Capítulo 5. La serpiente que brilla.
La mano de Hermione estaba apretando su polla. Apretadamente.
¿Qué diablos cree que es? ¿Una varita?
La chica sonrió en la oscuridad, sintiéndose decididamente presumida al haber aterrizado justo sobre el Monstruo de Polla Ness. Obviamente, él había disfrutado de la función tanto como ella, y si no fuera porque era capaz de sentir la sangre pulsando bajo sus dedos, estaba tan quieto y callado, que hubiera pensado que estaba durmiendo. O se había muerto.
"Puedo ocuparme de eso si quieres."
Lo escuchó inhalar con fuerza. Seguido por silencio. Y luego, más silencio.
¿Se habría quedado dormido? Narcolepsia, ¿tal vez? ¿Apnea del sueño? ¿Síndrome de enclaustramiento?
"¿Si quisiera?" El repentino sonido de su sedosa voz provocó un estremecimiento en Hermione.
"Mmmhmmm," Afirmó ella, sin poder confiar en poder articular una palabra.
Más silencio. No quería hacer nada hasta que él diera su permiso, así que se quedó allí, esperando, sosteniendo su miembro, como una estatua que sostiene una espada sin filo.
Severus apretó los ojos en la oscuridad. Si esa era su técnica, tal vez debería decirle que no.
"Tendrás que ayudarme." Le informó ella. "Porque no sé lo que te gusta."
Severus alzó una ceja, solo para su propio beneficio.
"¿Lo que me… gusta?"
Incluso en la oscuridad, Hermione podía imaginarse esa expresiva boca pronunciando esas palabras. Con esa lengua trabajando dentro de esa boca, para formar cada palabra.
La castaña apretó los dientes. ¡No, Hermione! ¡Sin lenguas en el asunto! La mano será más que suficiente. Bueno, tal vez eran necesarias las dos manos en este caso, porque sus manos eran más bien pequeñas, y él era tan…
En un segundo, la chica sintió la enorme mano de él, envolver la de ella alrededor del duro miembro, y la respiración de la joven se aceleró cuando él comenzó a guiarla con suavidad sobre la longitud de su aterciopelado miembro. Relajando un poco el agarre, lo dejo guiarla sobre ese desconocido, pero aun así familiar terreno de nudos y crestas.
Era tan cálido y suave. Como Crookshanks cuando era pequeño, pero definitivamente, le hacía sentir cosas que Crooks nunca pudo.
Su boca se llenó de saliva. ¡Dije que no!
Mientras él movía la mano con lentitud, en un constante ritmo, hacia arriba y hacia abajo, apretando un poco los dedos de ella como en oleadas pulsantes, la lengua de ella respondía con unos pasmosos movimientos contra el paladar.
No es como si las pollas tuvieran buen sabor, después de todo, se dijo a sí misma. Saben raro, y no es agradable… y … más saliva. Tragó con dificultad.
¡Y el semen es peor! ¿Qué es lo que dicen? ¿Qué el semen de un tipo sabe a lo que come? Bueno, pueden llamarla Profesora Mañosa, si querían, pero la verdad es que no me parece que la mezcla entre kippers y café sea una buena combinación.
Y aun así… trató de ahogar un gemido. Debajo de esa suave piel, esa polla se sentía tan… tan… dura. La hacía querer inclinarse y …
¡Que no! Y aun si no tuviera gusto a kippers y café, ¡no se puede considerar un manjar! No es como si fueras a un restaurante y pudieras pedirlo como aperitivo. '¿Y para usted, madeimoselle? Preguntaría el mesero con una ceja alzada. "Oh, sí, el especial seminal luce bien…'
Severus está tan callado. Tan controlado. ¿Tal vez, necesita un poco más de estímulo, para que rompa este dique?
Suspirando, se dio cuenta que estaba aguantando en balde. Su lengua estaba como loca. Estaba desesperada. Iba a terminar con esa polla en la boca. El monstruo en la boca, y ella lo sabía, y haría que ese monstruo rugiera.
Mientras tanto, Severus también pensaba algunas cosas.
Bueno, esto difícilmente es inspirador. Una pequeña mano, inmóvil, que necesita ser movida como si se tratara de un guante vacío, contra el miembro. Para eso lo hago yo solo. ¿Tal vez podría hacerse el dormido?
De repente, las sábanas fueron apartadas, y antes de darse cuenta, sus manos fueron apartadas de su miembro y reemplazadas con…
"¡OH, DIOS!"
¡Ahora sí!
La castaña sonrió mientras se metía la enorme polla de él en la boca, con su lengua enredándose y explorando cada cresta y cada centímetro que pudiera alcanzar. Mientras tanto, ella masajeaba expertamente el rígido miembro con la mano y deslizaba la punta de la lengua sobre el pequeño orificio en la cabeza de semejante órgano, como un picaflor que alcanza la fuente del néctar, arrancando unos guturales gemidos que parecía provenir del tenso abdomen de él.
La brutal carnalidad de las vocalizaciones de él y la necesitada mano que había comenzado a jalar despacio de su cabello, inyectaron una fresca descarga de ardorosa convicción en los movimientos de ella, así que se lo metió tanto como pudo en la boca.
¡Por Merlín! ¡Sí que lo había engañado! ¿Dónde mierda había aprendido a hacer algo así?
"¡UUUUUUHHHHH!" La lengua de Hermione había encontrado el frenillo y estaba lamiéndolo sin piedad.
¡Dios!
Los dedos de Severus se enterraron en el cabello de ella y la cadera se alzó para encontrar su boca.
¡Ah, no! Eso sí que no…
La chica se alejó un poco para esperar que dejara de moverse. Este era su espectáculo y sería ella quien marcara el ritmo. En cuanto se hubo tranquilizado, comenzó de nuevo, explorando en la oscuridad, lamiendo y succionando la inflamada carne, desde la base hasta la punta, y de regreso, hasta que supo que sería capaz de encontrar el camino tan solo por tacto. Luego, deslizó la lengua sobre las abultadas crestas del escroto, antes de meterse todo el testículo en la boca, sin dejar de masturbarlo con la mano, en rítmicas caricias sobre el lubricado miembro.
Los gemidos y las profundas inhalaciones de Severus llenaban la habitación, y ella encontraba eso muy erótico y estimulante. Este hombre, tan recatado y correcto, siempre tan abotonado hasta el cuello, estaba dando rienda suelta a sus instintos más básicos, gimiendo y gruñendo con abandono, sin un solo botón a la vista.
La repentina tensión del escroto contra su lengua, le indicó que, en muy poco tiempo, Nessy estaría soltando sus secretos. Permitiendo que la deliciosa nuez escapara de su boca, volvió a atacar la cabeza del miembro con ardor, haciendo girar su lengua contra el esponjoso tejido, y cambiando los movimientos de su mano de 'estimulador' a 'eyector'.
Él perdió todo el sentido de su cuerpo. Se había convertido en un gigante y pulsante pene, sostenido por unos miembros vestigiales y un muy extenuado cerebro. También parecía haber perdido el control de sus cuerdas vocales, la única parte de su anatomía que siempre había logrado mantener bajo absoluto control.
Esta mujer es implacable. Y tan peligrosamente experta. Y, aun así, en medio de la succión, se la oía gemir, como si de verdad lo disfrutara, como si le gustara… él.
Y ese pensamiento fue su perdición. Se vino con un grito con la forma de su nombre. Arqueándose contra ella. Los duros músculos se tensaban y ondulaban. Y en la oscuridad, la pudo escuchar tragando furiosamente, tragando lo más íntimo de él, y sintió que el pecho se le contraía con un anhelo olvidado y polvoriento.
Hermione regresó a su lugar sobre la almohada, con el cabello erizado en todas direcciones como tentáculos.
¡Bueno, bueno! ¡No estuvo nada mal! NO le molestaría probar de nuevo de la fuente seminal de Snape, si se diera la oportunidad. Se masajeó el sudoroso rostro y se limpió los labios. Pero, ¿habría oportunidad de volver a hacerlo?
Él no había dicho ni una sola palabra en todo ese tiempo. Nada que pudiera comprenderse, en realidad. ¿Tal vez no lo había disfrutado? Sonaba como que le había encantado.
Suspiró y se volteó como pudo, y se alejó de él tanto como le era posible, teniendo la mano pegada al libro. Como sea. Estaba demasiado cansada como para tratar de comprenderlo.
No importaba que hubiera volteado. Tampoco importaba que estuviera oscuro. El conocía el rostro de ella más de lo que conocía el propio. Tan solo se preguntaba cómo iba a hacer para volver a mirarla de la misma forma. Ahora, ella había despertado algo en él, algo que lo aterrorizaba más allá de la razón.
Estaba dividido entre correr y huir de ella, o abalanzarse y follarla como si no hubiera un mañana. Claramente, huir no iba a ser posible. ¿Y follarla? Bueno, cada movimiento que ella hizo en la mañana en cuanto despertó y salió de la cama, proferían un muy claro 'vete a la mierda', sugerían que una follada no sería bien recibida.
Él no era tonto. Sabía por qué ella le estaba abotonando la levita tan rápido que corrían el riesgo de atrapar su manzana de Adán como quien atrapa las pelotas en el cierre del pantalón. Pero al mismo tiempo, Severus se sentía petrificado por la mezcla de emociones que los llenaban, burbujeando desde lo más recóndito de su ser.
¿Qué es lo que está mal con él? Ella estaba mucho más que molesta. Había hecho su mejor actuación con una sola mano, al punto de sentir que se había lastimado la muñeca, solo para que él pasara toda la mañana, prácticamente mudo, y ahora estaba de pie frente a ella, mirándola como si estuviera teniendo alucinaciones.
"¿Estas planeando dar tu clase con mímicas también?" Pregunto Hermione mientras lo arrastraba hasta el espejo para poder peinarse.
Y ahora comienzan los sarcasmos… Severus hizo una mueca para sí mismo. Debería saber que no puede ganarme en ese campo.
"¿Mímica? No, de hecho, tengo un muy buen dominio de mi tema." Dijo con suavidad.
"Eso está por verse." Dijo ella en voz baja, y se pasó el cepillo por el cabello con fuerza. "Supongo que la mímica requiere de un mínimo de emoción, o algo un poco más expresivo que un papa hervida, lo que debe ser mucho pedir para ti."
¡Por Merlín! ¡Sí que estaba molesta! Se preguntó que tanto podía picarla.
"Hubiera deseado que me informaras de antemano que dabas tus clases con mímica." Dijo él, mirándola en el espejo. "Podría haber hecho un esfuerzo por ver la clase en la demuestras cómo se usa un cepillo de dientes eléctrico."
La boca de ella se abrió de par en par. ¿Pero qué mierda? ¿Qué estaba tratando de decir? ¿Es que pensaba que era gracioso? ¿Es que todo para él era una enorme broma, ahora que estaba todo abotonado y correcto de nuevo?
Respiró profundo, tratando de mantener el control. "Desafortunadamente, profesor, sospecho que tendría que pedirle que saliera del salón de clases cuando los ruidos que, sin duda, comenzará a hacer cuando haga la demostración, sean poco apropiados para una audiencia de alumnos."
Severus se puso evidentemente tenso, y ella lo arrastró de nuevo, esta vez hasta el closet, y saco una bufanda color naranja, para tratar de mantener a raya el inevitable frío de las mazmorras.
"Veo que finalmente lograste hacer algo útil con esa bestia peluda que tenías por mascota." Dijo él, mirando despectivamente la bufanda en las manos de ella.
Las manos de Hermione apretaron la prenda, como si quisiera que fuera el cuello del hombre. "¿Cómo dijiste?"
Severus alzó una ceja con fingida confusión. "Pensé que disfrutabas de las frases ingeniosas."
Ingeniosas, si… ingeniosamente, no. Le echó una mirada de fastidio y ya no tuvo el tiempo para retrucarle, porque iban con retraso.
Sin una palabra más, se dio la vuelta y salió del cuarto, con los largos pasos de él, siguiendo el ritmo sin problemas.
Hermione hubiera deseado no tener a Su Alteza Sarcástica presente en su clase.
Se las había arreglado para conseguir un reproductor de videos muggle y una tele, que había logrado hacer funcionar con magia, en preparación para su demostración.
Severus, mientras tanto, estaba tratando de ejecutar unos dibujos con tiza, con la mano izquierda. Los estudiantes de segundo, sin embargo, parecían más interesados en la pequeña profesora castaña y el alto y oscuro profesor, que parecían estar llevando a cabo una coreografía descoordinada, que en los dibujos o los aparatos.
Al final, los dos lograron finalizar las preparaciones y Hermione dijo la introducción, sentado detrás de ella, con el ceño fruncido y sosteniendo la jodida canasta.
Luego de comentar brevemente la historia de la radio y la televisión a través de los años, Hermione procedió a cambiar posiciones con Severus, pero él era tan alto que ella no podía sentarse. En lugar de eso, se quedó parada, como un extra de película que observa a un actor extraordinario, porque así era en realidad, cómo él daba la clase.
Su voz, rica y hermosa, se oía en cada rincón del salón, al hablar con autoridad sobre las complejidades de la producción de energía, las frecuencias electromagnéticas, las ondas sonoras, los rayos catódicos, e incluso, la anatomía del ojo y el oído. Hermione estaba tan hechizada por su vasto conocimiento y perfecta vocalización, que comenzó a imaginarlo como un actor, de pie en el escenario, bajo la luz de los reflectores, pronunciando un soliloquio, solo para ella. Y Hermione sintió que se derretía. ¡Maldito sea!
Para cuando terminó, ella estaba tan distraída, que poco pudo agregar a la clase. En lugar de eso, encendió la tele y presionó el botón de reproducir en el control remoto para que comenzara el video.
Era de su colección personal. Su favorito, de hecho. Una película filmada hacía unos años llamada 'Mesmer'. La había visto tantas veces, que ya estaba un poco gastada en algunas partes de la cinta, esas partes en las que ella regresaba y volvía a mirar con avidez, pero definitivamente, no dejaría que los chicos vieran esas partes hoy.
Ahora, estaba viendo al actor Alan Rickman, mesmerizar, al 'tratar' a la chica ciega, y deseó, otra vez, que la chica ciega fuera ella. Mientras miraba, le llegó una repentina oleada de familiaridad. El actor le recordaba a alguien, pero… no… podía… llegar a ubicar… a quién.
"¿No había algo más apropiado?" Severus le habló al oído.
"¿La has visto?"
"Yo… sí, la he visto." Murmuró él.
"Bueno, entonces sabes que no pasa nada. Ni siquiera las toca. Es solo su voz la que…"
Severus alzó una ceja sardónica y ella se puso roja, para luego, cambiar de tema bien rápido. "Gracias por la clase de hoy. Espero que hayan aprendido mucho y quisiera darle las gracias al Profesor Snape por su asistencia."
Pero nadie parecía escucharla. Veinticuatro pares de ojos estaba pegados a la pantalla, al ver a Mesmer besar, en medio de los saltones de la imagen deteriorada, besara apasionadamente a una no tan ciega joven, en el jardín.
Tomando rápidamente el control remoto, Hermione apagó la pantalla para luego azuzar a los chicos fuera del salón a toda prisa.
"Mantenlos quietos." Murmuró Hermione.
Hermione y Severus estaban de pie, lado a lado, junto al escritorio de él, mientras los estudiantes de primero trabajaba en pares en sus pociones.
"¿Tal vez si pudieras cortarlos derechos?" Sugirió él, en un tono muy poco simpático.
Severus sostenía un manojo de raíces con la mano izquierda, mientras Hermione cortaba con un escalpelo en la mano derecha.
"Sigues soltándolas cuando me acerco."
"Tal vez porque no quiero que me cortes un dedo por distraída."
"Tal vez deberías estar más preocupado por las tonterías que dices y me distraen, y que me quitan las ganas de ayudarte." Retrucó ella, alzando brevemente la vista para asegurarse que nadie los estaba escuchando.
Severus bufo con fastidio y tomo las raíces con un poco más de convicción.
Ella se acercó un poco a su oído. "Casi pareciera que estás evitando tocarme."
Él hizo una breve pausa. "No necesito tocarte."
"¿Qué quieres decir con que no necesitas tocarme?" Hermione sintió que se le erizaban los vellos de la nuca de nuevo.
"Puedo tocarte… sin tocarte." La voz de él se había tornado imposiblemente baja.
Ella sacudió la cabeza. De verdad que era como un enigma, envuelto en misterio, envuelto a su vez en otro enigma.
Y le dedicó una mirada que le dejaba ver exactamente eso.
Para Hermione, la mirada que Severus les echó a los alumnos, debió ser el primer signo de peligro, pero no fue sino hasta que inclino su cabeza hacia ella, pero sin ser demasiado evidente como para sugerir nada más que el enfoque en los que estaban haciendo, y con apenas un pequeño movimiento de los labios, que ella se percató de lo que estaba ocurriendo.
La suave, sedosa, cremosa voz de él, era los suficientemente baja como para que se perdiera en el ruido ambiente del salón, pero todavía lo perfectamente clara para ella. Podía oír cada… jodida… palabra.
"Anoche, cuando te estabas masturbando,", comenzó él como en un suspiro. "Imaginaba que era mi miembro el que penetraba a través de la miel entre tus piernas." Y la frase 'miel entre tus piernas', fue suficiente para que la susodicha sustancia hiciera acto de presencia. "Y cuando escuché con cuidado, pude escuchar el cambio en el tono de ese aparato, deslizándose dentro de ti, atrapado como estaba por las paredes de tu vagina. Y mi mano se movía sobre mi polla, en perfecta sincronía con cada movimiento de tu mano… Cada vez que te metías el vibrador, yo también penetraba. Mi cadera se movía al unísono, más y más profundo, al mismo tiempo que tú empalabas esa apretada flor tuya."
¡Mierda! Esas palabras se sentían deliciosas, como si estuvieran mordisqueándola. Hermione gimió despacito, un poco como suplicando que se detuviera, un poco suplicando que continuara.
"Podía escuchar tu excitación. No solo tu respiración. Podía escuchar el sonido húmedo de la succión mientras te penetrabas ese delicioso y mojado orificio que tienes. Entonces fue cuando lamí la palma de mi mano. Mi boca estaba llena de saliva, y me imaginaba que eran tus secreciones las que lubricaban mi mano, y sobre mi miembro, empapándolo."
Hermione dejó caer el escalpelo y presionó la mano sobre la superficie del escritorio, la cabeza inclinada hacia adelante, el cabello ocultando el rostro, los hombros vibrando.
Él se acercó un poco más, con la voz grave. "Cuando sacaste el vibrador y lo apoyaste sobre el clítoris, yo imaginaba que era mi lengua y la deslicé sobre mis labios, imaginando que eran los tuyos, y estaba lamiendo y succionando, penetrando y escarbando, follándote con mi lengua."
Hermione se tuvo que morder el labio para no gemir. Tenía las bragas inundadas y podía sentir que se le empapaban los muslos también. Sintió que su vulva comenzaba a vibrar. Y supo que estaba a un paso de venirse.
"Y tú me sentiste, ¿verdad? Mi dedo se frotaba contra el tuyo, solo que no era tu dedo. Se frotaba dentro de ti. Dos dedos masajeando ese lugar, el botón del clímax, y te estaba sintiendo apretar mis dedos con tus músculos, toda esa tensión reunida, y yo seguía frotando, y tú estabas a punto de venirte. Y de pronto, esas contracciones explosivas, vibrando y apretando, y tu flor se derramaba, y la miel salía, inundando mi mano con tu orgasmo…"
"¡Dios!" Gimió ella a todo volumen al venirse, con las piernas temblorosas.
Severus aclaró la garganta y miró a los atónitos alumnos. "No se preocupen. La Profesora Granger solo se ha cortado un dedo. La llevaré atrás… para… darle tratamiento…"
Prácticamente la llevó en andas hasta la sala detrás del salón de clases, donde abrió la puerta del depósito de ingredientes.
"¿Tienes tu varita a mano?" Murmuró él.
"¿Mmmm?" Hermione todavía no se recuperaba del todo.
"Silencia la habitación." Instruyó Severus.
"¿Qué?"
"Que pongas un jodido silenciador." Siseó él, cerrando de un portazo.
Ella hizo lo que le pedía. Un segundo después, Severus se le lanzó encima, estampándola contra los estantes, y estrelló su boca contra la de ella. La castaña abrió la suya con avidez y las lenguas comenzaron su batalla, lamiendo y succionando y tragando. Ella comenzó a frotarse contra él y los frascos empezaron a rodar y a caer de los estantes, mientras ellos seguían devorándose desesperadamente, como si las respuestas a todas las necesidades de los dos, yacieran en el otro, pero sin poder alcanzarlas. El comenzó a gruñir y a succionar y ella, a gemir y a lamer, minuto tras minuto. Mientras tanto, los ingredientes les llovían encima. AL final, los dos cayeron en la cuenta que se habían ausentado por mucho tiempo.
Hermione puso un hechizo sobre los dos, para adecentar sus apariencias un poco, pero como ambos regresaron al salón de clases con los rostros enrojecidos y el cabello alborotado, no pudieron engañar del todo a los chicos de primero.
"Fue una cortada muy severa que necesitó… más… tratamiento… del… esperado." Informó Severus con el ceño fruncido, desafiando a los chicos a contradecirlo, aun solo con un gesto.
Hermione vio que él tenía algunos ingredientes prendidos del cabello y la fina capa de sudor en la frente.
"Termina la clase." Susurró ella.
Severus se puso serio otra vez. "Pero todavía quedan cinco minutos de clase."
"De verdad, necesitas una ducha… y yo te podría ayudar… si quieres."
Severus recordó lo que había pasado la última vez que ella se ofreció a 'ayudar'.
"¡Se terminó la clase!" Bramó a todo pulmón.
N/T: Se empieza a poner caliente el asunto… mucho más… esperen al próximo capítulo y tendrán los limones propiamente dichos.
