Kyoko no podía creerlo. Ayano había ido hasta allí solo para volver a decirle lo mismo que le dijo pocos días atrás. ¿Quién se declara de nuevo después de haber sido rechazado y además en la misma semana?

—P-pero... Ayano...

—¡Y-ya sé que es la segunda vez que te lo digo! ¡Pero..!

—¿Por qué me mientes?

—¿Q-qué?

—¿Tantas molestias te estás tomando para que me aleje de ti? ¿De verdad crees... que me iba a incomodar pasar tiempo contigo solo porque sé que me has confesado tus sentimientos?

—¡P-pero, Toshino Kyoko..!

—¡Me da igual que dejes el consejo estudiantil para no tener que venir a buscarme, pero al menos dime la verdad!

—¡Te estoy diciendo la verdad!

—¡No!

La Yui adolescente se asomó apresurada al escuchar los gritos y corrió hasta donde se encontraban las estudiantes para colocarse entre ellas.

—¡¿Pero qué está pasando aquí?! ¡¿Tenéis idea del alboroto que estáis formando?!

Tanto Kyoko como Ayano se quedaron en silencio. Aunque la intención no fuera discutir, habían terminado gritándose la una a la otra. La chica de la coleta sentía que su propia misión había fracasado y que lo había echado todo a perder. Miró a Kyoko y observó que sus ojos azules estaban humedecidos, al igual que los suyos. No soportaba el hecho de verla sufrir por su culpa, así que lo único que pudo hacer es salir corriendo de allí sin siquiera esperar a que las agentes, que se mantenían aún escondidas, la siguieran.

—¿Ayano? —dijo la Yui de 14 años, sorprendida de ver cómo Ayano se marchaba—. Kyoko, ¿qué ha pasado?

Kyoko seguía cabizbaja sin querer decir nada mientras hacía lo imposible por no romper a llorar. Yui, al ver a su amiga tan afectada, comprendió que el conflicto que había entre ella y Ayano no era algo trivial, mucho menos, algo de lo que la chica rubia quisiera hablar en ese momento. Acompañó entonces a Kyoko de vuelta al apartamento sin preguntar, quizás para evitar recordar, en la medida de lo posible, aquel mal encuentro.

Una vez que las estudiantes entraron y el pasillo se quedó vacío, las agentes abandonaron su escondite y salieron con semblante preocupado.

—Ay, dios.. Ayano-chan... Tenemos que ir a buscarla —Chitose estaba realmente angustiada. Aunque ésta fuera de otra dimensión, seguía siendo su mejor amiga.

—Se acabó. Kyoko está rechazando a Ayano a propósito. Esta idiota va a conseguir meternos en un gran problema —dijo Yui, enfadada.

—Pero, ¿por qué la sigue rechazando? —preguntó Chitose.

—No lo sé... Pero hay que encontrar a Ayano y decirle la verdad... de una vez por todas.

...

Ayano caminaba sin rumbo por las calles de la ciudad, sin prestar atención a dónde iba o dónde se encontraba. Únicamente era capaz de pensar en el angustiado rostro que Kyoko tenía en aquel momento, cuando habían empezado a gritarse sin sentido. La ex vicepresidenta estaba tan abatida que el hecho de que la chica rubia hubiera vuelto a rechazarle no le dolía tanto como haber visto esos tristes ojos azules que la miraban de esa forma tan apenada.

Flashback:

—¿Por qué me mientes?

—¿Q-qué?

—¿Tantas molestias te estás tomando para que me aleje de ti? ¿De verdad crees... que me iba a incomodar pasar tiempo contigo solo porque sé que me has confesado tus sentimientos?

La conversación se repetía una y otra vez en su cabeza, aunque ella intentara detener esos pensamientos.

''¿En qué le estoy mintiendo?'', pensó Ayano.

Miró hacia el cielo intentando comprender aquellas palabras de la chica rubia, como si en ese azul intenso o en las blancas nubes pudiera encontrar una respuesta. Rindiéndose, bajó la mirada, percatándose de que las agentes Yui y Chitose la esperaban al final de la calle.

—Ayano-chan... —Chitose se mostraba claramente preocupada por su amiga.

—Ayano, sé que lo último que quieres es hablar de esto, pero te necesitamos... ¿Puedes volver a ayudarnos? —dijo Yui.

—Necesito un poco de tiempo... —contestó la chica de la coleta.

—Tiempo es lo que no tenemos, Ayano —respondió Yui—. Esta vez, te contaremos toda la verdad. Por favor, escúchanos al menos.

Ayano, resignada, asintió levemente.

—Lo que sea para que Toshino Kyoko deje de sufrir así...

—Bien. Vamos —dijo Yui, finalmente.

Cayendo ya la noche en Takaoka, Ayano se ofreció a llevarlas a su casa. Gracias al gran parecido de la agente Chitose con su mejor amiga, pudo fingir que se trataba de un familiar cercano, lo cual fue suficiente para no preocupar a la madre de Ayano, aunque sí mostrara cierta curiosidad. Las tres subieron a la habitación de la chica de la coleta para poder hablar con total tranquilidad.

—Bien... Ayano, es hora de que te contemos el porqué de nuestra misión —dijo Yui, seriamente.

Ayano respiró profundamente, por fin iba a conocer el verdadero motivo de la llegada de las dos agentes.

—Como ya te dijimos... hemos sido enviadas de parte del Departamento de Dimensiones para corregir la conexión entre vuestra dimensión y la nuestra.

—Sí —dijo Ayano.

—Nosotros somos capaces de calcular los acontecimientos posteriores que implican la información enviada a nuestra dimensión a través de ese hilo conductor. Allí tenemos una clasificación y dividimos las alteraciones dimensionales en tres posibles grados: fisura dimensional, grieta dimensional y fractura dimensional. La primera es la más leve, siendo un detalle sin importancia que no afectará a lo que ocurrirá después, como el hecho de que esta Chitose no sea miope —dijo Yui, señalando a su compañera—. La segunda, la grieta dimensional, es algo más importante que la anterior, pudiendo cambiar hechos como la muerte de una persona, pero sin llegar a ser masivo. La última, que es por la que nos envían a Chitose y a mí, es la más grave de todas. Tal como su nombre indica, provoca una fractura en la realidad de la dimensión y se queda desconectada de las demás, no sin antes llevar la información a través de la conexión a otras dimensiones y alterar las demás realidades.

—Y-ya veo... Entonces lo que hay aquí es una fractura de esas... —decía Ayano, haciendo un esfuerzo por entender la explicación de Yui.

—Sabemos que esta semana sería en la que tú finalmente te declararías a Kyoko y que ella aceptaría tus sentimientos.

—Pero Toshino-san decidió rechazarte y, entonces, todo tendría que volver a ser calculado para la nueva realidad que acarreaba esa nueva decisión —explicó Chitose.

—Pero... eso tampoco cambia nada importante... ¿no? —preguntó Ayano con timidez.

—No lo llamamos fractura dimensional por nada. Verás, Ayano... —empezó Yui—. Tú serás un alto cargo del gobierno en tu futuro... Esto será así gracias a tu experiencia en el consejo estudiantil como presidenta el próximo año y tu decisión de seguir estudiando ciencias políticas en la universidad. Llegará un momento en el que nuestro país necesite un acuerdo importante para evitar una guerra continental que nos llevará a la ruina... y tú serás la que lleve a cabo ese acuerdo con el país enemigo.

—¡¿Qué..?! —alcanzó a decir Ayano.

—Pero ahora que Kyoko te ha rechazado, has dejado el consejo estudiantil. Nunca llegarás a ser presidenta y tampoco querrás estudiar ciencias políticas en la universidad. Nunca serás ese alto cargo y la guerra tendrá lugar, arrasando Japón por completo.

Ayano se quedó sin aliento al escuchar a Yui. Todo podría cambiar por el simple hecho de dejar el consejo estudiantil, toda su vida y la de un país entero.

—Es verdad que la decisión de Kyoko provocó que tuviéramos que venir... pero vuestra relación no es nuestro objetivo principal, sino tu carrera profesional. Por eso hemos acudido a ti, y no a ella —dijo Yui.

Ayano se llevó las manos a la boca en señal de asombro.

—Por eso queréis que Toshino Kyoko y yo estemos juntas... Para que yo vuelva al consejo estudiantil...

—Espera, Ayano-chan —se apresuró Chitose—. No estamos queriendo decir que lo único que nos importe sea tu carrera profesional. Queremos hacer lo posible para que seáis felices.

—Pues ahora mismo ninguna de las dos lo es, Chitose...

—Si realmente no nos importara vuestra relación, te pediríamos que no abandonaras el consejo directamente —contestó la albina—. Y aunque nuestro objetivo sea ese, no vamos a permitir que os separéis. Nosotras os hemos visto crecer juntas como pareja y sabemos que os necesitáis. Tú haces que Toshino-san sea una persona más responsable, y ella hace de ti una persona más cercana y sensible. Incluso fue ella quien te animó finalmente a estudiar ciencias políticas y a aceptar después el cargo que se te ofreció en el gobierno, sabiendo que eso provocaría pasar menos tiempo contigo. No es solo la paz de nuestro país lo que queremos salvar, sino a vosotras también. Y te puedo asegurar que Toshino-san y tú os queréis muchísimo, y que no podéis vivir la una sin la otra.

Yui se quedó sorprendida ante aquel discurso que su compañera acababa de declamar, incluso había conseguido conmoverla y que se le escaparan algunas lágrimas. Después de todo, ella también había sido testigo de lo mucho que significaba Ayano para Kyoko y viceversa. Al mirar a la estudiante de la coleta, pudo ver cómo hacía lo imposible por no llorar. Sus ojos estaban cristalinos y sus manos temblaban. Podían escucharse los sollozos de Ayano aunque ésta bajara la mirada e intentara disimular. Chitose miró a Yui y ambas sonrieron, convencidas de lo que debían hacer. Las dos agentes se sentaron a cada lado de la estudiante para darle apoyo y tranquilizarla. Ayano no tardó en echarse a llorar en los brazos de su mejor amiga de 28 años, mientras ésta le acariciaba la cabeza y la consolaba.

—Tranquila, Ayano-chan..

—C-Chitose... —decía Ayano, entre sollozos—. N-no quiero separarme de ella...

—Lo sabemos~

—¡L-la quiero mucho, Chitose! ¡N-no sabes cuánto..!

—Lo sé, no te preocupes. Conseguiremos que estéis juntas aunque tengamos que hablar también con Toshino-san.

En ese momento, Ayano se dio cuenta de que había algo en aquella escena que no era normal. Dejó de llorar en ese instante y, aún con su rostro humedecido por las lágrimas, preguntó a su amiga.

—Chitose... ¿por qué no estás sangrando?

—¿Sangrando..? —dijo ésta, confundida.

—T-te acabo de decir que quiero a Toshino Kyoko y que no quiero que nos separen... Y tú no fantaseas ni tienes hemorragias nasales.

—Ah... Bueno... en nuestra dimensión, la 6L, no fantaseo con vosotras.

—¿Q-qué? —dijo Ayano, separándose de su amiga—. ¿Cómo es posible?

—Es una pequeña fisura que hay en vuestra realidad, pero no es importante. Es más, fuimos nosotras las que la provocaron —explicó Chitose.

—¿Eh? ¿No se supone que vosotras os encargáis de que nada se altere?

—Nosotras intervenimos cuando se trata de una fractura dimensional o, al menos, de una grieta dimensional. Las fisuras no tienen importancia al no tener capacidad para cambiar la realidad de forma drástica —dijo la albina con una sonrisa.

—¿Y... por qué la Chitose que conozco sí fantasea y tiene riesgo de morir de un derrame nasal cada vez que nos ve a Toshino Kyoko y a mí juntas?

—Jeje... ¿No te has dado cuenta aún, Ayano-chan?

Ayano no se atrevió a preguntar esa vez. Quizás porque sabía que era una información que no le podrían dar legalmente, o quizás porque no se sentía preparada aún para saber una verdad acerca de su mejor amiga que, hasta ese momento, había sido motivo de muchas situaciones de tensión, temiendo por su vida casi siempre.

—Deberíamos irnos ya, es algo tarde. Esperamos que todo lo que te hayamos contado te anime a volver a ayudarnos —dijo finalmente Yui.

Ayano despidió entonces a las agentes en la puerta de su casa, aunque aún seguía algo confundida. Le habían dado gran cantidad de datos acerca de su futuro y no sabía cómo tomarlo. ¿Realmente valía la pena arriesgar la paz de un país entero por asegurar un futuro con la persona que amaba? Ella podría volver al consejo estudiantil y olvidarse de estar con Kyoko. Sería doloroso, pero su nación estaría a salvo en unos años.

''En realidad... tampoco soportaría una vida sin Toshino Kyoko... No tendría ánimos para seguir...'', pensaba Ayano, mientras se acostaba en su cama para dormir.

...

La mañana siguiente, las agentes madrugaron para llegar a tiempo de acompañar a Ayano a la escuela.

—¿Qué estáis tramando? Ya sabéis que no podéis entrar, las demás chicas os reconocerían —dijo la chica de la coleta.

—No te preocupes, Ayano. Vamos a descubrir de una vez por todas lo que esconde Kyoko. Será un poco arriesgado, pero servirá —dijo Yui.

La agente Chitose, mientras tanto, atendía una llamada con bastante secretismo.

—Toshino-san va hacia el consejo estudiantil —dijo Chitose, dirigiéndose a Yui.

—¿Está preparada? —preguntó ésta.

Chitose asintió y rápidamente dio la orden de actuar a la persona con la que hablaba por teléfono.

—¿Tenéis a otro agente por aquí? —preguntó Ayano con curiosidad.

—¿Recuerdas cuando te dijimos que el departamento tenía agentes infiltrados en todas las dimensiones? —dijo Yui con una sonrisa.

—Claro.

—No pensarías que siendo tan importante para nosotras íbamos a dejarte sin vigilancia, ¿verdad?

—¡¿Q-qué quieres decir, Funami-san?!

—¿Cómo crees que nos hemos enterado tan rápido de la fractura dimensional que se había creado a tu alrededor? Teníamos a nuestra mejor espía muy cerca de ti.

...

Kyoko caminaba por el pasillo donde se ubicaba el consejo estudiantil. A unos metros pudo ver a Chitose, la cual se dirigía hacia la puerta del consejo desde el otro lado de dicho pasillo.

—Oh, Chitose.

—Ah, Toshino-san, justo te estaba buscando. ¿Podrías acompañarme al consejo estudiantil un momento? —dijo la chica de las gafas, amablemente.

La estudiante aceptó sin rechistar debido al gran aprecio que le tenía. Una vez que ambas entraron en el consejo, Chitose echó el pestillo de la puerta.

—¿Hmm? ¿Qué ocurre, Chitose? —preguntó la chica rubia, confundida.

—Lo siento, Toshino-san —respondió la albina—. Pero ya es hora de que me digas la verdad, por el bien de todos.