Ayano tardó unos segundos en asimilar lo que acababa de escuchar.
—¡¿Qué?! ¡¿Mi mejor amiga es un agente infiltrado que trabaja para vosotras?! —decía Ayano, exaltada.
—Eso sí que no te lo esperabas, ¿verdad, Ayano-chan? —dijo Chitose entre risas.
—¡¿Por qué ella no me lo dijo?! —decía la estudiante, para luego dirigirse a la agente Chitose—. ¡¿Por qué no me lo dijiste?!
—Tranquila, Ayano-chan~ No es un agente de nuestro rango, solo trabaja enviando informes por si hay una emergencia. Furutani-san, la jefa de nuestro departamento, la reclutó poco después de que os conocierais. Yo misma vine para darle su contrato —decía, orgullosa.
Ayano se sorprendió aún más cuando oyó el nombre de su kouhai en semejante cargo. ''¿Están todas metidas en esto, o qué?'', pensó.
—Aún recuerdo aquel día, fue hace casi dos años —empezó a narrar Chitose—. Furutani-san nos había pedido que buscáramos un trabajador infiltrado de fiar que pudiera avisarnos si te ocurría algo, y que apoyara por encima de todo tu relación con Toshino-san...
La estudiante decidió no interrumpir y escuchar su historia.
Era una tarde cálida de primavera. Funami-san y yo nos dispusimos a trasladarnos a vuestra dimensión para contactar con mi propia existencia aquí, la mejor opción que teníamos. Llegamos pocos días después de que ella y tú os conocierais, antes de que apareciera Toshino-san en vuestras vidas. En cuanto llegamos, acudimos a la residencia Ikeda y buscamos a nuestro objetivo. Es normal que se sorprendiera al vernos, sobre todo porque podía ver el increíble parecido entre ella y yo. A Funami-san no la conocía entonces, así que ella era como una adulta más.
—Agentes Ikeda Chitose y Funami Yui del Departamento de Dimensiones, Ministerio del Interior.
Nos presentamos como normalmente lo hacíamos, enseñando nuestras placas de identificación, pero ella seguía sin entender demasiado. Le contamos todo lo que la ley nos permitía, sin mencionarle nada de su futuro o el tuyo. Ella no sabe lo que será de vosotras con el tiempo, pero sabe que debe avisar si hay algo que impida que estés en el consejo estudiantil, estudiar en la universidad o tu relación con Toshino-san.
—Si Ayano-chan dejara el consejo estudiantil o su carrera universitaria, deberás informarnos, ¿de acuerdo? —le dije amablemente a mi otra yo.
—Todo sea por ayudar a mi amiga~ —respondió ella.
—Ah, y una cosa más —intervino Funami-san—. Dentro de unos días, una chica rubia y de ojos azules aparecerá para tener una rivalidad con Ayano en los exámenes. Su nombre es Toshino Kyoko, y al principio puede que sea algo problemática... pero será la persona más importante para ella, el amor de su vida.
—¡¿De verdad?! —parecía realmente emocionada por poder conocer a alguien tan preciado para ti, Ayano-chan.
—Si algo ocurriera y las separara, también deberás avisarnos —dijo Funami-san—. Un día Ayano decidirá mostrarle sus sentimientos, y la chica rubia aceptará sin dudarlo, será en algo menos de dos años.
—¡Oh, que ilusión! —dijo ella—. ¡Podré ayudar a Ayano-chan a estar con su amada! ¡Acepto!
—¡Bien dicho! —dije.
Después de eso, no tuvimos oportunidad de volver a verla. Pero puedo asegurar que estuvo esperando emocionada la llegada de Toshino-san~... Después de todo, entiendo cómo piensa.
Ayano comprendió entonces el comportamiento de Chitose todo ese tiempo. ''Ella sabía perfectamente que Toshino Kyoko vendría un día y que me enamoraría de ella... Por eso fantasea siempre con nosotras...'', pensaba.
—Fue una buena elección después de todo —dijo Chitose.
—La reclutasteis porque sabíais que ella siempre estaría conmigo, ¿verdad?
—Exacto. ¿Quién mejor que yo en otra dimensión para cuidar de ti? —le dijo, sonriendo.
Ayano suspiró y le devolvió la sonrisa. Por muchos años que su mejor amiga tuviera, seguía cuidando de ella sin importar el tiempo, el espacio o, en su caso, la dimensión en la que se encontrara. Esto la hacía sentirse protegida.
—Gracias, Chitose...
...
En el interior del consejo estudiantil, la Chitose de 14 años se encontraba frente a Kyoko, a la cual no iba a dejar escapatoria hasta que no dejara claro el por qué de su rechazo a Ayano.
—C-Chitose, ¿qué pasa? ¿Qué quieres? —titubeaba Kyoko, nerviosa.
—La verdad, Toshino-san. ¿Por qué rechazaste a Ayano-chan?
—¡¿A qué viene eso ahora?!
—Toshino-san, sé que estás enamorada de Ayano-chan. Si no me dices la verdad, no te volveré a ayudar a estar con ella.
—¿Ayudar?
—¿Quién crees que os ha estado apoyando todo este tiempo? Y ahora que por fin se iba a cumplir mi sueño, actúas así.. Dime la verdad, Toshino-san, por favor...
Kyoko no tenía salida. Chitose se interponía entre ella y la puerta del consejo, y no parecía que la fuera a dejar salir hasta que no se lo contara todo. Se preguntó entonces si su encuentro con la chica de las gafas realmente había sido casual. Probablemente no. Más bien, parecía algo inevitable. Chitose, aunque quisiera mostrar autoridad, lo único que trasmitía era su estado de preocupación. Kyoko sabía que esos días no debían haber sido fáciles para ella tampoco. Ella, quien más anhelaba ese encuentro sentimental entre su mejor amiga y la chica rubia.
—Dímelo, por favor... Dime qué ha hecho Ayano-chan para merecer tu rechazo... —insistía Chitose.
—Yo... no quería rechazarla... —empezó Kyoko—. Todo... salió mal...
—¿Todo? ¿Qué sucedió?
—Ella... Yo no le gusto a ella... —decía con un hilo de voz, el cual parecía tener cada vez más dificultad para salir de su garganta.
—Sí le gustas, le gustas muchísimo... —dijo Chitose.
—Ella lo dijo. Dijo que yo no le gustaba... Tú estabas allí, oí vuestra conversación...
Los ojos de Kyoko empezaron a brillar, indicando que sus lágrimas luchaban incansablemente por salir de ellos. Chitose entonces se dio cuenta, la chica rubia también estaba sufriendo por haber rechazado a Ayano.
—Cuéntame qué pasó, Toshino-san. Te prometo que todo irá bien y que Ayano-chan no se enfadará contigo —dijo la albina, en un último intento para que Kyoko hablara.
—Está bien.
Chitose se preparó para lo que iba a ser la versión de la chica rubia. Sabía desde el primer momento que algo extraño había tenido que pasar para que Kyoko actuara así. Ésta respiró profundamente, preparándose para narrar su historia.
Ese día... El día que Ayano me confesó sus sentimientos... Yo... caminaba por los pasillos de la escuela. Tenía que entregar mi informe en el consejo estudiantil, y además... tenía hambre. Con suerte, Ayano me daría algo de pudin... Ya sé que puedo comprarlo en la tienda, pero también quería saludarla. Además... no llevaba dinero encima. Y también... Espera, Akari venía conmigo. No, espera, no venía. Bueno, no lo recuerdo. Me encontré con Sakucchan a mitad de mi paseo y me detuve a hablar con ella. El brillo en su mirada al verme era algo que no podía ignorar.
—¡Ah, Toshino-senpai! ¿A dónde va?
—¡A secuestrar un pudin! ¿Sabes si Ayano está en el consejo estudiantil ahora?
—¡Tal como pensaba de Toshino-senpai! ¡Siempre con objetivos importantes! —decía, llena de admiración hacia mi persona—. Sugiura-senpai e Ikeda-senpai están allí ahora mismo.
—¡Excelente información, Sakucchan! ¡Nos vemos! —me despedí de ella antes de seguir mi camino. Sakucchan me dedicó un saludo militar a la vez que gritaba ''Yes, Sir!''.
Continué mi viaje por los pasillos hasta encontrarme cerca del laboratorio de Nishigaki-chan. Escuché una enorme explosión en el interior al pasar delante de la puerta, por lo que decidí caminar más rápido. También oí que Nishigaki-chan intentaba hablar con alguien mientras tosía, quizás la presidenta estaba dentro ayudándole con otro de sus experimentos.
Finalmente, estaba llegando a la entrada del consejo estudiantil. Pude ver a Chizuru pegada a la puerta, prestando mucha atención a vuestra conversación mientras babeaba. ''¡Eso debe ser digno de escuchar!'', pensé.
—Chizurun~ —me acerqué y susurré para no ser descubierta por vosotras—. ¿Algo interesante? Déjame ver~
—¡Tú! —dijo Chizuru en voz baja, llamándome por su apodo cariñoso de siempre.
Más allá de la puerta del consejo, desde el interior, se podía oír lo que decíais.
''N-no, no es eso!''
''Deberías decirle que pasara también más tiempo contigo... Eso sería estupendo... ¡O decirle lo mucho que la aprecias..!''
''¡Y-yo no quiero pasar más tiempo con Toshino Kyoko!''
—Espera, ¿Ayano ha dicho mi nombre? —ahora sí que se volvía aquello interesante de verdad.
—¡Lárgate de aquí! —decía Chizuru, mientras forcejeaba conmigo.
''Deberías ser más honesta, Ayano-chan... Te gusta Toshino-san''
Fue aquella frase la que me hizo quedarme inmóvil. Ya nada me importaba, solo escuchar la respuesta que Ayano daría ante tal afirmación. Esa respuesta confirmaría todo lo que yo sospechaba desde hace meses, que Ayano tenía sentimientos por mí. Y lo cierto es... que yo también los tenía por ella. Pero, ¿qué iba a hacer? Ayano es muy tímida. Si yo me atrevía a decirle lo que sentía, podría asustarla y provocar que se alejara de mí. Nunca permitiría eso.
Todo pasó muy deprisa. Chizuru se mostró tsundere y, aunque en realidad me quiere mucho, agarró el cuello de mi uniforme con la intención de apartarme de ella.
—¡Chizuru, espera!
Fue entonces, antes de que me apartaran de la puerta con un empujón, cuando oí su respuesta.
''En realidad... no me gusta Toshino Kyoko. Ya deberías saberlo, Chitose''.
Impacté contra el suelo tan pronto como dejé de escuchar aquella conversación. Chizuru se acercó a mí y me advirtió que no la molestara más, aunque yo habría agradecido que me siguiera golpeando, porque nada dolería más que mi corazón roto en mil pedazos. Todo era una ilusión mía, Ayano no sentía nada por mí además de amistad. Sin poder evitarlo, mis ojos se humedecieron. Decidí entonces marcharme de allí y esconderme en el primer lugar que encontrara. Fue así como llegué al baño de chicas. Al entrar, me encontré a Chinatsu-chan.
—¡¿Kyoko-senpai?! —ella se preocupó al verme llorar—. ¡¿Qué te ha pasado?!
—A.. Ayano... La he escuchado decir que... no le gusto...
Chinatsu-chan puso su mano sobre mi hombro con la intención de consolarme, pero sabía que lo mejor era dejarme un tiempo a solas para que pudiera estar tranquila y disimular aquellas lágrimas.
—Dame tu informe, yo lo entregaré por ti —me dijo—. No estás en condiciones de ver a Sugiura-senpai en este momento.
Le agradecí el favor y le di mi informe sin pensarlo dos veces. Antes de marcharse, me dijo que me animara, que todo saldría bien. Maldición. Yo jamás había sufrido por estas tonterías. Siempre me había importado más el estar con mis amigas que tener a alguien a quien amar. Y ahora... sentía que toda mi vida se desmoronaba por saber que la única persona que realmente me importó de esa forma no me correspondía. Pero tenía que aparentar normalidad, deshacerme de las lágrimas que mis ojos aún derramaban sin descanso. Parecía que, por mucho que yo ordenase que pararan, ellos seguirían llorando.
Me lavé la cara con cuidado y, al cabo de unos minutos, conseguí sentirme algo mejor. Mi intención era volver a la sala del club lo antes posible y sin que nadie me viera. Tomé una bocanada de aire y salí del baño con paso firme.
Y, como si de una broma del destino se tratase, me la encontré.
—T-Toshino Kyoko...
—Ah, Ayano..
No lo podía creer, ¿qué posibilidades había? A quien menos deseaba ver, precisamente, era a ella. Pero algo me impidió echar a correr e irme de allí, y fue ver su rostro. Había algo extraño en Ayano, tenía mal aspecto.
—¿Hm? ¿Estás bien, Ayano?
—S-sí. S-solo necesito ir un momento al baño.
Realmente su comportamiento no era el de siempre, parecía desanimada. Entró en el baño sin siquiera mirarme. Yo, por mi parte, quería marcharme, pero estaba preocupada. Y unos segundos me bastaron para necesitar comprobar cómo se encontraba, así que decidí entrar.
—¿Ayano? —decía, mientras me asomaba detrás de la puerta—. Soy Kyoko, ¿todo bien?
Vi cómo Ayano se lavaba la cara y se la secaba con una toalla. Entré y empecé a caminar para acercarme a ella, pero...
—Toshino Kyoko, no te muevas —dijo ella, en tono serio.
—¿Eh?
—H-hay algo que q-quiero decirte.
Ayano se giró hacia mí y puso sus manos sobre mis hombros. No sabía qué hacer. Y si ella se acercaba demasiado, iba a conseguir escuchar el golpeteo que había en mi pecho a causa de los latidos descontrolados de mi corazón.
—C-creo que tú me-me... No, tú m-me g-gustas... m-mucho, T-Toshino Kyoko.
Se me heló la sangre en aquel momento. Diablos, ¿cómo se le ocurre ser tan cruel? ¿Por qué finge confesarme sus sentimientos si ni siquiera le gusto? Ayano seguía mirándome fijamente, esperando mi reacción. Di entonces un paso atrás, alejándome de aquellos ojos que poco a poco fueron perdiendo esa determinación que antes mostraban. No soportaba más esa tensión, así que lo único que se me ocurrió fue huir.
—L-lo siento...
Salí del baño dejando a Ayano atrás y eché a correr sin saber adónde ir. Tenía que calmar mis emociones antes de regresar al club o cualquiera se daría cuenta de mi estado. Después de unos minutos caminando en círculos alrededor del edificio principal de la escuela, y habiéndome tranquilizado, volví con mis amigas...
Así que ésta es mi verdad, Chitose... Sé que debería haber hablado con Ayano para aclarar lo que pasó, pero tenía miedo de que se alejara de mí...
Chitose lo había logrado. Había conseguido averiguar cuál era el problema que impedía a Kyoko aceptar los sentimientos de Ayano. Ya solo tendría que informar a las dos agentes del Departamento de Dimensiones y todo habría acabado.
—Por cierto, Toshino-san... —una última duda rondaba por la cabeza de la albina—. ¿Qué es lo que había entre Yoshikawa-san y tú en realidad? Ella parecía no sorprenderse de tu problema con Ayano-chan.
—Pues... Un trato —dijo la rubia, con indiferencia—. Sabía que Chinatsu-chan siempre estaba intentando enamorar a Yui. Antes de que Ayano me confesara sus sentimientos, Chinatsu-chan, en uno de sus ataques de desesperación por su Yui-senpai, me pidió ayuda para averiguar si Yui sentía lo mismo por ella. Normalmente, me habría burlado y bromeado con ello durante semanas, pero en realidad yo también necesitaba saber si Ayano tenía sentimientos por mí. Por ello, Chinatsu-chan y yo establecimos un pacto por el que ella observaría a Ayano en mi lugar y yo hablaría con Yui para saber si ella sentía lo mismo por Chinatsu-chan.
Ante aquella respuesta, Chitose se sorprendió por la gran preocupación que había creado algo tan insignificante. Se sintió aliviada y un tanto arrepentida de que por su cabeza cruzara la simple idea de que Kyoko y Chinatsu pudieran estar saliendo juntas. Recorrió entonces la sala del consejo para llegar hasta la chica rubia y abrazarla con alegría.
—¡Esto es genial! ¡Ayano-chan estará muy feliz de saber que todo fue un malentendido! Toshino-san, Ayano-chan te está esperando. Búscala y dile lo que sientes, ella te corresponderá.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Kyoko, indecisa.
—Porque para ella también fue todo un malentendido —dijo la albina con una sonrisa.
Chitose le explicó brevemente a Kyoko la versión de Ayano. Cómo se entristeció cuando se percató de la cercanía de Chinatsu a la chica rubia, cómo decidió confesarle sus sentimientos a pesar del miedo al rechazo que sentía, y cómo siguió intentando llegar hasta la verdad oculta de Kyoko sin éxito. Fue entonces cuando Kyoko se arrepintió enormemente por haber hecho sufrir a Ayano sin ser consciente de ello, además de no haber confiado en ella cuando debió hacerlo. Empezó a no tolerar cada segundo que permanecía allí parada sin salir a buscarla y abrazarla. Debía disculparse apropiadamente por todo lo sucedido.
—Chitose, gracias. Ahora, debo irme a buscar a Ayano —dijo Kyoko, decidida y mostrando una sonrisa.
—Date prisa, Toshino-san —dijo Chitose, viéndola marchar—. Aún no es demasiado tarde.
