La niña japonesa siguió al imponente espectro de Grifo, bajo su sombra recorrio todos y cada uno de los círculos del infierno, vio con sus inocentes ojos el lamento de las almas en cada prisión, en cada malabolgue, bajando por cada terrible sitio donde ninguna alma tan pura e inocente debería pasar, sin embargo ese había sido el destino de la hija ilejitima del famoso samurái. Cuando por fin llegaron a la tercera esfera infernal Ptolomea, Vermeer de Grifo decidio comprobar sus sospechas. Llevo a Hanako a un gran salón donde se exhibían gran variedad de armas de diferentes orígenes gran juez del infierno se despojo de su Surplice .

-Vermeer- Ahora, quiero que me muestres que vale la pena que te haya arrancado de las garras de Pierre, elige el arma que desees... te vas a enfrentar a mi, pero no temas será en lo posible un encuentro justo.

Laniña comenzó a camina alrededor del salón mirando cuidadosamente la colección de armas del espectro de Grifo. En una de las esquinas en una especie de altar una brillante espada japonesa llamo poderosamente la atención de Hanako.

-Vermeer- Buena elección...

Haciendole un ademan de aprobación Hanako tomo la pesada espada del estante. Nunca había tenido una de verdad en sus manos, siempre había entrenado solamente con espadas de madera, la katana era inmensamente mas pesada que su vieja espada de bambu, pero la sensación de empuñar la hermosa espada hizo saltar el corazón de la pequeña asi que la desemvaino y se puso en posición frente al espectro de Grifo quien tomo otra espada y comenzó a atacar a la niña. Vemeer sonreía complacido ante los hábiles y elegantes movimientos de la chiquilla, podía ver en sus ojos un brillo de ferocidad que solo se puede ver en los verdaderos guerreros, y aunque obviamente contenia sus fuerzas no podía negar que la habilidad de la niña eran especial... tenia potencial, mucho potencial.

-Vermeer- Impresionante... veo que no has llegado a este lugar por casualidad. Joven Hanako, desde hoy te tomaré como aprendiz... servirás en cuerpo y alma al señor Hades, Rey del inframundo.

La niña se arrodillo ante el alto espectro de Grifo entregándole respetuosamente la katana al mero estilo de los samurái de la época antigua.

-Vermeer-Conserva la espada.

Muy escasas veces había recibido regalos en su corta vida, pocas veces había sido objeto de respeto y honor, solo su madre, su primer maestro Kenshin y ahora el espectro de Grifo le daban un lugar y una senda. Asi que envainando la espada y juro lealtad a su Sensei y a Hades.

Pronto fue conocido que el juez de la tercera esfera infernal había tomado un aprendiz, aunque la identidad de este era un misterio para el resto de la milicia infernal. Vermeer estaba muy complacido con la gran habilidad de su pupila solo habían pasado tres años y Hanako ya estaba lista para formar parte de las filas del ejercito infernal y recibir una de las 108 masei.

Cierta ocasión el espectro de Grifo discutia con Pandora sobre la surplice que debería recibir su protegida, ya que era todo el orgullo del poderoso espectro, además de que le era completamente devota a èl por ser su maestro, incluso podría afirmarse que lo era mas que a Pandora o al mismo Hades.

-Vermeer- Señora Pandora, Hanako ya casi ha completado su entrenamiento...

-Pandora- ¡Otra vez lo mismo, Vermeer!... ¡ni lo pienses! Ya he decidido desde hace tiempo a quien entregarle la surplice de Garuda...

-Vermeer- Hanako cubre todos los requisitos...además ese inútil de Pierre ha tardado 6 años sin poder convencer a ese hombre de unirse a nuestro ejercito...

-Pandora- ¡Como si te importara, Vermeer!... lo que en realidad te molesta es que no considere a tu pupila para la estrella celeste de la Valentía. Si Hanako toma la Surplice de Garuda no seria mas que tu marioneta... si, Hanako es poderosa, pero no tiene carácter, es demasiado blanda y esos ideales románticos del Bushido... es demasiado infantil. No puedo darle a una chiquilla boba el puesto de juez del infierno.

El santo de Grifo apretaba los puños ofendido, sobre todo porque todo lo que decía la hermana de Hades era verdad, Tener a Hanako como juez del infierno le daría a èl el doble de poder, sin embargo era real... Hanako no tenia verdadera esencia de espectro y eso no pasaba desapercibido para la astuta Pandora.

-Pandora- Además, Vermeer... Suikyo ya no podrá mas negarse a nuestro llamado. Tengo una oferta que ya no será capaz de rechazar... en tres días estará vistiendo la surplice de Garuda y estaremos listos para el despertar del señor Hades.

-Vermeer- Con todo respeto, Señorita Pandora. Pero no creo que un santo de Athena sea el adecuado para ser un juez del inframundo...

-Pandora- ¿Dudas de mis decisiones, Vermeer? Ese hombre, Suikyo de Copa es el indicado... y no te preocupes por Hanako, ella puede tomar la Surplice de Ker, la estrella celeste de la Destrucción, será la guardiana de las Malabolgues, un rango muy alto, solo por debajo de los jueces del infierno... así que no podrás quejarte...

El espectro de Grifo salio furioso de Giudecca. Meses de negociación a la basura... Ahora tendrían que conformarse con la surplice de Ker y no conforme con ello tedria que soportar tener a un ex santo de Athena vistiendo el ropaje sagrado que hubiese querido para su pupila. Una vez dentro de su residencia en Ptolomea su brillante alumna lo recibió respetuosa y servilmente.

-Hanako- Bienvenido, Sensei

La chica se arrodillo inclinando su frente al piso, la chica ya era completamente diferente a cuando llego a Ptolomea, estaba bastante mas alta, muy bella, siempre majestuosa en sus elegantes kimonos rojos. El espectro de Grifo le hizo una seña a su alumna para que se pusiera en pie y luego se dirigio a uno de los grandes sillones de la estancia.

-Hanako- Sensei, ha llegado este pergamino desde Giudecca. Pandora Dono lo ha enviado para mi...

El espectro de Grifo extendió la mano para que su pupila le entregara la carta.

"Hojo Hanako:

Es conocido que tu, la ilustre pupila de Vermeer de Grifo, Estrella Celeste de la Nobleza, Juez del inframundo y encargado del juicio de los mortales en la primera prisión del infierno estas apunto de concluir el duro entrenamiento impartido por tu honorable maestro. Es por eso que todos tus esfuerzos serán recompensados.

Es voluntad de mi Hermano, el gran señor Hades, Dios del inframundo que dignamente te unas al glorioso ejercito de las 108 Masei, como Hanako de Ker, estrella celeste de la destrucción, Guardiana de las Malabolgues y comandante de la tercera legion de estrellas terrestres.

Debido al pronto despertar de mi amado hermano, el dios Hades, requiero que la prueba de lealtad sea realizada a la brevedad para tenerte comandando gloriosamente la legión de espectros en la próxima guerra santa. Informa a la brevedad a tu maestro para que juntos llenen de honor y gloria a nuestro gran amo y señor.

Atentamente

Pandora Heinstein"

El espectro de grifo arrugo con rabia el pergamino lanzándolo lejos de ahí con furia y frustración.

-Hanako- Disculpeme por favor, Sensei... no logre conseguir la Surplice de Garuda como usted hubiera querido.

Dijo la nipona inclinándose ante el hombre de ojos rodo los ojos fastidiado de la excesiva formalidad de su alumna. Tras levantarse violentamente del asiento se dirigio hacia la puerta de salida de la estancia.

-Vermeer- Tendremos que prepararte para la prueba... no me decepciones Hanako

-Hanako- No, Sensei.

Pocos días después, tal y como dijo Pandora, Pierre de Gargola regreso al inframundo seguido de Suikyo, el ex Santo de Plata de Copa, rápidamente se organizo una ceremonia en Giudecca donde se le entrego la Surplice de Garuda al antiguo caballero Ateniense que tras un solemne juramente prometio fidelidad al dios del Inframundo y ser èl mismo quien cortaría la cabeza de Athena en la cercana guerra santa ante las miradas desconfiada no solo de Vermeer de Grifo, sino de un gran numero de los integrantes del ejército infernal.

Al dia siguiente de la ceremonia de entrega de la estrella celeste de la valentía, Vermeer tomò a su pupila y la trasporto al mundo de los humanos... a un lugar muy conocido para la bella jovencita del kimono rojo.

-Vermeer- Lista para probar tu lealtad...

-Hanako- Lista, Sensei...

Con un movimiento de sus manos el espectro de Griffo materializo la hermosa katana con la que probò la valia de la chica nipona el primer dia que llego l infierno.

-Vermeer- Tienes que matar a todos los miembros de tu familia, y destruir todo su legado

Dijo ofreciéndole el brillante acero que destellaba en todas direcciones con la luz de la luna. La jovencita abrió los ojos como platos al escuchar lo aberrante que era la prueba de lealtad. Asi que dudo en tomar la espada...

-Vermeer- Esas estúpidas dudas, tu inútil sentimentalismo es lo que te hizo perder la surplice de Garuda...

Los ojos de Hanako comenzaron a empañarse con lagrimas...

-Vermeer- ¡Tu me juraste lealtad! ¿o es que pretendes desobedecerme?...dime, ¿Qué dice el Bushido de la lealtad?

-Hanako- Un perro sin dueño vaga libre. Pero el halcón de un Daimyo vuela mas alto...

-Vermeer-...Solo hay una lealtad superior a la del samurái hacia su Daimyo: La del Daimyo a sus súbditos.

La chica tomo con su temblorosa mano la espada.

-Vermeer: ¿Qué hizo esa gente de tus años mas tiernos? humillaciones, maltratos, aun mientras tu les daban tu amor y agradecimiento... ellos te vendieron... te entregaron a un moustro sin importar lo que pudo haber hecho de ti que vales mil veces mas que todos ellos... te vendieron como un objeto, mancillaron tu honor...

-Hanako- La ofensa es como un buen Haiku: puede ignorarse, desconocerse o borrarse, pero nunca puede ser olvidada.

El espectro de Grifo sonreía al ver el brillo metálico iluminando el rostro de su discípula mientras empuñaba la katana.

-Hanako- La muerte no es eterna, el deshonor si.

Dijo mientras encendia la espada con sus fantasmales llamas azules.

-Vermeer- Bien dicho...

Asi fue que la joven de kimono escarlata se alejo de su maestro rumbo a la gran mansión en la que vivio por 5 años de su vida. Toco tres veces el porton y uno de los mozos que vigilaba en la parte de arrba de la muralla trato de alumbrar a la persona que llamaba a la puerta para ver de quien se trataba.

-Hanako- Soy Hojo Hanako, y he venido a ver a mi padre

El guardia echo a reir ante lo descabellado del asunto, conocían a los hijos de su amo y ciertamente esa joven no era una de las hijas de su Amo, el famoso Hojo Ujimasa.

-Guardia- Largate de aquí, cuando el amo solicite tu presencia mandara por ti al burdel de donde perteneces.

La bastarda de la casa Hojo miro con furia al irrespetuoso guardia para luego dar un enorme salto y posicionarse como un animal salvaje en las tejas de la muralla mientras miraba fija y penetrantemente al desgraciado que se atrevio a ofender a la hija del legendario samurái. En un movimiento rápido y suave se acerco a escasos centrimetros del hombre y recogiendo la larga manga de su vestido para no ser dañada tomo de la cara al molesto hombre y luego encendio su llama azul, incendiándole la cabeza en unos segundos. El hombre agitaba las manos y piernas en espasmos agónicos de dolor que duraron unos breves instantes hasta que el cráneo y su contenido fueron reducidos a un puñado de cenizas.

Con otro gran salto la joven llego hasta la puerta principal de la gran residencia. irrumpiendo ruidosamente en medio de la noche haciendo correr a la servidumbre de la mansión.

-Hanako- Llamen a su amo... y a la bruja de Obaiin... díganles que Hanako ha vuelto a su casa.

Los sirvientes de la casa no daban crédito a lo que escuchaban y menos a lo que veian sus ojos, era verdad que la hija bastarda del amo había regresado, pero lejos de volver como la andrajosa criatura que conocieron había vuelto tan elegante y bella como una emperatriz. La noticia del regreso de la hija bastarda le cayo como un balde de agua helada a Obaiin cuando sintió la mirada acusadora de su marido ya que le había dicho que la niña había muerto tras aer por el pozo tres años atrás. Ambos bajaron incrédulos a recibir a esa que decía ser la desaparecida hija del ilustre samurái.

Cuando por fin llegaron a la estancia la imponente figura de la joven.

-Hanako- Otosan, Okasan... espero que mi repentina visita no les sea inoportuna...

El legendario Hojo Ujimasa miraba con sorpresa a la bella joven que era el vivo retrato de Sakura solo que Hanako emanaba peligro.

-Ujimasa- Hija mía, yo... creí que habías muerto...

-Hanako- En cierta manera lo estuve muerta, Otosan... tu mujer me vendió a un demonio del infierno, pero resulta que ni si quiera ese espectro pudo conmigo, y heme aquí... viva para desgracia de ustedes.

Se acerco grácilmente a los amos de la mansión y un par de alumnos del legendario guerrero se interpusieron a la joven por ordenes de Obain. Sin embargo fueron reducidos a cenizas con un par de bolas de fuego que disparo Hanako desde sus manos.

-Hanako- He venido a vengarme... Okasan...

Se abalanzo contra su madrastra tomándola del cuello y alzándola unos centímetros del piso ante la aterrada mirada de su padre y hermanos que acababan de llegar a presenciar la terrorífica escena.

Los hijos varones de Obaiin desenvainaron sus espadas y se lanzaron en contra de la maldita bastarda que frente a ellos estrangulaba a su amada madre, cosa que fue completamente inútil ya que la aprendiz del juez infernal disparo un largo y espeso rayo de flamas azules que quemo vivos a sus 7 hermanos y hermanas frente a los aterrados ojos de su padre.

-Ujimasa- Hanako, si has de cobrar venganza deberá ser conmigo que soy el culpable de todo tu sufrimiento.

Hanako ignoro las palabras del samurái sacando la espada que Vermeer le había dado momentos antes para de un par de movimientos extremadamente rápidos clavo el filo del acero en el pecho de su madrastra hasta la parte baja de su pelvis, dejando escapar por el enorme agujero parte de las vísceras de la malvada mujer que colgaban de su cuerpo escurriendo de sangre y fluidos. La joven del kimono rojo lanzo lejos el cuerpo de la odiosa madrastra justo donde yacían las cenizas de sus caprichosos hijos y se dirigió lenta y amenazante a su padre empuñando la espada que aun goteaba de carmesí.

De pronto una voz conocida resonó en la estancia haciendo que la joven se detuviera en el intento de decapitar a su propio padre.

-Yu,Rei,Jin,Gi,Meiyo,Chugo,Makoto...

La chica giro su miada hacia el hombre que recitaba los siete valores de la senda del guerrero.

-Kenshin- Rei... compasión...Meiyo... Honor... Hanako Chan tu no eres una asesina.

-Hanako- He venido a esta casa con el único objetivo de destruirlo todo, essta familia y su legado. A ti que fuiste mi maestro te perdono la vida... Rei..Compasión. A ti... mi "querido" padre te doy la oportunidad de morir con honor.

Le dijo entregándole la espada que traía en la mano para que el famoso samurái muriera con honor. El hombre tomo la espada de manos de su hija y arrodillado frente a ella realizo el seppuku (o hara-kiri) hundiendo la ardiente espada en sus entrañas y muriendo con honor. Cuando el legendario samura dejo de existir la guerrera de llamas azules incendio con su fuego toda la mansión de su padre y con ella todos los que aun habitaban la construcción. Al abandonar el edificio en llamas Vermeer de Grifo la esperaba con una sonrisa triunfal y a sus pies la caja de la Surplice de Ker que se abrió rápidamente para que su contenido cubriera el cuerpo de la recién iniciada espectro de Hades.

-Vermeer- Te saludo, Hanako de Ker, Estrella celeste de la destrucción.