La guerrera de Electra derramo un par de cristalinas lagrimas tras haber matado a su propio hermano que ahora yacia parcialmente carboniciado por el rayo eléctrico que le descargo desde su mano, giro su cabeza hacia su compañera Samira quien también sangraba profusamente con la herida que le había atestado el caballero de Orion en su hombro izquierdo. Cuando se acerco a ella sus manos temblaron de impotencia y sin saber que hacer para ayudarla.

-Samira- Dejame, Aisha, estoy muriendo...

-Aisha- No seas idiota, te pondrás bien...

Con mucho cuidado sacó la espada de Orion y tras desgarrar una parte de sus ropas Aisha vendo bien el hombro de su compañera y luego la arrastró del manantial donde se encontraba Kali arrodillada tosiendo y respirando con dificuoltad.

-Aisha- Dya Maiju! ¿esta bien?

-Kali- Estoy bien Aisha... Cuida a Samira ¿Recuperaste el néctar de los Eliseos?

La guerrera de los rizos negros le entrego el pequeño frasco a la niña diosa quien nuevamente cayo arrodillada tosiendo sangre.

-Aisha- Es el veneno de la sangre del caballero de Piscis... no lo había notado pero nos ha debilitado a todos, en especial a usted, Dya Maiju...

-Kali- Puedo resistirlo, ahora todo depende de Hanako y del caballero de Piscis...

La guerrera de Electra examinaba la terrible herida de su compañera y con las ultimas palabras de la diosa niña miro hacia donde yacìa ensangrentado e inmóvil en santo dorado y la lucha de la japonesa contra el poseído sacerdote Dogan quien acertaba varios golpes cotra Hanako haciéndola caer boca abajo en unas duras y filosas rocas.

La joven espectro de Ker apenas y lograba moverse tratándose de incorporar cuando una fuerza invisible la suspendio en el aire dejándola de frente y con los brazos extendidos frente al viejo Dogan que irradiaba un cosmos dorado y sus ojos estaban completamente en blanco presa de la posesión de Apolo.

-Dogan- Un alto mando del ejercito infernal... supongo que tu nivel no es muy diferente al de un juez del inframundo...

Se acerco lentamente a la espectro y de un tiron arranco la careta que cubria la parte inferior del rostro de Hanako.

-Dogan- Un bello rostro no debe ser cubierto con ese espantoso casco... no cabe duda que los demonios tienen una apariencia seductora.

La tomo del rostro e hizo que recorriera por el cuerpo de la joven una onda de cosmos en forma de aros que rodearon las extremidades de Hanako para luego apretarlas sin piedad y tirar en todas direcciones fracturando varios huesos y dislocando las articulaciones del codo izquierdo y cadera derecha de forma brusca haciendo gritar de dolor a la joven espectro.

-Dogan- quiero ver tu rostro azotado por cada uno de mis golpes... ¿me pregunto si los espectros de Hades también lloran?

Hanako apretó los ojos y los dientes para evitar a toda costa mostrar su sufrimiento al desgraciado sacerdote que la torturaba por mero placer.

En su somnolencia, Aphrodite escuchaba a lo lejos los quejidos y gritos de dolor de la japonesa, levanto la cabeza hacia la fuente de sonido y apenas y pudo distinguir a borrosa y pequeña figura de Hanako siendo torturada por el infame Dogan. La respiración del santo de Oro se torno aun mas pesada y a un ritmo mayor, tocó con su mano la profunda herida que la extraña ave le había hecho en uno de sus centros vitales y poco a poco se fue incorporando mientras hacia arder mas y mas su cosmos.

Las sorprendidas, Kali, Samira y Aisha miraban como el hermoso santo de Piscis se fue poniendo en pie tambaleante mientras su enorme y agresivo cosmos inundaba cada vez mas la cueva. De repente, una oleada de rosas azules atravesaron el aire dirigiéndose hacia el representante de Apolo, sacándolo de su concentración. Sin embargo ninguna de las rosas de Aphrodite habían logrado atravesar su objetivo.

-Dogan- ¡Vaya! pero si sigues vivo... aunque no por mucho tiempo, según veo...

-Aphrodite- ¡Rosas Demoniacas Reales!

Una nube de rosas rojas se abalanzó contra el sacerdote poseído quien con un movimiento de ambos brazos rechazo el ataque del caballero de oro dejando caer a una malherida Hanako al suelo.

-Dogan- Patético... ¿esto es el poder de un santo de oro? Esa mujer me dio una mejor batalla que tu, bastardo afeminado... ¡quítate de mi camino!...

-Aphrodite- Deberás pasar sobre mi si pretendes dar un paso mas...

-Dogan- No me hagas reir... oh, ya veo...¡Un caballero de oro protegiendo una Masei de Hades?

El sueco empuño varias rosas rojas entre sus dedos y elevó su cosmos adoptando su elegante posición de ataque.

-Aphrodite- ¡Rosas demoniacas Reales!

El anciano rechazò nuevamente las rosas del santo de oro con solo un movimiento de su mano ante los aterrorizados ojos de las guerreras Pléyades y Kali. Hanako respiraba agónicamente, apenas logrando moverse debido a las múltiples fracturas en sus extremidades.

-Dogan- Esa maldita Zorra ha alterado el tiempo y el espacio, sin su intervención en esta era yo, Apolo ya me habría apoderado del néctar de los Elieos para matar a Athena y evitaría el despertar de Hades y Poseidon... pero esa mujer...

Aphrodite fruncio el seño con extrañeza, no entendia muy bien de que se trataba todo, y de cualquier forma no le importaba, en su ardiente corazón solo impotaba proteger a esa criatura que sin darse cuenta le había robado el alma, El sacerdote poseído se lanzo contra el santo de oro y de un golpe lo mando a volar varios metros a la distancia haciéndolo estrellarse contra una de las estalactitas de la cueva. Al mismo tiempo Dogan materializo con su cosmos una especie de lanza dorada con la que pretendía atravesar la cabeza de Hanako.

-Dogan- ¡Has ofendido a los dioses! ¡que la furia de Hades y Chronos caigan sobre ti!

La joven japonesa cerro fuerte los ojos esperando el golpe fatal cuando de pronto una ráfaga dorada alumbrò como un flash la cueva, Dogan clavo con todas sus fuerzas la lanza en el rostro de la japonesa, sin embargo grande fue su sorpresa a encontrar bajo la punta de su arma rosas... solo rosas rojas, empapadas de rocio que sapicaba brillando cual diamentes en todas direcciones. Sorprendido mirò hacia todos lados encontrando a la espectro de Ker junto a las guerreras Pléyades y la Kumari varios metros lejos de él. Asi que al intentar abalanzarse contra ella algo como un muro invisible le impidió dar un paso mas, y era por que sus fuerzas y cosmos se habían debilitado de golpe acompañado de una horrible sensación de opresión en el pecho.

Al bajar su mirada palideció al encontrar una rosa blanca profundamente clavada en su corazón al mismo tiempo notar que a su alrededor se encontraba rodeado de rosas... muchas rosas... El astuto santo dorado no pretendía matarlo con sus ataques momentos antes, lo que pretendía era llenar la cueva con rosas y asi lograr la ventaja. Cuando fue consiente de la trampa de Piscis notò que de las gotas de rocio que flotaban en el aire y las que salpicaban bellamente el mar de petalos carmesí se fue materializando el mortifero caballero de mirada celeste.

-Aphrodite- Una rosa blanca... no podrás sacarla de tu pecho... esa rosa blanca succiona hasta la ultima gota de tu sangre y cuando se torne roja... tu morirás. ¿Sabes por que me llaman el mas temible de los 12 santos de oro? es por causa de esa rosa blanca, es el único ataque entre los santos de Athena que garantiza la muerte del contrincante. Y ahora, tu Dogan aun en posesión de un dios sentirás la agonía de la rosa sangrienta...

El malvado sacerdote cayo a espaldas entre las flores de piscis retorciéndose entre espasmos que le causaba el terrible dolor que le producia el tallo incrustado en su pecho y vomitando sangre a borbotones a causa de la tremenda toxicidad que suponía tener al santo de los peces herido muy cerca de èl. Al mismo tiempo Aphrodite noto como su vista se fue nublando aun mas, y comenzaba el mismo a toser sangre a causa de su propio veneno. Los accesos de tos se tornaron tan violentos haciéndolo caer de rodillas y después boca abajo presa de las heridas y la toxicidad.

Kali rápidamente elevo su cosmos haciendo que las inscripciones luminosas de su piel fueran trepando desde sus pies hasta su cabeza, sus ojos se tornaron blancos y su voz cambio a una mucho mas grave y profunda.

-Kali- Que este preciado néctar cure tus heridas, el oráculo me manda que seas tu, Hanako de Ker estrella celeste de la destrucción quien reciba los dones de la estrella de los Eliseos para cumplir el destino que la gran voluntad ha escrito para la humanidad...

Dijo la deidad mientras colocaba un par de las frgantes gotas del néctar en los labios de la nipona.

-Hanako- Kumari Sama... yo no... no soy digna...

En su mente recitaba como una de tantas veces el credo del samurái...

No tengo parientes, Yo hago que la Tierra y el Cielo lo sean.

No tengo hogar, Yo hago que el Tan Tien lo sea.

No tengo poder divino, Yo hago de la honestidad mi poder divino.

No tengo medios, Yo hago mis medios de la docilidad.

No tengo poder mágico, Yo hago de mi personalidad mi poder mágico.

No tengo cuerpo, Yo hago del estoicismo mi cuerpo.

No tengo ojos, Yo hago del relámpago mis ojos.

No tengo oídos, Yo hago de mi sensibilidad mis oídos.

No tengo extremidades, Yo hago de la rapidez mis extremidades.

No tengo leyes, Yo hago de mi auto-defensa mis leyes.

No tengo estrategia, Yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.

No tengo ideas, Yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.

No tengo milagros, Yo hago de las leyes correctas mis milagros.

No tengo principios, Yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.

No tengo tácticas, Yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.

No tengo talento, Yo hago que mi astucia sea mi talento.

No tengo amigos, Yo hago de mi mente mi amiga.

No tengo enemigos, Yo hago del descuido mi enemigo.

No tengo armadura, Yo hago de la benevolencia mi armadura.

No tengo castillo, Yo hago de mi mente inamovible mi castillo.

No tengo espada, Yo hago de mi mente mi espada.

Flashback

Los días pasaban y todos se fueron acostumbrando rápidamente al nuevo espectro de Garuda, Suikyo. Era en verdad un hombre fuerte y recio, digno de respeto entre los subordinados y aunque Vermeer no confiaba en el, rápidamente se fue adaptando a su presencia. durante las reuniones con Pandora se trataban los planes y estrategias para tomar el santuario, reuniones a las que acudían solamente los mas altos rangos del ejército del inframundo. Vermeer siempre acompañado de su silenciosa pupila, la espectro de Ker quien según planes del espectro de grifo y ella y su batallón serian perfectos para irrumpir el santuario y no el comandado por Suikyo como Pandora y el mismo Garuda sugerían.

-Vermeer- creo que es algo ilógico que en el frente se envié a un juez del inframundo, lo ideal seria enviar un comandante y los tres jueces ser la ultima barrera.

-Pandora-¿Propones algo diferente, Vermeer?.

-Vermeer- Hanako podría irrumpir como primer atacante con su legión de 25 estrellas terrestres.

-Suikyo- Considero que es mejor un ataque más discreto, con menos soldados y comandados por alguien que conozca bien el territorio enemigo.

-Vermeer- O algún impostor que llegue a prevenir a los santos de Athena...

-Pandora- Vermeer, ¿sigues molesto por lo mismo? Ya deberías haber aceptado lo que he decidido. tu pupila no esta calificada para ser juez del inframundo y considero que tampoco esta lista para comandar fuera de los dominios del infierno.

La sombría mujer de ojos violeta miro hacia donde se encontraba la de Ker bajo la sombra del de Grifo con su aterradora surplice alada contrastando con su bello e infantil rostro.

-Pandora- Hanako, ¿Cuántas misiones has comandado fuera del infierno?

La joven espectro de Ker se inclinó ante la dama de negro para responderle.

-Hanako- ninguna, Pandora Dono...

La hermana de Hades sonrió mirando con ironía al de Grifo.

-Hanako- pero... He investigado sobre las entradas secretas, los puntos fuertes y débiles de los santos dorados. Conozco de estrategia, Pandora Dono.

La dama de negro levanto la ceja al escuchar a la recién nombrada comandante.

-Hanako- en la cuarta casa, la casa de cáncer se puede abrir un portal desde el inframundo, eso nos podría evitar irrumpir desde la entrada principal, así evitaríamos la primera barrera que son los santos de bronce y plata, además de las casas de Aries, tauro y Géminis. Claro que es posible que nos puedan atacar desde la retaguardia...por lo que consideró que debería haber dos grupos, uno que entre desde cáncer y el segundo desde la entrada principal.

La joven japonesa movía la maqueta del santuario para ilustrar a los jueces del infierno y a Pandora su propuesta de estrategia.

-Hanako- podemos irrumpir en la entrada principal, como una distracción y después atacar por sorpresa desde cáncer.

-Pandora- ¿un portal desde la casa de cáncer?

-Hanako- así es, Pandora Dono, la casa de cáncer es un portal al Yomotzu, pero para que nosotros, los espectros podamos pasar, debe ser activado por el cosmos de Hades Sama cuando haya despertado, existen múltiples escritos, documentos antiguos que mencionan este portal...

-Pandora- Suikyo...¿tu sabias de la existencia de esa entrada?

-Suikyo- No, señorita Pandora...

-Pandora- Vaya que es talentosa tu alumna, Vermeer... Hanako quiero un informe completo sobre esa entrada y el resto de posibles accesos al santuario, preséntate con el juez De Garuda para armar una estrategia. Vermeer voy a requerir de ti y de Wyvern en la retaguardia, protegiendo al señor Hades.

La japonesa se inclinó ante la dama de negro y luego se retiró junto a su maestro rumbo a Ptolomea.

-Vermeer- Hanako, no confío en ese hombre, Suikyo... Tu me vas a informar todo sobre el, estoy seguro que es un espía de Athena.

-Hanako- Así será, Sensei...

La estrella celeste de la destrucción se puso humilde y respetuosamente a las ordenes del juez de Garuda, entregándole el informe solicitado por Pandora. Sin embargo el juez de Garuda se limitaba a revisar las propuestas de estrategia de la de Ker y le pedía que se retirara. A Hanako le ofendia sobremanera la actitud de Suikyo, además que se fue corriendo el rumor de su actitud para con ella por el ejercito, haciendo que los espectros bajo el mando de la nipona cada día le tuvieran menos respeto su joven comandante, inclusive poniéndose a las ordenes del de Garuda.

-Hanako- Suikyo Dono, entiendo que no este conforme de tenerme como comandante para la misión, ni usted ni ninguno de los espectros bajo su mando y bajo el mío.

El de Garuda seguía parado frente a un gran ventanal con vista a uno de los desoladores paisajes del averno.

-Hanako- Pero... le anticipo que de seguir así nos esta condenando al fracaso. Usted no es tonto Suikyo Dono, y se ha dado cuenta que mis estrategias nos darían gran ventaja en la guerra santa, pero las deshecha una tras otra... lo que me hace pensar...

El ex santo de copa giro levemente la cabeza en dirección a la comandante Ker.

-Hanako- que las sospechas de mi Sensei son correctas, usted no ha dejado de ser Suikyo de Copa... eres un espia de Athena.

El antiguo caballero de plata sonrió divertido ante las atrevidas palabras de la joven espectro, era un gran atrevimiento levantar esas acusaciones contra uno de los tres jueces.

-Suikyo: Es lo que dice tu maestro, ¿no es asi?

-Hanako: No, lo digo yo...puedo verlo en sus ojos. Usted no comulga con el ideal de utopía de Hades Sama, no esta de acuerdo con limpiar este mundo de todos los mezquinos y crueles humanos que viven en la tierra, matándose unos a otros, blasfemando contra los dioses y contra el orden natural... usted sigue siendo fiel a Athena, tal vez engañe a todos, a Pandora Dono, pero no me engaña a mi...

El ex santo de plata sonrio sorprendido ante la aguda inteligencia de la joven Hanako.

-Suikyo- Me has atrapado, comandante. Y ahora ¿Qué piensas hacer? ¿Me delataras con Pandora? ¿Me asesinaras con tus llamas azules?...

La joven del kimono rojo comenzó a formar dos bolas de fuego en sus pequeñas manos mientras tomaba una posición defensiva frente al hombre que se encontraba frente a ella que le superaba por mucho en estatura y contextura muscular.

-Suikyo- No... no me mataras aunque yo no me defienda de tus ataques...

Le dijo poniendo sus manos en alto en señal de rendición ante la estrella de la destrucción.

-Suikyo- No me vas a atacar por que tu... Hanako de Ker también crees que este mundo no debe de ser arrasado por la muerte para cambiar y ser mejor... porque algo en ti murió desde que volviste vistiendo la surplice de Ker, porque el brillo de inocencia que tenían tus ojos esa noche se apago... ¿Qué fue lo que te hizo Vermeer esa noche, pequeña Hanako?... o mejor dicho ¿Qué fue lo que hiciste para que tu alma se haya profanado así?

La joven nipona dio la vuelta violentamente dando la espalda al espectro de Garuda al tiempo que apago sus poderosas llamas azules, mientras una lagrima rodaba por su blanca mejilla.

-Suikyo- Tu eres una persona bondadosa y honorable, una legitima guerrera Samurai... Yu, Rei..

-Suikyo y Hanako- Jin, Gi, Meiyo, Chugo, Makoto...

-Suikyo- Gi... Justicia... El samurai cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás.

-Hanako- El samura cree en SU justicia. Para un samurai no existen las tonalidades de grises en lo que a justicia y honradez se refiere.

-Suikyo- Entonces, Hanako...¿ crees en la Justicia de Hades?

-Hanako- No...