Narciso y el Licántropo
Disclaimer: Todos los derechos de los personajes de Harry Potter pertenecen a Lady JK Rowling.
Advertencia: La trama de esta historia es slash y contiene Mpreg. Los personajes estarán en modo OOC y es un Universo Alternativo (AU).
Pareja: Lucius/Remus y tal vez alguna otra pareja.
Historia dedicada a U-san. Principalmente por ser la culpable de pegarme su gusto por Luc & Rem
05.- El Secreto de James.
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Zona Slytherin.
Hacia bastante frío en las mazmorras, un escalofrió involuntario recorrió el cuerpo del joven que caminaba por el solitario pasillo, este rebujo más su capa sobre sí. Ambas capas, la que lo mantenía abrigado y la que lo mantenía oculto, invisible a los ojos de cualquiera.
Solo bastaron unos cuantos pasos más para llegar a su destino, miró a ambos lados del pasillo y, con cuidado, giró el picaporte de la puerta. Entró a la habitación y de inmediato bloqueó la puerta con un hechizo, una vez seguro de que no seria descubierto se quito la capa de invisibilidad. Notó que la luz proveniente del fuego de la chimenea de la habitación era la única fuente de iluminación del lugar.
Con cuidado se deslizó hasta llegar junto a un sillón, donde claramente se podía ver una silueta recargada contra los cojines.
.- Te tardaste. – dijo el hombre con voz dura.
El joven se limitó a rodar los ojos para luego sentarse en las piernas de éste.
.- ¿Por qué está de mal humor el señor hoy?
El hombre soltó un bufido, pero pasó los brazos por la cintura del joven, acercándolo aún más a su cuerpo.
.- No sé… tal vez porque unos chicos traviesos atacaron a mis muchachos y uno de ellos está aún en la enfermería.
.- ¡Uy¡Que horror! – respondió con dramatismo el más joven. Llevando amabas manos para cubrir su boca.
.- Jams…
El chico sonrió y paso sus brazos por el cuello del mayor.
.- Calla viejo y bésame.
El joven James Potter colocó sus labios frente a los del otro, esperando su beso. Beso que no tardó en llegar robándole el aliento como ninguno de sus amantes anteriores lo había logrado. Ese hombre lo besaba poseyendo su boca, dominándolo. Le encantaba, aunque no se lo admitiría a él, porque seguramente solo lograría aumentar su vanidad.
.- Veo que extrañabas a tu gatito grrr - ronroneó juguetonamente.
El moreno comenzó a arañar el brazo del hombre, consiguiendo que este se estremeciera.
.- Mmmhhh…
.- Eso es un si¿Verdad?- El moreno restregó su cabeza contra el hombro del hombre.- Tengo frió.
.- ¿Frió? Pero si aun tienes la capa puesta.
.- Si, pero te cuento un secreto… - James rió y luego sonrió pícaro. – No tengo nada bajo la túnica.
El hombre trago en seco. James se levantó de su regazo, se colocó frente a sus ojos y se quitó la capa. Una vez libre de esta, comenzó a tirar de su túnica para quedar desnudo.
.- Ha sido suficiente espera. Ya es hora de que profundicemos… Profesor. – el joven Gryffindor regresó a sentarse en las piernas del hombre.
El profesor parpadeó un par de veces, antes de procesar que realmente tenía a este jovencito, que lo enloquecía completamente, desnudo sobre sus piernas, ofreciéndosele descarada y abiertamente.
.- Y bien… ¿Debo creer que no te funciona?
Antes de comenzar a ser devorado por su profesor, James pudo ver claramente el deseo en sus ojos verdes. Había conseguido lo que había venido a buscar.
Las manos fuertes del profesor apretaron su cuerpo contra su ropa. James sonrió en medio del beso al sentir la urgencia con la cual lo besaban y sentir que cierta parte de la anatomía de su amante comenzaba a endurecerse.
James cambio de posición, sentándose a horcajadas sobre el profesor, quien rápidamente bajo sus manos hasta posarlas sobre las nalgas de su alumno. Esta acción dejo a Potter de rodillas sobre el sillón y con la boca de su profesor posicionada sobre su pecho, atacando el pezón derecho, mientras una de las manos se posicionaba en la espalda del joven, la otra bajaba para buscar la entrada que se convertiría en el camino a la gloria.
Un quejido mitad de dolor, mitad sorpresa escapó de la boca del joven. James enterró sus dedos en la piel de los brazos del hombre mayor.
.- Profesor… - murmuro antes de soltar un quejido de placer.
La mente del hombre, nublada por placer, pudo procesar por un instante que debían ir hasta su habitación. James solo supo de esta idea cuando su profesor se levanto sujetándolo firmante por la cintura, el moreno solo pudo soltar un grito de sorpresa y aferrarse al otro cuerpo.
El profesor depositó su carga sobre su cama y casi de inmediato comenzó a deshacerse de la ropa con una desesperación impropia de su temple y carácter.
El joven moreno retrocedió de espaldas, para no perderse el espectáculo, hasta que su espalda se topo con la cabecera de la cama. Con ansias guió su mirada a cada punto que quedaba al descubierto, libre del estorbo que era en ese momento la ropa. Un suspiro ansioso escapo de lo labios de James en el momento en que el profesor se quito la ropa interior. Un calor inundó su cuerpo, mientras sentía palpitar su erección.
El profesor parecía un gran gato, acechándolo en el momento que se subió a la cama, el hombre sujeto uno de los pies del más joven y tiro de este para que quedara recostado sobre los almohadones.
La húmeda y ansiosa boca del profesor comenzó a recorrer las piernas de James, mordiéndolas, lamiéndolas y separándolas en el proceso de subir por la piel del joven. Las jóvenes manos ansiosas por tocar la piel del mayor se dirigieron a los hombros de éste, mientras el profesor se entretenía torturando la piel de su vientre. Cuando el profesor llegó hasta su boca el beso fue tan ansioso y necesitado que sus dientes chocaron en medio del arranque de pasión.
Una de las manos del profesor volvió a buscar la entrada en el cuerpo de James y comenzó a prepararlo, pronto al primer dedo rápidamente lo acompañó otro y finalmente un tercero.
El rostro del menor estaba completamente rojo, transfigurado por la mezcla de dolor y placer, extraña mezcla, pero muy placentera. Los dedos fueron retirados, haciendo dar al chico un profundo quejido de pérdida, que casi de inmediato se transformo en un grito de asombro y dolor. El hombre mayor se había adentrado en él de un solo golpe.
El profesor abrió los ojos sorprendido.
.- ¡Merlín! Tú eres virgen…
.-… Lo era profesor… – James se abrazó al hombre.- Dame unos momentos¿sí?
.- Los que necesites.- murmuró, besando castamente sus labios.
James cerró los ojos y se concentro en respirar, esperando que su cuerpo se acostumbrara a la invasión. El hombre, queriendo mitigar el dolor de su chico, comenzó a masturbarlo, logrando que la molestia despareciera rápidamente, pronto James comenzó a sentir la fuerte necesidad de que el hombre conectado a su cuerpo se moviera.
.- Muévete… - ordenó, apenas con hilo de voz.
El profesor sonrió antes de comenzar a moverse, lleno de placer, pasión y… ¿por qué no?... posesión, al saberse el primero en tomar ese cuerpo juvenil. El frenético vaivén de ambos cuerpos duró solo unos minutos más, y James fue el primero en venirse y tiempo después lo hizo el profesor, dentro del moreno.
Ambos quedaron exhaustos, mojados en sudor y casi sin aire. Se dejaron caer sobre el colchón, intentando que sus corazones dejaran de latir salvajemente.
.- Profesor… - murmuro James alzando una mano para acariciar la espalda del hombre que estaba boca abajo.
Este enfrento sus ojos, esos ojos que tanto James adoraba, con la mirada café de James.
.- ¿Por qué no me dijiste que tú…?
James lo calló con un beso.
.- No tenia importancia… después de todo, esa zona era el único lugar virgen que me quedaba.- el joven rió, mientras el mayor fruncía el ceño.- No te enojes mi viejito y abrázame, que antes que amanezca debo regresar a mi habitación.
El hombre no discutió y abrazo al más joven, aunque el tema no estaba zanjado por ahora, ya abría tiempo para ello. Ahora era el tiempo de las caricias suaves y los besos dulces.
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Gran Comedor, Mesa de Gryffindor.
Hora del Desayuno.
Bill se había levantado muy feliz esa mañana, todo salía como él lo tenía planeado. Todo PARECÍA perfecto, parecía, porque durante el desayuno se encontró con una sorpresita.
El pelirrojo revolvía su cereal con descuido, mientras su ceño se fruncía al mirar hacia la mesa de las serpientes.
¿Qué diablos se hizo Severus? Se, se ve… ¡Merlín! Muy bien, su pelo, su ropa. ¡Merlín¡Merlín!
El pelirrojo golpeo su cabeza contra la mesa, atrayendo la atención de varios alumnos. Sentía como la adolescencia tocaba a la puerta, pues las hormonas se le alborotaban al ver a Severus tan guapo esa mañana. De pronto, un pensamiento calmó sus hormonas.
¿Por qué el cambio¡Sevy es mío! Más le vale a mi moreno no andar de caza y, por la seguridad de la humanidad, espero que nadie más esté intentando querer tener algo con lo que me pertenece por derecho. ¡Yo lo vi primero! ò.ó
Brend observaba a su pelirrojo amigo con mucha curiosidad, desde hace bastante tiempo que había comenzado a comportarse de forma sospechosa. Demasiada sospechosa.
Había gato encerrado, o más bien Slytherin encerrado, porque Brend sería rubio, pero no tonto. El mito de los rubios bobos no cabía en su persona, por ello no descansaría hasta saber si sus pensamientos sobre Bill eran acertados.
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Casa de Slytherin, una hora antes del desayuno…
Era la segunda vez que lavaba su cabello esa mañana y, cuando estaba por salir de la ducha, se preguntó si había quedado bien lavado y, por las dudas, mejor lo volvió a lavar.
Un rubio entrecerró los ojos para después bufar.
.- Severus sal de una vez¿qué tanto haces?
.- Solo sigo el consejo de Andre.
.- ¿El consejo de…?- puso los ojos en blanco.- Maldito espejo entrometido. - masculló para sí.- Sal que llegaremos tarde a desayunar.
El moreno salió de la ducha envolviendo en sus caderas una toalla.
.- Lucius, no es necesario que me esperes.
.- Calla y apura.
El rubio se volteo y salio del baño esperando que su amigo saliera pronto. Mientras tanto, Severus tomó su varita y, con un sencillo hechizo, secó su pelo. El que de inmediato comenzó a brillar.
.- ¡Merlín! Andre tenía razón, este shampoo hace maravillas.- chilló casi. El moreno paso una mano por su cabello sintiéndolo sedoso, dócil y a simple vista se veía… ¡WOOH GENIAL!
Salió del baño y comenzó a vestirse, ignorando al rubio enfurruñado sentado en la cama contigua. Las ropas que usaría hoy también eran parte de los consejos del espejo, todas las prendas se ajustaban a su cuerpo, descubriendo la figura que ocultaba bajo la ancha túnica, la túnica del colegio también recibió algunas modificaciones, para ayudar al cambio de look.
Una vez listo, se paró frente al espejo, frente Andre, y de inmediato se oyó un largo silbido.
.- Madre mía, madre mía… - Andre llevo sus manos hasta la boca y luego las subió para tomar su cabeza entre ellas. – Te vez ¡¡¡ES-PEC-TA-CU-LAR!!! si yo pudiera… - el espejo lo miro de arriba a bajo, mientras Snape se estremeció al sentir la mirada lasciva.
.- ¡Ahora tigre, disculpa… digo serpiente, ve por tu león! Grrr
Severus asintió y salió de la habitación seguido por un incrédulo Lucius, que miro a su espejo con frialdad.
.- Espejos… - murmuro despectivamente antes de cerrar la puerta.
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Mesa de Slytherin.
Hora del desayuno.
Severus entró algo cohibido a desayunar, sobre todo por las miradas sorprendidas que había recibido en el pasillo, muchas de esas personas que lo observaban lo veían por primera vez, con mucho interés.
El Sly se sentó en su lugar habitual, junto a Lucius y comenzó desayunar con aparente tranquilidad.
Minutos después de su llegada, apareció el culpable de su cambio, (no, no hablo de Andre) entro sonriendo como siempre y se sentó frente a él, pero dos mesas más allá de la suya.
El sonriente chico comenzó a comer su cereal de chocolate, como siempre, hasta que su mirada se fijo en él. Severus lo sintió, el chico lo miraba a él con sorpresa. ¡Había funcionado! Fue el primer pensamiento del moreno, aunque las acciones que realizó el chico después lo desconcertaron un tanto.
Bien, había llamado su atención, ese era el primero paso y lo había conseguido. Ahora debía seguir jugando sus fichas.
¡Te voy a conquistar William!
Todo seria más fácil para ambos si se sinceraran, pero estos dos tomarían el camino largo. (N/A.: Hombres… XD)
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ANGELI MURASAKI
Siento el retraso, culpen al negrero de mi jefe.
