Si hace calor...

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—Prende el ventilador— demandó Zack— Estos malditos mosquitos me están chupando la sangre—espetó mientras los revienta en la pared.

—Ya lo hice.

Ray se acuesta e intentan dormir aun cuando el calor se hace insoportable. Dormir juntos es molesto en estas condiciones, al sentir como las sabanas, el colchón y el cuerpo humano pegado lo hace sentir como una esponja.

Tanto que Zack tiene que moverse porque su lugar se había calentado y quería algo frío. Algunas veces toda la cama no era suficiente y sin darse cuenta que alguien más dormía con él. Su cadera se encontraba en el centro exacto de la cama y las manos llegaban a las esquinas superiores de la cama y los dedos de los pies a las esquinas inferiores. Y en consecuencia, Ray estaba hecha un ovillo en la esquina.

Hasta había ocasiones en que Zack dormía con Ray se preguntaba si ella estaba viva.

Muchas veces para contarla, lo hacía. Porque da igual, cuantas veces se levante al baño, se gire, se mueva, se tape y se destape, nunca lo nota o se entera.

Tiene que abrir los ojos para comprobar que sigue ahí, porque no siente su respiración y jura que ni respira.

En cambio, Ray cuando dormía Zack, se preguntaba si él estaba muerto.

Muy pocas veces, lo hacía. Pero había días que daba igual como caía de la cama, si es con las piernas cruzadas, sobre sus brazos enredados, de cabeza, con la mitad del cuerpo fuera, esta persona iba a seguir durmiendo y soñará felizmente sin hacer ningún tipo de ruido o movimiento.

Pero, había otros momentos que al estar en esa posición o no, inconscientemente se rasca el abdomen, ronca, masculla y grita.

Y se percata de que está vivo.

Algunas veces, solo a veces. Cocerle la boca no es mala idea. Otras veces, las piernas. Porque a mitad de la noche se le ocurre patearla hasta que la empuja de la cama como si de un principio buscaba eliminarla de la cama. (Esta era una de esas)

En ocasiones, no es necesaria la patada. Solo se gira y se gira y recorre toda la cama sin que nada le impida detenerse, la almohada, las sabanas, todo se lo lleva por delante.

Hasta Ray que queda tirada en el suelo.

¿Cuantas veces Ray durmió en el piso?

Muchas, pero solo cuando hacía calor, ahí, no volvía a levantarse para unírsele en la cama. ¡Yeah, el piso estaba frío!

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Eso si, el acostarse en la cama juntos y despertarte a su lado no tiene precio.


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—¿Ray dónde estás?—gritó alarmado Zack.

Ray volvió a dormir en el suelo.