El fantasma dela ópera no pertenece es del maravilloso Gastón Leroux y la canción «shiver» pertenece al grupo japonés the gazette.

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Capítulo 3: ¿Qué me ocultas?

«A pesar del dolor luchare por ti

Aunque la tristeza se interponga entre los dos

Dime que no habrá en tu corazón,

Algo con lo que me puedas borrar».

Rene pov's

Miraba fijamente hacia la entrada de mi departamento, sentada en el sofá que se encuentra frente a la puerta, esperando el arribo de Erik, este anunciaba su llegada con el sonido de las bolsas que traía en mano, seguramente con los alimentos que están establecida en mi dieta, me miraba un tanto intrigado -ya volví-.

-bienvenido- fue mi respuesta seca.

Mientras se dirigía a la despensa a acomodar las compras, lo seguí y le solté sin ningún miramiento la pregunta qué no dejaba de dar de vueltas en mi mente. -¿Quién es Cristine Daaé?-.

Fue en un pequeño instante, a penas perceptible, en el que Erik se tenso pero de inmediato se recompuso -¿Que?, puedo investigarlo, aunque ¿Porqué?-.

Lo miraba fijamente y el continuaba con su tarea -¿Eso importa?-. Se detuvo a mirarme, ¿Irritado…?, un momento y siguió -nunca antes te importo saber el porque para poder empezar a investigar…- no perdía de vista ningún detalle, y en su rostro se formaba una mueca llena de fastidio

-…pero supongo que puedes saber- tuve una breve pausa mientras me fijaba en el comportamiento de Erik. El se giro para evitar mi mirada.

-el notario le comunico a David que teníamos una propiedad de nuestra tía bisabuela, su nombre de soltera era Cristine Daaé y por ende yo quiero investigar todo antes de tomar cualquier deducción creo que me entiendes-. Le reste importancia al asunto con ademán, mientras que Erik solo asentía en silencio.

La mitad de esa historia era verdad, pero Erik no tenía que saber, yo quería comprender más, el porque de su comportamiento y el saber que tanto confiamos, aún, el uno con el otro, si es qué alguna ves el confío en mi. Su mirada se centro, al fin, en mi -está bien, pero yo quiero a cambio que tomes algún tratamiento-.

-¿Porqué?-.

-¿A que te refieres Rene?-.

-perdón, replantearé mi pregunta al parecer no me dado a entender ¿Qué ganas TÚ al mantenerme viva?-.

Me miraba sumamente molesto -¿¡Tengo qué ganar algo!?-.

-Erik, nuestra forma de relacionarnos siempre ha sido así tu ganas algo a cambio de cumplir mis órdenes así qué ¿Me dirás el qué te motiva al mantenerme con vida?-. Su rictus serio volvió a sus facciones y yo empezaba a impacientarme.

-¡¡Míranos, hora mismo me estas pidiendo qué tome tratamiento a cambio de información!!-.

Una sonrisa torcida apareció en sus facciones -cierto, tienes toda la razón, es sorprendente el cómo sigues siendo tan perspicaz…-luchaba febrilmente para no poner mis ojos en blanco ante sus adulaciones -pero cómo tu misma lo expusiste no tendrás nada a cambió sin algún tipo de pago ¿Me entiendes querida?-.

Erik marcho hacia la sala, mientras yo hervía en rabia ese maldito demonio me había timando pero no dejaría esto así, no señor, ese ser se daría cuenta de lo peligroso qué es intentar jugar así conmigo.

«A veces, la gente no quiere saber la verdad porque no quiere que se destruyan sus ilusiones».

Frederick Nietzsche.

Erik pov's

Me sentía muy agotado, desde la noticia del estado de salud de Rene hasta el momento era una avalancha de situaciones y emociones qué me tenían muy irritado, al salir de casa pude sentirme más relajado, pero cuando volví no me espere está situación.

Cristine Daaé, un nombre hermosamente maldito, qué aún me perseguía hasta el infierno, miraba hacia el corredor qué da paso a la recámara de Rene, ella estaba furiosa, la manera en qué casi derribo la puerta fue muy explicativa, suspiré necesitaba aire fresco, esto estaba acabando conmigo, salí a la pequeña terraza, observaba los edificios y cómo daba inicio el atardecer, la suave brisa despeinaba mi cabello, cerré los ojos y me permití divagar.

Desde qué acepte dejar todo de lado, había buscado a Cristine, ella se casó con Raoul, vivieron en una vieja posada de la cual les permitía tener una calidad de vida decente, no pudieron tener hijos, pero Raoul la hizo feliz; aún a pesar de qué sufría pesadillas con un par de ojos color de oro, qué centelleaban el fuego desde las entrañas del mismísimo infierno, muy irónico, ella despertaba acosada por los recuerdos escabrosos y Raoul estaba ahí para reconfortarla.

Doble ironía era qué, ahora yo reconfortaba las pesadillas a su sobrina-bisnieta.

¿Cómo Rene sabía de Cristine?, su interés en ella era muy grande, demasiado para mi pesar y aunque yo sabía qué tanto Cristine cómo Raoul dejaron todo lo qué poseían a sus sobrinos y qué David y Rene eran los únicos legítimos, nunca me imaginé qué Rene supiera su nombre de soltera.

Un viento helado y hedor azufre se hicieron presente, no tuve qué abrir los ojos para saber quien estaba ahí, -Marte…-.

Abrí mis ojos y sentada frente a mi, sobre el barandal de la terraza, era el pecado capital de la ira y mi mentora.

-valla a crecido mucho desde qué la tomaste-.

Sabía qué hablaba de Rene y yo solo asentía con la cabeza -¿Qué necesitas?-. Fui directo al grano.

-Tan directo cómo siempre- rodé los ojos en gesto de fastidio y ella reía sonoramente.

-Bueno, existe mucho revuelo ya qué aún no traes a Rene a nuestro reino y los rumores han comenzado-.

-Nada nuevo-. Se detuvieron cuando tome a Nicol y mate a Alex, aunque eso no me aseguraba qué se detendrían.

-Eso no es lo malo Erik, lo malo es qué «Él» puede venir a investigar y si ve él panorama no le gustará para nada-.

¿No podía tener más problemas?, -ella está bien-.

-Dime Erik ¿Lo haces por ella o Rene?-.

El nombre de Cristine estaba prohibido así qué jamás lo decían, era muy sagrado cómo para dejar qué esas alimañas lo pronuncien

-¿Importa?-. Dije escéptico.

-¿Si ella se entera qué harás genio?, las almas qué experimentan el amor son divinas para nosotros, nos permiten rozar el paraíso, sentir algo qué no podemos por ser celestial, pero las almas qué se ciegan de desamor, tu bien sabes, son capaces de mucho-.

-Rene me dará su alma, tu lo sabes es lo único qué quiere y en todo casó si es por ella o por su tía, no es algo qué te interese-. Ni yo mismo sabía el porque lo hacia y quería creer toda la sarta de palabras dichas a lo tonto.

Dí media vuelta para ingresar al departamento -espero qué sea así no quiero perder al mejor en mis filas, y suerte-. Me advirtió.

Solo entre sin decirle nada, tengo qué empezar a trabajar pronto antes qué las sospechas incrementen y debo prepárame para cualquier escenario qué se pueda desarrollar.

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Notas finales:

1 Marte: Dios de la guerra en la mitología romano-griega, la mitología griega tuvo mucha influencia en los romanos, este Dios se caracteriza por su deseo de sangre y sentimiento sanguinario, a diferencia de Atenea qué la Diosa de guerra, pero está más en un término estratégico, Marte es fuerza bruta e ira. En mi caos mental me gusta verlo reflejado cómo el pecado capital de la ira, en cuestión de qué es mentora de Erik, bueno es más complicado existen, clases y castas, a según yo, en el infierno, cómo lo explica Dante en su poema, a si mismo funciona. Lo se muy explayado, pero bueno lo explicaré a detalle más adelante.

En fin el recuerdo de Cristine cobrará mucha fuerza a lo largo de los capítulos así qué la verán seguido por aquí y antes de seguir escribiendo y cansando nos leemos luego bye bye.