Disclaimer: Los personajes de las tres sagas no me pertenecen. Si así fuera, juró por mi vida que ya hubiera hecho miles de anime haciendo yaoi.

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Capítulo 1

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En la ceremonia de celebración de los aspirantes a la Academia, Yusei se sentía —por alguna obvia razón—, muy ansioso. Sabía que tarde o temprano lo iba a encontrar allí. ¿En dónde lo habrán asignado? ¿Estará en el mismo rango que él? Le provocaba cosquilleos en su estómago de solo imaginar la cercanía, por otro lado, sabía que también seguro, Jaden tenía mucho que hablar con él.

Estaba caminando por los pasillos de la gran escuela de duelos cuando una ventisca atravesó su rostro en ese momento. Al voltear hacía el gran campus, se dio cuenta que por quién estaba pensando, apareció en ese momento.

Jaden.

Yusei tomó un respingo en ese instante. Sus miradas se encontraron directamente. Una de ellas, tenía rencor, mientras que la otra, pedía perdón a través de sus orbes azules. El muchacho bicolor parpadeó al momento de sentir la mano de su amigo en su hombro.

— ¿Yusei? ¿Te sucede algo? — preguntó el rubio. A lo que éste respondió moviendo la cabeza de un lado a otro. Jack sonrió —. ¡Vamos a disfrutar entonces!

Johan, que era muy observador, había percibido esa rara chispa entre el aspirante y su amigo en ese momento.

Jaden por otro lado, se reunió con su amigo tricolor, Muto Yugi. Ellos dos habían ingresado a la academia de duelos el mismo día, y habían pegado buena química.

— ¡Al fin estamos aquí! — exclamó feliz el castaño mientras levantaba los brazos en expresión de victoria.

Yugi le sonrió.

—La verdad es que sí... aunque... ¿me pregunto en que rango estaremos?

Jaden se volteó y lo miro directo a los ojos.

—Es obvio que estaremos en el mejor rango — le guiño el ojo carismáticamente acompañado de una sonrisa.

—¡Bienvenidos damas y caballeros-na no-ne! — daba la bienvenida un hombre alto, de una vestimenta exquisita y fina, cabello largo y rubio, atado en una coleta alta, con un acento extraño, entre italiano y francés. El señor estaba parado arriba de un escenario en el enorme campus donde les daban la bienvenida a los aspirantes a la academia de duelos. Todo el mundo detuvo sus murmullos para prestarle absoluta atención —. Mi nombre es Chronos de Medici y soy el decano de ésta academia — aplausos invadieron el lugar —. Es un gusto darle la bienvenida a los aspirantes que pasaron el examen — esta vez los aplausos fueron en aumento —. Y ahora pasaremos a anunciar los rangos asignados para los novatos-na-no-ne.

Los murmullos volvieron a hacerse eco mientras el asistente del decano se acercaba a entregarle unos papeles. Los estudiantes de segundo, tercero, cuarto y quinto año estaban ordenados entre las gradas y los pasillos con vistas al centro del campus.

Desde allí, los ojos azules del bicolor, no paraban de buscarlo. Era inevitable. Aprovechando la muchedumbre, Yusei pasaba desapercibido ante sus amigos, aunque Johan, su amigo peli-turquesa que estaba un paso más adelante que él, no dejaba de ojearlo.

Se planteaba una y otra vez que debería contarles a sus amigos que ya conocía a aquel novato que vio en las plataformas de duelos. Ese que tenía un gran carisma y armaba estrategias con facilidad.

Una mano se posó en el hombro del chico, haciendo reaccionar violentamente y volteándose a ver quién lo había asustado de tal forma. Un chico con el pelo en forma de picos, tricolor —rosa-amarillo-negro—, lo detuvo a tiempo de que se ligará una golpiza. Cuando Yusei se dio cuenta, se detuvo y atino a abrazarlo.

— ¡Yami! — dijo mientras se abrazaban.

Se separaron para verse, y se sonrieron. Acto seguido, Jack se acercó a abrazarlo también.

— ¡Has vuelto! — exclamó el rubio.

—Sí... — el chico miró hacía el aglomerado de chicos, a lo que sus amigos siguieron la vista de éste —. Mi amigo entró a la academia y tenía ganas de verlo — miró a sus amigos —. Tengo entendido que paso el examen y muero de ansias de saber cómo le fue. Además, extrañaba la academia, asique me quedaré por un largo tiempo.

— ¡Qué bueno! ¿Y quién es? — pregunto Yusei curioso.

—Es aquél — dijo señalando al muchacho que estaba de espaldas y que además era muy parecido a él, que estaba al lado de un muchacho de pelo castaño y...

—¡No me jodas! — susurró Yusei, sintiendo arder la cara.

Yami arqueó una ceja, y volteó a ver nuevamente al chico.

—¿Lo conoces? —preguntó su interlocutor.

Yusei se sintió mal que un pensamiento se le haya escapado de esa forma, pero ya no tenía forma de arreglarlo, y se reprendió mentalmente por ser tan estúpido.

A lo lejos, alguien veía atentamente a Yami Yugi y sonrió.

—¡Por fin Yami Yugi! Serás mío… —declaró a lo lejos.

—Etto... no. Me refería a que es amigo del chico que está a su lado, es muy bueno con sus estrategias. —dijo Yusei atajándose.

Yami largo una pequeña carcajada, pero ese no era ningún tonto tampoco.

—No he tenido la oportunidad de ver los exámenes. Cómo sea. Estoy feliz de volver. —exclamó Yami poniendo su vista hacía los chicos del campus.

—Quiere decir que estarás aquí, y no volverás a los duelos de la liga profesional ¿no? — preguntó Jack pasando uno de sus brazos por sus hombros amistosamente.

—No pienso irme de nuevo— otra sonrisa asomó. Luego su vista conecto con los turquesas de Johan —. ¿No te he visto alguna vez?

—¡Oh cierto! — Yusei hizo un ademán para que Johan se acercase —. Él es Johan Andersson, ingreso a nuestra clase unos días antes de que te fueras a los Estados Unidos.

Yami pareció recordarlo.

— ¡Es cierto! — dijo con otra sonrisa, se acercó al muchacho y estrecharon sus manos.

—Vaya, no me había dado cuenta de que el famoso Yami Yugi era mi compañero de clases — Yami asintió aprobando el alago —. He visto tus duelos y eres increíble.

—No tanto — sacándose la modestia dijo, mientras negaba con la cabeza.

Mientras aquellos charlaban, el corazón de Yusei palpitaba por lo que había acontecido hacía unos minutos, todavía no podía recuperarse.

Mientras que el director había comenzado con los nombramientos de rangos de los novatos, los chicos conversaban...

—Muto Yugi — el director lo nombró, a lo que la apariencia de éste les llamó la atención, haciendo que la mayoría lo mirara, sobre todo su nuevo amigo. Otros pequeños murmullos se hicieron presentes en el silencio a la espera de un veredicto.

—Vaya Yami, se te infló el pecho de orgullo — comentó Jack, mientras le palmeaba el pecho.

—Pertenecerás a Slifer red — dijo en un tono de decepción el decano.

Los ojos del chico mayor se abrieron de par en par. Unos "Aaaah-Oooh" se oyeron por el fondo.

¿Decepción? Ni el pequeño Yugi entendía por qué...

El Slifer red era el rango más bajo y de zona peligrosa, allí entraban los novatos que tenían bajo rendimiento en las materias teóricas, por más que en la práctica sean excelentes, pero tenían la posibilidad de ir escalando de rango al menos.

Hasta el mismo director se había sorprendido de eso, y para pasar el mal trago del momento, prosiguió con la lista de estudiantes. Eso era una prueba de a que a veces las apariencias pueden engañar también.

Yami aún no salía de sí.

—Oye Yami, no te preocupes — intentó animarlo Jack, Yusei por otro lado no sabía que hacer—. Podrá ir escalando…

Yami se puso serio y se volteó para retirarse del lugar, ignorando las palabras del rubio.

—Al parecer, por más que se lo digas, no te hará caso.

—Él es el rey de los duelos Jack — comentó Johan con poco tacto —. Supongo que eso lo perjudica en cierta forma.

—Pero Yami no es así — refutó Yusei mirando a sus amigos.

—Su prestigio está en juego en ese caso. Sí apenas está en el tercer año de la academia, y ya fue parte de los duelos de la liga profesional, no debe sentirse orgulloso de tener un amigo en Slifer red — agregó Jack respaldando las palabras de Johan.

—Yami debe sentirse orgulloso de su amigo, con el tiempo, seguramente nos cierre la boca a todos — defendió nuevamente Yusei, a él no le gustaban las injusticias.

El decano continuó, hasta que llego a la inicial Y.

—Yuki Jaden.

Los oídos de Yusei parecían haber puesto atención a aquel nombre e inmediatamente sus orbes azules fueron a la nuca del peli-castaño.

—Sera asignado al Slifer red — dijo con desgano el hombre nuevamente. Era como sí detestara ese rango.

No paso ni un segundo, que Jaden se volteó y conecto su mirada con el bicolor, a lo que éste inmediatamente miro hacia otro lado. El muchacho sonrió al conseguir eso, y hasta estaba contento, por todo lo que le pasaba en el día. Pero también recordaba que tenía cuentas pendientes con su "hermano".

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El inicio de clases fue como siempre, algo desorganizado, pero en la ceremonia de ingreso para los Obelisk blue fue con todo el despliegue. Típico de la gran elite, aunque a veces algo patético, ya que siempre se le daba lo mejor a los más destacados y eso a Yusei le molestaba bastante.

Ya era de noche, y se habían colocado unas cuantas mesas largas para un gran banquete. Los alumnos hablaban entre ellos, se oían murmullos, gritos, carcajadas, y a veces hasta el ruido era ensordecedor y molesto. Antes de que entraran los camareros con las bandejas de comida, entró finalmente el director de la escuela y el decano. Todo el mundo se silenció, ya que el director era muy estricto para las ceremonias, además que no le gustaban porque decía que eran súper escandalosos, molestas y una gran perdida de tiempo, y solo lo hacia por tradición, porque su padre era el anterior director antes de heredarle todas sus empresas y su reciente escuela de duelos.

—Alumnos de la Academia de duelos de Kaiba Corp.-na-no-ne — habló De Medici, carraspeo y se acomodó su elegante cuello—. ¡Bienvenidos, una vez más, a la escuela de duelos a los nuevos estudiantes! —aplausos inundaron el ambiente brevemente, luego otro silencio—. Tengo el honor de tener en este primer año, al director de la escuela más prestigiosa… con ustedes, ¡Seto Kaiba-na-no-ne!

Todos los alumnos de la elite aplaudieron con fuerza, el muchacho con apenas 18 años se había convertido en director de la escuela. Seto se levanto de su silla para acercarse al escenario y se puso frente al micrófono, miró a todos en la sala, y una sonrisa arrogante asomó.

Silencio.

—Hola a todos, soy Seto Kaiba, el nuevo director de la escuela de mi padre…

—¿Seto Kaiba? — preguntó por lo bajo Yami Yugi a Jack que estaba a su lado, en frente de ellos, estaban Yusei y sentado a su lado Johan.

—Hace poco se jubiló el viejo… ¡Ah! Es que tú te fuiste por mucho tiempo y te perdiste bastante —el tono de Jack fue irónico, que a Yami lo hizo bufar.

El tricolor se volteo a verlo, pues, se le hacía extraño verlo a Kaiba como director siendo tan joven, y recordaba apenas hace pocos años, él era estudiante destacado de la elite, y hasta se había batido a duelo con él. La derrota de Seto fue sorpréndete, porque solo Yami podía ganarle…, y también había más de un secreto oculto que le hizo cosquillear su estómago, pero eso ya no venía al caso. Pensó que yéndose a los EUA podría evitarlo, pero al parecer no.

—…como nuevo director, quiero darles la bienvenida a los nuevos estudiantes y también ¿por qué no? A los que ya están y a los que ya se van — sonrió de nuevo, por un momento volvieron a aplaudir y luego el sonido de las palmas se apagaron. Seto miró a todos, hasta llegar con su mirada a quién ya había observado en el campus. Esto incomodo a Yami, y luego esquivo esa mirada intimidante—. Espero que su estancia aquí durante éste año sea buena y cómoda, pero sobre todo con mucho esfuerzo y corazón —se palmeó su pecho en ese momento—, cualquier percance que tengan, siempre serán bien recibidos.

Nuevamente el salón se lleno ovaciones y aplausos.

Yami seguía incomodo por la conexión visual que había tenido con Kaiba.

—Muchas gracias, ahora pueden disfrutar de la cena— fue lo último que declaró antes de bajarse del escenario y volver a su lugar. Pero en un segundo, volvió a mirar a Yami que lo tenía localizado. Volvió a sonreír con lujuria.

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La ceremonia de Slifer Red no tuvo tanto presupuesto, y también, por supuesto el director de la escuela no sería quién diera inicio a una ceremonia galante ni banquete. Apareció un hombre ante todos los alumnos de la comunidad en un cuarto no tan grande ni tan pequeño a darles la bienvenida. El profesor tenía cabello largo de color oscuro y gafas para leer, camisa blanca, y pantalones negros. También llevaba consigo un gatito gordo de color naranja y rayas marrones.

Ingreso por una de las puertas del cuarto.

—Hola a todos, bienvenidos sean a Slifer Red— dijo con una sonrisa estampada en el rostro. En las mesas de los estudiantes había algunos platos con ramen y otras cosas que no se veían muy apetitosos—. Seré el líder de los Slifer, bienvenido a los nuevos y a los que están siempre. Pueden empezar a comer. — finalizó un poco seco, pero sin quitar esa fastidiosa sonrisa.

Yugi estaba sentado al lado de Jaden, había algunos compañeros a su alrededor. Tenía su barbilla apoyada sobre su mano que a la vez su codo estaba apoyado sobre la mesa, se sentía decepcionado, pues no era el resultado que él estaba esperando.

—¡Arriba Yugi! — intentó animarlo Jaden, aunque su amigo no sonreía—. Podremos ir subiendo con el paso de los días, además, no creo que todos los Obelisk blue hayan entrado de una sola vez a la elite — había logrado captar la atención de Yugi, y el chico más le sonrió —. Ánimo, sé que lo lograras.

Entonces las comisuras de los labios de Yugi se levantaron un poco en ese momento, y asintió.

—Tienes razón Jaden-kun— lo miró fijo—. Realmente esperaba entrar en los Obelisk o a Ra, pero al parecer fracase, y creo que… creo que decepcione a mi amigo Yami.

La cara de Jaden cambio a una de asombro.

—¿Ya-Yami Yugi? — preguntó algo desconcertado —. ¿La eminencia de los duelos?

Su amigo se sonrojo ampliando su sonrisa y dejando ver unos pequeños huecos que se formaron en sus mejillas.

—Así es, él es mi amigo desde la infancia, vivimos en el mismo barrio, y siempre quise ser como él, cuando me dieron la oportunidad de ingresara a la academia, no la desperdicie, además, él se había ido a la liga profesional de Estados Unidos y volvió en cuanto supo que me admitieron, pero creo que lo decepcione —ahora sí su sonrisa había desaparecido completamente, apoyo sus dos brazos completamente en la mesa para apoyar la cabeza y no mirar nadie.

El de pelo castaño torció la boca tratando de buscar la manera de ayudarlo, entonces se le ocurrió algo.

—Yugi, escúchame — le dijo mientras le picaba el hombro para que el chico se levantase, y éste lo hizo —, tengo un amigo en Obelisk — dudo un poco al pensar en Yusei, pero después se encargaría de eso —. Estoy seguro de que estará dispuesto a ayudarte. Al final del año, serás de la Elite —le guiño el ojo —. Te lo prometo — puso los dedos en V. Yugi lo abrazo con brusquedad y lloró sobre su hombro.

—Gracias Jaden, en verdad, estoy muy agradecido contigo — le dijo mientras seguía lloriqueando. Jaden aun no reaccionaba de la intensidad que manejaba ese chico, finalmente le palmeo un poco la espalda y luego se separaron para verse a los ojos y le devolvió otra sonrisa más.

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Cuando terminaron de cenar, Jaden le dijo a Yugi que saldría a dar una vuelta, y aunque su amigo le había dicho varias veces que estaba prohibido porque era toque de queda, le importo en lo más mínimo y lo hizo igual. Quería alejarse un poco con sus pensamientos, realmente deseaba volver a hablar con Yusei y preguntarle ¿Por qué nunca lo había buscado después de que sus tíos habían tomado la custodia del chico?

Se detuvo en su caminar y empuño sus manos.

—¡Maldito Yusei! Me prometiste ser mi hermano — susurro para sí mismo mientras una lagrima traicionera se deslizaba por su mejilla, cerró los ojos con fuerza e intento volar esos pensamientos de su cabeza.

No se había dado cuenta que se había alejado del complejo de Slifer red y cuando quiso hacerlo, vio que estaba cerca del edificio de los Obelisk blue. Se quedó admirado de lo imponente que aquello era, y al parecer, era real lo de la elite, eso era un lujo comparado con las cuatro paredes que tenía de habitación, pero a él no le importaba mucho eso, tampoco podía negar que ese lugar era una belleza. Se acercó un poco más para chusmear mejor el complejo, ya era muy tarde y asumió de seguro que todos estarán durmiendo.

Por uno de los balcones del cuarto piso, se pudo ver una cabellera oscura con unas líneas amarillas, a Jaden se le aceleró el corazón, pero quería estar seguro de que su mente no le estaba jugando una mala pasada, asique se acercó más para comprobarlo.

Del otro lado, en el balcón, el chico bicolor observaba todo el paisaje maravilloso que tenía el complejo de elite, y se maravillo de ser afortunado, aunque por el otro lado, le gustaría que todos en general tuviesen esa misma oportunidad, escucho unos ruidos por el parque, y cuando miro…

—N-no puede ser — dijo mientras agarraba el barandal de protección. Lo había visto a Jaden acercarse cada vez más a donde estaba él.

Jaden quedó a una distancia considerable para verlo mejor, y le sonrió, como si hubiera en encontrado un tesoro escondido, pero la verdad, era que estaba tan confundido con sus sentimientos de alegría y enojo que no consideraba que fuera un momento para recitarle una poesía al estilo Romeo y Julieta.

Yusei de los nervios aflojó su agarre del barandal y antes de pasar papelón, apoyo sus brazos, lo miró fijo. No podía descifrar lo que sentía en aquel instante. Tampoco sabía si sonreír o mantener su fría mirada.

—Hola Yusei —fue Jaden quien rompió el frío tempano entre ellos, Yusei tuvo que pestañear un poco para reaccionar y darse cuenta si esto era real.

—J- Jaden — ésta vez se irguió sin quitarle la mirada de encima —. ¿Q-quieres que baje? — le preguntó. ¿Cómo un chico como Jaden podía ponerlo tan nervioso?

Jaden asintió.

—Te espero aquí —aclaró Jaden, a lo que Yusei se volteo para bajar de su habitación.

Lo que paso desapercibido para el bicolor, fue que uno de sus amigos había visto toda la jugada, y cuando el chico atravesó la puerta, su amigo peli turquesa se asomó para espiar desde el balcón que lo traía tan nervioso a Yusei. Sonrió de costado al darse cuenta de que ese chico tan lindo traía loco a Fudo.

—Jaden… — dijo memorizándose ese nombre.

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Como a los cinco minutos llegó Yusei frente a un Jaden que aparentaba tranquilidad, pero por dentro quería explotar. El bicolor llevaba sus manos dentro de sus bolsillos, su pulso estaba demasiado alterado al igual que su respiración… ¿con qué se encontraría?, se preguntaba mentalmente ya teniendo cerca al castaño.

—Hola Yusei — un adorable sonrojo apareció en sus mejillas, pero intento que no se notasen—. Paso mucho tiempo — su tono fue tranquilo y pasivo.

—Hola Jaden, caminemos, ¿quieres? — invitó sin mucho más que decir Yusei mientras hacia un ademan para caminar entre los hermosos pastizales y matorrales que rodeaban el edificio Obelisk. El más pequeño acepto.

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Continuará…

N/A: Muchas gracias por leer, trato de ponerle todo el amor del mundo al hacerlo, y juro que el capítulo iba a ser más largo, pero quiero guardar un poco de intriga jaja. Espero que les guste, cualquier duda, consulta siempre será respondida, y las criticas que construyan siempre serán bienvenidas.

¡Muchas gracias a mi amiga Vi_marquez que es de mi team romanogers y me dio una ayudita con el #puzzleshipping ya que es la primera vez que escribo algo de ellos!

Yuki Kou.