Mientras sostenia delicadamente el tallo de su rosa roja, y mirando fijamente a la garganta de Kali el corazón del santo dorado latia a velocidad normal, en realidad para Aphrodite asesinar era una tarea común que no le despertaba mayor emoción ni sentimiento, ni positivos ni negativos por lo que arrancarle la vida a sangre fria a otro ser humano le era extraordinariamente fácil aun tratándose de una niña indefensa. En fracciones de segundo cuando sus dedos lanzarían a gran velocidad aquella rosa el pecho de Aisha de Electra se expandió para tomar aire y luego moverse a una velocidad impresionante apareciendo en forma de un relámpago frente al santo de piscis impidiendo que este lanzara su rosa.

Aisha de Electra era una mujer bellisima de ojos violeta y cabello negro azabache con salvajes y alborotados rizos que conformaban un enorme afro, su piel era blanquisima y sus facciones rivalizaban con las del sueco, su esbelta figura lucia imponente y bella portando su armadura en tonos azulados con motivos de plumas y rayos.

Aphrodite miro fija y penetrantemente a la guerrera de ojos violeta que estaba parada frente a él interponiéndose a su objetivo,él, en un movimiento suave y elegante abandonó su posición arrodillada para también ponerse de pie frente a la mujer haciendo gala de lo superior que era a ella en estatura y en contextura física, si, era verdad que el santo de piscis era extraordinariamente hermoso, tanto que los rivales solían ignorar que también contaba con una extraordinaria definición muscular, una imponente estatura y lo mas importante aun un inmenso cosmos, siendo todo en conjunto una magnífica y mortífera arma. Las miradas de ambos guerreros se cruzaron por un segundo retadoras, y un pequeñisimo instante también se unieron a la muralla humana Esther de Maya y Samira de Alcíone que se colocaron cada una a lado de Aisha reforzando la guardia de la Kumari.

Tras esos brevísimos instantes de tensión la fina voz de Kalí resonó en la pieza para sorpresa de cada uno de los presentes y en especial para el asesino enviado por el falso patriarca.

-Kali- ¡Aisha! ¡a un lado! ¿que no ves que mi nuevo amigo me está dando un regalo?

Dijo la niña abriéndose paso entre las tres guerreras sin dejar de pisar su tapete multicolor manteniéndose apenas en la orilla de este.

-Kali- Caballero, en este lugar no se dan muy a menudo las rosas, le agradezco infinitamente su presente. Debe disculpar a mis guerreras, ellas solamente tratan de protegerme, no se ofenda por favor.

La niña alargó la mano hacia el sueco para que este le entregara la flor, no quedándole mas remedio a Aphrodite que obedecer para que no ser descubierto, aunque algo le decía que todo, absolutamente todo no era mas que una pantomima. Las guerreras pleyades tampoco quedaron convencidas de que se tratara de un regalo, ahora, el santo enviado de Grecia era otro sospechoso a la lista. Esther de Maya fue la primera en recobrar su puesto de guardia, flotando gracilmente hasta quedar nuevamente suspendida en el aire a un extremo del tapete de la Kumari. La guerrera de Maya era una mujer bastante bonita, tenia los ojos verde esmeralda, piel pálida y una larga cabellera roja, se encontraba vestida con una especie de vestido hecho de velos multicolores y sobrepuesta a este su armadura en tonos verdosos igualmente con motivos de plumaje. Por su parte Samira de Alcione dio un giro de un enorme sable que traía en la mano izquierda apareciendo al extremo contrario del tapete mientras colocaba nuevamente el sable en su vaina, Samira era claramente de origen árabe debido a su indumentaria que consistía en un Hijab verde olivo que cubría todo su cabello y orejas sobrepuesta tenia la diadema de su armadura, su rostro era muy llamativo debido a sus fuertes y exóticos rasgos donde destacaban sus ojos azules y sus carnosos labios que le conferían una belleza muy particular, llevaba un traje negro ceñido desde el cuello hasta los pies y sobre el su armadura en tonos rojizos con motivos de plumajes y sobre ella una especie túnica verde olivo semitrasparente abierta de la parte delantera que dejaba admirar la coraza metálica que portaba.

Aisha, nuevamente apareció detrás de la diosa niña como si de un rayo se tratase y cruzo los brazos expectante de lo que el gran sacerdote tuviera que decir.

-Dogan- Al parecer todos aquí estamos demasiado tensos. Caballero de Piscis ellas son Esther de Maya, Samira de Alcíone y Aisha de Electra, también guerreras Pleyades, junto con ellas protegerás a nuestra Kumari.

Las tres guerreras que rodeaban a la diosa niña miraban enfurecidas al santo de las rosas, no confiaban en él, estaban convencidas de que lo que habían presenciado era otro intento de asesinato a la niña Kalí. Por su parte Aphrodite sonreía desvergonzadamente ante sus nuevas compañeras de misión, mirándolas por arriba del hombro puesto le parecían infinitamente inferiores a él, de no ser por la extraña intervención de la Kumari que lo sacó de concentración hubiese acabado con esas tres en cuestión de minutos. De cualquier forma aún no estaba del todo convencido que la chiquilla fuese la diosa Athena, por lo que decidió investigar mas.

-Dogan-Ganesh, por favor acompaña al Caballero Aphrodite a su nueva habitacion. Espero se ponga cómodo, Aisha en cuanto el Señor esté listo repórtate con él para que afinen detalles de la guardia de la Kumari.

-Aisha- Pero excelencia, ¿no debería ser el extranjero quien...

-Dogan- ¡Aphrodite de Piscis es un santo de oro!, la jerarquía mas alta de la orden ateniense, por lo que su rango es superior al tuyo, y al de las siete Pleyades.

La guerrera de Electra apretó los puños y y dio un golpe en el piso producto de su frustración.

-Dogan- ¡No quiero excusas ni arranques infantiles! ¡estamos en peligro Aisha!, ¡nuestra diosa está en peligro! y es un honor que el patriarca Arles nos haya concedido la presencia de uno de sus mejores caballeros dorados.

-Aisha- Exclencia, le ruego, no necesitamos la ayuda de ningún extraño, hasta ahora hemos podido proteger a nuestra Kumari.

-Dogan- ¡Silencio! no quiero escucharte mas! Te reportarás con el santo de piscis en cuanto él solicite tu presencia.

A Aprhodite le parecía muy cómica la escena, esa tal Aisha no era del todo estúpida, ademas le parecía realmente atractiva, seria cuestión de tiempo poder divertirse con ella un rato, tal vez en su cama o atravesándola como alfiletero con sus rosas, ambas opciones le parecían sumamente atractivas al sueco.

-Ganesh- Por favor venga conmigo, señor.

Habló por primera vez la guerrera de Asterope, su voz era fina y susurrante, tan hipnotizarte como el siseo de una serpiente. El santo de Oro siguio a la encapuchada guerrera la cual le condujo a una habitación contigua a donde se encontraban, esta era muy espaciosas, contaba con una enorme cama redonda llena de almohadones de brillantes colores, alfombras, ricos tapices con multiples mandalas y vistosos arreglos florales que incrementaban la opulencia del lugar, también ya se encontraban ahí tanto su maleta negra como la caja dorada de su armadura.

-Ganesh- Justo en aquel estante se encuentran las campanas para llamar a la servidumbre, y ahi tambien esta su cuarto de baño. Si gusta refrescarse o descansar, en cuanto este listo puede llamar a Aisha como su excelencia le dijo.

-Aphrodite- ¿hacia donde conduce esa otra puertas que está ahi?

Dijo señalando una pequeñas puerta en las que apenas cabria un niño situada en pared lateral de su nuevo dormitorio.

-Ganesh- La puerta de lado derecho conduce a los aposentos de la Kumari, asi podrá usted estar cerca en caso de emergencia. Si ya no me necesita, debo regresar con su excelencia.

Y desaparecio la encapuchada de Asterope. El sueco se dispuso a acomodar sus pertenencias en un armario y luego de lavarse la cara vistió su armadura dorada, y llamo a la de Electra para "coordinar la protección de la niña diosa".

Cuando Aisha entro a la habitación de Aphrodite esta se plantó a pocos centímetros de el sin inmutarse ante la imponente figura del santo de oro vistiendo su ropaje sagrado.

-Aisha- A mi tu no me engañas, se bien lo que acabo de ver, tu eres otro de los secases de Dogan, pero de una vez te advierto que no lograras tu cometido, no mientras yo esté aquí.

-Aphrodite- ¿Asi que Dogan quiere muerta a la Kumari? vaya, vaya, al parecer su grandiosa historia de neutralidad y no violencia no es mas que una mentira y todos aquí son unos farsantes.

-Aisha- ¡No! no todos somos como tu... se quien eres Aphrodite de Piscis, se bien que eres uno de los sicarios favoritos del patriarca Arles, ese que parece que lo ha poseído el mismo diablo y se la pasa haciendo aberraciones en el nombre de Athena. No se que es lo que pretenda al haberte enviado a este lugar, pero ten por seguro que lo averiguaré y no permitiré que se salgan con la suya.

-Aphrodite- ¿En serio? vaya, veo que no eres tonta, me agrada eso... pues te deseo buena suerte en tu misión, cariño.

Dijo mientras tomaba galantemente el mentón de la guerrera como si tratase de seducirle. Aisha apartó bruscamente la mano del santo con un golpe seco y le dió la espalda saliendo furica de aquel lugar.

-Aphrodite- Vaya, vaya... creo que me voy a divertir en grande en este lugar...