-Hanako- El samurái nace para morir. La muerte no es una maldición a evitar sino el fin natural de toda vida. Estoy lista para morir... Yo no soy la guerrera de Merope...YO SOY HANAKO DE KER...ESTRELLA CELESTE DE LA DESTRUCCION.
Flashback
Ayame- Hanako Chan... prepara tus cosas que te vas de esta casa
-Hanako- Ayame San... ¿por que? ¿a donde?
-Ayame-Obaiin Sama te ha vendido
-Hanako- ¿Pero que hecho mal? he obedecido todas y cada una de las ordenes que me han dado, he tratado de ser agradecida y dar honor a esta casa que me a acogido...por que? que fue lo que hice?
-Ayame- Prepara tus cosas que te vas hoy...
-Hanako- Al menos debo despedirme de Kenshin Sensei...
-Ayame- No, no hay tiempo. La persona que te ha comprado ya esta esperando por ti.
La matrona condujo a la joven bastarda hacia la gran estancia donde la esperaba un hombre muy raro, vestia una armadura negra que le cubria todo el cuerpo y la mayor parte del rostro, su aspecto era aterrador e imponente. Hanako llevaba envueltas sus pocas pertenencias en una manta y al mirar al aterrador hombre interrumpio su paso resistiéndose a avanzar hacia donde le esperaba el hombre que la había comprado.
La niña miraba suplicante a Ayame en un intento de conseguir su protección, le aterraba acercarse a ese individuo, y tras una repentina sensación de hueco en el estomago un mal presentimiento paso por la mente de la chiquilla, asi que dio la media vuelta y echo a correr con la esperanza de escapar de la espantosa situación.
-Obaiin- Ayame! trae a Hanako aquí en este instante! el señor tiene prisa, no podemos perder el tiempo.
Con ayuda de un par de mozos, Hanako fue capturada y llevada a rastras a la presencia del misterioso personaje de la armadura. El hombre se retiro el casco revelando el rostro de aquel extranjero que buscando asilo y tras lo que les pareció un hechizo mágico había curado al primogénito de la familia Hojo.
-¡Vaya que has crecido chiquilla!¡Mírate nada mas que linda cara tienes!, ha sido uno de los mejores tratos que he hecho...¿Cuántos años tienes, encanto?
-Hanako- ¡Okasan! ¡Okasan! ¡por favor no dejes que me lleve! ¡te lo ruego Okasan, seré buena, hare todo lo que tu me digas!, ¡ya no buscare a Kenshin San!...¡ire a los campos de cultivo!
-Obaiin- Se llama Hanako y acaba de cumplir 10 años
La niña suplicaba arrodillada a los pies de su madrastra aferrándose al kimono de la mujer rogando por un ultimo dejo de piedad, pero la esposa del samurái alejaba cruelmente a la pequeña con la punta de sus pies y expresión perversa y burlona.
-Hanako- ¡Okasan!¡Okasan! ¡por favor!... ¡tenga piedad!... ¡no dejes que me lleve!, ¡me portare bien!... ¡Okasan!
El hombre levanto del suelo la manta con las pertenencias de Hanako y luego se acerco a donde estaba Obaiin con la pequeña arrodillada a sus pies suplicando,tomo a la niña de uno de sus brazos y la hizo ponerse en pie a punta de toscos tirones. El rostro de la niña estaba empapado de lagrimas y sus bonitos ojos comenzaban a hincharse a causa del inconsolable llanto.
-Ha sido un placer hacer negocios con usted, Obaiin Sama...
Fueron las ultimas palabras de aquel extraño hombre antes de que desapareciera en el aire junto a la pequeña Hanako.
Cuando la pequeña Hanako nueamente abrió los ojos se encontraba en un lugar obscuro y fantasmal, un lugar que le causaba escalofrio y un miedo inexplicable el suelo era completamente arido y el cielo no parecía tener luna sol o estrellas, y mirando hacia todos lados no encontraba ningún tipo de vida a su alrededor. Pronto llegaron a un gran porton con una escalofriante inscripción en su parte superior que de inmediato llamo la atención de la niña "La gente que entre aquí deberá abandonar toda esperanza". El hombre aun seguía jaloneandola del brazo para obligarla a caminar a su paso cosa que para la pequeña era bastante difícil pues el hombre a pesar de tener una extraña deformidad en sus piernas avanzaba muy rápido y Hanako al tener una estatura inferior al de la armadura negra y también presa del terrible miedo le costaba mucho poder avanzar a tal velocidad.
-Anda, anda muvete...
-Hanako- S..S..Señor... ¿Dónde estamos? ¿Quién es usted? ¿Qué es lo que va a hacer conmigo?
-Ya veo... al parecer esa vieja bruja no te dijo nada...
Atravesaron el gran porton infernal y se dirigieron hacia un gran rio obscuro que se veía a la distancia.
-Estamos en el infierno, chiquilla y yo soy Pierre, Espectro de Gargola
La niña no se creía lo que escuchaba... el infierno... el espectro de Gargola ¿Qué clase de pesadilla era esa?, no... eso no podía ser real.
-Pierre- Y ahora tu me perteneces...
Llegaron a la orilla del misterioso rio donde se detuvieron, el espectro de gárgola soltó el brazo de Hanako quien se frotaba la zona que estaba bastante lastimada por las brutales manos del despiadado tipo. Mirando hacia todos lados Hanako cayó en cuenta que no tenia ningún sentido huir, pues hasta donde alcanzaban a ver sus ojos no había nada... ninguna persona, animal o cosa... solo eso un gran vacío, además que seguramente el espectro de Gárgola la atraparía fácilmente y podría tener graves consecuencias si intentaba hacer algo así. Por eso la niña decidido comportarse obediente y sumisa en lo que ideaba algún plan para poder escapar de las garras de ese horrible hombre que parecía tener intenciones nada buena con ella.
-Pierre- Hey Aqueron! donde diablos te has metido, ¡necesito pasar al otro lado!
Instantes después apareció otro extraño hombre vestido con una armadura obscura parecida a la de Pierre, sin embargo este venia navegando en una gran balsa impulsada por un remo.
-Pierre- Anda, apresurate que debemos pasar
El espectro de Caronte extendió la mano hacia el de Gargola exigiendo el pago por adelantado por su servicio.
-Aqueron- Ya sabes que debes pagar por adelantado...
-Pierre- No entiendo esa mania tuya de cobrarnos el paso a nosotros que también somos espectros...
-Aqueron- Debes pagar si quieres pasar.
El espectro de Gargola gruñò y buscò entre los huecos de su armadura una pequeña bolsa de la cual saco unas monedas.
-Pierre- ¡Dos òbolos!
Se los entregó de mala gana y subió uno de sus pies a la gran balsa jalando nuevamente a Hanako pero esta vez tomándola del antebrazo.
-Aqueron- No tan rápido, si quieres que esta mocosa cruce deberás pagar también por ella... Espera... esta niña esta viva...¿Qué haces con una niña viva?
-Pierre- No es asunto tuyo, ¡ya ayudanos a cruzar de una maldita vez!
-Aqueron- Si la señora Pandora se entera que trajiste a esta mocosa te meterás en un grave problema
-Pierre- ¿Qué demonios quieres decir?
-Aqueron- Quiero dos òbolos por su pasaje, y cuatro por mi silencio
El espectro de gárgola gruñó de rabia por las palabras del Balcero.
-Pierre- Eres un ladrón y un embustero
-Arquero- Ten cuidado... que este ladrón tiene muy buena estima en Giudecca.
De muy mala gana Pierre de Gargola entregó al barquero seis òbolos, dos para que Hanako pasara el rio Sanzu y cuatro mas para que Aqueron no hablara de la presencia de la niña viva en el infierno.
Después de atravesar el terrible rio Sanzu, Pierre condujo a Hanako a la primera prisión. Cuando estuviern frente a la enorme y sombria construcción el espectro de Gargola le hablo seriamente a la niña.
-Pierre- Ahora quiero que estes muy callada, si te atreves a hacer un solo sonido te arrancare la lengua...
Hanako asintió con la cabeza conteniendo en lo posible las lagrimas y cualquier sonido que pudiese escapar, al poner un paso en el mármol blanco de la primera prisión una grave voz varonil hizo saltar al espectro y a su joven prisionera.
-Pierre... ¿que significa esto?
-Pierre- Señor Vermeer...
El desagradable espectro de gárgola se inclinò respetuosamente ante el gran juez del infierno, Vermeer de Grifo. Se trataba de un hombre bastante alto, de piel blanca cabello rubio, ojos verdes y rasgos bastante atractivos vistiendo una intimidante armadura negra con ornamentos que destellaban un brillo purpureo, era realmente un hombre apuesto pero de un porte aterrador. Hanako sin saber que pasaba solo se oculto detrás de la gran figura del espectro de Gàrgola, sin embargo su presencia rápidamente llamo la atención del juez del inframundo.
-Vermeer- ¿Qué es lo que haces con esta humana? Solo deben entrar al inframundo las almas de los condenados y los espectros...
-Pierre- Verà, señor... la señora Pandora, usted sabe me envio a buscar a ese hombre...
El espectro de gárgola se ponía cada vez mas nervioso y asustado bajo la terrible mirada del Vermeer de Grifo.
-Pierre- Y durante mi búsqueda me la han regalado, como una ofrenda...
El Juez de la estrella celeste de la Nobleza levantaba una ceja mientras cruzaba los brazos en una actitud desconfiada ante las historias del espectro de gárgola.
-Vermeer- Así que en lugar de obedecer las ordenes de la Señora Pandora pierdes el tiempo con tus perversiones... Ahora verás lo que significa desobedecer una orden de la señora Pandora...
El siniestro hombre de ojos verdes levantò sus manos a la altura del pecho y con una retorcida mueca de placer hizo flotar por los aires al espectro de gárgola como si colgara de una cuerda invisible.
-Vermeer- ¡Marioneta Cósmica!
El espectro de gárgola continuaba suspendido en los aires tomando posturas antinaturales que le resultaban sumamente dolorosas. Los dedos de sus manos se doblaban en contra de la anatomía de las articulaciones y las extremidades eran tiradas en diferentes direcciones sacando los huesos de sus sitios naturales.
-Vermeer- ¿Aun no lo localizas?
-Pierre- Aun no señor, pero AAAAGGGHHHHH me han informado que lo vieron en la región toscana hace algunos días...AAAHHHHHHH!
-Vermeer. Y en lugar de ir a reclutarlo como se te ha ordenado vuelves aquí... con una mocosa para tus asquerosas depravaciones...
Los huesos del espectro de gárgola crujían con las horrendas posturas y desarticulaciones que sufría por la invisible fuerza que lo suspendía en el aire mientras su rostro se deformaba en muecas de dolor.
-Vermeer- Deberia hacerte pedazos... eres un inútil...
Hanako miraba aterrorizada la escena, ese era ciertamente el infierno y como era de esperarse solo podría haber personas atroces habitando ese condenado lugar, pero a pesar de ello su corazón le pesaba ver el terrible sufrimiento del espectro de gárgola apresado por los hilos invisibles de la marioneta cósmica de Vermeer. Desesperada y presa del terror Hanako apretó los puños y solto un grito de dolor, miedo, e impotencia, junto con una especie de onda expansiva que se fue extendiendo a su alrededor e hizo cimbrar los muros de la primera prisión. Vermeer no pudo pasar desapercibido semejante detalle.
-Vermeer- ¿De donde has sacado a esta niña, Pierre?
El espectro de grifo miro detenidamente a la pequeña que apenas estaba vestida con un miserable atuendo, descalza y desgreñada parecía sacada de un lote de esclavos, sin embargo era obvio que no se trataba de una niña ordinaria, podía sentir en ella una fuerza cósmica poco habitual, además que debajo de toda esa mugre y harapos se escondían facciones hermosas e imponentes. El juez del inframundo por fin bajò al maltrecho espectro de Gárgola que doliéndose de sus multiples lesiones apenas y podía ponerse en pie.
-Vermeer- Anda, apresúrate a buscar a ese hombre o esta vez te cortare en rebanadas...
Pierre de gárgola con disgusto se alejo rabioso y adolorido del lugar para cumplir las ordenes de Pandora, su reciente adquisición ya la consideraba perdida al dejarla en manos del poderoso juez del inframundo, todo había sido una gran perdida de tiempo, dinero y ahora también unos huesos rotos.
-Vermeer- ¡Hey tu! ¿Cómo te llamas?
-Hanako- Ha..Hanako, señor
-Vermeer- ¿Qué fue lo que hiciste para caer en manos del asqueroso de Pierre?
-Hanako- Mi familia, me vendió, señor
-Vermeer- Tipico de los humanos... no son mas que seres mezquinos y egoístas. Vender a su propia sangre... ¿Sabes lo que Pierre pensaba hacer contigo?
La niña agito la cabeza en negación, aun era muy inocente para imaginar el nivel de crueldad al que son capaces de llegar muchos seres que no deberían ser llamados "humanos".
-Vermeer- Es mejor que no lo sepas. Estas en el Infierno, Hanako, el lugar donde las almas de los pecadores, criminales y toda la mezquindad de la humanidad viene a sufrir castigo eterno. Y ahora tu... que eres inocente tu familia te ha enviado a este lugar sin importarles las atrocidades de las que pudieses ser objeto.
Miro de arriba a abajo a la pequeña que aparte de harapienta su pálida piel exponía varias heridas y moretones en distintos estados de evolución.
-Vermeer- Aunque con solo verte puedo inferir que desde que abriste los ojos has conocido el infierno a tu manera. Esta humanidad que enriquece al mezquino y azota al mas inocente e indefenso. ¡Hanako! Ya cruzaste las puertas del infierno y aquí no hay nadie que le interese ayudarte, abandona la esperanza de salir de este lugar! Elige... Vaga eternamente hasta que las Moiras corten el hilo de tu vida y sea tu turno de ser juzgada... o sígueme y prepárate para que obtengas tu venganza...
