Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead. Yo sólo me encargo de traducirla.


Capítulo 11

—No. —Se quedó congelada bajo mi toque, sin ni siquiera ser capaz de alejarse—. ¡No!

—¡No sabes lo que es esto! —Yo la haría entender. Tenía que hacerlo, si tan sólo pudiera ver lo que era ser inmortal, cambiaría de opinión—. Es... increíble, trascendental. Todos tus sentidos están más vivos; el mundo está más vivo...

—¡Sí, pero tú estás muerto!

—¿Lo estoy? —Tomé su mano cuando trató de alejarse, colocándola firmemente en mi pecho. Me llenó de satisfacción el ver que sus ojos se abrían inmensurablemente cuando sintió el latido constante de mi corazón—. Mi corazón late. Estoy respirando.

—Sí, pero... es... —sus dedos recorrieron su cabello mientras luchaba contra toda esta nueva información. Pude ver su mente tambaleándose, pero sabía que sus conclusiones llegarían a un solo lugar: las cosas que nos habían enseñado sobre los Strigoi eran incorrectas. Estaban vivos. Ellos, nosotros... yo... era simplemente algo más que mortal—. No estas vivo realmente. Es... es magia negra lo que te reanima. Es una ilusión de vida.

—Es mejor que la vida. —Tomé su cara, obligándola a enfocarse completamente en mí—. Es como ser un dios, Rose. Tengo fuerza, velocidad, y una capacidad de percibir el mundo de una forma que nunca podrías imaginar. Y... la inmortalidad. Podríamos estar juntos para siempre.

Era algo que ella había deseado una vez. Algo que ambos habíamos querido antes de que nos hubieran arrebatado esa oportunidad de las manos. Ahora era una posibilidad otra vez, y en formas que antes eran inconcebibles. Dudé que Rose se deshiciera de todo eso.

—No... —susurró, aunque las palabras alcanzaron mis oídos fuertes y claras—. No podemos.

—Podríamos. —Rose estaba asustada. Lo sabía, pero también sabía que no renunciaría a lo nuestro. Seguí la línea de su mandíbula hasta la arteria palpitante de su cuello. Podía ver algo de indecisión en sus ojos mientras consideraba mis palabras. Induciendo un poco de compulsión en mis pensamientos, continué—. Podría hacerlo rápidamente. No habría dolor, todo terminaría antes de que lo supieras.

Su respiración se desaceleró un poco, calmándose bajo mi toque mientras la compulsión corría a través de ella. No era suficiente para influir completamente en su decisión, pero si suficiente para evitar que el miedo fuera el único motivador. No quería que ella me culpara por obligarla a esto. Rose era obstinada y sería más fácil tenerla como una aliada si no estuviera siempre amargada por haber sido obligada a vivir esta vida.

Sin embargo, estaba tan concentrado en ella que había bajado la guardia ante cualquier otra amenaza potencial. Así que cuando la puerta se abrió de repente, empujé a Rose detrás de mí mientras observaba a nuestros visitantes que no eran bien recibidos.

Nathan e Inna. Esperaba que alguien trajera la comida de Rose, pero la mascota personal de Nathan no era a quien tenía en mente. El hecho de que él sintiera la necesidad de acompañarla también era completamente innecesario.

Rose pareció reconocerlo de inmediato, su leve inhalación y el sorprendente toque en mi espalda fueron indicación de ello. Saber por qué lo conocía era algo que me interesaba mucho.

—¿Qué diablos está pasando aquí? —Preguntó Nathan con amargura—. ¿Estás hospedando a alguna mascota? —Sabía que él había estado molesto porque las órdenes habían estado pasando sobre su cabeza por un tiempo, pero desafortunadamente parecía ser que esta era la gota que derramó el vaso para él.

—No es de tu incumbencia, Nathan. Galina me dio permiso. —Cuanto antes se marchara de esta habitación, mejor.

Desafortunadamente, pareció que mi táctica tuvo el efecto contrario, sin embargo. En lugar de desalentar su interés en lo que estaba sucediendo, sólo le hizo sentir más curiosidad por la prisionera de esta habitación. En el momento en que pudo vislumbrar lo suficiente, sus ojos se abrieron en shock, y luego, un segundo después, en sus ojos apareció una sed de sangre que adquirió múltiples definiciones. Me moví más delante de Rose, pero el daño ya estaba hecho.

—¿Ella? Esta chica estaba en la escuela en Montana. Luchamos... —descubrió sus colmillos amenazadoramente hacia ella, a pesar de mi protección—. Hubiera probado su sangre si el mocoso Moroi usuario de fuego no hubiera existido.

—Esto no tiene nada que ver contigo. —Le recordé, tratando de permanecer donde estaba en lugar de pintar la habitación de rojo con su propia sangre.

—¿Me estás tomando el pelo? —Se rió en mi cara, hablando lentamente de manera condescendiente—. ¡Puede llevarnos a la chica Dragomir! Si terminamos ese linaje, nuestros nombres serán legendarios. ¿Cuánto tiempo vas a mantenerla?

—¡Lárgate! —Hablar de matar a Lissa, especialmente en este momento, no me ganaría ningún favor con Rose. Ya podía sentir el delgado progreso que había hecho con ella deslizarse entre mis dedos como arena—. ¡No es una petición!

Nathan señaló a un lado de mí, donde sabía que Rose estaba mirando alrededor de mi cuerpo—. Ella es valiosa. Si vas a mantenerla cerca como juguete y prostituta de sangre, al menos comparte. Luego obtendremos la información y terminaremos con ella.

Pensar en él, o en cualquiera, tocando a Rose, hizo hervir mi propia sangre en mis venas. La idea de que Nathan, el hombre que me había creado y que la había puesto prácticamente fuera de mi alcance, fuese quien lo intentara, era suficiente para inspirar la forma más cruel de tortura que pudiera imaginar. Di un paso adelante para que estuviéramos casi pecho con pecho y él tuvo que mirar hacia arriba para encontrar mis ojos mientras yo tenía la ventaja de mirarlo fijamente por sobre su nariz—. Sal de aquí. Si le pones una mano encima, te destruiré. Te arrancaré la cabeza con mis propias manos y veré cómo se quema al sol.

Algún color raro se encendió bajo su piel cuando su ira se apoderó de él y se formó una arruga entre sus labios y su nariz—. Galina no te permitirá jugar a la familia con esta chica. Ni siquiera tú tienes tantos beneficios.

—No hagas que te diga que te vayas otra vez. Hoy no estoy de humor para soportarte.

Llevaba sus emociones en su cara. Sabía que odiaba no poder leerme y cuanto más pasivo aparentaba permanecer, más agitado se ponía él, afortunadamente parecía ser que la racionalidad había vencido a su orgullo y se dio la vuelta—. Esto no ha terminado. Voy a hablar con Galina.

No pude evitar pensar en él como un niño haciendo un berrinche, especialmente cuando la puerta se cerró detrás de él. Esperé a que la segunda puerta se cerrera antes de girarme hacia Inna. Seguía congelada en su lugar con el plato cubierto en sus manos.

—Rose habla inglés. Aprende rápido. Probablemente eso también complacería a Nathan. Ahora, ¿tienes la comida que pedí?

Ella asintió con un movimiento rápido, casi imposible de reconocer y colocó la bandeja sobre la mesa de café antes de quitar la tapa. Debajo había un plato con varias rebanadas de pizza de pepperoni y un pequeño plato de brownies cubiertos con glaseado de chocolate. Incluso había una lata roja de coca cola, aunque estoy seguro de que el cambio de logotipo podría confundirla un poco.

—Tú almuerzo. No está envenenado.

Sus ojos estaban llenos de anhelo mientras miraba el contenido de la bandeja fijamente por un momento, pero negó con la cabeza vigorosamente—. No voy a comer.

—¿Quieres otra cosa? —No esperaba que su terquedad realmente le quitara el apetito. Muy pocas cosas realmente podrían hacer eso con ella.

—No quiero nada más porque no voy a comer nada en absoluto. Si no me vas a matar, lo haré yo misma.

—¿Morir de inanición? —Sinceramente dudaba que tuviera la fuerza de voluntad para hacer una huelga de hambre, pero era casi conmovedor que considerara intentarlo. Sus convicciones mal puestas eventualmente fallarían cuando viera la luz de lo que yo tenía para ofrecerle—. Te despertaré mucho antes de que lo logres.

—¿Por qué no lo haces ahora?

—Porque prefiero esperar a que estés dispuesta a hacerlo.

—Vas a esperar mucho tiempo. —Rose me enfrentó con todo el poder y la convicción de un niño pequeño que intenta desafiar a sus padres a la hora de acostarse. Claro, sabía que ella hablaba completamente en serio, pero al final, yo ganaría. Sin embargo, era adorable ver que ella creía otra cosa, como si de alguna manera pudiera salir de esta situación. Era risible y eso fue lo que hice.

—Ya veremos. —Le prometí, levantándome para enfrentar su obstinación. Admiraba su actitud, aunque a veces dificultaba las cosas. Ese fuego fue lo que me atrajo hacia ella y me hizo arder por ella. Y anhelaba probarlo ahora.

Envolví mi brazo alrededor de su cuello, ignorando su murmullo de protesta. La acerqué a mi cuerpo y tomé su mano cuando intentó alejarme. Cuando la tuve firmemente envuelta en mi agarre, presioné mis labios contra los de ella en un beso contundente. Se resistió por un momento, obligándome a tirar más fuertemente de su cuerpo hacia atrás hasta que sentí que finalmente suspiraba en mi mejilla. Luego me alejé, observándo como seguía mi movimiento.

—Esta es Inna. —Le hice un gesto a la chica que levantó la vista de la pared donde obviamente había estado tratando de mezclarse e ignorarnos—. Ella también trabaja para Galina y está a tu servicio. Si necesitas algo, sólo pídeselo. No habla mucho inglés, pero se las arreglará para entenderte.

Miré a la chica de pelo marrón apenas mayor que Rose, y le di una orden rápida para que me siguiera.

—¿A dónde vas? —No me perdí la leve desesperación en su voz cuando se dio cuenta de que la estaba dejando aquí. Era una buena señal.

—Tengo cosas que hacer. Además, necesitas tiempo para pensar.

—No hay nada que pensar. —Llevaba puesta su máscara de valentía, pero pude ver a través de ella. Arqueé una ceja astutamente y pude ver que empezaba a desmoronarse antes de que la puerta se cerrara detrás de mí.

Tan pronto como Inna y yo salimos del pasillo y revisé las cerraduras, le envié una lista de cosas para asegurarme de que la cocina las tenía a mano para Rose. Sabía que los platos típicos rusos no serían muy atractivos para sus sentidos estadounidenses, pero podía asegurarme de que tuviéramos algunos artículos más reconocibles para ella. Con los visitantes internacionales para el negocio de Galina, no era una solicitud inusual, pero era mejor estar preparado. Conseguir una pizza con poca antelación había sido una gran hazaña. Si Rose insistía en una huelga de hambre por un día más o menos, está bien, pero estaba seguro de que la rompería con bastante rapidez.

Samuel levantó la vista de su revista de nuevo en cuanto Inna se fue—. Nathan está enojado.

Gruñí en respuesta, consciente de lo obvio.

—No voy a mentir, me alegra que lo hayas puesto en su lugar, pero te das cuenta de que va a hacer de tu vida un infierno, ¿verdad?

—Ya lo hizo. —Murmuré.

—Un infierno eterno, entonces.

Intenté mirarlo a los ojos ante el chiste, pero se escondía detrás de las páginas brillantes de su revista. Sin embargo, pude ver una pequeña sonrisa en su rostro mientras disfrutaba de su propia inteligencia.

—Sólo te estoy advirtiendo. He vivido aquí por un tiempo, y es más listo de lo que parece. Hay una razón por la que sobrevive en el campo de batalla y no es por la fuerza. Él sabe cómo atacar directamente en el punto débil, y si tuviera que aventurarme a adivinar... tu punto débil está detrás de esas puertas.

—Ya aclaré esto con Galina, —insistí, dando la excusa que le había dado a Nathan antes.

—Lo cual fue sensato, pero recuerda que la paciencia de Galina sólo dura mientras sienta que está sacando algo del trato. Asegúrate de que vea la recompensa, o el trato estará terminado, —señaló siniestramente hacia la puerta y a quien representaría el final de mi trato con Galina, quien aparentemente estaba empezando a probar el sistema de seguridad nuevamente—. Si molesta demasiado a Galina, tú también lo harás.

Me permití un momento para considerar sus palabras antes de respirar y asentir—. Sólo mantén un ojo en ella.

—No me voy a ir a ninguna parte, —sonrió.

Me dirigí hacia mi propia habitación, repitiendo esa conversación en mi cabeza, junto con la discusión con Nathan. Sabía que no iba a ser fácil mantener a Rose bajo este techo, pero esperaba que mi protección y el permiso de Galina fueran más que suficientes para garantizar su seguridad. Sin embargo éste no fue fácil de ganar, después de todo.

Galina no se había emocionado al verla, viva pero inconsciente, en mis brazos cuando regresé esa noche. Me ordenó que la matara allí mismo, y fue la primera orden que ignoré por completo. Por un momento, pensé que los dos podríamos morir, y creo que sólo su curiosidad nos salvó.

—¿Por qué? —preguntó—. ¿Qué pasa con esta chica que te hace arriesgar tu inmortalidad para traerla de vuelta aquí? Arriesgaste tu posición en la organización, me desafiaste abiertamente, sabías lo que podría pasarte, y aún así te arriesgaste sabiendo el costo. Será mejor que tengas una razón malditamente buena, Dimitri Belikov, porque si no es así, mataré a tu preciosa chica frente a ti y luego te mataré como un ejemplo de lo que les sucede a aquellos que buscan derrocar el orden de éste lugar.

Conocía a esta mujer tranquila. Si hubiera mostrado una rabia abrumadora o una rabieta violenta, podría haber sido más cauteloso, pero la calmada y calculadora Galina era alguien a quien había llegado a conocer bien durante mis días en la Academia y aquí en la organización. Tenía una lección que enseñar y tenía la intención de asegurarse de que su punto quedara totalmente claro. Sin embargo, en lugar de disciplinarme por no esforzarme en mi entrenamiento con pesas, esto era algo que me costaría mucho más si me equivocaba.

—No pretendo desafiarte, Galina. Quiero ofrecerte algo que podría fortalecerte a ti y a tus rangos. Esta es Rose Hathaway, alguien a quien entrené personalmente. Es una de las mejores estudiantes que he visto, ya lo sabes. Ha tenido bastante éxito en su tarea de capturar y matar a varios Strigoi, y creo que podríamos usarla entre los soldados.

Ella me miró con los ojos entrecerrados—. ¿Entonces por qué sigue siendo mortal? Hace mucho que dejaste de necesitar ayuda en el proceso de convertir a alguien, ¿a menos que quieras que lo haga por ti?

—¡No!, —gruñí ferozmente antes de recuperar el control—. Prefiero despertarla yo mismo. Sin embargo, ella tiene una voluntad bastante fuerte. Hemos visto cómo otros se han rebelado contra sus maestros y la organización cuando han sido convertidos contra su voluntad. Sé que ella no estaría dispuesta a hacerlo aún. Déjame pasar un tiempo con ella y sé que puedo convencerla. Sería una aliada poderosa mucho más rápido, y me encargaría de ella después de su cambio.

—¿Dónde pretendes mantenerla? No permitiré que la dejes suelta por la casa donde pueda dañar a otros.

—Sólo tenemos unos pocos clientes programados para el mes. Sin duda, lo suficiente como para permitirle quedarse en una de las suites para huéspedes. Estará fuera del camino, supervisada y yo me ocuparé personalmente de ella.

Galina se acercó a donde había puesto a Rose en la tumbona de su biblioteca. Mi piel se puso muy alerta cuando se arrodilló a su lado, trazando la línea de su mejilla, bajando por su cuello, e incluso pasando por su cuello casi hasta la curva de sus pechos. Aunque sabía que no debía detenerla. Cualquier desafío más de mi parte y lo más probable era que nos mataran echando a la basura todo mi esfuerzo de traerla aquí.

—Es ciertamente hermosa, ¿verdad? —notó, casi soñadoramente cuando Rose se volvió ligeramente bajo su toque.

—Sí, lo es. —Le contesté vagamente.

—Puedo ver por qué te enamoraste de ella. Sería difícil mantener las emociones bajo control con alguien como ella. —Se puso de pie otra vez para enfrentarse a mí, su rostro era mucho más duro de lo que había sido cuando había estado mirando a Rose—. Pero tienes que hacerlo, ¿entiendes? Si dejas que esas emociones débiles y mortales te dominen ahora, yo misma los mataré a ambos sin la menor vacilación, y haré que la muerte de ella sea particularmente dolorosa sólo para mostrarte que no soy una persona con la que se pueda jugar. La traición no es algo que tomo a la ligera, y nuestro pasado en común no es algo que te conceda ningún favor en esta situación.

—Entiendo. —Esperaba que nuestra historia me ganara algo, pero sabía que era limitado. Su confianza era una cosa, excusar los errores y la traición era otra cosa completamente diferente.

—Espero que sí. Te daré dos semanas para convencerla. Después de eso, o la despiertas o la matas. Si no puedes hacerlo tú, lo haré yo.

Asentí, levantando a Rose para llevarla a una habitación donde pudiera descansar más cómodamente.

—Y Dimitri, —hice una pausa, apretando a Rose más cerca de mí mientras me giraba para enfrentar a Galina una vez más—. Recuerda, puede que no te guste mi elección. Así que trabaja rápido.

Así que, entre la vaga amenaza de Galina y la no tan vaga amenaza de Nathan, sabía que tenía que trabajar rápido para convencer a Rose de que se entregara a mí y a la vida eterna que podía ofrecerle. Una vez que la despertara, sería intocable. No tenía dudas de que entre su poder y mi influencia, ella sería capaz de ascender rápidamente y no tendría que preocuparme por los demás que pudieran querer hacerle daño. Y si mi plan funcionaba, sólo aseguraría mi posición más con Galina, haciendo de Nathan una amenaza menos para los dos.

Sin embargo, el hecho de que él la conociera y quisiera usarla para llegar a Lissa era un obstáculo que no había previsto. A propósito, no le había mencionado nada a Galina sobre Vasilisa ni el vínculo para que no la usaran para rastrear a la última Dragomir. Si bien Galina no tenía la prioridad de acabar con los linajes reales, tenía vínculos con aquellos que lo hacían y alquilaba a nuestros soldados con las personas que tenían como objetivo acabar con los Moroi de la realeza. Ella podría vender tanto la información como los soldados para matar a la última Dragomir, pero al menos la información sobre el vínculo entre Rose y ella era sólo mía, por ahora.

—¡Belikov! —Volví la cabeza hacia el grupo de cuatro que estaban esperando cerca del final del pasillo—. Estás en la lista para ir por al cliente de hoy que no ha pagado. ¿Vas a ir?

Podía sentir el fuego en mi vientre, luchando por matar a alguien después de haberme contenido antes—. Sí. ¿Cuándo nos vamos?

—No está tan lejos. Partiremos aproximadamente una hora después del anochecer.

Varios autos arrancaron en sucesión, y yo estaba al volante del segundo en línea. Habíamos tomado las calles rápidamente, realizando vueltas cerradas e ignorando los límites de velocidad sin tener en cuenta a nadie más que pudiera estar en la carretera. La seguridad personal era intrascendente y la aplicación de la ley era aún menos preocupante para nosotros. Cualquier persona que incluso se atreviera a tratar de darnos una multa sólo se encontraría siendo un aperitivo para nuestro esfuerzo. El viaje debería haber durado un poco más de dos horas, pero cuando llegamos, habíamos reducido el tiempo fácilmente a la mitad.

El hogar del hombre que debíamos recoger era extravagante, pero estaba sorprendentemente desprotegido. De hecho, casi parecía darnos la bienvenida con su falta de consideración por cualquier seguridad personal. Sin guardas, sin guardianes, sin ningún tipo de seguridad. Fue suficiente para ponernos alerta.

—¿Crees que está en casa? —alguien preguntó.

Era una pregunta válida. No parecía haber ninguna luz encendida en el edificio. Nada parecía estar perturbado y no había ningún rastro de vida en el lugar.

—Deberíamos comprobarlo. Galina pedirá nuestras cabezas si no lo hacemos.

La mujer tenía razón. Regresar con las manos vacías era imperdonable. Regresar con las manos vacías y con una razón inexcusable, era una sentencia de muerte. No es que hubiera soñado con irme sin hacer un análisis justo y completo de la casa antes de dejarla de todos modos.

Nos acercamos con aprensión, especialmente cuando la puerta se abrió con apenas un giro del pomo. Sin cerradura. Mi mente volvió instantáneamente a otra escena que había provocado ansiedad como esta; una en la que había estado del otro lado. Aquí no había estaca, ni pistola, ni mujer a la que temer afuera. Sólo estaba yo y lo desconocido.

A la vuelta de cada esquina, esperábamos que un guardián nos emboscara. Cuando es una de las únicas formas en que podemos morir, somos muy conscientes de la posibilidad, al igual que somos conscientes de los rayos dolorosos del sol. Aunque nunca llegó nada. Sin embargo, sí escuché algo. Sobre el aire extrañamente tranquilo, había un leve murmullo que me guió escaleras arriba y hacia una habitación cerca del final del pasillo.

Pronto, no fue el ruido el que me encontré siguiendo, sino el olor: alcohol, y mucho, quemó mis sentidos. Un hombre cantaba delirantemente una vieja canción para beber, las palabras perdidas en los balbuceos de la bebida que hacían ininteligibles sus palabras y su lenguaje.

Con cuidado, abrí la puerta para encontrar a nuestro objetivo sentado en una silla de madera, en el centro de la habitación. Una licorera con un líquido ámbar prácticamente vacía estaba inclinada hacia un lado sobre una mesa junto a la silla, y el hombre sostenía el vaso de cristal a juego en su mano.

El borracho brindó al verme entrar—. ¿Vienes a terminar conmigo?

—Has incumplido de nuevo. Sabes lo que estipula el contrato. —Esto se trataba de negocios, e hice a un lado las ganas de burlarme de su apariencia. El hombre parecía que no se había bañado en semanas, ni comido nada más que las aceitunas de su martini en días.

—Sí, muerte. Ni siquiera el rogar me salvará, ¿verdad? —Se echó a reír sin humor—. Y ni siquiera puedo intentar sobornarte porque no tengo nada que ofrecerte.

Los otros se habían movido detrás de mí, presenciando la desintegración del hombre ante su cambio de fortuna. Ninguno de nosotros sabía qué había provocado su repentina bancarrota y realmente no nos importaba. Podría haber gastado su dinero en apuestas, malas inversiones, mujeres, legalmente casadas y legalmente divorciadas o quizás solo compradas para pasar la noche, o tal vez sus acreedores se habían hecho presentes y el tiempo finalmente se había acabado. Sin embargo, Galina vivía según la antigua ley. En lugar de dinero, aceptaría una libra de carne, o en este caso, hasta la última gota de sangre.

—¿Dónde están tus guardianes? —Lo último que todos necesitábamos era un asalto repentino. Aunque todavía no habíamos encontrado a nadie, eso no garantizaba que la caballería no vendría pronto.

—Se fueron hace tres días, —se lamentó—. Cuando se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo, decidieron salvarse ellos mismos. No puedo decir que los culpo. Estoy seguro de que volverán a recoger los pedazos pronto.

Oí a una de las mujeres detrás de mí riéndose. No era la primera vez que veíamos a un guardián hacer esto. Al principio pensé que era un acto cobarde que un guardián abandonara su cargo, pero aquellos que se quedaban nunca tenían una oportunidad contra nosotros cuando veníamos a cobrar un contrato incumplido. ¿Por qué deberían pagar el precio de la estupidez de su cargo y morir junto con ellos? Los mataríamos o los convertiríamos si se interponían en el camino de nuestra meta. No nos molestábamos en buscarlos si se iban.

No pude evitar pensar que yo habría sido uno de los guardianes que se hundían proverbialmente con su barco si hubiera llegado a eso. Sin importar el horrible desastre en el que se hubiera metido mi cargo, hubiera muerto para proteger mi deber y mi reputación. Parece que mi idiotez no había tenido límites en aquel entonces en la búsqueda de convertirme en un esclavo dispuesto y obediente al sistema Moroi.

No sabía si su humor había mejorado o disminuido por su situación—. ¿Puedo pedir un último deseo antes de mi muerte? ¿Una última llamada telefónica? ¿Una última comida?

—No, —le contesté—. Pero nosotros sí.

Y con eso, nos abalanzamos sobre él.

Su sangre proporcionaba una leve sensación de ardor, como si hubiera consumido tanto licor que él mismo se había convertido en un cóctel. No era un sabor agradable, pero la fiebre de la muerte superó ese pequeño inconveniente. Incluso a través de sus gritos, atacamos como una manada de hienas.

Teníamos órdenes estrictas de hacer que la muerte fuera brutal, y muchos se sentían muy complacidos con ese hecho. Mariana, por ejemplo, se enorgullecía de arrancar literalmente una extremidad de la víctima para drenar la sangre. Sin embargo, eso generalmente los hacía entrar en shock, así que a menudo la hacíamos esperar un momento para hacerlo. Su repentino y poderoso grito indicó que su brazo izquierdo ya no estaba unido a su cuerpo, al igual que la salpicadura de sangre en mi cara y hombro.

Por mi parte, seguía prefiriendo el cuello, pero sólo porque podía probar y luego ver el miedo en sus ojos antes de que la vida se drenara de sus cuerpos. Había una luz que parecía apagarse, casi como una vela, seguida de un extraño suspiro como el humo que siempre quedaba una vez que se apagaban. Nunca dejaba de fascinarme una y otra vez.

Sin embargo, no siempre tenía esta oportunidad en cacerías grupales, pero como yo era el que había encontrado a nuestro hombre, tenía derecho a ocupar mi primer lugar. Sin embargo, murió demasiado rápido. La bebida parecía haber hecho la mayor parte del trabajo, y su corazón no pudo soportarlo.

—Casi me alegro de que no tuviéramos que lidiar con eso más tiempo, —se burló Frank, pateando una pierna—.

Asentí de acuerdo con él. Había estado cerca de romperle el cuello sólo para no tener que probar más esa sangre vil. Incluso ahora estaba contemplando en cazar a alguien más sólo para deshacerme de su sabor.

—¿Deberíamos llamar a Nathan?

—Sí, no he terminado esta noche, —me di la vuelta y comencé a caminar, dejando que los demás me siguieran si lo deseaban. Podía escuchar a alguien marcar mientras que los pasos se alineaban detrás de mí. Nadie me cuestionó.

—¿A dónde vamos, Belikov?

—No me importa, pero necesito sangre y la quiero rápido. Tengo mejores cosas que hacer que merodear por las calles toda la noche.

Varios murmuraron de acuerdo, aunque ninguno de ellos sabía mi verdadera razón para querer volver a la finca. Rose era mi mayor motivación para querer volver más rápido que nunca antes.


Chicas ¿qué les pareció éste capítulo? A mí me encanta esa tensión y química que siempre hay entre Rose y Dimitri, pero en estos momentos esa tensión se siente mil veces más.

Por otro lado, la maldad de Dimitri parece ser que va en aumento, cada vez es más cruel en todo lo que hace.

Díganme ¿qué les pareció éste capítulo? Cuídense y nos leemos en el próximo capítulo.