se sentó en la verde hierba junto a la peliazul. Ella seguía sin poder verle el rostro.
-No huyo de ti, quiero saber quién eres, qué pretendes de mí - el chico a su lado la tomó de la mano.
- Pronto… nuestros destinos están ligados para un bien mayor. Cuando realmente sea necesario lo sabrás todo.
- ¿Y cuándo va a ser eso? Llevo 11 años soñando contigo.
El chico pasó su mano libre por la mejilla de Akane, acariciándola suavemente. Sólo a él le permitía esa cercanía, su corazón le decía que se trataba de alguien muy importante. Prefirió cerrar los ojos para sentir la caricia en vez de molestarse.
- Sólo tienes que estar atenta a las señales y me encontrarás…"
Akane despertó esa mañana con el corazón encogido, ya estaba cansada de no saber qué querían decirle sus sueños. ¿Por qué tanto misterio? Se levantó, se aseó y bajó a desayunar con su familia.
- Buenos días, Akane - la siempre amable Kasumi terminaba de poner el desayuno en la mesa.
- Buenos días, ¿dónde están papá y Nabiki?
- Han ido al pueblo de al lado a por unos productos que en Nerima no se encontraban. No volverán hasta la tarde.
- ¿Y nos ha dejado solas? Eso sí que es novedad…. Nuestro padre está madurando - la peliazul comenzó a reír.
- Vaya, hacía tiempo que no te veía reír de esa manera - Kasumi miraba a su hermana con gran cariño - nos ha obligado a Nabiki y a mí a usar un conjuro de protección alrededor de la casa.
Akane dejó de reír pero seguía con una sonrisa en los labios - Eso ya me parece más normal. Se sentó y comenzó a tomar su desayuno - Kasumi, está delicioso. Ya me gustaría que hubiera un conjuro que me hiciera cocinar bien…
- Todo es cuestión de práctica, ¿recuerdas mis primeros intentos en la cocina? No te entristezcas por eso. Por cierto… necesito que vayas al pueblo a por unos ingredientes que olvidé comprar para la cena. ¿Me haces el favor?
- Claro que sí, dame la lista de lo que necesitas, pero… ¿el conjuro de protección me dejará salir de casa?
- Nabiki ha dejado una brecha donde sólo nosotras podemos salir y entrar, lógicamente sin que papá sepa nada.
- Ella siempre piensa en todo - diciendo esto último ayudó a su hermana a recoger la mesa y se dispuso a salir hacia el mercado.
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- ¿Entonces no le vas a pedir a ninguna chica que vaya contigo al baile? ¿Qué eres, una nena? - al mejor amigo de Ranma, Daisuke, le encantaba poner en aprietos al pelinegro. Sabía que el tema mujeres no lo dominaba muy bien, a pesar de ser tremendamente popular entre las chicas del pueblo.
- Un artista marcial que se precie no anda en esas tonterías - El chico de la trenza empujó a modo de broma a su amigo.
- Pues yo se lo voy a pedir a Ukyo.
- ¿A Ukyo? Si siempre está aislada, además hay algo en ella que no me da confianza…
- Pienso que es tímida pero yo voy a quitarle esa timidez - Daisuke miraba hacia el cielo metido en su mundo, comenzó a salivar imaginando Dios sabe qué. Ranma lo observaba con cara de resignación, sabía que era bastante pervertido pero en el fondo era un buen chico. Se conocían desde muy pequeños.
- Además - Daisuke continuó su monólogo - es la chica más guapa del pueb… - su frase se quedó cortada ante la visión que sus ojos le ofrecían - retiro lo dicho…
Ranma miró en la dirección donde Daisuke parecía salivar más intenso y la vio… su impertinente peliazul, allí estaba ante sus ojos de nuevo. Su corazón comenzó a latir aceleradamente y como si ella fuera un imán y él un metal empezó a caminar en su dirección.
- ¡Ranma! Eh ¿dónde vas? ¿No decías que lo de las chicas no iba con los artistas marciales? ¡Oye, escúchame! ¡Yo la vi primero! - el pelinegro giró la cabeza y una mirada fue suficiente para que Daisuke retrocediera.
Akane aún no se había percatado de que cierto chico con trenza la seguía, giró en la siguiente esquina y se chocó de frente con alguien.
- Auchh disculpe, no miré por dónde iba - La peliazul se sobaba la nariz, parecía haber chocado con una placa de hierro.
- ¿Akane, eres tú?
En ese momento la chica alzó la vista y se vislumbró una sonrisa en sus labios. Ranma vio a la pareja y decidió permanecer escondido tras la esquina.
- ¡Ryoga! ¡Qué alegría me da verte! Hace tiempo que no me topo contigo.
¿De qué conocía al cerdo de Ryoga? ¿Y por qué le sonreía así? Un calor intenso y una furia como nunca en su vida había sentido recorrió el cuerpo del artista marcial de arriba a abajo. Apretó los puños con mucha fuerza y tuvo que usar todo su autocontrol por no salir a partirle la cara a ese tipejo.
- Pues ahora vivo aquí - la cara de bobo que se le puso al chico que le sobresalía un colmillo no daba lugar a dudas, Akane le gustaba.
- ¡No me digas! Llevamos años encontrándonos en todos sitios. Hasta si fuera mal pensada diría que me estás siguiendo… - Akane entrecerró los ojos y acercó su rostro al del chico que tenía delante.
- Yo-yo… no es así. Te-te lo prometo… - el chico de la pañoleta amarilla con manchas negras no sabía dónde meterse.
Akane comenzó a reír - Es una broma, no te pongas así. Sé que por el trabajo de tu padre viajas mucho.
- Así es… jejejeje - Ranma observaba la escena con el ceño totalmente fruncido.
- Me gustaría hablar un poquito más pero tengo que irme a casa, mi hermana me espera. Ya nos veremos entonces por aquí - y la peliazul continuó su camino.
Ryoga se quedó mirando cómo la chica se perdía en la lejanía cuando sintió que alguien lo agarraba del cuello y lo estrellaba contra la pared más cercana.
- Vaya, vaya… el cerdito ha vuelto a la ciudad…
- ¿Qué quieres Ranma? Estoy de buen humor y no tengo ganas de que eso cambie - Ryoga se deshizo del agarre del pelinegro y comenzó a andar en dirección opuesta a la que se había ido Akane.
- ¿De qué conoces a esa chica? - el chico de la bandana frenó de golpe.
- ¿A Akane? A ti qué te importa, no tengo que darte explicaciones de nada - y siguió su camino.
- "Así que se llama Akane…" pensó el artista marcial - ¡no quiero que te acerques a ella!
Ryoga volvió a detenerse - ¿Es que acaso es algo tuyo? Que yo sepa no tiene ningún compromiso.
- Yo tampoco tengo que darte explicaciones - ¿cómo decirle a alguien que piensas que el destino de esa chica está ligado al tuyo sólo por una sensación? Pensarían que estaba loco - No te lo voy a volver a repetir, no quiero verte a menos de 2 km cerca de ella. ¿Oíste?
- Pues pienso invitarla al baile y 2 km es demasiado espacio para poder bailar con ella.
- Te lo advertí - Ranma se lanzó en dirección a Ryoga pero cuando estaba a punto de asestarle un puñetazo, éste se evaporó - ¡Ahhh otra vez! ¡Eres un cerdo cobarde! - Ranma gritó al viento, cuando de repente se acordó de la peliazul y apresuró sus pasos para darle alcance.
Continuará…
¡Hola mis queridos lectores! Muchísimas gracias a todos los que han comenzado a leer esta historia y por los reviews recibidos, en serio que me dan fuerzas para continuar en este nuevo hobbie, aparte del dibujo. Me está costando escribirla un poco, pero por otra parte me gusta ese halo de misterio que la envuelve. Espero no os desepereis mucho, poco a poco iremos descubriendo qué lazo une a esta parejita.
Acto seguido y como siempre darle las gracias inmensas a mis #locasporeldiosgriego la verdad que se han convertido en parte de mi vida… no sé qué haría sin ellas. ¡Os adoro chicas!
Agradecimiento especial a mis niñas Sailordancer7 y Hana Note. Gracias por la ayuda con el fic.
Y sin más me despido, intentaré subir el siguiente capítulo dentro de una semana. Besos!
Sakura Saotome :)
