Funami Yui, de 28 años, trabajaba esa mañana tranquilamente en su oficina, ubicada en el departamento más importante del Ministerio del Interior de su país: el Departamento de Dimensiones, o ''DD'', como lo llamaban los mismos trabajadores. A su lado, Ikeda Chitose, también de 28 años, llegaba a su mesa para ofrecerle un café.
—Buenos días, Funami-san. ¿Café?
—Ah, Chitose. Sí, gracias.
Chitose se sentó en su mesa, la cual era la contigua a la de Yui.
—Últimamente no hay mucho trabajo, ¿verdad? —dijo la albina.
—Sí... todo es muy aburrido.
—¿Cómo se encuentra Yoshikawa-san?
—Bien... Ayer tuvo algunas molestias, pero el médico dijo que no era nada.
—Debe ser muy lindo llevar el embarazo juntas..
—Sí, pero a veces pienso que nos preocupamos demasiado. De todas formas, estamos muy contentas y ansiosas de que nazca. Solo quedan unos dos meses.
—Eso es estupendo, Funami-san.
De repente, una alarma en forma de alerta empezó a sonar por todo el departamento. Chitose y Yui se levantaron de sus asientos y se miraron entre ellas.
—¿Qué gravedad tiene? —decía Yui tecleando en el ordenador de su mesa—. ¡¿Una fractura?!
—¡Funami-san, el nombre de Ayano-chan viene escrito en el informe de alerta! —dijo Chitose.
—¡Tenemos que contactar con la dimensión, y rápido!
—Me pondré de inmediato a ello —dijo Chitose intentando buscar conexión—. Parece que nos van a enviar el informe completo desde allí.
El teléfono de la mesa de Chitose empezó a sonar, ésta descolgó rápidamente.
—¿Sí? Ah, claro. Ahora mismo vamos para allá —decía mientras sostenía el auricular—. Sí, se lo diré a Funami-san.
Yui ya sabía a qué se debía aquella llamada pero, aún así, esperó a que Chitose acabara de hablar. Cuando ésta terminó su llamada, miró a Yui.
—Furutani-san quiere vernos —dijo Chitose.
Las dos se encaminaron hasta el despacho de la jefa del departamento, Furutani Himawari, quién se encargaba de asignar todas las misiones de aquella área y hacía de conexión directa con el gobierno central. Su patrulla principal, compuesta por Yui y Chitose, eran las elegidas cuando se trataba de un acontecimiento grave que afectaba a gran nivel a su país.
—¿Qué ha ocurrido, Furutani-san? —decía Yui entrando al despacho de su superior acompañada de Chitose.
—Ah, chicas. Sentaos, tengo una nueva misión para vosotras —contestó Himawari.
Ambas obedecieron y se sentaron en las dos sillas que había junto a la mesa de su jefa, quien las esperaba sentada con el informe completo de su misión para explicarles la situación.
—Dimensión 21A. Al parecer hemos detectado una anomalía en ella, Sugiura-senpai ha abandonado el consejo estudiantil.
Tanto Yui como Chitose se quedaron de piedra, pues ya sospechaban la gravedad de lo que ese hecho suponía.
—Una decisión un poco extraña, ¿no? —dijo Yui.
—Sí. Por eso necesito que vayáis a la dimensión 21A y os encarguéis de este incidente. No podemos dejar pasar mucho tiempo o afectará a la conexión con la nuestra, y estoy segura de que ya sabéis lo que puede suceder si no intervenimos... Estamos en alerta por fractura dimensional, así que quiero que esta misión sea vuestra prioridad.
—De acuerdo, Furutani-san, déjalo en nuestras manos. Avisaré al agente infiltrado de la dimensión 21A de que vamos para allá —dijo Chitose.
—Gracias. Recibiréis una copia del informe completo en cuanto lleguéis allí. Y, como siempre, tened cuidado —dijo finalmente la jefa del departamento.
Las dos agentes salieron del despacho de Himawari, prepararon el equipamiento reglamentario y fueron a la sala de teletransporte, donde se les permitiría trasladarse a la dimensión en cuestión.
—Agentes Funami Yui e Ikeda Chitose. Transporte a la D21A. Enviando —decía el trabajador encargado de la sala de teletransporte.
Yui y Chitose fueron entonces teletransportadas a la dimensión 21A, donde empezarían su tarea de reconocimiento. Sabían que tendrían que tener cuidado de no ser vistas, ya que el desfase de tiempo que había entre las dos dimensiones era de 14 años.
—Bueno, ¿por dónde empezamos? —dijo Yui.
—Ah, Funami-san, acabo de recibir el informe completo —decía su compañera mientras operaba con su móvil.
—¿Qué dice?
—Por lo que leo aquí, Ayano-chan decidió abandonar el consejo estudiantil para no tener que tratar con Toshino-san. Parece ser que... ¡¿Eh?! ¡¿Ayano-chan se declaró y Toshino-san la rechazó?!
—¡Eso es imposible! ¡En nuestra dimensión ella y Kyoko están felizmente casadas!
—No entiendo nada... Toshino-san también quiere a Ayano-chan...
—Por ahora vamos a intentar averiguar qué es lo que ha pasado, Chitose.
Las dos se dirigieron entonces a la escuela Nanamori, donde esperaban obtener algo de información acerca de lo sucedido.
En ese mismo establecimiento, Kyoko y Yui se preparaban para su siguiente clase después del descanso de media mañana. Caminaban a través del pasillo dirigiéndose a su aula.
—Yui, ¿me dejarás tus resultados de matemáticas para comparar? —preguntó la chica rubia.
—No tienes nada con qué comparar, ¿verdad?
—No seas tacaña, Yui-nyan~
Yui suspiró por el pasotismo de su mejor amiga.
—Está bien... pero procura hacerlos la próxima vez o Chitose puede llamarte la atención de parte del consejo estudiantil —dijo Yui.
—Seguro que llega antes Ayano para echarme un sermón.
—¿Qué? —se detuvo Yui.
—¿Eh?
—¿No te lo ha dicho?
—¿Decirme qué?
—Ayano ha dejado el consejo estudiantil.
Esas palabras cayeron sobre Kyoko como un jarro de agua fría. Para nada se esperaba esa noticia.
—¡¿Cómo que lo ha dejado?! —preguntó Kyoko exaltada.
—No lo sé... Chitose me lo dijo hace unas horas, pero por lo visto está intentando convencerla para que no abandone.
Hubo entonces unos segundos de silencio hasta que Kyoko habló.
—Yui.
—¿Hmm?
—¡Ahora vuelvo! —dijo la rubia, antes de salir corriendo.
—¡Kyoko..! ¡¿A dónde vas?!
Ayano recogía sus cosas en el consejo de estudiantes. Chitose la observaba con una mirada triste, aunque quizás no más triste que la que tenía su amiga mientras se encontraba informes de Kyoko por todas partes.
—Ayano-chan, ¿lo has pensado bien? Creo que deberías hablar con Toshino-san, tiene que haber alguna explicación.
Ayano seguía recogiendo sin contestar, no parecía haber manera de hacer que cambiara de opinión. Solo la llegada repentina de cierta persona consiguió llamar su atención.
—¡Ayano! —dijo Kyoko a la vez que abría la puerta del consejo de golpe.
Las dos chicas del interior se sorprendieron ante tal aparición, quedándose perplejas. Chitose no entendía esa exaltación por parte de la rubia y Ayano la miraba casi sintiéndose culpable, como si el hecho de provocar que acudiera al consejo en busca de ella después de conocer sus sentimientos pudiera incomodar a Kyoko.
—¡¿Por qué has dejado el consejo estudiantil?! —decía Kyoko a medida que caminaba hacia ella—. ¿..Es por mi culpa?
—¡Tranquila, Toshino-san! ¡Ayano-chan aún no lo ha pensado bien!
—¡Ayano, contesta —Kyoko sujetó a Ayano por los hombros—. ¡No puedes irte sin decirme la verdad!
—¿..Y tú me exiges una explicación —dijo Ayano de repente.
—¿Eh? —Kyoko se sorprendió al oírlo.
—..Podrías haber mandado a Yoshikawa-san a hablar conmigo, así no tendrías que verme.
—¿Ayano..?
—Toshino Kyoko, por favor... sal de aquí —dijo la ya ex vicepresidenta, apartando con cuidado las manos de Kyoko de sus hombros.
La rubia miró a Chitose y ésta le pidió con la mirada que lo dejara estar por el momento. Acompañó a Kyoko a la puerta del consejo y le dio un mensaje en voz baja.
—Toshino-san, hablaré contigo después de las clases y te lo explicaré todo.
Esto último tranquilizó un poco a la estudiante, que aceptó a salir del lugar y volver a su aula. Chitose esperó a que Ayano terminara de recoger para regresar también.
...
En los jardines que rodeaban el edificio principal de la escuela, se encontraban las agentes Yui y Chitose, pertenecientes a la otra dimensión.
—¿Crees que el agente infiltrado de esta dimensión se encontrará en la escuela ahora? —preguntó Yui.
—Estoy segura de que estará aquí, voy a llamarla —Chitose usó de nuevo su móvil para contactar con dicho agente.
Yui, por su parte, esperó a que su compañera pudiera preguntar cuál era la situación desde dentro de la escuela y confirmar si tendrían que intervenir o no. Por una de las ventanas más altas pudo alcanzar a verse a sí misma con 14 años, sentada y atendiendo en clase. ''Qué recuerdos'', pensó Yui con una sonrisa.
—Funami-san, parece que el problema es más grave de lo que parece. Ayano-chan no accede a quedarse en el consejo estudiantil.
—Si no fuera grave, Furutani-san no nos habría enviado a nosotras a esta misión, supongo... ¿Qué hacemos entonces?
—De momento, esperar. Nos llamarán más tarde para darnos más datos.
—Tiene que haber algún error en todo esto, la conexión que hay entre las dimensiones debe mantenerse. Kyoko debería estar enamorada de Ayano en ésta también.
—Lo sé, Funami-san.
—¿Y qué pasa con Ayano? ¿Lo deja todo con tal de no tener que hablar con ella? Es ridículo.
—Ten en cuenta que ella aún no sabe la importancia de su decisión~
—Tienes razón...
—Recuerda que por eso estamos aquí, porque hay una decisión que no se corresponde con la realidad. Pero no te preocupes, lo arreglaremos. Después de todo, ese es nuestro trabajo —dijo Chitose.
Las agentes decidieron que lo mejor en ese momento era esperar noticias del agente infiltrado que el departamento tenía trabajando en la D21A. Había algo que, definitivamente, no era normal en todo lo que estaba ocurriendo. Horas más tarde, las clases terminaron y Kyoko, después de pedir a Yui que se fuera al club sin ella, abandonó su aula para reunirse con Chitose, tal y como ésta le había dicho anteriormente en el consejo de estudiantes después de su discusión con Ayano. La chica rubia caminó hasta el pasillo del consejo con cautela, sin querer encontrarse con la que había sido la vicepresidenta hasta ese momento. Una vez que se encontró frente a la puerta, llamó con nerviosismo.
—Adelante —se oyó la voz de Chitose desde el interior.
Kyoko comprendió que ella ya sabía quién era, así que decidió entrar.
—Hola, Toshino-san. No te preocupes, esta tarde solo estaré yo por aquí. Siéntate —dijo la chica de las gafas amablemente.
Ésta obedeció y se sentó en una de las sillas. Su rostro denotaba preocupación, como sintiéndose culpable de la situación.
—Sé que te preocupa... pero no es culpa tuya que Ayano-chan haya decidido dejar el consejo estudiantil, Toshino-san —dijo Chitose demostrando su buena habilidad para leer lo que pensaban los demás.
—Está enfadada conmigo, ¿verdad? Por eso lo ha dejado...
—Toshino-san, ¿puedes contarme qué es lo que pasó cuando Ayano-chan te declaró sus sentimientos?
A Kyoko de repente se le heló la sangre al escuchar aquello, parecía que no le agradaba nada recordarlo.
—..Me encontré a Ayano en el pasillo. Ella parecía triste y entró al baño para echarse agua en la cara. Después decidí entrar yo porque estaba un poco preocupada por ella y la vi, quizás había estado llorando. Entonces me lo dijo...
—¿Y qué pasó después?
—Le dije que lo sentía y me fui de allí...
Chitose se quedó en silencio tras oír la historia, ¿realmente Kyoko no sentía nada por Ayano?
—Toshino-san... —decía con curiosidad.
—¿Hm?
—¿De verdad no sientes nada por Ayano-chan?
Kyoko no dijo nada, por lo que Chitose siguió hablando.
—Ella está completamente enamorada de ti, y es feliz solo con pasar tiempo contigo. Si de verdad sientes algo por ella... deberías decírselo, está sufriendo mucho.
Fue entonces cuando Kyoko no toleró estar más tiempo callada.
—Eres su mejor amiga, quien lo sabe todo de ella... y, sin embargo, haces esto. ¿Por qué? —dijo seriamente.
—¿A qué te refieres?
—Ayano no siente nada por mí —dijo la rubia, poniéndose en pié—. No sé a qué vino lo que me dijo ayer sobre sus sentimientos, pero solo se estaba burlando de mí.
—¿Por qué dices eso, Toshino-san? ¡Ayano-chan hablaba en serio!
—¡No! ¡Y si ella lo único que quiere es tenerme lo más lejos posible, solo tiene que decírmelo y no le hablaré más! —dijo Kyoko enfadada, antes de salir por la puerta.
Chitose no era capaz de parpadear después de lo que había oído.
—¿Qué está pasando aquí..? —pensó.
