El aire húmedo y tibio perfumado de especias le daba la bienvenida al santo dorado, se podía sentir un bochorno propio de los climas semitropicales, la exuberante vegetación de Nepal coloreaba de verde la vista bajo un brillante y despejado cielo azul. Patan era una población algo pequeña y pobre, las construcciones no superaban los dos pisos y estaban hechos de materiales muy simples, los niños jugaban en las calles apenas vestidos con harapos denotando en sus cuerpos y rostros hambre y enfermedades, en cada esquina de sus callejuelas se podían apreciar imágenes de dioses dela India y una que otra representación de buda en piedra, todas rodeadas de flores y ofrendas. Aphrodite miro maravillado las exóticas flores que crecían prácticamente por todos lados mientras los monos brincoteaban entre las ramas de los árboles, mal tiempo que caminaba hacia la dirección proporcionada por el falso patriarca, ahí donde se encontraría con Dogan, el sumo sacerdote del pueblo.

Los aldeanos miraban boquiabiertos al extranjero, maravillados por su increíble belleza, además de portar una magnífica y misteriosa caja dorada a sus espaldas. Pese a la belleza del visitante los ancianos cerraban las cortinas de sus habitaciones y miraban con suma desconfianza al viajero.

Cuando por fin el sueco llegó a la dirección pactada, se asombró al encontrarse frente a una espléndida construcción estilo oriental bordeada con murallas con el mismo estilo arquitectónico y un gran portón de madera tallado con motivos florales y en el centro un par de enormes cerrojos dorados con la forma de la cabeza de un toro, a cada lado de la puerta se hallaba un guardia armado con una lanza y una espada cada uno, construccion lujosa y elegante que contrastaba con el resto de los edicicios sombrios y pauperrimos.

Aphrodite se acercó a uno de los cerrojos pero los guardias le impidieron tocarlo cruzando las lanzas frente a él,impidiendo que tocase la puerta. El caballero de las rosas retiro su nívea mano y se dirigió a uno de esos soldados, presentando una carta que Saga le entrego para presentarse ante el sumo sacerdote. El guardia leyó atento la carta y después abrió el portón para permitir la entrada al extranjero.

-Adelante, señor le guiaré hasta la sala principal.

Tras las puertas de la muralla el santo de piscis parecía haber entrado a un mundo totalmente distinto: la construcción que era una especie de pagoda de 5 pisos contaba con tejados negros brillantes y muy bien cuidados, en cada una de sus esquinas se asomaban majestuosas estatuas en forma de dragón,y vistosas ventanas decoradas con vitrales multicolores en forma de mandalas y flores de loto, decoraciones que le daban un aire palaciego al lugar. Rodeando todo un exquisito jardín se extendía, con exuberantes plantas y exóticas flores multicolores, Lagos artificiales y fuentes de Buda adornaban soberbias el paisaje mientras los pavoreales azules y albinos abrían sus plumajes luciendo su exótica belleza.

Al llegar al salón principal, el guardia le señaló uno de los sillones para que esperara al sacerdote, Aphrodite dejo la caja de su armadura en el piso y tomo asiento. en seguida un grupo de unas cuatro doncellas vestidas con túnicas azules con bordados dorados se acercaron para ofrecer agua y fruta al extranjero, todas ellas embelesadas y boquiabiertas ante la belleza y gallardía del sueco, todas querían llenar su vaso, entregarle una servilleta o cualquier cosa con tal de gozar unos segundos de la atención del de piscis, en pocos minutos ya estaba rodeado de toda la servidumbre femenina alborotada con la presencia del atractivo visitante, Aphrodite, acostumbrado a ese tipo de reacciones sonreía de vez en cuando arrancando suspiros y sonrisas a su nueva legión de admiradoras

De repente el sonido de la apertura de la pesada puerta del salón principal hizo saltar a las doncellas que se replegaron por todas direcciones dejando solo al santo de piscis en medio de la estancia.

Dogan, el sumo sacerdote entró a la sala vestido en una elegante túnica blanca con vivos rojos y dorados, era un hombre mayor, de alrededor 60-70 años, con el cabello cano y el rostro trazado por arrugas, sus diminutos ojos eran apenas visibles tras sus gruesas gafas dandole una expresion astuta y algo sombria al viejo sacerdote. Junto a el, un par de figuras encapuchadas parecían guardar su seguridad, una de ellas era muy alta de alrededor 1.80 metros, con anchos hombros exagerado por lo que al parecer era una armadura bajo la capa negra, bajo la capucha se asomaba la mitad de un rostro moreno con una expresión seria. Contrastando con esa imponente persona la otra figura era bastante más baja y esbelta, de alrededor de 1.55 metros, de complexión delicada, bien podría tratarse de una mujer o un niño, su rostro estaba casi completamente cubierto por un manto negro que apenas permitía apreciar el área de los ojos, dejando ver una piel canela y un par de enormes ojos azabache rasgados, propios de raza oriental, el resto de su cuerpo estaba completamente cubierto con el manto negro, ambos individuos con una presencia lúgubre y misteriosa contrastando con la bella y colorida decoración del lugar.

-Dogan- bienvenido señor...

-Aphrodite-Aphrodite de piscis

-Dogan- es un honor... El patriarca Arles es muy generoso al enviarnos un caballero de oro.

-Aphrodite- el honor es mío... Dejemos las formalidades a un lado, me agrada ser directo. Entonces exactamente como es que requieren mi apoyo para proteger a la kumari.

-Dogan- Como es sabido por usted, señor, nuestra Kumari ha sufrido algunos atentados, así que usted se unirá a la guardia personal de la mensajera niña.

-Aphrodite- ¿se puede saber de quien voy a proteger a la Kumari?

-Dogan- Aun no lo sabemos, señor.

-Aphrodite- ¿algun enemigo en tiempos pasados?

-Dogan - en realidad es un poco complejo que eso, en Nepal existen tres poblaciones Newari principales: Katmandu, Patan y Bhaktapur, cada una con su Kumari elegida por los sacerdotes locales, estas no se pueden encontrar entre sí o perderán su Alma. Las kumari son mensajeras de nuestra deidad, la diosa Taleju, una especie de puente entre su mundo espiritual y nuestro mundo, teniendo el rol de consejeras y de bendecir a los habitantes y nuestras cosechas.

Durante cientos de años nuestro pueblo se ha mantenido neutral en las guerras santas de los dioses,siendo el mismo Zeus quien le otorgó a Zinna la primera diosa viviente encarnada en el cuerpo de una niña de 5 años la Legión de las Pléyades, siete guerreras sagradas para proteger al pueblo, y así continuar neutrales en las guerras santas.

-Aphrodite- un pueblo elegido...

-Dogan- en efecto

-Aphrodite- pero si se trata de un pueblo neutral, y en estos tiempos de paz, ¿por qué han atentado contra la vida de su mensajera ?

Las figuras encapuchadas rápidamente se cercioraron que no hubiera nadie escuchando tras las puertas y cerraron las ventanas.

-Dogan- porque las Pléyades han vuelto,según la profecía ellas solo aparecen cuando se aproxima una guerra santa, y nuestra mensajera ha tenido revelaciones, revelaciones acerca de los dioses que libraran batallas, sus guerreros, sus ubicaciones además... sus palabras no son de neutralidad como por cientos de años, ha mencionado llevar a la batalla a las Pleyades, cosa que a los sacerdotes de Katmandu y de Bhaktapur creen que se ha profanado la tradicion y cesar de su lugar a nuestra diosa, sin embargo ahora mas que nunca nuestra mensajera ha demostrado conexiones con la diosa Taleju, asi que es impensable destituirla.

-Aphrodite- Entonces sospecha de los sacerdotes de Katmandu y Bhaktapur...

Dogan miró hacia ambos lados como para asegurarse que nadie lo escuchara.

-Dogan- Cuando tomamos el camino de la meditación hemos hecho un voto de no dañar a ningún ser vivo, seguimos la tradición de preservar la paz y la neutralidad, por lo que seria impensable que fueran los responsables de los atentados. Pero cuando el poder puede cambiar a las personas e incluso traicionar lo que en algun momento juraron proteger con su vida, ¿Me comprende?

Aphrodite levantó una ceja..."¿acaso este hombre sabrá lo de Saga?" pensó.

-Aphrodite- comprendo.

-Dogan- Muy bien, estas son Parvati y Ganesh, ambas son guerreras de la legión de las Pleyades.

Dijo señalando a las guerreras que se despojaron parcialmente de sus capas negras: Parvati de Celeno era la mujer alta, su rostro era muy tosco para ser el de una mujer, tenia la cabeza completamente afeitada y de ambas orejas colgaban grandes aros dorados, tenia los ojos rasgados y azules, y se encontraba vistiendo una armadura color plateado con grabados en dorado en forma de plumas, en el peto y los hombros, sus musculosas piernas desnudas ostentaban múltiples cicatrices. Ganesh de Asterope continuo con su rostro cubierto por el manto pero retiro la capa dejando ver su delicada figura cubierta por una armadura tambien en plateado y con grabados en forma de plumas, también llevaba una especie de faldón purpura que apenas permitía ver la metálica punta de las botas de su armadura.

Aphrodite asintió con la cabeza como saludo a las guerreras.

-Dogan-Sigame, ahora conocerá a Kalí, nuestra Kumari, por eso debe de conocer algunos detalles para cuando esté ante su presencia: Deberá dirigirse a ella como "Dya Maiju" (diosa infantil) y siempre deberá dirigirse a ella a traves de sus padres o alguno de los sumos sacerdotes, por ningun motivo deberá tocarla, los pies de la Kumari no deben tocar directamente el suelo o perderá su pureza por lo que no deberá acercarse mas de lo necesario...

El caballero de piscis siguió al sacerdote y a las Pleyades por los largos corredores del palacio, y después subió unos dos pisos para dirigirse a los aposentos de la diosa. mientras se preguntaba ¿como rayos iba a proteger a esa niña si ni siquiera puede acercarse a ella? con la larga lista de reglas y protocolos que le enumeraba el anciano de la túnica blanca. Cuando por fin se encontró frente a las habitaciones donde se encontraba la mensajera niña.

Kalí la mensajera de Patan, se encontraba en medio de un gran salón sobre un enorme y esplendido tapete multicolor,era una niña de 8 años estaba completamente vestida de rojo con bordados en dorado, sus enormes ojos negros brillaban rebosantes de inocencia y ternura contrastando con su delicada piel canela, tenia el cabello liso y negro en el cual destacaba un broche en forma de rosa amarilla, su infantil rostro tenia una expresión pensativa y entusiasta, enmarcado con el misticismo que le daba el bindi rojo que brillaba en su frente,a simple vista se notaba la inteligencia y madurez desproporcionada para su edad mientras hacia múltiples preguntas a su tutor sobre un enorme libro que apenas podían sostener sus diminutas manos. Al rededor de ella se encontraban tres guerreras mas, las cuales debían ser otras de las Pleyades.

-Dogan- Dya Maiju...

Dijo el sacerdote haciendo una reverencia a la niña-diosa.

-Dogan- Este es el caballero de Piscis, enviado por nuestro amigo, el gran patriarca Arles para salvaguardar su protección.

La diosa niña dejo a un lado el pesado y antiguo libro y corrió alegremente hasta el borde de su tapete para poder ver mas de cerca a su nuevo guardián.

Aphrodite se arrodillo para estar a la altura de la niña manteniendo su rostro altivo y sus ojos mirándola fijamente, lo cual era impensable y ofensivo según los protocolos, pero la Kumari estaba mas que complacida con el santo dorado, colocando sus manitas al rededor del bello rostro del sueco y tocando con curiosidad los celestes cabellos que brillaban deslumbrantes con la luz solar que entraba por los ventanales.

-Kalí- ¿Como te llamas, Caballero?

-Aphrodite- Aphrodite de Piscis, Dya Maiju.

-Kalí- ¿Te gustan las flores?

El santo de piscis se sorprendió ante la pregunta... las técnicas de los caballeros eran secretas, nadie fuera del santuario podria estar enterado de ello...

-Aphrodite- Mucho, Dya Maiju

-Kalí- a mi tambien, me gustan mucho las flores y las mariposas, seremos buenos amigos.

Y regresó a su lugar para continuar con la lección con el viejo tutor, regalándose al santo de athena sonrisas de complicidad como si se tratara de otro niño en el salón de clases. Aquella niña despedía una presencia muy extraña, era un cosmos que parecía ser infinito, sin embargo no era amenazante, tanto así que hasta ese momento el caballero de las rosas fue consiente de tal energía... No podía estar equivocado se trataba de un cosmos divino, ningún otro podría ser tan infinito y tan diferente, le inspiraba paz, una paz que solo había experimentado en los escasos años de infancia normal que tuvo, antes de comenzar el largo camino de penurias de su entrenamiento en Groenlandia, pero al mismo tiempo Kalí le inspiraba una extrema vulnerabilidad en, cosa que no esperaría de la gran diosa Athena, aquella que por eras se ha enfrentado aguerridamente con otros dioses olímpicos.

Kalí se puso de pie dejando con la palabra en la boca a su tutor y clavo sus ojos azabaches en el santo de piscis quien al ser consiente del divino cosmos perteneciente a la infante fue empuñando una rosa roja que creó con su cosmos, con el fin de cumplir con la misión que le encomendó Saga... esa energía era claramente perteneciente a algo mas allá de este mundo, ese era el momento... era el momento de acabar de una vez por todas con aquella que Aioros logro arrancar del santuario y ahora amenazaba la paz que había construido Saga...