Disclaimer: Los personajes de "Yu-Gi-Oh! DXAL" pertenecen a sus autores.

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Capítulo 3

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Enfrentarse con Seto Kaiba a veces era incomodo, sobre todo para Yami Yugi, que se sentía mil veces peor con ese ser.

—No entiendo que es lo que quieres Kaiba, pero si son tus propuestas indecentes, mejor ahórratelas — exclamó el chico con los brazos cruzados, y desvió la mirada de él.

Seto sonrió ladeante mientras lo miraba, no tenía paciencia, pero Yami siempre le pareció interesante.

—Ésta vez, no son propuestas, como tú las llamas—lo miró con lujuria, inclinándose para verlo más de cerca—, necesito que te anotes a dar tutorías, y seguramente seas algún reemplazo de ciertos profesores—Yami iba a protestar, pero Kaiba continuo sin darle importancia—, ya sabes, tú vienes de la liga profesional, el mejor de la escuela junto con Fudo Yusei, y es importante para la imagen de la escuela, de lo contrario, la reputación caerá… negocios.

—Discúlpame Kaiba, pero yo solo vengo a ser un estudiante normal…—empezó a refutar Yami, pero Kaiba de nuevo, no lo dejo continuar.

—Mira, a mi no me importa lo que quieras hacer, no hay muchas opciones tampoco si quieres terminar la escuela aquí, o haces lo que te pido, o sales conmigo —le encaró desvergonzadamente y Yami se puso rojo-morado. Cerró los ojos y se frotó las sienes.

¿Por qué Kaiba le ponía las cosas tan difíciles?

—Yo… ya no quiero salir contigo —le dijo con total decepción—, así no funcionan las cosas conmigo. Prefiero dar tutorías Kaiba, pero sabes que yo no me dedico a eso—su tono fue soberbio y sobrador.

Seto bajo la mirada y apretó los labios con algo de furia.

—De acuerdo. Comienzas mañana, te enviaré el listado de estudiantes que lo necesitan, pero sobre todo, ten en cuenta Yami, que en cuanto te niegues a hacer esto, las consecuencias serán más severas. —amenazó.

Yami Yugi estaba acorralado entre la espada y la pared. Además de la imponente presencia del hombre que dirige la escuela lo ponía realmente incómodo. No quería tener una relación forzada con él, pero no le daba muchas opciones.

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Yugi Muto caminaba solo por uno de los pasillos. El chico era tan temeroso que iba a todos lados con miedo, de repente, paso por al lado de un grupo de chicos de unos Obelisk blue lo más rápido que pudo, pero sintió que lo tironearon de su chaqueta roja.

—¡Pero mira quién es! ¡Es el Yami falso! —dijo el chico mientras lo levantaba del cuello de la nuca, sus compañeros se rieron mientras el bully seguía abusando—. ¿Qué hace un vago de Osiris por aquí? ¿No sabes que no debes andar solo por aquí?

Sus compañeros se siguieron riendo de eso. El pobre Yugi estaba conteniendo las ganas de llorar. Maldijo de no estar acompañado de Jaden en ese momento.

—Oh, miren, el bebé va a llorar —el chico hizo un puchero al mismo tiempo que se seguía burlando.

—¡Eh Joey!, ¿por qué no te metes con alguien de tu tamaño, imbécil? —Yugi escuchó esa voz, e intentó mirar del lado del que venía. Se puso más nervioso al ver quién se acercaba.

—¿Ahora eres defensor de pobres e indefensos? —le cuestionó el rubio, inevitablemente Joey era más alto que Yami, asique levantaba más a Yugi sin darle posibilidad de agarrarlo.

—No, solo no te metas con el chico—Yami llegó frente a Joey que seguía sosteniendo al otro chico, en eso, Yusei llegó corriendo y se puso al lado de Yami, atrás de él, llegó Jaden.

—¡Yugi! — exclamó el pelicastaño viéndolo, frunció el entrecejo al abusivo—. Suéltalo idiota—Jaden sintió la mano de Yusei en su hombro, e instantáneamente le negó con la cabeza para que no dijera nada.

—¡Oigan! ¿Ahora todos son defensores de los estúpidos Osiris? Y tú enano— Joey miró con una sonrisa burlona a Jaden—, tú mejor que te pierdas…

—Le tocas un pelo y te haré ver las estrellas— saltó a la defensiva Yusei empuñando las manos, el castaño no entendió muy bien. Yusei Intentó mantener la calma—. Solo suéltalo Joey, él es un chico más pequeño que tú.

—Vamos Joey, déjalo o te golpeo— respondió más enojado y agresivo Yami.

Joey los miró con odio y simplemente lo soltó. Yami enseguida se acercó a Yugi. Sus ojos se encontraron.

—No los quiero ver solos de nuevo— amenazó el rubio.

—¿Estás bien Yugi? —le preguntó Yami tomándolo de los hombros, y Yugi no pudo contestar, porque se había perdido en la pequeña sonrisa que Yami le estaba regalando.

—A-Atem…— divago Yugi recordando viejos tiempos, y el más grande lo oyó, se sorprendió al escucharlo, pero el pequeño se recompuso enseguida—. Eh, lo siento, Yami. Estoy bien, gracias—le sonrió con gran sonrojo en sus mejillas.

Yami Yugi pestañeo un poco, y luego asintió.

—Ven, vamos al salón comedor— le tomó la mano y tan solo con el tacto de sus dedos, se sonrojaron los dos, pero intentaron ignorarlo. Jaden corrió por atrás de los dos chicos. Yusei había terminado de discutir con Joey y se fue detrás del otro pequeño.

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Ya los cuatro estaban en el salón. Yusei, Jaden y Yugi estaban sentados en la mesa esperando a Yami que había ido a buscar un té para el pequeño.

—¡Qué bueno que estés bien Yugi! — exclamó con alivio Jaden—. Ese idiota, si yo estaba ahí…

—Pero por suerte no paso a mayores —Yusei le sonrió a Yugi, y éste asintió igual—. Joey es uno de los tantos bullys de la academia, les sugiero a los dos que tengan cuidado cuando estén solos— continuó el moreno, mirando a los dos chicos—. Si no los hubiéramos visto, no sé como hubieras terminado Yugi.

Éstos asintieron con algo de tristeza al escuchar esas palabras.

—Ah por cierto —saltó de la nada Jaden mirando a su amigo Yugi—. Él es de quien te hablaba, de Yusei.

—¡Ah sí! Yusei Fudo, uno de los mejores de la academia— acotó el tricolor. Yusei se sonrojo un poco.

—No es para tanto, pero ya le dije a Jaden que estaré en el programa de tutorías para ayudar a chicos de Slifer…

En ese momento, Yami llegó con el té y se sentó al lado de Yugi, quedando en frente de ellos, Yusei y Jaden.

—Bueno, yo también estaré en las tutorias —admitió el tricolor mayor, algo enojado, Yusei lo miró extrañado y Yami entendió—. Larga historia, asique si se anotan, nos veremos seguro.

—Oh, cierto—recordó Fudo—. Él es Jaden Yuki, Yami— los presentó a los dos.

—Es un gusto — dijo Yami estrechándole la mano.

—Y el mío también, sobre todo porque eres el rey de los duelos —lo halago Jaden. Aquél se sonrojo.

—Gracias, pero de verdad, no es para tanto.

Jaden tenía ganas de llenarlo de preguntas, pero la mano que Yusei le puso sobre su rodilla le indico que se las guardará para otro momento, él sabía como era su amigo, asique al castaño no le quedo otra que hacerle caso.

—¿Te sientes mejor, Yugi? — fue Yami quién le preguntó, Yugi dio varios sorbos a su té, dejo de hacerlo y lo miró.

—Sí Yami, si no hubieras venido… — sus manos empezaron a temblar cuando dejo el vaso de té, pero su amigo se las tomó.

—Mientras esté yo aquí, nadie te tocará un pelo, ¿lo sabes? —Yugi asintió a la vez que se sonrojaba violentamente al sentir las manos de Yami.

Los otros dos se sentían algo fuera de lugar, y decidieron dejarlos solos.

—Bueno, estaremos afuera —declaró Jaden—, cuando salgas, encuéntrame en la puerta.

—Sí Jaden, muchas gracias— agradeció su amigo aun bajo los efectos del tacto que tenía Yami.

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Yusei ya había llegado a la entrada que era doble, había empezado a hacer un poco de frío, asique se refregó un poco las manos. Seguido, llegó Jaden y lo imitó al sentir el frío. Los estudiantes iban y venían por los pasillos.

—Es una locura, apenas van dos días que estamos en la academia, y ya acosaron a Yugi, me preocupa realmente como puede seguir esto el resto del año. —largó Jaden totalmente decepcionado mientras perdía la mirada en el gran campus.

Yusei estuvo de acuerdo en silencio.

—Ten cuidado Jaden. Sé que tú eres despiadado para responder ante estás situaciones —soltó delicadamente Yusei mirando al perfil de su amigo.

—Prometo no ser tan cruel —Jaden volteo su mirada a su amigo y le sonrió, aunque con tristeza.

Yusei entonces recordó algo…

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Se había levantado temprano para ir a desayunar. Era el quinto día que Jaden había llegado al orfanato, asique pensó en hacerle él mismo un desayuno especial, al llegar a su habitación, iba a tocar la puerta, pero ésta se movió apenas sin haberla tocado siquiera, y escuchó un murmullo.

—…sí Winged Kuriboh, Yusei me trata genial… sí, él es muy bueno conmigo… —Yusei pensó que, como todo chico, seguramente tenía un amigo imaginario, pero no supo si interrumpirlo o no—. ¿Qué Yusei está en la puerta? Oh, gracias aibou.

De nuevo, el pelinegro se sorprendió, y enseguida Jaden lo estaba mirando con una tierna sonrisa. Al parecer, se dio cuenta que Yusei se había asustado quizá.

H-hola Jaden, vine a buscarte para desayunar juntos— le comentó intentando bajar la tensión de un momento atrás.

Claro que sí — exclamó efusivamente, mientras saltaba y cantaba.

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También recordaba que Jaden, cada vez que uno de los chicos del orfanato lo desafiaba en algún duelo agresivamente, Jaden reaccionaba de una manera hostil. Sus ojos cambiaban de color marrón a dorados.

¡Jaden! —Yusei había llegado justo a tiempo para detenerlo de que golpease a otro chico que le estaba gozando la derrota. El más grande le tomó de las muñecas, y se asusto al ver como los ojos cambiaban de color. Fudo se quedo estático y no supo que hacer.

Y-Yusei— murmuro Jaden, con los ojos aun dorados, lo miro fríamente, bajando lentamente los brazos, Yusei tuvo que tragar e intento reaccionar lo más rápido que pudo.

Así, muy bien, ya estoy aquí contigo— con una mirada que Yusei le dio a su abusador, lo ahuyento de ahí y se quedó con Jaden, abrazándolo fuertemente hasta que volvió en sí.

Ese enigma aun le quedaba pendiente por preguntárselo a Jaden, pues nunca supo porque cuando lo hacían enojar, cambiaba de personalidad, y se volvía hostil.

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—Jaden… yo quería…— estaba a punto de preguntar, pero entonces fue interrumpido.

—Oh Johan, ¿qué haces por aquí? — preguntó Jaden cuando lo vio llegar tan sereno con las manos en los bolsillos.

Yusei largó aire abruptamente por la nariz, y el de pelo cyan se dio cuenta enseguida.

—Vine a buscar café, no quiero interrumpirlos— dijo el chico, señalo hacia el salón comedor que estaba frente a él.

Yusei se puso de pie y Jaden iba a replicar que se quedase, pero extrañamente, Johan le sonrió y le saludo con la mano en un gesto breve y desapareció detrás de la puerta.

—¡Que raro! —Jaden se rascó la nuca.

—Jaden— Yusei lo llamó y éste lo miro. Estaba serio, y no entendía porque tenía el ceño fruncido—. Debo regresar. Espera a tu amigo y no lo dejes solo— le dijo. Jaden asintió, estaba por irse, pero entonces volteo para llamarlo de nuevo—. Y cualquier cosa que pase, llámame, por favor— le pidió casi en suplica. El castaño asintió.

Yusei se metió las manos en los bolsillos y se fue caminando tranquilamente por uno de los pasillos. Tenía muchas cosas en mente por pensar y reflexionar.

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Momentos antes de detener al bully de Yugi, Jaden se había cruzado con Yusei en otro pasillo. El castaño era demasiado efusivo para saludarlo, a pesar de que las cosas habían quedado un poco tensas, era como si el chico se hubiera olvidado un poco del asunto.

—Hola Yusei— le dijo con una sonrisa al frenarse de frente de él. El chico le devolvió la sonrisa.

—Que raro verte por aquí Jaden— le comentó, apoyó su espalda contra la pared, logrando que Jaden quedase frente a él, pero a una distancia razonable.

—Es que tenemos hora libre, asique decidí dar unas vueltas, además… estaba buscando a mi amigo, ya sabes… —el castaño le respondió mientras señalaba hacia otro lado—. Se suele perder mucho últimamente por éste lugar. Oh, y hablando de mi amigo—dijo como si hubiera recordado algo, luego lo miró—, él está preocupado por su amigo Yami.

Yusei entonces recordó la tensión que había entre esos dos, en eso, ve pasar a un Yami sumamente enojado, con un aura oscura cubriéndolo por completo, lo siguió con la mirada hasta el punto de su enojo. Tomó la mano de Jaden inconscientemente para llevárselo antes de que cometiera alguna catástrofe.

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A veces le costaba entender a Jaden, pero se iba a tomar el tiempo de hablar con él en algún momento para ver que sucedía con él.

Lo otro que le estaba preocupando, era que… al parecer Jaden, sentía algo por Johan.

Tragó duramente de solo pensarlo. Después de todo, ellos no eran absolutamente nada, ¿qué podía cuestionar sobre eso?

Nada.

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Jaden esperó a Yugi, Johan volvió a salir con su café en la mano, casi se lo choca cuando estaba a punto de abrir la puerta al mismo tiempo que el chico de pelo cyan la abrió.

—¡Jaden! Me asustaste — le dijo llevándose su mano libre al corazón.

El castaño casi ataja el café.

—Lo siento Johan, no quise asustarte—se disculpó, con algo de sonrojo—. ¿Sabes si Yami y Yugi siguen allí? —le preguntó señalando hacia dentro, tuvo la reacción de tomarlo de los brazos para correrlo de la entrada, ya que había mucha gente entrando y saliendo al mismo tiempo y no quería estorbar.

—Sí, no los quise molestar, aunque creo que están arreglando sus cosas— Johan se quedó pensando, pues, los dos muchachos tenían caras preocupadas—. Como sea, voy a buscar unos papeles a la librería, ¿me quieres acompañar? — le preguntó amablemente.

—Claro, no me molestaría en absoluto.

Los dos se encaminaron a la librería de la academia.

¿Será que ellos estaban empezando a sentir algo?

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Continuará…

N/A: ¡Hola! Perdón por la tardanza en actualizar. Me esta costando mucho escribir ésta historia, quiero que me quede bien, asique estoy poniendo todo el amor posible.

¡Espero sus comentarios!

Yuki Kou.