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Yusei se cansó de esa situación. Estaba cansado de ver a Johan coquetear con Judai; no lo odiaba, pues se había convertido en un amigo en poco tiempo, pero incluso, si el otro chico no tenía ninguna relación con él, le molestaba sobremanera que hablaran con tanta confianza.

Nadie tuvo que decírselo, lo vio con sus propios ojos, después de ver a Yami preocupado por si situación con Kaiba, y de consolar a un pequeño Yugi que lloraba de preocupación por su amigo, temiendo que el CEO y director de la academia le pudiera hacer daño.

Yusei tenía muchas preocupaciones, y cuando encontró solo a Johan, lo tomó del brazo y lo arrastró a solas. No estaba enojada, estaba cansado, harto. ¿Por qué? Pues Judai lo ponía así.

—Y-Yusei — preguntó nervioso Johan cuando llegaron a un lugar más apartado de los abultados pasillos de la academia, el otro chico aflojó su agarre, pero no lo soltó aun, y el de pelo cian llevaba una cara confusa, aunque siempre se caracterizó por ser más observador.

Se inclino un poco hacia él para que asegurarse de que lo oyera.

—Tengo que preguntarte algo — fue directo al grano, frunciendo el ceño. No deseaba que una amistad se terminara por un "amorío"; asique las cosas como debían ser—. ¿Cuáles son tus intenciones con Judai Yuki? Mira que él sufrió como para que le andes cortejando.

Entonces Johan se rió un poco sonrojado, y a Yusei lo descolocó totalmente.

—Debí imaginarme que esto iba a pasar — dejo de reírse, solo para mirarlo a los ojos, él tampoco quería conflictos con Yusei, podía entender la manera en la cual lo había interpelado—. Yusei, si realmente te gusta, ¿por qué no le dices?

El de pelo azabache abrió bien grande los ojos.

—¿Yo? — su sonrojo lo traiciono vilmente —. P-pero yo...

Otra risa de parte de Johan.

—Vamos Yusei, se nota que se gustan — extrañamente, su sonrisa no lo había quitado de encima —. Judai es un buen chico, y tú también lo eres, y sí, admito que me gusta Judai, pero no soy su tipo. Él habla de ti todo el tiempo...

Ahora sí que estaba sorprendido, en shock, su cuerpo estremeció al escuchar las palabras de Johan.

—No entiendo.

—¿Qué no entiendes? — Johan tomó suavemente el hombro de Yusei, y le guiño el ojo —. No hay mucho que entender. Judai gusta de ti, y tú de él, asique no me veas como una amenaza, no lo soy, ni tampoco tengo intenciones de interponerme entre ustedes — una sonrisa volvió a surgir de él—. Ve y díselo, antes de que sea tarde.

El chico lo dejo con las palabras en la boca, Yusei estaba demasiado confundido con la situación, él creyó realmente que entre Johan y Judai sucedía algo, pero su idea al final era inequívoca, entonces tomó aire y pensó en el consejo que le había dado su amigo. Claramente pensaba encararlo.

Por otro lado, Johan se sintió un poco herido por esa situación, pero ahora que se había sentado en uno de los bancos de la academia para pensar un poco a solas, recordó el primer día que había llegado a la academia, y el primer amigo que había hecho, fue Yusei Fudo, aun con todos los rumores que arrastraba su persona con respecto a ser el hijo de Pegasus, y todo eso, comprobó por él mismo que Yusei era una buena persona y buen duelista, y que se notaba que se esforzaba mucho para despegarse de esa imagen.

Johan tuvo sentimientos por Yusei, quizá eran confusos en su momento, pero prefirió mantenerse al margen al ver lo buen amigo que era, no tenía la necesidad de arruinar una amistad por sus sentimientos, pues estaba la posibilidad de que el otro lo rechazara. Lo mejor era verlo de lejos.

Pero con Judai fue diferente. Judai irradiaba una magia diferente y atractiva, y sin querer, él se sintió así, pero en este caso, sabía que él no encajaba ahí. Pues se notaba de lejos que Yusei y Judai se atraían demasiado, que estando juntos los dos, cambiaban demasiado su actitud. Además el de cabellos castaños hablaba todo el santo día de lo genial que era Yusei, y de las cosas que hacían en el orfanato, de la carta que le había regalado y todo eso.

Se rio por sentirse un idiota, y no haber hecho absolutamente nada más que mirar de lejos a dos personas que apreciaba mucho. Solo deseaba que fuesen lo más felices posibles. Los quería a ambos, no podía separarlos. Una lagrima cayó de uno de sus ojos, que rápidamente fue volada por el viento.

Judai entonces caminaba el campus de la academia, se estaba dirigiendo hacia Johan, pues lo notó algo triste, pero alguien lo choco de frente, y antes de disculparse, se dio cuenta que se cruzó con otra persona la cual deseaba verle el rostro. Sus sonrojos se hicieron visibles, sus ojos cafés-azules brillaron. Yusei tomó su cintura sin darse cuenta.

—Judai, yo...

—Yusei— al de cabellos castaños se le imposibilito hablarle al sentir la mano de Yusei en su cintura, miró por un momento su playera oscura debajo de su chaqueta azul.

—¿Podemos hablar? — preguntó tímidamente el de cabellos azabaches. Judai miró una vez más en dirección a Johan, y su compañero comprendió sus pensamientos—. No te preocupes por él, estará bien, te lo prometo — le sonrió para infundirle una sonrisa. Judai tuvo que confiar, no le quedaba otra, asique asintió, y se alejaron del campus.

—Lo entiendo — dijo Yugi, mientras agitaba una de sus piernas de un lado a otro, sus dedos tamborileaban sobre la pequeña pared en la que estaba sentado, el viento soplo sobre su cabello haciéndolos bailar al mismo compas.

Yami a su lado, lo miró de reojo, y adopto una postura más seria.

—Lo siento Yugi, yo realmente quiero que estés bien.

—¿Atem? — le llamó su "aibou" como le decía cariñosamente, éste se sorprendió por llamarlo por su nombre real.

—¿Huh? ¿Qué pasa, Yugi?

—¿Es realmente necesario que tengas que ignorarme, por Kaiba? — el chico no lo miró, solo mantenía su vista enfocada al suelo.

—No quiero que te lastimen — Yugi torció su boca, la mano de Atem se deslizó hacia la mano de Yugi, y la puso encima, ahí fue que los dos se miraron. Amatistas y violáceos—. No quiero que lo hagan como aquella vez, Yugi. No voy a dejar que lo hagan de nuevo. Espero que me perdones.

Una lagrima deslizo por la mejilla de Yugi, su corazón se rompió al escuchar esas palabras. Él quería estar cerca de su Yami, al igual Atem.

—¡Hey! — gritó una voz por detrás de ellos, Atem la reconoció enseguida y antes de que la cosa se ponga peor, se giró para ver al bully de la academia, a lo que éste, levantó los brazos como si fuera en son de paz.

—¿Qué quieres, Wheeler? — le preguntó a la defensiva y poniéndose de pie, Yugi se limpió rápidamente las lágrimas.

—Calma, solo vengo a decirles que éste sábado haremos una fiesta en los obeliscos — Wheeler miró a Atem y luego a Yugi un tanto burlón —. Están invitados, por supuesto, además, no quiero tener problemas... ya sabes.

Yami miró a su aibou, éste le devolvió la mirada y le asintió.

—No te preocupes Atem, déjalo — le pidió pacíficamente. Luego sus ojos se volvieron hacia Joey que esperaba una respuesta.

—Luego lo hablamos — fue su respuesta seria, el otro saludo con la mano.

—Los espero, ¡eh! y a ti también, Yugi — dijo como sus últimas palabras antes de desaparecer de su vista.

—Ni se te ocurra ir, Yugi. Esto debe ser una emboscada o algo así, y si vas, no vayas solo, ¿escuchaste? — Atem lo regaño a Yugi, con su mano, le despeino el cabello, y le dio una media sonrisa —. Nos vemos...

Y se tuvo que ir, porque no quería sumarle más problemas al pequeño Yugi.

Desde las sombras, alguien vio toda la secuencia, y sonrió con demasiada sorna.

—Ya verás Yugi Muto...