Capítulo 5
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Al caminar por los pasillos de la academia, podía presentir que algo o alguien lo estaban siguiendo. Se había volteado a ver unas cuantas veces, pero había jurado que había alguien tras él. Luego de doblar por otro pasillo, alguien se asomó delante de él, tomándolo del cuello, y encerrándolo en un pequeño cuarto.
Estaba acorralado contra una pared, y es lo que pudo ver, además de la poca oscuridad.
—Asique… ¡Aquí estás, Yami! — le habló una voz gruesa que él conocía demasiado bien, lo identifico enseguida.
— ¿Qué quieres, Kaiba? — le preguntó con furia, quiso moverse pero el espacio era demasiado limitado.
La mano de su interlocutor se apoyó al lado de su cara contra la pared, esto lo puso más nervioso aun, ¡no debería sentirse así de incomodo! No con Kaiba, ¡Maldita sea!
—Ya sabes que quiero…, te quiero a ti, y lo sabes — le contestó con una sonrisa sárdica y burlona—. Escuche que te juntas con un Osiris red, deberías alejarte… por tu propio, ¿sabes?
— ¿M-me estás amenazando? — respondió él mirándolo a los ojos al mismo tiempo que fruncía el ceño y apretaba sus dientes, haciéndolos rechinar.
—No, es una advertencia. Si actúas reticente, será una amenaza — prometió, sin quitar esa sonrisa horrible.
Se acercó peligrosamente a sus labios, Yami lo esquivo justo a tiempo cuando Kaiba apenas pudo rosar la comisura de sus labios, refunfuño un poco, pero no insistió más, abrió la puerta y lo dejo solo.
De estar rígido, intentó relajarse. Temía mucho que Kaiba lo lastimara. ¿Qué podía qué hacer?
Judai había decidido estudiar en el pastizal que estaba detrás de la academia, el día era perfecto para disfrutar del aroma del bosque, y para sentir la brisa otoñal en su rostro. Las materias teóricas le estaban costando un poco, pero se prometió esforzarse para poder ascender de rango.
De repente, recordó a la chica colorada que se había acercado a Yusei la otra vez. Apretó los dientes con fuerza.
Pero… ¿por qué se sentía así? ¿Acaso eran celos? Sacudió la cabeza de un lado a otro, intentando pensar en que eso se lo estaba imaginando… aparte, ¿celos? ¿Por qué? Si Yusei solo era un… ¿qué era Yusei? ¿Amigo o hermano?
Se sonrojo.
Estaba claro que lo quería mucho, aunque le costaba eliminar por completo ese sentimiento de rencor que aún seguía sintiendo con respecto a él, pero simplemente no podía ser orgulloso con Yusei, y francamente, volver a verlo después de mucho tiempo, fue un alivio en parte…
—Judai, ¿qué haces aquí, solo? — la voz de Johan lo sacó de sus pensamientos en ese momento, Judai, que estaba recostado sobre el tronco de un árbol, lo miró confundido. Johan le sonrió—. ¿Me puedo sentar? — le preguntó señalando a su lado.
—N-no, claro que no, siéntate — Judai se irguió y se movió un poco, Johan entonces se sentó.
Miro los libros de Judai.
— ¿Estudiando? — entonces tomó un libro con la historia de duelo de monstruos, y lo fue ojeando.
—Digamos que sí — le respondió en tono chistoso—, o por lo menos, lo intento. Me cuesta un poco en verdad— se recostó sobre el tronco, y cruzó sus brazos por detrás de su cuello.
—Sí quieres, te puedo ayudar — el tono del otro chico fue amable mientras le daba una sonrisa genuina. Judai se preguntó, si eso estaba bien.
—No quiero ser una molestia para ti, además, la mayoría de los Obelisk podrían meterse contigo por estar aquí.
— ¡Me la suda lo que digan los demás! Además, eres amigo de Yusei, por lo tanto, también eres el mío — sus ojos brillaron al mismo tiempo que decía esas sinceras palabras.
Judai no lo podía creer.
— ¿Lo dices en serio? — preguntó incrédulo.
— ¡Sí! No me importa si eres de los rojos, lo que me importa, es como eres como persona, y tú…, pienso que eres genial — Judai se sonrojo. Johan se rió un poco.
No podía creerlo. En verdad, acercarse a Yusei, ciertamente le había abierto la puerta a que varios azules empezaren a acercarse a él amistosamente, pero aun no era aceptado del todo. Tomaría tiempo quizá.
—Gracias, Johan — le dijo con una sonrisa, luego tomó lo que tenía apuntado y decidió preguntarle.
Un chico de cabello rojo y verde se chocó de frente con otro chico de pelos puntiagudos.
—Lo siento, no te vi — se disculpó enseguida el chico con el otro, se puso de pie y agarró lo que tiro de su contraparte, pero éste puso una mano encima de la suya que estaba por agarrar unos libros, éste se quedó rígido al sentir el contacto de aquel extraño.
—Discúlpame tú — el chico con el cabello de picos negros, con algunos mechones violetas le sonrió amablemente—. Yo…, simplemente no te vi — se puso de pie mientras ayudaba al otro chico. Era un Obelisk blue, y por un momento, pensó que por ser Osiris red, lo insultaría, pero sus expectativas fueron diferentes—. Soy Yuto, por cierto — le estrechó la mano.
—Soy Sakaki Yuya — le respondió de la misma manera—, y perdón de nuevo, por tirarte tus cosas.
La respuesta del otro chico, fue el de mover las manos, en señal de que todo estaba bien. .
—Fue un gusto conocerte, Yuya — le sonrió ampliamente, y luego se fue, dejando a un Yuya totalmente confundido, mientras lo veía irse de ahí.
— ¡Yuya! Estabas aquí, te estaba buscando — un chico de pelo naranja de forma puntiaguda, con algunos tatuajes en su cara, apareció, haciéndolo sobresaltar.
— ¡Crow! No me asustes así — le respondió, provocando una carcajada del otro.
—Tenemos que ir a la clase, antes de que el profesor Chronos nos eche con una patada en el trasero.
Asique los dos se apuraron para ir a su clase, pero Yuya no pudo sacarse de la mente al tal Yuto.
Yusei notó al amigo de Yami en una de las escaleras, el chico estaba pensativo, distraído quizá, también que por ahí, Wheeler lo volvió a abusar, asique pensó en hablarle, al menos para asegurarse que todo estuviera bien.
—Hola, Yugi; ¿te encuentras bien? — le dijo, mientras se sentaba un escalón más abajo que él. Yugi parpadeo al reaccionar por la voz de Yusei.
— ¡Oh! ¡Hola Yusei! S-sí, estoy bien, gracias por preguntar — le sonrió pero se notaba que era falsa la sonrisa.
— ¿Estás seguro? ¿Wheeler no te hizo nada? — le preguntó, Yusei era demasiado desconfiado cuando algo no cerraba.
—Yo… — miró por un momento en su regazo, como si allí estuviera las palabras exactas, pero Yusei, parecía un buen chico, no había razón para no contarle—, creo que a Yami le pasó algo.
El azabache abrió grande los ojos.
—¿Por qué lo dices? — preguntó ahora preocupado.
—Un rato atrás, me di cuenta que el caminaba unos metros delante de mí, y de repente, alguien lo metió en un cuarto — comenzó a relatar, su mirada era preocupada. Yusei advirtió sobre eso—, un momento después, el director, Seto Kaiba salió de ahí, algo furioso — se llevó su mano hacia su boca, con sus labios, se mordió la piel del dedo índice.
— ¿Crees que le paso algo? — en realidad, Yami podía defenderse por sí solo, pero ¿Kaiba? ¿Qué pito toca el tipo ese? Frunció el ceño, y llevó una mano al hombro del más pequeño—. ¡No te preocupes! Voy a averiguar que sucede, ¿de acuerdo? — sus miradas conectaron, Yugi asintió, y Yusei le sonrió en señal que cumpliría su promesa.
Yami estaba empezando a odiar a Kaiba por su manera insistente de acosarlo. Deseaba con todas sus fuerzas que lo dejara en paz, pero por sobre todo, que no dañará a Yugi. Ya estaba saliendo de los límites de la academia, cuando notó a dos chicos sentados en uno de los árboles. Reconoció a Johan, pues su color de pelo no era muy habitual en el lugar, y luego de observar por un rato más, se dio cuenta que el otro era Judai.
"¿Ese chico no está con Yusei?" pensó con confusión, decidió retroceder.
El gran dilema era si, contarle que vio a ese chico muy pegado a Johan, o mantenerse callado, sin embargo, le chocó un poco eso, pues, casi siempre se los veía juntos, y hasta en más de una ocasión, Yusei se sonrojaba cuando hablaba de Judai, o el otro chico se ponía nervioso al estar Yusei cerca.
Frunció el ceño.
No quería mal pensar, asique decidió volver a la academia.
