Narciso y el Licántropo
Disclaimer: Todos los derechos de los personajes de Harry Potter pertenecen a Lady JK Rowling.
Advertencia: La trama de esta historia es slash y Mpreg. Los personajes estarán en modo OOC y es un Universo Alternativo (AU).
Pareja: Lucius/Remus y tal vez alguna otra pareja.
Historia dedicada a U-san. Principalmente por ser la culpable de pegarme su gusto por Luc & Rem ^^
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06.- Segundo Encuentro.
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
La luna llena ocurría durante esa noche, y había dos personas que esperaban esta ocasión con ansias en el castillo.
Remus estaba especialmente nervioso, hace algunas horas había llegado a la cabaña en el Bosque Prohibido; sólo gracias a que un milagro llamado Dumbledore se encontraba en aquel lugar, porque obviamente Frank intentó acompañarlo y justo cuando creyó que no podría librarse de él, apareció el director, con su sonrisita de eterna felicidad (o de que se fumaba algún alucinógeno), llevándose a su amigo con él.
Milagro o no; el castaño tenía el camino libre para su esperado encuentro nocturno.
Casa de Gryffindor. Ésta mañana.
Remus se frotaba las manos con nerviosismo, se apretaba los dedos, se mordía el pulgar y se desarreglaba el pelo. Hoy era la luna llena, la cual, por primera vez, esperaba con muchas ansias.
Como ocurría cada vez que su maldición lo acechaba, no asistió a clases ese día. Todas esas horas libres le habían dado tiempo para pensar que haría durante su encuentro con el Príncipe de las Serpientes y había llegado a la conclusión de:
.- No sé qué hacer… ¡Ay, Merlín! ¡Merlín! ¡Merlín!
Remus se miró en el espejo de pie que había en la habitación y sacudió su pelo con ambas manos, para después cubrirse la cara con ellas.
.- ¡Hola, guapo! Sabes que no importa cuánto invoques a Merlín, él no vendrá a ayudarte, ¿no?
El castaño entreabrió los dedos de las manos, buscando al dueño de la voz. Quitó las manos de su rostro y pestañeó confundido.
.- Hola. Eh, ¿Tú quién eres...? ¿Y qué haces en mí espejo?
Un sonriente joven de largo cabello castaño oscuro y de ojos celestes, sonreía coqueto desde el espejo.
.- Soy André - El joven alzó los brazos con histrionismo-, el espejo.
.- Ah, Mm. ¿Y qué haces en mi espejo? –volvió a repetir, no estando muy aclarada la situación con solo un nombre.
.- Salí a dar una vuelta y me encontré contigo. ¿Tú nombre es?
.- Remus, Remus Lupin.
.- Contigo, Remus ¿Tienes algún problema?
.- Bueno…
El lobo, algo confundido por la visita inesperada y extraña, dejó las manos sobre su regazo y guardó silencio por unos minutos.
¿Qué importa? Dijo para sí, antes de decidirse a relatarte sus dificultades al espejo André.
.- Veras André, me gusta un chico, pero es complicado - Remus se mordió el labio inferior–, porque yo tengo un problema y definitivamente es un problema grande, grande y peludo. Él no lo sabe, pero si se entera, seguramente me odiará, porque ¡Argh! Es complicado, complejo, espinoso, peliagudo.
André pestañeo ante el claro desconcierto del chico.
.- Creo que te entiendo guapo y también veo que conoces muchos sinónimos. – El espejo se cruzo de brazos–. Lo primero es serenarse, cuesta un poco, pero es primordial para continuar, cariño. Cierra los ojos y piensa que eres un árbol, cuyas hojas son mecidas por el viento. ¡Vamos, vamos! No me mires con esa cara. Hazlo.
Luego de dudar un momento, Remus decidió que no tenía nada que perder si seguía el consejo de André. Cerró los ojos y respiró, intentando relajarse; luego de un par de minutos, logró su objetivo.
.- Bien, ahora intenta explicarme, sin exaltarte, cuál es tu problema, el verdadero problema; tras tu inquietud, vamos al fondo de este embrollo. – dijo el espejo.
Remus tomó una gran bocanada de aire, antes de comenzar a relatar su historia. Al finalizar se sintió un poco más liviano.
.- No es tan complicado como crees, guapo. Después de todo, él no te ha visto y lo que lo tiene cautivado es tu encanto natural, tu personalidad, tu carisma; no el embase. Claro, cuando vea el embase, quedará encantado.
Un sonrojo cubrió el rostro del hombre lobo, al ver la mirada que André le daba a todo su ser.
.- Mm, eh, gracias por escucharme y por tus consejos.
.- De nada, bello. Si quieres hablar conmigo, sólo acércate al espejo y llama. – El castaño André guiño un ojo antes de desaparecer y dejar que el reflejo de Remus apareciera en el espejo.
.- Extraño. - murmuró.
Su reflejo estuvo de acuerdo y asintió.
Casa de Slytherin.
Lucius había estado engalanándose gran parte de la mañana y también parte de la tarde. Hecho que no pareció asombrar a nadie en su Casa, ya que el rubio era conocido por su vanidad.
Cuando Severus despertó aquella mañana, se encontró con Lucius saliendo de la ducha y con una gran cantidad de ropa sobre la cama de éste.
.- ¿Qué haces? – preguntó bajando los pies de la cama.
.- Me preparo, hoy tengo una cita.
.- Ah, ¿Con el chico misterioso?
.- Sí, el mismo.
El moreno observó a su amigo por un largo rato, y éste ni se inmuto, inmerso en su preparación, antes de levantarse e ir a tomar una ducha. Para Severus también era un día importante, puesto que había decidido que hoy hablaría con el Gryffindor que tenía en vista, este día sería decisivo.
Severus, una vez preparado para comenzar su día, dejó a su amigo en la habitación, que continuaba con su labor narcisista.
A Lucius le tomó bastante escoger la túnica perfecta, claro a él todo el quedaba de maravilla, pero esta noche tenía que estar arrebatador, absolutamente irresistible y con el conjunto que había escogido, lo sería. Le sonrió con superioridad al espejo, sabiendo cuan apuesto era.
.- ¿De caza? – preguntó André que apareció justo en ese momento.
Lucius resopló con fastidio.
.- Creí que me había librado de ti.
Sin importarle el comentario, el castaño sonrió.
.- Olvídalo Lucy, estoy atado a los Malfoy, por siempre, para siempre. Excepto que ocurra un milagro. – El castaño sonrió enseñando su perfecta dentadura.
El rubio lo observó detenidamente antes voltear y salir de la habitación, tenía cosas más importantes en las que pensar, para perder su tiempo con el espejo ese.
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En otro lugar de castillo, Severus Snape buscaba al Gryffindor interior que los profesores decían que todos tenían, o sea buscaba el valor suficiente para acercarse al objeto de su afecto, William Weasley.
Una vez localizado el objetivo, se acercó decididamente hasta el chico más joven. Ya había encontrado al Gryffindor interior que tenía, aunque era un pequeño gatito bebé, pero peor es nada.
Al ver al moreno, Bill sonrió con todo su encanto. Snape carraspeó una vez que logró allegarse al pelirrojo y a sus compañeros.
.- Weasley, ¿podría hablar contigo un momento?
Brend miró a su amigo y a Snape, creyendo haber encontrado el canario que su pelirrojo compañero quería cenarse con todo y plumas desde hace tiempo.
.- Claro – respondió el sonriente Bill, despidiéndose rápidamente de sus amigos para seguir al moreno que se alejó del grupo de Gryffindors, apenas había logrado la respuesta del Weasley.
Una vez solos y sin tantos ojos u oídos atentos a lo que ambos hacían, Snape comenzó a hablar, o al menos lo intentaba.
.- William…
.- Bill. – interrumpió el otro.
Severus lo fulminó con la mirada por interrumpirlo.
.- ¿Disculpa?
.- Que me llames Bill, es más corto y más familiar. ¿No te parece? – Al terminar la frase, sonrió coqueto.
.- Eh, bien yo… - La interrupción había descolocado algo a Severus. – Verás, quiero saber si tú querrías, tal vez… ¿Quisieras s-sa… conmigo?
.- ¿Salir?
.- Sí, salir. Aun falta para la próxima visita a Hogsmeade, por eso quería invitarte a que paseáramos por los jardines y charláramos. – Snape dijo todo en un tono muy serio y rápidamente, para poder decir la frase completa sin fallar. No lo había practicado tanto tiempo, para fallar justo ahora, en el momento de la verdad.
.- ¿Y por qué quieres salir conmigo? – preguntó Bill, colocando una dulce expresión de angelito.
.- Supongo que –inspiró hondo- yo quiero ser tu amigo.
.- ¿Solo mi amigo? – El pelirrojo hizo un puchero.
.- Yo, yo – carraspeó, frunciendo el ceño-. ¿Nos vemos a las 11:00, el domingo?
Weasley decidió que había presionado mucho a Severus por hoy y aceptó sin más reparos.
.- Bien. ¿Dónde nos vemos?
.- En las puertas del castillo.
.- Estaré esperándote. - Una sonrisa coqueta adornó nuevamente el rostro de Bill y para desconcierto de Snape, éste besó su mejilla-. Nos vemos. – dijo el pelirrojo, antes de desparecer por el corredor.
Severus se quedó congelado en el mismo lugar unos minutos, flotando en una nubecita esponjosa.
Mientras tanto, Bill, unos metros más allá, era asaltado por Brend, que lo aventó al primer recoveco que encontró.
.- ¡Aja! Te he descubierto con las manos en el canario, digo en el Slytherin.
El pelirrojo agito la cabeza con diversión, sacudiendo su rojo cabello en el proceso.
.- ¿De qué hablas, Brend?
.- "¿De qué hablas, Brend?" – imitó el otro. – No te hagas, que te vi coqueteando con Snape. ¡Quiero y exijo que me cuentes todo!
.- Mm, aún no hay mucho que contar, pero ya verás que como que me llamo Bill Weasley que pronto tendré a mi flamante novio Slytherin.– El pelirrojo guiñó un ojo, antes de llevarse a Brend hacia territorio Gryffindor.
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Luna llena. Ésta por fin se dejaba ver gloriosa en el horizonte nocturno y el Príncipe de Slytherin caminaba hasta el lugar, donde se encontraría con aquel cautivador y misterioso joven. Al acercarse al sito, pudo ver que las luces de la cabaña estaban encendidas, eso podía verse a través de las cortinas.
Con cuidado alisó su ropa y pasó las manos por su rubio cabello.
Remus, por su parte, espera dentro del lugar, decido a contarle su secreto a Lucius, ya que no quería seguir consumiéndose con la incertidumbre que tenía dentro de su corazón. Además, aquel espejo tenía razón; si el rubio quería algo con él, debía aceptarlo como era, con todo y los problemas que pudiese tener. Por lo demás, él tampoco era ese gran coso peludo todo el mes, solo una vez cada luna llena y el resto del mes, modestia aparte, era un chico dulce y lindo.
.- ¿Estás ahí? – Se oyó una voz desde fuera.
.- S-sí. – La voz de Lupin tembló un poco al oír a quien esperaba. – Me alegra que hayas venido.
.- Yo estoy muy contento de volver a oírte. – Internamente, el rubio temía no volver a encontrar a aquel ser tan cautivador.
El silencio se instaló entre ellos por unos minutos. Remus fue el primero en romperlo, quería sacarse esto que tenía atravesado en el pecho cuanto antes.
.- Verás, yo tengo algo que contarte, es algo muy importante. Es un secreto y a la vez un problema que es una gran carga para mí.
.- ¿Un problema? ¿Puedo ayudarte?
.- No lo creo. – Remus sonrío tristemente detrás de la puerta. – Es complicado y lo que realmente quiero de ti es compresión.
El rubio no dijo nada.
.- Voy a abrir la puerta y cuando te diga entrarás, ¿está bien eso?
.- Hare lo que tú dices, pero esto es extraño.
.- Lo sé, pero cuando entres lo entenderás todo.
.- Bien.
Remus se alejó de puerta y se colocó en un sector oscuro de la habitación. Cuando las sombras lo cubrieron lo suficiente, le dio la señal a Malfoy para que ingresara a la cabaña.
Una vez dentro, el rubio miró con extrañeza la forma que se veía en la oscuridad.
.- ¿Puedes acercarte a luz? – preguntó con duda.
.- Sí, pero lo que oculto es el secreto de mi vida. Lo que te voy revelar es muy importante. Cuando puedas verme por completo, entenderás todo.
Malfoy creyó, por todo lo oído, que tal vez el chico de la hermosa voz, tenía algún problema físico y que por esto se escondía en el bosque. Obviamente, no estaba preparado para lo que vería.
Lupin caminó lentamente hasta la luz, a medida que su forma se revelaba, la boca del rubio se habría en incredulidad.
.- ¡Merlín! ¡Eres un licántropo!
Lucius alcanzó a dar un paso hacia atrás, antes de yacer en el piso, completamente desvanecido.
.- ¡Lucius! – El castaño se acercó hasta él e intentó reanimarlo, pero la impresión sí le había pegado duro al heredero de los Malfoy.
Continuará…
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ANGELI MURASAKI
