Corazón de manzana.
Los días desde la última guerra con los Morganos se habían hecho más pasajeros, cada pony había regresado a sus respectivas ciudades, y en Ponyville especialmente, los ponys ya habían logrado reconstruir la mayor parte del pueblo; y en la biblioteca, un lugar perfecto para estudiar todo tipo de temas, hogar de la princesa Twilight Sparkle, el día de hoy celebraba un acontecimiento singular.
-¡Spike! ¿Has visto mi corona? ¡Se supone que la dejé con los demás elementos, pero no está!-, justamente faltaba un día para la víspera del sol de verano, y la princesa Twilight era invitada principal en la ciudad de Filydelphia, la ciudad elegida por Celestia ese año para la celebración.
-Si la princesa Celestia se entera que la perdí en la biblioteca podría desterrarme ó mandarme a un calabozo ó …-
-Tranquila, la dejaste sobre tu cabecera anoche, precisamente para que no la olvidarás, recuerdas-. Spike decía esto mientras bajaba las escaleras tranquilamente con la corona entre sus garras.
-Oh, cierto, gracias…- La verdad era que Twilight se la había pasado planeando la celebración por mucho tiempo, ya que esta vez, solo ella iría a Filydelphia para la celebración y estaba algo estresada.
-¿Seguro que no quieres acompañarme Spike? Te divertirás-. No es que Twilight estuviera triste por ir sin sus amigas, pero en esta ocasión, cada una tenía sus planes.
-Estaré bien, además, ya terminé el regalo para Rarity, y está vez se lo daré sin importar que pase-. El rostro de Spike brillaba de decisión, y Twilight no pudo decirle nada más.
Spike se la había pasado cada noche por una semana trabajando en un regalo para Rarity, y Twilight no podía ni acercarse cuando él secuestraba el balcón donde alguna vez se hospedara uno de sus mejores amigos.
-Entiendo, espero que Rarity lo acepte de buena fe-. Dicho esto, Twilight le dió un abrazo pony a Spike deseándole buena suerte.
Twilight dejó la biblioteca poco antes del mediodía, dejando a Owlowishus y a Spike solos, aunque cada uno se puso en marcha en sus propios asuntos.
Owlowishus se quedó leyendo un libro muy grande en la biblioteca, él pasaba horas leyendo y dormía muy poco solo por las mañanas.
Spike por su parte tomó el regalo para Rarity que había colocado en una pequeña mesita en el balcón, era una rosa de cristal, con los pétalos hechos de rubíes y el tallo de esmeraldas, tenía una forma redonda, como una rosa que acaba de terminar de abrirse.
La rosa estaba cubierta por un domo de cristal que Twilight tenía guardado, dentro guardaba la varita de Desirée, y era prácticamente indestructible, lo que garantisaba que no le pasará nada en camino a entregarla.
Spike salió finalmente, tenía pensado ir directamente a la boutique carrusel, pero varios puestos que se acumulaban alrededor del ayuntamiento lo obligaron a rodar esta área.
Los primeros edificios en reconstruirse habían sido los comercios, la alcaldía y la escuela, que solamente había perdido el campanario y algunas ventanas.
Shugarcube Corner por ejemplo, ahora tenía la forma de un cupcake con varios balcones adicionales a su alrededor, haciéndolo parecer más un castillo que una pastelería.
Los puestos extras estaban preparándose para la celebración, y Spike por casualidad paso por el que le pertenecía a la familia Apple.
-¡Hola terroncito! ¿Listo para la gran fiesta de mañana?-, Applejack estaba arreglando un puesto bastante grande para la venta de sus productos, parecido al puesto portátil que llevó alguna vez a la gran gala del galope, pero más grande, con una parte trasera incluso para un horno pequeño, pensando claro en cocinar de ser necesario.
-Sip, y estoy seguro también con quién quiero pasar ese día-. Spike guardaba la rosa tras su espalda, no era muy grande en realidad, pero para él significaba demasiado.
-Seguro que se la pasarán bien los dos-. Applejack le dió una ligera mirada de complicidad al joven dragón, ella sabía de quién se estaba refiriendo, por lo que simplemente le deseo suerte y continuó con su trabajo.
No había pasado mucho desde que Spike había pasado, que Applejack ya había terminado de montar su puesto, y estaba recogiendo sus herramientas.
-Finalmente un poco de descanso, seguro la abuela estará con Pinkie Pie a estas horas, pasaré a verla a ver si le preparo algo rico para cenar-. La abuela Smith pasaba algunas noches a la casa de Pinkie Pie para revisarla, vivir tan cerca le convenía a ambas, especialmente ahora por lo avanzado de su embarazo.
Applejack levantó su caja de herramientas y se la montó en la espalda, giró la cabeza para ver su obra y continuó su camino a casa.
-¡Auch! ¡Ten cuidado compañero!-, Applejack se quejó por el choque que había recibido de parte de alguien que se le atravesó al momento de girarse, pero su sorpresa fue más grande, al ver que se trataba de Spike.
-Lo siento terroncito, no quería…-, Applejack tuvo que parar en seco su comentario, pues el joven dragón estaba en el suelo con lágrimas en los ojos y aferrándose a una especie de jarra de vidrio. -¿Estás bien Spike?-.
Spike volvió la mirada hacia Applejack, quien al ver que lo que sostenía era una gema dentro de un cristal, entendió que algo había salido mal para su amigo.
-Lo lamento Spike, ¿no le gusto tu regalo?-. Era obvio que Applejack sabía para quién era aquella gema, pero la respuesta de su amigo dragón no era lo que ella esperaba.
-Ni siquiera se la di-
-¿Por qué no?-
-Cuando llegué a la boutique, toqué la puerta pero nadie contestó, así que busqué en los alrededores pensando que Rarity estaba tomando el té afuera, pero al ver la parte de atrás la encontré a ella besándose con Fancy Pants, ¡y no pude hacer nada más que salir corriendo y terminar como un tonto con las manos llenas otra vez!-. Spike había dicho todo esto con un solo respiro, lo que terminó en hacerlo llorar aún más fuerte al final.
Applejack era muy nueva con los sentimientos, pero le había pedido antes muchos consejos a la abuela Smith, por lo que pudo encontrar un poco de consuelo para su amigo.
-Bueno, la abuela una vez me dijo, si el árbol es demasiado duro, intenta cambiar de ángulo-.
-¿Eso qué significa?-
-Que tal vez has estado esforzándote de más con algo, que no has intentado ver más a tu alrededor, hay más árboles para recoger manzanas caramelo-. Ese último comentario Applejack lo dijo ofreciéndole su casco para que se levantará, dejando ver finalmente el trabajo que Spike protegía tanto. -¿Es una rosa verdad? Si la ves de cabeza, se parece mucho a una manzana-. Spike no lo había pensado, pero al darle la vuelta para verla desde otro ángulo, de verdad parecía una manzana; al darse cuenta de esto, se puso a reír, y Applejack se rió junto con él.
-Vamos, arriba ese ánimo, ¿mañana Twilight no está verdad?, ¿por qué no me ayudas en el puesto? Así mantendrás tu mente ocupada-.
Spike aceptó alegremente la propuesta, y al día siguiente, pasó toda la tarde con Applejack y su familia, ayudando a dar fuego al horno y vendiendo pays.
Era ya de noche cuando los pays ya se habían acabado, y faltaba masa para hacer nuevos.
-Iré al granero por más harina abuela, ¿Spike, quieres acompañarme?-. Applejack trataba de pasar algo de tiempo con su amigo dragón para que su mente no regresará algún pensamiento desagradable, y Spike sorprendentemente estaba cooperando, pues con una sonrisa muy alegre se montó en la espalda de Applejack y se fueron juntos rumbo a Sweet Apple Acres.
A pesar de la noche, la luna brillaba en todo su esplendor, alumbrado todos los caminos, era natural, pues la princesa Luna la dejaría en lo más alto hasta el amanecer, por ocasión de la celebración.
-La venta de hoy es de las mejores, con esto podremos comprar el nuevo cajón para las gallinas, las pobres ya están bastante apretadas-
-Puede ayudarte con ellas después si quieres-
-Bueno, eso sí lo apr ciaria, a veces pueden volverse una verdadera…-.
Applejack se detuvo algunos metros antes de llegar a la entrada de su casa, las luces estaban apagadas, pero la puerta abierta, y ella se había asegurado de cerrar bien antes de salir al festival.
-Spike, creo que alguien entro a la casa, quédate aquí, iré a revisar-. Applejack bajo de un solo empujón a Spike de su lomo, avanzó con cuidado, pero dispuesta a enfrentar a quien estuviera amenazando su hogar.
La puerta no recibo al abrirse, Applejack siempre la aceitaba. En la estancia no había nadie, y copiando el paso ligero de uno de sus amigos, continuó revisando hasta llegar a la cocina, donde un ruido llamó su atención.
-Te atrapé, no te muevas-. El comentario logró detener el sonido que Applejack había escuchado al principio, pero solo para cambiarlo por una sensación de mareo que ella no pudo controlar.
-En realidad no quiero hacerte daño, solo quiero la famosa jalea de Zapa-manzana, hay algunos ponys que pagarían muy bien por un poco sabes-. El mareo había dejado a Applejack en el suelo, escuchaba la voz de su agresor, pero no podía enfocarlo bien. -Pero será mejor que no deje ningún testigo-. El pony, que era un unicornio, iluminó su cuerno, del que salieron pequeñas agujas de cristal, que terminaron impactandose en un objetivo muy inusual para él, pues un bebé dragón las había recibido todas.
-¡Es mi turno!-, luego de decir esto, Spike le lanzó una llamarada a la cara del pony, quién no pudo esquivarla por la sorpresa.
-Pagaras por esto engendro-. El unicornio lanzó nuevamente agujas que se incrustaron en la piel de Spike, pero esta vez le provocaron que se hechar para atrás, eran agujas envenenadas.
Applejack comenzaba a recuperarse, y logró prender la luz de la cocina para ver mejor, el pony era un pony de piel marrón y un traje blanco muy bien planchado, pero algo arruinado por el fuego de Spike.
-Odio tener que ensuciarme los cascos con criaturas tan insignificantes como ustedes, pero bueno…- el cuerno del unicornio volvió a iluminarse, -...esta vez haré una excepción-. Las agujas envenenadas volvieron a volar en contra de Applejack, quien aún estaba debilitada y no las pudo esquivar, aunque no había sido necesario, pues Spike nuevamente se había interpuesto entre ella y las agujas.
-¡Spike!-. Applejack apenas podía creer que algún pony o dragón fuera tan valiente.
-No te preocupes, yo te protegeré-. Ese comentario provocó que la cara de Applejack se pusiera roja, pues jamás había tenido la necesidad de que un pony la protegiera, por lo que se sintió un poco avergonzada.
-Oh qué tierno, pero dime, ¿Quién te protegerá a ti?-.
-Yo por ejemplo-
El unicornio de traje blanco volteó a la puerta trasera de la cocina, donde se encontraba parado un unicornio de pelaje y crin blancos, quién mantenía su cuerno brillando.
-Por favor, y tú qué se supone que puedes hac...ce….-. La voz del intruso se paralizó, de algún modo se había quedado con la boca abierta y sin capacidad de hacer ningún hechizo.
-Estaba recogiendo algunas manzanas para celebrar el sol de verano con mi esposa y me encuentro que tratas de robar a mi familia, suena a una buena condena para mi-.
El unicornio blanco parecía molesto de tener que enfrentarse a maleantes en esta noche de celebración, pero la voz de Applejack lo regreso a la realidad.
-¡Spike! ¡Despierta vamos!-, Spike yacía entre los cascos de Applejack, temblando, pero sin decir nada.
El unicornio blanco lo reviso y se exaltó al ver que se trataba de un hechizo de envenenamiento.
-Applejack, lleva a Spike con haada Zecora, ella lo curará, yo los alcanzaré después-, por la impresión Applejack parecía estar en shock, -¡vete ya, no hay tiempo!-. Applejack subió a su lomo al bebé dragón con la esperanza de que llegará a tiempo a ver a su amiga cebra y pedirle un antídoto.
-Ahora en verdad te dejarán en un calabozo-. Le dijo el unicornio blanco al unicornio de traje, que para ese momento tenía una mosca parada en la lengua, tenía realmente un mal aliento.
