Disclaimer: Los personajes pertenecen a Kazuki-sensei.

Capítulo 2

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Los dos caminaron en silencio, y realmente era un silencio incomodo y escalofriante. Llegaron a la orilla de un lago artificial, Yusei sabía que nadie los vería ahí, además de que estaba prohibido que los alumnos salieran de sus complejos y en toque de queda, y que un Obelisk se juntase con un Slifer era lo peor que podía pasar para el resto de la elite, aunque a Yusei no le importaba mucho, pero tampoco tenía ganas de que lo jodiesen.

Se sentaron frente al lago, Jaden estaba bien nervioso y arrancaba el pasto. Yusei más bien no lo miraba y temía hacerlo.

—Tanto tiempo sin verte, Yusei — declaró Jaden finalmente, aunque estaba nervioso, y de hecho sudaba un poco, e intentaba disimularlo —, aunque, me hubiera gustado que me hayas buscado.

Yusei abrió bien grande sus ojos, la curva de sus labios se delinearon en una mueca en la que parecía que se había metido en un gran problema, pero no estaba sorprendido, además, sabía que Jaden era bastante directo al hablar, y quizá, se jugaba su Stardust que hablaba desde el resentimiento.

—Yo… — bajo la mirada ante tal ataque, su mirada se escondió detrás de su flequillo —, lo siento Jaden, en verdad. Quise buscarte después que tus tíos tomaron tu custodia, pero…

—¡Pero no lo hiciste! — le gritó Jaden enojado, empuño sus manos—. Me prometiste verme apenas pudieras, pero nunca lo hiciste.

Yusei bufó, intentando buscar la calma para poder explicarle. Muy en el fondo se sentía demasiado culpable.

—Realmente Jaden, me gustaría que me escuches— su tono fue calmo. No pudo verlo porque no tenía dignidad para hacerlo, pero vio por el rabillo de su ojo que Jaden asintió—. Te juro que busque datos tuyos cuando te fuiste, pero… —Yusei finalmente volteo a ver al castaño—, pero, era como si Crowford—y porque no le salía decirle padre—, hubiera borrado cualquier rastro tuyo, como si quisiera borrar algo de ti allí.

Jaden se río irónicamente.

—Tu padre nunca me quiso — le respondió enojado, lo miraba con odio, su respiración estaba alterada y pesada. Yusei podía sentir como le respiraba encima sin mirarlo, sabiendo que Jaden en parte tenía razón—, ¡Admítelo!

Yusei entonces le tomó las muñecas, dejándolo totalmente anonadado al castaño, y se acercó tanto a su rostro que hasta se sonrojo al tenerlo tan cerca.

—Jaden, mi padre nunca te odio, si no, no te hubiera acogido por mucho tiempo. De hecho, él te tuvo en el orfanato hasta que tus tíos decidieron tener tu custodia, porque estaba planificando tu adopción, ¡baka! —lo último se lo gritó con rabia, y luego se dio cuenta que se pasó un poco, soltándole de a poco las muñecas, pues las había apretado con fuerza.

Jaden se las frotó sin quitar la vista de Yusei. Era una mezcla de tristeza y cariño, una mirada demasiado rara. Una mirada que decía todo y a la vez nada.

—Entonces, ¿por qué nunca supe de ti Yusei? ¿Por qué no me viniste a visitar? ¿por qué no me llamaste eh? Dímelo de una vez. —Jaden lloraba, y Yusei no pudo contenerse más, acercó una de sus manos con cautela, esperando cualquier reacción de su interlocutor, sin embargo, el castaño no se negó.

Finalmente, le limpió las lágrimas que el chico derramaba.

Jaden se dejó, apretando su mejilla con la mano del bicolor contra su hombro y cerró los ojos. Se querían, de una manera extraña, pero lo hacían, Fudo paso su otro brazo por el hombro del chico y lo atrajo hacia él para poder abrazarlo por completo.

—Te juro que te busque Jaden, y no sabes la alegría que me dio verte en el examen de ingreso. Mi padre me metió en la academia muy tempranamente, recuerda que en este lugar no hay contacto con el exterior hasta las vacaciones—Jaden lo miró de soslayo, Yusei le sonrió con nostalgia —, además, no me ibas a poder esquivar en la academia por mucho tiempo.

Jaden también sonrió ante el comentario.

—No te lo voy a hacer fácil Yusei, pero a mí también me alegra verte, aunque también deseo pegarte — le dijo alejándose un poco para verlo fijo.

Se rieron los dos por un breve momento.

—Tienes todo el derecho de enojarte, pero no de evadirme por aquí — lo despeino amistosamente.

Dejaron de jugar y se quedaron en silencio, solo los suspiros podían oírse en la noche hermosa y oscura.

—¿No tendrás problemas verdad, Yusei? — el de pelo oscuro lo miró, en realidad sabía a que se refería—. Digo, no quiero que luego tengas problemas.

—No, y no me importa tampoco. De hecho, me gustaría mucho que escales a los obelisk, al menos antes de terminar la academia, pretendo que lo hagas —con sus codos se apoyo hacia atrás, llevando todo su peso ahí mientras miraba la espalda del castaño.

En cambio, Jaden se quedó sentado cruzando sus piernas —o al estilo indio.

—Me tienes demasiada fe Yusei, nunca cambiaste — confesó Jaden, miró sobre su hombro al bicolor.

—Tienes virtudes para los duelos, y he notado que has mejorado demasiado, solo tienes que estudiar más, pues, estar con los rojos, implica que no has pasado el examen escrito —Yusei utilizó un tono medio regañón—, seguramente esta semana lancen algún programa de tutorías— él se señaló con su dedo índice al mismo tiempo que cerraba uno de sus ojos—, puedes contar conmigo para eso.

—¿T-tú haces tutorías? — de repente, le invadió una inmensa curiosidad a Jaden.

—Sí, por año ingresan muchos estudiantes, y he podido ayudar a muchos chicos a subir de rango con el tiempo.

Y también, unos inmensos celos…, ¿por qué? Movió la cabeza de un lado a otro para sacarse esos pensamientos de su mente.

—Bueno, lo tendré en cuenta… supongo — se sonrojo, pues sus pensamientos también lo habían traicionado.

Detrás de ellos, se sintió un carraspeo, e inmediatamente se voltearon a ver. Una silueta masculina se acercaba a ellos.

—Disculpen que los interrumpa —Yusei entrecerró los ojos, hasta que pudo darse cuenta quien era—, y realmente, espero que no me odien, pero están inspeccionando las habitaciones Yusei — fue Johan que se dejo ver mientras señalaba hacia el lado del edificio.

—Oh Johan, enseguida voy —Yusei se puso de pie, y se sacudió un poco las ropas, Jaden hizo lo mismo.

—En verdad, lo siento tanto — dijo Johan nuevamente disculpándose con los muchachos, miró a Jaden y le extendió la mano con una sonrisa —, por cierto, soy Johan Andersen, amigo de Yusei, y tú eres… —¡Claro! Yusei se había olvidado de contarle a sus amigos sobre Jaden, y estaba seguro de que debería hacerlo.

—Soy Jaden Yuki, mucho gusto — el chico también le estrecho la mano, al parecer ese chico era bueno por la sonrisa que tenía en su rostro.

Algo dentro de Yusei se removió al ver ese gesto.

—¡Qué bueno! Encantado de conocerte, espero que pronto estés en obelisk— comento Johan.

—Vámonos —les corto Yusei a los dos, y empezó a caminar ignorando a aquellos dos—. Nos veremos después Jaden — le dijo cortante.

Johan se río al notar que se había puesto celoso y le guiñó el ojo a un confundido Jaden.

—Bueno, nos veremos después supongo, adiós —le saludó con la mano brevemente y corrió detrás de Yusei.

Jaden puso los brazos en jarra mientras veía como Yusei y Johan desaparecían de su vista y luego decidió volver al cuarto antes de que lo regañaran.

—Oii Yusei, ¿quién era ese chico? Es el chico que estaba en los exámenes de ingreso y en la ceremonia de hoy a la mañana — pregunto Johan llegando a su lado. Yusei tenía el ceño fruncido.

—Jaden convivio conmigo en el orfanato de Pegasus — le dijo escuetamente.

No era ningún secreto tampoco que Yusei era adoptado, pero prefería ser un poco más reservado con esas cosas, sin embargo, Johan parecía un chico de confianza el cual nunca cuestionaba ni juzgaba a los demás.

—Digamos que es alguien importante en tu vida, ¿no? — Johan le volvió a sonreír ampliamente. No tenía dudas que ese chico fuera malo.

—Digamos… —Yusei dejo su frase a medias. No quería recordar esas cosas—, pero ya todo va bien. Ahora tengo que ayudarlo a que suba de rango.

Ya habían llegado al edificio, y sigilosamente subieron hasta su habitación, pues eran compartidas de a dos, y ellos compartían la misma.

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Al día siguiente, los chicos tuvieron su primera clase teórica sobre los duelos de monstruos, y francamente, Jaden sentía que era aburrida e innecesaria. Aunque el que estaba sufriendo también era Yugi Muto, pues se había cruzado a su amigo por la academia y éste lo ignoraba, eso lo frustraba, quería hablarle.

Luego de un receso, Jaden y Yugi caminaban por los pasillos de la academia, hasta se cruzaron con un grupo de obesliks, entre esos, estaban Yusei, Yami, Jack y Johan.

Miradas se cruzaron, parte de ese grupo de la elite estaban sentados en una banca y otros parados mirando a los que estaban sentados, pero fue llamativo cuando vieron pasar a Jaden y a Yugi.

Aunque el castaño no había nada que lo pudiera intimidar.

—Hola Yusei, hola Johan — saludo directamente a ellos dos al pasar.

Yusei estaba sentado en la banca, y Johan parado a su lado con uno de los pies apoyado en la punta de la banca. Yami Yugi estaba sentado a un lado del bicolor y Jack frente a ellos, después otros chicos andaban por ahí.

Yami se extrañó, pero recordó la conversación que había tenido con Yusei el día de la ceremonia de bienvenida al ver a su amigo Yugi que estaba totalmente rojo de vergüenza y por un breve momento sonrió ante la actitud descarada del castaño.

—H-hola Jaden— Yusei lo saludo agitando la mano, y el otro chico no lo podía creer, pensaba que, por ser de la elite, Yusei no lo saludaría.

—Hola — Johan saludo más efusivo a Jaden.

Caminaron tan deprisa Jaden y Yugi que desaparecieron inmediatamente de ahí.

—¿Qué haces Jaden? — le dijo Yugi al llegar a un lugar lejos de ese grupo, lo miró con el ceño fruncido.

—Te dije que conocía a alguien para que nos ayude Yugi, ¿qué te molesta? —preguntó ingenuamente Jaden.

—Es que…, es que ahí estaba mi amigo Yami Yugi, y él no me habla — sus ojos se empañaron.

—¡No te preocupes! Haremos que recuperen su amistad —Jaden lo señaló y le guiñó el ojo.

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—Yusei— Jack con los ojos cerrados y cruzado de brazos empezó a preguntar—: ¿Conoces a ese slifer red? ¿quién es? —preguntó con despreció.

Johan miró a Yusei, éste a su vez sintió la mirada de su amigo, pues sabía que el chico no diría nada.

—Ese chico es alguien muy importante para mí, Jack — Yusei se cruzó de brazos también, Jack lo escruto con su mirada.

—Ja, pero no nos cuentas quién es— dijo lacónicamente, Yami sonrió.

—Oye Jack, si Yusei dice que ese chico es importante para él, entonces déjalo— defendió.

—Tú no deberías hablar mucho ya que a tu amigo lo ignoras también — le refutó Jack, y los otros dos estuvieron de acuerdo, aunque en silencio.

Yami no respondió, pues, si, tenía razón Jack.

—En vez de estar aquí discutiendo si esta bien o mal que nos juntemos con los Slifer red, deberíamos ayudarlos, ¿no? — fue Johan quien sorprendió a los demás.

—No me parece mal, de hecho, haré nuevamente las tutorías para los chicos de bajo rango —comentó Yusei mientras se tiraba hacia atrás, sus amigos suspiraron al escucharlo, al siempre chico tan solidario.

—¡Yami Yugi! Por fin te encuentro — dijo una voz que hizo sobresaltar del susto a todos, pero sobre todo al susodicho.

—K-Kaiba — no podía ni apenas hablar. El chico de pelo castaño le sonrió con arrogancia, y con su dedo índice le indico que quería un momento a solas con él.

Yami Yugi miró a los demás que no entendían muy bien, tragó duramente y se puso de pie, avisándole a sus amigos que volvería luego. Seto Kaiba llevó a Yami hasta su despacho privado y lo invito a sentarse en la silla frente a él en su escritorio.

—¿Qué necesitas de mí? — peguntó nervioso Yami, Kaiba lo hacia sentir demasiado incomodo a veces.

—Pues, tengo una oferta que no puedes rechazar — le dijo mientras jugueteaba entrelazando sus dedos. Se inclinó para verlo más de cerca. Realmente Yami deseaba irse de ahí.

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Continuará…

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N/A: Muchas gracias por el apoyo, valoró mucho que comenten si les va gustando para poder escribir más de esta pareja, ya sé que aún lo que todos esperamos no ha empezado, pero pronto pasará, recién estamos acomodando las cosas.

Perdón por el atraso en actualizar, pero quiero darle prioridad a los fanfics que van terminando, ya que estoy escribiendo varios a la vez y se me complica ponerme al día con cada uno.

Nos leemos la próxima.

Yuki Kou.