Hola a todos! pues nuevamente continuando la historia de Aphrodite, como habran notado esta historia se desarrolla durante los años de entrenamiento de los caballeros de bronce por lo cual el patriarca es Saga bajo la identidad de Arles, y Aphridite fue enviado a matar a una niña a la que Sga sospecha sea la Athena que no pudo asesinar, tambien, esta historia esta en la misma linea cronologica de mis otros dos fics: "la luz de tus ojos2 y "Arte y Cosmos" que juntas son una misma historia junto a "la dansa de las mariposas", por lo que si leen las tres historias podran entender algunos detalles.
Quiero agradecer a Rosa de Castilla su comentario, muchas gracias por leer y comentar, de verdad me das ánimos para continuar con esta historia, un gran abrazo y un beso, espero que te guste... y no desesperes, pronto la cosa se volvera a poner sangrienta muajajajaja(risa de psicópata).
Graciasa a todos por leer y son bienvenidos los comentarios :-)
Al siguiente día, Kali se encontraba en los jardines leyendo un libro en compañía de su madre,Rasha, Egon uno de los sumos sacerdotes y las guerreras Pleyades de Maya, Alcíone y Electra quienes rodeaban al grupo plantadas de pie como si se tratase de pilares humanos. La mensajera niña tenia un enorme libro entre sus manos, inmersa en la lectura cual si se tratase de un trance.
-Aisha- Caballero, llegas tarde... ¡son ya mas de las 10 de la mañana y apenas te presentas a la guardia? puedo ver que los caballeros de Athena no conocen la puntualidad ni la disciplina.
El caballero de las rosas ignoró completamente a la mujer del afro negro, y pasándose todos los protocolos por el arco del triunfo se sentó en posición de loto junto a la Kumari en uno de los grandes cojines.
-Aphrodite- La historia de las guerras santas... Dya Maiju,¿ no le parece una lectura algo fuerte para alguien de su edad?
-Aisha- ¡Eres un insolente! ¿que no sabes cual es tu lugar? ¡eres un guardia mas!
-Kali- ¡Aisha! El Caballero Aphrodite no es solo un guardia, es mi invitado... es mi amigo...
La guerrera apretaba los puños y los dientes, ¿que carajos tenia ese hombre? parecía que siempre tenia que salirse con la suya en todo.
-Kali-Tal vez lo sea para cualquier otra niña de ocho años, pero he tenido revelaciones, y para comprender lo que significan debo conocer la historia.
-Aphrodite- Es admirable su pasión por los libros y el conocimiento, Dya Maiju.
-Kali- El conocimiento es poder, caballero. Tal vez nuestro pueblo no tenga un ejército como el del el santuario de Athena, o como los 108 espectros de Hades... pero nuestro pueblo tiene conocimientos, en eso radica nuestro poder.
El santo de piscis estaba maravillado de la madurez y sabiduría con la que hablaba aquella niña, su serenidad y confianza le inspiraban una inmensa paz.
De repente algo alertó al santo de Piscis, no era precisamente un cosmos, era mas bien una presencia de algo no racional, una especie de bestia, lo que hizo que el sueco se pusiera de pie.
-Aphrodite- Algo se acerca... atentas las tres
Las guerreras no confiaban del todo en el extranjero, pero poco después notaron que en efecto el hombre de ojos azules no mentía.
-Aisha- Caballero, nosotras seremos la primera barrera, tu quédate junto a la Kumari.
Aphrodite acepto la orden no porque le pareciera un buen plan, sino que estaba intrigado de conocer las habilidades de las famosas Pleyades. Como si se tratara de un proyectil el enorme cuerpo peludo de un animal negro se abalanzó en dirección a Kalí, interponiéndose a gran velocidad Esther de Maya flotó para encarar al animal y con sus manos hizo una especie de escudo de cristal en tonos rosa y verde el cual hizo rebotar a la bestia.
Se trataba de un perro enorme, sus ojos eran azules y fluorescentes, tenia un gran hocico que enseñaba dientes y colmillos de forma amenazante al tiempo que le escurría una baba blanquecina que dejaba totalmente quemado el césped en el que caía.
La madre de Kalí y el sumo sacerdote estaban claramente aterrorizados puesto que soltaban algunos gritos y se cubrían los rostros con las manos, en cambio la niña diosa se mantenía en posición de loto inmutable mientras cerraba su enorme libro, la misma actitud que mostró en el fallido intento de asesinato del santo de los peces.
El enorme can nuevamente se abalanzó hacia su objetivo pero esta vez recibió un relámpago en uno de los costados, lo que en realidad era un golpe de puño de la guerrera de Electra, con lo que mandó a volar varios metros a la criatura. La mujer de ojos violeta mantenía ambas manos a la altura de su pecho destellando chispas eléctricas que emanaban de sus puños, y cuando se disponía a salir disparada para rematar al enorme perro una especie de onda expansiva la azotó contra el suelo, y esta vez Samira de Alcíone desenvainando su enorme Sable salio en dirección a donde yacía el enorme perro negro.
El santo de piscis creo varias rosas rojas que quedaron posicionadas entre sus dedos, concentrando su cosmos para ubicar al verdadero enemigo. Mientras otra onda de choque golpeo al mismo tiempo a Esther y Samira dejándolas tiradas en el piso, Mientras Aisha se iba poniendo en pie alzando su cosmos al máximo al mismo tiempo que el perro de ojos azules se lanzaba en un par de saltos contra la guerrera de Electra. En un segundo el ambiente se tornó obscuro, como si se tratase de una mancha de tinta dispersándose en el ambiente, haciendo que por breves instantes fuera imposible lograr ver. escuchándose un par de fuertes choques y el crujir de unas llamas, y los gruñidos del enorme animal acompañados de los leves quejidos de esfuerzo de la guerrera de Electra quien aparentemente estaba tratando de evitar ser mordida por el monstruoso animal.
El Santo de Piscis giró la vista en dirección a esos sonidos distinguiendo que además había dos cosmos que luchaban en ese mismo punto, justo donde Aisha estaba siendo atacada por el perro negro. Enfocó la vista y pudo distinguir perfectamente la figura de un hombre alto de alrededor 1.90 metros con una contextura muscular vistiendo una armadura color plata, blandiendo una espada y portando un escudo, quien tuvo un breve intercambio de golpes con una figura bastante mas pequeña, de alrededor de 1.55 metros y por lo delicado y curvilineo de su cuerpo se trataba de una mujer, esta tenia llamas azules en ambas manos y vestía una armadura negra. Justo a sus pies Aisha de Electra sostenía el pescuezo del perro para evitar que el animal le acertara un mordisco en el rostro.
Aphrodite miraba atento los movimientos de ambos guerreros... eran impresionantes, sin temor a equivocarse cercanos a la velocidad de la luz, finalmente la mujer de las llamas azules impactó un poderoso golpe en el abdomen de su oponente quien cayo de rodillas sosteniendo el área dañada, alargó uno de sus brazos y recogió de sobre la guerrera de Electra al enorme perro negro y desapareció.
Una vez libre del ataque del enorme animal la obscuridad se desvaneció como si esta fuese tragada por un agujero negro, revelando a una guerrera que le tendía la mano a la de Electra para que se pusiera en pie. Se trataba de una mujer claramente oriental, su piel era blanca con un dejo amarillento propio de los de su raza, llevando su largo y negro cabello en una coleta alta que le llegaba a la cintura, sus ojos negros y rasgados enmarcados por largas pestañas y su pequeña boca le daban la apariencia de una muñeca. vestía un traje rojo carmesí con amplias mangas estilo kimono y su armadura en negro también con motivos de plumaje.
La guerrera de Electra rechazo la ayuda de la guerrera japonesa de forma ruda y frustrada.
-Aisha- ¿Que rayos fue eso, Hanako?
Hanako de Merope retiro su mano tímidamente y miro hacia abajo silenciosa.
-Aisha- Se ha escapado, no se que rayos pretendías en usar toda esa obscuridad, solo conseguiste que la bestia se escapara, ese perro podría darnos alguna pista, algún indicio de lo que buscamos. Y ahora ya te mostraste ante el enemigo y permitiste que el animal se nos escapara.
Aisha miro a ambos lados notando a Esther y Samira tiradas e inconscientes en el suelo.
-Aisha-¿Que esperas, Hanako? hay que llevarlas a que atiendan sus heridas...
La japonesa obediente fue a donde yacía la pelirroja y la levantó en brazos rumbo a la parte interna del castillo.
-Aisha (Dirigiéndose a la madre de Kali y al sacerdote)- Hay que llevar a la Kumari dentro...
La líder de las pleyades llamo a la servidumbre para que atendieran a las heridas, y también mandó a llamar al sumo sacerdote Dogan para que el resto de las guerreras reforzaran la guardia.
-Aisha- Hanako, cuida a nuestras compañeras, yo custodiare a la Kumari.
-Aphrodite- ¿No seria mejor que yo guarde a la diosa y tu junto con tu amiguita cuiden a sus compañeras?
-Aisha- ¿Crees que soy estúpida? no confio en ti... Hanako, mantén los ojos bien abiertos, no confíes en este hombre.
Kalí subió a su habitación en compañía de su madre, el sacerdote y la portadora del rayo. Mientras la servidumbre se llevaba a las guerreras heridas. Una vez solos Aphrodite camino alrededor de la nipona analizándola de arriba a abajo.
-Aphrodite- Hanako de Merope... un curioso nombre, muy inusual para una guerrera...
La oriental continuaba sin esbozar palabra.
-Aphrodite- Eres débil... Hanako...
La mujer agachó la mirada visiblemente avergonzada por las palabras del caballero dorado.
-Aphrodite- Ese hombre apenas escapó y tu amiguita casi no la cuenta si no fuese por oportuna intervención... tu velocidad y ese cosmos en forma de llamas... muy impresionante. Me atrevería a decir que no utilizaste todo tu poder...y creí que todas las pleyades no superaban el nivel de un santo de plata, pero tu... me has sorprendido.
Se acercó un poco mas a la chica quien dio un pequeño paso hacia atrás y cerró los ojos como si esperase una bofetada por parte del santo de Athena. Aphrodite tomó su mentón para analizar mas a detalle el hermoso rostro de la japonesa.
-Aphrodite- ¿quien era ese hombre? ¿y por que lo has dejado escaparse?... porque tal vez hayas engañado a los demás, pero a mi no...
Analizo la expresión temerosa y casi al borde del llanto de la joven guerrea quien parecía no tener mas de 16 años.
-Aphrodite- ¿No me lo dirás?... muy bien, respeto eso.. pero me enferma que permitas que esa bruja de cabellos alborotados te trate como una basura si eres por mucho mas poderosa que ella y que el resto de las demás Pleyades... por eso eres débil... Hanako...
La nipona esbozo un pequeño sonido como si quisiese hablar por primera vez.
-Aphrodite- Que decepcion...
En ese instante llegó Dogan junto a Ganesh, Pavarti y Sarah de Taiget, esta ultima guerrera era una mujer de estatura media alrededor de 1.70, rubia de ojos color ámbar vistiendo una armadura en tonos violeta y un traje ceñido al cuerpo en tono rosa claro. Todos quedaron algo asombrados al ver a Piscis sosteniendo el mentón de Hanako.
-Dogan- ¿Todo en orden caballero?
Aphrodite sonrio cinicamente asintiendo, mientras la guerrera de Merope regresó su vista al piso con expresion de verguenza.
-Aphrodite- Fue otro atentando, una bestia en forma de perro, pero fue exitosamente neutralizado por las guerreras Pleyades
-Dogan-¿ Un perro negro?
El sacerdote y las tres mujeres que lo acompañaron palidecieron ante las palabras del sueco.
Los siguientes dias fueron bastante tranquilos, Aphrodite gozaba del favor de ser el "invitado" de la Kumari, siendo constantemente agasajado por la servidumbre y por la compañía de la diosa-niña con quien disfrutaba de largas charlas sobre temas variados, desde música, arte, historia, ciencias y frecuentemente del tema favorito de ambos: botánica. Durante todo este tiempo, el santo de piscis se fue convenciendo de poco a poco que la mensajera niña de Patan no era la diosa Athena, a pesar de no tener razones fundamentadas para asegurarlo podía estar convencido que no se trataba de la deidad a la que Saga trató de matar hace ocho años, el cosmos que emanaba de Kali, a pesar de ser claramente divino era totalmente diferente del que llegó asentir alguna vez de la bebé que Aioros logró rescatar del santuario. Sin embargo era claro que había algo mas, algo que no le había explicado Dogan, la razón por la cual al parecer mas de una persona quería la cabeza de aquella infante, cosa que tal vez podría ser clave para mantener la paz y justicia que mantenía Saga, por lo que decidió dejar que los eventos fluyeran y descubrir el misterio detrás de la diosa niña.
