Narciso y el Licántropo
Disclaimer: Todos los derechos de los personajes de Harry Potter pertenecen a Lady JK Rowling.
Advertencia: La trama de esta historia es slash y Mpreg. Los personajes estarán en modo OOC y es un Universo Alternativo (AU).
Pareja: Lucius/Remus y tal vez alguna otra pareja.
Historia dedicada a U-san. Principalmente por ser la culpable de pegarme su gusto por Luc & Rem
04.- Encuentros.
Pueblo de Hogsmeade.
La salida al pueblo era esperada con ansias por todos aquellos alumnos que tenían permitido salir del Castillo. Los que se quedaban, esperaban poder tener la oportunidad de realizar el paseo próximamente, aunque algunos deberían esperar un par de años para logarlo. El poder alejarse de las paredes de piedra, significaba también apartarse de las responsabilidades académicas y poder divertirse como cualquier joven mago o bruja adolescente, aunque solo fuera por un par de horas.
La primera salida a Hogsmeade de éste año cayó en un frío día de otoño, pero eso no disminuyó los ánimos de lo estudiantes. Enfundados en abrigos, gorros, bufandas y guantes, salieron dispuestos a disfrutar el día, sin importar que en ese preciso momento comenzara una gran tormenta, nada impediría que las muchachadas salieran a pasear.
Los más entusiastas eran los que partían en los primeros carruajes hacia el pueblo. Mientras duraba el trayecto, todos los alumnos hablaban de lo que harían primero al llegar.
Un sonriente James bajó del carruaje cuando éste se detuvo, detrás de él bajó Sirius y, por último, bajaron Frank y Remus.
La primera parada del cuarteto era Honeydukes, lugar donde se abastecerían de caramelos. No demasiados, después de todo, ellos podían venir en otra oportunidad. Salieron de la dulcería y se dirigieron a la tienda favorita de todos los Merodeadores, aunque Frank y Remus lo negaran: Zonko, donde compraron cuanto artilugio les llamó la atención.
Una vez cargados de municiones, ya cansados y entumecidos de frío, se dirigieron a la taberna: Las Tres Escobas.
Remus caminaba junto a Frank, quien se sujetaba de su brazo derecho, el castaño estaba seguro que su amigo lo estaba 'protegiendo'. Delante de ambos caminaban Sirius y James, coqueteando con cada chica o chico que se les cruzaban.
.- ¡James¡Sirius! Dejen de payasear y vamos a las Tres Escobas. - urgió Frank que sentía los dedos congelados. El castaño no era muy adepto al clima frío.
Ambos morenos se despidieron de sus admiradores con una reverencia y se encaminaron con sus amigos hasta el lugar.
.- Bobos… - susurró Frank, que comenzaba a castañear los dientes.
Al ingresar a la taberna, un agradable calor los envolvió. El ambiente cálido del lugar tiñó las mejillas de Frank de rojo y, al sentirse menos entumecido, se estiró como gato. Remus rió, porque sabía que Frank odiaba el frió. En cambio, él disfruta de la brisa helada y la nieve.
Los cuatro jóvenes de inmediato buscaron una mesa. Una vez ubicados, Sirius se ofreció a ir por las bebidas.
.- Quédense aquí, Frank y yo iremos a por unas cervezas de mantequilla.
El castaño asintió y siguió a Sirius entre la multitud de jóvenes que abarrotaban la taberna.
La barra se encontraba repleta de estudiantes de Hogwarts. Frank y Sirius tuvieron que hacerse de un espacio para pedir sus cervezas. Solicitaron ocho, por ello cada uno llevaba cuatro botellas.
Frank, preocupado de no dejar caer las botellas, caminaba con la mirada en el piso, y, sin querer, chocó contra otra persona. Al levantar la vista, unos ojos celestes lo miraban con diversión.
.- Lo-Lo siento yo… disculpa. – Frank sonrió y su interlocutor le respondió con una sonrisa espontánea.
.- No te preocupes, fue solo un accidente.
Sirius, al notar que Frank no lo seguía, regresó sobre sus pasos.
.- Frank¿qué ocurrió…? - Sirius vio al chico junto a su amigo y lo saludó. – Hola, Rodolphus.
.- Sirius… - saludó éste, asintiendo con la cabeza - No pasa nada, solo que Longbottom y yo chocamos.
.- Ro, hasta que te encontré. – Un joven idéntico a Rodolphus se unió al grupo de dos Gryffindors y un Slytherin.
Rabastan Lestrange (N.A.: para fines de la historia Rabastan y Rodolphus son hermanos gemelos) parpadeó mirando a los dos Gryffindors. Al posar su mirada sobre el moreno de ojos claros, de inmediato una sonrisa boba apareció en su rostro.
.- Hola, Sirius.
.- Rabastan. – saludó secamente el moreno. – Vamos, Frank.
El castaño se despido de los Sly y siguió a su amigo.
.- ¡Ay, Hermanito…¿Cuándo vas a entender que Sirius no te hace caso?
.- No importa que ahora no me tome en cuenta, ya verás… pronto él será mi novio. ¡Lo voy a conquistar y obtendré su amor! – Rabastan rió con ambas manos en la cadera.
.- Si, lo que tú digas… Ven, vamos por una cerveza.
Rabastan había estado tras Sirius desde que ambos eran niños. Incesantemente, intentaba que Black lo tomara en cuenta, pero este ni caso le hacía. Incluso llegó a pedir la mano de Sirius a los Señores Black cuando tenía diez años, estos lo miraron seriamente y le dijeron a Rabastan que les volviese a preguntar cuando cumpliera la mayoría de edad. Innecesario decir, los señores Black creían que el joven Lestrange era un buen partido para su descarriado hijo.
Sirius, al enterarse del petitorio de mano, pensó que ese era un buen momento para aprender Artes Oscuras y tal vez alguna Maldición Imperdonable.
Bien… dicen que quien lo sigue, lo consigue… si es que no muere en el intento.
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Severus sujetaba con un brazo la bolsa de papel que contenía los ingredientes para crear la poción que cambiaría su vida. Si perfeccionaba la fórmula en la cual trabajaba desde hace meses, obtendría una beca para entrar a la más importante Universidad de pocionistas de Inglaterra y también su situación económica mejoraría considerablemente. Caminaba abrazando su bolsa y en la otra mano llevaba la lista de compras, en la cual chequeaba si había adquirido todo lo necesario, no podía fallar, se estaba jugando su futuro.
Lucius caminaba a su lado, también distraído, el rubio Slytherin pensaba en cual sería el regalo perfecto para el chico misterioso del Bosque.
Ninguno de los dos se percataba del camino, la gente simplemente los esquivaba para no chocar con ellos.
Unos pícaros ojos azules notaron que la atención de ambas serpientes estaba en alguna nube perdida en lo más alto del cielo. Particularmente, esos ojos azules seguían la figura del moreno. Una sonrisa traviesa se formo en el juvenil rostro.
Se adelantó corriendo un par de metros, olvidándose por completo de sus amigos, y se colocó frente a Severus, fijando su trayecto para chocar justo de frente con él.
"9…, 6,5…2,1"
Severus casi soltó la bolsa café al chocar con algún tonto descuidado que caminaba sin fijarse. Dispuesto a decirle unas cuantas cosas a aquel que había osado interponerse en su camino, alzó la vista buscando a su victima. Grande fue su sorpresa al ver aquel intenso color azul frente a sus ojos.
.- Lo siento… - el chico se veía profundamente arrepentido. Su rostro compungido y mirada vidriosa lo corroboraban o eso quería hacer parecer el joven de ojos azules.
.- ¡No! No es tu culpa, es mía. - habló Severus apresuradamente – No presté atención a mis pasos.
.- Pero… yo igual lo siento. – el joven sonrió encantadoramente. – Gracias, eres muy amable al echarte toda la culpa. ¿Puedo hacer algo por ti?
¿Hacer? La mente de Severus le dio mil imágenes de lo que el chico podía HACER por él.
.- No, no te preocupes, fui mi error. Está todo bien.
Lucius se encontraba a pasos de ambos sintiendo que en cualquier minuto vomitaría, sino fuera porque él era… bien, ya saben… él es un Malfoy, sangre pura, etcétera, etcétera.
La escena era tan horrendamente empalagosa, que el rubio estaba seguro que ambos estaban repletos de azúcar. Severus tenía una cara boba y los ojos brillantes, mientras ese GRYFFINDOR () miraba a su amigo con un dulce rostro de cachorrito perdido que ha encontrado a su amo recientemente.
¡Wacala!
.- Se nos hace tarde, Severus. – dijo el rubio.
.- ¿Eh…?
.- Tarde… la hora pasa y tenemos otros asuntos que hacer en pueblo.
.- ¿Eh…?
Cansado de la actitud de su amigo, Lucius tomo de un brazo al moreno.
.- Nos vamos. – anunció mientras comenzaba a tironear de Severus. Este alcanzó a despedirse del Gryffindor con un cabeceo antes de mezclarse entre la gente.
El de ojos azules agito la mano, en señal de despedida, hasta que perdió de vista al Sly de cabellos negros.
.- ¡BILL! – gritó un chico. – Hasta que te encuentro, de pronto saliste corriendo y despareciste. ¿Qué hacías?
El pelirrojo sonrió inocentemente a su compañero de curso.
.- Nada, Brend.
.- Mmmhhh… ¿Nada? - interrogó – Con esa sonrisa no te creo. ¡Tal vez puedas engañar a tu abuela con ese rostro de niño bueno…! Pero a mí… ¡No!
.- Ven, vamos.- Bill tomo del brazo al rubio Brend.
.- Yo te conozco como si fuera tu madre, yo sé muy bien que ocultas algo tras esa sonrisita. Confiesa tu fechoría… - vociferaba el rubio, mientras Bill, sin dejar de sonreír y tironear a su amigo, comenzó a caminar con su sonrisa de gato que esta apunto de comerse al canario.
(N.A.: Para fines de la historia, Bill Weasley es el hermano menor de Arthur y no su hijo. Cursa Quinto Año.)
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La mirada de James se perdía entre las mesas y, de vez en cuando, sonreía con coquetería o guiñaba discretamente un ojo. Respuestas muy discretas le llegaban al moreno desde la mesa en la cual estaba la persona a la que James dirigía aquellas señales de seducción.
Era un juego muy divertido, que James disfrutaba muchísimo.
Sus amigos conocían el juego de James, pero ellos lo encontraban arriesgado y muy peligroso. Sin embargo, nada podían hacer al respecto, solo observar y esperar.
.- Te he dicho cientos de veces que ¡NO! – chilló la voz de una chica.
El grito proveniente de una mesa cercana distrajo a los cuatro Gry.
.- ¡Pero si somos el uno para el otro!
Una pelirroja se levanto furiosa desde su silla.
.- ¿Qué parte del NO aun no entiendes?
.- Creo que cuando dices no. – el joven moreno sonrió encantadoramente.
.- ¡Merlín¿Qué hice para merecer esto? – la chica dejo caerse en la silla.
.- Ser bella. – respondió el moreno.
Frank miro la escena un por un momento antes de dirigirse a Sirius.
.- ¿Ese no es tu hermano?
.- Si. – respondió el otro de forma cansina.
.- ¿Qué hace…?
.- Intenta conquistar a Evans. – Sirius negó – Está loco.
.- Debe estarlo. - habló James – La pelirroja solo come libros, no le presta atención a nada, ni a nadie, excepto que ese algo o alguien le traiga más conocimiento.
.- Creo que a mi hermanito le gustan los imposibles.
Remus observó a Regulus con una sonrisa de simpatía y compresión, él también tenía un imposible.
Lily Evans volvió a levantarse de su silla y, fijando su bufanda entre su boca y nariz, salió de la taberna, siendo seguida de cerca por un persiste Black.
Sirius volvió a negar.
.- Creo que ni con todo el encanto que corre por las venas Black logrará conquistarla.
James asintió antes de regresar su mirada a la persona con la cual coqueteaba.
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El paseo estaba por terminar y, en el momento en que los Merodeadores se dirigían hasta los carruajes, Remus recordó que había olvidado comprar plumas y pergamino. El nunca olvidaba esas cosas, pero como su cabeza últimamente estaba en otra parte…
.- Debo regresar a la tienda, váyanse sin mí.
.- No, yo iré contigo, Moony. Vayan ustedes al castillo. – hablo Frank.
James y Sirius se encogieron de hombros y se dirigieron al carruaje.
Frank, tirando del brazo de Remus, comenzó a caminar rápidamente hasta la tienda de plumas. El castaño quería regresar pronto al castillo, para poder sentarse frente a la chimenea y disfrutar del calor en la sala común.
En tiempo record se hicieron de lo que necesitaba el lobito y, al regresar al sector donde estaban lo carruajes, Frank se subió al primero que encontró.
.- ¡Listo!
Antes de decir una palabra más, Frank notó que el carruaje ya estaba ocupado, en él habían dos Slytherin.
.- Malfoy, Snape. – saludó cortésmente.
Lucius solo asintió hacia Frank, mientras un ¿alegre? Severus les sonrió a ambos y todo, al saludarlos. El castaño parpadeó confundido, pero recordó que debía velar por su amigo. Remus mantenía la mirada baja, al ver a Lucius en el carruaje, había sentido que le faltaba aire.
El regreso fue muy silencioso para los cuatro. Aunque Remus no dejó de mirar a Lucius, recatadamente.
Continuara...
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Un trabajo horrible, malozo y muy feo… me ha tenido capturada por mas de un mes, pero parece que ya soy libre … o eso creo ò.O
ANGELI MURASAKI
