Os dejo el último capítulo de "Yuru Yuri Dimensión".

Kyomori.


Después de un último y dulce encuentro en familia, llegaba el momento de dar el cierre final a la misión de reconocimiento y actuación en la fractura dimensional ocasionada. Aquel cierre se llevaría a cabo mediante la intervención con una cápsula de amnesia a las adolescentes por parte de las agentes Yui y Chitose. Como bien recordaba Ayano, aquella cápsula haría que su mente olvidara todo lo relacionado con el incidente, el departamento y las propias agentes. Podría recordar que llegó a establecer una relación amorosa con la chica rubia, pero jamás se acordaría de que su mejor amiga era una agente que velaba por su seguridad dentro y fuera de su dimensión.

Chitose la acompañó a una de las salas de interrogatorios de aquel inusual departamento que había escuchado nombrar en tantas ocasiones aquellos últimos días. Antes de entrar a la sala, pudo ver cómo Yui hacía lo mismo con la chica rubia, abriendo la puerta por ella e invitándola a pasar al interior. Kyoko dirigió su mirada a Ayano y le sonrió, dando a entender que no temía perder algunos recuerdos mientras los más importantes siguieran intactos. En efecto, ninguna de las dos olvidaría cada muestra de cariño que habían compartido. Lo único que se extraería sería lo que, legalmente, no debían saber.

Ayano se adentró en aquella solitaria estancia, habitada solo por una mesa sencilla de metal y un par de sillas igualmente metálicas con asientos y respaldos de madera. No disponía de ventanas al exterior y existía un gran ventanal acristalado en el que solo podía ver su propio reflejo.

—Puedes tomar asiento, Ayano-chan —le indicó Chitose, a lo que la joven vicepresidenta se mostró nerviosa—. No te preocupes, será muy rápido.

Ayano obedeció y se sentó en una de las sillas, Chitose ocupó la otra. El cruce de sus miradas fue inevitable una vez que la agente mostró una pequeña bolsita cuyo contenido podían imaginar ambas. Chitose sacó finalmente la cápsula de amnesia y la mantuvo en su mano por unos instantes.

—Supongo que esto es casi una despedida —dijo la albina con una sonrisa.

—¿Perderé la conciencia? —preguntó la joven.

—No. Al igual que lo haría una cápsula de repetición, el efecto se manifestará más tarde cuando ya estéis en vuestra dimensión, totalmente a salvo.

—Es curioso. Todo lo que he vivido desde que este caos comenzó ha sido realmente horrible, pero siento que no me gustaría la idea de desprenderme de esos recuerdos. Después de todo lo que hemos vivido, seguirás siendo mi mejor amiga como siempre, pero dejarás de ser mi heroína. Te agradezco mucho todo lo que has hecho por mí, Chitose.

—Aunque no lo recuerdes, Funami-san y yo siempre cuidaremos de vosotras —dijo, amablemente—. Después de todo, es nuestro trabajo.

Los ojos de Ayano se humedecieron levemente. Se había jurado a sí misma que no lloraría cuando aquella despedida llegara, pero en ese instante no estaba segura de poder cumplir su promesa. Perdería su imagen junto a Kyoko en familia y, sobre todo, sus pocos recuerdos de los momentos que pasó con la pequeña Saki, su hermosa hija. Desde que las agentes le dijeron de su existencia, Ayano había sentido una enorme curiosidad por saber cómo era ella. Y cuando al fin la conoció, supo que jamás podría querer tanto a otro ser humano. Había amado todos y cada uno de los gestos de aquella niña, pero llegaba la hora de que todo desapareciera.

Chitose se disponía entonces a romper la cápsula contra la mesa para intervenir a la joven vicepresidenta. Tampoco ella podía decir que aquel era el instante más feliz de su vida, puesto que su rostro mostraba tristeza y, realmente, no quería hacer olvidar a su mejor amiga. Antes de que pudiera golpear la cápsula contra la mesa, Ayano la detuvo sujetando su brazo.

"Chitose, ¿podría pedirte un último favor?"

...

El viaje de regreso a la D21A había sido completado con éxito. Kyoko y Ayano llegaron aquella mañana al mismo parque del que partieron el día anterior junto a las agentes Chitose y Yui. Después de toda una noche de desvelo, el frescor de las primeras horas del día era casi un regalo para las estudiantes. Se intuía un nuevo comienzo en Takaoka, sin los sobresaltos e incidentes que tuvieron que vivir la semana anterior.

—¿Tenemos que hacer algo más para el efecto de las cápsulas? —preguntó Kyoko.

—No te preocupes —respondió la agente Yui—. La cápsula actuará por sí sola cuando deba hacerlo.

—Entonces, ¿podremos llevar nuestra vida normal? —intervino la vicepresidenta.

—Claro. Solo tenéis que hacer lo de siempre; ir a clase, ver a vuestras amigas, pasar tiempo juntas... —decía Chitose.

—En tu caso, Kyoko; hacer el idiota, comer ron con pasas... —continuó Yui.

—Simplemente no hagáis nada extraño durante unos días —dijo la albina.

—De acuerdo, Chitose —contestó Ayano.

—En fin, cuidaos mucho —Yui apoyó su mano sobre la cabeza de Kyoko, con afecto.

—Vosotras también —correspondió la vicepresidenta.

Las agentes del Departamento de Dimensiones no esperaron demasiado y, tras una rápida despedida, se trasladaron de nuevo a donde procedían. Sabiendo ellas que los recuerdos que aún mantenían las adolescentes desaparecerían en cuestión de días, no quisieron forzar un dramático adiós sin sentido.

—Bueno... —decía Ayano—, creo que llegaremos a tiempo a clase.

—¿Eh? —Kyoko la miró estupefacta, sin querer comprender lo que la vicepresidenta insinuaba.

—Por si lo habías olvidado también, hoy tenemos clase —explicó Ayano con seriedad, aunque al ver el rostro de Kyoko casi pudo leer su mente—. ¡¿Acaso pensabas saltártelas?!

—¡Llevamos toda la noche salvando al mundo! —replicó la chica rubia—. Necesitamos reponer fuerzas.

—¡Tú puedes reponerlas durmiendo en el aula como haces siempre! —respondió Ayano.

—¡Echo de menos mi cama! ¡La necesito! —lloriqueó Kyoko, tratando de convencer a su compañera—. Además... pensaba invitarte a dormir conmigo.

Ambas permanecieron en silencio durante unos segundos, y Ayano pareció pensárselo dos veces antes de responder. No estaba segura de si aquello era una propuesta sincera o una de las muchas maniobras de Kyoko para persuadirla y hacer lo que ella quisiera. La chica rubia sonreía, viendo cómo Ayano se mostraba confusa y muy avergonzada.

—¿Y bien? —preguntó Kyoko, casi proclamando su victoria.

Ayano la crucificaba con la mirada, completamente ruborizada y queriendo resistirse como le fuera posible. El peor enemigo de la chica de la coleta junto a Kyoko era su propia debilidad, y el tener que mostrarse impasible ante esos ojos oceánicos y aquellos labios que tanto amaba probar una y otra vez. La calidez de su cuerpo y la brillantez de su sonrisa podrían hacerla enloquecer, y su alegre personalidad era la vida misma para ella. ¿Quién querría enfrentarse a su peor enemigo?

Ayano no respondió. Con decisión se acercó a la chica rubia y la besó sin previo aviso, tomándola desprevenida.

—Como quieras, pero tú te pondrás como culpable en mi justificante —sentenció, caminando en dirección a la residencia de Kyoko.

La vicepresidenta estaba orgullosa de sí misma. Aunque había cedido finalmente a la petición de Kyoko, lo hizo con cierta arrogancia, tal y como a ella le gustaba. Pero, al no oír ningún comentario de su compañera, se dio la vuelta para ver qué ocurría.

—¿Kyoko?

—Ayano... Me vas a dejar dormir hoy... ¿verdad? —dijo Kyoko, en su asombro.

—¡Deja de decir tonterías! —gritó la vicepresidenta, aún más ruborizada.

Kyoko caminó hasta ella y le sonrió de nuevo. Sujetando su mano la guió para ambas encaminarse al hogar de la chica rubia. Cierto era que necesitaban descansar buena parte del día, pero Ayano tampoco dejaría pasar la oportunidad de dormir lo más cerca que le fuera posible de Kyoko. Y más aún, después de haber tenido posibilidad de perderla para siempre. Cubriéndose bajo las sábanas de la cama individual que poseía aquella habitación, se abrazó con delicadeza al cuerpo de la chica rubia. El calor que desprendía era tan agradable que la invitaba a desvanecerse en el mundo de los sueños. Kyoko la aceptó e igualmente la sostuvo entre sus brazos.

...

Había aún cierto compromiso que la chica rubia tenía entre manos. Algo que había dejado por hacer antes de su viaje a la dimensión 6L. Un pacto por el que, quizás, habría logrado empezar una relación con la vicepresidenta sin necesidad de que ésta, junto con las agentes Yui y Chitose, la ayudaran en ello.

Ayano y Kyoko dormían aún en aquella cama, después de varias horas de descanso. Pero el taladrador sonido del teléfono móvil de la chica rubia amenazaba con despertarlas a ambas. Kyoko fue la primera en abrir sus ojos, dándose cuenta de la llamada entrante que estaba recibiendo. Ayano, aún dormida, se aferraba a ella por la cintura, no queriendo dejar el más mínimo espacio entre las dos. La chica rubia lo vio claro, conseguir zafarse del agarre de la vicepresidenta sin despertarla y alcanzar a coger el teléfono sería todo un reto.

—¿Kyoko..? —la llamó, comenzando a entreabrir levemente sus ojos.

Kyoko se detuvo. Había empezado ya a estirar su brazo por encima de Ayano para llegar hasta su teléfono.

—¿Qué haces? —preguntó Ayano, nada más verla.

—Solo un poco más —decía la chica rubia, aún en su intento por agarrar aquel dispositivo—. Me están llamando.

Ayano aflojó su abrazo y le cedió cierto espacio para que Kyoko pudiera cogerlo al fin. El rostro de ésta podía expresar a la perfección que preferiría no haberlo cogido en cuanto vio quién la llamaba.

—¿Has cuidado bien de Yui por mí hoy, Chinatsu-chan? —bromeó.

—¡¿Dónde estás, Kyoko-senpai?! ¡Ni siquiera te has molestado en venir hoy al colegio!

—¡Oh! Bueno, he estado... con mi familia —respondió la chica rubia, provocando que Ayano mostrara una leve sonrisa y la rodeara de nuevo con sus brazos.

—¡No olvides que teníamos un trato! ¡Mi amor por Yui-senpai depende de ello!

En ese momento lo recordó. El gran pacto que Chinatsu y ella habían establecido, por el que Kyoko debía hablar con Yui e intentar acercarla emocionalmente más a su kouhai.

—Ayano —dejó de hablar y se dirigió entonces a la vicepresidenta, mientras la voz de Chinatsu se podía seguir oyendo a pleno grito a través del auricular—. Tengo otra misión que cumplir.

Kyoko se levantó de la cama y se dispuso a acicalarse un poco. Después de un descanso merecido, había que estar presentable para salir de nuevo. Ayano, por su parte, la miraba aún desde dicha cama sin comprender lo que la chica rubia quería decir. Tuvo que resignarse finalmente, e incorporarse también para dar por terminado aquel momento de ensueño.

Ambas caminaron hasta el mismo colegio esa tarde. Según experiencias pasadas, las integrantes del Gorakubu debían seguir aún en la antigua sala del club del té. Kyoko no se equivocaba, y consiguió encontrar a Yui en compañía de Chinatsu y Akari. Ayano, al estar allí también, aprovechó la visita para ir al consejo estudiantil y comprobar que todo había estado en orden sin ella aquella mañana.

—¿Dónde has estado hoy, Kyoko? —preguntó Yui, al verla entrar por la gran puerta corredera.

—Agente Toshino de la D21A en posición. Necesito hablar contigo, Yui —anunció Kyoko, a modo de broma.

—¿Qué dices? —dijo Yui, quien no entendía nada de lo que su mejor amiga decía.

—Ven conmigo —respondió ésta.

A Kyoko no le fue difícil separar a Yui de su grupo de amigas, pero le resultaba tedioso andarse con rodeos. Dejó a un lado su objetivo de conseguir información sutilmente y le confesó a su amiga los fuertes sentimientos que su kouhai, Yoshikawa Chinatsu, tenía hacia ella. La chica rubia ya contaba con que a Yui no le molestaría, puesto que en la dimensión 6L ambas estaban casadas y esperando su primer hijo. La conexión debe siempre mantenerse, tal y como decía la agente Chitose. Quizás los sentimientos de Yui por Chinatsu aún no habían aflorado al completo, pero accedió a la posibilidad de tener algún día un encuentro con su kouhai por la ciudad con el fin de estrechar el vínculo y compartir aficiones juntas. Kyoko sabía que el afecto que su mejor amiga debía sentir por Chinatsu acabaría apareciendo y, con ello, el inicio de su relación amorosa.

Ayano, por su parte, lo primero que escuchó al entrar en la sala del consejo estudiantil fueron los gritos de Sakurako y Himawari, quienes discutían como en cada jornada de trabajo en la escuela Nanamori. La vicepresidenta echó un rápido vistazo buscando a Chitose, quien no se encontraba allí. Le preocupaba el estado de su amiga después de cómo había terminado aquella misión rutinaria de las agentes.

—¡Sugiura-senpai! —la recibió Sakurako—. ¿Dónde ha estado toda la mañana?

—Con mi familia —respondió rápidamente, tratando de evitar cualquier pregunta que no supiera contestar.

—¿Cómo le va con Toshino-senpai? —preguntó esa vez Himawari—. ¿Han solucionado ya aquel malentendido?

Era claro que Himawari se refería al alboroto que Kyoko provocó en aquella sala cuando el efecto de la cápsula de repetición hizo mella en su cabeza, pareciendo que lo olvidaba todo. Ayano recordaba que ésa había sido la última vez que fueron vistas antes de su viaje a la dimensión 6L.

—Sí, todo arreglado. Gracias, Furutani-san.

—¿Sabe algo de Ikeda-senpai? Tampoco ha venido hoy —preguntó Sakurako.

—No. Quizás esté enferma —mintió—. Después iré a ver cómo se encuentra.

Parecía que nada había cambiado. Y, de hecho, nada se había alterado desde que ella y Kyoko se marcharon de allí. A pesar de los maravillosos instantes vividos en compañía de su pequeña hija, lo único que traían de vuelta eran recuerdos dolorosos y una culpable que nunca debió serlo. Ayano no dudaría en visitar frecuentemente a su mejor amiga desde esa misma tarde y apoyarla en todo momento. Sus deseos por pasar más tiempo con Kyoko y avanzar en su relación deberían esperar un poco más, hasta que se asegurara de que Chitose pudiera seguir con su vida. La chica rubia, igualmente, se ofrecería para brindar su ayuda ante tal situación.

Tras esa inusual tarde en Takaoka, y sin nada que pudiera impedirlo, los días transcurrieron con absoluta normalidad. No había pasado demasiado tiempo desde que la misión en la D6L se completara, pero fue lo suficiente para que el efecto de la cruel cápsula de amnesia actuara e hiciera desaparecer los recuerdos relacionados con aquello que tanto extrañaban. Kyoko había hablado continuamente de la pequeña Saki las horas posteriores al regreso de ambas a su dimensión de origen, pero no volvió a mencionarla pasados unos días.

—Kyoko —la llamó Ayano, mientras ambas caminaban de regreso a casa después de un día de escuela—. Chitose me dijo que te invitara a pasar la tarde de mañana con nosotras, en su casa.

—¿Le hará ilusión vernos juntas? —bromeó Kyoko, entre risas.

—Solo espero que no tengamos que llevarla al hospital... —respondió Ayano.

—¿Estará Chizuru? Hace días que no la veo en la escuela —dijo la chica rubia, con notable curiosidad.

—Chitose me dijo que se había ido a estudiar un año a Inglaterra. Espero que le vaya bien —contestó la vicepresidenta.

—¿Me dejas tu teléfono móvil para llamar a Chitose y confirmarle? Olvidé el mío en mi casa...

Ayano accedió a la petición de Kyoko y le prestó su móvil sin pensarlo demasiado, dejando que la chica rubia controlara su teléfono. Tampoco disponía de nada que debiera ocultarle, así que no se preocupó en dejárselo.

—Ayano... —Kyoko dijo su nombre, pero no parecía estar queriendo llamar su atención.

—¿Qué ocurre? —se interesó Ayano.

Al ver la pantalla de aquel teléfono, Ayano supo a qué se refería. Kyoko por error había entrado a la galería de imágenes tomadas por la cámara del móvil de Ayano y se había encontrado con aquella extraña fotografía donde se podía ver a dos chicas rubias preparadas para dormir en una cama, notando que una de ellas era la propia Kyoko, y la otra era una niña pequeña.

—¿Quién es, Ayano? —preguntaba Kyoko, completamente extrañada—. ¿Cuándo tomaste esta foto?

—¿No lo recuerdas? —respondió Ayano, tras una leve pausa—. Es la hija de una amiga de mi madre. Nos pidieron que cuidáramos de ella hace unas semanas.

—Ah... —se conformó Kyoko—. La verdad es que se parece mucho a mí.

—Eso mismo te dije yo ese día —dijo Ayano, quebrándole la voz en el intento.

—¿Estás llorando? Qué sensible eres, Ayano —bromeó la chica rubia.

—Se parece tanto a ti que podría ser tu hija, ¿verdad? —dijo Ayano, con una leve sonrisa.

—¡Es verdad! Es una pena que no podamos tener hijos entre nosotras, seguro que seríamos unas madres geniales —contestó Kyoko.

—Bueno, quizás en otra dimensión —formuló Ayano.

—Quizás —sonrió Kyoko, de forma inocente—. Bueno, voy a llamar a Chitose para confirmarle que iré con vosotras mañana.

Ayano no pudo evitar seguir derramando algunas lágrimas, mientras veía desde atrás cómo Kyoko se comportaba con total normalidad y hablaba con Chitose como siempre había hecho. Quizás no de tristeza, pero sí de evidente nostalgia. Pues aquella dulce niña que aparecía en la fotografía de su teléfono móvil aún seguía viva en su memoria. No importaría cuántos años pasaran ni cuantos impedimentos se presentaran, siempre recordaría el mayor fruto de amor que ella y Kyoko consiguieron crear. Su pequeña Saki de ningún modo sería solo un olvidadizo sueño de aquella feliz vida paralela. Ayano tenía ahora por delante un muy largo y afortunado camino junto a la persona que más amaba, aún sin la hija que alguna vez conoció. Y aquella cápsula de amnesia que jamás realizó su función, residiría por siempre en aquella pequeña bolsita, custodiada eternamente por la joven vicepresidenta.

"Gracias, Chitose, por no hacerme olvidar"

La vida está llena de decisiones que debemos tomar, pero nada decide si realmente existen las decisiones correctas o incorrectas. Lo correcto puede no ser justo; y lo justo, incorrecto. Y por ello, Ayano sabe que algún día será justa consigo misma y decidirá volver incorrectamente a aquella dimensión tan confusa y extraña en la que atesora los momentos más importantes de su existencia. Serán de esos recuerdos que resultan imposibles de borrar.


NOTA ACTUALIZADA: Los 4 capítulos especiales de este fic se han empezado a publicar en Wattpad, después estarán en esta plataforma. Estos capítulos extra tratarán de las chicas de la D6L y su vida cotidiana.

Nota de autor:

Ya que en Wattpad dejé mis agradecimientos a los usuarios que leyeron esta historia allí, me gustaría hacer lo mismo con aquellos usuarios de Fanfiction que dedicaron un poco de su tiempo a leerme, comentarme y votarme.

Así que, muchísimas gracias por seguir este segundo fic de trama extendida de mi autoría. Espero que haya sido de vuestro agrado y que, al menos, haya conseguido entreteneros un poco.

- nadaoriginal

- SilentDrago

- Igloo

- Garde18

- itsmygreenday

- Ulquiorra-vastoLord-94

- LostNeko120

- Dodger el perro

- HOLA SOY BROTAKU

- cefiro101

Y algunos más que no he conseguido saber su usuario pero que también agradezco su paso por esta historia.

Y bueno, ya he empezado a trabajar un poco en ese fic de la serie Citrus que quiero escribir, así que me podréis ver en un futuro por allí en su sección de fanfics con el título "Amor en escena".

De todas formas, aunque vaya a escribir un fic de Citrus ahora, sé que volveré para seguir aportando historias de Yuru Yuri. Como se suele decir: "Aún me quedan cosas por hacer".

See you!

Kyomori.