Hanako se llevó una de sus manos al rostro para limpiar las lágrimas que brotaban de sus ojos. El juez de Garuda frunció el ceño al mirar a la joven comandante de Ker llorando como si se tratara de una niña... pero eso era, Hanako a los ojos de Suykyo una niña, una niña inocente, víctima de las circunstancias, víctima incluso de su propio honor y lealtad hacia su maestro.
-Hanako- Durante mi infancia, desde que mi madre murió, lo único que conocí de mi familia fueron maltratos y humillaciones...Vermeer sensei me dio un lugar, un nombre, un objetivo pero...
Suikyo ladeó la cabeza en señal de interrogación.
-Hanako- Pero no puedo... desde la prueba para obtener la surplice de Ker siento que estoy traicionando algo mas grande que yo, mas grande que cualquier dios... Para obtener esta surplice tuve que asesinar a toda la familia de mi padre, a sus sirvientes y destruir por completo su mansión. Suikyo Dono... cobré venganza. Mi acero atravesó a la mujer que durante mi niñez tanto me hizo sufrir, mi padre murió como un guerrero ante la amenaza de morir humillado, pero al fin y al cabo murió, murieron mis hermanos que ni una mirada de lastima me regalaron por todos esos años, y murieron también inocentes... acabé con todo, todo lo que mi padre amó y construyó... tuve mi venganza.
Ella girò su cuerpo para quedar de frente al espectro de Garuda.
-Hanako- Pero mi alma no obtuvo paz... ahora, ahora mas que nunca tengo un dolor que no sana en medio de mi pecho. Pandora Dono y Vermeer Sensei me han dicho que Hades Sama quiere limpiar con fuego y acero el mundo, llevándose a todos los humanos crueles que han cometido tantos crímenes en contra de sus iguales, contra la madre tierra y contra los dioses. Dicen que limpiando este mundo de toda esa maldad se puede construir uno nuevo para los justos, un mundo que solo podría lograrse empezando de cero y a pesar de que habrá sacrificio de inocentes es un sacrificio justo para el bien de la mayoría.
Continuó enjugando sus lágrimas con la manga de su kimono escarlata.
-Hanako- No, simplemente no puedo estar de acuerdo con eso... no puedo ser cómplice de ello... no puedo comulgar con una ideología así... la venganza...la venganza no es la respuesta, al igual que no me dio la paz a mi, una masacre, una guerra no traerán una utopía, traerán dolor, sufrimiento como me lo han traído a mi y después un gran vacío... Matar, masacrar no va a enmendar todo lo pasado...
El espectro de Garuda sonreía enternecido por el herido corazón de la de Ker.
-Hanako- Suikyo Dono, juré ser fiel a mi Sensei pero...
-Suikyo- Un samurái cree en la Justicia...
-Hanako- Pero no en la justicia que emana de los demás... ni siquiera la que emana de un dios, sino en la propia. Mi lealtad, Suikyo Dono no está con Hades, ni con Athena, ni con Vermeer, está con la Justicia... y lo que mi conciencia me dicta es evitar que la humanidad sea arrasada. Lo que necesitan los humanos no es una oleada de muerte...
-Suikyo- ¿Y qué es lo que la humanidad necesita?, Joven Hanako
-Hanako- Piedad... piedad hacia sus iguales, hacia los justos y también para los pecadores. La piedad no nos hace débiles Suikyo Dono, la piedad es la privilegio del poderoso, es honor, humanidad, lo que nos separa de las bestias y también de los dioses... Piedad es lo que este mundo necesita... piedad por gente justa y para los pecadores... pecadores como yo...
-Suikyo- Sabias palabras comandante... eres una verdadera Samurái, y por eso te presento mis respetos; no como Suikyo de Garuda, ni como santo de Copa. Te presento mis respetos simple y llanamente como Suikyo. Será un honor pelear hombro con hombro con tal honorable guerrera para defender las causas justas y a la humanidad.
El juez del inframundo extendió la mano para que la japonesa la estrechara en señal de respeto y de una recién formada alianza.
El tiempo fue avanzando y finalmente se acordó que Suikyo comandaría un ataque frontal y que Hanako irrumpiría desde Cáncer con una legión grande de espectros, estrellas terrestres en su mayoría. Al espectro de Grifo no le gustaba nada la docilidad con la que Hanako acataba las órdenes y sugerencias del de Garuda y aunque no sospechaba una traición por parte de su alumna no confiaba en Suikyo quien podría valerse de algún tipo de lavado de cerebro que pudiese usar sobre Hanako. Después de todo la espectro de Ker era demasiado joven aun, ingenua e impresionable.
Pronto las señales de la encarnación del dios Hades se hicieron tan fuertes que ya era inevitable su regreso, había posesionado el cuerpo de Alone, el muchacho con el alma mas pura sobre la tierra. Pandora pronto se ocupó de conducirlo hacia el castillo y se redobló la guardia en los alrededores de este para la protección de recién encarnado dios del inframundo.
La llegada de los santos de Athena no se hizo esperar, dos santos de oro y uno de bronce irrumpieron en el castillo.
-Soldado- Señorita Hanako, Señor Vermeer... unos santos de Athena están en los limites del castillo.
-Vermeer- Como es posible que hayan logrado acercarse tanto? donde están las legiones que resguardan las murallas?
-Soldado- Señor... dos de ellos son caballeros dorados, han vencido a todos, soldados...
-Hanako- Sensei, permítame ir... yo los detendré...
El juez de Grifo negó con la cabeza.
-Vermeer- Aun no... necesito que estés en óptimas condiciones para la invasión al santuario.
La japonesa asintió y vio como su maestro salió tras el soldado para detener a los intrusos que pretendían irrumpir en el palacio del rey del inframundo el cual emanaba una poderosa barrera que debilitaba a todo el que fuera considerado enemigo de Hades. El espectro de grifo acudió presuroso a donde se encontraban los tres intrusos que debilitados por la barrera de Hades su poder estaba reducido al de un niño.
-Vermeer-¡Que sorpresa!. El sagrado cosmos de mi señor Hades los debió haber incitado a venir. Ustedes, presas, cayeron instantáneamente en la trampa de la cual no serán capaces de salir nunca. Para nosotros, las tropas de Hades esto es un buen presagio. Ahora mismo ustedes tres podrán brindarle a esta guerra santa un festín de sangre.
Los santos de oro se veían claramente impresionados y temerosos al encontrarse frente al imponente espectro de grifo quien tenia un nivel tan alto al de un santo de oro, potenciado con la ventaja que le daba la barrera de Hades.
-Dohko-¡ Grifo, uno de los tres jueces!
-Shion- ¡Su poder es mas grande que el de cualquier adversario que haya enfrentado nunca!
-Vermeer- ¿A dónde creen que van?
El joven santo de Pegaso se abalanzó con todas sus fuerzas en contra del juez del inframundo quien detuvo por completo el ataque del santo de bronce con solamente uno de sus dedos.
-Vermeer- ¡Que molesto!, ¿es que acaso quieres morir?
-Tenma- oh..oh.. ¡no puedo moverme!
Los caballeros de Aries y Libra rápidamente se lanzaron contra Vermeer con el fin de salvar al santo de Pegaso. El poderoso espectro de Grifo detuvo el ataque de los santos de Athena con una mano a cada uno.
Mientras, dentro del castillo la joven espectro de Ker por primera vez decidió desobedecer a su maestro y lo siguió sin que este se diera cuenta para presenciar su batalla contra los santos de Athena. Haciendo gala de sus dotes de sigilo se colocó a una distancia considerable donde podía observarlo todo sin ser descubierta tanto por su maestro como por los invasores.
-Vermeer- Si los santos de Athena son hombres así de frágiles... y mas aun uno de oro, entonces es deplorable.
Jaló a ambos hombres hasta acercarlos a su cuerpo y de un fuerte y brutal movimiento los mandó a volar por los aires.
-Vermeer- ¡Desaparezcan!... ¡Marioneta Cósmica!
La misma técnica con la que Vermeer había salvado a Hanako de las garras del infame espectro de gárgola ahora era ejecutada contra el par de santos de oro que flotaban violentamente por los aires a merced de los hilos invisibles del juez de Grifo.
-Hanako(en sus pensamientos)- Es increíble... Sensei Vermeer los ha derrotado con solo un movimiento...¡Sus dedos lo controlan todo, y manipulan a todo ser! ¡el marionetista del inframundo, La estrella celestial de la Honra, Vermeer de Grifo!
El juez del inframundo levanto su brazo apuntando hacia arriba y añadió dirigiéndose a sus victimas:
-Vermeer- Si es que no pueden levantarse, yo haré que se levanten.
Y al compás de los movimientos de las manos del espectro los caballeros dorados danzaban por los aires con espasmódicas y dolorosas posiciones sin siquiera poder defenderse.
-Vermeer-Ahora mismo ustedes son mis muñecos que cuelgan de mis hilos invisibles de cosmos. Sus cuerpos están a mi disposición, un movimiento de mi dedo bastaría para terminar con ustedes. Aunque yo, Vermeer no deseo hacer eso aun.
En ese instante presa de los tirones de los hilos invisibles de la técnica de Vermeer la mano derecha de Dohko de Libra fue toando una posición contraria a los movimientos naturales de la articulación haciendo crujir uno a uno los huesos de la muñeca al romper lenta y dolorosamente la extremidad.
-Dohko- ¡Mi mano! ¡está rompiendo mi mano!
Hanako llevo su mano hacia su rostro tapando su boca en un gesto de terror ante la crueldad de su maestro, mientras el espectro de Grifo torturaba al caballero de Libra, para después continuar atormentando al santo de Aries, a quien apretaba fuertemente el cuello con sus cuerdas invisibles.
-Vermeer-Pienso que seria bueno romper tu cuello de una vez...
Cuando estuvo a punto de asesinar a Aries, el joven santo de Pegaso se acertó un golpe en el costado al espectro de Grifo, Hanako estaba intrigada de lo mucho que estos hombres se protegían los unos a los otros, dificulmente los espectros son capaces de tal compañerismo. Una de las reglas principales que le enseño Vermeer era esa, asegurar su propia supervivencia, y luego tomar la decisión mas conveniente para el triunfo del ejercito de Hades. No había cabida para sentimentalismo absurdo.
A pesar de las advertencias de sus compañeros incitando a Pegaso a huir y salvarse el joven santo de bronce lanzó con una lluvia de golpes al juez del infierno, que aunque no lograron hacerle mayor daño pudieron sacar de concentración al poderoso espectro de Grifo.
Tras un nuevo intento por parte del santo de bronce Vermeer bloqueó su ataque con un solo dedo para luego elevarlo por los aires junto a Shion y Dohko. Hanako, permaneció atenta a la escena en la que los tres intrusos serian asesinados a manos de su poderoso mentor cuando de repente la voz de otro hombre resonó en medio del desolado campo.
-Espera...
Ese hombre no era otro mas que Suikyo de Garuda, quien rápidamente llamo la atención de Vermeer haciéndolo enfadar, mientras los tres intrusos que continuaban suspendidos por los aires parecían muy temerosos y sorprendidos por la repentina aparición de un segundo juez del inframundo.
-Vemeer- ¿Por que me detienes? Garuda..
-Suikyo- La señora Pandora requiere tu presencia
-Dohko- ¡Esa voz!
-Shion- ¡Imposible!, no puede ser...
-Tenma- Esa persona es... ¡mi Maestro Suikyo!...
Hanako abrió los ojos como platos al escuchar la ultima declaración del maltrecho santo de Pegaso quien yacía en el piso tras ser repentinamente liberado de la marioneta cósmica de su mentor
-Tenma- Maestro Suikyo, desde ese día me enseñaste de la justicia como hombre y como persona. ¿Por que maestro? ¿por que te has convertido en un subalterno de Hades?
-Suikyo- esta corrupta tierra será purificada por la grandeza de nuestro dios. Estúpidos caballeros de Athena: Yo Suikyo de Garuda, estrella celeste del Heroísmo seré quien les pondrá fin.
El espectro de Grifo, quien nunca confió en Suikyo, aquel que le había arrebatado la surplice de Garuda a su alumna, aquel que era un traidor de la orden ateniense no le parecía alguien confiable para terminar el trabajo. Miró con desconfianza al de Garuda.
Hanako sabia perfectamente que Suikyo, al igual que ella no comulgaba con la idea de masacrar a la humanidad como lo deseaba Hades, era obvio para ella que Garuda había aparecido para salvar a los santos de Athena, pero también conocía a su maestro. Vermeer quien odiaba a Suikyo y además era demasiado inteligente y desconfiado para tragarse algo tan simple como un llamado de Pandora. Debía tomar una decisión rápida pero al mismo tiempo ser inteligente.
Algo dentro de ella le empujaba a ayudar al ex santo de Copa, algo mas grande que ella: la convicción de hacer lo correcto.
Se alejò tan rápido como pudo y se adentró en pocos segundos al castillo donde encontró a uno de los espectros que estaban a su cargo, espectro que por ser subordinado de ella contaban con la garantía de lealtad hacia Vermeer.
-Espectro- Hanako...
-Hanako- ¡Comandante Hanako para ti!...
Tomo al hombre del cuello y apretándolo fuertemente con su mano haciendo que el rostro del espectro se tornara violáceo por la falta de aire y tras lanzarle una mirada asesina la joven espectro continuó.
-Hanako- Mucho cuidado con tus palabras, yo soy Hanako de Ker, Estrella celeste de la destrucción, alumna y mano derecha de Vermeer de Grifo y mas te vale digerirte a mi con mas respeto.
El espectro apenas y podía respirar debido al fuerte agarre de la mano de la nipona quien al ir portando su surplice se veía tan imponente como hermosa iluminada con la tenue luz del atardecer.
-Hanako- Ve a buscar a mi sensei...Pandora Dono pide la exige la presencia de los tres jueces inmediatamente. Hades Sama ha tomado posesión de su trono y todos debemos estar presentes. Debes decir que es una orden directa de Pandora Dono.
-Espectro- Pero comandante...
-Hanako- Has lo que te digo o yo misma te estrangularé con tus propios intestinos...
La de Ker soltó al maltrecho soldado quien después de toser unos segundos miro aterrorizado a la terrible pupila de Vermeer.
-Hanako- Mas te vale traer a mi Sensei y a Suikyo Dono inmediatamente o comprobarás en carne propia por que me llaman "Ker"...
Así que sin mas cuestionamientos se apuró a cumplir su orden pues no quería sufrir la furia de la mismísima reencarnación del espíritu de la muerte violenta. Mientras tanto, en las afueras del castillo de Hades, Vermeer se negaba a abandonar el lugar hasta no ver sin vida a los tres caballeros atenienses.
-Suikyo- ¿Qué sucede Vermeer?¿ No eres tu quien debe marcharse? la señora Pandora es muy impaciente. Sabes que cualquier tipo de retraso será castigado.
-Vermeer- No me iré...
-Vermeer- Me quedaré hasta asegurarme por mi mismo de que te has hecho cargo de estos tres
-Suikyo-¿Acaso sospechas de mi?¡Ahora yo soy un espectro!¡Suikyo de Garuda!
-Vermeer-¡Ja! Puedes llamarte a ti mismo espectro, pero no confió en quien originalmente fue un caballero de Athena.
El espectro de Garuda tomo del cabello al mas joven de los intrusos y se preparo para asesinarlo frente a los ojos de Vermeer
-Suikyo- Entonces te lo probare cortándole la cabeza a Pegaso
En ese instante el espectro al que Hanako había amenazado anteriormente apareció frente a los dos jueces y a los santos de Athena
-Espectro- ¡Tienen un mensaje!
Ambos jueces giraron la cabeza hacia el desagradable espectro quien era uno de los subordinados de Hanako.
-Espectro- El señor Hades ya ha tomado posesión frente a su trono. La asistencia de ustedes dos en el castillo es apremiante para la audiencia con el emperador.
-Vermeer- ¡Que esperen un poco!
-Espectro- ¡De ninguna manera! ¡no hay excusas! ¡se trata de una orden directa de la señora Pandora!.
-Vermeer- No hay nada que hacer...De cualquier forma estos tres morirán si los dejamos en el interior de esta barrera. Vamos al castillo.
Y tras acertarle un fuerte golpe en el abdomen al santo de Pegaso y después ambos jueces del inframundo desaparecieron, dejando a los tres intrusos a Merced del espectro quien tentado a recibir una recompensa de parte de Pandora trató de asesinar a Tenma con su oz,Intento frustrado por la oportuna intervención de Pegaso, el caballo de Tenma quien a base de patadas mando a volar muy lejos al espectro logrando ayudar a escapar a Tenma junto con Shion y Dohko.
