Los personajes pertenecen a la gran Rumiko, yo sólo los tomo prestados.

Esta historia es méramente para entretener


Witchcraft

Capítulo 7

Nodoka Saotome nunca había sentido esa opresión tan grande en el pecho. Sabía que era un mal presagio, no podía dejar de dar vueltas en su casa. Hacía ya horas que Ranma se había marchado. Por su rostro, adivinó que algo malo había pasado con Akane, así que sin poder quedarse en casa ni un minuto más con esa incertidumbre, salió a buscar a su hijo.

Iba caminando por una de las calles principales de Nerima, la gente se notaba muy alborotada, algunos cuchicheaban por las esquinas, mirándola de reojo.

- Dicen que es la culpable de la desaparición del chico …..

- Su madre era una bruja…

- Lo sedujo y se lo llevó a un lugar apartado y allí lo mató…

Nodoka no podía dar crédito a lo que estaba escuchando de la gente… Era obvio que hablaban de una de las hermanas Tendo. Tenía que ir a casa de Soun deprisa y alertarlas; a él, convenientemente, lo habían mandado a resolver unos "asuntos" de estado a la gran Ciudad. Ella se encargaría de proteger a las chicas pero ¿y Ranma? Era posible que él ya se hubiera enterado, por Dios esperaba que hubiera acudido en ayuda de Akane.

Al doblar la esquina se encontró a una pareja que iba cogida de la mano. Ella iba sonriendo sin cesar y mirando con lascivia al chico que era… no podía ser... sus ojos no daban crédito a lo que veían.

- Ranma...hijo… - el chico de la trenza dirigió su mirada a la de su madre. Sus ojos…. siempre con esa fuerza y esa determinación, se veían apagados.

- Hola mamá - Nodoka miró con el ceño fruncido a la acompañante de su hijo.

- Encantada de conocerla al fin Señora Saotome, mi nombre es Shampoo y soy la novia de Ranma.

- ¿Cómo que su novia? - la mujer volvió la mirada a su hijo y éste sólo asintió - Pe-pero ¿y Akane? - fue apenas imperceptible pero Nodoka notó cómo su hijo se tensaba al oír ese nombre.

- Esa chica está dónde debe, en el calabozo esperando a ser sentenciada a muerte por el asesinato de ese pobre muchacho - Shampoo agarró con más fuerza al pelinegro que miraba al vacío cada vez más tenso.

Nodoka ignoró las palabras de la chica, puso las dos manos en el rostro de su hijo y le obligó a mirarla - ¡Ranma, escucha… estás bajo un hechizo! ¡Por favor, la vida de Akane corre peligro, tienes que reaccionar!

El chico seguía sin moverse del sitio, una ráfaga de viento muy fuerte, parecido a un pequeño tornado, rodeó a las tres personas que allí se encontraban.

Shampoo comenzó a mostrarse nerviosa, sabía que Ranma en su interior estaba tratando de salir de aquel embrujo, ella sabía que era imposible que pudiera hacerlo, su hechizo no tenía fallos, aunque nunca lo había aplicado a personas que tuvieran un vínculo tan fuerte como lo tenían Ranma y Akane. Aún así, quiso alejarlo de su madre. Esas reacciones que él tenía cuando no podía proteger a la sucia chica Tendo podían ser un grave inconveniente para sus planes.

- Ranma, es hora de irnos - el viento cesó, Shampoo aprovechó para tirar de él y empezar a caminar - Despídete de tu madre.

- Adiós madre…

Nodoka comenzó a respirar de manera muy agitada, tenía que ver a Akane, estaba ahora mismo sólo ella para protegerla. Corrió en dirección a la comisaría de Nerima, no sabía aún cómo pero algo tenía que hacer.

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- Bienvenido a tu nuevo hogar, Ranma - Shampoo abrió la puerta con Ranma de la mano. Cuando quiso entrar, se encontró frenada por el pelinegro que se quedó estático en el umbral de la puerta - Entra… - tiró un poco más fuerte de él y consiguió que se moviera.

- Ya veo que al final lo has hecho…- Mousse salió al oír entrar a la pareja, se acercó con rapidez hasta colocarse a la altura de Ranma; era un poco más alto que él - No voy a dejar que le toques un pelo…

Shampoo se interpuso en medio de los dos y miró a Mousse muy furiosa - Creo que se te ha olvidado cuál es tu posición en esta casa, ¿no querrás que te lo tenga que recordar…?

El joven de ojos esmeralda le devolvió la mirada con odio y decepción - No, tranquila, no hará falta...mi señora…- dicho esto salió de la casa dando un portazo.

La chica del pelo violeta se giró hacia Ranma, lo cogió de la camisa y lo hizo caminar en dirección hacia su dormitorio - Por fin solos... no sabes las ganas que tenía de estar así contigo…

Una vez dentro, Shampoo empezó a desabotonarle la camisa poco a poco, el chico de la trenza seguía quieto, mirando al vacío. Subió sus manos acariciando los abdominales bien formados del pelinegro mientras se mordía el labio imaginando lo que iba a suceder. Llegó a los hombros y le despojó de la camisa tirándola al suelo. Se alejó dos pasos y se quitó el vestido delante de él, quedándose totalmente desnuda. Al ver que el chico seguía imperturbable se acercó hasta él, pero sin esperarlo, Ranma frenó el acercamiento colocando sus manos en los hombros de la chica. Temblando la miró a los ojos, la mirada había vuelto a cambiarle.

- No…- fue apenas un susurro, como si le hubiera costado mucho pronunciarlo.

Shampoo lo miró incrédula - ¿Cómo…? Esto no puede ser… ¡Ranma, tienes que cumplir mis deseos! Soy yo la que ahora te gobierna. - La mirada de Ranma volvió a cambiar mientras que los ojos de la pelilila se encendían.

- Sí-sí mi-mi señora…

Shampoo sonrió con malicia, volvió a acercarse de manera muy sutil. Empezó a besar el pecho del chico de la trenza, ella lo seguía sintiendo tenso pero confiaba en su hechizo.

- ¡No! - Ranma la empujó tirándola al suelo, seguía inmóvil, mirando al vacío.

Shampoo se levantó, sus ojos carmesí brillaban fúricos, se sentía humillada, cogió su vestido y se cubrió con él - Está bien, esperaremos hasta esta noche, vamos a ir a ver como tu queridísima Akane arde en el infierno y cuando ella no esté y pierdas ese absurdo vínculo, serás mío del todo - se alejó de él y se encerró en el baño. El chico de la trenza azabache se sentó en el suelo y empezó a mecerse con las manos en la cabeza. Por una parte deseaba complacer a su señora pero por otro lado, algo muy fuerte le impedía poder hacerlo, se estaba volviendo loco.

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Nodoka Saotome llegó a la puerta de la comisaría, puso una mano en la pared, necesitaba tomar aire... ya no estaba para esos trotes.

- ¿Se encuentra bien señora? - una dulce voz hizo que Nodoka regresara a la realidad, miró hacia la dirección desde donde provenía y se topó con los mismos ojos que tenía Akane, aunque estaban algo hinchados y vidriosos, debía de tratarse de una de las hermanas de Akane, no cabía la menor duda.

- ¿Eres una de las hijas de Soun Tendo? - Kasumi le sonrió con amargura y asintió con la cabeza.

- Me llamo Kasumi Tendo, encantada señora…

- Saotome, Nodoka Saotome… he venido a ver a tu hermana Akane, voy a intentar sacarla de aquí - Kasumi abrió los ojos esperanzada.

- ¿Tiene usted ese poder? A mí no me ha sido posible entrar a verla… yo... la he visto…- de repente Kasumi se tapó la cara con las dos manos y comenzó a llorar desesperadamente.

"Akane se encontraba sobre una tarima alta, atada de brazos y pies, inmovilizando cualquier movimiento, y si lo intentaba, caería irremediablemente sobre el fuego ... entre la muchedumbre estaba toda la familia Tendo, el padre lloraba a mares recordando cuando su querida Naoko fue asesinada de la misma forma, las hermanas, un poco más atrás, imploraban justicia y misericordia. Hasta que irremediablemente sucedió... las antorchas que estaban a los pies de Akane fueron prendidas con fuego, para después caer sobre el ardiente elemento de la caldera, viendo así como la vida de la ojiavellana se iba apagando entre llantos y súplicas desgarradoras de dolor…"

Nodoka la tomó de las manos y descubrió su rostro - Sabes que las visiones que tienes no tienen por qué hacerse realidad... son un aviso para poder cambiar el futuro.

Kasumi dejó de llorar y la miró estupefacta - ¿Cómo sabe usted…?

- Tranquila, soy una vieja amiga de tu padre, créeme que estoy aquí para ayudaros. Te lo explicaré todo enseguida pero primero vamos a intentar sacar a Akane de ahí.

- Sí, vamos…

Las dos mujeres entraron en la comisaría, un guardia las recibió en la entrada y miró con el ceño fruncido a Kasumi - Señorita, ya le he dicho que no está permitido ver a la prisionera. Son órdenes del alcalde y del señor Hibiki.

- Disculpe agente, soy Nodoka Saotome, la mujer del alcalde, exijo poder ver a la señorita Akane Tendo.

- Lo siento señora Saotome pero su esposo ha sido muy claro al dar la orden. Me temo que no van a poder entr…. - Nodoka colocó sus dos manos a los lados de la cabeza del guardia y éste cayó dormido al suelo. Cogió a Kasumi de la mano y corrieron hacia los calabozos antes de que se acercara algún guardia más.

- ¿Cómo ha hecho eso? - preguntó Kasumi asombrada.

- Las ninfas, aparte de poder hablar con los animales, tenemos el don de poder hacer dormir a la gente.

Kasumi no sabía qué decir ante el descubrimiento de otro ser mágico, hasta ahora sólo conocía el poder de sus hermanas y el suyo propio.

Por fin llegaron a los calabozos, allí otro agente se levantó al verlas aparecer.

- ¡Ustedes no pueden estar aquí! - bramó el guardia.

- Soy la esposa del alcalde, su compañero nos ha dejado pasar, ¿acaso quiere que le diga a mi marido el mal trato que he recibido aquí?

El guardia comenzó a sudar… no quería que el alcalde la tomara con él, sabía lo despiadado que podía llegar a ser.

- Está bien, tienen 5 minutos, ni uno más ni uno menos.

Las mujeres se acercaron apresuradas buscando el calabozo en el que se encontraba la peliazul. Al tercer agujero, porque eso eran, distinguieron a Akane hecha un ovillo sentada en el suelo y con la mirada perdida en la pared.

- Hermana, ¿estás bien? - la peliazul no se movió ni hizo gesto alguno.

- Akane, soy la madre de Ranma - la ojiavellana se tensó en su sitio pero continuó sin moverse - sé que estás asustada, tranquila, no voy a permitir que nada malo te pase y respecto a Ranma…

- Creí que sentía algo por mí… dijo que me protegería pero me abandonó… se fue con ella… - la peliazul hablaba entre susurros y con la voz entrecortada.

- Cariño, Ranma está bajo un hechizo, tienes que creerme.

- Se le veía muy a gusto con esa chica… yo... no soy tan bonita como ella…

- Hija, escúchame, Ranma está luchando por romper el hechizo, lo sé. Ahora lo importante es sacarte de aquí y demostrar tu inocencia. Luego tendrás que confiar en mí, él te necesita… hoy a las doce es tu cumpleaños, ¿verdad?

Akane se giró para ver a las mujeres - ¿cómo lo sabe?

- También es el cumpleaños de Ranma, en ese momento seguro que despertaréis y espero que el hechizo se rompa.

La peliazul se acercó hasta ellas curiosa - ¿Despertar? Desde luego creo estar viviendo una pesadilla pero no creo que sea un sueño.

- Te lo explicaré todo, antes tenemos que sacarte de este lugar…

- Pero mira a quién tenemos aquí Happosai… si es mi flamante esposa y una de las hijas de mi amigo, el traidor…

- Por favor esposo, sabes que nunca te pido nada, pero esa chica es inocente… salva su vida…- Nodoka se arrodilló frente a Genma, Kasumi la imitó.

- Señor alcalde se lo ruego, mi hermana jamás haría daño a una mosca. Por favor, libérela...

Genma miró a las dos mujeres como si de dos gusanos se trataran.

- Nodoka querida, jamás pensé que caerías tan bajo - se acercó a ella y la abofeteó con el dorso de la mano, ésta cayó del todo al suelo por el impulso de la bofetada, se puso la mano en la mejilla. Kasumi corrió en su auxilio pero Happosai la sujetó por los brazos.

Genma levantó a Nodoka del vestido y le dio otra bofetada que hizo que el labio le sangrara.

- ¡Basta! ¡¿Qué clase de hombre es pegando a una mujer?! ¡Es un cobarde! - Akane gritó con las manos agarradas a las rejas, haciéndolas rechinar por la fuerza que ejercía.

Genma la observó con lujuria en su mirada - tienes el mismo ímpetu que tu madre... pero no te metas o la mataré después de que te quemen en la hoguera. ¡Mataré a toda tu maldita familia! - el alcalde Saotome volvió a fijar la mirada en su esposa - que ruegues por la vida de la hija de tu amante… - Kasumi y Akane abrieron los ojos ante las palabras de Genma Saotome - eres una cínica, has enlodado el apellido Saotome, porque esa chica es una delincuente como lo fue su madre, lo lleva en los genes.

- ¡Eso es mentira Genma y tú lo sabes! - una nueva bofetada, aún más fuerte que las dos anteriores hizo que Nodoka volviera a caer al suelo.

- Así como tú te has convertido en la puta de Soun, Naoko quiso ser mía, pero yo tengo más honor y no pensaba mezclar mi sangre con la de una sucia bruja.

- ¡No hable así de mi madre! - Akane estiró los brazos y lanzó por los aires a Genma haciendo que éste se estrellara contra una pared.

Happosai miró a la más joven de las Tendo y la señaló con el índice - Bruja…- soltando a Kasumi, que fue corriendo al lado de su hermana.

- Akane… ¿qué has hecho?... - la angustia en la mirada de Kasumi hizo que la peliazul se diera cuenta de lo que acababa de pasar, se había descubierto ante otras personas. Era su fin…

- ¿No ha vuelto papá? Él puede hablar en mi favor…

- Nabiki fue en su busca al contarle mi visión, espero que lleguen pronto.

En ese momento varios guardias entraron al oír el fuerte golpe en la pared; encontraron al alcalde incorporándose del suelo - Sabía que eras una maldita bruja como lo fue la zorra de tu madre… arderás por ello. Nodoka, ve a casa y no salgas hasta que yo te lo ordene. ¡Sacadlas de aquí! Nadie más que el sacerdote Happosai, el señor Hibiki o yo podrán visitar a la prisionera, ¡¿está claro?!

- Sí, señor alcalde - dijeron los guardias al unísono. Sujetaron a las mujeres por el brazo de mala manera y las sacaron a rastras de allí.

Happosai echó una última mirada a Akane - Que pena… tan bonita y no va a ser aprovechada… pero es el precio por ser hija del demonio - escupió en el suelo al lado de la chica y salió seguido del alcalde que la miró con media sonrisa en los labios.

Los ojos avellana de Akane se volvieron más claros debido a las lágrimas que amenazaban con empezar a correr libremente por sus mejillas. Se giró y volvió a adoptar la misma postura en la que se la encontraron Nodoka y Kasumi.

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Las horas iban pasando y llegó la tarde, Akane escuchó unos pasos acercarse, se dio la vuelta y vio a un hombre de edad parecida a la de su padre, que no le quitaba la vista de encima.

- ¿Quién es usted? - No le gustaba la forma en la que ese hombre la miraba.

- No te asustes Akane, soy el padre de Ryoga, el señor Hibiki. Vengo a comunicarte que habrá un juicio y hasta entonces yo, como miembro del ayuntamiento y jefe de policía de Nerima, te mantendré bajo arresto domiciliario.

- ¿Quiere decir que podré ir a mi casa hasta ese juicio?

- No puedo permitirme el lujo de que te escapes, permanecerás en mi casa, bajo mi custodia y responsabilidad. Así saldrás de este sucio agujero.

Akane miraba con incertidumbre hacia ese hombre. Conocía a Ryoga desde hace años pero nunca había visto a su padre. Eso que le estaba diciendo no le cuadraba…

- Prefiero esperar a que venga mi padre, gracias por su visita señor Hibiki y dele recuerdos a Ryoga de mi parte.

- Esto no es una decisión tuya Akane, son órdenes que vienen de arriba. Así que ve preparándote que nos vamos.

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Llegaron a casa de los Hibiki, al entrar, Akane sintió un escalofrío que le recorrió el cuerpo de arriba a abajo. Era un sitio oscuro y muy lúgubre, se notaba la falta de una mano femenina en la casa. El señor Hibiki la llevó hasta uno de los dormitorios.

- Esta será tu habitación hasta el juicio, ponte cómoda.

Akane pasó a su lado y se adentró en el dormitorio, después de echar una ojeada, se giró para ver de frente al señor Hibiki - ¿Dónde está Ryoga?

- A saber… ese chico siempre anda perdido. " Maldita sea, ¿dónde se habrá metido ese estúpido?… con él aquí podré averiguar si es el elegido realmente o por el contrario deshacerme de él de una vez por todas" La cena estará lista pronto, en cuanto cenes, te quedarás en tu habitación, yo tengo que salir a solucionar unos asuntos - y dicho esto salió del dormitorio y cerró tras de sí dando un portazo.

Akane se tumbó en en la cama boca abajo, esto no le gustaba nada… ¿qué hacer? ¿y si se escapaba cuando se fuera el señor Hibiki? Entonces ella misma se autoinculparía. Esto no podía estar pasándole… - Ranma… ¿dónde estás?

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Nodoka llegó a su casa acompañada de Kasumi, cerró todas las ventanas para no ser observadas y prendió una vela.

- ¿Qué va a pasar con mi hermana? ¿Cómo vamos a lograr detener a su esposo? Ese señor me ha dado miedo…

- Tranquila, confío plenamente en que mi hijo Ranma acuda en su ayuda.

- Su hijo es el chico que vi con Akane en el bosque de Saito… fue su primer encuentro. Sentí una energía muy fuerte cuando se encontraron… usted sabe lo que significa, ¿verdad?

Nodoka sirvió una taza de té caliente a su invitada y se sentó a su lado junto con linimento para curarse los golpes recibidos.

- Kasumi, tu hermana y mi hijo llevan unidos por el destino desde hace siglos…

- ¿Cómo puede ser eso? - la mayor de los Tendo intentaba entender lo que la señora Saotome le estaba diciendo.

- Escúchame… ellos en realidad son los Guardianes de la Vida. Hace mucho mucho tiempo, hubo una terrible maldición sobre la tierra. Antes, criaturas fantásticas y demonios vivían en el mismo plano astral. Ellos pertenecen al clan guardián encargado de proteger a la gente de esos demonios. Deben tener o sangre de bruja o sangre de ninfa; pero hubo una terrible guerra y muchos guardianes perdieron su vida ante un demonio al que jamás se habían enfrentado. Ranma y Akane eran los guardianes más poderosos, lograron encerrar a ese demonio pero no pudieron matarlo… tenía demasiado poder… El demonio juró que conseguiría escapar algún día, que no importaba cuánto tiempo pasara. Se había asegurado de que demonios de menos nivel fueran despertando siglo tras siglo para que destruyeran y dominaran la tierra y así, cuando él lograra revivir, tuviera medio camino hecho. El jefe de los guardianes, en su último aliento, hechizó a Ranma y a Akane para que a medida que esos demonios fueran apareciendo ellos también estuvieran allí para enfrentarlos.

- Oh Dios mío… pero ella no recuerda nada… ¿no estará cometiendo usted un error?

- Así debe ser, la información de esa historia llega a la mente de quienes están destinadas a ser sus madres… una ninfa y una bruja... Ranma y Akane no recuerdan nada hasta que no cumplen los 18 años de edad y su poder está al máximo.

- ¿Y los sueños que tenía mi hermana? ¿Eran con Ranma?

- Sí, mi hijo también los tenía con ella. No se reconocían por la misma razón. Para protegerse, ellos aparte de Guardianes de la Vida son esposos y su vínculo es mucho más fuerte. Por eso, aunque no se recuerden, si se encuentran antes de los 18, su atracción es muy intensa… el jefe de los guardianes también hizo que los demonios no pudieran reconocerlos hasta que no alcanzaran su máximo poder… fue lo último que pudo hacer por ellos antes de morir.

- Es increíble… por eso mi padre era más protector con Akane… pero… eso significa que Nabiki y yo también somos también Guardianes de la Vida.

- No, mi niña… aunque vosotras también tenéis sangre de bruja, el hechizo sólo es efectivo para Akane. Ella es la elegida.

- ¿Y por qué su esposo quiere matarla? ¿Él también conoce la historia?

- Yo le he ocultado los poderes de Ranma desde que nació, pero creo que sospecha algo… mi esposo sólo quiere a mi hijo para su propio beneficio y no voy a consentirlo. Muy a mi pesar, tiene un destino marcado y debe cumplirlo… No sé cómo hacer que mi hijo salga de ese hechizo de amor que le ha lanzado esa arpía… sé que su interior lucha por deshacerse de ese embrujo, me queda rezar a los Dioses de la naturaleza para que todo salga bien.

- Señora…- Kasumi empezó a ruborizarse - ¿y eso que ha dicho su esposo de mi padre y usted? ¿es cierto?

Nodoka mirando al vacío asintió, Kasumi se tapó la boca con la mano.

- Tu padre y yo éramos novios antes de conocer mi destino, Genma me hechizó y me hizo creer que abusó de mí, supongo que ese hechizo se lo preparó la misma mujer que ha embrujado a Ranma; yo, avergonzada por creer que eso pasó, dejé a tu padre. Él no entendía por qué lo había dejado e intentó buscarme, pero yo no quería verlo. A los meses conoció a tu madre y se enamoró de ella, Genma volvió a usar hechizos pero esta vez para poseerme de verdad, pude resistirme por casi 3 años, tú y tu hermana ya habíais nacido por ese entonces, yo... no quería interponerme pero lo seguía amando como el primer día, entonces llegó a mi mente la información que antes te he dado. Yo había sido elegida para engendrar al Guardián de la Vida, Ranma. Siempre había creído que mi destino era formar una familia junto a tu padre. Lloré por ello… pero acepté mi destino con fuerza y en el último hechizo que Genma usó conmigo bajé mis defensas e hizo efecto - Nodoka miró al suelo avergonzada.

Kasumi suspiró - creo que mi padre tampoco dejó de amarla señora Saotome… sabía que estaba triste por la muerte de mi madre pero en su interior siempre he sabido que me ocultaba algo más... me alegro que se hayan reencontrado - la chica le sonrió de manera muy dulce y Nodoka le cogió las manos y se las besó.

- Es muy importante para mí y también vosotras lo sois, os protegeré con mi vida si hace falta. Vamos a ir a la plaza del pueblo a la hora de la ejecución, si Ranma no reacciona yo misma defenderé a Akane.

- Ojalá Nabiki no tarde en regresar... ella tiene también un gran poder.

Las mujeres guardaron silencio y bebieron su té, se aproximaba una batalla y debían estar preparadas para lo peor.

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La plaza del pueblo estaba a rebosar, había un montón de leña rodeando un gran tronco justo en el centro de dicha plaza. Shampoo llegó del brazo de Ranma muy sonriente, Mousse caminaba dos pasos por detrás de ellos, con el ceño fruncido, sin apartar la mirada del pelinegro. Junto a Mousse, iba una asustada Ukyo.

- Vaya, cuanta gente se ha reunido para el gran evento, se va a poner interesante - para Shampoo aquello era una gran fiesta; con la muerte de la chica Tendo esperaba que Ranma fuera completamente suyo. Ya faltaban apenas diez minutos para que fueran las doce de la noche. Se acercaron hasta el centro de la plaza donde habían puesto un escenario provisional, en él se encontraba el alcalde Saotome, el sacerdote Happosai y el jefe de policía Hibiki.

- ¡Pueblo mío, vuestro alcalde una vez más va a velar por la seguridad de todos los ciudadanos de Nerima! Hace años, una bruja se infiltró en este honrado pueblo, mató a varios chicos... buenos chicos...pero la descubrimos y le dimos su merecido. Siento mucho que haya vuelto a ocurrir lo mismo después de once años de paz. Nunca debí dejar que la familia Tendo regresara, pero creo en la bondad del ser humano y pensé que a esas dulces e inocentes muchachas habría que darles una oportunidad. Se han aprovechado de mi buen hacer y por eso ha ocurrido esta desgracia… así que nos volvemos a encontrar, en esta misma plaza, para hacer justicia por nuestro ciudadano Daisuke Matsura. Un chico con una vida por delante…- Genma bajó el rostro poniéndole drama a la situación - la gente comenzó a vitorear al alcalde - A las doce haré que traigan a la prisionera, ¡para quemarla a la hora de las brujas!

La gente aplaudía exaltada, Nodoka y Kasumi llegaron a la plaza justo en ese momento.

- Tenemos que encontrar a mi hijo, nos separaremos para buscarlo mejor.

Kasumi miraba asustada a la señora Saotome - Tranquila, lo lograremos - intentó calmarla Nodoka.

- Ya falta un minuto… - Shampoo rodeó con sus brazos el cuello de Ranma, Mousse se acercó sin poder evitarlo y los separó con rabia.

- Mousse, creo que ya hemos hablado acerca de este tema y más vale que te vayas acostumbrando, porque Ranma se quedará con nosotros sí o sí. Así que si no puedes con tu enemigo… - Shampoo se acercó de manera sugerente hasta el joven de procedencia china - únete a él.

- Antes muerto… - la mirada desafiante de Mousse hizo reír a la chica del cabello violeta.

- Como tú quieras, te concedo que disfrutes de esta última noche, después me servirás para rejuvenecer antes de tener sexo salvaje con Ranma en mi cama.

El reloj de la plaza comenzó a sonar - Ya va a empezar la diversión - Shampoo se alejó de Mousse, éste apretó los puños resoplando fuertemente.

- Ranma amor mío, ven, vamos a acercarnos más.

El pelinegro se puso las manos en la cabeza y comenzó a gritar, la gente que había alrededor se giró para ver qué estaba pasando. De repente muchas imágenes se agolparon en la cabeza del ojiazul y en todas ellas salían Akane y él, vestidos de distintas épocas. Aparecían riendo, discutiendo, haciendo el amor, luchando codo con codo contra los más temibles demonios y su última imagen…

- Ranma cariño, ven a dormir. - decía la peliazul en sus recuerdos.

- Nos amaremos por siempre - una lágrima rodaba por las blancas mejillas de su esposa.

- No te vayas, quédate conmigo, no me dejes solo, si te pasa algo me voy contigo.

Todos los recuerdos iban calando en su memoria.

- ¡No! - el pelinegro abrió de pronto los ojos y se quitó las manos de la cabeza - ¿Dónde estoy?

Shampoo se acercó hasta Ranma muy despacio - Ranma, tranquilo cariño… yo estoy aquí

El pelinegro la miró con asco - ajustaré cuentas contigo más tarde, tengo que encontrar a Akane - y salió corriendo en dirección a la comisaría.

- ¡Ranma espera! - Shampoo comprendió tarde que su hechizo se había roto - ¡Maldita sea!

- ¿Qué pasa Shampoo? ¿Se te ha escapado tu juguetito? - el señor Hibiki apareció delante de la pelilila - No sirves para nada… Bueno, para una cosa sí has servido… para darme cuenta de que tanto tú como mi súbdito me engañasteis para que me quedara con el bebé equivocado.

La joven de ojos carmesí miró con pavor a la persona que tenía delante - Señor… Saffron… yo- yo… el alcalde Saotome me engañó…

Los ojos del hombre se tornaron más oscuros - ¿Que te engañó? No me hagas reír… ¿qué clase de oráculo eres entonces? De los dos hijos que tuvieron Nodoka y Genma sabías desde un principio quién de ellos era el elegido… ¡Y me tomásteis por estúpido! Podría haberlo convertido para mi beneficio pero no… habéis querido jugar a dominar el mundo sin mí, pero siento deciros que os ha salido mal la jugada.

- Lo-lo siento mi señor… perdóneme…- Shampoo se arrodilló ante el demonio Saffron, Mousse y Ukyo hicieron lo mismo.

- Primero pagarás tú, ya no me haces falta, y luego me ocuparé de Genma y Happosai - los ojos del demonio volvieron a su color de humano y se giró para que la gente pudiera oírlo - ¡Ciudadanos de Nerima, íbamos a cometer un terrible error! - la gente del pueblo dejó de murmurar para escuchar al señor Hibiki - La joven Tendo no fue responsable de la desaparición del chico de los Matsura. ¡Fue ella! - señalando con un dedo a Shampoo que miraba de un lado a otro respirando agitadamente - ¡Ella es la bruja, mirad!

Saffron absorbió el poder rejuvenecedor de Shampoo haciendo que la hermosa joven, se transformara en la anciana Cologne delante de todo el mundo.

- ¡Es una bruja…!

- ¡Ha estado en el pueblo todo este tiempo, qué miedo…!

- ¡Hay que deshacerse de ella...nuestros hijos corren peligro!

Los gritos de la gente hacían eco en toda la plaza, Saffron dirigió su mirada hacia Genma y Happosai; se pasó un dedo rozando su cuello de izquierda a derecha a modo de advertencia. Su sentencia de muerte estaba dictada. Alcalde y sacerdote tragaron saliva sabiendo de sobra el destino que les deparaba. Igual Ranma podría acabar con él… para eso había nacido, ¿no? Aún tenían esperanza.

La gente se abalanzó sobre Cologne, que gritaba de terror, Mousse se puso delante de ella.

- ¡No la toquéis! ¡Ni se os ocurra hacerle daño! - Saffron miró a Mousse y éste empezó a retorcerse de dolor.

Ukyo caminó marcha atrás y se perdió entre la multitud, temía que a ella también la acusaran de la muerte de Daisuke. En ese momento llegó Ryoga a la plaza y la vio alejarse entre la muchedumbre. Echó un vistazo y no encontró a Akane, pero sí distinguió a su padre, que arrastraba a una anciana hacia una pila de troncos de madera situados en el centro de la plaza. Se acercó a unas personas.

- Disculpen, ¿qué está pasando aquí?

- ¿No lo sabes muchacho? Han descubierto a la bruja que mató al joven Daisuke. Resulta que fue esa vieja… antes era joven, la hemos visto transformarse con nuestros propios ojos.

Ryoga volvió a mirar en dirección hacia donde se había perdido Ukyo, tenía que averiguar por qué había acusado injustamente a Akane y corrió tras ella dispuesto a alcanzarla.

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Akane no paraba de dar vueltas en la habitación, había intentado escapar de ella pero la puerta estaba cerrada, intentó derribarla con su telequinesia pero no funcionó. Parecía que hubieran puesto un conjuro que anulaba su magia, ¿eso era posible? Hacía poco que se había "despertado" al igual que le pasó a Ranma, miles de imágenes de ellos dos llegaron a su mente.

- Ranma… por favor, espero que me encuentres...siempre lo haces…

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El pelinegro llegó a los calabozos y derribó a todos los guardias que se encontraban allí, llegó a la celda donde debía estar Akane y la encontró vacía - No puede ser que se la hayan llevado ya a la plaza…- la respiración del chico de la trenza azabache se volvió agitada, tenía que regresar, tenía que proteger a su esposa. No podía volver a perderla como la última vez…

Cuando llegó a la plaza se encontró a la gente alborotada y gritando eufóricos

- ¡Arde en el infierno, bruja!

- Ahora te reencontrarás con tu amo Satanás!

- ¿Habéis visto cómo ese chico se ha tirado a la hoguera junto a ella? Seguro era otro discípulo de Satán.

Ranma se quedó paralizado, sentía como si alguien lo estuviera desgarrando vivo por dentro, por desgracia ya había experimentado esa sensación…

- ¡Akane no! ¡Ahhhhhh! ¡Necesito agua, necesito agua!….yo sé crearla… en este siglo he aprendido a crearla ¡Agu… - lo último que sintió fue un sueño muy profundo y la mirada angustiada de una mujer de mediana edad - Madre…¿eres tú? - y cayó de rodillas al suelo.

- Sí cariño, no he querido dormirte del todo pero necesito que te calmes para que puedas pensar, cierra los ojos, escucha a tu corazón…

Ranma hizo caso de su madre, ella siempre tenía razón. Se concentró y lo primero que sintió fue que la que estaba en la hoguera no era su Akane, su respiración se volvió más calmada, pero entonces, ¿dónde estaba? Respiró profundo para intentar localizar el aura de su esposa. "Ranma, Ranma… por favor ven a buscarme, no puedo salir" el pelinegro tuvo una imagen clarísima de su mujer y la casa en la que se encontraba… el aura maligna que rodeaba a esa casa también le era muy conocida… - Saffron… ha conseguido escapar…- murmuró el pelinegro.

Nodoka miró a su hijo con infinita ternura y éste le devolvió la mirada, frunció el ceño al distinguir los moratones que tenía en su bello rostro. Posó su mano con delicadeza en la mejilla de su madre y rozó con su pulgar la comisura del labio de Nodoka - ¿Te lo ha hecho el viejo? - ella no respondió, Ranma lo tomó como una afirmación - cuando rescate a mi esposa le haré pagar por todo lo que te ha hecho - una lágrima traicionera rodó por la mejilla de la ninfa Nodoka. Ranma besó a su madre en la frente y corrió al encuentro de Akane.

- Suerte, Guardián de la Vida …

Continuará….


¡Hola de nuevo! Para los que seguís la historia y no me abandonásteis por el capítulo anterior, ¡muchísimas gracias! Espero haberos compensado con este jijiji y… por fin voy resolviendo dudas… Al final Ranma y Akane se conocen bastante bien… llevan siglos siendo marido y mujer. Seguro que os lo esperábais porque sois muy listos ;) Y el demonio es... ¡Saffron!, el mayor rival que ha tenido Ranma. Se descubrirán más cosillas de la historia en breve.

Deciros que sólo quedan dos capítulos para terminar el fic, así que a partir de aquí será mucho más intenso.

Gracias mil por los reviews, ¡sois l s mejores! Me encanta la acogida que ha tenido la historia, así da gusto seguir escribiendo.

Para terminar como siempre gracias a mis b-reader Sailordancer7 y Hana Note y como no al resto de mis #locasporeldiosgriego que me hacen la vida mucho más divertida. ¡Os adoro chicas!

¡Nos leemos la semana que viene!

Sakura Saotome :)