Cada respiración era dolorosamente difícil para Hanako, podía sentir sus costillas fracturadas danzar desigualmente en la superficie de su trax, su pesada Sapuri ya no le conferia protección se había vuelto una estorbosa carga para su malherido cuerpo. Las frescas gotas de la estrella de los elíseos tenían un dulce y fragante sabor que contrataba con el metalico gusto de su propia sangre, abrió levemente los ojos encontrando los rostros de Kali, Samira y Aisha que estaban a su alrededor con expresiones de asombro.
-Aisha- Dya Maiju... ¿Está segura de lo que ha hecho? ¡esta mujer es un espectro de Hades! Ella, ella nunca fue una de nosotras...
-Samira-¡Aisha tranquila!... Si nuestra Kumari decidio usar el néctar en Hanako, eso significa que no podrá ser usada para matar a ningún dios.
-Aisha- Aun asi, esta mujer es peligrosa... nos ha estado engañando todo este tiempo
Mientras las guerreras pleyades discutían Hanako aparto a ambas mujeres con un movimiento brusco de su brazo y reptando lentamente se arrastró con dificultad por el suelo abriéndose paso entre las densas espinas de las rosas de piscis.
-Kali- ¡Silencio las dos! silencio y observen muy bien... están a punto de presenciar la voluntad de los dioses.
A pocos metros de ahí Dogan y Aphrodite agonizaban entre rosas rojas y la mortal sangre del santo dorado mientras la joven espectro se arrastraba en dirección de ambos moribundos apartando las enramadas ubiertas de espinas que desgarraban sus dedos y palmas cada que apartaba los arbustos de su paso.
-Aisha- ¿Qué es lo que hace?
-Samira- Dya Maiju... el néctar de los elíseos no debería haberla curado de sus heridas? Hanako esta tan muriendo como esos dos...
La japonesa se ubicó justo al lado del santo de piscis quien inmediatamente girò su rostro hacia la nipona y pronunció entre espasmos algunas palabras.
-Aphrodite-Mi pequeña flor... lo lamento tanto.
Dio un par de boqueos mientras escupia su mortífera sangre.
-Aphrodite- Alejate de mi... solo te hago daño, hasta el ultimo instante he sido malo para ti...
La japonesa inclino su cuerpo hacia el caballero dorado quien con sus escasas fuerzas levanto su mano derecha para acariciar su rostro mientras ambos se miraron a los ojos por un breve instante en el que sus dolidos corazones se sincronizaron. Y fue asì que en ese momento ella descendió lentamente para encontrar su boca con los rosados labios del sueco mientras este la rodeaba gentilmente en un abrazo ante la mirada de asombro de las pleyades y la sonrisa de satisfacción de la Kumari.
Para Aphrodite aquel beso le devolvió la vida, podía sentir la dulzura de hanako recorrer cada celula de su organismo recobrando poco a poco sus fuerzas como si estuviese despertando en los elíseos y la puerta de entrada a aquel paraíso hubiera sido la boca de su adorada florecita que yacia frágilmente entre sus brazos. Pero no, no había muerto, no se encontraba en los elíseos, se encontraba en una obscura y humeda cueva y el campo de flores en el que se hayaba no era otro mas que el que èl mismo había creado para derrotar al malvado sacerdote Dogan y aunque Hanako aun se enontraba entre sus brazos no podía sentir su respiración debajo de la purpurea coraza que rodeaba su pequeño cuerpo.
El sueco poco a poco fue incorporándose mientras sostenia firmemente a la de Ker en su regazo algo confundido por encontrarse súbitamente recuperado mientras giraba su mirada hacia todos lados, primero encontrando el cuerpo inerte de Dogan en medio de un gran charco de sangre y petalos carmesí, y hacia el lado opuesto se encontraba Kali resguaredada por Aisha y Samira.
-Kali- Al fin despiertas, caballero...
El guardian de la doceava casa se puso en pie con el cuerpo de la comandante del infierno entre sus brazos.
-Kali- Si... por ella es que has regresado a la vida. Yo le concedi las gotas del néctar de los elíseos para que se salvara tal y como las voces me lo ordenaron. Pero una vez mas Hanako ha torcido el destino entregándotelas a ti desde su boca a la tuya. Ese ùltimo acto de piedad, no... ese ùltimo acto de amor es la causa de que tu, caballero dorado de piscis sigas vivo y también te hayas curado del veneno de tu sangre.
-Aphrodite-¿Que es lo que dice? ¿Dya Maiju?¿ Hanako renuncio a su vida para salvarme... a mi?
Bajo su vista en dirección al palido rostro de Hanako quien apenas respiraba suavemente empañando discretamente con su aliento la brillante superficie de la armadura dorada de Piscis.
-Hanako-Gi, Yu, Jin, Rei...
-Hanako y Aphrodite-Makoto, Meiyo, Chuugi...
-Aphrodite- Pequeña flor... ¿que fue lo que hiciste? Debiste salvarte, yo no tuve suficiente poder para salvarte ni salvarme a mi mismo...
-Hanako- Te equivocas, tu tienes un poder y un valor mas alla de lo imaginable, tu destino trasiende mas alla de este mundo y mas alla de la muerte, ¿no lo recuerdas? la profesia de la cueva, y además yo lo siento en mi corazón tu propósito es grande, noble y glorioso, aunque los demás no lo van...
-Aphrodite- No, yo no soy mas que un traidor...
-Hanako-Prometeme que honraras nuestras existencias...
El sueco cayo de rodillas apretando contra su pecho el malherido cuerpo de la japonesa.
-Hanako-GI Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.
Yu: Valor, ser valiente no es la ausencia del miedo,vivir con valor es absolutamente arriesgado, es peligroso, pero sin duda también es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
JIN:Piedad, Recuerda que la compasión es la máxima expresión del poder, solo los verdaderamente poderosos pueden darse el lujo de ser piadosos inclusive con sus enemigos
GIN:Cortesia se cortés siempre, especialmente hacia sus enemigos.
MEIYO: Honor, solamente tienes un juez: tu propio honor. Las decisiones que tomas y cómo las llevaras a cabo son un reflejo de quién eres en realidad.
MAKOTO: Sinceridad,No ha des tu palabra. No prometas, solo realízalo, haz de tu vida una verdad absoluta.
CHUGO: Lealtad, Asume todas las consecuencias de tus acciones, se intensamente leal a aquellos bajo tu cuidado y permanece fieramente fiel a tus convicciones.
Caballero, amor mio... como traidores que somos solo nos espera una muerte violenta y una eternidad en la desonra y el olvido.
-Aphrodite- Es nuestro castigo...
La nipona sonrió dolorosamente mientras se reflejaba en los hermosos ojos del santo de piscis.
-Hanako-Durante estos días por primera vez odié y ame al punto de sentir que este cuerpo tenia vida. Eso, eso nadie, ni los mismos dioses nos lo podrán arrebatar. Fallé en mi empresa de evitar una nueva guerra santa, al parecer solo logré que con mi actuar se inicie otra...
-Aphrodite- Aplastaré con mis manos al heredero de la casa de virgo... ¡No permitiré que esa absurda profecía se cumpla! ¡Estoy harto de que seamos juguetes de los dioses! Juro que luchare hasta mi ultimo respiro por la justicia... pero no la justicia de los dioses, por la mi justicia tal y como tu me la enseñaste de la senda del guerrero samurái.
La joven espectro sonrio triunfal ante las palabras de determinación del santo de oro. Podia sentir verdad absoluta en cada una de ellas y tras esos breves instantes Hanako dejo escapar su ultimo respiro de vida entre los brazos de su amado caballero de oro.
-Aisha- ¡Extranjero! Hanako ha dicho que provocò el inicio de una nueva guerra santa...¿A que se refiere con eso?
El hombre girò lenta y amenazantemente su rostro hacia la de Kali y compañia manteniéndose en silencio.
-Aisha- ¡Responde!
-Aphrodite- Fui enviado para asesinar a esa niña que ustedes dos protegen.
Ambas guerreras se plantaron en posición de ataque frente a Kali tras las amenazantes palabras del sueco.
-Aphrodite- Dya Maiju, Matarte solo seria una perdida de tiempo para mi, tu no eres la diosa Athena, y ahora que ya no hay mas néctar de los elíseos tu cosmos divino se ha esfumado. No eres mas que una niña común y corriente.
-Kali- Lo has notado ya, caballero... tienes razón mi misión ya se ha cumplido tal y como las voces me lo mandaron.
-Aphrodite- Vaya, entonces tu también me usaste... todo esto fue tu plan desde el principio.
-Kali- No todo, caballero... debo admitir que no esperaba que Hanako y tu... y mucho menos quise que ella muriera. Te lo dije aquella noche, si mi vida es arrebatada estaré feliz que seas tu quien lo haga, pues ahora con Dogan muerto la tiranía de los clérigos dejara de oprimir a mi pueblo y que tu vivas garantiza que te enfrentarás al heredero de la casa de virgo como la profecía manda, mi misión esta cumplida. Puedo morir en paz.
El santo de piscis empuño una rosa roja entre los blancos y finos dedos de su mano derecha haciendo que Samira desenfundara torpemente su saber con su mano derecha y que Aisha elevara su cosmos en forma de chispas y relámpagos preparándose para atacar. Pero para sorpresa de ambas el santo de las rosas llevo la flor hacia sus labios y se arrodillo junto al cuerpo de la espectro de Ker.
-Aphrodite- No perderé el tiempo con basuras como ustedes. Lárguense de aquí antes de que me arrepienta y las mate a las tres.
-Aisha-¿Que fue lo que dijiste bastardo?
-Kali-¡Silencio Aisha! Fue un honor conocerte Aphrodite, Caballero dorado de Piscis...
Y tras ser llevada en brazos de la guerrera de Electra, Kali desapareció de la cueva junto a sus dos fieles guerreras dejando al santo dorado derramar lagrimas de rocío en la monumental tumba de rosas negras y espinas que construyò para Hanako . Y tras haberla sepultado y destruir la planta de la flor de los Eliseos Aprhodite se marchò de Nepal rumbo a Grecia.
Estaba vivo y también estaba completamente curado de la toxicidad de su sangre, además sin saberlo también era poseedor de juventud eterna gracias al preciado elixir que le había entregado Hanako en ese ultimo beso. Su cuerpo estaba limpio de dolor y enfermedad pero su alma estaba mas que rota por la perdida de la única persona que le había causado fascinación, admiración y aunque jamás lo admitiría abiertamente también era la única mujer que había amado.
