Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 5

—Tengo que saber, ¿cómo sucedió esto, Galina? Algo me dice que no te convertiste voluntariamente.

—Difícilmente, —se burló ella—. Estaba en Praga. La familia que me había contratado a corto plazo para sus vacaciones no logró reforzar las guardas de su propiedad antes de dirigirnos para allá, y no nos los notificó. Fue un descuido simple, pero como no era mi equipo y yo sólo era ayuda adicional, no pensé en preguntarle al encargado de seguridad. No vimos venir el ataque y, aunque eran sólo unos pocos Strigoi trabajando juntos por una sola vez, nos derrotaron sin mucho trabajo. Otro guardián y yo éramos los extraños en el equipo, contratados solo para las vacaciones familiares, por lo que nos consideraron prescindibles cuando la familia huyó. —La amargura en su voz era aguda, tanto que yo mismo podía saborearla. O tal vez era porque podía simpatizar con el hecho de que cuando se llegaba a esta situación, la vida de los guardianes significaba muy poco para aquellos que tenían el verdadero poder.

Pero ahora yo tenía el poder, no ellos. Ya no controlaban mi vida. El pensamiento era satisfactorio; no muy esperanzador, pero ciertamente alentador.

—Nos despertaron a los dos, aunque Danial no duró mucho. —La forma en que dijo su nombre sugería que ella podría haber tenido algo que ver con su muerte—. Viví por mi cuenta por un tiempo, en realidad algunos meses, pero rápidamente me di cuenta de que nunca llegaría a ningún lugar si seguía yo sola. La razón por la que los Moroi y los Dhampir siempre han sido capaces de detenernos no es por culpa de la sangre real, la magia, la luz o cualquiera de esas tonterías, es simplemente por los números. Ellos viven en grupos y de esta manera encuentran la fuerza. Si nosotros hiciéramos lo mismo, podríamos vencerlos fácilmente en un corto período de tiempo. Así que… aquí estamos.

—Aquí estás, —la corregí, dándole crédito por su logro—. Parece una idea bastante lógica, y una que no debería haber sido tan difícil de ejecutar. No puedo imaginar que seas la primera en intentar crear un imperio.

—Oh no, no soy la primera en intentarlo o tener éxito. Sin embargo, no estoy en condiciones de dominar el mundo. Algunos quieren derrocar el gobierno de Moroi o eliminar las familias reales. Algunos realmente quieren crear un nuevo orden mundial o religión, aunque no lo creas. Personalmente, estoy más interesada en la comodidad personal y la riqueza. —Su actitud casi frívola estaba muy lejos de la rígida disciplina que recordaba. Había sido dura en el entrenamiento, aunque razonable y directa, pero ahora era un tanto misteriosa. Peor aún, me hacía sentir un poco desconfiado, como si caminara entre la hierba alta sabiendo que en algún lugar había una serpiente acechando. Lo que sí sabía con certeza era que si Galina era una serpiente, su mordedura sería venenosa. Ella siempre había sido y siempre sería mortal.

—Entonces, si no estás en esto por venganza o por la gloria, ¿por qué haces esto? ¿Cómo estás haciendo todo esto?

—Todo es por el dinero y el poder, Dimitri. —Volvió a llenar su copa, ofreciéndonos otra a Nathan y a mí—. En cuanto a mi organización, tiene dos partes. Hacemos algunos trabajos por contrato aquí y allá. Tenemos muchos hombres y cuando otras organizaciones necesitan ayuda, estamos felices de enviar voluntarios por un alto precio. Mis hombres reciben un pago, y nosotros ganamos algunos puntos extras con la comunidad en general. En cuanto a los detalles de mi empresa comercial, solo estoy dispuesta a compartir eso si planeas quedarte con nosotros.

Entregar tan rápidamente mi vida, la nueva libertad que acababa de encontrar, a otra persona, me provocó que se me retorcieran los intestinos. Odiaba la idea de estar debajo del pulgar de otra persona, pero también sabía que era mi mejor apuesta para obtener lo que necesitaba. Mirando a mi alrededor los recursos, o al menos los signos de recursos, que Galina tenía, fue suficiente para convencerme de que esta era la opción más lógica para mí. Con el mal regusto del posible arrepentimiento, accedí.

Y la sonrisa que me ofreció inmediatamente después fue suficiente para hacerme dudar. Las miradas que Nathan parecía estar enviando en mi dirección tampoco ayudaron.

—Bueno, bienvenido a nuestras filas, Dimitri. Sin embargo, antes de que pueda confiar en ti por completo, hay una pequeña formalidad que tendremos que cumplir.

—¿Papeleo? ¿Contrato de confidencialidad?

Una pequeña risa estalló de su garganta, desfigurando su cara casi perfectamente arreglada—. No exactamente. Me temo que esto es un poco más intenso. Exijo lealtad total de quienes trabajan para mí. Exijo un juramento de sangre.

—¿Sangre? —Nunca había oído hablar de Strigoi bebiendo unos de otros. En la cultura Moroi, no sólo era mal visto, sino que se consideraba completamente tabú, no del todo canibalismo, pero similar. Los Moroi ocasionalmente se alimentaban de los Dhampir, pero normalmente se hacía con connotaciones muy sexuales y eso en sí mismo hacía que el acto fuera algo sucio y rara vez se tocaba el tema en compañía educada. De hecho, la única vez que había presenciado algo como eso con total abnegación fue cuando Rose le entregó su sangre a Lissa libremente para darle fuerzas cuando se encontraban huyendo y cuando Lissa necesitó curar a Christian.

—Perdóname, pero esto suena muy poco ortodoxo.

—Y tu cuestionamiento constante es cada vez menos atractivo por el momento. —Galina terminó el resto de su segunda copa de vino con un largo trago, antes de inclinarse sobre el brazo de su silla—. Pasado de moda, tal vez, pero la sangre es la forma en que nuestra especie ha estado unida durante siglos. Incluso más. La única razón por la que los Moroi eligen no sellar sus promesas con sangre hoy en día es porque han adoptado un enfoque más amable para vivir. Los hace más débiles a la larga, pero es una ventaja para nosotros... —Sus palabras se apagaron con un revoloteo de sus uñas pintadas. Nunca las había visto cuidadas y recordé la forma en que Rose se había consentido a sí misma en el spa en la Corte, y luego comentó lo tonto que había sido cuando la pintura se arruinó rápidamente en nuestra práctica poco después. Parecía que los lujos como las uñas prístinas y pulidas ya no estaban fuera del alcance de mi antigua mentora.

—Incluso hubo un tiempo en que los guardianes se comprometían a su labor con un juramento de sangre, Dimitri. Seguramente eso debe ser algo que incluso tú puedas apreciar.

Aunque que el tono de Nathan era de menosprecio, él tenía razón. Mi abuela solía contarnos historias de la edad de oro de los Guardianes, mucho antes incluso de su tiempo, cuando los Moroi luchaban junto a sus guardianes. Los guardianes juraban su lealtad a un Moroi con un juramento de sangre, con familias de Moroi y Dhampir a menudo criadas juntas y con amistades formadas desde jóvenes esto creaba fuertes lazos. Los Dhampir habían sido tratados como iguales en lugar de ganado para ser comercializados por un capricho o carne de cañón para ser enviados a morir cuando fuera conveniente.

—He escuchado historias, pero algunos cuentos de hadas son demasiado fantásticos para creerlos. Honestamente, estoy un poco más sorprendido de que tú supieras de ellos.

Me lanzó una mirada fulminante, murmurando algo acerca de la "Historia Moroi" antes de que Galina lo interrumpiera.

—Niños, por favor, peleen en su propio tiempo. La pregunta es Dimitri, sí estás dispuesto a entregarte por completo a la causa.

Había llegado hasta aquí, ya había dejado lo que había conocido antes por viajar a este complejo. Sabía que si me iba, probablemente no llegaría muy lejos. Estaba empezando a sospechar que Nathan podría incluso ayudarme con mi muerte si intentaba irme en este momento. Incluso había llegado tan lejos como para aceptar unirme a ella, así que, ¿qué era un juramento de sangre a estas alturas?

Me mordí rápidamente la muñeca, justo como había visto a Nathan hacer unos momentos antes de que me convirtiera y se la ofrecí a mi anfitriona.

Mi regalo fue recibido con un momento de silencio antes de que ella y Nathan estallaran en carcajadas.

Era obvio que había hecho algunos pasos en falso en un proceso desconocido, pero mi instinto de conservación fue lo único que me impidió desahogar mi frustración de ser el blanco de su burla.

—Oh, aquí no. Esto merece testigos. Creo que es hora de que introduzcamos a nuestro nuevo guerrero a los miembros de la casa. ¿Qué opinas, Nathan?

Todavía seguía obviamente divertido por mi error, pero silenció su risa para decir que estaba de acuerdo con ella y ofrecerme una mano. Buscó un pañuelo en el bolsillo de su chaqueta, tenía las mismas iniciales bordadas que recordaba del que me había ofrecido en la cueva, y me lo ofreció para que limpiara la sangre que ahora goteaba por mi antebrazo.

—No te preocupes, también te conseguiremos un paquete de estos. Si aún te sigues alimentando como solías hacerlo, los necesitarás.

–¿Salvaje? —Dijo Galina por encima de su hombro, esperando junto a la puerta.

—Brutal. —Respondió Nathan—. Hacía mucho tiempo que no veía tanta carnicería en un sólo asesinato.

—Hmm… —Ella me miró de arriba abajo—. Eso suena prometedor.

Nathan le abrió la puerta y ella esperó un momento más, dirigiéndome otra mirada antes de salir y guiarnos a través de los pasillos. Presionó unos cuantos comandos en su teléfono y una serie de campanillas resonaron en los pasillos, seguidas por el sonido de personas moviéndose hasta que finalmente entramos en un gran salón de mármol blanco.

Había muchos más Strigois de lo que inicialmente había previsto, tal vez cerca de setenta y cinco o más. Y eso no incluía la población humana que vivía en la finca también. Había esperado unas pocas docenas de ellos, tal vez cerca del número que había atacado a la Academia menos las bajas que habían sufrido. Ahora veía que sólo había sido una pequeña parte de las fuerzas de Galina que ella había contratado. Además, asumí que había una parte de sus fuerzas que no estaban aquí ya que alguien tenía que estar vigilando el complejo.

—Damas y caballeros, tenemos un nuevo miembro que se une a nuestras filas hoy. Dimitri Belikov es un viejo amigo mío, un estudiante de mi vida anterior. Tengan la seguridad de que podemos esperar grandes cosas de él y espero que lo traten con el máximo respeto. Él viene para unirse a nosotros desde la Academia San Vladimir y la exitosa violación de su seguridad. —Varios vítores rugieron sobre su voz y ella esperó un momento para que se calmaran—. Viajó solo para finalmente rendir su juramento a nuestra causa. —Las aclamaciones volvieron a sonar una vez más, más fuerte que antes.

Esta vez, ella se dirigió a mí personalmente—. Arrodíllate, Dimitri.

Mi vacilación fue notable, pero sólo para ella. Aunque una vez había confiado explícitamente en ella, se estaba volviendo más claro con cada momento que pasaba, que la mujer que una vez había conocido no era la misma persona que pedía mi fidelidad ahora. Mi mentora había sido una persona de pocas palabras, no alguien que daba largos discursos para motivar a otros a unirse a su ejército. Ella había sido una persona que prefería la frugalidad y no el lujo obsceno.

Sin embargo, una cosa parecía seguir igual: no era alguien que mostrara misericordia.

Sus ojos se clavaron fuertemente en mí cuando me negué a arrodillarme un momento más, resistiéndome por terquedad. Pude ver el por qué quería testigos; no solo serviría para generar entusiasmo en su hogar, sino que también evitaba que quienes se veían obligados a someterse se salieran de su control.

Sabiendo que no serviría de nada posponer esto más tiempo, me incliné ante ella, apenas captando su sonrisa complacida antes de bajar mi cabeza. Estaba a punto de ofrecer mi muñeca de nuevo cuando su mano acarició mi mejilla de una manera casi maternal. Galina podría haber sido lo más cercano que tuve a una madre mientras estaba en la Academia San Basil, pero nunca antes la hubiera considerado maternal en sus tratos conmigo. Me había dado consejos en algunas ocasiones, pero eran consejos prácticos y nunca con la amabilidad que alguien como Alberta podía ofrecer. No, este gesto era el de un lobo disfrazado de cordero.

En el momento en que el pensamiento pasó por mi mente, sus dedos se posaron en mi cabello, jalando mi cabeza hacia un lado y exponiendo mi cuello con la misma dureza con la que me había lanzado a la colchoneta una y otra vez cuando era un joven entrenando con ella.

Una de las cosas interesantes a tener en cuenta sobre la mordida de un Strigoi es que, si bien puede ser increíblemente feliz debido a las endorfinas agregadas, no tiene por qué serlo. También puede ser increíblemente dolorosa, insoportable incluso. Dependía completamente de la persona que estuviera dando la mordida. En humanos, dhampirs y Moroi, podíamos usar la compulsión para alterar cuán aterradora o placentera les resultara la experiencia. Entre nosotros mismos, aprendí, era sólo cuestión de agregar las endorfinas o no en la mordida.

En un juego de poder propio, Galina eligió probarme.

Tuve que abstenerme de atacar cuando sus colmillos se clavaron en la carne de mi garganta. Pude ver a Nathan y varios más acercarse mientras mi propio gruñido sonaba ante el asalto sorpresa, aunque estaba seguro de que Galina era más que capaz de despacharme ella sola si realmente quería.

Pero cuando comenzó a robar su premio de sangre, el costo del juramento, mis manos se aferraron a la tela de mis pantalones. Apreté los dientes fuertemente, bloqueando desesperadamente cualquier otro sonido que pudiera escapar de mi boca. Era solo un momento de dolor, y había sufrido cosas mucho peores, pero el hecho de tener que sentarme y aceptar esto sin luchar era agonizante. Sin embargo, no fue tan humillante como cuando finalmente se apartó, dándome una palmadita en la mejilla con un susurro silencioso que sólo yo pude escuchar.

—Buen chico, Dimitri.

Perros. Eso es lo que éramos para ella.

Nathan estuvo justo a su lado un momento después, su pequeño perro faldero, con un pañuelo rojo sangre para ella. Se limpió con pequeños toques, luciendo más de la realeza que ninguna otra persona que hubiera conocido en mi pasado. Sólo cuando terminó de limpiarse, pareció notarme de nuevo.

—Levántate, Dimitri, y únete a nuestras filas.

La sala me vitoreó, emocionados por mí, o tal vez simplemente por la emoción del momento. No podría importarme menos el porqué aplaudieron en ese instante. Estaba más preocupado por lo que acababa de pasar entre Galina y yo, porque estaba claro que aunque inicialmente pensé que había encontrado algo de buena suerte, ahora temía haber entrado en una trampa mortal.


Chicas, vaya que se apresuraron estos dos últimos días con los reviews.

¿Qué les pareció el capítulo? Ya pueden estar tranquilas porque parece ser que entre Galina y Dimitri solamente habrá un juego de poder. ¿Qué les pareció lo que le hizo Galina a Dimitri? A mí me pareció interesante esa forma de humillarlo y de demostrar quien era la que tenía el poder. Quien le diría a Galina que estaba cavando su propia tumba.

Bueno chicas, espero que les haya gustado. No olviden dejar su opinión, me encanta leer sus comentarios fangirleando y especulando sobre lo que creen que podrá suceder.

Cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.