Capítulo 19

Trox entro en el salón de una cafetería, los policías lo seguían hasta una mesa donde había unos hombres reunidos.

-Miguel Serico.- dijo Trox mirando a un sujeto alto de tez trigueña.

-Que es esto?!.- preguntó el sujeto.

-Queda arrestado por intento de homicidio, y atentado en vía pública.- dijo Trox acercándose a él.

-Es una broma?.- preguntó el hombre.

Los policías se acercaron y lo esposaron.

-No. No lo es.- respondió Trox.

La policía se lo llevo esposado frente a todos en la cafetería, Trox lo siguió y entro en el auto en el que subieron a Serico.

El móvil policial llego hasta una zona despoblada, solo había un deposito viejo, la policía bajo a Sérico y Trox fue con ellos hacia el depósito, allí estaban el resto de su banda atados y de pie, Blaine los miraba fijamente mientas Trox se acercaba con un policía y Sérico.

-Es todo tuyo Anderson.- dijo Trox.

Blaine asintió con la cabeza, dos hombres de Blaine tomaron a Serico mientras Trox y el oficial se retiraban.

-Serico...así que fuiste tú quien me tendió una trampa...-dijo Blaine mirándolo serio.

-No sé de que hablas.- respondió éste.

-Hablo de lo que ellos dijeron...- Blaine se giro y señalo a los hombres de pie a unos metros de él. -son tus hombres.-

-No los conozco, no sé quiénes son.- respondió éste.

Blaine lo miro molesto, observó a los otros miembros de su banda quienes estaban bastantes golpeados.

-Así que casi mueren en vano, pero es curioso...porque estaban en el atentado que sufrí, y los vi en varias ocasiones contigo-

-No se quienes son.- repitió Serico.

Blaine lo observo con detenimiento, escucho un auto estacionar, sabía bien quién era.

-Tal vez mi prima pueda aclarar la situación.-

Isabella entro con odio en su mirada, observo a todos los que estaban allí, Blaine podía intuir que se desquitaría con todos ellos luego de matar al que asesino a Cissano, detrás de ella aparecieron los hombres de seguridad y una mujer de cabello corto y color castaño claro, su rostro reflejaba exactamente la misma expresión que su prima. Isabella tendió su mano hacia ella y ésta le entregó una navaja.

Blaine se acerco a ella y cruzaron miradas, saco su arma mientras los hombres de seguridad se alejaban.

-Cos'è?.- (cual es?). Pregunto Isabella.

Blaine señalo a un hombre fornido y de ojos claros, Isabella de acercó a él pasando la navaja por su garganta, él sujeto no se percato de lo que le sucedió, hasta que la sangre broto de su cuello.

-Maledetto. L'inferno ti sta aspettando mentre ti guardo moriré.- (Maldito desgraciado. El infierno te espera mientras te veo morir).

Blaine se quedo mirándolo morir, y a su prima clavando su mirada en el sujeto, los otros hombres lo observaban con inquietud, Serico la observaba con miedo aunque mantenía su postura, Blaine se acerco a un hombre y lo tomo por el brazo llevándolo frente a Sérico.

-Quien es?.-

El sujeto miraba a su jefe a los ojos y luego bajo su mirada.

-Nuestro jefe.- respondió éste.

Blaine miro a Serico serio.

-No sé quien es.- respondió el hombre trigueño.

Blaine se alejo un poco y le disparo en la cabeza al sujeto, fue hacia donde estaban los otros hombres y tomo a otro hombre por el brazo llevándolo hacia Sérico.

-Quien es él?.- le pregunto al sujeto.

-Es...es el jefe...es el jefe.- respondió éste nervioso.

-No sé quien es.- dijo Sérico mirando desafiante a Blaine.

Tomo su arma y le disparo al sujeto salpicando de sangre a Sérico que seguía esposado, camino nuevamente hacia donde estaban los hombres y estos ya estaban aterrados rogando internamente que no los eligiera a ellos, Blaine tomo a otro hombre que se resistió con miedo, lo llevo frente a Sérico.

-Él nos pago!...nos dio cien mil a cada uno por dispararles...yo solo cumplí ordenes!...él nos pago!.-

-No sé de qué habla.- dijo Serico.

-Usted!...fue usted!...no...espere.-

Blaine le disparo en la cabeza, el cuerpo cayó sobre los de sus compañeros, Isabella clavo su navaja en el corazón del asesino de Cissano, luego se acerco a su primo satisfecha del resultado, Blaine rechino los dientes mirando a los hombres que quedaban de pie, levantó su arma disparándoles uno a uno, hasta que dejo al último observándolo aterrado.

-A se non conosci nessuno?.- ( A sí que no conoces a ninguno?.) pregunto Isabella mirando a Sérico a los ojos.

-No te entiendo italiana de mierda.- respondió éste con odio en su mirada.

Isabella cortó un lado de su cuello y este se llevo la mano hacia la herida notando que estaba sangrando.

-La italiana de mierda te vera morir.- dijo Isabella con una mueca en su boca parecida a una sonrisa.

-Pero antes me dirás quien te dijo donde estaba.- Blaine se acerco a ellos y lo miro con su arma en mano.

Éste no dijo nada, los observaba a ambos con terror en sus ojos.

Blaine le disparo en una pierna y Sérico cayó en un grito.

-Que herida te matara primero?.- se preguntó Blaine en voz alta.

-Vete a la mierda.- respondió con dolor Sérico.

Isabella se puso de cuclillas y apuñalo su otra pierna retorciendo la navaja para que la herida no cerrara.

-Y dime Serico...- dijo Blaine girando y caminando mientras miraba al único testigo que lo observaba aterrado. -Quien te dijo donde estábamos?.-

-Ga...Gabriel...tú... robaron nuestro dinero...él...me dijo que lo recuperara...atacándolos...- dijo Sérico muy adolorido y débil.

-Gabriel...- repitió Blaine, miro a su prima quien solo observaba de pie junto a él. -sabes quien es Gabriel?.- le pregunto al único hombre que no mato.

Éste asintió temblando de miedo.

-Bien.- dijo Blaine y cruzo mirada con Isabella.

Ésta se acerco nuevamente a Serico y clavo su navaja en su corazón mientras este se retorcía de dolor. Ambos lo observaron morir de pie a su lado, Isabella le quito la navaja y salió hacia la puerta, entregándole la misma a la mujer de cabellos cortos, Blaine se acerco al hombre que fue testigo de toda esa barbarie, mirándolo fijo, éste le temía, se notaba su temblor, Wes se acerco a él y Blaine le entregó el arma.

-Vas a contarle a todos lo que viste aquí, especialmente a Gabriel y a sus amigos, les dirás, que tengo cada centavo que me robo, y lo use para cazarlo, al igual que a cualquiera que lo siga.- dijo Blaine con una serenidad perturbadora.

El hombre asintió con la cabeza y Blaine se retiro de su presencia dejando a Wes para liberarlo.

Salió de allí y fue hacia el auto de su prima.

-Manderò il coltello alla famiglia di Cissano.- ( enviare la navaja a la familia de Cissano). Dijo ésta mirándolo.

-È giusto.- (es lo justo). Respondió Blaine. -Ve tranquila-

-Tu también.-

Blaine subió a su auto, miro la manga de su camisa notando una mancha de sangre, pasaría por el club para ducharse y cambiar su atuendo, le dijo a su esposo que tenía una reunión, en parte era cierto, solo que no explicó en qué circunstancias era esa reunión.

Llego al club y fue directo a su oficina, había cambiado el mobiliario, a Kurt le había encantado cuando lo vio. Dejo una carpeta sobre el escritorio y fue hacia el baño, eligió un traje de los muchos que tenía en un mueble y se ducho, luego de vestirse tuvo una pequeña reunión con Wes, iba a hacerle una visita a un nuevo juez.

Llego al edificio de la magistratura, no era la primera vez que visitaba ese lugar, la secretaria no estaba decidió entonces entrar a la oficina del juez directamente, éste estaba sentado leyendo unos apunte y lo observo sorprendido al verlo de pie en el umbral de la puerta.

-Señor Anderson, pase por favor.-

-Juez John Lorenzo.- dijo Blaine leyendo la inscripción en la puerta de la oficina. -necesita una secretaria.- comento entrando junto con Wes quien cerró la puerta tras él.

Lorenzo extendió la mano cuando llego hasta Blaine, se saludaron cordialmente aunque había cierta rigidez en el ambiente.

-La tengo pero tal vez debo contratar a otra...a que debo su visita...por cierto, muchas gracias por el mueble, es de muy buen gusto.- respondió Lorenzo señalando un mueble a su lado.

-Ah, sí, mi esposo lo eligió, tiene mejor gusto que yo...un obsequio ante su nombramiento.- comento Blaine.

-Si, tendré una fiesta el domingo para festejar mi ascenso, usted y su esposo están invitados.-

-Muchas gracias, iremos con gusto...pero mi visita...no se debe a eso.-

Lorenzo lo invitó a sentarse frente a su escritorio lo cual Blaine hizo, el recién nombrado juez se sentó en su lugar mirándolo y a Wes.

-Dígame en que puedo ayudarlo.-

-Ayudarme?, no claro que no, pero creo que su carrera se verá beneficiada...- Blaine estiro su mano y Wes le entrego una carpeta. -Gabriel Cortez, un narcotraficante muy escurridizo... de la justicia...- Blaine abrió la carpeta y se la entrego a Lorenzo. -tiene todas las pruebas allí, Gabriel tiene que ser extraditado a su país de origen, y allí ira ante la justicia.-

Lorenzo miro la carpeta y luego a Blaine.

-No soy suicida señor Anderson, Cortez no es exactamente un vendedor de drogas, es...-

-Es la persona que puede llevarlo a la cima...un fallo ejemplar contra el narcotráfico y todo eso.- dijo Blaine mirándolo serio.

Lorenzo comenzó a ponerse nervioso.

-Esto tiene que ser investigado.-

-Investigue lo que quiera pero sáquelo de mi ciudad.- le respondió Blaine con una mirada dura.

-Su ciudad?.- pregunto Lorenzo algo incrédulo.

-Si, New York es mi ciudad, y éste sujeto la esta apestando con sus antros donde la droga, el alcohol y los juegos son la estrella principal, no lo quiero aquí.- respondió Blaine sin quitarle la mirada de encima.

-Pensé que era un empresario, no un caza recompensa.- dijo algo irónico Lorenzo.

-Soy un empresario, y cuando alguien me quiere perjudicar, avanzó sobre él.- respondió Blaine con esa mirada cargada de muerte.

Se puso de pie ante un Lorenzo más inquieto que antes.

-Por cierto, me alegra que no sea suicida, me apenaría verlo colgado de algún lugar, sería una gran pérdida para la justicia...- Blaine camino hacia la puerta y antes de salir se giro para mirar al juez. -lo veré en su fiesta el domingo.- comento con una sonrisa fría.

Salió de la oficina cruzándose con la secretaria, la saludo con una sonrisa amable y siguió hacia el exterior del edificio, Wes abrió la puerta del auto para que entrara y él hizo ésto mismo, salieron rumbo a la mansión, quería almorzar con su esposo, su día comenzó temprano cuando comenzaron a traer a los hombres de Sérico, él los interrogo a todos antes que su jefe e Isabella llegaran.

Estaba tenso planificando el siguiente paso, no necesitaba la ayuda de Lorenzo para sacar de en medio a Gabriel, pero si debía recordarle al nuevo juez que el lugar que ocupaba en la justicia era gracias a él.

Llegaron a la mansión y Kurt estaba en su estudio, habían pasado unos días de su ataque y aunque él siguió de pagina, su esposo no, estaba preocupado todo el tiempo por él, siempre le preguntaba si era necesario que saliera, podía notar que su dolor de estómago se acentuaba y eso lo preocupaba, Kurt era muy sensible en esas cosas. Kurt estaba sentado en su sillón y aunque tenía un libro en la mano, estaba perdido en sus pensamientos y con un semblante entre la tristeza y la preocupación.

-Amor...- dijo Blaine desde la puerta del estudio.

-Hola.- Kurt sonrió como si nada sucediera, dejo el libro sobre el sillón y se acerco a saludarlo. -te extrañe.-

Blaine le sonrió de lado, Kurt tenía ese brillo nuevamente en sus ojos, se besaron con dulzura y anhelo.

-Como éstas?.- preguntó Blaine.

-Bien.- respondió Kurt con una sonrisa aunque no reluciente como de costumbre.

Blaine acaricio su rostro repasando con sus dedos las ojeras que parecían acentuarse en su esposo.

-No dormiste bien verdad?.-

-Me desperté temprano es todo...como te fue en tu reunión...tienes otro traje, éste no está en nuestro armario.- dijo Kurt mirando su vestimenta.

Blaine sonrió de lado, no se le escapaba nada a su esposo.

-Tuve un percance con el otro traje, me cambie en el club, pero dime, porque te levantaste temprano?.- respondió Blaine.

-No tenia mas sueño...que almorzamos?.- preguntó evadiendo el tema.

Blaine lo miro preocupado.

-Estoy bien...solo me cuesta conciliar el sueño cuando no estás...no es tan importante.- dijo Kurt mirándolo.

-No es tan importante si no te doliera el estomago a toda hora y descansarás mientras duermes, no hay noche en que no tengas una pesadilla...-

-No quiero ver a un medico...- dijo Kurt plantado en su postura, habían discutido por eso más de una vez los últimos días.

Blaine lo miro preocupado, Kurt se ponía muy testarudo y no entendía lo importante de ver a un doctor.

-Si me doliera el estomago que me recomendarías?.- pregunto Blaine.

-Que veas a un medico.- respondió casi en un susurro.

-William puede venir aquí, solo dile que te duele y él sabrá que hacer.- pidió Blaine en tono suave.

-Bien, eso haré...ahora podemos pedir algo para comer, muero de hambre.- respondió Kurt mirándolo suplicante.

-Eres el único que sabe cómo ganarme.- dijo Blaine con una media sonrisa.

-Yo siempre gano Anderson, pensé que ya lo sabías?.- Kurt tiro de su mano para llevarlo a la cocina.

-Si, ya lo sé...ven...- Blaine lo arrinconó sobre la pared de su estudio para besarlo con intensidad.

-Amo que hagas eso...- dijo Kurt sonriendo cuando se separaron.

-Eso también lo sé...- Blaine volvió a besarlo hasta que necesitaron aire nuevamente. -ahora, dime, que quieres almorzar?.- preguntó caminando hacia la cocina con Kurt de la mano.

-Mmmm...que tal pescado, hace mucho que no como pescado...-

Blaine lo miro extrañado.

-Bien...en el local de comida francesa deben hacer algo con pescado, pediré allí.- dijo Blaine entrando a la cocina junto a su esposo.

Kurt lo miraba enamorado, todos sus males desaparecían cuando Blaine estaba con él, era cierto que le preocupaba a muerte la seguridad de Blaine, y ya no dormía bien, eso mas los dolores de estomago lo tenían a mal traer, pero suponía que pasaría pronto, él solo quería estar tranquilo con su esposo.

Blaine se sentó junto a él y tomo su mano para besarla, en unos minutos llegaría la comida, mientras tanto y como estaban solos podían mimarse a su gusto, eran solo ellos y su momento de amor.