¡Hola!. Advierto que esta historia tratará temas de agresión sexual (avisaré en el capítulo que corresponda, por si alguien prefiere no leerlo), y por tanto será más oscura que las que suelo escribir (más del estilo "Infierno", aunque más oscura según mi opinión, al terminar este capítulo ya sabréis por qué). No será Demily que es lo que suelo hacer, pero he traído de vuelta a mi segundo personaje favorito como pareja de Emily, Mick Rawson. En realidad, este no es el primer capítulo que escribí, comencé a hacerlo de forma lineal en el tiempo, pero finalmente he decidido comenzar aquí y luego volver hacia atrás como ya he hecho en algunas historias. Según tenga ya avanzados fragmentos de otros capítulos, publicaré más seguido o no. No tengo aún nada pensado para el final (sólo tenía claras las escenas ambientadas en "el antes", no en "el después"). Como siempre, comencé a escribir a partir de una escena.

Por supuesto, serán bien recibidas vuestras opiniones, sugerencias y críticas constructivas.

CAPITULO 1

- ¿Hacemos algo mañana?.

Era viernes, y J.J. esperaba que pudieran descansar el fin de semana. Apenas lo habían hecho en los últimos días, y estaban todos agotados. A pesar de que ya casi era de noche, aún estaba metida en mitad de sus informes, sentada en su escritorio. A su lado, Reid resopló.

- Este fin de semana tenía planeado ir al cine... Hay una película japonesa en versión original, que viene a plantear una interesante metáfora...

- Me duermo con solo oírte, Reid...- Se quejó García, acercándose a ellos. Llevaba entre las manos, una carpeta con más expedientes.

J.J. abrió los ojos al verla, mientras que Reid torció el gesto con disgusto. No entendía por qué nunca se dejaban culturizar un poco.

- No me digas que tenemos un caso...- Refunfuñó J.J. Soltó el bolígrafo y se quedó reclinada contra el respaldo de su silla.

García se apoyó en su mesa.

- ¡Oh, no!... Que yo sepa, claro... Esto es para Hotch... Está revisando algunos casos antiguos.

- Menos mal...- Suspiró aliviada J.J.- Entonces, ¿planes para mañana?- Y antes de que Reid pudiera abrir la boca, le hizo una advertencia con el dedo- Nada de películas japonesas...

Reid hizo un mohín con gesto resignado, pero optó por quedarse callado.

- ¿He oído planes?

Rossi se acercó a ellos, acompañado de Morgan. Ambos parecían bastante animados con la idea de reunirse fuera del trabajo.

J.J. y García sonrieron abiertamente. Morgan se acercó a esta última y la abrazó con calidez..

- Yo me apunto- Señaló rápidamente.

- Podríamos ir a almorzar a ese restaurante chino nuevo...- Sugirió García.

- O al cine...- Trató de convencerlos Reid, pero inmediatamente recibió una patada en la espinilla-¡Ay!- Se quejó, mirando a García, mientras el resto se reía de él.

- ¿Un partido de béisbol?-Apuntó Morgan. Pero las caras de disgusto del resto le indicaron que no estaban por la labor.

- Ya sabéis que mi casa siempre está abierta para las reuniones de equipo- Les ofreció Rossi- Emily no creo que esté en condiciones de jugar un partido de béisbol- Recordó mirando de reojo a Morgan, quien abrió la boca dándose cuenta de que efectivamente tenía razón.

En realidad, era algo que hacían muy a menudo. Especialmente desde que Emily había vuelto. Dadas sus circunstancias actuales, tenían que optar por planes tranquilos.

- Por cierto.. ¿Dónde está?- Preguntó Reid con curiosidad mientras escrutaba a su alrededor, buscándola.

- Está reunida con Hotch...- Le informó García.

- ¿Sigue intentando convencerla de que coja la baja?- Se burló Rossi a sabiendas de que Hotch difícilmente iba a lograr que cambiara de opinión. Por supuesto, la había retirado del campo, pero seguía realizando el resto de sus funciones.

García entornó los ojos, encogiéndose de hombros.

- Entonces, ¿Almuerzo en tu casa Rossi?- Volvió Morgan al mismo tema.

- Por supuesto- Replicó éste con una sonrisa-Y una vez más os daré una lección de cocina- Añadió exagerando el acento italiano.

- ¿Yo puedo apuntarme?.

Una voz a sus espaldas los sorprendió. Cuando se volvieron para ver quien era, se encontraron con uno de los antiguos miembros del equipo de Cooper, Mick Rawson, que caminaba sonriente hacia ellos. Rossi fue el primero en ir a saludarle, mientras J.J. y García intercambiaban miradas cómplices entre si.

- ¡Por supuesto!- Repitió nuevamente- ¡Cualquier miembro del equipo de Cooper es bienvenido a mi casa!- Exclamó Rossi dándole un abrazo amistoso.

Luego fueron saludándolo uno a uno, hasta que recibió abrazos de todos.

- ¿Cuánto tiempo hace ya...?- Preguntó J.J, tratando de recordar- ¿Dos años?.

- En realidad...- Comenzó a decir Reid- Hace exactamente...

Y de nuevo sintió una patada en la espinilla, ésta vez de Morgan. Reid resopló y optó nuevamente por quedarse callado.

- No has cambiado mucho, ¿Eh?- Se burló Mick, al tiempo que miraba a su alrededor.

- Sólo ha empeorado- Puntualizó García.

Y todos se echaron a reír.

- ¿Está el resto del equipo contigo?- Le preguntó Morgan con curiosidad.

- No- Negó él- Sólo yo. Hace algún tiempo que me fui. De hecho, ahora estoy tomándome un año sabático.

- ¡Vaya!... - Exclamó Rossi un poco sorprendido. Mick Rawson no parecía de los que necesitaran un año sabático- Supongo que entonces tendrás tiempo para una reunión de amigos...- Añadió poniéndole el brazo sobre los hombros.

Mick sonrió ampliamente, mientras con disimulo, seguía escudriñando a su alrededor.

- ¿Estás buscando a alguien?- Se interesó J.J., siguiendo sus ojos.

- ¿Está Emily aquí?- Les preguntó tratando de no parecer demasiado ansioso. En realidad, no tenía ni idea de si Emily les había hablado de él, o si siquiera era prudente dejarles saber que era justamente a eso a lo que había venido- Supongo que aún no se habrá olvidado de mí- Añadió en tono burlón, recordando a propósito el caso de San Francisco, sólo con la intención de no desvelar demasiado.

- ¿Emily?- Repitió García con cierta malicia en su voz- Está... Aunque un poco diferente a la última vez que la viste...

Él frunció el ceño perplejo, pero antes de que pudiera interrogarla al respecto, Reid señaló detrás de él.

- Puedes comprobarlo tú mismo...

Mick se giró, sólo para constatar que Emily se acercaba a ellos, acompañada de Hotch, demasiado absorta en la conversación que mantenía con él como para haberlo visto. Sin embargo, él notó de inmediato su abultado vientre, sobre el cual reposaba delicadamente la mano.

- ¡Emily!- La llamó Rossi con diversión- Aquí hay alguien que quiere verte...

Ésta, aún dio un par de pasos más antes de alzar la vista hacia ellos, y cuando lo hizo, apenas a un par de metros del grupo, se quedó petrificada en su sitio, como si hubiera visto un fantasma.

Permanecieron con sus ojos fijos el uno en el otro, sin saber qué decirse, hasta que Emily, recordó que tenía que volver a respirar.

- Dios mío...- Jadeó aún impresionada. Lo último que esperaba aquel día, era encontrárselo allí. Había tratado de localizarlo durante meses, sin resultado, y de repente lo tenía delante de ella.

Mick dio un par de pasos hacia ella, cerrando la distancia, bajo la atenta mirada del resto.

Y aún se quedaron unos segundos más en silencio. Mick bajó la vista hasta su vientre, absolutamente desconcertado, mientras ella colocó ambas manos sobre él, como si se protegiera. Cuando volvió a mirarla a los ojos, Mick pudo percibir perfectamente la angustia detrás de ellos.

-Estás embarazada...- Balbuceó aún sin poder creérselo. Ni siquiera se atrevió a tocarla.

- Sí...- Le confirmó ella en apenas un susurro. Y luego tuvo que respirar hondo para tratar de poner en orden en sus ideas- Mick... Yo...

Pero de su boca sólo salían palabras inconexas. Mick ni siquiera le prestó atención. Trababa de averiguar de cuánto tiempo podía estar, pero definitivamente no era bueno en ese tipo de cosas. Un sentimiento de horror lo invadió al contemplar la posibilidad de que el padre fuera aquel malnacido. Emily en un principio se sintió desorientada, tratando de leer su expresión. ¿Estaba tan aterrorizado por la posibilidad de que él fuera el padre? La auténtica desesperación que vio en sus ojos, le indicó exactamente a qué tenía tanto miedo. Sin embargo, no fue capaz de decirle que aquel bebé era suyo, y únicamente suyo. No al menos con todo el equipo acechándolos como águilas.

- No es de él...- Se apresuró a aclararle casi sin aliento.

Y fue cuando Mick, con la respiración contenida hasta el momento, se permitió jadear con un doloroso alivio, mientras cerraba los ojos con fuerza. Emily lo miró tratando de comprender, ¿Era una buena noticia para él?. Antes de que pudiera sacar una conclusión, Mick terminó de cerrar la distancia entre ellos, y rodeándola con sus brazos, la estrechó con calidez.

- Gracias a Dios... Gracias a Dios...- Le repitió una y otra vez junto a su oído.

Aún Emily oyó los cuchicheos detrás de ellos. Supo que ya no había nada más que pudiera ocultar. Estaba segura de que el equipo ya había hecho las deducciones necesarias y habían descubierto quien era el misterioso padre de su hijo.

Finalmente se separaron, sólo lo suficiente para poder hablar. Mick aún mantenía sus manos acariciando suavemente sus brazos a la altura de los hombros.

- Lo siento- Se disculpó ella cabizbaja- Sé que no firmaste para ésto...

Mick abrió los ojos sorprendido. ¿De qué demonios estaba hablando?. La observó con detenimiento, y comprobó que aún tenía aquella mirada perdida que tanto le había angustiado unos meses atrás. Frunció el ceño, tratando de averiguar qué se le podía estar pasando por la cabeza. Pero le resultó imposible.

- ¿Crees que hubiera preferido que fuera de ese monstruo?- Le reprochó suavemente, sin ser consciente de que estaban rodeados de un grupo de perfiladores.

Emily miró de reojo detrás de él, para cerciorarse del efecto que las palabras de Mick había provocado en el resto. Se encontró con sus expresiones inquietas directamente sobre ella. No era algo para lo que estuviera preparada.

- Emily... ¿Qué pasa?- Preguntó J.J. dando unos pasos hacia ellos- ¿De qué habla?.

El embarazo de Emily había sido todo un misterio desde que había regresado a la UAC. Por lo que sabían, se había quedado embarazada durante su estancia en París, pero ni ella misma había sido consciente de ello hasta semanas después de volver. Cada vez que alguien trataba de sacarle el tema de la paternidad del bebé, contestaba con evasivas, y si seguían insistiendo, terminaba molestándose. Así que finalmente todos habían optando por desistir del tema. Ahora tenían delante de sus ojos al supuesto padre de su hijo, pero las palabras de Mick, los había dejado con más preguntas que respuestas.

- De nada... - Se apresuró a contestar, apartándose de Mick, y luego volvió sus ojos hacia éste, con expresión de súplica.

- ¿No lo saben?...- Miró alternativamente a Emily y al resto del grupo.. Comenzaba a darse cuenta de que nada había mejorado desde la última vez que se habían visto- Emily... ¿No se lo has contado?- Añadió ahora ya alarmado- ¿Simplemente has vuelto y te has puesto a trabajar como si nada hubiera ocurrido?.

Emily negó con la cabeza. Oyó que Rossi susurraba su nombre con el tono preocupado de un padre.

- Por favor... Aquí no...- Le rogó con los ojos vidriosos.

Mick suspiró y miró un momento hacia detrás, donde el resto del equipo los observaban con la incertidumbre dibujada en sus caras. Luego se volvió hacia ella, e hizo un gesto de asentimiento.

- Dime dónde...- Le dijo finalmente.

Emily lo condujo a través de la oficina, hasta llegar a la sala de reuniones. Abrió la puerta y le cedió el paso para que Mick entrara. Luego, lo siguió, echando un último vistazo a sus amigos, que hablaban entre ellos sacando conclusiones. Se estremeció ligeramente sabiendo que finalmente tendría que darles una explicación... Que tendría que contarles... Eso.

Cerró las persianas antes de enfrentarse a él.

- Lo siento... Traté de localizarte- Se disculpó una vez más con él- Pero nadie sabía decirme dónde estabas.

Ahora a solas, podía darse cuenta de que no era la única en sentirse culpable. Mick se acercó a ella y le acarició la mejilla.

- Ven aquí- Le susurró, abrazándola tiernamente- Perdóname tú a mí. No debí dejarte sola...

- No podías saberlo- Le excusó ella, aún envuelta en sus cálidos brazos. Esos brazos que tanto había echado de menos. Aunque en realidad nunca habían sido pareja, y aquello había sido sólo una noche, se sentía unida a él como nunca se había sentido a nadie- Y no soy tu responsabilidad, Mick.- Añadió.

Él se apartó ligeramente, mirándola a los ojos.

- Claro que lo eres- Le rebatió estudiando su expresión- Y ahora con el bebé..- Recordó, y una sonrisa se dibujó en su rostro. Luego la preocupación se volvió a instalar en él- ¿Estás bien? ¿Está el bebé bien?.

- Sí...Estoy de casi seis meses- Le informó con timidez- Es un niño... Por cierto...

Sonrió al ver cómo se le iluminaba la cara.

- Emily...- Continuó él tomándola de la mano- Sé que nunca hablamos de nosotros, y que esto no entraba dentro de nuestros planes... Bueno... Ni siquiera teníamos planes, de hecho...- Rectificó, pensativo- Pero quiero que sepas que no voy a volver a dejarte sola.

- Tú nunca me has dejado sola- Le replicó ella- Estoy viva gracias a ti. No sé qué me hubiera hecho si no llegas a aparecer...- Susurró con la vista en el suelo.

- Llegué demasiado tarde...- Se lamentó él con profunda tristeza- Emily...

- No... No...- Le rebatió ella- Estoy bien... Hace ya tiempo... Estoy recuperada... No fue para tanto... De veras.

No supo qué lo aterrorizó más. Si su vano intento por restarle importancia, o si aquella aparente tranquilidad con la que hablaba de lo ocurrido. Hacía unos meses podía entender que aún estaba en estado de shock. ¿Pero ahora?. ¿Cómo podía seguir negando la gravedad de lo que le había pasado?.

- Emily...- La llamó con suavidad- ¿Has ido a terapia? ¿Lo has hablado con alguien?.

Ella lo miró confundida. ¿A qué venía tanta insistencia?.

- Estoy bien. Ya te lo he dicho. Deberías saber que soy más fuerte que todo eso. Son gajes del oficio... Ya sabes...

Mick abrió la boca, y durante unos segundos se quedó sin palabras.

- Emily... Yo...- La miró, pero ella seguía delante de él con aquella expresión de aparente frialdad. Detrás de ella, sin embargo, podía notar la vulnerabilidad que se esforzaba por ocultar. En su mente se acumularon las imágenes de aquel día. Aquel animal encima de ella; ella acurrucada en una esquina, aterrorizada; y luego sus ojos perdidos mientras estaban en la cabaña. Exactamente los mismos ojos que tenía ahora. Balbuceó un par de palabras sin sentido, y finalmente volvió a estrecharla entre sus brazos- Lo siento... Lo siento...Lo siento tanto...

Si tenía alguna esperanza de que ella hubiera mejorado en su ausencia, se había desvanecido por completo.

Y temió que dentro de aquellos ojos vacíos, ya no quedara nada.