El caballero de los peces seguía al sacerdote Egon quien llevaba en brazos a Kali para que esta no tocara el piso, mientras se internaban en un esplendido invernadero que se encontraba en la parte trasera del palacio pagoda,seguidos muy de cerca por Aisha,Sarah y Samira de quienes caminaban a una distancia no mayor a tres metros del santo de Piscis, sin embargo una cuarta guerrera Pleyade se encontraba oculta y observándolos a la distancia sin que ninguno de los del grupo pudiesen sentir su presencia y mucho menos advertir su posición. El sueco miraba maravillado el gran invernadero que rebosaba de exóticas especies propias de Nepal y otras muchas de diferentes lugares del mundo. Durante las largas charlas que había tenido con Kali destacaba su pasión por la botánica en especial por las flores, por lo que conocer el invernadero del palacio era una de las cosas que no se podía perder en esa misión que mas que eso parecían unas vacaciones para el caballero de las rosas.
-Kali- ¿que te parece, caballero? precioso, ¿verdad? por muchos años los sacerdotes han ampliado la colección de especies de este invernadero y se ha convertido en mi lugar favorito del palacio, lo extrañare muchísimo cuando sea mi hora de partir y ceder mi puesto a la siguiente mensajera.
El santo de oro miraba hacia un lugar donde se encontraban varias orquideas que parecían no estar en el mejor de los estados, y sin pedir permiso como era su costumbre avanzo hacia el lugar para posicionarse delante de las plantas marchitas.
-Kali- Son Catleyas y Phalaenopsis traidas desde América del sur, hemos hecho de todo para poder recuperarlas, es una lástima pues son los únicos ejemplares con los que contamos en este lugar...
El caballero de oro escarbó con sus blancas manos la tierra de las macetas exponiendo las raíces, examinando su estado de salud con sus finos dedos cubiertos ahora por tierra y algo de musgo.
-Aphrodite- No se trata de plagas, simplemente el contenedor es muy pequeño para las raíces y se ha regado en exceso, si sigue así inevitablemente morirán por pudrición... estas especies son epifitas y las Catleyas semiterrestres, requieren de riego semanal y muy moderado, además de que el sustrato debe permitir una mejor ventilación, si me lo permite Dya Maiju, yo podría hacer el trasplante.
La niña diosa asintió alegremente y con un par de palmadas llamó a los jardineros que se encargaban del invernadero para que le proporcionaran todo lo necesario al santo de piscis para recuperar las plantas. Tras tener todo listo el santo dorado desenterró las raíces y con sumo cuidado fue limpiándolas y podando todo rastro de pudrición y tras examinar las opciones que los jardineros le ofrecieron optó por unas macetas de cerámica roja con algunos adornos dorados que consideró lo suficientemente espaciosas y ventiladas para poder plantar nuevamente cada uno de los ejemplares. Mientras las colocaba y cubría las raíces con sustrato de corteza de pino y coco, como por arte de magia los tallos y hojas se enderezaban y recuperaban un verdor esmeralda cual si el toque del santo les devolviera la vida, regálandole al de piscis flores y pimpollos que se abrían multicolores ante él, como si las plantas quisieran darle su amor en forma de flores. Satisfecho con su trabajo el sueco sonreía encantadoramente mientras sacudía sus manos una con la otra, se enderezó dejando ver la elegante camisa rosa y pantalón color perla completamente manchados de tierra.
Egon- Señor, sus ropas...
En seguida un par de doncellas trajeron una túnica verde esmeralda con bordados en dorado que ofrecieron al santo de piscis para que se cambiara. Aphrodite sin ningún tipo de pudor se despojó de la camisa y pantalones quedando en ropa interior, mostrando frente a los presentes sus bien trabajados músculos y su piel de porcelana, para luego colocarse la exquisita prenda que le habían traído, la cual le quedaba estupendamente, el color resaltaba magníficamente el tono de sus ojos y cabellos,dándole un porte delicado pero al mismo tiempo varonil y majestuoso. Las guerreras pleyades trataban de ocultar su sonrojo al mirar semejante espectáculo, en sus vidas habían visto a un hombre tan deslumbrantemente apuesto, así que lejos de haberle reprendido por semejante desfachatez y sinvergüenzada todos los presentes incluido el sumo sacerdote estaban embobados con la belleza del sueco, tanto que ni se atrevieron a pronunciar palabra, todos excepto Kali quien con su mente pura y sin malicia había tomado el anterior acto como algo natural y sin importancia.
-Kali- es impresionante, Caballero, les has devuelto la vida con el amor de tus cuidados y la calidez de tu cosmos... No cabe duda que eres tu la persona que he estado esperando.
La niña extendió los brazos en señal de que el sueco se acercara a ella, sin embargo el santo de piscis dio un paso hacia atrás mientras observaba su mano derecha que tenia un rasguño en el dorso de la mano, el cual se había hecho con las ramas de los arbustos y plantas que acababa de transplantar. La Kumari sonrió dulcemente y desistió en su afán de acercarse al santo de oro. Aphrodite se retiró del lugar para ir hasta su habitación donde con calma lavo sus manos y busco entre sus pertenencias el ungüento que solía usar en Grecia cada que las espinas de sus rosas llegaban a hacerle un rasguño desesperado por no encontrar o que buscaba. Suspiró pesadamente recordando lo trágico de su condición, el destino de los santos de piscis.
Durante el tiempo que entrenó para conseguir su cloth, el sueco había estado expuesto a cantidades extraordinarias de tóxicos vegetales y animales, lo que lo convirtió un ser tan venenoso como la mas letal de las serpientes, sin embargo esta característica o maldición de los santos de piscis se llegaba a manifestar de distintas formas, en algunos casos expidiendo el veneno desde cada poro de la piel para que este no se acumulase, haciendo el contacto con otros seres humanos prácticamente imposible por ser letal la sola presencia del caballero de las rosas a una distancia mas o menos corta caso muy conocido de algunos de los antecesores del de la doceava casa. En el caso de Aphrodite, su exagerada resistencia al veneno hacia que su piel no liberara el veneno, concentrándolo en el vital liquido siendo este peligroso para los demás cuando Aphrodite tenia algún sangrado activo incluso con heridas minúsculas, permitiendo un razonable contacto con los otros seres humanos. Sin embargo la acumulación de toxinas no solo hacían la sangre de Aphrodite una de las mas letales de todas las generaciones de los santos de piscis, sino también letal para si mismo dándole una esperanza de vida bastante corta e incierta.
Al sueco generalmente no le acongojaba esta situación, puesto que desde muy pequeño se le inculcó que por ser un guerrero el destino muy seguramente le traería una muerte temprana no por la toxicidad de su sangre sino por la muerte en batalla, esto era especialmente cierto en los de su orden , siendo muy raros los casos de caballeros dorados que no habían perecido en batalla, sin embargo de estas raras muertes naturales las de los santos de piscis destacaban y todo por culpa de esa mortífera toxicidad.
-Aphrodite- Sal de ahí, mujer... odio que me espíen.
El sueco sonreía descaradamente pues era conocedor de las reacciones y deseos que provocaba en el sexo femenino. Caminò lentamente alrededor de la habitación como si estuviera jugado a las escondidas con un niño pequeño. El dominio del cosmos con el que contaba hacia que no fuese tan sencillo engañarlo con como la invisibilidad o las ilusiones tan sencillas como esas. Dio un paso directo a un rincón poco iluinaddo por la presencia de un gran mueble y las pesadas cortinas.,alargò ambos brazos para sacar de un jalòn a la intrusa que lo vigilaba desde las sombras.
-Aphrodite- ¿pero que tememos aquí?
Hanako palidecio al escuchar la voz del sueco susurrante acercándose a su oído.
-Aphrodite- Si lo que deseas es retosar un rato en mi cama, o morir dolorosamente lo pudiste decir abiertamente... soy un hombre al que le agradan las cosas directas. Pero debo decir que me exita mucho de vez en cuando ser la presa y no el cazador... aunque te advierto que prefiero ser yo quien tenga el control.
La japonesa trataba de escapar del agarre del pisiano que la tenia fuertemente sujeta de ambos brazos muy cerca de su pecho, el santo de la ultima casa pegó su nariz y boca al delicado cuello de la mujer quien no vestía en ese momento su armadura sino solamente su kimono rojo, aspirando el delicado aroma a jazmines que emanaba de la piel y el cabello de la joven guerrera quien por razones inexplicables sentía cada vello de su cuerpo erizarse y al mismo tiempo perder poco a poco su fuerza haciendo cada vez mas difícil escapar de aquella situación.
-Aphrodite- Es el veneno de mi sangre, cariño. Fue muy mala idea entrar sin permiso aquí...
La chica apenas y podía esbozar unos cuantos sonidos de su garganta, y con lo que le quedaba de su férrea voluntad, levantó su mano derecha para colocar algo justo en medio del pecho del sueco. El pisiano al sentir aquella mano en medio de su torax separo ligeramente el cuerpo de la mujer para mirar lo que traía esta en su mano mientras ella presa de los letales efectos del veneno de su sangre se desvanecía dejando caer la cabeza hacia atrás y perdiendo la fuerza de sus rodillas, permaneciendo apenas en pie por estar entre las fuertes manos del caballero de piscis. El santo de oro sonrió levemente negando suavemente con la cabeza al notar que lo que la japonesa traía era un pequeño frasco con un ungüento para heridas y quemaduras hecho a base de plantas y raíces muy utilizado en Japón y China.
El hombre levantò en sus brazos a la jovencita y la colocò suavemente en la cama, para luego retirarse al baño y aplicar el remedio que le acababa de ser entregado. El leve ardor que tenia desaparecio rápidamente y el sangrado inmediatamente se detuvo con aquella pasta de olor mentolado. Cuando salio del baño la intrusa se había esfumado de su cama junto a su dulce aroma a jazmines.
Un par de minutos después, La Kumari apareció por la puerta que comunicaba ambas habitaciones.
-Kali- Caballero, ¿estas bien?... muchas gracias por lo de hace rato..
-Aphrodite- Fue un placer, Dya Maiju, en Grecia también tengo un jardín en mi templo al cual dedico mi vida
-Kali- no me refería a lo de las plantas, aunque también lo agradezco. Gracias por protegerme de tu sangre
El santo de piscis comenzaba a acostumbrase al excesivo acervo de conocimientos de la Kumari, conocimientos que obtenía de forma incompresible , ya que la misteriosa condición que guardaba su sangre era poco conocida hasta en el mismo santuario de Athena.
-Kali- Caballero, se muy bien que tienes muchas dudas, y sè también para que estas tu aquí
-Aphrodite- Las dudas que cualquier extranjero tiene en una tierra lejana... pero dígamelo usted Dya Maiju, ¿por que estoy aqui?
-Kali-Hace varias semanas mis visiones me hablaron de ti, dieron que la criatura mas bella de la tierra vendría para tomar mi vida, pero antes de hacerlo me ayudaría a alcanzar la justicia para mi pueblo.
Aprhodite levanto las cejas de sorpresa al oír que la diosa niña sabia perfectamente que él estaba ahí para asesinarla
-Aphrodite- Entonces si sabe a lo que he venido ¿por que me trata como un invitado?
-Kali-Porque me agradas, caballero. Tus ideales de justicia son admirables, además tienes una misión mas importante que loq ue te puedas encontrar aquí en Patan, tu momento de gloria y lealtad van mas alla de este mundo fí no es necesario que esperes a pisar otros mundos para llegar a ello si tan solo reconsideraras los medios que utilizas para alcanzar esa utopia...
-Aphrodite- Entonces.. ¿no tiene miedo de estar con un asesino?
-Kali- Tu no eres un vulgar asesino, tu alma ha sido atormentada desde tus mas tiernos años... nadie con un alma corrupta podría hacer florecer las platas moribundas de esa forma, eso habla de una profunda conexión con la madre tierra, ningún ser indigno podría tener semejante bendición. Aun así, no le temo a la muerte. Caballero, todos moriremos algún día... pero se que mi tiempo aun no ha llegado, si mi vida ha de ser tomada por alguien...me alegrarà que seas tu quien lo haga.
La niña sonrio tiernamente mientras colocaba sus manitas color canela alrededor de la del guerrero que estaba embadurnada del unguento que habia aplicado para la pequeña herida.
-Kali- Quiero mostrarte algo muy especial, ¿podrias llevarme en tus brazos?
El santo de piscis llevó a la niña en brazos y esta le señaló una colina que se asomaba en el exótico paisaje coronado por el ocaso.
-Kalí- Llevame a ese, lugar... No te preocupes por Aisha y compañía, podemos ir sin problema alguno, ella no se dará cuenta de mi ausencia.
El santo de piscis asintió y salio por la ventana llevando a la pequeña diosa entre sus brazos, moviéndose a velocidad impensable para los mortales mientras su dorado cosmos despedia chispas rosas y doradas por donde pasaba, mientras los escasos rayos solares le daban un color melocotón al cielo. La Kumari le señalo al guerreo una cueva apenas visible por estar casi totalmente cubierta por vegetación salvaje. Con movimientos cautelosos ambos se acercaron a la pequeña cavidad en la que apenas cabía el caballero de piscis encorvado con la niña en brazos avanzando con sumo cuidado para que el cuerpo de la pequeña no tocara el piso. Después de descender unos metros bajo tierra, se encontraron en una especie de manantial subterráneo iluminado por unos escasos rayos solares que se colaban por unos pequeños agujeros en la parte superior de la cueva. emergiendo del manantial se encontraba la estatua en piedra de una deidad femenina sobre la cual crecía una rara planta de tallos verde azulosos y con raras y exóticas flores violeta con blanco que emanaban el aroma mas hermoso y embriagante que hubiese percibido el olfato del sueco. Aphrodite estaba maravillado, sus amplios conocimiento de botánica sobre todo de flores le habían hecho creer que conocía la mayor parte de las especies y familias de flores, y a pesar de que su especialidad eran las rosas también era un gran conocedor de las orquídeas, sin embargo ese ejemplar le era completamente desconocido.
-Kali- Esta es la razón por la que todos quieren mi muerte...
El caballero de piscis se acercó sigilosamente al pequeño manantial mientras la Kumari saco de un bolso un gran pañuelo de seda para que el de piscis lo extendiera en el piso y ella pudiese bajar sin tocar el suelo como la tradición lo mandaba.
-Kalí-Estrella de los Eliseos, así es como se llama esta flor, y es el único ejemplar que hay en el mundo, si notas, caballero, a través de su pétalo central emana un néctar cristalino que es el responsable del aroma que estamos disfrutando, una gota es capaz de curar cualquier enfermedad, dos gotas darán la juventud eterna, tres gotas se convertirá en veneno... pero no uno cualquiera, el veneno mas letal que pueda existir desde la era del mito, el unico que es capaz de matar hasta un dios olimpico. Esta planta solo puede tener efecto mientras la kumari que trajo a la tierra a las pleyades camine por este mundo y sea ella misma quien active con la luz de su cosmos al bendecido o la victima segun sea el caso... el problema es que solo puede ser usada una vez cada 300 años, asi que hay que elegir muy bien.
El santo de piscis estaba pasmado con la revelacion de la diosa niña, mientras miraba el crstalino destilar del nectar de la estrella de los Eliseos.
-Kali- Acércate caballero, ¿estas tentado de obtener vida y juventud eterna, o acaso desearías matar a un dios?
Ahora entiendes el por que no le temo a la muerte, este nectar solo funciona si yo lo activo voluntariamente con mi cosmos, si yo muero no tendria efecto alguno. Zeus le dio esta bendicion a la niña mas pura del planeta con el fin de cambiar la historia no por voluntad de los dioses sino por el juicio de un ser humano en edad de inocencia con el cosmos prestado de una deidad.
La niña saco de su bolso una pequeña un diminuto frasco dorado el cual ofrecio al sueco con una sonrisa.
-Kali- por favor toma unas cuantas gotas ese néctar. Esta noche es la adecuada para recogerlo.
El de piscis obedeció y tras recolectar las cristalinas gotas, regreso el pequeño contenedor a la niña diosa.
-Kali- Hanako... sal de ahi, te necesito
Aunque era de esperarse que en realidad nunca habían estado solos, Aphrodite nunca sintió la presencia de la japonesa quien siempre estuvo atenta ante cualquier movimiento en falso del sueco.
-Kali- Caballero, si tu piensas que dando muerte a Athena con este néctar se acabaran las guerras santas... estas en un tremendo error...
Mientras la niña mensajera hablaba su voz se iba tornando gruesa y temblorosa incongruente con su joven y delicado cuerpo, al mismo tiempo que su cosmos se iba encendiendo mas y mas, sus ojos se tornaron blancos y su piel se iba cubriendo de luminosas grecas e inscripciones que brillaban con luz propia mientras se iba elevando por los aires hasta quedar justo por arriba del manantial que comenzó a arremolinarse creando grandes olas detras de Kali, el agua del manantial tomaba formas de rostros humanos primero el de una mujer joven con una larga cabellera.
-Kali-Tu... caballero de Piscis, eres el elegido de la madre tierra, para despertar el cosmos del rey del inframundo... con este néctar cumplirás el destino de reiniciar el ciclo que los dioses tienen para la humanindad, el heredero de la casa de virgo marcará el fin de una era para dar inicio a la peor de las guerras santas.
Poco a poco el agua tomo la forma de un hermoso rostro de rasgos andróginos como el del santo de piscis, sin embargo parecía mucho mas joven, angelical y rebosante de inocencia.
-Kalì- mancharàs tus manos con la sangre mas pura, seràs recordado en la historia como un traidor... pero tus acciones serán claves para que la justicia y la paz en la tierra reinen nuevamente entre humanos y dioses. El destino ha sido escrito esta noche... ningún poder mundano podrá alterarlo.
Cuando por fin la deidad dejo de hablar desde el cuerpo de la Kumari, la niña cayo inconsiente en el manantial, Hanako se lanzo inmediatamente para sacarla, una vez en la superficie el santo de oro tendía su mano para ayudar a la guerrera de Merope a salir del agua y regresar junto con la Kumari al palacio.
