Los personajes pertenecen a la gran Rumiko, yo sólo los tomo prestados.

Esta historia es méramente para entretener


Witchcraft

Capítulo 6

Ryoga se plantó delante de la puerta de la casa de Ranma, inspiró hondo y llamó dando golpes fuertes y seguidos - ¡Ranma, necesito hablar contigo!¡Es urgente!

La puerta se abrió de golpe, unas manos lo sujetaron por la camisa y lo introdujeron en la casa cerrando la puerta de un portazo. Ranma estampó a Ryoga contra la pared.

- ¿Se puede saber qué haces en mi casa montando este escándalo, Ryoga? ¡Si quieres pelea quedamos luego en un sitio alejado! - Ranma estaba aún furioso con el chico de la bandana al recordar cómo quería quedarse a solas con su Akane.

- ¡No busco pelea, quiero hablar contigo! - Ryoga de un empujón se quitó a Ranma de encima.

Nodoka Saotome, al oír los gritos de su hijo, llegó corriendo para asegurarse de que nada malo ocurriera. Cuando vio a los dos jóvenes en el umbral de la entrada mirándose con odio le dio un vuelco al corazón - ¿Qué ocurre aquí?

- ¡Este cerdo ha venido buscando bronca porque ayer le noqueé por meterse donde no le llamaban... y la va a encontrar! - Ranma hablaba a su madre sin apartar la mirada ni un segundo de Ryoga. Éste miró avergonzado a la madre de Ranma e hizo una reverencia en señal de respeto.

- Siento mucho irrumpir tan temprano en su casa señora Saotome, sólo necesitaba hablar con su hijo.

Nodoka miró al chico y el corazón empezó a latirle rápido, no sabía por qué reaccionaba así cuando lo veía - ¿Has desayunado Ryoga? Siéntate con nosotros.

- Le agradezco su invitación, seguro que está todo riquísimo pero tengo algo de prisa - volvió a hacer una reverencia y se dirigió al chico de la trenza - ¿Ranma, podemos hablar fuera?

Cada vez más extrañado, el pelinegro abrió la puerta de su casa e hizo que Ryoga le siguiera fuera. Una vez comprobó estar lo suficientemente alejados para que su madre no oyera ni viera nada, volvió a encararse al chico del colmillo.

- Te escucho - el ojiazul se cruzó de brazos.

- No voy a andarme con rodeos, ¿hasta qué hora estuviste con Akane?

- No creo que eso sea de tu incumbencia, eso es algo entre ella y yo - Ranma lo observaba con el ceño fruncido.

- Es muy importante, esta mañana he oído algo en la plaza del pueblo. Daisuke ha desaparecido y… - el pelinegro no le dejó continuar.

- ¿Qué tiene que ver eso con Akane? ¿Estás celoso porque ella se vino conmigo? ¡Te advierto que no te quiero cerca de ella! - el chico de la trenza azabache señaló al de la bandana de manera amenazante - Daisuke se fue con Ukyo, es temprano… igual sigue con ella, ya es mayorcito.

- ¡¿Quieres escucharme de una vez?! ¡Tu padre está acusando a Akane de la desaparición de Daisuke! Les oí decir que había testigos que los vieron irse juntos…

- ¡¿De qué demonios estás hablando?! ¡Eso es imposible! - Ranma empezó a caminar de un lado a otro, Akane no podía haberse ido con otro… la angustia en su cara era más que evidente. ¿Por qué su padre quería inculparla de algo así? Tenía que ir a hablar con él.

- Por eso te estoy preguntando, yo sé que Akane es incapaz de algo así. Hablan de que su madre era una bruja y que por eso la mataron… porque la acusaron de las desapariciones que ocurrieron hace años. Por eso los Tendo se fueron del pueblo.

Ranma estaba pálido, esa información le era totalmente desconocida pero aún así… no podía creer que eso fuera cierto.

- Ten...tengo que hablar con mi padre… - el pelinegro se alejó corriendo de nuevo hacia su casa, no había tiempo que perder.

Ryoga se quedó mirando cómo se alejaba y esperó que pudiera solucionar todo.

Ranma entró en su casa como alma que lleva el diablo, su madre lo vio subir las escaleras corriendo y entrar al baño dando un portazo tras de sí. Tras unos minutos lo escuchó salir del mismo y decidió acercarse para saber qué ocurría.

- Ranma hijo, ¿qué es lo que pasa? Nunca te había visto tan alterado - la preocupación en el rostro de Nodoka Saotome era más que evidente.

- ¡Mamá no tengo tiempo, debo ir a detener al viejo! Alguien inocente puede encontrarse en graves problemas - él no sabía a ciencia cierta dónde había ido Akane después de su encuentro pero estaba seguro de algo, ella sería incapaz de hacer daño a nadie.

Nodoka no necesitó saber más de momento - Haz lo que tengas que hacer hijo - después de dar un beso en la mejilla a su madre, Ranma salió corriendo en dirección al despacho de su padre.

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Genma Saotome entraba en su despacho seguido del sacerdote Happosai.

- Cologne ha sido muy imprudente, le dije hace años que buscara a sus presas fuera del pueblo. No quiero que la gente se me eche encima - El alcalde Saotome se sentaba con pesadez en su silla, el sacerdote Happosai le imitó sentándose justo enfrente de él.

- ¿Entonces por qué has acusado a la joven Tendo de la desaparición? ¿Qué te traes entre manos Genma?

- Cumplía órdenes de… ya sabes… además, no me fío de los Tendo y tengo una cuenta pendiente con Soun.

- Creo que tus cuentas ya las saldaste con la muerte de Naoko Tendo.

- Sé que Nodoka y él se están viendo a escondidas, este hombre no aprende la lección... tendré que recordársela… - Genma apretaba los dientes con rabia.

- No creo que el Señor te deje ponerle una mano encima a la chica Tendo, además, Nodoka siempre te ha dado igual.

- Pero hay que tener respeto con las cosas que no son tuyas y hay que enseñarle a Soun ese respeto…

- ¿El mismo que tuviste tú al intentar seducir a Naoko? - Happosai estalló en carcajadas - deberíais haberos intercambiado las esposas… ahh no… que Naoko te despreció - y volvió a reír tanto que casi se cae de su silla.

- ¡Ya basta! ¡No voy a consentir que nadie se ría de mí! Sabes de sobra el motivo que me empujó a pedirle a Cologne que embrujara a Nodoka para hacerla mía, y respecto a Naoko… tenía que hacerle comprender a Soun que con Genma Saotome no se juega.

Los hombres quedaron en silencio tras oír a Midori, la secretaria de Genma, intentando detener a alguien. La puerta se abrió de golpe y por ella entró un Ranma con cara de malas pulgas, seguido de Midori.

- Lo siento señor Saotome, no he podido evitar que entrara - la chica hizo una reverencia en señal de disculpa ante su jefe.

- Está bien Midori, no hay problema. Puedes retirarte.

- Como usted diga señor Saotome - y salió dando marcha atrás sobre sus pasos y sin sin levantar la mirada del suelo.

Genma miró un segundo a su hijo y continuó revisando unos papeles que tenía sobre su escritorio.

- ¿Qué se te ofrece, Ranma?

El pelinegro se acercó dando grandes zancadas hacia la mesa de su padre y dio un fuerte golpe sobre ella.

- ¡Sabes muy bien por lo que estoy aquí, no te hagas el tonto conmigo, viejo!

- Vaya modales… creo que a tu hijo le hace falta mano dura Genma - A Happosai parecía divertirle sobremanera la situación.

- Su madre siempre lo ha sobreprotegido mucho, pero ya me encargaré de poner en su sitio a este energúmeno.

Ranma hizo caso omiso a esos comentarios, ya ajustaría cuentas más tarde, ahora lo importante era Akane.

- No te andes por las ramas, ¿por qué estás acusando a Akane de la desaparición de Daisuke? Ella no estuvo con él…

- ¿Y tú qué sabrás? Además esto es una investigación privada, no es algo en lo que debas meterte. ¿Por qué la defiendes?

Ranma empezó a ponerse colorado y su padre añadió - Ohhh, entiendo…. Esa minibruja te ha hechizado como su madre lo hizo conmigo…

- ¡A mí no me ha hechizado nadie! ¡¿De qué demonios estás hablando?! No vuelvas a llamar a Akane bruja o no respondo… - La mirada de Ranma hacia su padre era de puro odio.

- ¿No sabes nada de las desapariciones que hubo hace años? - Happosai miró a Ranma con una sonrisa turbia en los labios - Bueno, eras muy pequeño… es posible que no sepas nada.

- Siéntate Ranma - Genma señaló una silla para que su hijo tomara asiento.

- Estoy bien así - respondió con el ceño fruncido.

- Como quieras; Cuando eras muy pequeño hubo una serie de desapariciones en el pueblo. Todos eran de chicos jóvenes, varones. La gente estaba muy asustada, las madres temían por sus hijos. Yo mismo estuve a punto de caer en el embrujo pero tu padre es más fuerte que un simple jovencito sin cerebro.

- ¡¿Qué tiene eso que ver con Akane?! Además Daisuke es mayor de edad, aún puede aparecer. Él se fue con otra chica…

- ¡No me interrumpas hijo insolente! Tiene que ver porque la mujer que intentó embrujarme fue Naoko Tendo, la madre de Akane. Ella estaba enamorada de mí, amenazó a tu madre con hacerle magia negra para matarla y así poder quedarse conmigo. Yo mismo la vi ejerciendo la brujería… vi como se llevaba a un joven y le absorbía su energía.

- Eso no puede ser… - Ranma estaba tan blanco como la pared del despacho de su padre.

- Soun Tendo siempre ha sido mi amigo, yo tenía que abrirle los ojos y que viera que su mujer no era la que decía ser. ¿Y cómo me lo pagó? Intentando seducir a tu madre… ella lo rechazó hace años para estar conmigo y nunca me lo ha perdonado. Descubrí que ellos dos estaban compinchados y sólo hice mi trabajo. Naoko Tendo era una bruja peligrosa y debía morir, estaba protegiendo a mi familia y al pueblo. Le perdoné la vida a Soun para que sus hijas no se quedaran huérfanas pero debería haberlas matado a ellas también. Seguro que han heredado los poderes malignos de su madre y han regresado buscando venganza. ¿Crees que le gustas a la joven Tendo? Te está usando para vengar a su madre. ¡¿Cómo puedes ser tan ingenuo?!

Ranma se sentó en la silla sin fuerzas… ¿debía creer a su padre? Antes de nada hablaría con su madre, tenía que escuchar su versión, ella sería incapaz de mentirle. No obstante su instinto de protección hacia Akane surgió y habló mirando a su padre fijamente.

- Me da igual lo que me cuentes sobre qué pasó hace años, Akane no tiene nada que ver con la "desaparición" de Daisuke.

Genma lo miró furioso - ¿Y cómo estás tan seguro?

No sabía si lo que iba a decir ayudaría a Akane o la perjudicaría como chica que era, ya se disculparía con ella, pero pensó que salvar su vida era mucho más importante - Akane estuvo toda la noche conmigo, yo mismo la acompañé a su casa.

Genma no se esperaba esa respuesta, su hijo estaba dispuesto a buscarse problemas por culpa de una mujer.

- ¿Esa es la versión que quieres mantener? Sabes que si ella es culpable serás acusado de encubrimiento y de mentir a la justicia. Serás castigado igual que ella.

Ranma se levantó y se irguió frente a su padre - Esa es la única versión que existe.

En un rincón de la estancia un hombre de mirada oscura escuchaba la conversación sin ser visto. Se levantó y desapareció dejando un rastro de humo.

- Muy bien Ranma… como tú digas… lo tendremos en cuenta para la investigación, ahora vete.

- Te arriesgas a ir al infierno chico - Happosai lo miró con el ceño fruncido.

- Me arriesgaré - y dando media vuelta salió con paso firme y con la cabeza alta del despacho de Genma, dejando a estos totalmente desconcertados. Esto cambiaba sus planes… su Señor se iba a enfadar.

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- Shampoo, hay que ir con más cuidado, el fallo de Ukyo puede traernos graves problemas - el tono de voz de Mousse denotaba una gran preocupación por su señora.

- Tranquilo, Genma no dejará que la culpa recaiga sobre mí, me necesita… Mmmm qué manos tienes... necesitaba un masaje, me has dejado exhausta, tigre…

Mousse acarició la espalda de Shampoo con más suavidad y fue bajando hasta agarrar sus senos, ella emitió un gemido de placer y él susurró a su oído - He aprendido de la mejor… - Shampoo sintió cómo la erección de Mousse volvía a crecer, rozándole su firme trasero. El pelinegro de cabello largo, puso una de sus manos en el vientre de la chica del cabello morado y la alzó para tener más accesible las partes bajas de la esta. Ella le ayudó poniéndose de rodillas, se relamía los labios sabiendo lo que iba a pasar a continuación. El joven de origen chino metió dos de sus dedos en la boca de la chica, ésta los saboreó con deleite. Cuando los tuvo lo suficientemente húmedos frotó la intimidad de la muchacha para placer de esta.

- Vaya, vaya… mi gatita parece que está en celo… necesita que la calme…

- Sí… vamos, penétrame…. Te quiero dentro ya…

- Como guste mi señora…

Dos tímidos golpes en la puerta hicieron que los jóvenes amantes perdieran la concentración.

- ¡¿Quién osa molestar mi descanso?! - Shampoo estaba que echaba fuego por los ojos, la habían dejado a medias y eso no lo toleraba - ¡Largo!

Al otro lado de la puerta una temerosa Ukyo habló con un tono apenas audible - Mi-mi señora... lo siento... sabe que nunca interrumpiría pero me dicen que es muy urgente…

Shampoo se levantó furiosa, se puso la camisa de Mousse y abrió la puerta de golpe encontrando a una Ukyo agachada y con la cabeza apoyada en el suelo. Mousse se puso los pantalones y entró en el baño.

- Más te vale que sea importante o lamentarás el día que te cruzaste en mi camino. Los ojos carmesí de Shampoo parecían echar chispas.

- El-el señor Hibiki ha venido a verla… dice que de parte de Genma Saotome y que es muy muy urgente.

- ¿Y por qué no ha venido Genma en persona que tiene que mandar a su ayudante?

En ese momento el señor Hibiki hizo aparición en la sala - Asuntos muy importantes requerían de la presencia de mi jefe, lamento haberla importunado en su propia casa.

Shampoo miró con desprecio al señor Hibiki. Había visto a ese hombre de vez en cuando pero nunca tan de cerca. Sin entender el porqué un escalofrío le recorrió la espina dorsal de arriba a abajo.

- Retírate Ukyo - la aludida se levantó y salió rauda de la habitación - Pues usted dirá señor Hibiki, ¿qué es eso tan urgente que tiene que decirme? - la chica se sentó cruzando sus piernas con mucha sensualidad.

- La desaparición del joven Daisuke ha sido un revuelo en el pueblo, el señor Saotome le expresó con claridad su deseo de que no tomara a ningún chico del lugar.

- Fallo de mi empleada, no se volverá a repetir… Además me ha dicho que han acusado a la chica Tendo de todo así que asunto solucionado, ¿eso era lo importante?

- No… quiere que utilice un elixir de amor con su hijo para alejarlo de Akane Tendo.

Los ojos de Shampoo se abrieron de la misma impresión - ¿Estás seguro de que Genma quiere que haga eso? Me dejó muy claro que su querido hijo era prohibido.

- Las cosas han cambiado, ¿le digo que cuenta con su ayuda?

Una sonrisa libidinosa marcó el rostro de la chica del pelo morado, por fin iba a conseguir lo que tanto había deseado, tener entre sus piernas a Ranma Saotome - Por supuesto que puede contar conmigo. ¿Para qué estamos los amigos?

- Excelente, le haré llegar las buenas noticias - se acercó hasta la chica, la tomó de la mano y le besó el dorso de la misma. Shampoo volvió a sentir el mismo escalofrío que cuando lo vio en la habitación.

Cuando el señor Hibiki abandonó la residencia del oráculo, Mousse se encaró a su señora.

- ¡¿Vas a hacer lo que te ha pedido?! ¿Cómo puedes fiarte de Saotome?

- Mousse… no empieces con tus celos… de verdad me agotas….- la chica se masajeó la sien simulando tener dolor de cabeza.

- ¡¿Entonces?! ¡¿Me vas a cambiar por él?! - el chino la sujetó fuerte por los hombros.

La pelilila sonrió - ¿Y por qué no teneros a los dos? Sería más divertido…

Mousse la miró con angustia y decepción en la mirada, ella seguía sonriendo como si nada de lo que él hiciera mereciera la pena por ganar su amor. Sólo seguiría usándolo hasta que encontrara un juguete nuevo, y parecía haberlo encontrado en Ranma Saotome.

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Akane se encontraba fuera de su casa arreglando o intentando arreglar las plantas que adornaban el jardín, nunca se le habían dado bien ese tipo de labores... si no fuera por lo habilidosa que era su hermana Kasumi, todas las plantas habrían muerto por no saber cuidarlas. Pero allí estaba ella, a cabezota y persistente no le ganaba nadie.

- ¿Era esta especie la que había que regar a menudo? Mmmm ¿o era más de secano? Ayyy, Kasumi no está para preguntarle… creo que había que regarla frecuentemente…- y vació prácticamente un cubo de agua sobre la planta sonriendo satisfecha de su buen hacer. Seguía en la labor de elegir qué planta "ahogar" y cuál no cuando le pareció escuchar su nombre en la lejanía, una voz que se había vuelto muy conocida por ella y por su corazón, porque cada vez que oía al chico de la trenza azabache, éste palpitaba de manera muy acelerada, sobretodo después de la noche anterior. ¿Qué hacía Ranma allí? Su voz parecía preocupada… Akane se moría de nervios. ¿Cómo lo miraría a la cara después del sueño que tuvo con él?

Akane se dio la vuelta y lo vio acercarse corriendo, no se había equivocado, su cara era de real preocupación. Seguramente vendría a decirle que lo de anoche fue un grave error… sí, eso debía ser… ¿cómo iba a fijarse en ella con la de chicas guapas que había en el pueblo? Cuando llegó a su altura, el chico se inclinó apoyando sus manos en las rodillas y respirando con dificultad, había corrido sin parar desde el pueblo hasta la casa de Akane, que estaba a las afueras.

Ella lo miró sin articular palabra. Sujetaba el cubo de agua con las dos manos delante de ella. Ranma por fin recuperó el aliento y se incorporó. Cuando hicieron contacto visual sus mejillas comenzaron a sonrojarse, ninguno de los dos lograba que las palabras les salieran de la boca. En ese momento Nabiki salió fuera de la casa y vio a su hermana y a Ranma que parecían estatuas de hielo, se acercó curiosa… quería enterarse qué estaba pasando.

- Tú eras Ranma, ¿verdad? - en ese momento la pareja salió de su ensimismamiento.

- Sí-sí soy Ranma Saotome... siento haberme presentado de imprevisto pero necesitaba hablar con Akane.

- Así que ahora lo llamáis hablar, ¿eh? - Nabiki rio de forma divertida.

- ¡Nabiki! - Akane la reprendió, conocía a su hermana y sabía de sobra por dónde pretendía llevar la conversación.

- Vale, vale… Ranma que sepas que mi hermana tiene mucho carácter, espero que estés preparado para aguantarla.

- Esto... yo… - los colores le iban y venían al chico pelinegro.

Nabiki se quedó un rato mirándolos y al comprobar que no iba a averiguar nada decidió irse - Bueno, mejor os dejo solos para que podáis "hablar " Ranma, si no has desayunado todavía, mi hermana Kasumi trajo ayer cerezas, no sé de dónde las sacó en esta época del año pero están deliciosas.

Los rostros de los chicos se pusieron del mismo color que el nombrado fruto, recordando muy vívidamente el "sueño" que tuvieron esa noche.

- ¡Nada de cerezas! - Gritaron los dos al unísono.

Nabiki los miró sin comprender ese arrebato por parte de ambos, especialmente de su hermana, a ella le encantaban.

- Como vosotros queráis - y dándose media vuelta murmuró para sí - qué rarito se vuelve uno cuando se enamora, de la que me estoy librando - y se adentró en la casa.

Aunque Nabiki lo último lo dijo muy bajito fue escuchado por Ranma y Akane claramente, lo que hizo que sus caras se volvieran aún más coloradas.

- Bu-bueno… tú dirás Ranma… - Akane fue la que rompió el hielo. No aguantaba más esa tensión que se había creado entre ellos.

Ranma de pronto recordó a lo que había ido y recobró la compostura. La miró intensamente con esos ojos azules que la volvían loca.

- Akane, necesito que me confirmes algo - el semblante de Ranma era tan serio que la chica peliazul volvió a pensar que él había ido allí a "romper " con ella.

- Dime…

- Quiero que me digas exactamente qué fue lo que hiciste cuando nos separamos anoche en el festival.

Akane lo miró extrañada, no entendía a qué venía esa pregunta. ¿La estaba controlando? Ellos realmente no eran nada y aunque lo fueran, jamás iba a permitir a un hombre que le dijera lo que debía o no debía hacer - ¿A dónde quieres ir a parar con esa pregunta? Yo no tengo que darte explicaciones de nada - dio dos pasos acercándose a él.

- ¡No me estás entendiendo! ¡Sólo dime si después de estar conmigo te fuiste con Daisuke! - La chica soltó el cubo de la impresión, acortó la distancia con Ranma y le dio una sonora bofetada.

- ¡¿Qué clase de chica crees que soy?! ¡¿Crees que lo que pasó contigo es algo habitual en mi vida?! ¡Pues no, pedazo de alcornoque! - la peliazul nunca había estado tan furiosa en su vida. Ranma se tocó la mejilla donde Akane le había abofeteado, seguía sin responder a la chica. Ella estaba dispuesta a largarse de allí totalmente humillada cuando el pelinegro la sujetó de la muñeca.

- ¡Suéltame! ¡Se te está haciendo muy habitual retenerme, déjame en paz!

- ¡No voy a dejarte en paz, lo que quiero es salvar tu vida!

- ¿Salvar mi vida? - las palabras de Ranma intrigaron a la peliazul que dejó de intentar liberarse del agarre del ojiazul.

- Daisuke no ha vuelto a su casa todavía, su familia ha puesto una denuncia por su desaparición.

- No entiendo qué tiene que ver eso conmigo.

- Hay un testigo que asegura que la última persona que vio con Daisuke… fuiste tú …

- ¡Eso es mentira! Después de dejarte yo estuve todo el tiempo con mis hermanas y al poco nos volvimos a casa con mi padre, ellos pueden hablar por mí.

- Hay algo más… dicen que tu madre… - un suspiro salió de los labios del pelinegro antes de seguir hablando - Era una bruja, que la mataron por las desapariciones que hubo hace años y por eso os fuisteis del pueblo.

La cara de Akane empezó a palidecer, las piernas comenzaron a temblarle y a punto estuvo de caer al suelo si no llega a ser porque Ranma la seguía sujetando de la muñeca. La agarró de la cintura al comprobar que la chica no podía sostenerse por sí sola.

Al ver que Akane no articulaba palabra habló él - Tranquila, he hablado en tu defensa, les dije que tú… que tú y yo… pues… esto… que habíamos estado juntos toda la noche y que… bueno… que no podías haberte ido con Daisuke.

- ¡¿Qué tú dijiste qué?! - las palabras del azabache hicieron reaccionar a la chica - ¿Qué va a pensar la gente de nosotros? ¡Ay Dios!, ¿cómo se te ocurre hacer algo así? Mi padre podía haber hablado por mí.

- Fue lo primero que se me ocurrió, ¿eso es más importante que te acusen de la desaparición de un chico y te consideren una bruja? ¿Es cierto lo que dicen de tu madre?

Akane se libró del agarre de Ranma - Por supuesto que no es verdad, la acusaron injustamente.

- Entonces no dejes que la historia se repita por el qué dirán, Akane… déjame protegerte… - volvió a tomarla de la cintura. Ambos sintieron calidez en su corazón ante esa cercanía.

- Está bien… tú ganas… Pero si todo sale mal cambiaré la versión para no implicarte.

- ¿Me quieres proteger tú también? - Ranma acarició el rostro de Akane, ella cerró los ojos al sentir el contacto. Él se armó de valor y se inclinó para darle un breve y tierno beso en los labios.

Los colores iban y venían del rostro de los dos chicos.

- Tenemos que ir juntos a hablar con mi padre, te espero a mediodía en el parque ¿de acuerdo?

- De acuerdo… allí estaré.

- Todo va a salir bien, no dejaré que te pase nada - Ranma acarició el rostro de Akane con el dorso de la mano - Nos vemos luego.

Y se alejó de la misma forma que había llegado. Akane lo observó perderse en la lejanía con el corazón en un puño, tenía un mal presentimiento, ¿dónde estaba Kasumi cuándo la necesitaba? Sin más, entró en casa y se dispuso a prepararse para su reunión con el alcalde de Nerima.

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Las hojas de los árboles caían inevitablemente ante la llegada del otoño, el parque central de Nerima se rodeaba de colores tierra y amarillo principalmente. Un chico con trenza azabache miraba el sol y caminaba de un lado a otro, se notaba muy nervioso.

- Akane, ya es más de mediodía… ¿dónde te has metido? - el chico decidió que si no aparecía en cinco minutos volvería a buscarla. De pronto oyó el crujir de unas hojas caídas, sabía por el sonido que eran los pies de una mujer, pero no sentía el aura de Akane.

- Hola Ranma, no esperaba encontrarte aquí, que grata sorpresa.

- Hola… eeee…

- Shampoo - respondió la chica algo molesta porque no recordara su nombre, pero pronto besaría el suelo que ella pisara, así que volvió a sentirse relajada.

- Sí, eso, Shampoo. Perdóname pero tengo algo de prisa.

Cuando se disponía a marcharse la chica del cabello violeta le dijo - ¿Estás esperando a la chica Tendo? Ella no va a venir.

Ranma la miró con el ceño fruncido - ¿Y tú cómo sabes eso? ¿Dónde está Akane?

- La vi hace diez minutos con ese chico de la bandana… ¿Ryoga? Parecían muy acaramelados… - una sonrisa maléfica se dibujó en el rostro de la chica.

Ranma se acercó furioso hasta Shampoo, que no dejó de sonreír - ¡Eso es mentira! ¿Qué le has hecho? - agarró con fuerza a la chica de los hombros. Ésta aprovechó la cercanía para soplar sobre su cara unos polvos imperceptibles para el ojo humano. El ojiazul puso los ojos en blanco y se quedó inmóvil mirando al vacío.

- Eres mío en 3, 2, 1… - y chasqueó los dedos. Ranma pareció salir del estado de shock y bajó la vista hasta la chica.

- Mi señora… - le tomó una mano y se la besó.

- Mmmm así me gusta más… - Shampoo pegó su voluptuoso cuerpo al de Ranma, colocó sus manos alrededor de su cuello y jugó con su trenza - ahora me perteneces Ranma Saotome, quiero que me beses.

- Como desee - Ranma se acercó lentamente a los labios de la chica de ojos escarlata, estaba muy cerca de besarla… algo le impedía hacerlo, como si su interior le gritara que debía parar, pero no podía hacerle caso, era superior a él. Al verlo dudar, el oráculo terminó con la distancia que les quedaba fundiéndose en un apasionado beso con el pelinegro - Ranma - soltó en el aire.

En ese momento, unos ojos color avellana se llenaban de lágrimas al contemplar esa escena. No podía creer lo que estaba viendo, ¿cómo pudo hacerle Ranma algo así? ¿Por qué esa promesa de protección y ese beso si a la mínima de cambio se iba con la primera chica que se le cruzaba en el camino? Se sentía usada, traicionada. Había entregado su corazón a él a pesar de que no lo quisiese reconocer. Y ahora lo veía con otra, besándose en el lugar donde él mismo la había citado y con esa mujer... no era cualquier mujer… tenía que reconocer que esa chica era muy bonita y tenía mejor cuerpo que ella, un cuerpo que sin duda atraía a los hombres, y Ranma no iba a ser una excepción. ¿Por qué había confiado en él? Se prometió a sí misma que jamás se fiaría de los hombres y allí estaba… llorando como tonta ante el primer chico que realmente le había importado.

Al dar marcha atrás para huir de allí chocó contra alguien, se giró y detrás de ella estaban dos policías que la miraban con gesto serio.

- ¿Señorita Akane Tendo? - dijo uno de ellos.

Akane trató de limpiar sus lágrimas e intentando que la voz le saliera lo más tranquila posible respondió - Sí... soy yo… ¿qué desean?

- Queda detenida bajo sospecha de la desaparición de Daisuke Matsura, acompáñenos por favor.

- Yo… yo no he hecho nada malo… ¡Ranma! - se giró para buscar el apoyo del ojiazul, éste al escucharla miró en su dirección, pero no se movió.

- ¡¡Akane, Akane! ¡No puedo moverme, no soy dueño de mis actos! ¡Maldita sea, no os la llevéis, no le toquéis un pelo u os mataré a todos! - El pelinegro intentaba hablar, quería ir tras ella, le prometió que la protegería y allí estaba… agarrando de la cintura a otra mujer y sin poder actuar.

Shampoo miró también en dirección a Akane. - Ranma, quiero que me abraces - dijo mientras lo besaba en el cuello y mostraba su mejor sonrisa hacia la peliazul.

A la ojiavellana se le estrujó más el corazón al verlo actuar de ese modo, cosa que no pasó desapercibida por Ranma - Maldición, si sólo pudiese mover mi cuerpo a conciencia.

Shampoo se dirigió nuevamente hacia Ranma - Vámonos de aquí, dejemos que la policía cumpla con su deber.

- ¡No, no me pienso ir sin ella! - de pronto la tierra tembló, todos los allí presentes se sujetaron a aquello que tenían más cercano.

- ¿Un terremoto? Habrá que avisar de otra posible sacudida para que se tomen las medidas pertinentes - le comentaba un policía al instinto de Ranma hizo que la tierra se moviera para intentar salvar a Akane pero una vez más sus acciones eran otras completamente diferentes - Sí señora, vámonos - cogió de la mano a la chica del cabello morado y salieron del parque.

Los ojos de la peliazul volvieron a llenarse de lágrimas, nunca en su vida se había sentido tan traicionada.

- Señorita, no se oponga a la autoridad, no me gustaría tener que esposarla - el otro policía fue el que habló esta vez.

Akane agachó la cabeza, volvió a limpiarse las lágrimas con rabia y contestó casi con un hilo de voz - No me opondré, les acompañaré donde me digan.

Dicho esto, los policías la escoltaron hasta llegar a los calabozos de la comisaría. La joven se recostó echa un ovillo y nuevas lágrimas volvieron a brotar de sus castaños ojos. Se dejó llevar… sería la última vez que lloraría por un hombre, sería la última vez que pensaría en Ranma Saotome.

Continuará…


Hola de nuevo! En primer lugar quiero agradecer a todos los que siguen leyendo Witchcraft. Me alegro que os esté gustando y espero que lo sigáis disfrutando tanto como yo al escribirlo. En segundo lugar…. Por favor pido por mi vida ante el final del capítulo, os juro que me dolió a mí más el escribirlo que a vosotros leerlo. Perdón, perdón… pero no me gustan las historias planas … hay que ponerle sal y vida. Al menos me gustan así, aunque sufra un poquito. Por favor no dejéis de leer :P

A partir de aquí empieza a desvelarse todo, ya voy a dejar de ser mala… o sólo un poco muahahaha.

Mil gracias a Sailordancer7 y a Hana Note por molestarlas pidiendo consejos en cada capítulo. Aunque sé que ellas me ayudan de todo corazón. A todas mis #locasporeldiosgriego que me dan sus puntos de vista, antes de lanzar el capítulo, para mejorar si alguna parte me ha quedado floja o se me ha pasado algún detalle. Os quiero una "jartá" como se diría en mi Andalucía.

Daros las gracias a los que escribís reviews, ya lo dijo ayer mi querida amiga SusyChantilly, que por cierto ha subido nuevo capítulo de Vainilla que no podéis dejar de leer; somos muy pesados con los agradecimientos pero nos dais ilusión por continuar la historia. Aunque esto se hace sin ánimo ninguno de lucro, siempre es bonito que reconozcan tu trabajo. Así que, mis gracias a mi queridísima sensei Lily Tendo89, estoy ansiosa porque volvamos a hacer mesa redonda para Planes cruzados, Emilse Camila Silva, me está encantando tu fic, Todos los caminos llevan al corazón, Emiilu, Claudio, Nancyricoleon, HalethN, Lu chan87 te adoro mi vampirilla, SusyChantilly, gracias por hacerme parte importante de Vainilla, sabes que soy tu fan number one, Shojoranko, adoré tu último one-shot, espero nuevos fics tuyos, Haruri Saotome, Gogoga, Estrella. De verdad, grazie mile!

Y sin más me despido hasta el siguiente capítulo, va a ser bastante intenso. Nos leemos!

Sakura Saotome :)