Advertencia

Este capítulo tendrá lemon, no de manera tan explícita o quizá si, el vaso medio vacío o medio lleno, pero si no gustas del género por favor respeta al quien escribe y lee esto. El fantasma dela ópera no pertenece es del maravilloso Gastón Leroux y la canción «shiver» pertenece al grupo japonés the gazette. La canción «mátame ya» es del cantante Carlos Sadness.

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Capítulo 8: ¡Mátame ya!

«A pesar del dolor luchare por ti

Aunque la tristeza se interponga en los dos

No te olvides del aquel tiempo en el qué

Era solo una mentira el adiós».

De nada sirvió

Todo se término y la impotencia de no poder hacer nada aumentaba.

Negativo.

El cuerpo de Rene rechazaba el tratamiento y la enfermedad estaba en el punto crítico.

Los minutos se volvieron indispensables y muy escasos.

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La imagen que le devolvía el espejo era mucho mejor a la de unos días atrás, ¿Quien pensaría que estaba a punto de morir?, mando todo al carajo, ya no quería estar pasando por la tormentosa experiencia de los análisis, los ayunos, los chequeos, la horrible medicación, tanto oral, tomando en cuenta que el único oral era el que quería hacerle a Erik, como inyectada y las desesperantes dietas médicas, ¡Al diablo!, si moriría disfrutaría todo en grande, por eso mismo el empeño en verse bien, camino hacia la puerta, mientras la letra de esa cancioncita resonaba en su cabeza.

~Haz que me rompa en pedazos con la eficacia de tus abrazos.

Que me tiemble el pulso, las manos, que nos duela la piel al tocarnos.

Vamos a tirarnos desde lo más alto, vamos a bajar rodando.

Vamos a ver quién cae el primero, quien le quita al otro el sueño.

Que si no me haces nada, yo quiero hacerte todo y así giramos juntos dentro de un calidoscopio.~

Miraba desde el marco de la puerta al par de ojos dorados, desde que pudo ver su rostro Erik se lo mostraba siempre que estuvieran solos, eso la hacia sentir dueña de una pequeña parte de Erik, una sonrisa traviesa afloro y la canción se acoplaba perfecto al momento como sus piernas a las cadera de Erik. El azabache comprendió el mensaje oculto y con una muda invitación atrajo a Rene hasta su cama.

~Mátame ya, no esperes más. Mátame. Ya no me queda nada. Mátame ya, no esperes más. Mátame. Ya no me queda nada.~

Desde los resultados tan nefastos en los análisis clínicos de Rene, Erik se tuvo que afrontar a su realidad, Rene mando a la mierda todo y se dedico a disfrutar de lo lindo, saliendo con su familia, hiendo de aquí para allá, inclusive la vio experimentar con opio, quizá también con otras drogas y situaciones un tanto estrafalarias y delirantes, compro una maceta de cannabis, rápidamente se le murió, Rene jamás tubo una paciencia para la jardinería y solo demostraba con ese comportamiento el que disfrutaría el experimentar sin límite alguno. Ahora estaba ahí en su cama y entre sus sabanas y está sería la última vez y la cerrarían con broche de oro.

~Voy a meterme en tu vestido de flores hasta el jardín para sacarte los colores.

Ven con tejanos pitillo y chaqueta, que yo te quito hasta el acento de tu tierra.

Voy a comerte aunque estés muy

picante,

¡oh si!, de postre tus pecas de chocolate.

Me gusta pintarte de India guerrera que quiere matarme.~

Tenía a Rene bien sujeta de las caderas, friccionando sobre la ropa la muy notable erección que se cargaba entre las piernas, besaba todo a su alcance y Rene le daba viada a que tocará sin recato alguno, la necesidad de tomarse, tocar y poseer era abrazadora, era obligatorio el marcase con tanta intensidad, hasta llegar lo más profundo de sus seres, la pasión, el deseo y el amor era demostrado en el acto más sensual, salvaje, erótico y pasional que existía, la única forma en la que ambos sabían demostrarlo y deseaban sentirlo.

Su amor era un tanto necesitado y muy dañino, no era por justificar, pero, si el amarse así el uno al otro les beneficiaba ¿Porqué no hacerlo?, y es que Erik la necesitaba para amarse, algo que jamás ha hecho y nunca ha experimentado, por su lado Rene lo necesitaba por que en Erik encontraba toda la protección y el refugio que se le arrebato hace tanto tiempo atrás, así ambos se curaban las heridas, provocadas por terceros y así mismo ganaban algo que se les fue prohibido y arrebatado, ¿Porqué no dejarse llevar?.

~Bajo la lluvia como un salvaje, yo bailo con los tambores de tu corazón.

Bajo la lluvia como un…

¡Oh uho Oh Oh!~

Erik agradecía que las baldosas no fueran tan resbalosas y que la puerta de la bañera fuera tan resistente, aunque eso no pasaba por su mente de una manera tan clara, solo se concentraba en el placer provocado por las arremetidas embestidas, el vaivén intenso de caderas y ¡Uf! ¡Joder! Rene movía tan bien el trasero meneando en círculos tan deliciosamente, provocando espasmos en todo su cuerpo, el agua de la regadera caía suave, siempre quisieron experimentar situaciones sexuales un tanto clichés, como está, sexo en la regadera, pero sin llegar a la violencia, Erik siendo un muy vil demonio no disfrutaba haciéndole daño físico a su pareja sexual y Rene siendo tan orgullosa jamás se entregaría a la sumisión, pero tampoco doblegaría a nadie, era bondadosa y cuidaba con cariño a las personas importantes para ella.

El placer era tanto e increíble que los hacia delirar en su mundo idóneo.

~Mátame ya, no esperes más. Mátame. Ya no me queda nada. Mátame ya, no esperes más. Mátame. Ya no me queda nada.~

Volvieron a la cama y Rene se posicionaba sobre Erik, este se encontraba sentado, siempre fue su posición favorita, la intimidad y apego de los cuerpos era tanta, que jurarían que se volvían uno solo, las miradas se fusionaban, los gemidos se mezclaban y el aliento era homogéneo. Entonces llegó el momento, Erik tenía, si o si, tomar el alma Rene, se apego más, si es que eso era físicamente posible, mientras sus colmillos grandes se mostraban, araño la piel suavemente con estos sobre el arco del cuello y su hombro, los encajo con fuerza en dicho lugar, Rene ya estaba en el clímax y solo pudo gemir con fuerza mientras echaba hacia atrás la cabeza; y ambos llegaron al punto de placer tan celestial, tan fogosamente sensacional, jodidamente perfecto.

Erik prosiguió, las lágrimas fluían tan naturalmente y dolorosamente, que quemaban su intranquila alma, si es que poseía aún una, su mano llegó a el pecho y mientras Rene aún se encontraba pérdida post-orgásmicamente, así que el dolor sería llevadero, la petición tan ansiada sería cumplida, sacaba con fuerza el corazón mientras bebía su alma, ¡Deliciosa!, un tanto agridulce con un toque picante y dulcezona, ¡Delirante!, Rene era tan exquisita que ya no podía parar, sus sentimientos tan contradictorios que la volvían tan exótica y especial, el alma de la discordia, pero Rene era más que un alma y eso dolía, eso pesaba y mucho.

En un momento a otro el alma de Rene fue filtrada por completo.

El cuerpo perdió su calor natural.

Rene fue declarada muerta a las 11:56 de la noche, causa de la misma, falla cardiovascular.

Y un ser de oscuridad se sumía más en las tinieblas.

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C(")(")

Notas finales: *sin comentarios*.

Nos leemos pronto bye bye.