No había muchas garantías de que Kyoko estuviera mintiendo acerca de lo ocurrido, realmente parecía molesta e incluso intentaba evitar cualquier pregunta de su amiga Yui, la cual empezaba ya a notar ciertos cambios en el comportamiento de la chica rubia. Después de aquella conversación con Chitose, Kyoko únicamente volvió al club donde le esperaba el resto del Gorakubu.
Al mismo tiempo, en los alrededores de la escuela, las agentes seguían esperando noticias del empleado que se encontraba infiltrado dentro del edificio, el cual se estaba demorando en llamar y dar su informe.
—Estos funcionarios... —dijo Yui.
—Recuerda que nosotras también lo somos, Funami-san~
—Pero nosotras nos tomamos muy en serio nuestro trabajo. Además, llevamos ya bastante tiempo esperando, hasta nos ha dado tiempo a almorzar.
—¿Crees que tendremos que intervenir? Parece un tema muy delicado para Ayano-chan y Toshino-san.
—Ya... Si fracasamos, podríamos incluso arruinar toda su vida juntas. Por ello no nos podemos permitir el lujo de fallar.
En ese momento, el teléfono móvil de Chitose sonó. Las noticias que tanto esperaban por fin iban a ser comunicadas a las agentes. La chica albina atendió la llamada de nuevo mientras Yui esperaba, más impaciente que la última vez. ''Tantas llamaditas nos van a retrasar demasiado...'', pensaba para ella misma a la vez que observaba a su compañera.
—La situación no ha mejorado, en realidad lo tenemos más complicado... —le dijo Chitose, tras terminar de hablar.
—¿Novedad? —preguntó Yui.
—Toshino-san se niega a aceptar que Ayano-chan la quiere, además está segura de que todo es culpa suya.
—Es que es culpa suya... —decía Yui, rodando los ojos.
—Debemos actuar ya, Funami-san. Busquemos a la Ayano-chan de esta dimensión, ya es hora de que hablemos con ella.
—Tienes razón, Chitose. Vamos.
No tuvieron que esmerarse mucho en su búsqueda, pues por la misma puerta principal de la escuela salía Ayano para irse a casa. Las agentes salieron a la calle, fuera ya de los terrenos de la escuela, y la esperaron asegurándose de que no había nadie que pudiera ver la escena.
—¿Preparada, Chitose? —dijo Yui, en voz baja.
—A por ella, Funami-san —contestó la nombrada.
En cuanto Ayano pasó el umbral de la entrada que comunicaba con el exterior, Yui y Chitose la agarraron y se la llevaron en brazos como si de un secuestro se tratase.
—¡Socorro! —Ayano gritaba mientras las agentes la llevaban en volandas—. ¡Socorr-..! ¿Eh? ¿Funami-san? ¿Chitose? ¿No estabas trabajando en el consejo?
Ayano alzó la vista hacia la escuela y consiguió ver a través de una de las ventanas a su amiga Chitose caminando por un pasillo llevando informes.
—¿Eh..?
Dirigió entonces su mirada a la Chitose que la llevaba en brazos y pudo ver dos pequeñas diferencias con respecto a su amiga: ella era más mayor y no llevaba gafas.
—¡¿Eh?! ¡¿Chitose, quién eres tú?!
—Soy Chitose, Ayano-chan~ —dijo ésta, mientras seguía caminando rápidamente.
—Ah, claro... ¡No! ¡Chitose, tú no eres Chitose!
—¿Qué..?
—¡Me estoy mareando!
—Tranquila, Ayano —intervino Yui—. Solo queremos hablar contigo, nada más.
Las agentes la llevaron hasta un pequeño parque cerca de allí. Después del molesto viaje, colocaron a Ayano con cuidado de nuevo en el suelo y la miraron con una sonrisa. La chica de la coleta alzó la vista y se dio cuenta de que ambas eran de mayor edad que ella.
—¿Q-qué..?
—Hola, Ayano-chan —Chitose se mostraba amable, como era usual en ella.
—Tranquila, Ayano. Somos nosotras —dijo Yui.
Ayano no podía creer lo que estaba viendo. Era claro que las dos chicas que tenía delante no eran unas estudiantes de instituto, pero realmente eran Yui y Chitose. La primera era casi idéntica a la Funami Yui que ella conocía, pero la Chitose que la acompañaba no usaba gafas.
—Chitose... ¿de verdad eres tú..? Pero... ¿cómo? —decía Ayano.
—Te lo explicaremos en cuanto contestes a unas preguntas, ¿de acuerdo? —contestó Yui.
—No te preocupes, Ayano-chan. Estamos aquí para protegerte~
Ayano no estaba del todo tranquila, pero ver la viva imagen de dos de sus amigas en aquellas mujeres hacía que sintiera una enorme curiosidad por saber quiénes eran y por qué necesitaban hablar con ella con tanta urgencia. Además, siendo Chitose una de ellas, no podía sentir desconfianza.
—Está bien... ¿Qué queréis saber?
—¿Por qué has dejado el consejo estudiantil? —preguntó Yui.
—¿Eh? ¿Cómo sabéis eso?
—Contesta, Ayano. Por favor.
—N-no puedo decírtelo, Funami-san..
—¿Cómo que no..?
—Espera, Funami-san —intervino Chitose, la cual había estado en silencio hasta ese momento—. Déjamelo a mí, sigue siendo mi mejor amiga.
—Está bien... —dijo Yui, antes de alejarse un poco para darles intimidad.
—C-Chitose... —Ayano se mostraba insegura.
—Lo sabemos todo, Ayano-chan. ¿Es verdad que lo has dejado por el rechazo de Toshino-san?
Ayano no pudo más que sonrojarse completamente al escuchar aquello.
—¡¿C-cómo sabes eso?!
—Es importante que me digas la verdad. ¿Has notado algo extraño en el comportamiento de Toshino-san después de que te rechazara?
—N-no... Bueno... hoy vino al consejo a pedirme explicaciones de por qué lo quería dejar, pero ella ya sospechaba que era por lo que pasó...
Chitose se mantuvo unos segundos pensativa y sin decir nada, incluso sintiendo algo de frustración. Ese detalle no pasó desapercibido para la estudiante, la cual pudo notarlo con facilidad al mirar su rostro. Lamentablemente para la agente Ikeda, parecía que no iba a poder sacar mucha información de ella, ya que ni siquiera la propia Ayano sabía realmente lo que fallaba en toda esa historia.
—Bien. Es hora de que te contemos algunas cosas, Ayano-chan —dijo Chitose.
—¿Eh?
—Sé que tienes muchas preguntas, así que intentaremos explicarte todo lo que nos sea posible.
Chitose indicó a Yui que podía acercarse de nuevo. Ésta obedeció y se situó junto a Chitose, la cual tomó la palabra.
—Verás, Ayano-chan, existen varias dimensiones para una misma realidad, conectadas entre sí, pero desfasadas temporalmente. Nosotras pertenecemos a la dimensión 6L, mientras que vosotras pertenecéis a la 21A. Nuestra dimensión es la más avanzada en el tiempo, por ello, nuestro gobierno ha ideado un departamento controlado por el Ministerio del Interior del país, en el que Funami-san y yo trabajamos como agentes. Además, el departamento tiene trabajadores infiltrados pertenecientes a todas las dimensiones con el fin de avisarnos y cooperar si algo sucediera. Estamos también algo más avanzados en tecnología y pudimos hallar el mayor descubrimiento de la historia, las conexiones. Estas conexiones son las que enlazan todas las dimensiones y hacen de hilo conductor de la información. Como agentes del departamento, nuestro deber es proteger esas conexiones y no dejar que nada las altere, ya que, si algo cambiara en una dimensión anterior a la nuestra, podría afectarnos.
—¿Q-queréis decir que hacéis viajes en el tiempo para que nada cambie en el futuro? —Ayano estaba realmente sorprendida.
—No son viajes en el tiempo —dijo Yui—, son viajes entre dimensiones. Hay diferencias entre tu realidad, la nuestra y todas las demás.
Ayano entonces se dio cuenta.
—¡Ah! ¡Por eso Chitose no lleva gafas!
—Exacto, Ayano-chan. En nuestra dimensión, nunca he sido miope —dijo Chitose con una sonrisa.
—Pero algo sí es seguro, el interior de las personas... no cambia. Es decir, todas las Ayano de todas las dimensiones están perdidamente enamoradas de Kyoko. Y, por tanto, todas las Ayano de las distintas dimensiones toman las mismas decisiones en situaciones iguales, ya que son la misma persona —continuó Yui.
—Entonces... ¿yo habría decidido confesar mis sentimientos fuera en la dimensión que fuera? —preguntó Ayano.
—Sí —contestaron las otras dos.
—Y... ¿Toshino Kyoko me rechaza en todas ellas..? —Ayano se entristeció de repente al comprender el asunto de las conexiones.
—Ayano... En la única en la que te rechaza... es en ésta —dijo Yui.
—¿Eh?
—El problema surge cuando la decisión de una persona rompe con la realidad, siendo diferente de la que debería ser —dijo Chitose—. Toshino-san debería haber aceptado tus sentimientos, ella te quiere. Por eso estamos aquí.
—¡¿Solo estáis aquí para aseguraros de que Toshino Kyoko y yo acabemos juntas?!
—Es un hecho que se ha vuelto realmente importante desde que su rechazo ha provocado que abandones el consejo estudiantil —dijo Yui.
—¿P-por qué? ¿Por qué se ha vuelto tan importante? —preguntó Ayano con curiosidad.
Las dos agentes se quedaron en silencio por un instante.
—Eres una civil... y ya te hemos contado demasiado. Será mejor que lo dejemos aquí —respondió Yui.
—Es información clasificada del DD, Ayano-chan —intervino Chitose—. Por ahora, asegurémonos de que Toshino-san no te rechace. Necesitamos que vuelvas a intentarlo.
—¿Intentarlo? —dijo Ayano, confusa.
—Necesitamos que intentes conquistar a Toshino-san de nuevo.
—¡¿Eh?!
—Vamos, Ayano. Sabemos que te quiere al igual que tú a ella, todo irá bien —dijo Yui.
—N-no sé si eso es cierto...
—¿Por qué lo dices? —preguntó Yui.
—N-no es nada... E-está bien, lo intentaré de nuevo... —Ayano no podía evitar sonrojarse, aunque algunas dudas con respecto a Kyoko y Chinatsu rondaran aún por su mente.
Con Ayano ya informada de lo que era estrictamente necesario, las agentes la acompañaron a casa como si de dos escoltas se trataran. La ex vicepresidenta, por su parte, tenía la sensación de que cuanto más sabía, menos entendía lo que estaba sucediendo. Si era un hecho verídico que Kyoko realmente la quería, ¿por qué la rechazó de inmediato? En el camino a su residencia, las agentes conversaban entre ellas acerca de lo que iban a cenar esa noche. Ayano no prestaba demasiada atención, ya que seguía perdida en sus pensamientos. A su mente volvía la imagen de esos ojos azules que la miraban mientras oía las palabras ''lo siento'', las cuales se habían clavado en lo más profundo de su alma, sin permitirle olvidar el rechazo de la persona que más amaba.
—¿Ayano? —la llamó Yui, al verla distraída.
—¿Eh..? D-dime, Funami-san...
—Deberías volver al cargo de vicepresidenta, seguir tu vida con normalidad.
Ayano hizo una pausa antes de responder.
—A-ahora mismo no me siento con fuerzas para volver... No podría...
—Está bien, Ayano-chan —intervino Chitose—. Arreglaremos lo que tiene que ver con Toshino-san y todo volverá a ser como antes.
—Con la pequeña diferencia de que Kyoko y tú estaréis saliendo juntas —finalizó Yui.
El sonrojo en las mejillas de Ayano se hizo visible de inmediato al pensar en la posibilidad de poder estar con la chica rubia. Ni siquiera se dio cuenta de que habían llegado a su destino.
—Bien. Procura descansar bien para mañana, te encargaremos una pequeña tarea —dijo Yui.
—¿Tarea..? —dijo Ayano, confusa.
—No te preocupes, no te resultará muy difícil. En realidad, ya lo has hecho antes —contestó la agente.
Las dos adultas dejaron a la estudiante en la puerta de su casa y se marcharon en la oscuridad de la noche. Ayano, tal y como le aconsejó Yui, intentó descansar como era debido para estar en plena forma el día siguiente. No le fue muy difícil, ya que no había estado durmiendo bien esos últimos días debido a su problema con la chica rubia. Así pues, al caer rendida en su cama, se quedó dormida al poco tiempo.
—¿Qué crees que le habrá pasado a Toshino-san para rechazar a Ayano-chan? —preguntaba Chitose a su compañera, mientras regresaban al apartamento que el Departamento de Dimensiones les había facilitado como alojamiento para la misión.
—Alguna tontería de las suyas, como siempre... —respondió Yui.
...
La mañana siguiente, Kyoko corría con prisa por los pasillos para intentar llegar a tiempo a su clase. Al doblar la esquina próxima a su aula, chocó con otra alumna que iba caminando en dirección contraria y a la que por poco deja caer debido al impacto.
—¡Oh, Chinatsu-chan! —dijo Kyoko, sorprendida.
—Kyoko-senpai, ¿qué haces corriendo por el pasillo?
—Llego tarde a clase... Ayer me quedé leyendo el nuevo capítulo de Mirakurun. ¡Estaba tan emocionante que debía terminar de leerlo o no podría dormir!
—Más bien no has podido dormir por estar leyéndolo... —decía Chinatsu, rodando los ojos.
—Tú me entiendes, ¡¿verdad?!
—Ojalá algún día lo haga... —dijo, volviendo a rodar los ojos—. De todas formas, estaba hablando con Yui-senpai en tu clase y he visto que vuestra profesora aún no ha llegado.
Kyoko, que respiraba de forma un tanto agitada, se sintió aliviada al ver que no llegaría tarde. Entonces, miró a su kouhai.
—Oye, Chinatsu-chan —dijo Kyoko, seriamente.
—¿Hm? ¿Qué pasa, Kyoko-senpai?
En ese momento, Chitose, que también iba de camino a su aula, pudo alcanzar a oír a las dos estudiantes.
—¿Alguien sabe lo nuestro además de nosotras dos? —preguntó Kyoko a Chinatsu.
Chitose se detuvo de repente y se quedó escondida tras la esquina del pasillo. No era su intención escuchar conversaciones ajenas, pero fue un acto reflejo al no saber cómo reaccionar para no interrumpir.
—Claro que no, ¿por qué lo preguntas? —siguió Chinatsu.
—Pues porque hace unos días... Ayano me declaró sus sentimientos.
—¡¿Qué?! —Chinatsu parecía realmente sorprendida.
—¿Tú le has dicho algo acerca de nosotras? Ayano ayer dijo tu nombre... dando a entender que tenemos buena relación.
—Claro que no le he dicho nada. De todas formas... ¿qué respondiste?
—¿Tú qué crees? Le dije que no, como era de esperar...
Chitose, aún escondida, se estaba quedando de piedra. Realmente parecía que Kyoko y Chinatsu eran pareja y que Ayano había tratado de entrometerse entre ellas.
—Ha dejado el consejo estudiantil y estoy segura de que es por algo que he hecho... —continuó Kyoko.
—¿Crees que Sugiura-senpai ha descubierto lo nuestro..?
—No lo sé... Por ahora intentaré que vuelva a ser la vicepresidenta... aunque creo que no quiere ni verme. De todas formas, ¡eso no cambia nada para nosotras! Mañana hablaré con Yui. ¡Nos vemos, Chinatsu-chan! —dijo Kyoko, antes de irse a su clase.
Una vez que la chica rubia se marchó, Chinatsu continuó andando por el pasillo hasta encontrarse con Chitose al doblar la esquina.
—Ah, Ikeda-senpai. Buenos días —dijo Chinatsu con una sonrisa.
—Y-Yoshikawa-san... Bu-buenos días... —contestó Chitose, intentando aparentar normalidad.
Chitose vio cómo su kouhai desaparecía al bajar las escaleras. La confusión y preocupación podían verse reflejadas en el rostro de la albina, que solo tuvo que dar unos pasos para situarse en la puerta de su aula.
—Esto no es buena señal... —dijo, antes de entrar.
